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    <title><![CDATA[iLeón - 7 días del 36]]></title>
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    <description><![CDATA[iLeón - 7 días del 36]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El muro de León donde se detuvo el tiempo hace 90 años, cuando se dio el golpe de Estado y estalló la Guerra Civil]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/memoria-historica/muro-leon-detuvo-tiempo-90-anos-dio-golpe-estallo-guerra-civil_1_13387724.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/11b52e4c-5183-4c90-817b-b2dd7567aa10_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El muro de León donde se detuvo el tiempo hace 90 años, cuando se dio el golpe de Estado y estalló la Guerra Civil"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El Ejército sublevado tuvo algo más de resistencia de lo conocido hasta ahora para hacerse con el control de la capital, ya que los mineros intentaron recuperar la ciudad el 23 y 24 de julio de 1936. Hay imágenes y documentos que lo atestiguan, aunque las fotografías planteen serias dudas de si eran pura propaganda</p><p class="subtitle">7 DÍAS DEL 36 / QUÉ PASÓ EL 23 Y 24 DE JULIO DE 1936 - Milicianos y mineros fracasan en la toma del polvorín de la Carretera de Asturias en León</p></div><p class="article-text">
        Miles de conductores y no pocos viandantes pasan a su lado cada d&iacute;a. Pero nadie le hace caso. Es un muro discreto, de una altura media y sin embargo suficiente para ocultar lo que hay detr&aacute;s, en la finca situada en los Altos de Nava, junto a la carretera de Asturias, en las afueras del norte de Le&oacute;n capital. En la distancia corta se puede comprobar que se trata de una pared que suma muchos a&ntilde;os: por el granulado, un color algo desva&iacute;do, el desgaste de su viejo hormig&oacute;n y el &oacute;xido de las juntas de metal que une sus lienzos. Variadas pintadas, algunas muy del siglo XXI, son lo &uacute;nico que del tabique llama hoy la atenci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Pero nadie sabe que cuando pasa ante este muro, le observa un testigo mudo y discreto de un momento crucial de la historia de la ciudad y de Espa&ntilde;a, un hito que cumple 90 a&ntilde;os: el estallido del golpe de Estado militar contra la Segunda Rep&uacute;blica y el inicio de la Guerra Civil en Le&oacute;n. Y es que 90 a&ntilde;os exactos cumple tambi&eacute;n estos d&iacute;as una imagen, una muy poco conocida fotograf&iacute;a, que permite demostrar y datar la longevidad de esa humilde pared que hoy nos observa.
    </p><p class="article-text">
        La idea general que se tiene del origen del franquismo en Le&oacute;n y de los 40 a&ntilde;os de dictadura, como en el resto de la Regi&oacute;n Leonesa y las provincias de Castilla La Vieja de la actual Comunidad, es que el golpe fascista del 18 de julio de 1936 triunf&oacute; de manera aplastante, sin apenas resistencia. 
    </p><p class="article-text">
        Y eso no es del todo cierto. Primero, porque al norte de la provincia se termin&oacute; situando el Frente Norte divisorio, y de constante y dur&iacute;simo conflicto b&eacute;lico, entre el Le&oacute;n ya en manos de los rebeldes del bando nacional y los fieles a la democracia republicana. Hasta que ese frente <a href="https://ileon.eldiario.es/memoria-historica/caida-del-frente-norte-operaciones-belicas-guerra-civil-final-maginot-del-cantabrico-cerro-castiltejon-franco-leon-asturias-gijon_1_9459829.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cay&oacute;, en octubre de 1937</a>, hubo un enfrentamiento mortal entre ambos bandos. Y lo atestigua la destrucci&oacute;n casi total de algunas localidades, como La Pola o Villaman&iacute;n, casi evocando a Guernica.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La Pola de Gordón destruida en octubre de 1937 - Guerra Civil Española - Frente Norte - Frente de los Puertos                            </span>
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        Pero incluso en la propia ciudad hay muchos matices, con los documentos en la mano. Para empezar, durante dos d&iacute;as completos las fuerzas sublevadas no se atrevieron a salir de los cuarteles y tomar el mando de las instituciones por la fuerza. No fue<a href="https://ileon.eldiario.es/memoria-historica/golpe-leon-guardia-civil-sale-calle-militares-ocupan-ciudad_1_9444298.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> hasta el 20 de julio</a>, una vez que constataron que hab&iacute;an abandonado la ciudad los cientos de mineros provenientes de Asturias que recalaron en la capital leonesa para pertrecharse de armas y v&iacute;veres camino de la defensa de Madrid y algunas otras ciudades a su paso. Un periplo <a href="https://ileon.eldiario.es/memoria-historica/desconocida-odisea-mineros-asturianos-defensa-republica-leon-faltan-armas-convenidas_1_12154660.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">narrado con todo lujo de detalles en ILE&Oacute;N en una serie de diez art&iacute;culos de Jos&eacute; Caba&ntilde;as</a>.
    </p><p class="article-text">
        Hay otras muchas fuentes oficiales que demuestran que ese triunfo golpista en la capital leonesa no fue un camino de rosas. Y junto a documentos, expedientes, causas sumar&iacute;simas del franquismo para justificar fusilamientos y encarcelamientos en masa, testimonios, algunos diarios personales y noticias de prensa de la &eacute;poca, tambi&eacute;n hay unas pocas y muy desconocidas fotograf&iacute;as. Bien se dice que &ldquo;una imagen vale m&aacute;s que mil palabras&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Una estampa muy desconocida</h2><p class="article-text">
        La principal foto, la que ilustra este reportaje, es la que delata la ya antigua presencia del muro que nos ocupa. Muestra un amplio parapeto con unos 25 soldados del sublevado Regimiento Burgos n&uacute;mero 31 perfectamente equipados, en posici&oacute;n de defensa activa. Llama mucho la atenci&oacute;n el hecho de que a los pies del parapeto, de m&aacute;s de un metro de altura y donde se apoyan los fusiles, aparezcan hasta cuatro cad&aacute;veres de militares supuestamente abatidos en una refriega que se adivina, ya que la escena transmite una fuerte tensi&oacute;n de batalla.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="El parapeto nacional en la carretera Asturias para &#039;defender&#039; el golpe en León. Atrás, el muro todavía existente."
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                El parapeto nacional en la carretera Asturias para &#039;defender&#039; el golpe en León. Atrás, el muro todavía existente.                            </span>
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        Por detr&aacute;s se puede observar sin duda alguna la vieja pared y hasta los postes de la luz antiguos de madera y una peque&ntilde;a casa baja en la parte superior izquierda que coinciden plenamente con la misma imagen que hoy, 90 a&ntilde;os despu&eacute;s, se aprecia en la misma zona.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Una ambulancia pasa por la Ronda Interior cerca de la carretera de Asturias, el antiguo Fielato y los depósitos de agua."
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            <span class="title">
                Una ambulancia pasa por la Ronda Interior cerca de la carretera de Asturias, el antiguo Fielato y los depósitos de agua.                            </span>
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        Los enfrentamientos directos entre el bando faccioso y el democr&aacute;tico en aquel julio de 1936 existieron: son incuestionables y est&aacute;n documentalmente demostrados. Incluso llegando a tirotearse en la calle Padre Isla intentando llegar los mineros al centro tambi&eacute;n desde la zona de la Estaci&oacute;n de Matallana, pero sobre todo en la v&iacute;a principal de incursi&oacute;n: la carretera de Asturias. Son muy numerosas las publicaciones que dan fe documental de ello y que hablan de parapetos, trincheras, blocaos, fortines y tiroteos y tambi&eacute;n de bombas e, incluso, de fallecidos. 
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                    alt="El viejo muro junto a la Ronda Interior y al fondo la rotonda de la carretera Asturias y el Fielato. A la derecha se situaron las trincheras del 36."
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            <span class="title">
                El viejo muro junto a la Ronda Interior y al fondo la rotonda de la carretera Asturias y el Fielato. A la derecha se situaron las trincheras del 36.                            </span>
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        La mayor&iacute;a de los duros combates ocurrieron en las inmediaciones del <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Fielato" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Fielato</a>, el antiguo puesto de cobro de derechos de consumos, es decir, impuestos y tasas municipales, entonces una caseta situado junto a la carretera que hoy es la N-630. Se conserva un antiguo mes&oacute;n con ese mismo nombre que delata el lugar aproximado. 
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n hay fotos de aquellos d&iacute;as, como esta que muestra un claro 'posado' de soldados nacionales con el Fielato detr&aacute;s, en apariencia de defender la ciudad.
    </p><h2 class="article-text">As&iacute; fueron las refriegas en la zona</h2><p class="article-text">
        Quiz&aacute; quien m&aacute;s ha detallado las incursiones de aquellos d&iacute;as es el escritor, investigador y divulgador Jos&eacute; Caba&ntilde;as, recopilando todo lujo de detalles en su libro <em>El asalto a la Rep&uacute;blica en la provincia de Le&oacute;n. Segunda Parte. La guerra</em>, de Ediciones del Lobo Sapiens en 2023. Resalta con pruebas documentales especialmente dos intensos intentos de incursi&oacute;n durante las madrugadas del 23 y 24 de julio de 1936, situando los combates en torno a los dep&oacute;sitos de agua, los terrenos de La Copona, el camino de Carbajal de la Legua, el polvor&iacute;n provincial cercano, el Fielato y la propia carretera de Asturias.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Fuerzas del Regimiento de Infantería Burgos 31 (del Cuartel del Cid) en la carretera de Asturias. Se fecha el 30 de julio de 1936; detrás, el antiguo Fielato."
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            <span class="title">
                Fuerzas del Regimiento de Infantería Burgos 31 (del Cuartel del Cid) en la carretera de Asturias. Se fecha el 30 de julio de 1936; detrás, el antiguo Fielato.                            </span>
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        El primer ataque se produjo en la madrugada del 23 de julio. Izquierdistas dispersados tras la ca&iacute;da de Le&oacute;n y mineros procedentes de La Robla, llegados en varios camiones, intentaron asaltar el polvor&iacute;n provincial. Durante varias horas se registr&oacute; un fuerte tiroteo en aquellos arrabales, donde las fuerzas sublevadas hab&iacute;an instalado con antelaci&oacute;n puestos de vigilancia, barricadas y blocaos defensivos, como bien pudieran ser los de la fotograf&iacute;a, ante la posibilidad de que los partidarios del Gobierno leg&iacute;timo trataran de entrar en la ciudad por ese punto norte, que era lo m&aacute;s l&oacute;gico.
    </p><h2 class="article-text">Los 'pollos bien' de buena familia que combatieron</h2><p class="article-text">
        Entre los defensores de aquellas posiciones se encontraban soldados del Regimiento de Infanter&iacute;a y varios j&oacute;venes integrados en las llamadas Escuadras de la Revoluci&oacute;n Nacional. La prensa local lo public&oacute; literalmente as&iacute;: &ldquo;El ruidoso ataque, el estrepitoso tiroteo, de numerosos marxistas armados contra el dep&oacute;&shy;sito de aguas de la carretera de Asturias, cerca de Carbajal de la Legua. Valientes muchachos de la capital, <em>pollos bien </em>(sic)<em> </em>y <em>soldados mejor</em>, sostienen en aquellos altos la defensa y se baten heroicamente en los terrenos de La Copona. Fuegos nocturnos que acabaron pronto&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Por <em>'pollos bien'</em> se refer&iacute;an los periodistas a v&aacute;stagos de buenas familias leonesas, algunos muy bien identificados, que se hicieron fuertes en aquellas barricadas. Por ejemplo, hermanos Juan Antonio y Rogelio Garc&iacute;a de Juan o dos de los hermanos Roa Rico (Francisco, Octavio o quiz&aacute; Carlos). Tambi&eacute;n se sit&uacute;a all&iacute; al falangista &Aacute;ngel Blanco, que acompa&ntilde;aba a los soldados de la compa&ntilde;&iacute;a que mandaba el capit&aacute;n Antonio Cosido. Caba&ntilde;as relata que los seis en una peque&ntilde;a trinchera en avanzadilla enfilada por los tiros del enemigo, &ldquo;alumbrado por un reflector colocado hacia la Casa de los Colegiales, a la parte del Hospital&rdquo;, sosteniendo la defensa con tal br&iacute;o que los marxistas de La Robla &ldquo;no pudieron llegar a tomar caf&eacute; en Le&oacute;n. Eso s&iacute;, al vecindario no le dejaron pegar ojo en toda la noche, sosteniendo el fuego sin parar&rdquo;. As&iacute; lo escribi&oacute; en el per&iacute;&oacute;dico <em>Proa</em> (cabecera falangista, que se apropi&oacute; de <a href="https://ileon.eldiario.es/memoria-historica/tarde-noche-julio-leon-muerte-democracia_1_9444035.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La Democracia</em></a>, del alcalde socialista Miguel Casta&ntilde;o que ser&iacute;a fusilado meses despu&eacute;s) Carmelo Hern&aacute;ndez, alias <a href="https://ileon.eldiario.es/memoria-historica/periodista-lamparilla-calle-leon-mantiene-propagandista-franquista-causo-suspension-genarin_1_11241780.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Lamparilla</em></a>, un periodista<a href="https://ileon.eldiario.es/memoria-historica/periodista-lamparilla-calle-leon-mantiene-propagandista-franquista-causo-suspension-genarin_1_11241780.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> totalmente afecto al golpe y despu&eacute;s a la dictadura de Franco</a>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Milicianos de Falange en León el 22 de julio de 1936.                            </span>
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        El ataque fracas&oacute;, pero los grupos republicanos volvieron a intentarlo al d&iacute;a siguiente. En la madrugada del 24 de julio se produjo una ofensiva m&aacute;s numerosa y organizada contra las mismas defensas de la carretera de Asturias. Los atacantes conoc&iacute;an ya la posici&oacute;n de los blocaos y lograron sobrepasar algunos de ellos, mientras otros grupos manten&iacute;an ocupados bajo el fuego a los soldados que los defend&iacute;an. Aquella incursi&oacute;n fue m&aacute;s lejos de lo que casi nunca se admiti&oacute;, penetrando casi hasta el centro de la ciudad. 
    </p><p class="article-text">
        Caba&ntilde;as lo relata as&iacute;: &ldquo;Dur&oacute; el copioso cruce de disparos hasta las cuatro de la madrugada, cuando los atacantes (que de nuevo cortaban la electricidad) fueron ahuyentados por el fuego de ametralladoras y fusiles de quienes vigilaban la entrada a la urbe y por un aparato del aer&oacute;dromo que sali&oacute; entonces en su  persecuci&oacute;n y que bombardeaba una camioneta cerca de La Robla, habiendo llegado antes a hostigar a los defensores de la ciudad por la avenida Padre Isla y a forzar su repliegue hacia el centro, cercando incluso y acosando a tiros la Comandancia Militar sita en un chalet de aquella v&iacute;a mientras tuvieron municiones, hasta que, agotadas, pasaron las fuerzas militares con el apoyo de la aviaci&oacute;n a la ofensiva consiguiendo poner en fuga a los de izquierdas, que se retiran hacia La Robla, no sin que antes se aprese a algunos de ellos y se les sume a los que desde la noche del pasado d&iacute;a 20 continuaban recluidos en San Marcos&rdquo;, en referencia al ya entonces tristemente famoso campo de concentraci&oacute;n.
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                    alt="Vista aérea de León de la época; a la derecha, se ve el Cuartel del Cid donde hoy está el Jardín."
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            <span class="title">
                Vista aérea de León de la época; a la derecha, se ve el Cuartel del Cid donde hoy está el Jardín.                            </span>
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        Se sabe que durante los combates se rompi&oacute; una ca&ntilde;er&iacute;a en las inmediaciones de los dep&oacute;sitos, por lo que los vecinos comprobaron al amanecer que el agua llegaba turbia a sus casas. La prensa favorable a los sublevados minimiz&oacute; despu&eacute;s la magnitud de la refriega, aunque mencion&oacute; a un guardia civil herido de bala en un hombro y a otro alcanzado por una peque&ntilde;a perdigonada.
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, el fuego de fusiles y ametralladoras desde los puestos defensivos oblig&oacute; a los atacantes a retirarse. Muchos tuvieron que atravesar de nuevo los fortines de la carretera de Asturias, todav&iacute;a atacados por algunos de sus compa&ntilde;eros para facilitar la huida. Aquellos combates marcaron el fracaso del &uacute;ltimo intento serio de penetrar en Le&oacute;n por su acceso septentrional y consolidaron el control de la ciudad por las fuerzas sublevadas.
    </p><h2 class="article-text">Hoy, lienzo de mensajes y pintadas</h2><p class="article-text">
        Pero las im&aacute;genes en forma de fotos de golpistas en la carretera de Asturias, defendiendo con armas su reciente rebeli&oacute;n, aunque se tratara de montajes, demuestran que la historia del inicio de la Guerra Civil en Le&oacute;n tiene a&uacute;n hoy muchos matices que mostrar. Y detallan tambi&eacute;n c&oacute;mo hay rincones de la ciudad de Le&oacute;n, tan cambiada en muchos aspectos, que apenas han visto pasar el tiempo 90 a&ntilde;os despu&eacute;s. 
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                    alt="Antifa(scista), un corregido &quot;antiAntifa&quot; y llamada el voto al partido ultra Democracia Nacional conviven hoy en el muro que fue testigo del golpe de Estado en León."
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            <span class="title">
                Antifa(scista), un corregido &quot;antiAntifa&quot; y llamada el voto al partido ultra Democracia Nacional conviven hoy en el muro que fue testigo del golpe de Estado en León.                            </span>
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        Eso s&iacute;, en aquellos muros posiblemente centenarios las pintadas visibles de los &uacute;ltimos s&iacute; muestran el signo de los nuevos tiempos, con pintadas contradictorias que todav&iacute;a mencionan al movimiento 'Antifa' (antifascista) o 'Vota Democracia Nacional', un partido pol&iacute;tico fascista nost&aacute;lgico del r&eacute;gimen golpista. Otra clama contra el 'Algoritmo: trituradora humana, social y familiar', en referencia al impacto de las redes sociales e internet. Y las hay de plena actualidad al reivindicar '&iexcl;Palestina libre!', en tiempos de ocupaci&oacute;n internacional israel&iacute; y genocidio de la poblaci&oacute;n.
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                &quot;No al maltrato animal&quot;, &quot;Libertad&quot; o &quot;Palestina libre&quot;, frases escritas en los muros centenarios.                            </span>
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      <dc:creator><![CDATA[Carlos J. Domínguez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/memoria-historica/muro-leon-detuvo-tiempo-90-anos-dio-golpe-estallo-guerra-civil_1_13387724.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 26 Jul 2026 10:30:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El muro de León donde se detuvo el tiempo hace 90 años, cuando se dio el golpe de Estado y estalló la Guerra Civil]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[León,Historia de León,Asturias,Guerra Civil en León,Barrios,León ciudad,Reportajes,León Antiguo,España,Memoria Democrática,Ejército,Minería,7 días del 36,Investigación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Así fue la sublevación de 1936 en León contada por un periodista belga de turismo que vio comenzar la Guerra Civil]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/historia/sublevacion-1936-leon-contada-periodista-belga-turismo-vio-comenzar-guerra-civil_130_13386792.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/edf60e77-8c74-4b25-9c7b-51e60811fddc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El periodista belga se alojó en el Hotel Oliden (izda), desde donde vivió el asalto al Gobierno Civil."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Albert t’Serstevens visitaba el 20 de julio de 1936 con su mujer (y su gato) la ciudad sin saber que, pocas horas después, contemplarían desde el Hotel Oliden la sublevación del Ejército, el asalto al Gobierno Civil, la captura de decenas de personas y la ocupación militar. Relató lo sucedido en un reportaje aquel mismo año </p><p class="subtitle">HEMEROTECA - Confusión y desconcierto en León: los protagonistas del golpe de julio de 1936</p></div><p class="article-text">
        La Guerra Civil no empez&oacute; en Le&oacute;n el 18 de julio, sino dos d&iacute;as despu&eacute;s. Todo se debi&oacute; a que <a href="https://ileon.eldiario.es/memoria-historica/mineros-asturianos-paran-leon-pertrecharse-defensa-frente-popular_1_9444170.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los mineros ocuparon la capital leonesa el d&iacute;a 19</a> de paso hacia Madrid, reclamando armas y con los militares asegurando al entonces gobernador civil que estaban a las &oacute;rdenes del Gobierno de la Rep&uacute;blica... mientras preparaban minuciosa y secretamente el golpe.
    </p><p class="article-text">
        Fue una vez que los <a href="https://ileon.eldiario.es/memoria-historica/mineros-abandonan-leon-recupera-calma-militares-orden_1_9444089.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mineros asturianos se marcharon de la capital de la provincia</a>, cuando a las dos de la tarde sali&oacute; la Guardia Civil de su cuartel cercano a la actual plaza de la P&iacute;cara (en la calle de la Guardia Civil, anteriormente llamada Capit&aacute;n Cort&eacute;s y en aquel momento Traves&iacute;a de Don Cayo) y eso dio la se&ntilde;al salieran a toda prisa los soldados del Regimiento de Infanter&iacute;a Burgos n&uacute;mero 31 de su cuartel de la calle del Cid y tomaran la calle ancha, la plaza de la Libertad (hoy Santo Domingo) y apostaran ametralladoras para asediar el Gobierno Civil, que entonces se encontraba justo detr&aacute;s del Hotel Oliden, en la manzana de la conocida como <em>casa de las Ba&ntilde;eras </em>aunque en aquellos tiempos era el Edificio Zarauza.
    </p><p class="article-text">
        La salida de los mineros asturianos termin&oacute; por despejar el camino a los militares sublevados en Le&oacute;n. La columna hab&iacute;a abandonado la ciudad el 19 de julio con rumbo a Madrid y alcanz&oacute; Benavente, pero durante la madrugada recibi&oacute; la noticia de que el coronel Antonio Aranda se hab&iacute;a alzado en Oviedo. Ante el riesgo de perder Asturias, los trabajadores dieron media vuelta y emprendieron el regreso. Cuando el d&iacute;a 20 la provincia qued&oacute; paralizada por una huelga general, los mineros ya se encontraban lejos de Le&oacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Mapa Gráfico de Dativo Plano del León de julio de 1936 al comienzo de la Guerra Civil."
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            <span class="title">
                Mapa Gráfico de Dativo Plano del León de julio de 1936 al comienzo de la Guerra Civil.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Fue entonces cuando el general Carlos Bosch y Bosch, comandante de la XVI Brigada de Infanter&iacute;a, declar&oacute; el estado de guerra y se sum&oacute; al <a href="https://ileon.eldiario.es/memoria-historica/golpe-leon-guardia-civil-sale-calle-militares-ocupan-ciudad_1_9444298.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">golpe militar</a>. Bajo su mando se encontraban el Regimiento de Infanter&iacute;a Burgos n&uacute;mero 31, con fuerzas desplegadas en Le&oacute;n y Astorga, y el grupo de reconocimiento a&eacute;reo n&uacute;mero 21, <a href="https://web.archive.org/web/20220120050152/https://guerracivil.ileon.com/065244/index.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">con base en el aer&oacute;dromo de La Virgen del Camino</a>. Sin la presencia de la columna minera, los sublevados consiguieron hacerse con el control de las dos principales ciudades de la provincia con relativa facilidad.
    </p><p class="article-text">
        El principal foco de resistencia se concentr&oacute; en el Gobierno Civil. Hacia las 14.15 horas del 20 de julio, los militares del Regimiento Burgos n&uacute;mero 36 rodearon el edificio, situado entonces entre la calle Padre Isla y la avenida 14 de Abril (luego General Sanjurjo y ahora actual Gran V&iacute;a de San Marcos), y exigieron la rendici&oacute;n de sus ocupantes.
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                    alt="El edificio Zarauza (en la calle Particular, hoy Héroes Leoneses), donde estaba situado el Gobierno Civil. Esa fachada fue ametrallada desde la fachada de enfrente en la Casa Costillas."
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            <span class="title">
                El edificio Zarauza (en la calle Particular, hoy Héroes Leoneses), donde estaba situado el Gobierno Civil. Esa fachada fue ametrallada desde la fachada de enfrente en la Casa Costillas.                            </span>
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        En el interior permanec&iacute;an varios dirigentes sindicales, el capit&aacute;n Juan Rodr&iacute;guez Lozano (abuelo de Jos&eacute; Luis Rodr&iacute;guez Zapatero) y ocho guardias de Asalto que se negaron a secundar la rebeli&oacute;n. Los resistentes cerraron las s&oacute;lidas contraventanas de la zona administrativa y se prepararon para defender el inmueble.
    </p><p class="article-text">
        Los sublevados desplegaron dos escuadras de ametralladoras en las ventanas de la Casa Costillas, bajo el mando del capit&aacute;n Moral, y cerraron las calles cercanas para impedir cualquier intento de fuga. Tras escucharse varios disparos de arma corta en el interior, las ametralladoras abrieron fuego a escasa distancia y causaron importantes da&ntilde;os en las oficinas. Los militares tambi&eacute;n dispusieron morteros alrededor del edificio.
    </p><p class="article-text">
        El asedio se prolong&oacute; durante cerca de cuatro horas. Ante la negativa de los ocupantes a entregarse, los atacantes amenazaron con incendiar el Gobierno Civil. Los soldados lanzaron granadas sobre el tejado y prendieron gasolina delante de las puertas. Finalmente, alrededor de las 18.00 horas, los dirigentes sindicales y los guardias de Asalto que permanec&iacute;an dentro se rindieron.
    </p><h2 class="article-text"><strong>La confirmaci&oacute;n de los hechos por un periodista belga</strong></h2><p class="article-text">
        A las once de la ma&ntilde;ana del lunes 20 de julio de 1936, el periodista belga de viajes Albert t&rsquo;Serstevens entr&oacute; en Le&oacute;n pensando todav&iacute;a como un viajero. Lo acompa&ntilde;aba su mujer, Marie-Jeanne, y <em>Puma</em>, el gato de la pareja, instalado en el autom&oacute;vil acondicionado con el que recorr&iacute;an Espa&ntilde;a. Hab&iacute;an llegado para comer, pasear y conocer una ciudad monumental de la que hab&iacute;an o&iacute;do &ldquo;hablar maravillas&rdquo;. Quer&iacute;an ver la Catedral y San Isidoro, recorrer las calles y continuar despu&eacute;s el viaje hacia Burgos y Francia. Sin embargo, lo que era un viaje de placer se convirti&oacute; en una de las mejores descripciones de lo ocurrido el 20, 21 y 22 de julio en Le&oacute;n y en Burgos (y los pueblos por el camino) que dio lugar a la cruenta Guerra Civil Espa&ntilde;ola. <a href="https://www.google.com/url?sa=t&amp;rct=j&amp;q=&amp;esrc=s&amp;source=web&amp;cd=&amp;ved=2ahUKEwji58eWwNmVAxX5TqQEHesZBF4QFnoECBkQAQ&amp;url=https%3A%2F%2Fdialnet.unirioja.es%2Fdescarga%2Farticulo%2F3040023.pdf&amp;usg=AOvVaw1u_dLUx_UxWNaqV4REfAPJ&amp;opi=89978449" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">As&iacute; pudo contar lo ocurrido en Le&oacute;n en un reportaje ese mismo a&ntilde;o</a>.
    </p><p class="article-text">
        Tras una an&eacute;cdota inicial &ndash;porque el belga quer&iacute;a dejar el coche pegado al Gobierno Civil, pero un guardia civil le &ldquo;aconsej&oacute; encarecidamente&rdquo; que no lo hiciera, lo cual indica que <em>algo</em> sab&iacute;a de lo que iba a ocurrir&ndash; apenas tres horas m&aacute;s tarde, aquel turista estar&iacute;a agazapado tras un tabique del Hotel Oliden, escuchando el tableteo de las ametralladoras, su mujer curar&iacute;a a un herido capturado por los militares y desde las ventanas y corredores del establecimiento ver&iacute;an entrar a hombres con los brazos en alto, algunos convencidos de que iban a ser fusilados en ese mismo instante. Otros ser&iacute;an separados por su condici&oacute;n social, atados de dos en dos y conducidos hacia un destino desconocido. 
    </p><p class="article-text">
        T&rsquo;Serstevens hab&iacute;a llegado a Le&oacute;n para contemplar sus afamados edificios y termin&oacute; en medio de un tiroteo mirando a la gente cuando cre&iacute;a que iba a morir. Y lo cont&oacute; sin tapujos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Albert t’Serstevens se alojó en el Hotel Oliden el día que comenzó la Guerra Civil en León.                            </span>
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        Albert t&rsquo;Serstevens (Uccle, B&eacute;lgica, 1886-Neuilly-sur-Seine, Francia, 1974) fue un escritor, periodista, ensayista, traductor y viajero de origen belga, nacionalizado franc&eacute;s en 1937. Nacido en el seno de una familia acomodada &mdash;su padre era flamenco y su madre, provenzal&mdash;, se distanci&oacute; pronto del ambiente burgu&eacute;s y del mundo de magistrados del que proced&iacute;a. Despu&eacute;s de dilapidar buena parte de la herencia familiar durante su juventud, adopt&oacute; una vida errante, marcada por un esp&iacute;ritu libertario y una profunda desconfianza hacia las convenciones sociales.  Su encuentro con Blaise Cendrars en 1913 result&oacute; decisivo y dio origen a una amistad duradera. Ambos compart&iacute;an la fascinaci&oacute;n por el viaje, la aventura y una literatura construida a partir de la experiencia.
    </p><p class="article-text">
        Viajero incansable por Europa, el norte de &Aacute;frica, Am&eacute;rica y la Polinesia, convirti&oacute; sus desplazamientos en la materia principal de novelas, ensayos, poemas y cr&oacute;nicas. Para &eacute;l, el viaje no era &uacute;nicamente un medio para llegar a un destino, sino una experiencia con valor propio: le interesaban las carreteras, los encuentros fortuitos, los paisajes y la vida cotidiana de los lugares que atravesaba. Esa mirada, atenta a los detalles humanos y a las situaciones inesperadas, caracteriza tambi&eacute;n su relato sobre el inicio de la Guerra Civil en Le&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text"><strong>La cr&oacute;nica de una sublevaci&oacute;n armada</strong></h2><p class="article-text">
        Su testimonio tiene un valor inmenso, al confirmar muchas de las cosas que se sab&iacute;an de aquella infausta jornada, sin olvidar tambi&eacute;n las limitaciones de una cr&oacute;nica escrita desde el desconcierto ya que el belga no comprend&iacute;a completamente qui&eacute;n mandaba, qu&eacute; fuerzas se enfrentaban ni qu&eacute; se estaba decidiendo. Ve&iacute;a uniformes, escuchaba consignas, anotaba gestos y convert&iacute;a en escenas literarias los detalles que se le quedaban grabados. En ocasiones interpret&oacute; como rasgos del car&aacute;cter espa&ntilde;ol lo que probablemente eran reacciones individuales ante el miedo, la humillaci&oacute;n o la certeza de la derrota y la muerte por fusilamiento de los detenidos.
    </p><p class="article-text">
        Pero precisamente por eso su relato conserva algo que no aparece en los partes militares: humanidad. El vaso de agua ofrecido a un prisionero que acababa de creer que ser&iacute;a ejecutado; el bocadillo que un detenido pidi&oacute; y despu&eacute;s no pudo morder; la cuerda nueva que fue pasando lentamente de mu&ntilde;eca en mu&ntilde;eca de los capturados; su mujer, que cruz&oacute; una plaza bajo el fuego para alimentar a un gato mientras los bandos pararon el tiroteo para piropearla; los comerciantes que reabrieron sus establecimientos al d&iacute;a siguiente bajo amenaza de muerte; y todo desde el punto de vista de dos extranjeros que, a&uacute;n despu&eacute;s de escuchar tiros durante toda la noche, segu&iacute;an lamentando no poder visitar las iglesias que tanto les hab&iacute;an recomendado.
    </p><p class="article-text">
        Le&oacute;n hab&iacute;a amanecido en huelga general, como cuenta en su diario la costurera <a href="https://conversacionsobrehistoria.info/2020/09/19/leon-julio-de-1936-fagmento-del-diario-inedito-de-juana-lopez/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Juana L&oacute;pez</a>, aunque lo &uacute;nico que se consigui&oacute; es que termin&oacute; siendo una trampa para los obreros concentrados en la Casa del Pueblo situada tras la Inmaculada en direcci&oacute;n a San Marcos. La situaci&oacute;n llevaba dos d&iacute;as deterior&aacute;ndose, aunque buena parte de la poblaci&oacute;n no conoc&iacute;a el alcance real del golpe militar iniciado en &Aacute;frica entre el 17 y el 18 de julio. Las noticias eran vagas y escasas, pero ese 18 de julio fue el &uacute;ltimo d&iacute;a que sali&oacute; el peri&oacute;dico <a href="https://ileon.eldiario.es/memoria-historica/tarde-noche-julio-leon-muerte-democracia_1_9444035.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La Democracia</em></a>, propiedad del alcalde socialista de Le&oacute;n Miguel Casta&ntilde;o. S&oacute;lo el peri&oacute;dico <a href="https://ileon.eldiario.es/actualidad/la-manana-periodico-pudo-contar-leon-acontecimientos-18-de-julio-de-1936-guerra-civil-espanola_1_9444980.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La Ma&ntilde;ana</em></a> pudo contar lo que ocurri&oacute; el d&iacute;a 19. Y a partir de ah&iacute;, silencio informativo: hasta el d&iacute;a 25 de julio los leoneses no pudieron leer ninguna noticia m&aacute;s que por los bandos militeras, ya que los sublevados hab&iacute;an controlado tambi&eacute;n la emisora de Radio Le&oacute;n. En la festividad de Santiago el periodista <a href="https://ileon.eldiario.es/memoria-historica/periodista-lamparilla-calle-leon-mantiene-propagandista-franquista-causo-suspension-genarin_1_11241780.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Carmelo Hern&aacute;ndez Moros</a> (conocido por su mote <em>Lamparilla</em> en todo Le&oacute;n) se sum&oacute; a la sublevaci&oacute;n publicando un bolet&iacute;n militar loando el 'Alzamiento Nacional'.
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    </figure><p class="article-text">
        El d&iacute;a anterior a llegar el matrimonio t&rsquo;Serstevens, el 19 de julio, hab&iacute;an entrado en la ciudad unos cinco mil mineros asturianos, por carretera y ferrocarril, con la intenci&oacute;n de conseguir armas y continuar hacia Madrid para defender al Gobierno de la Rep&uacute;blica. Su presencia hab&iacute;a retrasado los planes de los militares conspiradores, que no se atrevieron a sacar las tropas mientras la ciudad estuviera ocupada por una fuerza obrera tan numerosa.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Las dos de la tarde del 20 de julio: se desata el tiroteo en la capital leonesa</strong></h2><p class="article-text">
        Los mineros abandonaron Le&oacute;n y, en la ma&ntilde;ana del d&iacute;a 20, el gobernador civil, Emilio Franc&eacute;s, segu&iacute;a recibiendo presiones para armar a las organizaciones obreras. Se requisaron armas de varias armer&iacute;as con el prop&oacute;sito declarado de impedir que fueran asaltadas, pero el gobernador continu&oacute; retrasando su entrega. A la una y media de la tarde sali&oacute; a comer sin creer todav&iacute;a que la guarnici&oacute;n leonesa fuera a rebelarse. Los conspiradores esperaron precisamente a confirmar que hab&iacute;a entrado en su residencia para impartir las &oacute;rdenes definitivas. La Guardia Civil sali&oacute; del cuartel en la Traves&iacute;a de Don Cayo (la actual calle de la Guardia Civil, anterior Capit&aacute;n Cort&eacute;s que va de Ordo&ntilde;o II a la plaza de la P&iacute;cara) y en la Comandancia (frente a San Isidoro, donde hoy est&aacute; la Audiencia Provincial), fue detenido el jefe de la misma el teniente coronel Santiago Alonso Mu&ntilde;oz por mantenerse fiel a la Rep&uacute;blica. Ser&iacute;a fusilado en 1937 por ello. 
    </p><p class="article-text">
        La salida de la Guardia Civil fue el aviso para que tambi&eacute;n lo hicieran los militares desde el Cuartel del Cid, que se desplazaron al cuartel de la Guardia de Asalto en la Plaza Torres de Oma&ntilde;a para tomarlo, por la calle Ancha para ir hacia el Gobierno Civil en pinza, por Santo Domingo y la Plaza de la Libertad, adem&aacute;s de las tropas del Gobierno Militar que se encontraba un poco m&aacute;s hacia la Estaci&oacute;n de Matallana en la calle Padre Isla.
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                    alt="La comandancia de la Guardia Civil de León estaba en 1936 frente a San Isidoro, donde hoy está la Audiencia Provincial de Justicia."
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            <span class="title">
                La comandancia de la Guardia Civil de León estaba en 1936 frente a San Isidoro, donde hoy está la Audiencia Provincial de Justicia.                            </span>
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        Nada de esto pod&iacute;a saber t&rsquo;Serstevens cuando intent&oacute; inocentemente por la ma&ntilde;ana aparcar su autom&oacute;vil en la plaza de la Libertad, la actual plaza de Santo Domingo; aunque s&iacute; lo deb&iacute;a tener claro el guardia civil que le aconsej&oacute; que no lo hiciera: el sol ca&iacute;a con fuerza sobre la ciudad. El belga busc&oacute; un lugar sombreado junto al Gobierno Civil, situado entonces en las proximidades del Hotel Oliden. All&iacute; se le acerc&oacute; un guardia civil al que describir&iacute;a como &ldquo;un hombre alto, delgado y tan pulido como un destornillador&rdquo;. No lo amenaz&oacute; ni le dio explicaciones pol&iacute;ticas. Le recomend&oacute;, con una insistencia muy educada y cort&eacute;s, que no dejara el veh&iacute;culo en la calle y lo guardara en un garaje.
    </p><p class="article-text">
        El periodista obedeci&oacute; y fue una decisi&oacute;n providencial para que el veh&iacute;culo no quedara hecho un queso gruyere. Eso s&iacute;, dentro del coche qued&oacute; su gato <em>Puma</em>, un protagonista de su historia entonces ajeno a la conspiraci&oacute;n militar y al miedo que se extend&iacute;a por las calles. El consejo del guardia, que al belga pudo parecerle una simple atenci&oacute;n hacia un extranjero, indica que los uniformados sab&iacute;an que algo estaba a punto de ocurrir. Llevaron el coche al garaje de Auto Sal&oacute;n, un poco m&aacute;s all&aacute;.
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            <span class="title">
                El Café Central de León en los años 30.                            </span>
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        Albert y Marie-Jeanne entraron en el Hotel Oliden para almorzar. Era un establecimiento moderno, elegante y con grandes cristaleras, situado en un lugar privilegiado para contemplar el centro de la ciudad. La pareja se sent&oacute; a comer sin ser consciente de que el hotel acabar&iacute;a funcionando como puesto de observaci&oacute;n, refugio improvisado y lugar de retenci&oacute;n de prisioneros.
    </p><p class="article-text">
        A las dos menos diez, en una vivienda pr&oacute;xima, el exalcalde conservador <a href="https://web.archive.org/web/20220120045004/https://guerracivil.ileon.com/064661/index.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Enrique Gonz&aacute;lez Luaces</a> recibi&oacute; una llamada que le ordenaba cerrar puertas y ventanas y trasladarse a las habitaciones interiores. A las dos comenzaron los disparos. En las calles salieron simult&aacute;neamente unidades del Ej&eacute;rcito y la Guardia Civil con el primer objetivo de neutralizar a los fieles de la Rep&uacute;blica de la Guardia de Asalto. Sus objetivos posteriores eran el Gobierno Civil, el Ayuntamiento, Radio Le&oacute;n, la Catedral, San Isidoro, la Casa del Pueblo y otros edificios considerados estrat&eacute;gicos.
    </p><p class="article-text">
        En el comedor del Oliden estaban terminando el caf&eacute; cuando llegaron las primeras detonaciones. La gente mir&oacute; sorprendida por la gran cristalera del caf&eacute; restaurante c&oacute;mo se desplegaban los guardias civiles por la Plaza de la Libertad (Santo Domingo hoy) y c&oacute;mo avanzaban desapareciendo detr&aacute;s de las esquinas. Los tiros comenzaron y los comensales se tiraron al suelo. Poco despu&eacute;s, seg&uacute;n la percepci&oacute;n del periodista franco-belga, unos cincuenta soldados bajaron desde la zona de la Catedral gritando &ldquo;&iexcl;Viva Espa&ntilde;a!&rdquo;. En su cr&oacute;nica explicaba c&oacute;mo avanzaban pegados a las fachadas, transformando portales, esquinas y escaparates en posiciones de tiro. Dispararon contra los obreros que corr&iacute;an para ponerse a cubierto.
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            <span class="title">
                Imagen del Café del Hotel Oliden en los años 30.                            </span>
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        La transformaci&oacute;n fue inmediata. El lugar por el que unos minutos antes circulaban camareros, hu&eacute;spedes y peatones pas&oacute; a ser una zona batida por fusiles y ametralladoras. Algunos clientes del hotel se echaron al suelo y avanzaron a gatas buscando los retretes o los rincones m&aacute;s protegidos. T&rsquo;Serstevens y Marie-Jeanne se refugiaron detr&aacute;s de un tabique. Desde all&iacute; pod&iacute;an observar una parte de la plaza sin exponerse completamente.
    </p><p class="article-text">
        El periodista, impert&eacute;rrito, sigui&oacute; mirando con un cuajo inusual. Ese impulso, mitad profesional y mitad inconsciente, aparece durante todo su relato. Sab&iacute;a que pod&iacute;a recibir un disparo, pero no pod&iacute;a apartarse del escenario. Tomaba notas mentales, se asomaba, preguntaba y trataba de comprender qu&eacute; estaba sucediendo. &Eacute;l mismo terminar&iacute;a reconociendo la imprudencia del viajero que contin&uacute;a pensando en su cr&oacute;nica cuando ya no domina las circunstancias. Pero el periodismo es as&iacute;.
    </p><h2 class="article-text">El asalto al Gobierno Civil</h2><p class="article-text">
        El principal foco de resistencia estaba en el Gobierno Civil. All&iacute; permanec&iacute;an dirigentes pol&iacute;ticos y sindicales, civiles sorprendidos por el levantamiento, varios guardias de Asalto que no secundaron a los sublevados y el capit&aacute;n Juan Rodr&iacute;guez Lozano, militar leal a la Rep&uacute;blica.
    </p><p class="article-text">
        La reconstrucci&oacute;n hist&oacute;rica se&ntilde;ala que las tropas rodearon el edificio hacia las dos y cuarto de la tarde. Dos escuadras de ametralladoras se instalaron en las ventanas de la Casa Costilla, situada frente a las dependencias administrativas. Tambi&eacute;n se desplegaron morteros y se cerraron las calles para impedir cualquier huida. En el interior se atrincheraron los resistentes tras las contraventanas.
    </p><p class="article-text">
        El asalto lo cont&oacute; tambi&eacute;n el periodista leon&eacute;s <em>Lamparilla</em>, en una cr&oacute;nica posterior, recogida en el <a href="https://almadeherrero.blogspot.com/2025/01/asalto-al-gobierno-civil-de-leon-en.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">blog Alma de Herrero</a>: &ldquo;Unos soldados subieron a casa del se&ntilde;or Costillas y frente a las habitaciones del gobernador empezaron a tirotear los balcones por los de la casa citada. Utilizaron tambi&eacute;n bombas de mano. Otros hicieron lo propio con las dependencias de oficinas por la parte de las Recoletas. Y otros, por la calle de Fajeros, desde la casa de do&ntilde;a Antonia Hevia. En casa del Sr. Costillas instalaron, adem&aacute;s, una ametralladora, o fusil ametrallador, tirando la barandilla del balc&oacute;n para que no estorbase. Tambi&eacute;n algunos soldados disparaban desde la Avenida del Padre Isla&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Desde el hotel, t&rsquo;Serstevens vio un combate mucho m&aacute;s confuso: dos ametralladoras barr&iacute;an las avenidas. Los soldados se proteg&iacute;an en las fachadas y disparaban hacia las ventanas del Gobierno Civil. Los cristales y las paredes sufr&iacute;an los impactos. Las granadas estallaban levantando polvo y cascotes.
    </p><p class="article-text">
        El propio periodista subi&oacute; en alg&uacute;n momento a la terraza del Oliden. All&iacute; contempl&oacute; c&oacute;mo los militares transportaban en el ascensor unos artefactos met&aacute;licos que &eacute;l describi&oacute; como bombas de aluminio. Desde la parte alta eran arrojados sobre el tejado del edificio sitiado. Cada explosi&oacute;n perforaba tejas y levantaba nubes de polvo de yeso.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Calle Padre Isla, con el Gobierno Civil a la derecha de la imagen y los siguientes edificios la Casa Costilla (fachada blanca) y el Hotel Oliden.                            </span>
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        En medio de aquel fuego, t&rsquo;Serstevens se sorprendi&oacute; de que los grandes ventanales del hotel permanecieran intactos. Lleg&oacute; a pensar que el Oliden era una especie de terreno neutral o que su propietario hab&iacute;a alcanzado alg&uacute;n acuerdo con los militares. No pod&iacute;a comprobarlo. Era la interpretaci&oacute;n de un hombre que trataba de encontrar una explicaci&oacute;n racional a la direcci&oacute;n de los disparos.
    </p><p class="article-text">
        El establecimiento, en cualquier caso, no estaba fuera de la guerra. Los soldados entraban y sal&iacute;an, utilizaban sus dependencias y terminaron llevando all&iacute; a numerosos detenidos.
    </p><p class="article-text">
        La resistencia del Gobierno Civil se prolong&oacute; durante varias horas. Dentro del edificio, seg&uacute;n los testimonios posteriores, tambi&eacute;n hab&iacute;a miedo y divisi&oacute;n. Algunos refugiados exig&iacute;an la rendici&oacute;n. El capit&aacute;n Rodr&iacute;guez Lozano se resist&iacute;a a creer que el Ej&eacute;rcito hubiera avanzado contra el poder civil y, cuando le aseguraron que deb&iacute;a entregarse, respondi&oacute; inicialmente que aquello eran cuentos. Las granadas que empezaron a penetrar en el inmueble acabaron deshaciendo cualquier posibilidad de resistencia.
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                Plaza de la Libertad de León (Santo Domingo en los años 30).                            </span>
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        Y en ese momento, el periodista extranjero observ&oacute; una escena casi grotesca del momento en que los asaltantes decidieron recurrir a medidas extremas: &ldquo;Un capit&aacute;n entr&oacute; en el hotel buscando gasolina para incendiar el Gobierno Civil. El <em>ma&icirc;tre</em>, enfrentado a una petici&oacute;n que nada ten&iacute;a que ver con su oficio, rebusc&oacute; en su chaleco y ofreci&oacute; una diminuta botella destinada a recargar mecheros. Era toda la gasolina que ten&iacute;a&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El contraste parec&iacute;a concebido para una comedia: un oficial que quer&iacute;a quemar un edificio y un ma&icirc;tre impecable que le entregaba un frasco min&uacute;sculo. Pero la amenaza era real y los militares consiguieron un caldero esmaltado, lo llevaron hasta una gasolinera cercana (posiblemente Auto Sal&oacute;n, luego conocido como AutoPalacios) bajo la protecci&oacute;n de las armas y regresaron con el combustible. La intenci&oacute;n de incendiar las dependencias por la parte trasera aceler&oacute; la rendici&oacute;n. La investigaci&oacute;n hist&oacute;rica sostiene que los dirigentes sindicales terminaron entreg&aacute;ndose, entre otros motivos, para evitar la muerte de los funcionarios que permanec&iacute;an dentro. El Gobierno Civil cay&oacute; a media tarde.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Anuncio de Auto Salón en la calle Padre Isla del León Antiguo del siglo XX.                            </span>
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        Esto lo confirma Carmelo Hern&aacute;ndez Moros en su propio relato period&iacute;stico: &ldquo;Los chicos del capit&aacute;n Moral empezaron el <em>fregado</em> con un entusiasmo loco. Igual que todos los muchachos del Regimiento de Burgos, por supuesto, que parec&iacute;a que les pagaban un tanto por disparo... &iexcl;Y eso que la oficialidad anduvo parca para no derrochar municiones! [...] Guardias, polic&iacute;as y los rojos que hab&iacute;a all&iacute; se refugiaron en el hueco de la escalera y algunos se acurrucaron bajo esta, como pudieron. &iexcl;Y bala va, y bala viene! [...] La cosa se pon&iacute;a demasiado seria. Llevaban as&iacute; dos horas y los del Frente Popular, sin saber que hacer, acurrucados de nuevo, no se rend&iacute;an. Y los del capit&aacute;n Moral &iexcl;&iexcl;Tampoco se rend&iacute;an de tirar tiros!! [...] Ces&oacute; el fuego; avanz&oacute; el capit&aacute;n Moral pistola en mano, abrieron los guardias y poco despu&eacute;s, brazos en alto, sal&iacute;an los dos capitanes del Frente Popular, Alfredo Barthe el abogado, <em>Chomin</em> Rey, y los restantes para la c&aacute;rcel&rdquo;. Lamparilla muestra su famosa iron&iacute;a &ndash;que a partir de estas circunstancias se convertir&iacute;a en cruel al ser uno de los que apoyaron sin tapujos el golpe y la dictadura que vendr&iacute;a, llegando a atacar a&ntilde;os despu&eacute;s el Entierro de Genar&iacute;n y conseguir que se prohibiera&ndash; al explicar que los de dentro tuvieron que usar un palo de escoba con un pa&ntilde;uelo blanco para pedir la rendici&oacute;n. &ldquo;Ya sab&eacute;is lectores, lo que fue la bandera blanca del Gobierno Civil de que tanto se habl&oacute; los primeros d&iacute;as: la escoba de los guardias de Seguridad&rdquo;, termin&oacute; aquel art&iacute;culo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Los detenidos, contra la pared</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los primeros prisioneros que vio t&rsquo;Serstevens fueron conducidos al hotel con los brazos en alto y fusiles apunt&aacute;ndoles por la espalda. El belga record&oacute; a cinco guardias de Asalto y a un capit&aacute;n de Infanter&iacute;a, todos ellos hombres corpulentos de alrededor de cuarenta a&ntilde;os. La documentaci&oacute;n hist&oacute;rica eleva a ocho el n&uacute;mero de guardias de Asalto que no secundaron el golpe y confirma la presencia del capit&aacute;n Juan Rodr&iacute;guez Lozano entre quienes resistieron en el Gobierno Civil. La diferencia no invalida el testimonio: el extranjero narraba el grupo que pudo ver, no necesariamente la totalidad de los detenidos.
    </p><p class="article-text">
        Y entonces... los colocaron contra una pared y delante de ellos se form&oacute; un grupo de soldados con los fusiles preparados. T&rsquo;Serstevens escuch&oacute; entonces unos gritos que definir&iacute;a como los sonidos humanos m&aacute;s horribles que hab&iacute;a o&iacute;do. No precis&oacute; qui&eacute;n grit&oacute; ni qu&eacute; palabras se pronunciaron. Quiz&aacute; fueran s&uacute;plicas, protestas, insultos o la reacci&oacute;n instintiva de hombres convencidos de que iban a recibir una descarga.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Alcalde Miguel Castano, Félix Gordón Ordás y Ramiro Armesto. Los dos jóvenes fueron fusilados salvo Ordás, que fue presidente del Gobierno de la República en el exilio.                            </span>
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        El periodista cerr&oacute; los ojos, esper&oacute; el estruendo de los disparos... que no lleg&oacute;. Una orden hizo bajar los fusiles y, en cuesti&oacute;n de minutos, la escena cambi&oacute; de naturaleza sin dejar de ser aterradora. Los mismos hombres que acababan de esperar la muerte fueron sentados en sillones de mimbre. El ma&icirc;tre se acerc&oacute; con una bandeja de metal y les sirvi&oacute; vasos de agua.
    </p><p class="article-text">
        T&rsquo;Serstevens vio en ese cambio una paradoja espa&ntilde;ola: la violencia extrema y la cortes&iacute;a pod&iacute;an sucederse sin transici&oacute;n. Sin embargo, aquella agua no borraba la amenaza. Los prisioneros continuaban detenidos y muchos de ellos ser&iacute;an ejecutados semanas o meses despu&eacute;s. Rodr&iacute;guez Lozano fue fusilado el 18 de agosto de 1936. Otros responsables pol&iacute;ticos y sindicales de la ciudad, entre ellos el alcalde Miguel Casta&ntilde;o, el gobernador Emilio Franc&eacute;s y el joven presidente de la Diputaci&oacute;n Ramiro Armesto, ser&iacute;an <a href="https://ileon.eldiario.es/actualidad/miguel-castano_1_9397114.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">fusilados en noviembre</a>.
    </p><p class="article-text">
        El aparente aplazamiento de la muerte no significaba, ni mucho menos, salvaci&oacute;n en la Guerra Civil Espa&ntilde;ola que comenzaba en ese momento en Le&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text">El asalto a la Casa del Pueblo</h2><p class="article-text">
        La ca&iacute;da del Gobierno Civil no termin&oacute; con los disparos. Las fuerzas sublevadas continuaron hacia la Casa del Pueblo, situada en la entonces avenida Diagonal (lo que luego fue Jos&eacute; Antonio y ahora la Gran V&iacute;a de San Marcos). All&iacute; se hab&iacute;an concentrado militantes y dirigentes obreros. Hubo un tiroteo con heridos y al menos un muerto en el interior. Parte de quienes lograron salir se desplaz&oacute; hacia San Marcos, que se convirti&oacute; en el &uacute;ltimo foco importante de resistencia de la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        Desde la zona del hotel, t&rsquo;Serstevens percib&iacute;a que el combate se alejaba progresivamente. Los disparos ya no proced&iacute;an &uacute;nicamente de las inmediaciones del Gobierno Civil. Se escuchaban hacia la Casa del Pueblo y despu&eacute;s en direcci&oacute;n a San Marcos.
    </p><p class="article-text">
        La cr&oacute;nica local de Gonz&aacute;lez Luaces coincide en esa progresi&oacute;n. Desde su domicilio observ&oacute; salir del Gobierno Civil a alrededor de cuarenta hombres con los brazos en alto. Despu&eacute;s vio a los soldados avanzar pegados a los muros de los Agustinos mientras continuaban disparando hacia la Casa del Pueblo. El fuego se mantuvo durante aproximadamente otras dos horas y fue desplaz&aacute;ndose hacia San Marcos, cuyo asedio dur&oacute; hasta bien entrada la noche.
    </p><h2 class="article-text">Clases sociales entre los apresados</h2><p class="article-text">
        El viajero belga ve&iacute;a llegar prisioneros sin poder reconstruir de qu&eacute; edificio proced&iacute;a cada grupo. Para &eacute;l eran cuerpos que entraban en el hotel: funcionarios, militares, obreros, empleados, heridos, hombres armados y hombres desarmados.
    </p><p class="article-text">
        Para los sublevados eran ya categor&iacute;as que deb&iacute;an separarse, interrogarse y custodiarse.
    </p><p class="article-text">
        El periodista belga defini&oacute; al vest&iacute;bulo del Hotel Oliden como en una sala de clasificaci&oacute;n humana. Repar&oacute; en que los prisioneros se divid&iacute;an casi espont&aacute;neamente o eran distribuidos seg&uacute;n su apariencia y condici&oacute;n. Los militares con graduaci&oacute;n, los funcionarios y quienes parec&iacute;an empleados se sentaban en sillas o alrededor de las mesas. Los obreros permanec&iacute;an en cuclillas o apoyados contra las paredes.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La Rep&uacute;blica se estaba derrumbando y, aun as&iacute;, las jerarqu&iacute;as sociales segu&iacute;an visibles en la postura de los cuerpos: unos sentados; otros en el suelo. Algunos obreros fumaban y compart&iacute;an cigarrillos. Pod&iacute;a parecer serenidad, pero tambi&eacute;n era una manera de mantener las manos ocupadas y dominar el miedo. Nadie les explicaba con claridad qu&eacute; iba a ocurrirles. Uno de los hombres trat&oacute; de esconder unas balas de rev&oacute;lver detr&aacute;s de un radiador. El gesto era torpe y desesperado. De haber sido descubierto, aquellas municiones pod&iacute;an convertirse en una acusaci&oacute;n suficiente para matarlo. Aun as&iacute;, intent&oacute; desprenderse de ellas, quiz&aacute; porque conservarlas era todav&iacute;a m&aacute;s peligroso. Otro prisionero pidi&oacute; comida. Le prepararon un bocadillo enorme. Cuando lo tuvo entre las manos, lo acerc&oacute; a la boca, pero no consigui&oacute; morderlo&rdquo;. Albert t&rsquo;Serstevens escribi&oacute; que un pensamiento terrible parec&iacute;a haberse apoderado de &eacute;l. El cuerpo hab&iacute;a pedido alimento por costumbre; el miedo le hab&iacute;a cerrado la garganta.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Soldados ciclistas del regimiento de Infantería Burgos número 31 ubicado en el Cuartel del Cid en León."
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                Soldados ciclistas del regimiento de Infantería Burgos número 31 ubicado en el Cuartel del Cid en León.                            </span>
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        &ldquo;Marie-Jeanne se fij&oacute; en un hombre herido en la cabeza. Se acerc&oacute; y comenz&oacute; a vendarlo. No pertenec&iacute;a a ninguno de los bandos, apenas hablaba la lengua y no sab&iacute;a qu&eacute; delitos se atribu&iacute;an a aquellos detenidos. Vio sangre y actu&oacute;. Mientras ella trabajaba, algunos prisioneros le lanzaron piropos, incluso frases rimadas&rdquo;, apunt&oacute; el escritor belga, que volvi&oacute; a interpretar el episodio como una forma espa&ntilde;ola de convivir con la muerte: hombres privados de libertad, quiz&aacute; camino del fusilamiento, todav&iacute;a capaces de bromear y elogiar a una mujer. &ldquo;Tambi&eacute;n pudo ser una defensa contra el p&aacute;nico. Flirtear, fumar o interesarse por un vendaje permit&iacute;a fingir durante unos segundos que el vest&iacute;bulo segu&iacute;a siendo un hotel y no la antesala de una prisi&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Durante la tarde siguieron entrando detenidos. Proced&iacute;an del Gobierno Civil, de los alrededores de la Casa del Pueblo y de otros puntos tomados por los militares. Los militares hab&iacute;an seguido controlando la ciudad, y colocando una ametralladora en la torre de los Agustinos en lo que luego ser&iacute;a la plaza de la Inmaculada impidieron que los obreros se pudieran movilizar para salvar desde su casa sindical el Gobierno Civil, a escasos cuatrocientos metros. De hecho, se convirti&oacute; en una trampa para ellos, ya que cuando los militares controlaron la sede gubernamental provincial fueron a por ellos y tomaron el edificio de los sindicatos y m&aacute;s prisioneros. San Marcos fue la &uacute;ltima resistencia obrera, con una dura pelea por la noche habitaci&oacute;n por habitaci&oacute;n, en la que, curiosamente, no hubo muertos. Todav&iacute;a no quer&iacute;a nadie una guerra civil, porque nadie sab&iacute;a que ese d&iacute;a hab&iacute;a comenzado una terrible de casi tres a&ntilde;os en Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El surrealismo de la cuerda de detenci&oacute;n</strong>
    </p><p class="article-text">
        La escena de la cuerda es una de las m&aacute;s minuciosas y perturbadoras de todo el relato del periodista belga (que en 1937 se nacionalizar&iacute;a franc&eacute;s): &ldquo;Un hombre alto, de manos enormes, entr&oacute; en el vest&iacute;bulo llevando un rollo de cuerda delgada y completamente nueva. No necesit&oacute; gritar. Orden&oacute; que los obreros se acercaran y comenz&oacute; a unirlos por parejas. Ataba la mu&ntilde;eca derecha de uno a la izquierda del siguiente. Como no cortaba peque&ntilde;os trozos, deb&iacute;a pasar el rollo entero por cada vuelta y cada nudo. El procedimiento resultaba lento. La cuerda se desenrollaba por el suelo, atravesaba las manos del encargado y volv&iacute;a a recogerse&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Lo curioso del asunto, lo m&aacute;s surrealista, es que &ldquo;los detenidos observaban la operaci&oacute;n con tanta atenci&oacute;n&rdquo; que al belga le pareci&oacute; que &ldquo;poco faltaba para que ayudasen al hombre a realizar los nudos&rdquo;. En realidad, aquella concentraci&oacute;n pod&iacute;a ser otra forma de apartar la mente de lo que iba a suceder despu&eacute;s. Mirar la cuerda, seguir su recorrido y calcular la siguiente pareja era m&aacute;s soportable que pensar en el lugar al que los llevar&iacute;an. Una hora desp&uacute;es, al terminar hab&iacute;a veintid&oacute;s parejas: cuarenta y cuatro hombres unidos de dos en dos. Pero sobr&oacute; un largo tramo de cuerda y el &uacute;ltimo detenido de la fila, que conservaba una mano libre, se ofreci&oacute; a llevarlo. Lo sostuvo como quien recoge un objeto que estorba, pese a que era la prolongaci&oacute;n de la atadura que lo conduc&iacute;a preso.
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                Presos en el patio la Cárcel Vieja de Puerta Castillo durante la Guerra Civil.                            </span>
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        El cortejo sali&oacute; por una puerta de servicio escoltado por soldados. Serstevens no sab&iacute;a ad&oacute;nde iban. Tampoco pod&iacute;a saber, en ese instante, que el sistema represivo implantado tras el triunfo del golpe llenar&iacute;a las c&aacute;rceles de Le&oacute;n y convertir&iacute;a San Marcos en uno de los principales centros de reclusi&oacute;n y terror de la provincia.
    </p><p class="article-text">
        En el documento aportado, la escena aparece como uno de los ejemplos m&aacute;s n&iacute;tidos de c&oacute;mo la violencia se hizo cotidiana: no hubo una gran ceremonia, sino un hombre pasando pacientemente una cuerda nueva por decenas de mu&ntilde;ecas.
    </p><h2 class="article-text">La ocurrencia: Marie-Jeanne cruza la plaza para alimentar al gato</h2><p class="article-text">
        A las seis de la tarde, con la ciudad todav&iacute;a bajo el fuego, la mujer del periodista, Marie-Jeanne, record&oacute; que el gato <em>Puma</em> llevaba horas encerrado en el autom&oacute;vil y no hab&iacute;a comido. Y se empe&ntilde;&oacute; en ir a alimentarlo.
    </p><p class="article-text">
        Albert intent&oacute; disuadirla. La plaza continuaba expuesta a los disparos y las ametralladoras controlaban los accesos. Un capit&aacute;n escuch&oacute; la discusi&oacute;n y le asegur&oacute; que pod&iacute;a cruzar. Seg&uacute;n la frase recogida por t&rsquo;Serstevens, afirm&oacute; que &ldquo;un espa&ntilde;ol nunca disparaba contra una mujer&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Era una garant&iacute;a absurda y de bravata. Durante la guerra y la represi&oacute;n ser&iacute;an asesinadas numerosas mujeres en Espa&ntilde;a. Pero Marie-Jeanne acept&oacute; aquella palabra como si el honor masculino invocado por el oficial tuviera m&aacute;s fuerza que las balas. Prepar&oacute; pescado, lo envolvi&oacute; en una servilleta o lo coloc&oacute; en un peque&ntilde;o paquete y sali&oacute; del hotel.
    </p><p class="article-text">
        Entonces sucedi&oacute; la escena m&aacute;s surrealista del relato.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto la mujer puso un pie en la plaza, los disparos cesaron. No hubo una orden formal que el periodista pudiera escuchar. El silencio pareci&oacute; transmitirse de posici&oacute;n en posici&oacute;n. Marie-Jeanne avanz&oacute; sola por el espacio abierto, llevando la comida del gato mientras los hombres armados la observaban.
    </p><p class="article-text">
        Desde las fachadas comenzaron a gritarle: &ldquo;&iexcl;Ol&eacute;, guapa!&rdquo; y &ldquo;&iexcl;Ol&eacute;, cari&ntilde;o!&rdquo;. La mujer de Albert t&rsquo;Serstevens sigui&oacute; andando sin inmutarse y aparentemente sin prisa. Cuando alcanz&oacute; el callej&oacute;n donde estaba el garaje y desapareci&oacute; de la l&iacute;nea de tiro, las armas volvieron a disparar.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Entrada del Cuartel del Cid en el antiguo convento de las Recoletas (ampliado a la derecha por IA, la vegetación no existió nunca)."
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                Entrada del Cuartel del Cid en el antiguo convento de las Recoletas (ampliado a la derecha por IA, la vegetación no existió nunca).                            </span>
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        El episodio parece inveros&iacute;mil, pero encaja con el tipo de detalle propio de los conflictos que se inician: la guerra detenida durante unos segundos no para evacuar a un herido ni negociar una rendici&oacute;n, sino para permitir que una extranjera alimentara a un gato. El surrealismo es propio de las guerras. Pero la an&eacute;cdota muestra dos cosas: la poca cabeza de la pareja. Marie-Jeanne arriesg&oacute; la vida por un animal al que consideraba parte de su familia. Albert, aunque protest&oacute;, permaneci&oacute; observando y despu&eacute;s convirti&oacute; el recorrido en literatura. Ninguno de los dos parec&iacute;a haber asumido todav&iacute;a que ya no eran turistas protegidos por su condici&oacute;n de extranjeros, sino dos personas atrapadas en una ciudad donde bastaba un error para ser detenidas o tiroteadas.
    </p><p class="article-text">
        Y la segunda, un machismo inherente en los espa&ntilde;oles de la &eacute;poca que, visto 90 a&ntilde;os despu&eacute;s chirr&iacute;a notablemente. Aunque hay que entender que en aquellos tiempos todos los hombres, incluidos los europeos, pensaban que estaban haciendo lo correcto al piropear a una mujer que consideraran bonita.
    </p><h2 class="article-text">Los tiroteos de la noche del 20 de julio</h2><p class="article-text">
        A las ocho de la tarde, el cronista belga asegur&oacute; que Le&oacute;n se ilumin&oacute; de repente. Los sublevados hab&iacute;an ocupado la central el&eacute;ctrica. Las farolas y los escaparates proyectaron su luz sobre calles desiertas, cristales rotos y fachadas marcadas por los disparos. Aquella recuperaci&oacute;n de la electricidad no devolvi&oacute; la normalidad. Hizo m&aacute;s visible el escenario de la batalla.
    </p><p class="article-text">
        Albert y Marie-Jeanne lograron instalarse en una habitaci&oacute;n. Cuando el periodista trat&oacute; de abrir las contraventanas para mirar, una r&aacute;faga las agujere&oacute;. Comprendieron que cualquier movimiento junto a la ventana pod&iacute;a ser interpretado como la presencia de un tirador. Se sentaron en el borde de la cama, fuera del &aacute;ngulo de fuego. All&iacute; permanecieron a oscuras, escuchando.
    </p><p class="article-text">
        Hab&iacute;a r&aacute;fagas aisladas, disparos sueltos y silencios que no tranquilizaban porque pod&iacute;an romperse en cualquier instante. Pasaban camiones tocando las bocinas. Desde la calle llegaban gritos de viva y arriba Espa&ntilde;a. San Marcos segu&iacute;a siendo desalojado y los &uacute;ltimos resistentes eran capturados. La reconstrucci&oacute;n hist&oacute;rica cifra el balance de aquella jornada en tres muertos y once heridos, aunque la violencia represiva posterior multiplicar&iacute;a enormemente las v&iacute;ctimas.
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                Fuerzas del Regimiento de Infantería 36 (del Cuartel del Cid) en la carretera de Asturias el 30 de julio de 1936 en el Fielato.                            </span>
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        En otros domicilios nadie durmi&oacute; tampoco. Gonz&aacute;lez Luaces dej&oacute; escrito que hubo disparos durante toda la noche, <em>pacos</em> (francotiradores) en diferentes puntos y una excitaci&oacute;n febril que mantuvo despierta a la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        Y a&uacute;n as&iacute;, en la inconsciencia m&aacute;s absoluta, Marie-Jeanne formul&oacute; una preocupaci&oacute;n que pod&iacute;a parecer fr&iacute;vola: &ldquo;Si aquello continuaba, ... c&oacute;mo iban a visitar Le&oacute;n?&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        La frase muestra hasta qu&eacute; punto la mente se aferra a los planes anteriores cuando la realidad se vuelve insoportable. La pareja hab&iacute;a cruzado Europa para conocer ciudades. Admitir que ya no exist&iacute;a el viaje tur&iacute;stico equival&iacute;a a aceptar que estaban en medio de una guerra.
    </p><h2 class="article-text">La 'nueva normalidad', bajo el bando militar del 21 de julio</h2><p class="article-text">
        El martes 21 de julio, Le&oacute;n amaneci&oacute; bajo el control de los sublevados. Los soldados regulares comenzaron a ser sustituidos en algunos puntos por j&oacute;venes falangistas. Albert T&rsquo;Serstevens los describi&oacute; como muchachos imberbes que manejaban armas con escasa experiencia. Aquello le produjo m&aacute;s temor que la presencia de las tropas profesionales. Un soldado pod&iacute;a obedecer unas reglas; un adolescente nervioso, con el dedo cerca del gatillo, pod&iacute;a disparar por un gesto mal interpretado.
    </p><p class="article-text">
        Los balcones aparecieron cubiertos de telas blancas. Hab&iacute;a s&aacute;banas, manteles, colchas de encaje y piezas de seda. Desde abajo, la ciudad pod&iacute;a parecer preparada para una procesi&oacute;n del Corpus. Pero no era una celebraci&oacute;n religiosa. El blanco expresaba sometimiento, adhesi&oacute;n o, simplemente, el deseo de que los patrulleros comprendieran que en aquella casa nadie pretend&iacute;a disparar.
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                Plaza Santo Domingo de León, de La Libertad en la República.                            </span>
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        El cronista de viajes se&ntilde;al&oacute; que cada familia colgaba lo que ten&iacute;a: &ldquo;Los hogares acomodados exhib&iacute;an tejidos ricos. Los m&aacute;s modestos recurr&iacute;an a una s&aacute;bana. La desigualdad social se hac&iacute;a visible incluso en la forma de rendirse&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Tras la noche de disparos, Albert y Marie-Jeanne, ni cortos ni perezosos decidieron salir a conocer la ciudad. Hab&iacute;an visto prisioneros maniatados, hab&iacute;an sido alcanzadas las contraventanas de su habitaci&oacute;n y sab&iacute;an que la ciudad estaba ocupada. Aun as&iacute;, quer&iacute;an visitar los monumentos.
    </p><p class="article-text">
        Eso s&iacute;, un oficial les advirti&oacute; de que deb&iacute;an dejar la c&aacute;mara fotogr&aacute;fica en el hotel. En aquellas circunstancias, una c&aacute;mara pod&iacute;a <em>convertirlos </em>en esp&iacute;as. Si una patrulla los sorprend&iacute;a haciendo fotograf&iacute;as de posiciones militares, pod&iacute;an ser fusilados sin que su pasaporte belga sirviera para salvarlos. Por eso no hay fotos de aquellas jornadas pese a ser ta,boi&eacute;n periodista gr&aacute;fico t'Steversens por sus cr&oacute;nicas de viajes.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Jóvenes milicianos de Falange en León el 22 de julio de 1936 haciendo el tonto con los fusiles."
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                Jóvenes milicianos de Falange en León el 22 de julio de 1936 haciendo el tonto con los fusiles.                            </span>
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        Finalmente, el paseo no tuvo nada de tur&iacute;stico y s&iacute; de problem&aacute;tico. En numerosos cruces fueron obligados a levantar los brazos. Los registraron una y otra vez. Cada nueva patrulla ignoraba lo que hab&iacute;a comprobado la anterior. Deb&iacute;an explicar qui&eacute;nes eran, de d&oacute;nde ven&iacute;an, d&oacute;nde se alojaban y qu&eacute; hac&iacute;an caminando por una ciudad ocupada horas despu&eacute;s de un combate.
    </p><p class="article-text">
        T&rsquo;Serstevens cont&oacute; que observaba las huellas de la jornada anterior con una curiosidad que rozaba nuevamente la imprudencia. Se detuvo ante una farola rota y calcul&oacute;, asombrado, cu&aacute;ntos disparos hab&iacute;an sido necesarios para destruirla. Mir&oacute; las fachadas, los escaparates y los cristales. En un quiosco encontr&oacute; un retrato del cantante y actor franc&eacute;s Maurice Chevalier atravesado por una bala a la altura del pecho. La imagen le llam&oacute; la atenci&oacute;n porque resum&iacute;a el absurdo: incluso las celebridades impresas en una revista pod&iacute;an parecer v&iacute;ctimas de la batalla.
    </p><p class="article-text">
        A su alrededor, sin embargo, hab&iacute;a v&iacute;ctimas reales, detenidos y familias que no sab&iacute;an d&oacute;nde estaban sus parientes y ellos pensando sin m&aacute;s en que &ldquo;al menos hay que visitar San Isidoro, la Catedral y las murallas romanas: es cl&aacute;sico y obligatorio&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La Colegiata de San Isidoro antes de la primera mitad del siglo XX.                            </span>
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        Eso s&iacute;, qued&oacute; decepcionado con la visita. La Colegiata de San Isidoro estaba cerrada y reaccionaron. con una indignaci&oacute;n casi c&oacute;mica. Consider&oacute; que el sacrist&aacute;n mostraba una lamentable falta de conciencia profesional: precisamente cuando dos turistas extranjeros hab&iacute;an conseguido llegar hasta all&iacute; durante una revoluci&oacute;n, el encargado no estaba disponible para abrirles. Quiz&aacute;s quejarse del horario de una iglesia era m&aacute;s sencillo que pensar en los hombres atados el d&iacute;a anterior. El edificio s&iacute; le gust&oacute;: &ldquo;Es una bella iglesia rom&aacute;nica&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Todo lo contrario que la Catedral, que puso a bajar de un burro, completamente decepcionado: &ldquo;Demasiado restaurarada, desnuda en medio de unos jardines p&uacute;blicos, sin alma. La fachada recuerda a la de Burgos pero sin ser esbelta, paticorta como muchas espa&ntilde;olas. P&oacute;rtico con estatuas como las de Reims o Brujas, un poco pesadas. Pin&aacute;culos toscos. Sin p&aacute;tina&rdquo;.  Una cruel descripci&oacute;n que contrasta con cualquiera de hoy en d&iacute;a de la <em>Pulchra Leonina</em>.
    </p><p class="article-text">
        Eso s&iacute;, apareci&oacute; un teniente con un casco que el belga describi&oacute; &ldquo;como alem&aacute;n&rdquo; que les orden&oacute; marcharse y regresar al hotel. La advertencia incluy&oacute; otra referencia al pared&oacute;n: si continuaban deambulando, alguien pod&iacute;a tomarlos por esp&iacute;as y fusilarlos. Se tuvieron que ir y en el propio art&iacute;culo el periodista belga se contradice, quiz&aacute;s arrepentido de lo que acaba de decir: &ldquo;Tendremos que volver dos a&ntilde;os m&aacute;s tarde, para ver esas piedras romanas sin inter&eacute;s y pasear sin problemas bajo las ojivas de la catedral, muy bella por cierto y que por sus retablos, sus verjas y sus vidrieras, val&iacute;a un nuevo viaje.&rdquo;
    </p><h2 class="article-text">El bando que orden&oacute; recuperar la vida bajo pena de muerte</h2><p class="article-text">
        Otra de las an&eacute;cdotas curiosas y crueles es c&oacute;mo ese mismo d&iacute;a 21, a mediod&iacute;a, t&rsquo;Serstevens la poblaci&oacute;n fue convocada para escuchar un bando militar.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La proclamaci&oacute;n estuvo acompa&ntilde;ada por cornetas y tambores. El nuevo poder anunci&oacute; el estado de guerra, orden&oacute; el final de la huelga y exigi&oacute; la vuelta inmediata al trabajo. Comercios, bares y caf&eacute;s deb&iacute;an abrir antes de las tres de la tarde. No era una invitaci&oacute;n a recuperar la normalidad. Era una orden respaldada por la amenaza de ejecuci&oacute;n&rdquo;, estimaba.
    </p><p class="article-text">
        Hasta ese momento, el centro presentaba un aspecto desierto. Las calles vac&iacute;as bajo el sol recordaban a Gonz&aacute;lez Luaces &ldquo;un d&iacute;a de eclipse&rdquo;. La poblaci&oacute;n permanec&iacute;a tras las ventanas, intentando averiguar qu&eacute; bando dominaba realmente la ciudad y si los mineros asturianos regresar&iacute;an. Pero a las tres, como hab&iacute;a ordenado el mando militar, los cierres comenzaron a levantarse.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Abrieron las tiendas. Los camareros colocaron las mesas. Los clientes ocuparon las terrazas. Las j&oacute;venes volvieron a caminar por el centro peinadas y arregladas. Se formaron grupos ante los aparatos de radio. Sonaron seguidillas. En apenas unas horas, Le&oacute;n pas&oacute; de las r&aacute;fagas de ametralladora a la m&uacute;sica popular&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Jura de bandera en el regimiento de Infantería número 31, cuyo cuartel estaba en el actual Parque del Cid."
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                Jura de bandera en el regimiento de Infantería número 31, cuyo cuartel estaba en el actual Parque del Cid.                            </span>
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        El mantrimonio belga qued&oacute; fascinado por aquella capacidad para continuar viviendo con la muerte todav&iacute;a presente. La llam&oacute; inconsciencia. Sin embargo, la apertura de los establecimientos no fue necesariamente una muestra de despreocupaci&oacute;n. Los propietarios obedec&iacute;an una orden militar. Los peatones necesitaban conseguir comida, buscar noticias y comprobar qui&eacute;n segu&iacute;a vivo. Salir a la calle pod&iacute;a ser tambi&eacute;n una forma de demostrar que no se ten&iacute;a nada que ocultar.
    </p><p class="article-text">
        La normalidad era obligatoria.
    </p><p class="article-text">
        Bajo las terrazas llenas y las radios encendidas continuaba el miedo. Los militares hab&iacute;an destituido de hecho a las autoridades republicanas, detenido a dirigentes obreros y comenzado a construir el aparato represivo que marcar&iacute;a los meses siguientes. La poblaci&oacute;n a&uacute;n no conoc&iacute;a el destino de muchos detenidos. Tampoco estaba claro que el golpe hubiera triunfado en el conjunto de Espa&ntilde;a. Incluso algunos responsables sublevados consideraban que la situaci&oacute;n segu&iacute;a en el aire.
    </p><p class="article-text">
        El belga ve&iacute;a una ciudad resucitada. En realidad, asist&iacute;a al nacimiento de una <em>nueva normalidad </em>impuesta por las armas.
    </p><h2 class="article-text">La &uacute;ltima noche en Le&oacute;n</h2><p class="article-text">
        El testimonio no describe la noche del 21 con el mismo detalle que la anterior. La impresi&oacute;n general es la de una calma vigilada: patrullas en las calles, edificios ocupados, controles y una poblaci&oacute;n que hab&iacute;a comprendido qui&eacute;n mandaba en la capital.
    </p><p class="article-text">
        Albert y Marie-Jeanne prepararon su salida. Quer&iacute;an alcanzar Burgos y continuar hacia Francia por el camino m&aacute;s corto. Despu&eacute;s de lo vivido, abandonar Le&oacute;n parec&iacute;a prudente, pero viajar por carretera resultaba igualmente peligroso. No exist&iacute;a una l&iacute;nea clara que separase territorios seguros. Cada pueblo hab&iacute;a improvisado controles, barricadas y grupos armados. Un autom&oacute;vil desconocido pod&iacute;a ser enemigo para todos.
    </p><p class="article-text">
        El mi&eacute;rcoles 22 abandonaron Le&oacute;n. Albert t&rsquo;Serstevens escoger&iacute;a despu&eacute;s palabras severas para describir la ruta: caminos mal indicados, campos abandonados por el miedo y pueblos que reaccionaban ante la aparici&oacute;n del coche como si se aproximara una columna enemiga. Viajaban dos extranjeros y un gato, pero desde lejos pod&iacute;an ser militares, emisarios, esp&iacute;as, fugitivos o avanzadilla de alguna fuerza armada.
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                Batallón anarquista de la CNT en el Frente Norte de la Guerra Civil.                            </span>
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        En Melgar, las campanas o el toque de alarma anunciaron su llegada. Alrededor de un centenar de campesinos sali&oacute; a cortarles el paso. Llevaban escopetas de caza, hachas, palos y herramientas transformadas en armas. Hab&iacute;an levantado una barricada con carros y bidones de gasolina. Albert y Marie-Jeanne tuvieron que bajar del autom&oacute;vil con los brazos en alto, pero les dejaron continuar al ver al gato con cascabeles al grito de &ldquo;!Arriba Espa&ntilde;a!&rdquo; al un&iacute;sono.
    </p><p class="article-text">
        En otros tramos de la carretera recibieron disparos desde posiciones ocultas. Las balas no alcanzaron el veh&iacute;culo, pero no pod&iacute;an saber si eran avisos o intentos reales de detenerlos. La &uacute;nica defensa consist&iacute;a en seguir conduciendo. Pero en Salda&ntilde;a un grupo armado intercept&oacute; el coche. Varios hombres subieron a los estribos y acercaron los rev&oacute;lveres a las cabezas de los viajeros. Albert y Marie-Jeanne no comprend&iacute;an todas las preguntas ni sab&iacute;an qu&eacute; respuesta pod&iacute;a considerarse sospechosa.
    </p><p class="article-text">
        En el momento de m&aacute;xima tensi&oacute;n apareci&oacute; un sacerdote. Lleg&oacute; corriendo y grit&oacute; a los hombres: &ldquo;&iexcl;Abajo, co&ntilde;o!  Y los dejaron marchar.
    </p><h2 class="article-text">Segar mientras se combate y Burgos igual que Le&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Cerca de Villasandino, t&rsquo;Serstevens contempl&oacute; otra de las im&aacute;genes que resumir&iacute;an para &eacute;l aquellos d&iacute;as: &ldquo;A un lado de la carretera se combat&iacute;a entre la maleza. Hab&iacute;a hombres armados, disparos y movimientos de personas que intentaban ocultarse. Al otro lado, unos campesinos continuaban segando el trigo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El escritor consider&oacute; la escena una imagen admirable de la vida. &ldquo;La cosecha no pod&iacute;a esperar a que terminara la guerra&rdquo;.  
    </p><p class="article-text">
        Albert, Marie-Jeanne y Puma llegaron a Burgos hacia el mediod&iacute;a. All&iacute; les explicaron que tambi&eacute;n se hab&iacute;a combatido durante dos d&iacute;as y que los disparos reaparec&iacute;an al anochecer. Sin embargo, las terrazas estaban abiertas y a las seis se celebr&oacute; el paseo habitual por el Espol&oacute;n. Una banda militar comenz&oacute; a tocar en el quiosco. La pareja esperaba marchas heroicas, himnos o m&uacute;sica destinada a exaltar a los vencedores. En su lugar, la orquesta interpret&oacute; un tango.
    </p><p class="article-text">
        La elecci&oacute;n le pareci&oacute; otro ejemplo del car&aacute;cter absurdo de aquellos d&iacute;as: una ciudad militarizada, soldados en las calles y una melod&iacute;a de baile flotando sobre el paseo.
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            <span class="title">
                Voluntarios falangistas leoneses en julio de 1936.                            </span>
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        Al regresar al hotel encontr&oacute; militares durmiendo en todos los escalones. Cuando intent&oacute; utilizar el ascensor descubri&oacute; que tambi&eacute;n hab&iacute;a soldados acostados dentro. La guerra ocupaba literalmente el edificio. Tanto Burgos como Le&oacute;n hab&iacute;an ca&iacute;do en el bando sublevado y las situaciones fueron espantosamente similares, sobre todo para las gentes de izquierdas que comenzaron a ser encarceladas y paseadas sin piedad durante ese a&ntilde;o.
    </p><h2 class="article-text"><strong>El surrealista viaje de la guerra de Espa&ntilde;a</strong></h2><p class="article-text">
        Tres d&iacute;as antes, la pareja hab&iacute;a entrado en Le&oacute;n preocupada por encontrar sombra para el coche y tiempo para visitar los monumentos. Desde entonces hab&iacute;a visto comenzar el golpe militar, el asalto al Gobierno Civil, la rendici&oacute;n de quienes defend&iacute;an la legalidad republicana, el avance sobre la Casa del Pueblo y San Marcos, la clasificaci&oacute;n y atadura de los prisioneros y la transformaci&oacute;n de una ciudad entera bajo las &oacute;rdenes de los sublevados.
    </p><p class="article-text">
        Hab&iacute;an sentido miedo, aunque no siempre fueron conscientes de hasta qu&eacute; punto estaban en peligro. Otra vez m&aacute;s, la vida de la pareja pareci&oacute; depender menos de una norma que de un gesto imprevisible: un guardia que aconsej&oacute; guardar el coche, unos soldados que dejaron de disparar mientras una mujer cruzaba la plaza, un cura que consigui&oacute; apartar unos rev&oacute;lveres mediante una blasfemia.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Un relato que valida mucho de lo contado de la sublevaci&oacute;n en Le&oacute;n</strong></h2><p class="article-text">
        El relato de t&rsquo;Serstevens no es una explicaci&oacute;n completa de la sublevaci&oacute;n en Le&oacute;n. Confunde algunos lugares, no identifica a todos los protagonistas y contempla los acontecimientos desde el privilegio relativo de un extranjero alojado en un buen hotel. Tampoco alcanza a ver la represi&oacute;n que seguir&iacute;a: las c&aacute;rceles, los consejos de guerra, las sacas y los fusilamientos.
    </p><p class="article-text">
        Pero valida muchas de las historias conocidas hasta hoy y al ser extranjero vio algo que los informes militares y noticias espa&ntilde;olas dif&iacute;cilmente pod&iacute;an transmitir en aquel momento de extrema tensi&oacute;n. Vio a un hombre recibir un vaso de agua despu&eacute;s de creer que iba a morir, a otro incapaz de morder un bocadillo, cuarenta y cuatro mu&ntilde;ecas unidas por una cuerda reci&eacute;n comprada. Vio un tiroteo detenerse para que una mujer llevara pescado a un gato. Vio s&aacute;banas blancas colgadas en los balcones, a muchachos con fusiles demasiado grandes para su experiencia y a una ciudad obligada a llenar las terrazas pocas horas despu&eacute;s de los disparos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Falangistas se refrescan tomando helados en julio de 1936 en Valladolid."
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            <span class="title">
                Falangistas se refrescan tomando helados en julio de 1936 en Valladolid.                            </span>
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        Y vio, sobre todo, c&oacute;mo la vida cotidiana no desapareci&oacute; cuando comenz&oacute; la guerra. Qued&oacute; deformada, sometida y atravesada por el miedo, pero continu&oacute; existiendo en los gestos m&aacute;s peque&ntilde;os: vendar una herida, fumar en el suelo, tocar un tango, recoger el trigo o preocuparse por un animal encerrado en un coche.
    </p><p class="article-text">
        En Le&oacute;n, durante aquellos tres d&iacute;as de julio de 1936, la muerte ya estaba presente. Sin embargo, quienes todav&iacute;a no sab&iacute;an cu&aacute;nto iba a durar la tragedia continuaron comport&aacute;ndose, por necesidad o por inconsciencia, como si la vida anterior pudiera recuperarse al doblar la siguiente esquina.
    </p><p class="article-text">
        El 20 de julio de 1936 acababa de empezar la Guerra Civil Espa&ntilde;ola. Y nadie lo sab&iacute;a. Ni siquiera el periodista belga de viajes era consciente de que el horror que iba a producir el golpe de Estado que comenz&oacute; el 18 de julio iba a durar tres terribles a&ntilde;os.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesús María López de Uribe]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/historia/sublevacion-1936-leon-contada-periodista-belga-turismo-vio-comenzar-guerra-civil_130_13386792.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 19 Jul 2026 08:15:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Así fue la sublevación de 1936 en León contada por un periodista belga de turismo que vio comenzar la Guerra Civil]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Guerra Civil en León,León Antiguo,Periodismo,Historia de León,Memoria Democrática,España,7 días del 36,Ejército,Guardia Civil,León ciudad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sin memoria de la represión franquista... no hay historia]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/represion-franquista-no-hay-memoria-historica-guerra-civil-columna-emilio-silva-presidente-armh_129_11584378.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b8436952-d27d-48fb-b8f1-226eec4a99b5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sin memoria de la represión franquista... no hay historia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Emilio Silva Barrera, presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica responde al artículo de opinión '¿Se ha contado bien el inicio de la Guerra Civil en León' de Javier Fernández-Llamazares</p></div><p class="article-text">
        La irrupci&oacute;n p&uacute;blica y generalizada del t&eacute;rmino memoria hist&oacute;rica se produjo a partir de las exhumaciones cient&iacute;ficas de fosas comunes donde se encontraban los cuerpos de los republicanos asesinados y desaparecidos por pistoleros franquistas. La Asociaci&oacute;n para la Recuperaci&oacute;n de la Memoria Hist&oacute;rica se inscribi&oacute; con ese t&eacute;rmino en diciembre del a&ntilde;o 2000.
    </p><p class="article-text">
        Las reacciones a esa terminolog&iacute;a asociada al conocimiento de la represi&oacute;n franquista fueron diversas, pero fue desde el &aacute;mbito de los historiadores desde donde el termino fue m&aacute;s cuestionado al contraponer los conceptos de Historia y memoria: la memoria era algo subjetivo e impreciso y la historia era algo as&iacute; como una ciencia que permit&iacute;a fotocopiar el pasado. Otros llegaron m&aacute;s lejos: en declaraciones y art&iacute;culos trataban de ridiculizar lo que adornaban que no hab&iacute;a sucedido; que era inveros&iacute;mil. Por suerte hubo investigadores que entendieron que desde el movimiento se estaban aportando conocimientos que no se encontraban en ning&uacute;n archivo, que la historia oral era tan v&aacute;lida como fuente que los propios documentos, y sobre todo que eran fundamentales para conocer y comprender lo ocurrido a partir del 18 de julio de 1936.
    </p><p class="article-text">
        En su tribuna de opini&oacute;n&nbsp;<a href="https://ileon.eldiario.es/opinion/no-se-ha-contado-bien-el-inicio-de-la-guerra-civil-en-leon-mal-contada-universidad-columna-critica-historia-por-javier-fernandez-llamazares_129_11554210.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&iquest;Se ha contado bien el inicio de la Guerra Civil en Le&oacute;n?</a>, publicada en este medio, Javier Fern&aacute;ndez-Llamazares analizaba la fiabilidad de las investigaciones, denunciando en uno de sus p&aacute;rrafos, la gesti&oacute;n que el diputado socialista Alfonso Cend&oacute;n hab&iacute;a llevado a cabo con los miles de documentos del Archivo Militar de Ferrol que hab&iacute;an sido digitalizados con dinero p&uacute;blico, pero con acceso p&uacute;blico muy limitado. Es ah&iacute; donde el autor de la tribuna que parece reivindicar rigor en el relato del pasado utiliza la expresi&oacute;n de Memoria &ldquo;hist&eacute;rica e histri&oacute;nica&rdquo;, es decir, exageradamente &ldquo;emocional y dram&aacute;tica&rdquo;, desvirtuando su valor y su importancia como medio de conocimiento y de posible reparaci&oacute;n de un pasado terrible y profundamente injusto.
    </p><p class="article-text">
        La explicaci&oacute;n del t&eacute;rmino memoria hist&oacute;rica es bastante sencilla y comprensible, lo que hace inveros&iacute;mil ese tipo de reacciones. Alguien en un pueblo recuerda un lugar donde fueron asesinados y enterrados un grupo de ciudadanos republicanos. Esa persona es capaz de se&ntilde;alar el lugar y permitir que un grupo de arque&oacute;logos y voluntarios encuentren una fosa com&uacute;n, donde ocurri&oacute; una matanza. Esa informaci&oacute;n no se encuentra en ning&uacute;n archivo, en ning&uacute;n documento, pero nos relata acontecimientos hist&oacute;ricos. Eso significa que su memoria es hist&oacute;rica, que el &uacute;nico modo de llegar a conocer esa realidad de nuestro pasado es a trav&eacute;s de su memoria.
    </p><p class="article-text">
        Parece muy sencillo de entender, pero un buen n&uacute;mero de historiadores no lo han hecho, no lo han intentado o lo entienden, pero prefieren criticarlo y&nbsp;minusvalorar otros caminos para conocer la historia para invisibilizar la represi&oacute;n franquista. Es verdad, la terrible violencia desatada en la provincia de Le&oacute;n por los golpistas de 1936 no est&aacute; contada en ning&uacute;n archivo militar, porque se llev&oacute; a cabo en la clandestinidad al margen de cualquier legalidad, incluida la de la propia dictadura, aunque sus autoridades fueran los aut&eacute;nticos promotores.
    </p><p class="article-text">
        Pocas cosas hay menos inocentes que el lenguaje. Si alguien que desconoce o apenas conoce la historia lee el art&iacute;culo de Fern&aacute;ndez Llamazares con esa inclusi&oacute;n en el t&iacute;tulo de &ldquo;la guerra civil&rdquo; puede imaginar una provincia sembrada de trincheras, unas frente a otras, con dos ej&eacute;rcitos enfrentados. Utilizar esa terminolog&iacute;a ya nos est&aacute; revelando que el autor nos quiere llevar a un lugar interesado cuando en esta provincia hubo poca guerra y muchos grupos de pistoleros falangistas asesinando a civiles desarmados.
    </p><p class="article-text">
        Dentro de ese contexto de la tribuna, es llamativa la reivindicaci&oacute;n que hace el autor de la figura de Joaqu&iacute;n Arrar&aacute;s, m&aacute;s hagi&oacute;grafo que historiador, que dedic&oacute; su obra a publicitar la cruzada franquista, que justo despu&eacute;s del golpe de Estado corri&oacute; a publicar una biograf&iacute;a de Franco, como buen cortesano del dictador, <em>Franco,</em> (Imprenta Aldecoa, 1937) y a esconder los cr&iacute;menes de la dictadura, a pesar de tener acceso privilegiado a mucha documentaci&oacute;n, que para llevar a cabo la gran enciclopedia de la cruzada espa&ntilde;ola, ilustrada por otro maquillador del r&eacute;gimen, Carlos S&aacute;nz de Tejada. Todos esos m&eacute;ritos hicieron que el dictador Francisco Franco condecorase a Arrar&aacute;s con la Gran Cruz de Isabel la Cat&oacute;lica, el 1 de abril de 1964, cuando se conmemoraron veinticinco a&ntilde;os de la victoria.
    </p><p class="article-text">
        Pero volvamos a la cuesti&oacute;n de la guerra en Le&oacute;n, la fiabilidad y la importancia de los archivos militares. Mi abuelo se llamaba Emilio Silva Faba, nacido en Pereje en 1892, que hab&iacute;a emigrado a Argentina y Estados Unidos y a su regreso abri&oacute; un almac&eacute;n de coloniales en Villafranca del Bierzo, llamado La Preferida y tras la proclamaci&oacute;n pac&iacute;fica de la Segunda Rep&uacute;blica comenz&oacute; a militar en Izquierda Republicana.
    </p><p class="article-text">
        El cuerpo de mi abuelo fue exhumado hace casi veinticuatro a&ntilde;os en una cuneta en Priaranza del Bierzo. Ha sido la primera v&iacute;ctima de la represi&oacute;n franquista identificada por una prueba gen&eacute;tica en Espa&ntilde;a. Durante mi infancia, que transcurri&oacute; en la misma ciudad en la que naci&oacute; Arrar&aacute;s, lo que yo sab&iacute;a de mi abuelo es que hab&iacute;a muerto en Le&oacute;n en &ldquo;esa guerra civil&rdquo;, de la que hablaba Fernandez-Llamazares.
    </p><p class="article-text">
        Con el paso del tiempo, la localizaci&oacute;n de la fosa y la b&uacute;squeda de informaci&oacute;n entend&iacute; que en Villafranca del Bierzo no existi&oacute; esa guerra. Nunca hubo enfrentamientos armados, trincheras disparando, tanques conquistando posiciones o bombardeos de aviaci&oacute;n. Simplemente el golpe de Estado triunf&oacute; sin resistencia y quienes representaron a esa nueva Espa&ntilde;a se pusieron sus camisas azules, calentaron los gatillos y se dedicaron a sembrar las cunetas leonesas de cad&aacute;veres de civiles.
    </p><p class="article-text">
        En ning&uacute;n archivo de ninguna parte he encontrado una sola referencia al asesinato de mi abuelo. En su acta de defunci&oacute;n dice que muri&oacute; a causa de la lucha nacional contra el marxismo. &iquest;Puedo seguir diciendo despu&eacute;s de todo lo que s&eacute; que mi abuelo muri&oacute; en la guerra? &iquest;Puede decir eso Fern&aacute;ndez-Llamazares o cualquier otro historiador?
    </p><p class="article-text">
        En la transici&oacute;n espa&ntilde;ola y durante tres a&ntilde;os el Estado franquista que sobrevivi&oacute; a la muerte del dictador se dedic&oacute; a quemar toneladas y toneladas de documentos. El responsable fue un leon&eacute;s de esos que prefieren hablar de guerra civil, Rodolfo Mart&iacute;n Villa. En la primera parte de sus memorias el pol&iacute;tico conservador &Oacute;scar Alzaga,<em> La conquista de la transici&oacute;n 1960-1978</em>, (Marcial Pons 2021), arranca el relato con un cap&iacute;tulo dedicado a esa quema de documentos que posibilit&oacute; crear una versi&oacute;n edulcorada de la dictadura, esconder las violaciones de derechos humanos y blanquear la biograf&iacute;a de algunos &ldquo;insignes franquistas&rdquo; que pretendieron y consiguieron ser &ldquo;insignes dem&oacute;cratas&rdquo;. Hasta el entonces director del Archivo Hist&oacute;rica Nacional, Luis S&aacute;nchez Belda, alto cargo cultural del franquismo, se opuso p&uacute;blica y notoriamente a esa quema de documentos que estaba privando a la sociedad de un importante patrimonio hist&oacute;rico. Cuando hoy hablamos de la posibilidad de encontrar la historia en los archivos debemos tener en cuenta que los que han llegado hasta el presente son los que no necesitaron quemar, porque ese inmenso expurgo se hizo desde el Gobierno y con total impunidad.
    </p><p class="article-text">
        Lo que he averiguado sobre lo que le sucedi&oacute; a mi abuelo es una mezcla de relatos familiares, memorias de gente mayor de la zona, alguna p&aacute;gina de la Parroquial Berciana de los a&ntilde;os 30 y alg&uacute;n documento que con terror guard&oacute; mi familia escondida durante d&eacute;cadas. Uno de ellos es este 'pagar&eacute;' que dice que: &ldquo;<em>La Comisi&oacute;n constituida para reunir fondos necesarios para el sostenimiento de las milicias de Falange, que tan importante servicio prestan de guarnici&oacute;n y vigilancia nocturna en esta Villa, y para cooperar al triunfo que representa la salvaci&oacute;n de Espa&ntilde;a de manos del comunismo ruso, a estimado procedente se&ntilde;alar a Ud. Para dichos gastos la aportaci&oacute;n de 75 pesetas, que deber&aacute; ingresar en el plazo de 3 d&iacute;as, y por cuyo pago quedaremos muy reconocidos. Villafranca 28 de agosto de 1936. Por la comisi&oacute;n. El alcalde. Enrique L&oacute;pez</em>&rdquo;.
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                Pagaré de Falange                            </span>
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        Ese documento me ayud&oacute; a comprobar c&oacute;mo a mi abuelo le obligaron a comprar su asesinato. C&oacute;mo le fueron confiscando sus bienes hasta que un 16 de octubre de ese mismo a&ntilde;o fue detenido ilegalmente, llevado en un cami&oacute;n junto a otros compa&ntilde;eros a una cuneta de Priaranza del Bierzo y asesinado de dos tiros, como bien pudieron documentar los arque&oacute;logos y forenses que llevaron a cabo la exhumaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Ni en Trabadelo, ni en Pereje, ni en Villafranca, ni en Corull&oacute;n ni en Cacabelos, ni en tantos otros pueblos leoneses hubo guerra en 1936. A estas alturas utilizar esa terminolog&iacute;a al margen del golpe de Estado y de la represi&oacute;n de quienes lo apoyaron es muchas veces un acto de inercia, pero en otros casos es una estrategia de ocultaci&oacute;n. Los pistoleros falangistas que se armaron e uniformaron en la provincia de Le&oacute;n no se levantaban por las ma&ntilde;ana para ir al frente, a tratar de conquistar una posici&oacute;n mientras se disparaban con otros adversarios. Iban de casa en casa, sacando a la fuerza a civiles desarmados y con la tranquilidad de ser premiados por sus cacer&iacute;as sembraron las cunetas y los cementerios de fosas comunes.
    </p><p class="article-text">
        Muchas de esas cosas que se conocen han llegado al presente a trav&eacute;s de la memoria. Los cuerpos que aparecen en las fosas son hechos f&iacute;sicos, documentos incuestionables, que contienen el potencial de gritar a trav&eacute;s de la ciencia gen&eacute;tica el nombre del cuerpo al que pertenecieron.
    </p><p class="article-text">
        La historia no es una ciencia, no es una fotocopiadora del pasado, es una narraci&oacute;n que tiene que ser el resultado &eacute;tico de acudir a todas las fuentes posibles que puedan aportar informaci&oacute;n para convertirla en conocimiento. La memoria que se&ntilde;ala los lugares de las fosas, los nombres de los asesinos o el dolor de las familias que buscan un desaparecido son hechos hist&oacute;ricos. Y no entender ni apreciar su valor parece m&aacute;s un ejercicio ideol&oacute;gico que un intento por conocer lo que realmente ocurri&oacute;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Emilio Silva / Presidente de la ARMH]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/represion-franquista-no-hay-memoria-historica-guerra-civil-columna-emilio-silva-presidente-armh_129_11584378.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 12 Aug 2024 09:57:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Sin memoria de la represión franquista... no hay historia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[León,Bierzo,Memoria Democrática,Historia de León,Guerra Civil en León,7 días del 36]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Se ha contado bien el inicio de la Guerra Civil en León?]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/no-se-ha-contado-bien-el-inicio-de-la-guerra-civil-en-leon-mal-contada-universidad-columna-critica-historia-por-javier-fernandez-llamazares_129_11554210.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/01947d88-cb34-44b0-b753-11da5eb7d905_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Se ha contado bien el inicio de la Guerra Civil en León?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Javier Fernández-Llamazares critica que la mayoría de la información disponible en las librerías y bibliotecas sobre el conflicto entre 1936 y 1939 está desfasada y con graves problemas no sólo de interpretación sino de autoría. Defiende que la investigación en los archivos cambia todo lo conocido</p></div><p class="article-text">
        La necesaria y sistem&aacute;tica gran revisi&oacute;n hist&oacute;rica sobre la Guerra Civil en Le&oacute;n &ndash;como en el resto de Espa&ntilde;a&ndash; no pudo comenzar a realizarse hasta entrado el siglo XX debido a que las fuentes archiv&iacute;sticas conservadas, que son inmensas, estaban cerradas a los investigadores.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, hasta poco antes de 2010, el libro o investigaciones editadas sobre el tema correspond&iacute;a a algunos profesores de la Universidad de Le&oacute;n y, sobre todo, a lo publicado por Wenceslao &Aacute;lvarez Oblanca y Secundino Serrano, que culminar&iacute;a con el libro titulado <em>La guerra civil en Le&oacute;n</em>. Aqu&iacute; vino el primer contratiempo o fraude, porque ese libro, en realidad, es un zafio plagio (hasta las fotograf&iacute;as sobre Le&oacute;n copiaron) de una parte de la gran obra del historiador y periodista <em>franquista</em> Joaqu&iacute;n Arrar&aacute;s sobre la Guerra Civil Espa&ntilde;ola publicada en varios tomos d&eacute;cadas antes. 
    </p><p class="article-text">
        Estos <em>autores </em>leoneses se limitaron a copiar el excelente trabajo del bueno de Joaqu&iacute;n Arrar&aacute;s Iribarren, especulando sobre los temas que el propio Arrar&aacute;s no mencion&oacute; sobre Le&oacute;n (es l&oacute;gico trat&aacute;ndose de tan amplia, rigurosa y profunda obra que abarca provincia por provincia todo el espectro nacional); el problema es que esos huecos o vac&iacute;os argumentales de Arrar&aacute;s los rellenaron los autores leoneses con teor&iacute;as indocumentadas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        O sea, que contaron la Historia tal y c&oacute;mo a ellos les hubiese gustado que sucediese, pero no como sucedi&oacute;, y claro, en cuanto se abrieron los archivos militares (m&aacute;s o menos a partir del a&ntilde;o 2010, como si en viejos caminos vecinales se construyeran autopistas hacia la informaci&oacute;n)&nbsp;cualquier ciudadano o historiador 'picado por el veneno del conocimiento y la curiosidad', comprobaba que esas teor&iacute;as se desmoronaban, como se desmoronaron &ndash;y se desmoronar&aacute;n a&uacute;n m&aacute;s con los documentos conservados&ndash; las enormes y vergonzantes mentiras lanzadas al aire y por escrito a los cuatro vientos&nbsp;por tan <em>ilustres leoneses</em> como Victoriano Cr&eacute;mer, Vela Zanetti y tantos otros. Porque interesados y mentirosos profesionales han existido siempre, como en la actualidad.
    </p><p class="article-text">
        Y es que algunos perseverantes historiadores aportan hoy muy buenas informaciones basadas en las inexploradas documentaciones sistem&aacute;ticamente conservadas en los excelentes archivos espa&ntilde;oles, pero obvian citar la parte de la Historia que su ideolog&iacute;a (esa ideolog&iacute;a desinteresada de la que presumen carecer) no les permite contar, tal vez porque se financian con las subvenciones del Ministerio de Cultura del partido de turno. 
    </p><h2 class="article-text">Todo est&aacute; perfectamente documentado en archivos</h2><p class="article-text">
        As&iacute;, est&aacute; perfectamente documentado en los archivos (el Ferrol, por ejemplo) que los militares sublevados en Le&oacute;n eran plenamente conscientes de que el partido socialista (escisi&oacute;n estalinista, que en julio de 1936 era la dominante en el seno del PSOE) preparaba a nivel nacional un nuevo <em>golpe</em> o revoluci&oacute;n violenta mucho mejor planificada <a href="https://ileon.eldiario.es/sociedad-y-vida/errores-revolucion-del-34-leon-psoe-de-leon-debatio-repetirla-1936-revolucion-obrera-modesto-sanchez-cadenas_1_9470075.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">para octubre de 1936</a> que la que ya se hab&iacute;a producido en octubre del 34.
    </p><p class="article-text">
        Es en esta incomprensible mediocridad personal donde estos <em>historiadores</em> se equivocan de pleno y tienen perdida la batalla a medio y largo plazo, porque a menos que a los gobiernos venideros les d&eacute; por quemar los archivos nacionales (sin dar pistas e ideas), antes o despu&eacute;s todas estas informaciones saldr&aacute;n editadas y meticulosamente documentadas, porque los documentos no mienten, y si se han conservado hasta la actualidad ha sido porque a las autoridades franquistas jam&aacute;s les dio por avergonzarse de la realidad. Es m&aacute;s, en la mayor&iacute;a de los casos se sent&iacute;an orgullosas de lo sucedido y por eso se tomaron la enorme molestia de conservar la ingente documentaci&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text">Figuras 'exageradas': el capit&aacute;n Lozano</h2><p class="article-text">
        Y tal vez porque lo que hoy se debe contar se obvia, en medio de esta premeditada ceremonia de la confusi&oacute;n, en Le&oacute;n se desv&iacute;a la atenci&oacute;n con temas que mueven a mofa como lo sucedido con el capit&aacute;n Rodr&iacute;guez Lozano, cuando el capit&aacute;n m&aacute;s d&iacute;scolo e influyente en la sociedad leonesa era sin duda el capit&aacute;n Eduardo Calleja, y cuando al bueno e ingenuo capit&aacute;n Lozano se le fusila por estar voluntariamente en el lugar inapropiado en el momento m&aacute;s inoportuno (algo que se le advirti&oacute;), y por hacer unos disparos &ldquo;de risa&rdquo; dentro del Gobierno Civil cuando todos los que permanec&iacute;an dentro eran plenamente conscientes de que las tropas sublevadas iban a tomar de inmediato la ciudad, dispuestos ya &ldquo;los militares insurgentes&rdquo; del cuartel del Cid a prender con fuego al mism&iacute;simo Gobierno Civil con todos los funcionarios en el interior por &ldquo;tan est&uacute;pida&rdquo; reacci&oacute;n del capit&aacute;n Lozano. Esto es lo que realmente cuentan los documentos conservados y lo dem&aacute;s son fuegos artificiales&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Cosa que s&iacute; se cont&oacute;, como honrosa excepci&oacute;n, en el <a href="https://guerracivil.ileon.com" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Especial de 7 D&iacute;as del 36 de ILE&Oacute;N publicado en 2016 en los ochenta a&ntilde;os del comienzo de la Guerra Civil en Le&oacute;n</a>, en el que particip&eacute; junto a Carlos J. Dom&iacute;nguez, un periodista que s&iacute; acudi&oacute; a los archivos para desmentir muchas de las cosas que se hab&iacute;an dicho sobre el fusilamiento del alcalde Miguel Casta&ntilde;o y desmontar ciertas leyendas en su trabajo <a href="https://fragua.es/producto/asesinaron-la-democracia-autopsia-a-miguel-castano-alcalde-y-periodista-represaliado/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Asesinaron La Democracia</em></a>. Gracias al cual pude desvelar la <a href="https://ileon.eldiario.es/memoria-historica/tren-nazi-virgen-costo-mismo-multa-salvar-miguel-castano_1_9484430.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">famosa carta en la que el obispo y todos los burgueses ped&iacute;an la liberaci&oacute;n de Casta&ntilde;o, que les cost&oacute; una multa de m&aacute;s de cien mil pesetas de entonces</a>, documento al que no pod&iacute;a haber accedido al estar oculto entonces en el Archivo de la Banca Fern&aacute;ndez-Llamazares que mi familia gestiona. 
    </p><h2 class="article-text">Informes de primera mano que desmienten lo contado</h2><p class="article-text">
        Todo esto bien lo sab&iacute;a el coronel Vicente Lafuente Baleztena, figura clave de la Historia leonesa, de quien se conservan los detallad&iacute;simos, fr&iacute;os, precisos y profesionales informes militares de aquellos d&iacute;as de julio. Los encontr&oacute; la profesora e historiadora Ana Merayo en el archivo militar de &Aacute;vila hace ya muchos a&ntilde;os, y dej&oacute; que los fotografiara quien esto escribe.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Que le quiten una calle o le pongan tres o cuatro al general Lafuente para nada va a influir en lo que los documentos firmados y conservados por &eacute;l hoy significan y trascienden, guste o no a los historiadores presentes y venideros. Vicente Lafuente fue el militar clave en la provincia de Le&oacute;n, muy por encima del general Carlos Bosch y Bosch, a quien su ambig&uuml;edad le cost&oacute; que una vez consumado el golpe fuese apartado de cargos tan relevantes por los propios militares alzados.
    </p><p class="article-text">
        Que todas las sentencias militares del Ferrol est&eacute;n custodiadas por el actual diputado del PSOE Javier Alfonso Cend&oacute;n, y que para acceder a ellas haya que contactar con esta persona obligatoriamente, es algo que mueve a risa, y m&aacute;s cuando todas esas copias de la documentaci&oacute;n se realizaron con dinero p&uacute;blico. Flaco favor se hace as&iacute; a la denominada 'Memoria Hist&oacute;rica', que ciertamente resulta hist&eacute;rica e histri&oacute;nica. Porque no importa qui&eacute;n sea el guardi&aacute;n de la informaci&oacute;n, lo importante es que haya acceso a dicha informaci&oacute;n, cosa que a d&iacute;a de hoy no sucede.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que habr&aacute; que esperar varios lustros o d&eacute;cadas a que Le&oacute;n recomponga debidamente su Historia sobre la guerra civil, porque, a pesar de los avances &ndash;notables en el caso de la investigaci&oacute;n arqueol&oacute;gica del <a href="https://ileon.eldiario.es/memoria-historica/caida-del-frente-norte-operaciones-belicas-guerra-civil-final-maginot-del-cantabrico-cerro-castiltejon-franco-leon-asturias-gijon_1_9459829.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Frente Norte</a> entre Asturias y Le&oacute;n, a&uacute;n con las <em>limitaciones </em>del <a href="https://hismecon.unileon.es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Grupo Hismecon de la Universidad de Le&oacute;n</a>; y notorios en el caso de sacar a la luz tantos documentos de archivos de Jos&eacute; Caba&ntilde;as&ndash;, hasta ahora ha sido tarea fallida.
    </p><p class="article-text">
        Es sabido que mientras no se corrijan los excesos esto no va a funcionar, y se llega al punto de que a Joaqu&iacute;n Arrar&aacute;s, nacido en 1898, nadie le pueda objetar un solo error en lo publicado y siga siendo el mejor historiador que haya tenido esta provincia sobre lo acontecido en la guerra fratricida de 1936. Porque no es cierto que la Historia la escriban los vencedores. 
    </p><p class="article-text">
        Lo cierto es que un pueblo que oculta y quiere reescribir su Historia est&aacute; condenado al fracaso, y Le&oacute;n no es excepci&oacute;n, como dando la raz&oacute;n a Aldous Huxley cuando afirm&oacute; que &ldquo;quiz&aacute; la m&aacute;s grande lecci&oacute;n de la Historia es que nadie aprendi&oacute; las lecciones de la Historia&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Fernández-Llamazares]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/no-se-ha-contado-bien-el-inicio-de-la-guerra-civil-en-leon-mal-contada-universidad-columna-critica-historia-por-javier-fernandez-llamazares_129_11554210.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 28 Jul 2024 10:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Se ha contado bien el inicio de la Guerra Civil en León?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Guerra Civil en León,Libros,Historia de León,Memoria Democrática,León Antiguo,Investigación,León,7 días del 36,España]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[León, julio de 1936: una ciudad atemorizada bajo el mando de los militares sublevados contra la República]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/memoria-historica/leon-julio-1936-ciudad-atemorizada-mando-militares-sublevados-republica_1_11554072.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0447f0a8-b728-4bf5-97f8-5ee2bb772105_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="León, julio de 1936: una ciudad atemorizada bajo el mando de los militares sublevados contra la República"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tras la primera semana del golpe del Ejército, el coronel Lafuente –al que 88 años después se le quitará al fin la calle en su nombre– se convierte en el verdadero líder contra las autoridades democráticas, pero pocos creen que tenga el éxito que proclama. Mientras, varios líderes obreros huyen de la capital leonesa</p><p class="subtitle">OPINIÓN - ¿Se ha contado bien el inicio de la Guerra Civil en León?</p><p class="subtitle">HEMEROTECA HISTÓRICA - Confusión y desconcierto en León: los protagonistas del golpe de julio de 1936</p></div><p class="article-text">
        La ciudad de Le&oacute;n vivi&oacute; hace 88 a&ntilde;os el levantamiento del Ej&eacute;rcito contra las autoridades republicanas con temor. Unos, los partidarios republicanos moderados por las represalias que estaban viendo que les podr&iacute;an tocar a ellos, otros, los obreros, por su vida, y los m&aacute;s afines a la sublevaci&oacute;n observando que lo que los militares dec&iacute;an de que estaban controlando la situaci&oacute;n no era cierto.
    </p><p class="article-text">
        Temor entre todos los ciudadanos ante la incertidumbre en una capital leonesa en el que el coronel Lafuente comenzaba a dar muestras de que el verdadero l&iacute;der de la sublevaci&oacute;n era &eacute;l, y no el general Bosch que, en pocos meses, ser&iacute;a retirado de todos los mandos.
    </p><p class="article-text">
        Carlos Bosch y Bosch era comandante de la XVI Brigada de Infanter&iacute;a, con sede en Le&oacute;n, unidad que formaba parte de la VIII Divisi&oacute;n Org&aacute;nica. Las fuerzas militares de la provincia estaban compuestas por el regimiento de infanter&iacute;a Burgos n.&ordm; 31, bajo el mando del coronel Vicente Lafuente Baleztena, con un batall&oacute;n en la capital, Le&oacute;n, y otro en Astorga. Tambi&eacute;n inclu&iacute;an al grupo de reconocimiento a&eacute;reo n.&ordm; 21, basado en el aer&oacute;dromo de La Virgen del Camino, que contaba con dos escuadrillas Breguet XIX de 18 aviones cada una. El 18 de julio hab&iacute;a llegao a Le&oacute;n una gran columna de mineros asturianos por carretera y ferrocarril, exigiendo a los oficiales de la guarnici&oacute;n que les entregaran armas. Aunque al principio el general Bosch se mostr&oacute; reticente, tras recibir &oacute;rdenes del general lealista G&oacute;mez-Caminero, inspector del ej&eacute;rcito que hab&iacute;a llegado de Orense, finalmente accedi&oacute; y entreg&oacute; a los mineros unos 200 fusiles y 4 ametralladoras.
    </p><p class="article-text">
        Dos d&iacute;as despu&eacute;s, el 20 de julio, cuando toda la provincia estaba paralizada por una huelga general, Bosch declar&oacute; el estado de guerra y se sublev&oacute;, justo cuando la columna de mineros ya se encontraba lejos de Le&oacute;n. Las fuerzas sublevadas bajo su mando tomaron el control de Le&oacute;n y Astorga con relativa facilidad tras el paso de los mineros de regreso a Asturias.
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                    alt="Placa de la calle General Lafuente, con la Subdelegación de Defensa en León reflejada en el cristal."
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                Placa de la calle General Lafuente, con la Subdelegación de Defensa en León reflejada en el cristal.                            </span>
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        Despu&eacute;s de la sublevaci&oacute;n, Bosch asumi&oacute; brevemente el mando de la VIII Divisi&oacute;n Org&aacute;nica, hasta que el 22 de septiembre de 1936 fue relevado de su cargo y nombrado gobernador militar de Ferrol. No mostr&oacute; gran entusiasmo por la pol&iacute;tica de los rebeldes y, el 19 de febrero de 1937, pas&oacute; a la reserva por edad. En poco m&aacute;s de medio a&ntilde;o, el aparente cabecilla de la sublevaci&oacute;n en Le&oacute;n fue apartado de todos sus cargos.
    </p><p class="article-text">
        Tras la publicaci&oacute;n, el 25 de julio de 1936 de un bolet&iacute;n especial del Ej&eacute;rcito, compuesto por el periodista Carmelo Hern&aacute;ndez Moro, <em>Lamparilla</em>, los leoneses supieron que los militares hab&iacute;an destituido al alcalde Miguel Casta&ntilde;o, al presidente de la Diputaci&oacute;n, el jovenc&iacute;simo Ramiro Armesto y retenido en su casa al gobernador civil, Emilio Franc&eacute;s. As&iacute; como hab&iacute;an detenido a muchos de los l&iacute;deres obreros: entre ellos <a href="https://ileon.eldiario.es/sociedad-y-vida/errores-revolucion-del-34-leon-psoe-de-leon-debatio-repetirla-1936-revolucion-obrera-modesto-sanchez-cadenas_1_9470075.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el pintor Modesto S&aacute;nchez Cadenas, que hab&iacute;a vuelto tras huir en la Revoluci&oacute;n del 34</a> y esta vez decidi&oacute; quedarse pechando con su responsabilidad. <a href="https://ileon.eldiario.es/actualidad/miguel-castano_1_9397114.html#:~:text=A%20las%20siete%20de%20la,golpista%20instaurado%20por%20Francisco%20Franco." target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Todos terminar&iacute;an fusilados</a>, la mayor&iacute;a en noviembre de ese mismo a&ntilde;o. 
    </p><p class="article-text">
        Es ah&iacute; donde queda clara la importancia del coronel Lafuente, que en realidad fue el l&iacute;der de la sublevaci&oacute;n en Le&oacute;n, que detuvo al capit&aacute;n Lozano, abuelo del expresidente del Gobierno Jos&eacute; Luis Rodr&iacute;guez Zapatero, que defend&iacute;a el Gobierno Civil en la tarde del 20 de julio y a otros tantos militares como Eduardo Rodr&iacute;guez Calleja, tambi&eacute;n del Regimiento Burgos 36, y el teniente Emilio Fern&aacute;ndez Fern&aacute;ndez, de la Guardia de Asalto,  o el comandante de la Guardia Civil en Le&oacute;n Santiago Alonso Mu&ntilde;oz.<a href="https://ileon.eldiario.es/sociedad-y-vida/confusion-desconcierto-como-transcurrio-julio-leon_1_9444137.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Los protagonistas del golpe est&aacute;n descritos en este reportaje firmado por Jos&eacute; Caba&ntilde;as</a>. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;El premio a Lafuente? Fue promocionado a general y as&iacute; se nombr&oacute; su calle: <a href="https://ileon.eldiario.es/actualidad/crecen-voces-reclaman-cambio-nombre-fulminante-calle-general-lafuente-represor-golpista-leon_1_9713205.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">General Lafuente</a>. Una v&iacute;a en la que est&aacute; el edificio de la Subdelegaci&oacute;n de Defensa (y al otro lado el Hotel Conde Luna), lo que en tiempos anteriores era el Gobierno Militar. Han tardado 76 a&ntilde;os para quitarle el nombre a una calle creada en 1948 &mdash;aunque a&uacute;n no se haya hecho efectiva y su placa siga ah&iacute;&mdash;, tras la decisi&oacute;n del Ayuntamiento de Le&oacute;n de este mes de junio de <a href="https://ileon.eldiario.es/actualidad/leon-aprueba-quitar-calle-golpista-general-lafuente-renombrarla-policia-nacional-vox-no-vota-favor_1_11484863.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">renombrarla como Calle de la Polic&iacute;a Nacional</a>. Una an&oacute;mala situaci&oacute;n, ya que el PSOE lleva gobernando con Jos&eacute; Antonio Diez cinco a&ntilde;os, que hasta Zapatero critic&oacute; en su momento, ya que <a href="https://ileon.eldiario.es/actualidad/represion-franquista-abuelo-zapatero-calle-leon_1_9702577.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">han pasado casi veinte a&ntilde;os desde que &eacute;l aprob&oacute; la Ley de Memoria Hist&oacute;rica</a> que obliga a retirar las calles franquistas de las ciudades. <a href="https://ileon.eldiario.es/memoria-historica/ayuntamiento-leon-mantiene-calles-alcaldes-franquistas-incumpliendo-memoria-historica_1_11478231.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Quedan a&uacute;n 22 m&aacute;s en Le&oacute;n por ser retiradas</a>, entre ellas las de alcaldes de la capital y presidentes de la Diputaci&oacute;n Provincial nombrados por la dictadura. 
    </p><h2 class="article-text">La desconfianza del alcalde de Le&oacute;n nombrado por los militares</h2><p class="article-text">
        En los primeros d&iacute;as despu&eacute;s de la sublevaci&oacute;n, aunque los mineros intentaron tomar la ciudad sin &eacute;xito el 23 de julio por la ma&ntilde;ana, la poblaci&oacute;n soport&oacute; angustiada la situaci&oacute;n. Las noticias iban y ven&iacute;an, y las autoridades reci&eacute;n nombradas, como <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Enrique_Gonz%C3%A1lez_Luaces" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Enrique Gonz&aacute;lez Luaces</a> al que nombraron alcalde accidental de la capital (poco despu&eacute;s lo cambiar&iacute;an a presidente de la Diputaci&oacute;n Provincial tras varios nombramientos fallidos) se las ve&iacute;an y deseaban para &ldquo;mantener el orden&rdquo; y &ldquo;los abastos y suministros&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Los militares hab&iacute;an empezado a detener a todos los obreros y encargados, acusados de marxismo, y se hab&iacute;an descabezado, por tanto, los servicios municipales. En su diario, publicado en parte en el libro de Javier Fern&aacute;ndez-Llamazares <a href="https://www.eolasediciones.es/catalogo/coleccion-apuntes-de-historia/los-leoneses-que-financiaron-a-franco/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Los leoneses que financiaron a Franco</em></a>, cuenta:
    </p><p class="article-text">
        <em>Hac&iacute;a falta arbitrar recursos; mantener los precios; hacer frente a las necesidades del consumo, y enfrentarse con los que se aprovechaban en todo momento de las guerras y las revueltas para vender todo m&aacute;s caro, y yo no ten&iacute;a apenas personal subalterno en quien confiar. La gente desconfiaba del triunfo de los militares porque Radio Madrid, funcionando constantemente, daba noticias de que el Gobierno dominaba en todas partes. Yo apenas pod&iacute;a o&iacute;rlas porque no ten&iacute;a tiempo, a pesar de que en el despacho del alcalde estaba instalado un magn&iacute;fico radio-receptor. Supe despu&eacute;s que para el Gobierno Civil hab&iacute;an llevado otro tambi&eacute;n muy bueno.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&iquest;No es esto una prueba de que esta gente ya lo ten&iacute;a todo previsto el s&aacute;bado? &iquest;Pero qu&eacute; es lo que quer&iacute;an? Los republicanos ten&iacute;an ya Rep&uacute;blica. &iquest;A qu&eacute; m&aacute;s aspiraban pues? &iquest;Y por qu&eacute; y para qu&eacute; ese contubernio con los socialistas de gentes que hac&iacute;an ostentaci&oacute;n de su ortodoxia republicana? No me lo he explicado nunca.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>As&iacute; han pasado los primeros d&iacute;as de la revoluci&oacute;n; yo mantuve el orden en la vida civil; tom&eacute; precauciones con los abastecedores, y no faltaron ni un solo d&iacute;a ni las subsistencias, ni aun aquellas cosas que son superfluas y constituyen lujo en el aderezo de las comidas.</em>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Las memorias de Enrique González Luaces, alcalde provisional en 1936 de León y presidente de la Diputación Provincial en 1937 impuesto por los militares sublevados.                            </span>
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        Sin embargo, Luaces no las ten&iacute;a todas consigo:
    </p><p class="article-text">
        <em>La gente obsequiaba aisladamente al Ej&eacute;rcito; todos rivalizaban en invitar a comer a los jefes de los pelotones destacados en los suburbios, y por fin Pic&oacute;n y Orejas en tono un tanto sostenido- invit&aacute;ndome a abrir una suscripci&oacute;n para obsequiar a los soldados.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>En mis frecuentes visitas al Cuartel y al aer&oacute;dromo me daba cuenta de que la cosa no iba por camino tan mollar como muchos cre&iacute;an. Yo ten&iacute;a la impresi&oacute;n de que ser&iacute;a necesario no obsequiarlos, sino mantener a las fuerzas armadas, porque no hab&iacute;a comunicaciones con los centros de aprovisionamiento y en la antigua Casa del Pueblo no hac&iacute;an m&aacute;s que llegar muchachos j&oacute;venes que hab&iacute;a que mantener.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Le dije a P. Escudero ese deseo y le invit&eacute; a presidir una comisi&oacute;n 'Pro fuerza p&uacute;blica', que se form&oacute; inmediatamente y comenz&oacute; a funcionar enseguida. En aquellos d&iacute;as F.E. empez&oacute; a dar se&ntilde;ales de vida y &ldquo;anunci&oacute; una suscripci&oacute;n&rdquo; para mantener a sus milicias; a la alcald&iacute;a llegaron algunos vales por comidas para que la Caja municipal lo pagase. Aquello no pod&iacute;a ser.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Escudero, Eguiagaray, F&aacute;bregas, Domingo Su&aacute;rez cumpl&iacute;an a la perfecci&oacute;n su labor, organizaron y dirigieron una comisi&oacute;n de 'Intendencia' que, alg&uacute;n d&iacute;a se sabr&aacute;, se me figura que en los primeros tiempos era de las mejor organizadas de Espa&ntilde;a.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Pocos d&iacute;as hab&iacute;a que yo no fuese al aer&oacute;dromo y al Cuartel. El aer&oacute;dromo lo visit&oacute; varias veces un avi&oacute;n rojo que lo bombardeaba. Un d&iacute;a incendi&oacute; uno de los dos aparatos &uacute;nicos que exist&iacute;an en la Base. All&iacute; estaban todos mis amigos, &ldquo;a pie&rdquo;. Ellos no pueden hacer nada; no tienen bombas&hellip; pero el avi&oacute;n ven&iacute;a todos los d&iacute;as y del resto de Espa&ntilde;a no hab&iacute;a noticias. Se esperaba todo de Madrid para el d&iacute;a de Santiago, 25 de julio, pero se sab&iacute;a de cierto que las bajas del alto del Le&oacute;n eran enormes, pues los aparatos de Cuatro Vientos no cesaban de bombardear a los valientes que sosten&iacute;an las posiciones del Alto del Le&oacute;n. La gente que hab&iacute;a ido a &ldquo;ver aquello&rdquo; volv&iacute;a descorazonada. As&iacute; lo dejaban ver, sino en los relatos, en sus actitudes y en un disimulado pesimismo. Al dar unos cigarros a un jefe militar caracterizado en el Movimiento me dijo &ldquo;Es muy pronto todav&iacute;a; est&aacute; la pelota en el tejado&rdquo;. El general Bosch era tambi&eacute;n pesimista [...].</em>
    </p><p class="article-text">
        Es decir, que pese a las alharacas propagand&iacute;sticas de los militares, la sublevaci&oacute;n no hab&iacute;a tenido &eacute;xito. Y esto lo demostraba tambi&eacute;n que el 6 de agosto una columna de voluntarios falangistas se desplaz&oacute; al Alto del Le&oacute;n. &ldquo;El 6 de agosto sali&oacute; una centuria de falangistas leoneses hacia el frente del Guadarrama, con Bernardino B&eacute;cares al mando. Alcanzar&iacute;a notoriedad en la sierra madrile&ntilde;a con el nombre de 'Las Campanillas', por la posici&oacute;n que defend&iacute;a&rdquo;, explica Fern&aacute;ndez-Llamazares en su libro. 
    </p><p class="article-text">
        Sali&oacute; mal. Las bajas fueron impactantes en la ciudad. En la actualidad, la calle de la parte de atr&aacute;s tiene ese aparentemente inocente nombre, calle de Las Campanillas, pero que con la Ley de Memoria Democr&aacute;tica en la mano deber&iacute;a ser retirada. ILE&Oacute;N propuso en su momento que se renombrara como <a href="https://ileon.eldiario.es/memoria-historica/joaquin-heredia-guerra-seleccionador-nacional-futbol-espana-paseado-asesinado-desaparecido-leon-fosa-comun-represaliado_1_9439693.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Joaqu&iacute;n Heredia</a>, el entonces presidente de la Cruz Roja de Le&oacute;n (la calle que sube hacia el Espol&oacute;n se llama as&iacute;), que tambi&eacute;n fuera seleccionador nacional de f&uacute;tbol (sin que la Federaci&oacute;n Espa&ntilde;ola lo reconozca) y que fue sacado de San Marcos y fusilado. Su cad&aacute;ver nunca se encontr&oacute;, aunque se cree que est&aacute; en la finca de La Cenia. La solicitud de este peri&oacute;dico de honrar su nombre jam&aacute;s ha sido valorada ni en la Real Federaci&oacute;n de F&uacute;tbol Espa&ntilde;ola ni en el Ayuntamiento de Le&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text">Los l&iacute;deres obreros huyen de la capital leonesa</h2><p class="article-text">
        Por la otra parte, la de los republicanos del Frente Popular, la circunstancia fue bien distinta. Esa s&iacute; que era terror&iacute;fica. Si no estaban detenidos (como Modesto S&aacute;nchez Cadenas) estaban huyendo de la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n las investigaciones de Javier Fern&aacute;ndez-Llamazares &ldquo;la polic&iacute;a &ndash;que, como es l&oacute;gico, estaba muy bien informada de los antecedentes pol&iacute;ticos de la mayor&iacute;a de los hombres pol&iacute;ticamente m&aacute;s influyentes dentro de una poblaci&oacute;n que no sobrepasaba los 35.000 habitantes&ndash; realiz&oacute; un buen n&uacute;mero de selectivos registros domiciliarios durante los d&iacute;as siguientes al <em>Alzamiento</em>, la mayor&iacute;a con resultado negativo o infructuoso. Pero, entre los registros positivos, localiza especialmente dos: por un lado, se incauta, entre otros importantes documentos, de unas memorias localizadas en el domicilio (calle de La Sal) del reputado pintor Modesto S&aacute;nchez Cadenas, en las que &eacute;ste explica con detalle su propia implicaci&oacute;n (dando buen n&uacute;mero de nombres propios y detalles) en el frustrado plan de tomar por la fuerza en octubre de 1934 el Cuartel de Infanter&iacute;a del Cid en Le&oacute;n, as&iacute; como el aer&oacute;dromo de La Virgen del Camino, entre otros planificados objetivos&rdquo;. <a href="https://ileon.eldiario.es/sociedad-y-vida/diario-revolucion-octubre-leon-segun-modesto-sanchez-cadenas_1_9470119.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Un diario que public&oacute; en su momento en exclusiva ILE&Oacute;N</a>.
    </p><p class="article-text">
        Es decir, &ldquo;la polic&iacute;a encuentra una prueba irrefutable de lo que no se pudo demostrar en el <em>macro-juicio</em> (perd&oacute;n por la anacr&oacute;nica comparaci&oacute;n) que sigui&oacute; a los sucesos de octubre de 1934 y que provocaron la extrema irritaci&oacute;n de buena parte de los mandos del Ej&eacute;rcito espa&ntilde;ol. Por otra parte, la polic&iacute;a se hace igualmente con unas memorias en el domicilio del Secretario del important&iacute;simo Sindicato Minero Castellano en el domicilio (calle Santa Nonia)[1] de Antonio Fern&aacute;ndez Mart&iacute;nez. En las 'memorias' de Antonio Fern&aacute;ndez se dan nuevamente todo tipo de datos sobre lo sucedido en octubre de 1934&rdquo;.
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                Ateneo Obrero de León en los años 30, en la plaza de la Catedral.                            </span>
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        Otro de sus libros sobre la &eacute;poca es <a href="https://www.eolasediciones.es/catalogo/coleccion-apuntes-de-historia/la-ii-republica-contra-si-misma-los-estalinistas-leoneses-en-1936/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La II Rep&uacute;blica contra s&iacute; misma. Los estalinistas leoneses en 1936</em></a>, en el que cuenta qui&eacute;nes eran los agitadores de izquierdas leoneses, incluso contra los moderados del PSOE como Armesto y Franc&eacute;s. En sus investigaciones determina c&oacute;mo fue la represi&oacute;n de las nuevas autoridades sublevadas y cu&aacute;les fueron los l&iacute;deres obreros que consiguieron escapar, dejando &ldquo;quiz&aacute;s cobardemente tirados a sus compa&ntilde;eros como hizo Alfredo Nistal, que le pusieron una calle mientras a S&aacute;nchez Cadenas, que s&iacute; se qued&oacute; con funestas consecuencias, lo ha olvidado todo el mundo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Relata Javier Fern&aacute;ndez-Llamazares:
    </p><p class="article-text">
        <em>As&iacute; pues, las fuerzas de seguridad del nuevo estado surgido tras el golpe de Estado se hacen con dos important&iacute;simos documentos con los que puede, extrajudicialmente &ndash;en unos momentos cr&iacute;ticos de la Historia de Espa&ntilde;a en los que las libertades y derechos jur&iacute;dicos de las personas no se respetan&ndash; 'justificar la eliminaci&oacute;n f&iacute;sica o la represi&oacute;n del adversario pol&iacute;tico.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>A pesar de todo esto, hay otro dato que es muy importante tener en cuenta: la mayor&iacute;a de los hombres implicados en los mandos directivos de los partidos y sindicatos que compon&iacute;an el Frente Popular tienen tiempo a escapar y, de hecho &ndash;conscientes de la gravedad del extraordinario momento que les ha tocado vivir&ndash; lo hacen en el momento en que son conscientes de que el Alzamiento ha triunfado en la ciudad, lo que sin lugar a dudas les salva la vida: Huyen Juan Antonio &Aacute;lvarez Coque (otro de los hist&oacute;ricos del PSOE y socio marmolista de Miguel Carro Llamazares); Alfredo Nistal, l&iacute;der de la Revoluci&oacute;n de octubre y verdadero 'n&uacute;mero 1' del PSOE en Le&oacute;n; Carlos Mauriz Men&eacute;ndez, Secretario Local de las Juventudes Socialistas de Le&oacute;n y Secretario del Sindicato de Banca, destinado en el Banco Central; Vicente Mart&iacute;n Marassa, uno de los m&aacute;s influyentes miembros del Frente Popular que pertenec&iacute;a a Izquierda Republicana; Florentino Monroy Quir&oacute;s (considerado uno de los m&aacute;s peligrosos del anarco-sindicalismo seg&uacute;n informes de la polic&iacute;a ya que hab&iacute;a sido detenido por la muerte de Fernando Gonz&aacute;lez Regueral en 1923; viv&iacute;a en la calle Santa Ana n&ordm; 69 y ab&iacute;a sido presidente y secretario de la CNT en Le&oacute;n); el comunista Julio Blanco Blanco, el ex diputado socialista y relevante e hist&oacute;rico miembro del Sindicato Minero Castellano Agust&iacute;n Marcos Escudero, Vela Zanetti, Fidel Blanco Castilla, el anarquista Laurentino Tejerina, el teniente de Asalto Manuel Lledo Capdep&oacute;n; y Juan Monge Zapico, otro de los hist&oacute;ricos del PSOE, quien se esconde y permanece oculto y clandestino hasta nada menos que 1948. </em>
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, la capital leonesa viv&iacute;a atemorizada durante las semanas posteriores del levantamiento de Lafuente, que sab&iacute;a perfectamente a por qui&eacute;nes ten&iacute;a que ir. 
    </p><p class="article-text">
        Un temor a la incertidumbre sufrido de forma distinta por unos, los contrarios al Frente Popular, que otros: los que apoyaban al Gobierno leg&iacute;timo de la Segunda Rep&uacute;blica y los l&iacute;deres obreros.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Gráfico de Dativo Rodríguez sobre los fusilados del grupo de Miguel Castaño                            </span>
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        Unos los que apoyaban al Gobierno leg&iacute;timo, fusilados y encarcelados. Los otros, al albur de las arbitrarias decisiones de los militares y los falangistas aunque fueran afectos al golpe, como le ocurri&oacute; a uno de los creadores de Le&oacute;n de primeros del siglo XX, <a href="https://ileon.eldiario.es/sociedad-y-vida/acoso-franquista-a-luis-gonzalez-roldan-leon-siglo-xx_1_10868942.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Luis Gonz&aacute;lez Rold&aacute;n, al que el franquismo le someti&oacute; a un acoso que le cost&oacute; la hacienda, la salud</a> y el exilio. La vida era tan incierta que hasta Enrique Gonz&aacute;lez Luaces sufri&oacute; la ignominia y la ser&iacute;a cesado en 1937, debido a su postura cr&iacute;tica con lo que estaban perpetrando los militares: tuvo que abandonar cualquier opini&oacute;n  pol&iacute;tica en 1938 acusado de mas&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Lo que no imaginar&iacute;an ninguno de aquellos leoneses, independientemente del bando que apoyaran en aquel momento, es que el horror de una Guerra Civil se extender&iacute;a por casi tres a&ntilde;os. Y que habr&iacute;a una terrible dictadura, dirigida por el general Franco &ndash;entonces considerado un h&eacute;roe de Espa&ntilde;a, que hab&iacute;a salvado a la misma Rep&uacute;blica en la Revoluci&oacute;n del 34 en Asturias y Le&oacute;n&ndash; por casi cuarenta.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesús María López de Uribe]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/memoria-historica/leon-julio-1936-ciudad-atemorizada-mando-militares-sublevados-republica_1_11554072.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 28 Jul 2024 09:20:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[León, julio de 1936: una ciudad atemorizada bajo el mando de los militares sublevados contra la República]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Guerra Civil en León,Memoria Democrática,7 días del 36,León Antiguo,Libros,Historia de León,Reportajes,León,España]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El asalto y toma de Valderas con ametralladoras y morteros en los primeros días de la Guerra Civil en León]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/memoria-historica/asalto-toma-valderas-ejercito-benavente-falangistas-zamora-requetes-valladolid-con-ametralladoras-y-morteros-24-julio-1936-guerra-civil-leon-reportaje-jose-cabanas-7-del-dias-36_1_11544517.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/45877e7e-42fc-4b13-b5fd-0ce225f8a39d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El asalto y toma de Valderas con ametralladoras y morteros en los primeros días de la Guerra Civil en León"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El 24 de julio de 1936 una columna de insurgentes contra la Segunda República formada por 350 soldados zamoranos del Regimiento de Infantería Toledo 26, falangistas, requetés y la Guardia Civil venció a los 30 defensores del castillo de Altafría y humilló a las mujeres milicianas en la Casa del Pueblo</p></div><p class="article-text">
        En este mes de julio, cuando se cumplen 88 a&ntilde;os del golpe de Estado que desat&oacute; en nuestro pa&iacute;s la &uacute;ltima guerra civil, perm&iacute;tanme que, recogido de mi libro en dos partes <em>Cuando se rompi&oacute; el mundo. El asalto a la Rep&uacute;blica en la provincia de Le&oacute;n</em>, <a href="https://www.lobosapiens.com/jose-cabanas-gonzalez" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">publicadas en Ediciones del Lobo Sapiens</a> en julio de 2022 y junio de 2023, y de la informaci&oacute;n que ella contiene (mucha desconocida hasta el presente), les acerque de modo breve y resumido la siguiente, referida en este caso a la villa de Valderas y al modo en que all&iacute;, y con ella en todo el sur provincial, pusieron los golpistas fin al legal y leg&iacute;timo r&eacute;gimen de la Segunda Rep&uacute;blica espa&ntilde;ola:&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Se habr&iacute;a levantado el domingo 19 de julio de 1936 en las inmediaciones de la Casa del Pueblo de Valderas una especie de barricada con adobes &ldquo;para defenderse cuando vinieran a tomar la villa&rdquo;. Ya al final de la ma&ntilde;ana o al inicio de la tarde del lunes d&iacute;a 20 se dirigir&iacute;an a Valencia de Don Juan los guardias civiles de su puesto, saliendo de la localidad tambi&eacute;n seguramente para defender a la Rep&uacute;blica y sin oposici&oacute;n de quienes en ella la defend&iacute;an, llamados como los de otros cuarteles a concentrarse all&iacute; para marchar luego a Le&oacute;n, y en Valderas debieron igualmente de quedar sus familiares, sin que tampoco conste, entre tantas maldades como los sublevados achacaron despu&eacute;s a los rojos del lugar, que aquellos fueran molestados.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cada vez m&aacute;s inquieto y angustiado debi&oacute; de ser el transcurrir de aquellos d&iacute;as para los leales valderenses, sobre todo una vez que <strong>a partir del 20 de julio por la tarde fueran lleg&aacute;ndoles noticias de las sucesivas poblaciones que en Le&oacute;n y las provincias cercanas iban cayendo bajo la f&eacute;rula de los rebeldes: la capital, Astorga, Benavente, Valencia de Don Juan, y Sahag&uacute;n</strong> en aquella misma fecha; <strong>La Ba&ntilde;eza el d&iacute;a 21, Santa Mar&iacute;a del P&aacute;ramo y Veguellina de &Oacute;rbigo el 22 de julio</strong>, de manera que a partir de entonces tan solo aquella villa entre las del sur de la provincia se manten&iacute;a ya republicana. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Voluntarios falangistas en julio de 1936 en Zamora.                            </span>
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        Hasta el d&iacute;a 23 dir&aacute; Laureano P&eacute;rez Garc&iacute;a haber estado, portando una pistola de su propiedad, con los grupos armados que patrullaban por las calles, muchos de los cuales ya entonces se retiran de ellas, aprest&aacute;ndose para una defensa que se les presenta harto complicada, pues desconocen por d&oacute;nde los atacar&aacute;n los facciosos de los alrededores y cu&aacute;ndo se les echar&aacute;n encima desde el interior del pueblo sus partidarios derechistas que mantienen recluidos en sus casas, mientras esperan (tambi&eacute;n all&iacute;, y en vano) la llegada y el apoyo de los mineros bajados de Asturias y otros contingentes gubernamentales que a&uacute;n se confiaba en que vendr&iacute;an.&nbsp;&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">El ataque del 24 de julio de 1936 de los sublevados a Valderas</h2><p class="article-text">
        En la madrugada del viernes 24 de julio, una semana despu&eacute;s de la sublevaci&oacute;n militar, Fortunato Merino Fuertes<strong> </strong>(de 25 a&ntilde;os, barbero), que vigila la entrada a la villa por la carretera de Roales de Campos desde el tejado de la panera de la Marquesa, en la premura por avisar de que se acercan (&ldquo;sobre las seis y media de la ma&ntilde;ana&rdquo;, declara Jacinto Vega Rodr&iacute;guez cuando lo capturan en enero de 1940, despu&eacute;s de tres a&ntilde;os escondido como un <em>topo</em>) procedentes de Benavente fuerzas del Ej&eacute;rcito acompa&ntilde;adas de efectivos de Falange y de la Guardia Civil, se rompe una pierna. Tambi&eacute;n avizoraba Norberto Soto Herrero desde el domicilio del cura don Francisco Guzm&aacute;n y con sus prism&aacute;ticos la carretera de Valencia de Don Juan, ya que hab&iacute;an informado algunos que las tropas se acercaban por all&iacute;.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Imagen de una banda de música en Valderas con Simón Modino.                            </span>
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        Tras el aviso recibido, poco m&aacute;s de un centenar de los en torno a 150 movilizados aquellos d&iacute;as en Valderas (no unos 300, de sus 500 defensores, como luego mantendr&aacute;n los sediciosos), precariamente armados, se ponen en camino hacia la carretera de Benavente (los restantes siguen imponiendo el arresto a los vecinos de derechas), volviendo al poco sobre sus pasos y repleg&aacute;ndose a la poblaci&oacute;n, por la convicci&oacute;n de su fracaso o por temor a que las fuerzas alzadas superiores en armamento y n&uacute;mero los sorprendan en campo abierto, confluyendo en la Casa del Pueblo, que abandonan todos excepto uno &ldquo;al producirse en ella la baja de Laureano&rdquo; (muerto al tirotear a las tropas que avanzan), march&aacute;ndose a sus hogares los menos comprometidos y restando una treintena que toman posiciones en las ruinas del castillo situado en el cerro de Altafr&iacute;a, desde el que, con mejor dominio del terreno divisado, podr&aacute;n adoptar las oportunas decisiones ante el ataque que se avecina.
    </p><h2 class="article-text">La columna de insurgentes desde Zamora</h2><p class="article-text">
        La columna de insurgentes, mandada por el capit&aacute;n de Caballer&iacute;a C&eacute;sar Fern&aacute;ndez Rodr&iacute;guez (hab&iacute;a proclamado el bando de guerra en Zamora a media ma&ntilde;ana del d&iacute;a 19), y formada por soldados zamoranos del Regimiento de Infanter&iacute;a Toledo 26 (una secci&oacute;n de Infanter&iacute;a, un grupo de ametralladoras, y otro de morteros), dos centurias de falangistas y de requet&eacute;s de Benavente, una falange de Valladolid, y una secci&oacute;n de guardias civiles de Zamora a cargo del teniente Jos&eacute; Fern&aacute;ndez Rodr&iacute;guez, cruza el cercano r&iacute;o Cea y atraviesa vi&ntilde;as y campos ya segados desplegando ante la vieja y derruida fortaleza el pesado material de guerra que les acompa&ntilde;a, disparando contra aquella todos sus hombres (unos 350 en total) con toda su mort&iacute;fera capacidad de fuego.
    </p><p class="article-text">
        Lo que produce un tremendo desconcierto entre sus escasos y mal armados defensores, que, ya sin posibilidad alguna de recibir refuerzos, saben llegado el momento irremisible de abandonar Valderas y de tratar de buscar refugio en los campos cercanos &ndash;o en las profundidades de sus bodegas, en las que durante algunos de los siguientes a&ntilde;os y mientras en la villa huele a incienso, p&oacute;lvora, l&aacute;grimas y sangre de inocentes, se ocultar&aacute;n &aacute;nimas errantes&ndash;, dispers&aacute;ndose mientras los atacantes entran en la villa sin encontrar ninguna resistencia (o m&iacute;nima e ineficaz, pues se dir&aacute; despu&eacute;s que alguno, como Niceto Velado Garc&iacute;a, desde su domicilio tirote&oacute; a las tropas con una pistola que m&aacute;s tarde se le ocupa), llegando hasta las puertas de la Casa del Pueblo y deteniendo a continuaci&oacute;n &ldquo;a unos trescientos escopeteros&rdquo; tras registrar la poblaci&oacute;n casa por casa (irrumpiendo en las de izquierdistas tras romper las puertas a culatazos de fusil), trasladados a la c&aacute;rcel de Astorga tras pasar antes por la de Benavente, a la que ya aquel mismo d&iacute;a ser&iacute;an conducidos unos cien.&nbsp;
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            <span class="title">
                Foto de la Plaza Mayor de Valderas y su Ayuntamiento Viejo en la primera mitad del siglo XX.                            </span>
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        La suerte de aquellos no m&aacute;s de treinta leales <em>escopeteros</em> resistiendo en la derruida Altafr&iacute;a hasta que, sin poder hacer m&aacute;s, huyen al cercano monte en el que en los d&iacute;as posteriores ser&aacute;n capturados o se ir&aacute;n entregando, poco menos que chusma de milicianos con rudimentarias armas y escasa munici&oacute;n, con apenas recursos para mantener un efectivo control sobre los facciosos de la propia localidad, y dirigidos por el alcalde, estaba indefectiblemente echada desde el primer momento, dada la desproporci&oacute;n en armamento y medios entre resistentes y asaltantes, entre estos tropas regulares bien armadas que emplazan ametralladoras y morteros frente a las endebles defensas de los leales, incapaces de aguantar en tales condiciones un asedio prolongado.&nbsp;&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Detenciones de Falange &ldquo;para imponer la paz&rdquo; en Valderas</h2><p class="article-text">
        Ante aquella Casa del Pueblo y Centro Obrero que los <em>desarrapados y ateos socialistas</em> de la villa hab&iacute;an tenido la osad&iacute;a de construir en hacendera y con sus propias manos en 1932 en los cedidos terrenos comunales del Barrial, frente a la fachada del Seminario (se dir&iacute;a para hacerlos m&aacute;s osados, aunque distaba de aquel m&aacute;s de cien metros; en todo caso un desaf&iacute;o a otros poderes que habr&iacute;an de expiar ahora y pagar caro), se detendr&iacute;a a varias mujeres, milicianas republicanas durante los d&iacute;as anteriores, que son escarnecidas y humilladas con insultos, ricino, y amenazas y brutalmente trasquiladas.&nbsp;&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Amando Modino, prisionero de Valderas                            </span>
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        La Falange de Benavente &ldquo;impon&iacute;a la paz despu&eacute;s de las horas de angustia vividas en Valderas por quienes aman a la Patria, dando los falangistas benaventanos una batida que puso en fuga a los insurrectos, a los que causaron dos muertos y algunos heridos. Los dem&aacute;s fueron apresados y conducidos al cuartel de Astorga. El vecindario se ech&oacute; a la calle para vitorear a los muchachos de Falange. Se han dado armas a los vecinos patriotas, sum&aacute;ndose todos los falangistas que aqu&iacute; hab&iacute;a a la legi&oacute;n de voluntarios para salvar a Espa&ntilde;a del marxismo&rdquo;, se dir&aacute;, con no poco triunfalismo, el 29 de julio en el diario capitalino <em>La Ma&ntilde;ana</em>.
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:#ffd9a1;"><strong>Nota: </strong></span><span class="highlight" style="--color:#ffd9a1;">Procede lo mostrado de la cita obra, valorada por el Instituto Leon&eacute;s de Cultura como</span><span class="highlight" style="--color:#ffd9a1;"><strong> </strong></span><span class="highlight" style="--color:#ffd9a1;">&ldquo;de singular importancia para el conocimiento de la historia reciente de nuestra provincia&rdquo;, y que es mucho m&aacute;s que el relato m&aacute;s completo, actual y detallado del golpe militar de julio de 1936 en los pueblos, villas y ciudades de la provincia de Le&oacute;n.</span>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Cabañas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/memoria-historica/asalto-toma-valderas-ejercito-benavente-falangistas-zamora-requetes-valladolid-con-ametralladoras-y-morteros-24-julio-1936-guerra-civil-leon-reportaje-jose-cabanas-7-del-dias-36_1_11544517.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 27 Jul 2024 08:19:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El asalto y toma de Valderas con ametralladoras y morteros en los primeros días de la Guerra Civil en León]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Valderas,Guerra Civil en León,Historia de León,Memoria Democrática,León,España,7 días del 36]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Descubiertas dos fotografías inéditas de la entrada de los golpistas en Ponferrada en julio de 1936]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/memoria-historica/descubiertas-fotografias-ineditas-entrada-golpistas-ponferrada-julio-1936_1_10903876.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/43590350-32d3-46d2-b494-822d046b0195_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x665y436.jpg" width="1200" height="675" alt="Descubiertas dos fotografías inéditas de la entrada de los golpistas en Ponferrada en julio de 1936"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las instantáneas, tomadas por un autor desconocido, fueron enviadas a la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica por un donante anónimo que podría tener más documentación</p><p class="subtitle">Retiran en Trabadelo la placa al golpista Comandante Manso</p><p class="subtitle">7 DÍAS DEL 36  - La represión del Comandante Manso en Ponferrada el 21 de julio de 1936</p></div><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">La ARMH (Asociaci&oacute;n para la Recuperaci&oacute;n de la Memoria Hist&oacute;rica) ha recibido de un donante an&oacute;nimo y dado a conocer este mi&eacute;rcoles dos fotograf&iacute;as in&eacute;ditas descubiertas recientemente reflejan el momento en el que las tropas franquistas, encabezadas por el comandante Juan Manso, se hacen violentamente con la ciudad de Ponferrada el 21 de julio de 1936.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Las im&aacute;genes fueron tomadas por un autor desconocido y capturan dos escenas distintas pero que, en conjunto, arrojan luz sobre la toma de la ciudad por las tropas franquistas.</span> Se trata de un material de extraordinario valor hist&oacute;rico. Y el donante, que prefiere mantenerse en el anonimato, podr&iacute;a contar con m&aacute;s documentaci&oacute;n de la &eacute;poca. 
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">La ARMH precisa que dichas fotograf&iacute;as fueron tomadas cuando las tropas franquistas, encabezadas por el comandante Manso (el mismo cuyo nombre </span><a href="https://elbierzo.eldiario.es/comarca/retiran-trabadelo-placa-golpista-comandante-manso_1_10897582.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:white;">figuraba en una placa de homenaje que acaban de retirar en el municipio berciano de Trabadelo</span></a><span class="highlight" style="--color:white;">) y ayudadas por falangistas locales, se estaban haciendo con el control de la ciudad despu&eacute;s de asesinar a numerosas personas a su paso por el Bierzo y detener a parte de la corporaci&oacute;n municipal desde su entrada a la provincia de Le&oacute;n desde Galicia.</span>
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            <span class="title">
                Plaza del Ayuntamiento de Ponferrada en una fotografía inédita de los primeros compases de la Guerra Civil.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Las im&aacute;genes han llegado a la Asociaci&oacute;n para la Recuperaci&oacute;n de la Memoria Hist&oacute;rica por parte de un donante que prefiere mantener el anonimato y que podr&iacute;a sacar a la luz nueva documentaci&oacute;n sobre lo ocurrido en esos d&iacute;as.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">La primera fotograf&iacute;a traslada a un escenario sombr&iacute;o con filas de soldados, camiones y veh&iacute;culos militares que se extienden por una calle de la capital del Bierzo.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">La segunda imagen es de la Plaza del Ayuntamiento de Ponferrada convertida en escenario de una formaci&oacute;n militar, donde ni&ntilde;os y j&oacute;venes, vestidos con el uniforme de Falange, se alinean junto a soldados y guardias civiles.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Alrededor, la muchedumbre, curiosa y expectante, se agolpa en los aleda&ntilde;os presenciando un acto que marcaba el inicio de tres a&ntilde;os de guerra civil.</span>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agencia EFE]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/memoria-historica/descubiertas-fotografias-ineditas-entrada-golpistas-ponferrada-julio-1936_1_10903876.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 07 Feb 2024 13:50:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Descubiertas dos fotografías inéditas de la entrada de los golpistas en Ponferrada en julio de 1936]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[León,Bierzo,Ponferrada,Ayuntamiento de Ponferrada,Historia de León,Memoria Democrática,7 días del 36]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ponferrada homenajeará este sábado a los fusilados por el franquismo enterrados en Montearenas]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/memoria-historica/ponferrada-homenajeara-sabado-fusilados-franquismo-enterrados-montearenas_1_9679871.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/aa56bf9c-8581-42a3-8398-e447140237c3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x374y297.jpg" width="1200" height="675" alt="Ponferrada homenajeará este sábado a los fusilados por el franquismo enterrados en Montearenas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El acto consistirá en la inauguración del monumento ‘Estela de los condenados II’, del escultor Amancio González.
El Ayuntamiento de Ponferrada invita a todos los ponferradinos a participar a las 11 horas en la glorieta de acceso al cementerio</p><p class="subtitle">Reportaje - Rutas por la memoria dignificada del Bierzo</p></div><p class="article-text">
        El Ayuntamiento de Ponferrada informa en una nota de prensa que invita &ldquo;a todas las ponferradinas y los ponferradinos que deseen acudir al homenaje a las personas asesinadas durante la represi&oacute;n franquista y que fueron arrojadas a fosas comunes en la zona de Montearenas sin identificaci&oacute;n alguna&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El homenaje se celebrar&aacute; este s&aacute;bado 5 de noviembre a partir de las 11.00 horas y su acto central consistir&aacute; en la inauguraci&oacute;n del monumento &lsquo;Estela de los condenados II&rsquo;, que ha sido realizado por el escultor Amancio Gonz&aacute;lez y que se ubica en la subida a Montearenas, en la glorieta de acceso al cementerio: frente a la gasolinera Valcarce.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Este monumento pretende recuperar la memoria de las personas asesinadas por la dictadura franquista y es la continuaci&oacute;n de la actuaci&oacute;n llevada a cabo hace ahora un a&ntilde;o en el Patio de la Higuera del Museo del Bierzo, antigua C&aacute;rcel, donde se instal&oacute; la escultura &lsquo;Estela de los condenados&rsquo;, del mismo autor y que con su intervenci&oacute;n escult&oacute;rica pretende rememorar el dram&aacute;tico periplo de quienes salieron de la c&aacute;rcel (hoy Museo) para ser asesinados y arrojados a una fosa com&uacute;n en Montearenas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:#d8d8d8;">En este enlace puedes leer la cr&oacute;nica de nuestro especial '</span><a href="https://guerracivil.ileon.com" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:#d8d8d8;">7 D&iacute;as del 36</span></a><span class="highlight" style="--color:#d8d8d8;">' en la que contamos c&oacute;mo los militares sublevados </span><a href="https://ileon.eldiario.es/memoria-historica/sublevados-fusilan-sumariamente-alcalde-ponferrada-juan-garcia-arias_1_9445940.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:#d8d8d8;">fusilaron sumariamente al alcalde de Ponferrada, Juan Garc&iacute;a Arias</span></a><span class="highlight" style="--color:#d8d8d8;">, diez d&iacute;as despu&eacute;s de alzarse contra el Gobierno leg&iacute;timo de la Segunda Rep&uacute;blica Espa&ntilde;ola. </span>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Redacción ILEÓN]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/memoria-historica/ponferrada-homenajeara-sabado-fusilados-franquismo-enterrados-montearenas_1_9679871.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 03 Nov 2022 15:01:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ponferrada homenajeará este sábado a los fusilados por el franquismo enterrados en Montearenas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Bierzo,Ponferrada,Memoria Democrática,7 días del 36,Ayuntamiento de Ponferrada]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La tarde y noche del 18 de julio en León: la muerte de 'La Democracia']]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/memoria-historica/tarde-noche-julio-leon-muerte-democracia_1_9444035.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5f3c4740-04fe-4306-83f2-6c4a3119a0b9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La tarde y noche del 18 de julio en León: la muerte de &#039;La Democracia&#039;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El 18 de julio en León se vivió con gran tensión tras ir conociéndose las noticias de las sublevaciones en la península, con Sevilla al frente y algaradas tiros y disparos en otros muchos lugares. El Gobernador Civil conseguía el apoyo del Gobernador Militar y se anunció la llegada de una columna minera desde Asturias para el día siguiente que frustró los planes de los militares. Los obreros buscaban armas. Y el ejemplo de que moría un sistema democrático es que el periódico del alcalde, 'La Democracia' publicaba sin saberlo su último número.</p><p class="subtitle">18 de julio por la mañana: rumores y miradas aviesas en un tenso sábado de 1936 en León</p></div><p class="article-text">
        La tarde del 18 de julio de 1936 en los centros de poder y los sindicales solo hubiera podido ser m&aacute;s tensa si se hubiera sublevado el Ej&eacute;rcito. Pero no fue as&iacute;. Si por la ma&ntilde;ana las noticias hab&iacute;an sido escasas, pero suficiente para que los obreros y burgueses comenzaran <a href="http://www.ileon.com/historia/guerra_civil/064581/18-de-julio-por-la-manana-rumores-y-miradas-aviesas-en-un-tenso-sabado-de-1936-en-leon" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a desconfiar unos de otros</a>, desde que se supo a las tres de la tarde que los sindicatos UGT y CNT hab&iacute;an proclamado una huelga general &ldquo;en defensa del Frente Popular&rdquo; la cosa se puso tensa.
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar el Gobernador Civil intent&oacute; recabar informaci&oacute;n sobre todo lo ocurrido y saber de qu&eacute; bando estaban los militares. Emilio Franc&eacute;s mantiene una conversaci&oacute;n con su hom&oacute;nimo de Oviedo que le informa que por orden directa de Indalecio Prieto va a partir por la noche una columna de mineros desde Asturias a Le&oacute;n. Y que debe facilitarles las armas que no les ha podido entregar el coronel Aranda por estar en mal estado &ldquo;por el clima asturiano&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Franc&eacute;s habla con Madrid para confirmar ese extremo y le contestan que cumpla las &oacute;rdenes de armar al pueblo. Sin embargo, la posici&oacute;n del presidente del Gobierno Casares Quiroga es la contraria. No sabe bien qu&eacute; hacer, pero tiene claro que miles de mineros en Le&oacute;n, tras lo ocurrido en octubre del 34 con el Ej&eacute;rcito es una situaci&oacute;n muy complicada.
    </p><p class="article-text">
        De todas maneras, el pol&iacute;tico riojano llama al gobernador Militar, Carlos Bosch y Bosch, para preguntarle si est&aacute; en disposici&oacute;n de entregar las armas a los mineros. El general le comunica que mirar&aacute; a ver cu&aacute;les est&aacute;n disponibles mientras se pone diligente a sus &oacute;rdenes y le comenta que no se preocupe, que todo se solventar&aacute;. El comandante de la Guardia Civil, el teniente coronel Santiago Alonso Mu&ntilde;oz, reci&eacute;n llegado de Sevilla, tambi&eacute;n dice que est&aacute; con &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        Mientras, los obreros se enteran de que va a a partir una nutrida columna de Mineros y se dan cuenta de que podr&iacute;an quedarse sin armas ellos en Le&oacute;n. Representantes de los sindicatos preguntan en el Gobierno Civil si se les va a ofrecer alg&uacute;n armamento. Franc&eacute;s, consciente de que llegar&aacute;n los mineros asturianos pide calma y se niega a entregar nada todav&iacute;a. Mejor tener contentos a miles y descontentos a cientos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La corta reuni&oacute;n con Miguel Casta&ntilde;o</strong>
    </p><p class="article-text">
        Franc&eacute;s hab&iacute;a llamado al alcalde de Le&oacute;n por la ma&ntilde;ana. Como hab&iacute;a insistido tanto para que se vieran, <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Miguel_Casta%C3%B1o" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Miguel Casta&ntilde;o</a> saca tiempo tras revisar las galeradas de su peri&oacute;dico para pasarse por el Gobierno Civil. Se sorprende de tanto jaleo y comprobaciones. Y pregunta a Emilio Franc&eacute;s c&oacute;mo ve la cosa. &Eacute;ste le contesta que en la provincia est&aacute; todo controlado y que es fiel a la Rep&uacute;blica, que es m&aacute;s o menos la informaci&oacute;n que el editor de 'La Democracia' tiene de Madrid y publicar&aacute; esa misma tarde, seg&uacute;n abandone el Gobierno Civil. 
    </p><p class="article-text">
        El pol&iacute;tico riojano le pregunta qu&eacute; tal por el Ayuntamiento. Casta&ntilde;o que contesta que &ldquo;normal, salvo los tiras y aflojas de siempre entre los alguaciles y los serenos&rdquo;. Una conversaci&oacute;n aparentemente normal que ninguno de los dos protagonistas saben que ser&aacute; crucial en su vida. El alcalde leon&eacute;s se marcha y se despide afablemente del Gobernador Civil, algo m&aacute;s tranquilo.
    </p><h2 class="article-text">&Uacute;ltimo n&uacute;mero de 'La Democracia': &ldquo;Todo controlado&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Sale 'La Democracia' por la tarde con los partes telef&oacute;nicos del corresponsal en Madrid referentes al Consejo de Ministros del d&iacute;a 17 y el de la ma&ntilde;ana del 18 y un poco m&aacute;s por lo menos hasta pasadas las cuatro de la tarde. En una &eacute;poca en la que la informaci&oacute;n no ten&iacute;a la rapidez de hoy &mdash;aunque el tel&eacute;fono ser&iacute;a como el Twitter de hoy en d&iacute;a&mdash;, la referencia a los levantamientos son escasas y, adem&aacute;s, la informaci&oacute;n que mostraba era m&aacute;s o menos como si estuviera todo controlado.
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                    alt="Una foto de los obreros de la imprenta de &#039;La Democracia&#039;; al que se vé apoyado es a su dueño, el alcalde socialista Miguel Castaño - Foto: Pepe Gracia"
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                Una foto de los obreros de la imprenta de &#039;La Democracia&#039;; al que se vé apoyado es a su dueño, el alcalde socialista Miguel Castaño - Foto: Pepe Gracia                            </span>
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        Curiosamente lo &uacute;ltimo que se sabe de Madrid es que no se sabe nada. &ldquo;Motivos t&eacute;cnicos impidieron la &uacute;ltima comunicaci&oacute;n con el corresponsal&rdquo; terminaban abruptamente las noticias de la capital. En 2016, ya sabiendo los motivos una inocua frase cobra un sentido incluso macabro. Fue el periodista Carlos Javier Dom&iacute;nguez el que en el libro <a href="http://www.ileon.com/cultura/libros/014122/miguel-castano-sale-de-la-cuneta-de-la-memoria" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">'Asesinaron La Democracia</a>' cuenta lo ocurrido despu&eacute;s.  
    </p><p class="article-text">
        El tema del d&iacute;a era el estado de la calle de Ordo&ntilde;o II. <a href="http://www.ileon.com/politica/leon_y_alfoz/057921/cuando-el-pavimento-de-ordono-ii-era-un-desastre-el-18-de-julio-de-1936" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ochenta a&ntilde;os despu&eacute;s sigue preocupando</a>, as&iacute; que el tema podr&iacute;a haberse considerado muy serio si no fuera porque lo que habr&iacute;a de venir ser&iacute;a el fin de ese peri&oacute;dico y del sistema democr&aacute;tico republicano.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Lo &uacute;nico que se public&oacute; sobre la sublevaci&oacute;n</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>Informaci&oacute;n del d&iacute;a. Por tel&eacute;fono. De nuestro corresponsal en Madrid.</em><em>El gobierno da cuenta por radio de la situaci&oacute;n del pa&iacute;s. Cr&oacute;nica telef&oacute;nica del corresponsal en Madrid del Diario de La Democracia.</em><em>Dice el Gobierno. Esta tarde a las tres, Uni&oacute;n Radio en Madrid, por medio de su micr&oacute;fono instalado en el Ministerio de la Gobernaci&oacute;n, transmiti&oacute; a toda Espa&ntilde;a la siguiente nota oficiosa transmitida a toda Espa&ntilde;a por el ministro se&ntilde;or Mol&eacute;s.</em><em>&ldquo;De nuevo habla el gobierno para decir a la opini&oacute;n p&uacute;blica que la tranquilidad reina en toda la pen&iacute;nsula. Se complace a la vez en decir que agradece las adhesiones recibidas y de concurso de cuantos contribuyen en garantizar la tranquilidad del pa&iacute;s, con cuyo concurso espera seguir contando, siendo de advertir que el mejor concurso es el de realizar la vida ordinaria. Gracias a las medidas de previsi&oacute;n adoptadas se ha conseguido desarticular un amplio movimiento de agresi&oacute;n a la Rep&uacute;blica. &Uacute;nicamente una parte de las fuerzas que hay en Marruecos fue arrastrada a faltar a los compromisos de lealtad comtra&iacute;dos olvid&aacute;ndose de los altos deberes que ten&iacute;a para con el r&eacute;gimen.</em><em>En el interior hubieron de tomarse radicales medidas deteniendo a varios generales, jefes y oficiales comprometidos en el movimiento. Tambi&eacute;n la polic&iacute;a se ha apoderado de un avi&oacute;n extranjero, en el que seg&uacute;n parece iba a introducirse en Espa&ntilde;a a uno de los cabecillas de la sedici&oacute;n.</em><em>En la en&eacute;rgica acci&oacute;n del Gobierno ha restablecido la normalidad.</em><em>Conviene saber que los facciosos se apoderaron de la radio de Ceuta y que simulando que era la estaci&oacute;n de Sevilla lanzaron falsas noticias sobre la situaci&oacute;n de Madrid y del resto de Espa&ntilde;a, diciendo que ten&iacute;an en su poder los ministerios de Gobernaci&oacute;n y de la Guerra&rdquo;.</em><em>----</em><em>Una segunda nota del Gobierno.</em><em>A las cuatro menos cuarto de la tarde Uni&oacute;n Radio ha transmitido desde el ministerio de la Gobernaci&oacute;n una segunda nota diciendo que: &ldquo;Son falsos en absoluto los rumores que circulan de que el Gobierno ha declarado el estado de Guerra, y que se declarar&aacute; faccioso a quienes propalen esta noticia que carece de fundamento&rdquo;.</em><em>----</em>
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Advertencia:</strong></em><em>Por causas ajenas a nuestra voluntad no hemos podido celebrar esta tarde la acostumbrada conferencia telef&oacute;nica con nuestro corresponsal en Madrid.</em><em>----</em>
    </p><p class="article-text">
        Y as&iacute;, con una informaci&oacute;n cortada por las circunstancias, se acab&oacute; 'La Democracia' en Le&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        [Continuar&aacute;]
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Equipo '7 días del 36']]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/memoria-historica/tarde-noche-julio-leon-muerte-democracia_1_9444035.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 20 Jul 2021 11:20:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La tarde y noche del 18 de julio en León: la muerte de 'La Democracia']]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[León Antiguo,Guerra Civil en León,Memoria Democrática,7 días del 36,Historia de León,León ciudad,España,León]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los militares fusilan sumariamente al alcalde de Ponferrada, Juan García Arias]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/memoria-historica/sublevados-fusilan-sumariamente-alcalde-ponferrada-juan-garcia-arias_1_9445940.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/14063645-08ba-4461-85c0-7d268819bfa4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los militares fusilan sumariamente al alcalde de Ponferrada, Juan García Arias"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Antes de los primeros diez días de cumplirse la sublevación en la provincia de León los militares ejecutan el primer juicio sumarísimo y el fusilamiento de los primeros cargos públicos, encarnados en la figura del joven alcalde de Ponferrada, Juan García Arias; además del teniente de la Guardia de Asalto que comandaba a los mineros asturianos en la capital del Bierzo, Alejandro García Menéndez, y el dirigente sindical Arturo Pérez Pita. No hubo tiempo para nada, los pasaron por los 'jueces' militares el día 29 y por las armas en la madrugada del 30 de julio de 1936.</p><p class="subtitle">EN LEÓN CAPITAL - Milicias de Falange comienzan a detener a cientos de personas en León y su Alfoz</p><p class="subtitle">EL DÍA ANTERIOR - Los milicianos entran hasta el centro de León pero el Ejército los expulsa en pocas horas</p></div><p class="article-text">
        Los militares sublevados en la provincia de Le&oacute;n &mdash;aparte de dejar 'hacer' a los falangistas, carlistas y de las JONS en los pueblos del Alfoz de Le&oacute;n&mdash;, comenzaron a darse prisa en demostrar que no tendr&iacute;an piedad con autoridades, militares o l&iacute;deres sociales que se les resistieron en la primera semana de lo que ya llamaban 'alzamiento'. El d&iacute;a 29 de julio convocaron en el Cuartel del Cid del Regimiento n&uacute;mero 36 un consejo de guerra sumar&iacute;simo en el que los incausados no tendr&iacute;an defensa alguna. Esa misma madrugada, la del 30 de julio, fueron fusilados sin m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Entre los acusados se encontraba el jovenc&iacute;simo alcalde de Ponferrada, Juan Garc&iacute;a Arias, el sindicalista Arturo P&eacute;rez Pita y el teniente de la Guardia de Asalto que 'comandaba' la columna de <a href="http://www.ileon.com/historia/guerra_civil/064616/los-mineros-asturianos-ocupan-leon-para-pertrecharse-en-defensa-del-frente-popular" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mineros asturianos que estuvo en Le&oacute;n el d&iacute;a 19 de julio</a> de paso para Madrid y termin&oacute; <a href="http://www.ileon.com/historia/guerra_civil/064676/las-fuerzas-obreras-intentan-reducir-la-resistencia-de-la-guardia-civil-en-ponferrada" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en Ponferrada el d&iacute;a 20</a> tras la <a href="http://www.ileon.com/historia/guerra_civil/064632/los-mineros-asturianos-abandonan-leon-que-recupera-la-calma-con-los-militares-en-orden" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">traici&oacute;n del comandante Aranda en Oviedo</a>. Los tres ser&iacute;an casos ejemplares para advertir a todos que los militares rebeldes no se iban a andar con chiquitas, anunciando que su forma de actuar ser&iacute;a extremadamente fr&iacute;a y cruel, dando un aviso tambi&eacute;n a los que quedaban bajo su mandato.
    </p><p class="article-text">
        Con esta causa judicial, de un alcalde, el de Ponferrada, a otro, el de Le&oacute;n: &ldquo;El hom&oacute;logo de Casta&ntilde;o, por tanto, cae en apenas 9 d&iacute;as del 'Alzamiento' en la provincia y durante el Consejo de Guerra saca a relucir el nombre del entonces gobernador civil de Le&oacute;n, Emilio Franc&eacute;s Ortiz de Elguea&rdquo;, indica el periodista y autor del libro sobre Miguel Casta&ntilde;o '<a href="http://artemisleon.com/ficha.php?COD-LIBRO=331010" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Asesinaron la Democracia</a>', Carlos Javier Dom&iacute;nguez. En concreto, lo que se escucha es &ldquo;el d&iacute;a 19 de julio de este a&ntilde;o recibi&oacute; un oficio del gobernador Civil en el que le dec&iacute;a que estuviera preparado un n&uacute;mero determinado de hombres para el movimiento que se esperaba&rdquo;. Esto ser&iacute;a usado como excusa, porque las muertes de los cargos de la Rep&uacute;blica estaban ya en el pensamiento de los militares sublevados.
    </p><p class="article-text">
        Juan Garc&iacute;a Arias, que adem&aacute;s de alcalde, trabajaba en la Inspecci&oacute;n de la Compa&ntilde;&iacute;a de los Ferrocarriles del Norte de Espa&ntilde;a en Ponferrada, era hijo de un chapista y una modista pantalonera. Estaba casado con Mercedes Herrero, hija de un teniente coronel que lleg&oacute; a general de Brigada. Miembro del Partido Socialista, Garc&iacute;a Arias fue elegido concejal en las filas del Frente Popular en febrero de 1936. No fue alcalde electo, sino que tras una serie de crisis entre las fuerzas de izquierdas mal avenidas y una gestora que no sirvi&oacute; para nada el gobernador Civil puso el 14 de mayo a Garc&iacute;a Arias al mando del Ayuntamiento ponferradino por su talante concilidador. S&oacute;lo tuvo el bast&oacute;n municipal unas diez semanas.
    </p><p class="article-text">
        Enga&ntilde;ado durante la sublevaci&oacute;n por el capit&aacute;n Rom&aacute;n Losada, que le dec&iacute;a que la Guardia Civil estaba con la Rep&uacute;blica, al final el d&iacute;a 20 de julio lleg&oacute; a la capital del Bierzo el tren de mineros asturianos justo cuando se enteraron de la traici&oacute;n del comandante Aranda en Asturias. Arias, creyendo que ten&iacute;a la situaci&oacute;n controlada y por consejo del Gobernador civil, Emilio Franc&eacute;s, se neg&oacute; a darles armas y dicen que convenci&oacute; a los milicianos para que siguieran el camino de regreso hacia Oviedo.
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        Arias con uno de sus hijos. / Archivo familiar de Jos&eacute; Luis Garc&iacute;a Herrero.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n datos del investigador Santiago Mac&iacute;as, los interrogatorios, los informes de conducta, las denuncias o los atestados de las fuerzas del ej&eacute;rcito y de la Guardia Civil &ldquo;nos acercan a la figura de un hombre cuyo &uacute;nico delito fue mantener el orden en la ciudad hasta la llegada de las fuerzas del ej&eacute;rcito sublevado&rdquo;, seg&uacute;n escribe en el pr&oacute;logo del <a href="http://librerialeopoldo.com/products-page/ciencias-sociales/biografias/juan-garcia-arias-memoria-historica-del-ultimo-alcalde-republicano-de-ponferrada/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">libro dedicado al jovenc&iacute;simo alcalde</a>. En &eacute;ste se explica incluso que para mantener el orden, y evitar represelias, Juan Garc&iacute;a Arias trat&oacute; de poner a salvo a las personas que pod&iacute;an temer por su vida en la c&aacute;rcel municipal de la calle del Reloj (lo que hoy ser&iacute;a el Museo del Bierzo). &ldquo;Durante los tres d&iacute;as que la ciudad permaneci&oacute; bajo control gubernamental, los principales derechistas fueron detenidos; en uno de los interrogatorios, el alcalde justific&oacute; aquellas detenciones en un deseo de garantizar su seguridad y lo cierto es que ninguno de ellos sufri&oacute; maltrato alguno, como acabar&iacute;an reconociendo en declaraciones posteriores&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n parece que el joven regidor ponferradino intent&oacute; evitar que los los mineros quemaran la antigua iglesia de San Pedro. <a href="http://www.infobierzo.com/18-de-julio-el-bierzo-despertaba-hace-80-anos-con-el-amanecer-de-la-guerra-civil/249036/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">S&iacute; se produjeron disparos en torno al cuartel de la Guardia Civil</a>, que entonces se encontraba en lo que hoy es la avenida de Espa&ntilde;a, y en torno a la casa del capit&aacute;n Rom&aacute;n Losada, donde otros guardias civiles se atrincheraron. Lo que s&iacute; se sabe es que una vez que Garc&iacute;a Arias se dio cuenta de la traici&oacute;n de los guardias civiles, s&iacute; que llam&oacute; al Gobernador civil Emilio Franc&eacute;s exigiendo que bombardearan el cuartel, de lo que le disuadi&oacute; la m&aacute;xima autoridad gubernativa en Le&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En 1941 los cronistas del r&eacute;gimen franquista cuentan tambi&eacute;n que el capit&aacute;n Losada llam&oacute; por tel&eacute;fono al alcalde para pedirle un m&eacute;dico que curase a los guardias heridos y &eacute;ste cort&oacute; la comunicaci&oacute;n. Y a continuaci&oacute;n orden&oacute; &ldquo;que nadie pensase en marchar de Ponferrada mientras quedase una cabeza con tricornio&rdquo;. Nadie pudo confirmar estas palabras.
    </p><p class="article-text">
        La realidad fue que Juan Garc&iacute;a Arias, se hab&iacute;a escondido en una casa particular y luego en el Hotel Lisboa, temiendo que la vivienda no fuera segura en medio de los combates. Otro ex alcalde que tambi&eacute;n ser&iacute;a fusilado en 1936, el m&eacute;dico Carlos Garz&oacute;n Merayo, s&iacute; hab&iacute;a ayudado a los guardias civiles heridos y no le sirvi&oacute; para salvarse de la venganza de los militares.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La misteriosa detenci&oacute;n de Alejandro Garc&iacute;a Men&eacute;ndez</strong>
    </p><p class="article-text">
        El teniente de los guardias de asalto Alejandro Garc&iacute;a Men&eacute;ndez, que iba al frente de la columna de mineros y al que algunos libros indican que ser&iacute;a el mando m&aacute;s alto del Estado Mayor de los obreros asturanos, entr&oacute; a parlamentar en el cuartel de Ponferrada con bandera blanca tras los primeros tiroteos, y aqu&iacute; la Historia da dos versiones muy diferentes.  Una, la oficial franquista que entr&oacute; para pedir parlamenteo expresando su deseo de rendirse&ldquo;. Dicen que los guardias civiles hab&iacute;an gritado algunos t&iacute;midos vivas a la Rep&uacute;blica al paso de los mineros que no convencieron a los milicianos, pero no est&aacute; claro qui&eacute;n dispar&oacute; primero, cuenta en un reportaje del Diario de Le&oacute;n el hijo del alcalde fusilado de Ponferrada, Jos&eacute; Luis Garc&iacute;a Herrero.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de la detenci&oacute;n de Garc&iacute;a Men&eacute;ndez, se sucedieron horas confusas en Ponferrada, con combates entre la Guardia Civil y los mineros y los obreros de Laciana que no hab&iacute;an regresado a Asturias.
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                El cuartel de la Guardia Civil donde se atrincheraron y sublevaron 162 miembros el 20 y el 21 de julio de 1936 - Foto: InfoBierzo                            </span>
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        En el art&iacute;culo del Diario de Le&oacute;n lo explican al dedillo: &ldquo;Al anochecer del d&iacute;a 20, los guardias hab&iacute;an ocupado los edificios de la Agencia Ford y del Banco Urquijo para romper el cerco al cuartel. Los mineros usaron dinamita contra la Agencia Ford, cuenta la 'Historia de la Cruzada Espa&ntilde;ola', y atacaron la casa del capit&aacute;n Losada.  Los guardias hicieron, por su parte, una incursi&oacute;n hasta la plaza de Laz&uacute;rtegui y ocuparon el Teatro Edesa. Y en la ma&ntilde;ana del d&iacute;a 21 de julio, se atrevieron con la estaci&oacute;n de la MSP, hasta que entrada la tarde, una columna de doscientos soldados del Regimiento de Infanter&iacute;a Zaragoza, procedente de Lugo, y precedidos por algunos aeroplanos, entr&oacute; en la ciudad y sofoc&oacute; los &uacute;ltimos focos de resistencia&rdquo;. Parece ser que los mineros trataron de volar el puente de La Puebla.
    </p><p class="article-text">
        El balance de dos d&iacute;as de lucha pudo llegar a treinta muertos de las fuerzas del Frente Popular y  doscientos heridos. Por parte de la Guardia Civil parece que hubo veinte heridos. Y con fortuna, porque si los mineros y las fuerzas leales hubieran dispuesto de artiller&iacute;a, habr&iacute;a sido una masacre para los segundos. De todas maneras, estos n&uacute;meros salen de un relato franquista de 1941 en la que los hechos de los leales republicanos son considerados poco menos como los de unos 'rojos' demon&iacute;acos culpables de todo lo ocurrido.
    </p><h2 class="article-text">El suegro general de brigada y la &ldquo;par&aacute;lisis card&iacute;aca&rdquo; en el certificado de defunci&oacute;n de Garc&iacute;a Arias</h2><p class="article-text">
        El 21 deten&iacute;an a Juan Garc&iacute;a Arias en el Hotel Lisboa, &ldquo;que se hab&iacute;a negado, a pesar de la insistencia de su mujer, a pedirle ayuda su suegro, Mariano Herrero, ascendido a general de brigada tras pasar a la reserva.  El &uacute;ltimo alcalde republicano de Ponferrada escribi&oacute; al final una carta a su mujer, antes de que lo fusilaran en la localidad leonesa de Puente Castro. &laquo;Para t&iacute;, Mercedes, un &uacute;ltimo abrazo del hombre que te quiso mucho y por t&iacute; luch&oacute; en la vida&raquo;, escribi&oacute;, con l&aacute;grimas en los ojos, Juan Garc&iacute;a Arias. El alcalde de 32 a&ntilde;os tampoco se desped&iacute;a de sus dos hijos. &laquo;Ded&iacute;cate a hacerles hombres, a que guarden buen recuerdo de su pobre padre y a que sigan siempre tus consejos&raquo;. Despu&eacute;s, besos y abrazos a sus padres y a sus hermanos a los que pide que atiendan a su viuda &laquo;como una buena hija&raquo;.
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        Prensa del accidente ferroviario del t&uacute;nel de Prada, en el que particip&oacute; Juan Garc&iacute;a Arias en las labores de asistencia. / Archivo familiar de Jos&eacute; Luis Garc&iacute;a Herrero
    </p><p class="article-text">
        Los militares le encerraron en San Marcos y s&oacute;lo tardaron una semana en juzgarle y ajusticiarle. Juzgado, acusado cruelmente de rebeli&oacute;n por los militares sublevados, junto al teniente de asalto Garc&iacute;a Men&eacute;ndez, y el s&iacute;ndicalista Arturo P&eacute;rez Pita. Considerados responsables del tiroteo del cuartel de Ponferrada, fueron condenados a muerte.
    </p><p class="article-text">
        La historia termina de forma rocambolesca. El suegro del alcalde ponferradino fusilado, el general de brigada Mariano Herrero, solicitaron ante un juzgado militar de Le&oacute;n un certificado de defunci&oacute;n d&iacute;as desp&uacute;es. En &eacute;l se le&iacute;a: &ldquo;Causa de la muerte: par&aacute;lisis card&iacute;aca&rdquo;. Al leerlo en voz alta el viejo general, al oficial del juzgado no se le ocurri&oacute; m&aacute;s que contestarle de forma arrogante: &ldquo;Se le par&oacute; el coraz&oacute;n&rdquo;. Y el general Herrero, jubilado contra su voluntad por Aza&ntilde;a, perdi&oacute; los nervios agarrando por la solapa a aquel hombre y lo levant&oacute; en vilo grit&aacute;ndole: &ldquo;&iexcl;C&oacute;mo que se le par&oacute; el coraz&oacute;n!&rdquo;. Al verlo los oficiales sublevados lo apartaron con educaci&oacute;n y cierto respeto y no le pas&oacute; nada por haber sido miembro leal del Ej&eacute;rcito. Pero nadie le devolvi&oacute; a la familia el buen nombre y honor de Juan Garc&iacute;a Arias. 
    </p><p class="article-text">
        Se tardaron <a href="http://www.ileon.com/actualidad/045303/un-alcalde-en-la-memoria-y-el-callejero" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">casi ochenta a&ntilde;os</a> en reivindicar su nombre.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/memoria-historica/sublevados-fusilan-sumariamente-alcalde-ponferrada-juan-garcia-arias_1_9445940.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 30 Jul 2016 19:30:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los militares fusilan sumariamente al alcalde de Ponferrada, Juan García Arias]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Bierzo,Ponferrada,Historia de León,7 días del 36,Historia del Bierzo,León,España]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Milicias de Falange comienzan a detener a cientos de personas en León y su Alfoz]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/memoria-historica/milicias-falange-comienzan-detener-decenas-personas-leon-alfoz_1_9444951.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2cd3d0eb-2ca7-48e7-9380-929bad8ae309_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Milicias de Falange comienzan a detener a cientos de personas en León y su Alfoz"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tras el asalto fallido de las fuerzas milicianas obreras y mineras leales al Frente Popular del centro de la ciudad de León por la mañana del viernes 24 de julio del 36, la situación se estabilizaría a favor de los militares de la Junta de Defensa Nacional de Burgos. Mientras, las fuerzas paramilitares de Falange, que el 16 de julio no llegaban a unas decenas, se nutren hasta llegar a centenares y comienzan detenciones arbitrarias en la ciudad y, sobre todo, en las poblaciones del alfoz. El día 25 de julio saldría un periódico militar en el que se llama 'rebelde' al Gobierno Constitucional Republicano. Así seguirían llamándolo cruelmente las autoridades hasta 40 años después. Último artículo de la serie '7 Días del 36'.</p><p class="subtitle">EN EL BIERZO - Los militares fusilan sumariamente al alcalde de Ponferrada, Juan García Arias</p><p class="subtitle">EL DÍA ANTERIOR - Los milicianos entran hasta el centro de León pero el Ejército los expulsa en pocas horas</p></div><p class="article-text">
        Una vez rechazado el <a href="http://www.ileon.com/historia/guerra_civil/064761/los-milicianos-entran-hasta-el-centro-de-leon-pero-el-ejercito-los-expulsa-en-pocas-horas" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&uacute;ltimo intento de los milicianos obreros de reconquistar Le&oacute;n</a>, y con la relativa 'calma' conseguida a base de miedo en la ciudad de Le&oacute;n, exceptuando los 'paqueos' [disparos de francotiradores], las fuerzas ultraderechistas fueron ganando adeptos y comenzando a efectuar la justicia por su parte.
    </p><p class="article-text">
        Contin&uacute;an las algaradas b&eacute;licas por los alrededores de Le&oacute;n pero, en general, la situaci&oacute;n militar est&aacute; controlada. El comercio y los establecimientos p&uacute;blicos vuelven a abrir.
    </p><p class="article-text">
        Por las calles de Le&oacute;n se ven falangistas y requet&eacute;s procedentes de Valladolid, e incluso algunas 'Margaritas' &mdash;militantes femeninas carlistas&mdash; cumpliendo funciones de enfermeras. Se militariza a todos los ferroviarios y se reanudan algunas l&iacute;neas tanto de ferrocarril como de autobuses o 'coches de l&iacute;nea'.
    </p><p class="article-text">
        Una columna compuesta por guardias civiles, guardias de asalto, soldados y paisanos, parte desde Le&oacute;n hacia la zona de Bo&ntilde;ar y Sabero. Comienzan a estar tan seguros del control del Sur de la provincia y las comunicaciones con Galicia y la Meseta, que ya toman medidas para intentar asegurar la l&iacute;nea de ferrocarril de v&iacute;a estrecha hasta Bilbao.
    </p><p class="article-text">
        Comienzan las disposiciones legales para controlar la vida econ&oacute;mica en las zonas ocupadas por los militares sublevados. La Junta de Defensa Nacional instaura la Comisi&oacute;n Directiva del Tesoro, cuyo fin primordial no es otro que el de centralizar todas las operaciones financieras.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Falange, de nada en Le&oacute;n a ser la fuerza dominante</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hay que destacar que los falangistas declarados antes del golpe que ejecutaron las fuerzas militares en la ciudad y en la provincia eran unas pocas decenas, y que muchos de ellos pertenec&iacute;an a puestos de escalaf&oacute;n bajo como bedeles, recepcionistas, mozos y aprendices. Sin embargo, tras el d&iacute;a 20 el n&uacute;mero de camisas azules fue en aumento. Lo terrible del caso es que muchos ciudadanos leoneses se vieron 'dominados' o detenidos por este tipo de personas sin excesiva cultura m&aacute;s all&aacute; de un 'viva la muerte' de provincias (es decir, sin siquiera experiencia vital y muy bravucones).
    </p><p class="article-text">
        Caso ejemplar de lo que ocurri&oacute; en Le&oacute;n esa semana en Le&oacute;n y su Alfoz fue la noche del viernes 24 de julio en Puente Castro, ya que en la noche del viernes 24 de julio de 1936 los falangistas, apoyados tambi&eacute;n por las JONS (Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista, con las que se hab&iacute;an fusionado en 1934) y otro tipo de derechistas como los Carlistas, entraron con violencia en el pueblo con fusiles y comenzaron a registrar las casas y llevarse gente. M&aacute;s o menos como hab&iacute;an estado haciendo en la ciudad en los &uacute;ltimos dos d&iacute;as, pero de forma m&aacute;s organizada y decidida.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Los conflictivos barrios perif&eacute;ricos y pueblos del alfoz de Le&oacute;n</strong>
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n la documentaci&oacute;n de la que dispone el Archivo de la Banca Fern&aacute;ndez-Llamazares, la situaci&oacute;n en la capital leonesa es que exist&iacute;an barrios o pueblos perif&eacute;ricos muy conflictivos en lo social, como Trobajo del Camino, Armunia y Puente Castro.
    </p><p class="article-text">
        En Puente Castro, los d&iacute;as 19 y el 20 hasta medio d&iacute;a (el momento del golpe), se 'reunieron' patrullas armadas de 'republicanos' inflamados por la presencia de los mineros asturianos y hay informes de que saquean y chantajean a muchos vecinos, en particular a los 'derechistas'. Adem&aacute;s, all&iacute; se formaron barricadas porque se prev&eacute; que tropas sublevadas de Palencia y valladolid deben entrar necesariamente por ah&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de la traici&oacute;n militar al Gobierno constituido legalmente el regimiento de Burgos, pero en particular la Guardia Civil, se dirige a Puente Castro, donde ya no encuentra apenas resistencia. Sin embargo, como hay denuncias de los vecinos sobre los 'abusos' cometidos por los frentepopulistas, se dedica a ir deteniendo a todo el que resulte sospechoso o haya sido denunciado por alg&uacute;n vecino 'derechista'.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es aqu&iacute; donde entra una represi&oacute;n fort&iacute;sima auspiciada por los primeros grupos de falangistas que acompa&ntilde;an a la Guardia Civil en sus detenciones. O sea, que en Puente Castro se sab&iacute;a que ven&iacute;an tropas desde Valladolid y quisieron interponer resistencia esperando a que las tropas acuarteladas en la ciudad les respaldaran, pero ocurri&oacute; lo contrario&rdquo;, explica el conservador del archivo, Javier Gonz&aacute;lez-Fern&aacute;ndez Llamazares.
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        El edificio de los Agustinos, en la plaza de Calvo Sotelo de los 50 (antes plaza de la Rep&uacute;blica) y luego de la Inmaculada. Foto: Fundaci&oacute;n Banca Fern&aacute;ndez-Llamazares
    </p><p class="article-text">
        Es sintom&aacute;tico esto que indica el ya alcalde de la ciudad, Enrique Gonz&aacute;lez Luaces en su propio diario en fechas posteriores a esta primera semana del conflicto fratricida en Le&oacute;n: <em>&ldquo;Se hac&iacute;a necesario algo que cortase los desmanes de los milicianos; era ya algo que se hac&iacute;a insoportable. La necesidad b&eacute;lica hizo que fueran portadores de un fusil gentes que hab&iacute;an estado completamente disimuladas hasta el 20 de julio. Las milicias de JONS fueron las que crecieron inopinadamente. &iexcl;L&aacute;stima que estas actuaciones hayan empa&ntilde;ado la pureza de ideal de los bravos muchachos que antes del 18 de julio formaron los cuadros de Falange! Creemos que ha sido una equivocaci&oacute;n de los directores de JONS el admitir sin escr&uacute;pulo. La masa es igual en todas partes, y aqu&eacute;l que ten&iacute;a un rencor personal que vengar lo ha podido hacer impunemente; otros trabajaron en la retaguardia para no ir al frente; es m&aacute;s c&oacute;modo y menos expuesto [...]&rdquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        Las fuerzas falangistas, como tambi&eacute;n ocurrir&iacute;a con las fuerzas obreras, se empezaron a llenar de 'indeseables' y en algunos casos verdaderos 'delincuentes'. Y comenzar&iacute;an una represi&oacute;n sin piedad. Seg&uacute;n Luaces: <em>&ldquo;Muchas gentes respiraban a pleno pulm&oacute;n por verse libres de una pesadilla; se dec&iacute;a en corrillos que no se hac&iacute;a justicia porque no hab&iacute;a fusilamientos en el Puente Castro, y se empezaba a decir la frase 'en Le&oacute;n no se hace nada' con tanta inconsciencia como falta de sentido. Ya se daban algunos paseos y aparec&iacute;an cad&aacute;veres en las orillas de las carreteras, seg&uacute;n supe despu&eacute;s. [...] Me resist&iacute;a a creer que eso fuese una 'norma revolucionaria' y un 'sistema de hacer justicia', hasta que la repetida reiteraci&oacute;n vino a convencerme de ello. Me parec&iacute;a monstruoso, que fuera de media docena de casos que la autoridad no pod&iacute;a evitar porque siempre existen 'valientes' que se juegan la vida en un camino, no existir&iacute;a esa matanza de adversarios, organizada a mansalva por gentes que aspiran al poder o aspiran a gobernar&rdquo;.</em>
    </p><h2 class="article-text">Terror en familias completas con el sambenito de 'rojos'</h2><p class="article-text">
        En Puente Castro y San Andr&eacute;s ten&iacute;an negocio y familia los Coque, Durruti, Monge, Miguel Carro Llamazares (due&ntilde;o de la marmoler&iacute;a que hoy no existe y estaba justo enfrente de la puerta principal del cementerio), los Brea y dem&aacute;s. Y muchos eran familia y emparentaban entre ellos. Curiosamente imitando las pr&aacute;cticas de la Burgues&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Por ello hubo familias completas que hubieron de lidiar con el sambenito de 'rojas'. Como les pas&oacute; a los Monge y sobre todo a la jovenc&iacute;sima Teresa, muchos murieron asesinados brutalmente. Aunque en este caso hubo miembros de la familia de los dos bandos, incluso hermanos falangistas y 'dudosos'. Cuando se desat&oacute; el terror de los que apoyaban al 'Alzamiento' de la Junta de Defensa Nacional, el Gobierno de Burgos, y se comenzaron a cumplir las directrices de Mola, muchos intentaron salvarse como pudieron. Pasaron de ser tan republicanos antes como nacional-catolicistas despu&eacute;s, mostrando que la condici&oacute;n humana es ante todo conseguir la supervivencia a cualquier precio.
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            <span class="title">
                Una imagen antigua de la estación del Tren Hullero de Vía Estrecha León-Bilbao.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Se puede destacar el caso de Pablo Cuadrado Gallego. En los archivos de la Banca Fern&aacute;ndez-Llamazares se puede leer un descarnado informe de la Comisar&iacute;a de Investigaci&oacute;n y Vigilancia que [...] &ldquo;&uacute;ltimamente estaba con su padre en el arrabal de Puente Castro, calle de las Vi&ntilde;as n&ordm;. 13, y se dedicaba a la venta ambulante de pesca y otras cosas. Era anarco-sindicalista de acci&oacute;n, antirreligioso, habi&eacute;ndose significado mucho antes del Movimiento Nacional; acud&iacute;a a cuantos actos de matiz extremista se organizaban. Ten&iacute;a fama de mat&oacute;n y falt&oacute;n. Toda su familia fue muy significada izquierdista&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Con este tipo de informes, luego, los falangistas los 'paseaban' en sus propios pueblos mientras hac&iacute;an 'la vista gorda' las autoridades militares. Por ejemplo, tambi&eacute;n se 'pase&oacute;' mucho en San Andr&eacute;s. Pero tambi&eacute;n hubo venganzas menos a escondidas. A Esteban Zuloaga Ma&ntilde;ueco, un vallisoletano abogado del Estado, defensor de Alfredo Nistal en el a&ntilde;o 34, que se iba de vacaciones a San Andr&eacute;s y que defendi&oacute; a los obreros de all&iacute;, lo matan en esa localidad. De once tiros. Con sa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        El s&aacute;bado d&iacute;a 25 de julio, justo una semana despu&eacute;s del comienzo de los hechos que dar&iacute;an lugar a la Guerra Civil Espa&ntilde;ola (el 18 de julio de 1936) y del &uacute;ltimo medio de comunicaci&oacute;n leon&eacute;s en papel hasta entonces, saldr&iacute;a el primer peri&oacute;dico contando hechos en Le&oacute;n y provincia (el 26 o el 27 saldr&iacute;a de nuevo el 'Diario de Le&oacute;n' y pocos d&iacute;as despu&eacute;s aparecer&iacute;a el diario del Movimiento 'Proa', que lleg&oacute; a ocupar la sede de 'La Democracia' del alcalde Miguel Casta&ntilde;o).
    </p><p class="article-text">
        El del d&iacute;a 25, de dos cuartillas de cuatro p&aacute;ginas (ocho en total) se titular&iacute;a 'Diario de la ciudad de Le&oacute;n. &Oacute;rgano circunstancial de la ciudadan&iacute;a leonesa'. A partir de ah&iacute; se ver&iacute;a que los militares y la Junta Nacional de Defensa contar&iacute;a lo que ocurrir&iacute;a durante casi cuarenta a&ntilde;os con una versi&oacute;n muy limitada y cruelmente partidista de la Historia.
    </p><p class="article-text">
        Como muestra otro ejemplo: en su &uacute;ltima p&aacute;gina la noticia destacada versa 'Los rebeldes piden armas a Francia'. Esos 'rebeldes' no eran ellos, los que de verdad se hab&iacute;an sublevado, sino el Gobierno Constitucional de la Segunda Rep&uacute;blica. Y con esa crueldad as&iacute; se les conocer&iacute;a oficialmente hasta m&aacute;s de cuarenta a&ntilde;os despu&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        En aquellos siete d&iacute;as de  1936 la verdad de las cosas y los hechos se oscurecieron de tal forma, que a&uacute;n ochenta a&ntilde;os despu&eacute;s, aunque parezca incre&iacute;ble pr&aacute;cticamente todo lo ocurrido en la provincia de Le&oacute;n se ha contado de forma muy deficiente con graves errores; o, como poco, con una gran falta de documentaci&oacute;n correcta salvo escasas excepciones con las que ha contado ileon.com para realizar la <a href="http://guerracivil.ileon.com" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">recreaci&oacute;n de un peri&oacute;dico en esa semana</a> en que los leoneses no supieron casi nada m&aacute;s que rumores que daban verdadero miedo. 
    </p><p class="article-text">
        A&ugrave;n as&iacute;, la gran mayor&iacute;a de lo ocurrido en la Guerra Civil en Le&oacute;n est&aacute; por conocer todav&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        ____
    </p><p class="article-text">
        <strong>Fin de la serie '7 D&iacute;as del 36'.</strong> <em>80 A&ntilde;os de la Guerra Civil en Le&oacute;n.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Equipo '7 Días del 36']]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/memoria-historica/milicias-falange-comienzan-detener-decenas-personas-leon-alfoz_1_9444951.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 24 Jul 2016 20:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Milicias de Falange comienzan a detener a cientos de personas en León y su Alfoz]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Guerra Civil en León,León ciudad,Historia de León,7 días del 36,León Antiguo,León,España]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los milicianos entran hasta el centro de León pero el Ejército los expulsa en pocas horas]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/memoria-historica/milicianos-entran-centro-leon-ejercito-expulsa-pocas-horas_1_9444999.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/aa0aa037-7187-47f5-8087-55bf3d51eb62_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los milicianos entran hasta el centro de León pero el Ejército los expulsa en pocas horas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">[CON GRÁFICO INTERACTIVO] El último intento de los milicianos obreros y mineros de la zona de La Robla para reconquistar León el viernes es a la desesperada, pero con virulencia y éxitos iniciales. Tras el fracaso del día anterior en la toma del polvorín de la carretera de Asturias, de amanecida, con numerosos efectivos y tras sobrepasar los puestos de control y blocaos del Ejército en la carretera de Asturias, han conseguido llegar casi hasta el centro de León, llegando a tirotear al Gobierno Militar en la calle Padre Isla. Sin embargo, ante la respuesta del Ejército tuvieron que retirarse, apoyados por 'paqueos' desde la calle Renueva.</p><p class="subtitle">EL DÍA ANTERIOR - Milicianos y mineros fracasan en la toma del polvorín de la Carretera de Asturias en León</p></div><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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        <a href="http://www.quadrigram.com" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Powered by Quadrigram </a>
    </p><p class="article-text">
        Los milicianos obreros y los mineros de La Robla lo intentaron el mi&eacute;rcoles 23 de julio con un asalto fallido al polvor&iacute;n de la carretera de Asturias. Reorganizados, y con conocimiento de los puestos de vigilancia y blocaos de los soldados del Regimiento de Infanter&iacute;a n&uacute;maro 31 con cuartel en la calle del Cid, que se rebel&oacute; el d&iacute;a 20, aprovecharon la amanecida del mi&eacute;rcoles 23 para realizar la acci&oacute;n m&aacute;s seria que se produjo para intentar reconquistar Le&oacute;n para el Gobierno del Frente Popular.
    </p><p class="article-text">
        Las fuerzas milicianas avanzaron en gran n&uacute;mero y, mientras consegu&iacute;an fijar la atenci&oacute;n de las defensas del Ej&eacute;rcito sublevado, enviaban parte de sus miembros a la ciudad. Hay poca informaci&oacute;n sobre los hechos sucedidos y menos a&uacute;n sobre la posibilidad de que hubiera bajas entre los soldados rebeldes y los obreros y mineros, pero lo cierto es que llegaron a la zona del Gobierno Militar y dispararon contra &eacute;l, apoyados por 'Pacos' (francotiradores) a primeras horas de la ma&ntilde;ana.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, las fuerzas que apoyan al Gobierno de Madrid &mdash;de una forma un tanto 'sui generis' porque en realidad no tienen otra opci&oacute;n&mdash; cuentan con mucha valent&iacute;a pero poca organizaci&oacute;n y nulos conocimientos t&aacute;cticos. Es lo que ocurre en toda Espa&ntilde;a con las columnas milicianas, que sin mandos muchas van al matadero. Los soldados sublevados son de reemplazo, pero con oficiales experimentados. M&aacute;s los de Le&oacute;n, que participaron en la reducci&oacute;n de los mineros en octubre de 1934.
    </p><h2 class="article-text">La &uacute;ltima retirada del 'Frente Popular' en Le&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Una vez dentro de Le&oacute;n, los combatientes republicanos que llegaron desde las cuencas mineras consiguieron mantener durante unos minutos &ldquo;en jaque&rdquo; al gobierno militar ubicado en la avenida padre Isla, muy cerca de 'Auto Sal&oacute;n' (una empresa de la familia Pallar&eacute;s), y hubo un momento en que el propio Gobierno Militar fue tiroteado en una especie de asedio.
    </p><p class="article-text">
        Pero los militares de la ciudad, ordenadamente, fueron ocupando las calles aleda&ntilde;as y si no es por los 'Pacos' de la calle Renueva podr&iacute;an haber llegado a copar a los asaltantes que creen dominar la plaza de la Rep&uacute;blica (hoy la Inmaculada), la Estaci&oacute;n del Ferrocarril Hullero a Bilbao y esa zona norte de Padre Isla.
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        Auto Sal&oacute;n (de los Pallar&eacute;s) que se encontraba en los a&ntilde;os treinta en la esquina de Padre Isla con Julio del Campo. Foto: Fundaci&oacute;n Banca Fern&aacute;ndez-Llamazares.
    </p><p class="article-text">
        En ese momento, los milicianos se dan cuenta de su precaria posici&oacute;n y comienzan la retirada, primero en desorden y luego en desbandada. Afortunadamente los militares rebeldes van cuidadosamente por culpa de los 'paqueos' que se producen desde la calle Renueva, que en estos d&iacute;as no han conseguido eliminar. Estos tiradores solitarios consiguen herir a un guardia civil en un hombro, aunque no de gravedad.
    </p><p class="article-text">
        Muchos tendr&aacute;n que volver a pasar por los puestos militares de la carretera de Asturias, que sus compa&ntilde;eros tienen 'distra&iacute;dos' y otros intentar&aacute;n escapar por donde puedan. El intento ha tenido una cierta fuerza, pero no ha sido suficiente. Ser&aacute; la &uacute;ltima vez que las fuerzas leales al Gobierno de Madrid amenacen los &eacute;xitos del golpe militar del 20 de julio.
    </p><p class="article-text">
        Eso s&iacute;, en Le&oacute;n los vecinos, que han estado encerrados en sus casas escuchando el incesante tiroteo del amanecer comprobar&aacute;n sus efectos de una manera muy cotidiana: durante parte de la ma&ntilde;ana el agua llega turbia porque en dicho tiroteo se hab&iacute;a producido la rotura de una ca&ntilde;er&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Llega 'El Norte de Castilla' a la ciudad</strong>
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n lo que se sabe de ese d&iacute;a los ciudadanos de Le&oacute;n intentan vivir como si fuera una jornada habitual. O al menos as&iacute; lo contar&aacute;n las nuevas autoridades ya a las &oacute;rdenes de la Junta de Defensa Nacional de Burgos: &ldquo;El comercio, como un d&iacute;a cualquiera. Las terrazas de los caf&eacute;s con m&aacute;s gente. La tranquilidad y el calor, son absolutos... y, por fin, despu&eacute;s de tantos d&iacute;as y para que se vea lo que es la prensa, llega 'El Norte de Castilla', de Valladolid, donde todo ha sido normal, y es arrebatado casi a pu&ntilde;aladas por los ansiosos de novedades [...] Hay normalidad por todos los sitios [...] aunque los bulos se empe&ntilde;an en decir que todo arde. Claro que esto no es una verbena de esas de fiesta de parroquia, pero el que pueda hacer m&aacute;s que el Ej&eacute;rcito ha hecho en una semana, a ver, que levante el dedo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los militares y los miembros de Falange y elementos Carlistas comienzan a dominar la situaci&oacute;n. Y comienzan a 'visitar' a m&aacute;s gente. Con consecuencias tr&aacute;gicas por la tarde y la noche de este viernes 24 de julio de 1936. Justo el d&iacute;a antes de la Fiesta Nacional de Santiago. Lo celebrar&aacute;n a su manera, conscientes de que son los nuevos amos de la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        [Continuar&aacute;]
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Equipo '7Días del 36']]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/memoria-historica/milicianos-entran-centro-leon-ejercito-expulsa-pocas-horas_1_9444999.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 24 Jul 2016 12:15:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los milicianos entran hasta el centro de León pero el Ejército los expulsa en pocas horas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Guerra Civil en León,Ejército,León ciudad,Historia de León,7 días del 36,León Antiguo,León,España]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Milicianos y mineros fracasan en la toma del polvorín de la Carretera de Asturias en León]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/memoria-historica/milicianos-mineros-fracasan-toma-polvorin-carretera-asturias-leon_1_9444785.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d68ecdaa-13aa-4d7c-9009-2f24eb71858a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Milicianos y mineros fracasan en la toma del polvorín de la Carretera de Asturias en León"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">[CON FOTO INTERACTIVA] El jueves 23 de julio fue un día aparentemente tranquilo en la capital leonesa, salvo que al amanecer miembros de milicias obreras y mineros intentaron asaltar el polvorín cercano al Fielato de la carretera de Asturias sin éxito y que los 'Pacos' (francotiradores) tenían en guardia a las fuerzas sublevadas en la ciudad, que no podían localizarlos. Comienzan las detenciones de hombres cultos y burgueses, como el vicepresidente de la Diputación Provincial, el catedrático de Lengua y Literatura Manuel Santamaría Andrés. Los rumores campan a sus anchas porque pocos hombres se atreven a salir de sus casas.</p><p class="subtitle">LA SITUACIÓN EN UNA SEMANA - La provincia de León queda dividida en dos con los militares dominando los ferrocarriles</p><p class="subtitle">EL DÍA ANTERIOR - Los militares sublevados 'relevan' en León a todas las autoridades electas de la República</p></div><p class="article-text">
        El amanecer del mi&eacute;rcoles 23 de julio en Le&oacute;n fue estrepitoso. Los milicianos obreros y los mineros de la zona de La Robla intentaron su primer acercamiento a la capital por los dep&oacute;sitos de agua de la carretera de Asturias, aunque resultara infructuoso. Su objetivo: el polvor&iacute;n cercano al Fielato de la carretera de Asturias, que gestionaba el grupo 'Pallar&eacute;s'.
    </p><p class="article-text">
        Algunas escuadras del Regimiento de Infanter&iacute;a 31 acantonado en la calle del Cid de la capital ya hab&iacute;an establecido puestos de vigilancia y blocaos defensivos en la zona, esperando el avance de las fuerzas afines al Frente Popular. En el fuerte tiroteo que se desat&oacute; al alba de ese mi&eacute;rcoles de 1936 algunos testigos observaron al socialista Nicostrato Vela Esteban entre los milicianos, intentando dar &oacute;rdenes.
    </p><p class="article-text">
        Pero pese al &iacute;mpetu de los asaltantes es evidente la falta de conocimiento t&aacute;ctico en el terreno. Los militares han apostado de forma correcta sus puntos fuertes y los han repelido con relativa facilidad, aunque han aguantado mucho tiempo. Lo ocurrido, y la confusi&oacute;n con el nombre Pallar&eacute;s har&aacute;n circular rumores de que las fuerzas obreras se llegaron a introducir en la ciudad a la altura de Auto Sal&oacute;n, donde el Gobierno Militar (gestionado tambi&eacute;n por los Pallar&eacute;s; pero no ser&aacute; cierto por lo menos el d&iacute;a 23 por la ma&ntilde;ana).
    </p><p class="article-text">
        <strong>Aparente normalidad en Le&oacute;n, salvo por los 'Pacos'</strong>
    </p><p class="article-text">
        Al final, por la ma&ntilde;ana todo el comercio aparenta normalidad en la ciudad. Seg&uacute;n el conservador del Archivo de la Banca Fern&aacute;ndez-Llamazares, Javier Gonz&aacute;lez Fern&aacute;ndez Llamazares: &ldquo;Hay luz, agua, transporte urbano. Lo &uacute;nico que no se ha restablecido desde el d&iacute;a 20 es la prensa, puesto que las autoridades militares han prohibido la publicaci&oacute;n de cualquier peri&oacute;dico&rdquo;. Eso s&iacute;, los comerciantes ten&iacute;an muy claro que deb&iacute;an hacer como si no hubiera pasado nada. &ldquo;En la ciudad de Le&oacute;n las autoridades militares exigen a los comerciantes que no suban los precios y amenazan con duras disposiciones a quienes no cumplan dichas &oacute;rdenes&rdquo;, explica Gonz&aacute;lez Fern&aacute;ndez-Llamazares.
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                    alt="Un tren de vapor sale de la Estación de los Ferrocarriles del Norte (futura Renfe)."
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                Un tren de vapor sale de la Estación de los Ferrocarriles del Norte (futura Renfe).                            </span>
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        Finalmente se restablece tren de Le&oacute;n a Valladolid para mercanc&iacute;as y viajeros. Tambi&eacute;n con Venta de Ba&ntilde;os. Se sabe que la circulaci&oacute;n desde &Aacute;vila a Ir&uacute;n tambi&eacute;n puede realizarse. Mientras, los convoyes del tren Hullero a Bilbao s&iacute; se desplazan por las v&iacute;as estrechas, pero pr&aacute;cticamente sin viajeros civiles. &ldquo;Nadie quiere salir de casa y menos viajar en esos momentos&rdquo;, apunta el conservador de la Fundaci&oacute;n Fern&aacute;ndez-Llamazares.
    </p><p class="article-text">
        Los militares conseguir&aacute;n que todo funcione a base de amenazas. Seg&uacute;n Javier Gonz&aacute;lez Fern&aacute;ndez-Llamazares: &ldquo;Se militariza a todo el personal ferroviario y se le exige entrar a trabajar bajo amenaza de despido. El mando militar no se anda con chiquitas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo los 'paqueos' contin&uacute;an <em>[un 'Paco' es un francotirador, se les llamaba as&iacute; porque era c&oacute;mo en los a&ntilde;os treinta se describ&iacute;a fon&eacute;ticamente el disparo de un fusil antes de los efectos especiales del cine: &ldquo;&iexcl;PA! Cooo...&rdquo;]</em> y los militares no consiguen encontrar a los que realizan los disparos. Lo cual los frustra y los enfada cada vez m&aacute;s, lo que har&aacute; que las redadas futuras sean violentas, injustas y tr&aacute;gicas en muchos casos.
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    </figure><h2 class="article-text">Los sublevados comienzan a detener intelectuales</h2><p class="article-text">
        Si bien muchos de los participantes obreros y sindicales ya han pasado por los calabozos. A las dos y media de la tarde se produce un hecho que extra&ntilde;a hasta los propios burgueses de la ciudad, en teor&iacute;a m&aacute;s afectos a los sublevados. La oficialidad dan orden de buscar y detener al vicepresidente de la Diputaci&oacute;n Provincial, el catedr&aacute;tico de Lengua y Literatura Manuel Santamar&iacute;a Andr&eacute;s, por ser militante de Izquierda Republicana. 
    </p><p class="article-text">
        En la rendici&oacute;n del Gobierno Civil quedaron como prisioneros entre otros el capit&aacute;n Juan Rodr&iacute;guez Lozano, Alfredo Barthe, Mariano Gim&eacute;nez Eras, Hip&oacute;lito P&eacute;rez Blanco, Lorenzo Mart&iacute;n Marassa y Jes&uacute;s Gonz&aacute;lez Rodr&iacute;guez. El trato no es bueno. El pintor Modesto S&aacute;nchez Cadenas tambi&eacute;n est&aacute; en manos de los militares. Y &eacute;ste lo lleva peor, ya que es uno de los l&iacute;deres de la Revoluci&oacute;n del 34 y, para muchos de los oficiales, un traidor a la burgues&iacute;a. S&aacute;nchez Cadenas es de familia rica, pero un revolucionario declarado.
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                Por la calle (hoy héroes leoneses) se entraba a las oficinas del Gobierno civil, pero en esta fachada estaban los calabozos de la comisaría (hoy Gran Vía San Marcos).                            </span>
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        Los calabozos comienzan a llenarse de obreros, intelectuales, miembros de partidos pol&iacute;ticos de izquierda y, sorprendentemente, algunos que podr&iacute;an considerarse burgueses y relativamente cercanos a los miembros de la sublevaci&oacute;n armada. Los militares tienen un plan que incluso muchos de los que hoy les son afectos desconocen. Y no le va a gustar a casi nadie. Ni siquiera a los cargos que est&aacute;n nombrando en lugar de los constitucionales republicanos... y al propio instigador en la ciudad de lo que ya llaman 'Alzamiento'.
    </p><p class="article-text">
        A las siete de la tarde un avi&oacute;n lanza unas octavillas anunciando que los militares han creado un gobierno paralelo en Burgos que se llama Junta de Gobierno Nacional. &Eacute;sto les definir&aacute; como 'nacionales'. Muchos se dan cuenta de que el golpe hab&iacute;a sido m&aacute;s premeditado y pensado de lo que imaginaban. Los militares quieren hacerse con el poder y cambiar el orden de las cosas a la fuerza.
    </p><p class="article-text">
        Muchos de los que las leen piensan que las cosas comienzan a ponerse realmente feas para los detenidos. Esto no va a ser entrar unos meses en la c&aacute;rcel y salir, como pas&oacute; tras lo del 34.
    </p><p class="article-text">
        [Continuar&aacute;]
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Equipo '7 Días del 36']]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/memoria-historica/milicianos-mineros-fracasan-toma-polvorin-carretera-asturias-leon_1_9444785.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 23 Jul 2016 19:50:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Milicianos y mineros fracasan en la toma del polvorín de la Carretera de Asturias en León]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Guerra Civil en León,Ejército,Guardia Civil,León ciudad,Ponferrada,Historia de León,7 días del 36,León,España]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los militares sublevados 'relevan' en León a todas las autoridades electas de la República]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/memoria-historica/militares-sublevados-relevan-autoridades-constitucionales-republicanas-leon_1_9444654.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/85ac44ce-e5b8-4fc4-bb86-8d7a9c4038c3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los militares sublevados &#039;relevan&#039; en León a todas las autoridades electas de la República"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">[CON FOTO INTERACTIVA Y AUDIO] Los militares sublevados demuestran que se convierten en las nuevas autoridades al 'relevar' a las autoridades constitucionales de la República por la noche del martes 21 de julio al nombrar nuevo alcalde a Enrique González Luaces y el miércoles 22 sustituyendo al presidente de la Diputación Ramiro Armesto por Joaquín López Robles. El presidente de la Audiencia Provincial, Higinio García se encarga de gestionar provisionalmente el Gobierno Civil. El día es más o menos tranquilo en la ciudad, pero no en el aeródromo, que es bombardeado por un avión solitario que causa daños en un aparato militar y tres heridos.</p><p class="subtitle">MÁS INFORMACIÓN DEL 22 DE JULIO - La provincia de León queda dividida en dos con los militares dominando los ferrocarriles</p><p class="subtitle">EL DÍA ANTERIOR - Los sublevados nombran nuevo alcalde en León y echan de Ponferrada a los mineros</p></div><p class="article-text">
        Le&oacute;n vive un d&iacute;a aparentemente 'tranquilo' ese mi&eacute;rcoles 22 de , aunque siguen escuch&aacute;ndose detonaciones por los 'Pacos' (francotiradores) que siguen hostigando de vez en cuando a las fuerzas militares sublevadas (que no logran encontrarles, adem&aacute;s). El d&iacute;a anterior se hab&iacute;an producido varios disparos desde algunos balcones de las calles Julio del Campo y Renueva contra el Gobierno Militar ubicado en Padre Isla (unos metros m&aacute;s all&aacute; del surtidor de gasolina de 'Auto Sal&oacute;n' (perteneciente al grupo Pallar&eacute;s).
    </p><p class="article-text">
        El general Bosch, que ya hab&iacute;a notificado a<a href="http://www.ileon.com/historia/guerra_civil/064697/los-sublevados-nombran-nuevo-alcalde-en-leon-y-echan-de-ponferrada-a-los-mineros" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Enrique Gonz&aacute;lez Luaces que ser&iacute;a el nuevo alcalde</a>, tambi&eacute;n hace otro tanto con otros cargos de la Rep&uacute;blica. En el primer d&iacute;a los militares 'relevan' a las autoridades constitucionales para hacer ver a la poblaci&oacute;n qui&eacute;n tiene el mando.
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        Auto Sal&oacute;n (de los Pallar&eacute;s) que se encontraba en los a&ntilde;os treinta en la esquina de Padre Isla con Julio del Campo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Luaces escribe: </strong><em>&ldquo;Eran las nueve y media del martes, 21 de julio de 1936, cuando iba a la casa consistorial a recoger la autoridad municipal, que en aquellas horas estaba por el suelo. Desde aquel momento quedaba encadenado, sin discusi&oacute;n, a la suerte que corriese la revoluci&oacute;n, entrando de lleno en un momento culminante de la historia de la ciudad de Le&oacute;n.&rdquo;</em>
    </p><p class="article-text">
        Respecto al gobernador Civil, Emilio Franc&eacute;s, &eacute;ste sigue 'seguro' en su residencia oficial. El gobernador Militar encarga al presidente de la Audiencia Provincial, Higinio Garc&iacute;a, que se haga cargo de la administraci&oacute;n diaria del Gobierno Civil.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        Sobre el presidente de la Diputaci&oacute;n, el doctor Ucieda llam&oacute; al general Bosch para comunicarle que Ramiro Armesto est&aacute; en su domicilio de Ramiro Balbuena 11 y que &ldquo;llama de su parte para indicarle que Ramiro Armesto se encuentra a su disposici&oacute;n&rdquo;. El general Bosch le indica que permanezca en dicha casa hasta nueva orden bajo palabra de honor, enviando el general una pareja de guardias de asalto para que lo vigilen. Esa misma noche impone a Juli&aacute;n L&oacute;pez Robles como nuevo presidente de la Diputaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>[Escuche la </strong><a href="http://www.ileon.com//resources/files/2016/7/22/1469204864685OndaCeroGuerraCivilLeon.mp3" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">entrevista emitida por Onda Cero Le&oacute;n</a>
    </p><p class="article-text">
        Las nuevas autoridades militares emitieron un bando el d&iacute;a 21 que repiten constantemente en Radio Le&oacute;n y cuelgan en las calles y dejan en los comercios y bares: 
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Los poseedores de armas de fuego o sustancias inflamables o explosivos, entendi&eacute;ndose caducadas todas las licencias de armas que no hubieran sido otorgadas por esta Junta de Defensa Nacional a sus leg&iacute;timos representantes. </em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Los poseedores de armas con o sin licencia, quedan obligados a entregar en el plazo m&aacute;ximo de doce horas, sin excusa alguna, en el puesto de la Guardia Civil respectivo, donde en cada caso podr&aacute; convalidarse la autorizaci&oacute;n para uso a discreci&oacute;n del Comandante de aqu&eacute;l&ldquo;</em>. 
    </p><p class="article-text">
        Algunos de los que las entreguen, con toda la buena intenci&oacute;n, se arrepentir&aacute;n m&aacute;s tarde de haberlo hecho. Ir&oacute;nicamente Enrique Gonz&aacute;lez Luaces, ya alcalde, escrib&iacute;a en su diario: <em>&ldquo;&iquest;Qui&eacute;n podr&iacute;a rehusar caballerosamente una colaboraci&oacute;n a los militares, que eran los primeros que se jugaban la vida y el porvenir y todo junto?&rdquo;</em>. 
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n llegar&aacute; a criticarse este pensamiento en el futuro.
    </p><h2 class="article-text">Detenciones de alcaldes en el resto de la provincia</h2><p class="article-text">
        Los militares no se complican. Tienen &oacute;rdenes de que hay que mostrar autoridad. La mejor forma es 'relevar' a las autoridades. Mientras en Le&oacute;n son m&aacute;s cautos y las mantienen en sus casas mientras nombran a otras, en el resto de la provincia no se andan con contemplaciones. <a href="http://www.ileon.com/historia/guerra_civil/064697/los-sublevados-nombran-nuevo-alcalde-en-leon-y-echan-de-ponferrada-a-los-mineros" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Tras controlar Ponferrada</a> y 'liberar' el Cuartel de la Guardia Civil del <a href="http://www.ileon.com/historia/guerra_civil/064676/las-fuerzas-obreras-intentan-reducir-la-resistencia-de-la-guardia-civil-en-ponferrada" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">asedio de los mineros</a>, el alcalde de la capital del Bierzo, Juan Garc&iacute;a Arias, y el de Astorga, Miguel Carro Verdejo han terminado en manos de los militares que se ya se autodefinen como del 'Movimiento'.
    </p><p class="article-text">
        Hay que dejar bien claro &ldquo;qui&eacute;n es la autoridad en estos momentos y qui&eacute;n ha dejado de serlo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La Guardia Civil se encarga de todo en el Sur de Le&oacute;n. No hay oposici&oacute;n real de la izquierda en pueblos como esos. Todo cae f&aacute;cilmente. En Valencia de Don Juan el acalde Clemente D&iacute;ez Gonz&aacute;lez es detenido de inmediato. En Valderas, donde la represi&oacute;n se llevar&aacute; poco m&aacute;s adelante la vida a m&aacute;s de un centenar de personas, el regidor Victoriano L&oacute;pez Rubio ser&aacute; fusilado en unos d&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, en Sahag&uacute;n se detiene al presidente del Pleno <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Benito_Pamparacuatro" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Benito Pamparacuatro</a>, uno de los <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Benito_Pamparacuatro" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">primeros en proclamar la Segunda Rep&uacute;blica</a> en la noche del 13 al 14 de abril de 1931. Los peri&oacute;dicos nacionales lo hicieron famoso por su acci&oacute;n. Pamparacuatro morir&iacute;a tambi&eacute;n represaliado.
    </p><p class="article-text">
        En el Sur y el Este de la provincia la resistencia de la gente de izquierdas hubiera sido completamente in&uacute;til. Estaban condenados de antemano. Y en muchos casos por sus propios vecinos puerta con puerta, casa con casa.
    </p><p class="article-text">
        [Continuar&aacute;]
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Equipo '7 Días del 36']]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/memoria-historica/militares-sublevados-relevan-autoridades-constitucionales-republicanas-leon_1_9444654.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 22 Jul 2016 17:54:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los militares sublevados 'relevan' en León a todas las autoridades electas de la República]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Guerra Civil en León,Ejército,León Antiguo,Guardia Civil,León ciudad,Ponferrada,Historia de León,Historia del Bierzo,7 días del 36,León,España]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La provincia de León queda dividida en dos con los militares dominando los ferrocarriles]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/memoria-historica/provincia-leon-queda-dividida-militares-dominando-ferrocarriles_1_9444661.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e5a7e138-4701-4ba4-8c91-e2d98e032ac5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La provincia de León queda dividida en dos con los militares dominando los ferrocarriles"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En la mañana del miércoles 22 de julio de 1936 la situación tras la rebelión de las tropas del Ejército comenzaba a quedar definida. El Norte para los mineros y defensores del Gobierno del Frente Popular y el Sur para los militares. La frontera, y el punto estratégico más importante, eran las líneas de los dos ferrocarriles principales, el del Norte a Galicia —vital para la salida de las fuerzas sublevadas de Galicia— y el de vía estrecha hacia Bilbao. Los mineros intentaron cortar las vías, pero su desorganización lo impidió.</p><p class="subtitle">MÁS INFORMACIÓN DEL 22 DE JULIO - Los militares sublevados 'relevan' en León a todas las autoridades electas de la República</p><p class="subtitle">EL DÍA ANTERIOR - Los sublevados nombran nuevo alcalde en León y echan de Ponferrada a los mineros</p></div><p class="article-text">
        La provincia de Le&oacute;n qued&oacute; partida en dos a partir del martes 22 de julio de 1936, el Sur para los sublevados y el Norte para los mineros y defensores del Gobierno del Frente Popular. Y su frontera, las dos v&iacute;as f&eacute;rreas m&aacute;s importantes las del Ferrocarril del Norte (hoy Renfe) y las del Hullero a Bilbao (hoy Feve).
    </p><p class="article-text">
        Pese a que las fuerzas obreras tuvieron la oportunidad de cortar la l&iacute;nea f&eacute;rrea del Norte en la comarca del Bierzo, los mineros de Asturias tuvieron que volver para intentar reconquistar Oviedo y los de las cuencas mineras de la comarca fueron expulsados de Ponferrada durante la tarde noche del 21 dejulio.
    </p><p class="article-text">
        Si 1936 fuera ahora mismo la provincia de Le&oacute;n estar&iacute;a en disputa. Los mineros intentan bloquear el ferrocarril en Bembibre pero no lo consiguen por su falta de preparaci&oacute;n y organizaci&oacute;n. Se da una curiosa paradoja: el norte, republicano, no consigue organizarse y los  sublevados no se ven con capacidad ahora mismo para avanzar hacia sus posiciones. Mientras se dedican a la represi&oacute;n en el Sur de  Le&oacute;n, los sublevados tienen como &uacute;nico objetivo militar mantener la l&iacute;nea f&eacute;rrea. Los mineros, muy desorganizados, no ser&aacute;n capaces de hacerlo.
    </p><p class="article-text">
        Los mineros intentan organizar la defensa del Frente Popular en el norte de la provincia. El tren Hullero de v&iacute;a estrecha est&aacute; entre sus objetivos. En teor&iacute;a las cuencas mineras del carb&oacute;n de Laciana, el #Bierzo, #LaRobla, #Matallana, #Sabero y la zona de #Cistierna siguen al lado del Gobierno.
    </p><p class="article-text">
        Pero las posiciones mineras son muy endebles, la organizaci&oacute;n es lamentable y los &aacute;nimos van decayendo al conocer las noticias de Le&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En Galicia la sublevaci&oacute;n ha vencido con relativa facilidad. Las tropas que llegan de all&iacute; y entran en el Bierzo provienen de Lugo.
    </p><h2 class="article-text">La sublevaci&oacute;n en el resto de la provincia</h2><p class="article-text">
        El lunes 20 de julio fue tr&aacute;gicamente intenso en otros lugares de la provincia. El levantamiento se decidi&oacute; en Astorga al marcharse, por segunda vez, los mineros asturianos en direcci&oacute;n al Manzanal. En otros lugares como La Cabrera, El P&aacute;ramo, la Vega del Esla y Tierra de Campos la Guardia Civil de Valencia de Don Juan tuvo una actuaci&oacute;n decisiva. La desorganizaci&oacute;n de las fuerzas de izquierdas les facilit&oacute; mucho que pudiera tomar el control de la situaci&oacute;n, con terribles consecuencias para la convivencia futura en esas zonas porque la represi&oacute;n fue muy dura.
    </p><p class="article-text">
        El d&iacute;a 20 los militares de Astorga, con un batall&oacute;n de Infanter&iacute;a, esperaron a que los mineros de #Asturias se fueran. Tambi&eacute;n la Guardia Civil apoy&oacute; el golpe. Pronto ocuparon el Ayuntamiento donde estaban reunidas las autoridades Guerra Civil. El Ej&eacute;rcito se encarg&oacute; de los barrios perif&eacute;ricos, donde viv&iacute;a la militancia socialista de Astorga. Todo fue bastante f&aacute;cil. Los sublevados contaron con el apoyo de muchas personas ya que Astorga era bastante reaccionaria y capital de Di&oacute;cesis de Curas y Militares. 
    </p><p class="article-text">
        Astorga, Maragater&iacute;a y la zona de La Ba&ntilde;eza quedaron r&aacute;pidamente dominadas por las fuerzas rebeldes contra la Rep&uacute;blica. Comenz&oacute; la represi&oacute;n. El alcalde de Astorga, Miguel Carro Verdejo, fue uno de los primeros. Morir&iacute;a fusilado.
    </p><p class="article-text">
        Los sublevados controlaron Valderas, Valencia de Don Juan y Sahag&uacute;n y detuvieron a sus alcaldes Victoriano L&oacute;pez Rubio, Clemente D&iacute;ez Gonz&aacute;lez y <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Benito_Pamparacuatro" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Benito Pamparacuatro</a>. &Eacute;ste &uacute;ltimo fue uno <a href="http://www.ileon.com/actualidad/002795/80-anos-del-grito-de-sahagun-por-la-republica" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">de los primeros en Espa&ntilde;a en proclamar la rep&uacute;blica</a> desde el balc&oacute;n del Ayuntamiento sahagunino, y de los primeros en ser detenidos. Cruel iron&iacute;a del destino.
    </p><p class="article-text">
        [Continuar&aacute;]
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Equipo '7 Días del 36']]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/memoria-historica/provincia-leon-queda-dividida-militares-dominando-ferrocarriles_1_9444661.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 22 Jul 2016 12:25:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La provincia de León queda dividida en dos con los militares dominando los ferrocarriles]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Guerra Civil en León,Ejército,Guardia Civil,León ciudad,Ponferrada,Historia de León,Historia del Bierzo,7 días del 36,León,España]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los sublevados nombran nuevo alcalde en León y echan de Ponferrada a los mineros]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/memoria-historica/sublevados-nombran-nuevo-alcalde-leon-echan-ponferrada-mineros_1_9444550.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/504eb463-3b35-4a2a-aac4-02d1b57661be_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x409y309.jpg" width="1200" height="675" alt="Los sublevados nombran nuevo alcalde en León y echan de Ponferrada a los mineros"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Enrique González Luaces, es designado nuevo alcalde de la ciudad y mientras tanto los militares se encargan de "la seguridad" del alcalde socialista Miguel Castaño, el presidente de la Diputación Ramiro Armesto y el gobernador Civil, Emilio Francés. La ciudad amanece tranquila e incluso llegan viandas a la misma. Por contra, en Ponferrada se ha vivido una jornada muy difícil al atrincherarse con las armas la Guardia Civil en el Cuartel, pero al llegar por la noche una columna de militares de Galicia los milicianos mineros se retiran ofreciendo resistencia en el Castillo Templario.</p><p class="subtitle">EL DÍA ANTERIOR - Golpe de Estado en León: la Guardia Civil sale a la calle y los militares ocupan la ciudad</p><p class="subtitle">LO SUCEDIDO EN PONFERRADA EL 20 DE JULIO - Las fuerzas obreras intentan reducir la resistencia de la Guardia Civil en Ponferrada</p></div><p class="article-text">
        Las autoridades militares en la ciudad de Le&oacute;n han nombrado alcalde de Le&oacute;n a <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Enrique_Gonz%C3%A1lez_Luaces" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Enrique Gonz&aacute;lez Luaces</a>, que tambi&eacute;n lo fue durante el bienio conservador de la Segunda Rep&uacute;blica tras los hechos de la Revoluci&oacute;n del 34, cesando as&iacute; al actual, el socialista <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Miguel_Casta%C3%B1o" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Miguel Casta&ntilde;o Qui&ntilde;ones</a>, que se encuentra 'a salvo' en su casa de Padre Isla.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        El alcalde Enrique Gonz&aacute;lez Luaces (1934-1935 y 1936) y luego presidente de la Diputaci&oacute;n por orden militar.
    </p><p class="article-text">
        Los militares tambi&eacute;n tienen 'controlados' al gobernador Civil, Emilio Franc&eacute;s, y al presidente de la Diputaci&oacute;n Provincial, Ramiro Armesto. El primero en su residencia de la Delegaci&oacute;n de Hacienda y el segundo en la casa del doctor Ucieda. 'Garantizan' su seguridad.
    </p><p class="article-text">
        Los sublevados comienzan as&iacute; a controlar la situaci&oacute;n en la ciudad, pese a que incluso en el d&iacute;a de hoy, despu&eacute;s de haber desalojado la capital leonesa de elementos izquierdistas, se han producido situaciones peligrosas por la aparici&oacute;n de 'Pacos' (francotiradores) en algunas zonas de la misma que han realizado disparos contra las fuerzas de la autoridad.
    </p><p class="article-text">
        La ma&ntilde;ana ha sido tranquila en Le&oacute;n. Los militares han conseguido que todo vuelva a una extra&ntilde;a normalidad. Incluso algunas panader&iacute;as y tiendas abren con normalidad. Muchas personas ni siquiera han dormido esa noche y se ve que al amanecer aparecen colgaduras blancas en algunos balcones. En la ciudad se ven mujeres con hogazas de pan y leche, intentando acaparar alimento por si acaso la situaci&oacute;n se complica.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Los militares controlan las entradas de la ciudad</strong>
    </p><p class="article-text">
        Por la tarde una compa&ntilde;&iacute;a de Infanter&iacute;a de Astorga llega a reforzar los destacamentos militares de la ciudad de Le&oacute;n. Alojan una secci&oacute;n en el Aer&oacute;dromo de La Virgen del Camino y desfilan por Le&oacute;n, en donde son aclamados por buena parte de la poblaci&oacute;n. Aclamados posiblemente porque la mayor&iacute;a de obreros o se han desbandado buscando refugio fuera de la ciudad o se han encerrado en sus casas.
    </p><p class="article-text">
        Las autoridades militares restablecen la l&iacute;nea de ferrocarril de v&iacute;a estrecha (luego FEVE) desde Bilbao a Le&oacute;n. Pero no ocurre lo mismo con la l&iacute;nea del ferrocarril del Norte para Galicia y Asturias siguen cerradas para el tr&aacute;fico civil. Desde Palencia llega un tren militar con un escuadr&oacute;n procedente de Villarrobledo, pero vuelve a su destino porque se v&eacute; que la ciudad est&aacute; controlada.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        La estaci&oacute;n del ferrocarril de V&iacute;a Estrecha entre Le&oacute;n y Bilbao, el Hullero (despu&eacute;s Feve) en 1923
    </p><p class="article-text">
        Le&oacute;n est&aacute; tomado por patrullas de milicianos y paisanos y muchos j&oacute;venes que no son militares empiezan a incorporarse a las milicias. Los militares en Le&oacute;n disponen puestos defensivos en las entradas de Le&oacute;n, con especial atenci&oacute;n a la carretera de Asturias y la entrada de Puente Castro, por donde podr&iacute;an llegar elementos milicianos mineros de La Robla o Sabero y Cistierna.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, aparecen casos de 'Pacos' que disparan a las milicias y a los militares con escasos resultados. Tampoco los sublevados son capaces de capturarlos. La poblaci&oacute;n de Le&oacute;n vivir&aacute; estos d&iacute;as con el temor de ser asesinado por un disparo furtivo en un momento inesperado.
    </p><p class="article-text">
        Los sublevados comienzan a comunicar a personas afectas que van a sustituir a los cargos constitucionales. El presidente de la Audiencia Provincial, Higinio Garc&iacute;a, parece ser que va a sustituir durante unos d&iacute;as a Emilio Franc&eacute;s como gobernador Civil. Est&aacute;n contactando con personas derechistas de renombre para 'relevar' tambi&eacute;n al presidente de la Diputaci&oacute;n y otros cargos.
    </p><p class="article-text">
        Los obreros en Le&oacute;n parecen haber desaparecido, pero muchos intentan contactar con los mineros de la monta&ntilde;a. La provincia est&aacute; pr&aacute;cticamente dominada en el Sur por los sublevados desde La Ba&ntilde;eza, Astorga, Maragater&iacute;a, Cepeda, Oma&ntilde;a y la llamada Tierra de Le&oacute;n y parte de la Vega del Esla. Laciana, la Monta&ntilde;a Central y la Oriental, repletas de mineros, siguen fieles al Gobierno del Frente Popular. Sin embargo no se sabe qu&eacute; ocurre en Tierra de Campos, aunque lo m&aacute;s probable es que haya ca&iacute;do en manos de los rebeldes al Gobierno de Madrid y las vegas del Porma y el Curue&ntilde;o est&aacute;n en disputa, as&iacute; como dominadas por los mineros las de los r&iacute;os Bernesga y Tor&iacute;o. No se sabe qu&eacute; ha ocurrido con los mineros asturianos que tomaron el camino a Valladolid, que posiblemente se hayan desbandado hacia Cistierna y Sabero; como los obreros y sindicalistas leoneses lo hayan hecho en direcci&oacute;n a Matallana de Tor&iacute;o y La Robla.
    </p><h2 class="article-text">Las fuerzas rebeldes echan a los mineros de Ponferrada</h2><p class="article-text">
        Por otra parte, pese a que la columna minera asturiana regres&oacute; hacia sus posiciones en Asturias <a href="http://www.ileon.com/historia/guerra_civil/064676/las-fuerzas-obreras-intentan-reducir-la-resistencia-de-la-guardia-civil-en-ponferradahttp://www.infobierzo.com/18-de-julio-el-bierzo-despertaba-hace-80-anos-con-el-amanecer-de-la-guerra-civil/249036/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pasando por Ponferrada</a>, la necesidad de cerrar el cerco en Oviedo &mdash;donde les traicion&oacute; hasta anteayer &ldquo;el compa&ntilde;ero comandante Aranda&rdquo;&mdash; al ir llegando los de las zonas de Bembibre y Laciana a la ciudad, y <a href="http://www.ileon.com/historia/guerra_civil/064676/las-fuerzas-obreras-intentan-reducir-la-resistencia-de-la-guardia-civil-en-ponferrada" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">creyendo tener sitiada a la Guardia Civil en el cuartelillo de la ciudad</a>, deciden ir trasladando sus tropas hacia Laciana para completar el cerco a la capital asturiana por el occidente de su provincia, para evitar que le lleguen refuerzos de Galicia.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Una foto antigua del Castillo de Ponferrada.                            </span>
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        Por otra parte, las fuerzas sublevadas gallegas, que han conseguido echar de Galicia a una peque&ntilde;a columna de mineros bercianos, comienza a acercarse a la ciudad del puente de hierro y la situaci&oacute;n comenz&oacute; a complicarse en el momento en que los mismos se quedaron sin mandos. El teniente de Asalto Alejandro Garc&iacute;a Men&eacute;ndez intent&oacute; parlamentar dentro del Cuartel de la Guardia Civil de Ponferrada, donde se atrincheraban hacinados unos 160 miembros del cuerpo militar, y no volvi&oacute; a salir; porque el capit&aacute;n Losada lo detuvo de inmediato.
    </p><p class="article-text">
        En ese momento la confusi&oacute;n se ceb&oacute; en los mineros, que no supieron controlar la situaci&oacute;n, discutiendo entre s&iacute; qu&eacute; ten&iacute;an que hacer y cuando se tuvieron noticias del avance de las fuerzas sublevadas de Galicia, con artiller&iacute;a, se comenz&oacute; a desbandar la fuerza poco coordinada de los mismos. Sin embargo, en el momento en que a &uacute;ltima hora de la tarde, avisados los guardias de que ya entraban los soldados gallegos de un regimiento de Artiller&iacute;a, efectuaron una salida y s&oacute;lo unos pocos mineros ofrecieron resistencia dentro del Castillo de Ponferrada. Si los mineros hubieran dispuesto de esa artiller&iacute;a, la carnicer&iacute;a dentro del cuartel hubiera estado asegurada, pero no fue as&iacute; (como ocurri&oacute; en la mayor&iacute;a de la pen&iacute;nsula, la falta de piezas artilleras por parte de las fuerzas que apoyaban al Gobierno del Frente Popular decidi&oacute; la situaci&oacute;n durante los siguientes d&iacute;as).
    </p><p class="article-text">
        Por la noche la capital del Bierzo estaba 'controlada' por las fuerzas rebeldes. En la misma situaci&oacute;n que Le&oacute;n pero con una salvedad, la represi&oacute;n contra las autoridades ser&iacute;a m&aacute;s r&aacute;pida que en la capital de la provincia. 
    </p><p class="article-text">
        Le&oacute;n, por lo menos las comunicaciones vitales con Galicia, Palencia y Valladolid, todas en control de los militares que apoyaron el golpe de Estado de Mola, las dem&aacute;s provincias de Castilla la Vieja y las otras dos de la Regi&oacute;n Leonesa (Zamora y Salamanca) eran el grueso principal de los territorios que hab&iacute;an conseguido dominar. 
    </p><p class="article-text">
        El golpe hab&iacute;a salido bien en las tres regiones espa&ntilde;olas de Galicia, Le&oacute;n y Castilla la Vieja (salvo Santander), adem&aacute;s de en Canarias y el Norte de &Aacute;frica, junto con toda Navarra, la ciudad de Sevilla, parte de C&aacute;diz, parte de Arag&oacute;n (con Zaragoza en su poder) y las Islas Baleares, salvo Menorca. Pero el resultado era un fracaso porque la mayor&iacute;a del territorio espa&ntilde;ol quedaba fiel al Gobierno del Frente Popular y el norte de Le&oacute;n era un peligro constante a las l&iacute;neas de suministro desde Galicia.
    </p><p class="article-text">
        Y los mineros todav&iacute;a parec&iacute;a que podr&iacute;an revertir la situaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        [Continuar&aacute;]
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Equipo '7 Días del 36']]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/memoria-historica/sublevados-nombran-nuevo-alcalde-leon-echan-ponferrada-mineros_1_9444550.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 21 Jul 2016 21:12:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los sublevados nombran nuevo alcalde en León y echan de Ponferrada a los mineros]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Guerra Civil en León,Ejército,León Antiguo,Guardia Civil,León ciudad,Ponferrada,Historia de León,Historia del Bierzo,7 días del 36,León,España,Memoria Democrática]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las fuerzas obreras intentan reducir la resistencia de la Guardia Civil en Ponferrada]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/memoria-historica/fuerzas-obreras-reducir-resistencia-guardia-guerra-civil-leon-7-dias-del-36-ponferrada-bierzo_1_9444534.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/65c637bf-7bef-4961-aefe-c76bf20e6438_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x183y208.jpg" width="1200" height="675" alt="Las fuerzas obreras intentan reducir la resistencia de la Guardia Civil en Ponferrada"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Mientras en León se recuperó el martes 21 de julio una cierta calma y volvieron a distribuirse alimentos y abrir panaderías y comercios; en Ponferrada los mineros asturianos intentan forzar la resistencia de la Guardia Civil. Unos 160 miembros del cuerpo militar se sublevó, se negó a dar las armas y atrincheró en su viejo, pero pequeño, cuartel de la ciudad berciana. Los acontecimientos serán de tiros, carreras y mucha confusión en la capital de la comarca.</p><p class="subtitle">EL 20 DE JULIO EN LA CAPITAL DE LA PROVINCIA - Golpe de Estado en León: la Guardia Civil sale a la calle y los militares ocupan la ciudad</p><p class="subtitle">LO SUCEDIDO EL DÍA ANTERIOR - Los mineros asturianos ocupan León para pertrecharse “en defensa del Frente Popular”</p></div><p class="article-text">
        La comarca de El Bierzo es a&uacute;n, a d&iacute;a 21 la &uacute;nica donde no se ha decidido qu&eacute; bando ser&aacute; el ganador. Mientras en Le&oacute;n y Astorga, y todo el sur de la provincia los sublevados tienen pr&aacute;cticamente controlada la situaci&oacute;n (salvo algunas circunstancias menores), las comarcas mineras y de monta&ntilde;a quedan a favor de la Rep&uacute;blica. En Asturias, salvo Oviedo, en Santander y el Pa&iacute;s Vasco tambi&eacute;n. Ser&aacute;n las comarcas de las vegas del Curue&ntilde;o y el Porma las que quedar&aacute;n durante unos d&iacute;as en tierra de nadie. 
    </p><p class="article-text">
        La jornada del Golpe de Estado del d&iacute;a 20 en Le&oacute;n fue muy movida y no dej&oacute; conocer qu&eacute; ocurr&iacute;a en el resto de la provincia. Las comunicaciones se cortaron pasadas las dos de la tarde cuando los sublevados controlaron la Telef&oacute;nica y Radio Le&oacute;n y procedieron a terminar la resistencia en el Gobierno Civil y, por la noche, desalojaron San Marcos de las fuerzas obreras.
    </p><p class="article-text">
        El martes d&iacute;a 21 Le&oacute;n se levant&oacute; en cierta calma y algunas panader&iacute;as y tiendas abren con normalidad. Muchas personas ni siquiera han dormido esa noche. Aparecen colgaduras blancas en algunos balcones. En la ciudad se ven mujeres con hogazas de pan y leche.
    </p><p class="article-text">
        Se publican los bandos declarando el estado de guerra, algunos de ellos indica: &ldquo;Todos los patriotas leoneses y amantes del orden deben presentarse en el Cuartel del Cid lo antes posible para contribuir a la tranquilidad de esta noble ciudad y la defensa de la misma.&rdquo;
    </p><h3 class="article-text"><strong>En Ponferrada la Guardia Civil se resiste en su cuartel</strong></h3><p class="article-text">
        Es en estos momentos del d&iacute;a 21 cuando se comienzan a recibir noticias de que lo que pas&oacute; en El Bierzo durante el d&iacute;a 20 y la situaci&oacute;n actual: all&iacute; todav&iacute;a est&aacute;n los mineros intentando parar el golpe.
    </p><p class="article-text">
        En la ma&ntilde;ana de la jornada del d&iacute;a 20 los guardias civiles, que ten&iacute;an orden de concentrarse en Villafranca, Toral y Villablino se marcharon a Ponferrada. Algunos de ellos incluso levantaron los pu&ntilde;os y saludaron dando vivas a la Rep&uacute;blica seg&uacute;n sal&iacute;an de Villablino.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El cuartel de la Guardia Civil donde se atrincheraron y sublevaron 162 miembros el 20 y resistieron hasta el 21 de julio de 1936 - Foto: InfoBierzo                            </span>
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        Pero al llegar a la capital berciana los m&aacute;s de 160 guardias civiles se encerraron en el Cuartel y se negaron a salir. Nadie sospechaba que se iban a atrincherar en el Cuartel de Ponferrada y negarse a dar las armas al pueblo, pero el capit&aacute;n Rom&aacute;n Losada P&eacute;rez (el de la calle Capit&aacute;n Losada, hoy Avenida de Espa&ntilde;a) junto al teniente L&oacute;pez Al&eacute;n y el alf&eacute;rez Sancho Iruesa organizan las defensas y mando del cuartelillo de Ponferrada.
    </p><p class="article-text">
        En esos momentos convergieron mineros de las cuencas bercianas y Villablino a la ciudad reclamando armas, pero el joven y reci&eacute;n llegado al cargo de alcalde de Ponferrada, el socialista Juan Garc&iacute;a Arias se neg&oacute; a d&aacute;rselas porque cumpl&iacute;a &oacute;rdenes del Gobernador Civil, Emilio Franc&eacute;s, creyendo, como el alto cargo en Le&oacute;n que los militares estaban con la Rep&uacute;blica.
    </p><p class="article-text">
        Se sabe tambi&eacute;n que algunos grupos de mineros bercianos intentaron adentrarse en la provincia de Lugo, pero que encontraron resistencia, ya que en Galicia los artilleros de Ferrol se hab&iacute;an apostado en la carretera y les impidieron el paso; aunque a&uacute;n no se hab&iacute;an levantado contra la Rep&uacute;blica. Las noticias de Ponferrada les hacen dar la vuelta.
    </p><h3 class="article-text">Los mineros asturianos llegan a Ponferrada</h3><p class="article-text">
        Sin embargo, a las doce de la ma&ntilde;ana llegaron los mineros asturianos a Ponferrada y s&iacute; que comienzan a exigir m&aacute;s armas, ya que las necesitan para sofocar la rebeli&oacute;n del coronel Aranda en Oviedo. Est&aacute;n furiosos, ya que al que llamaban 'compa&ntilde;ero coronel Aranda' (&eacute;ste ten&iacute;a unas excelentes relaciones con los pol&iacute;ticos socialistas) les ha enga&ntilde;ado vilmente para traicionarles cuando salieron de Le&oacute;n y estaban en pr&aacute;cticamente ninguna parte. En Benavente, antes de llegar a Zamora, tuvieron que darse la vuelta, pasar por Astorga y partir hacia Ponferrada, con la intenci&oacute;n de volver por Laciana y Somiedo para conseguir cerrar el cerco de su capital por la parte occidental de Asturias.
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            <span class="title">
                Miembros del Partido Comunista de Ponferrada durante la Segunda República.                            </span>
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        El alcalde de Ponferrada llama al capit&aacute;n de la Guardia Civil para que apoye a la columna asturiana con armas y municiones en su &aacute;nimo de proteger a la Rep&uacute;blica. Losada, se niega... y tambi&eacute;n a salir del cuartelillo. Garc&iacute;a Arias se da cuenta de que los guardias civiles del Bierzo est&aacute;n en rebeld&iacute;a. Llama al Gobierno Civil y exige que les comunique que entreguen las armas, o que se les obligue a la fuerza, incluso bombardeando. El gobernador Civil, Emilio Franc&eacute;s vuelve a intentar calmarle dici&eacute;ndole que le aseguraba que todo estaba controlado. &ldquo;Hay que hacer estas cosas con precauci&oacute;n. Por la tarde veremos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No hubo m&aacute;s llamadas entre ellos. Minutos m&aacute;s tarde, se di&oacute; el golpe de Estado en Le&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text">Ponferrada, tiros carreras, furia y decepci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Y las cosas quedaron claras. La jornada en Ponferrada por la tarde del d&iacute;a 20 y la ma&ntilde;ana del 21 fue de de tiros, carreras y mucha furia y decepci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n cuenta el diario InfoBierzo.com <a href="http://www.infobierzo.com/18-de-julio-el-bierzo-despertaba-hace-80-anos-con-el-amanecer-de-la-guerra-civil/249036/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en este reportaje</a>, ante este panorama, con la capital y mayor parte de la provincia fulminantemente perdida para la Rep&uacute;blica, quedaba Ponferrada como &uacute;ltimo basti&oacute;n de las luchas.
    </p><p class="article-text">
        Los mineros asturianos llegan a la ciudad completamente enfadados tras la traici&oacute;n del coronel Aranda en Oviedo, y al enterarse de la sublevaci&oacute;n del cuartel de la Guardia Civil pretenden quemar la antigua Iglesia de San Pedro, sin embargo el alcalde hace frente a los exaltados y lo impide, la mayor&iacute;a deciden embarcar r&aacute;pidamente en los trenes de la MSP y los camiones confiscados rumbo a su tierra.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, varios grupos de rezagados y elementos radicales organizados por el teniente de la Guardia de Asalto Alejandro Garc&iacute;a Men&eacute;ndez (jefe del Estado Mayor de las dos columnas), se unen a los frentepopulistas bercianos que sitiaban el cuartel. Cerco todav&iacute;a no demasiado cerrado ya que Losada logra entrar sin dificultades con refuerzos y organizar tambi&eacute;n la custodia de su casa familiar donde se encuentra su mujer con varios guardias al cargo del teniente Mart&iacute;nez Blanco.
    </p><p class="article-text">
        Los sitiados tratan de jugar con el despiste dando proclamas favorables a la Rep&uacute;blica, pero parece que surge pronto un tiroteo no se sabe si comenzado por los mineros desde la calle o los asediados desde las ventanas, dando lugar a una violenta escaramuza en la que la superioridad num&eacute;rica de los asaltantes esta cerca de imponerse, as&iacute; mismo mediante el uso de dinamita pretender reducir a los guardias.
    </p><h3 class="article-text"><strong>La extra&ntilde;a decisi&oacute;n del l&iacute;der de los mineros que le costar&aacute; la vida</strong></h3><p class="article-text">
        Ante ello el teniente de Asalto sin embargo toma una extra&ntilde;a decisi&oacute;n y pretende parlamentar con los guardias: portando una bandera blanca penetra en el edificio para encontrarse en manos del capit&aacute;n Losada. &Eacute;ste tras intercambiar algunas palabras le dice: &ldquo;Triunf&oacute; el Movimiento, queda usted detenido&rdquo; y lo hace prisionero.
    </p><p class="article-text">
        Descabezando as&iacute; al enemigo (Men&eacute;ndez ser&iacute;a fusilado d&iacute;as despu&eacute;s en Le&oacute;n). La contienda se recrudece pero descoordinados ante la ausencia de su l&iacute;der, los mineros van perdiendo posiciones consiguiendo los guardias mediante varias salidas entre la tarde del d&iacute;a 20 &mdash;incluidos combates nocturnos&mdash; y la tarde del 21 desalojar los edificios de alrededor e incluso tomar el cine Edesa, situado en la cercana Plaza de Laz&uacute;rtegui. 
    </p><p class="article-text">
        El balance de las refriegas en Ponferrada ser&iacute;a de unos 17 muertos entre los asaltantes. La guerra qued&oacute; a&uacute;n m&aacute;s decidida cuando el d&iacute;a 21 hacen entrada en escena las tropas insurrectas gallegas al mando del Comandante Jes&uacute;s Manso Rodr&iacute;guez (que dar&iacute;a nombre a la actual plaza ponferradina de Fern&aacute;ndez Miranda durante el franquismo y que caer&iacute;a en combate en el frente de Madrid).
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:#ffd9a1;"><strong>Siga leyendo</strong></span><span class="highlight" style="--color:#ffd9a1;"> el reportaje en </span><a href="http://www.infobierzo.com/18-de-julio-el-bierzo-despertaba-hace-80-anos-con-el-amanecer-de-la-guerra-civil/249036/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:#ffd9a1;">Infobierzo.com</span></a><span class="highlight" style="--color:#ffd9a1;">. </span>
    </p><p class="article-text">
        [Continuar&aacute;] 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Equipo '7 Días del 36' / Infobierzo.com]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/memoria-historica/fuerzas-obreras-reducir-resistencia-guardia-guerra-civil-leon-7-dias-del-36-ponferrada-bierzo_1_9444534.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 20 Jul 2016 12:05:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las fuerzas obreras intentan reducir la resistencia de la Guardia Civil en Ponferrada]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Bierzo,Ponferrada,7 días del 36,Guerra Civil en León,Historia de León,Guardia Civil,Memoria Democrática,León,España]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Golpe de Estado en León: la Guardia Civil sale a la calle y los militares ocupan la ciudad]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/memoria-historica/golpe-leon-guardia-civil-sale-calle-militares-ocupan-ciudad_1_9444298.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/504eb463-3b35-4a2a-aac4-02d1b57661be_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x409y309.jpg" width="1200" height="675" alt="Golpe de Estado en León: la Guardia Civil sale a la calle y los militares ocupan la ciudad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">[CON GRÁFICO Y FOTO INTERACTIVA] Mientras el gobernador civil se marcha a su residencia a comer, las órdenes de los militares para "justificar el orden" llegan a la Comandancia de la Guardia Civil, junto a la plaza de San Isidoro. Los oficiales detienen al teniente coronel, que tras recibirlas ordenó tomar el Cuartel de Infantería del Cid. Muy al contrario, los guardias rebeldes se unen a los militares para tomar los puntos clave de la capital leonesa y su concurrencia hace exitosa la sublevación. El Gobierno Civil cayó a media tarde tras amenazar con incendiarlo los sublevados y rendirse los líderes sindicales para evitar muertos entre los funcionarios. San Marcos, desalojado de los obreros y sindicalisas al caer la noche. Once heridos y tres muertos en la aciaga jornada.</p><p class="subtitle">LO SUCEDIDO EL DÍA ANTERIOR - Los mineros asturianos ocupan León para pertrecharse “en defensa del Frente Popular”</p><p class="subtitle">EL 20 DE JULIO EN LA CAPITAL DEL BIERZO - Las fuerzas obreras intentan reducir la resistencia de la Guardia Civil en Ponferrada</p></div><p class="article-text">
        Los diferentes cuerpos militares acuartelados en la ciudad han salido a la calle sin previo aviso. Tras la salida de la Guardia Civil a las dos de la tarde parece confirmarse que el Ej&eacute;rcito se ha sublevado en Le&oacute;n. El regimiento de Infanter&iacute;a n&uacute;mero 31, los guardias civiles y gran parte de los miembros de la Guardia de Asalto han salido a la calle para tomar posiciones.
    </p><p class="article-text">
        Sus objetivos, seg&uacute;n se sabe en estos momentos parecen ser el Gobierno Civil, la Catedral, la Colegiata de San Isidoro,  el Ayuntamiento y la Casa del Pueblo adem&aacute;s de otros lugares de importancia como la Delegaci&oacute;n de Hacienda y el Colegio de los Agustinos.
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    </figure><p class="article-text">
        Los militares se presentan en Radio Le&oacute;n, en la azotea de la Casa Rold&aacute;n de la plaza de la Libertad (hoy Santo Domingo) y exigen que cieren las emisiones. Parece ser que la Guardia Civil fue el &uacute;ltimo cuerpo militar en salir desde sus dos cuarteles de la calle del Cid y de la traves&iacute;a de Don Cayo (actual Capit&aacute;n Cort&eacute;s), y que han detenido al teniente coronel de la Comandancia por op&ograve;nerse al golpe. Su actuaci&oacute;n parece estar resultando completamente decisiva.
    </p><h3 class="article-text">Aviones de la base a&eacute;rea sobrevuelan la ciudad</h3><p class="article-text">
        Se divisan aviones sobrevolando la ciudad, parece ser que tambi&eacute;n se ha sublevado. Es una sorpresa monumental para todos los ciudadanos, puesto que los militares se hab&iacute;an comportado correctamente y hab&iacute;an repetido varias veces que eran <a href="http://www.ileon.com/historia/guerra_civil/064632/los-mineros-asturianos-abandonan-leon-que-recupera-la-calma-con-los-militares-en-orden" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">fieles al Gobierno de la Rep&uacute;blica</a>. En Le&oacute;n se ha producido la misma traici&oacute;n que el d&iacute;a anterior efectu&oacute; el coronel Aranda en Oviedo, cuando los milicianos mineros de Asturias abandonaron la capital.  
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                    alt="Una vista aérea de León de la época; a la derecha, se ve el Cuartel del Cid."
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            <span class="title">
                Una vista aérea de León de la época; a la derecha, se ve el Cuartel del Cid.                            </span>
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        El gobernador Civil, Emilio Franc&eacute;s, recibe con sorpresa la orden de quedarse en casa. Soldados del Gobierno Militar se han presentado en la puerta de su residencia en la Delegaci&oacute;n de Hacienda &ldquo;para proteger su integridad&rdquo;. Dicen que ha exigido hablar con el general Carlos Bosch, al mando; pero le contestan que ahora mismo &ldquo;no est&aacute; para nadie&rdquo;. Vista la situaci&oacute;n Franc&eacute;s se di&oacute; en ese momento cuenta de que le hab&iacute;a estado enga&ntilde;ando todos estos d&iacute;as y que la frase de que hab&iacute;a dado &oacute;rdenes &ldquo;para justificar el orden&rdquo;, era la clave de que estaba preparando la sublevaci&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text">El Ej&eacute;rcito controla toda la ciudad salvo San Marcos</h2><p class="article-text">
        A las seis de la tarde se ha conocido que ha ca&iacute;do la resistencia que manten&iacute;an los l&iacute;deres obreros y algunos guardias de asalto en el Gobierno Civil, sito <a href="#" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">entre las calles de Padre Isla y la avenida 14 de abril</a> (la que ser&iacute;a posteriormente General Sanjurjo y hoy es Gran V&iacute;a de San Marcos).
    </p><p class="article-text">
        Los militares del regimiento n&uacute;mero 36 situado en la calle del Cid tomaron posiciones y rodearon el edificio a las dos y cuarto de la tarde, exigiendo su rendici&oacute;n. En el interior, los l&iacute;deres sindicales y el capit&aacute;n Juan Rodr&iacute;guez Lozano, a los que se sumaron los ocho n&uacute;meros de la Guardia de Asalto que no quisieron secundar el golpe, se resistieron y cerraron las fuertes contraventanas de la zona de Administraci&oacute;n, en la calle particular entre Padre Isla y 14 de abril.
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        La parte de atr&aacute;s del Gobierno Civil, por la calle Particular (hoy h&eacute;roes leoneses) se entraba a las oficinas administrativas.
    </p><p class="article-text">
        Dos escuadras de ametralladoras dirigidas por el capit&aacute;n Moral se colocaron en las ventanas de la Casa Costilla y, tras lo que parecieron disparos de arma corta en el interior del Gobierno Civil, se lanzaron dos r&aacute;fagas. Una corta y otra bastante larga, que a tan pocos metros de distancia caus&oacute; da&ntilde;os en las oficinas. Tambi&eacute;n se dispusieron morteros y se cercaron todas las calles para impedir una salida a la desesperada.
    </p><p class="article-text">
        Cuatro horas m&aacute;s tarde, y al ver que los del interior no se rend&iacute;an <em>[luego se supo que esperaban vanamente salvaci&oacute;n desde Madrid]</em>, se amenaz&oacute; con prender fuego al edificio. Los soldados terminaron lanzando granadas al tejado y prendiendo gasolina delante de las puertas y los del interior, temiendo por la vida de los funcionarios consintieron entonces en entregarse. Han sido puestos a disposici&oacute;n militar.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Tiros en San Marcos</strong></h3><p class="article-text">
        Pese a tener controlada la situaci&oacute;n en estos momentos el Ej&eacute;rcito en la ciudad &mdash;ya que el capit&aacute;n Herrero tom&oacute; el Ayuntamineto, mientras el teniente Magno se hac&iacute;a con la Telef&oacute;nica y el capit&aacute;n Cosido y D&iacute;az de Valmaseda con las oficinas de Radio Le&oacute;n en la primera planta de la Casa Rold&aacute;n&mdash;, un grupo de unos doscientos sindicalistas y obreros se han atrincherado en San Marcos.
    </p><p class="article-text">
        Durante toda la tarde se han escuchado tiros en las inmediaciones de San Marcos y las fuerzas militares han intentado entrar. Sin &eacute;xito. Hay fuerte resistencia.
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, la Catedral no ha sufrido da&ntilde;os.
    </p><h2 class="article-text">Los sublevados controlan San Marcos y Astorga</h2><p class="article-text">
        Definitivamente, al caer la noche, los obreros que a&uacute;n resist&iacute;an en San Marcos aprovechan la oscuridad para retirarse hacia mejores posiciones, posiblemente de camino a sumarse a los mineros de las cuencas de la provincia.
    </p><p class="article-text">
        A esta situaci&oacute;n se lleg&oacute; as&iacute;: Los militares, al controlar el colegio de los Agustinos y colocar all&iacute; ametralladoras consiguieron amedrentar a muchos de los obreros y sindicalistas sin tener que disparar una sola r&aacute;faga a primera hora de la tarde. S&iacute; hubo m&aacute;s violencia al desalojar la Casa del Pueblo pasada la plaza de la Rep&uacute;blica <em>[despu&eacute;s de Calvo Sotelo y hoy de la Inmaculada, que ocupaba el solar de la actual Delegaci&oacute;n de Trabajo]</em> y sobre las tres de la tarde se produjeron heridos y un muerto en su interior.
    </p><p class="article-text">
        La retirada de los defensores del Frente Popular hasta el convento de San Marcos se produjo entre tiros en la Avenida de Pablo Iglesias <em>[lo que fue luego Jos&eacute; Antonio Primo de Rivera y hoy la segunda parte de la Gran V&iacute;a con su mismo nombre]</em>.
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                    alt="La campa frente al edificio de San Marcos, en una foto tomada desde San Marcos."
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            <span class="title">
                La campa frente al edificio de San Marcos, en una foto tomada desde San Marcos.                            </span>
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        Los tiroteos e insultos y proclamas duraron, como se explica, hasta la noche; ya que los militares y guardias civiles prefirieron controlar el Gobierno Civil primero y despu&eacute;s tampoco quer&iacute;an arriesgar sus fuerzas en el extrarradio de la ciudad. Avanzar sobre San Marcos unos trescientos metros a campo abierto estaba considerado un verdadero suicidio sin artiller&iacute;a, y el edificio no pod&iacute;a ser bombardeado por ser una joya arquitect&oacute;nica. Al esperar a la noche, la oscuridad les facilit&oacute; el avance y los rebeldes entraron en el edificio, que desalojaron mientras muchos defensores sal&iacute;an huyendo amparados asimismo por la oscuridad.
    </p><p class="article-text">
        <em>[Seg&uacute;n un registro de actas del Museo Arqueol&oacute;gico Provincial, situado ya entonces en el edificio renacentista de fachada plateresca, se lleg&oacute; a combatir incluso dentro del mismo: &ldquo;El d&iacute;a 20 de julio de 1936 algunos elementos rojos de la ciudad se hicieron fuertes en el edificio de San Marcos y singularmente en las habitaciones del primer piso, donde estaba el despacho de la direcci&oacute;n en cuyas paredes quedaron huellas visibles de la lucha mantenida, siendo seguidamente ocupado todo el edificio por la Guardia Civil&rdquo;.]</em>
    </p><p class="article-text">
        Tras finalizar los tiroteos del d&iacute;a 20 de julio, la Cruz Roja, presidida en Le&oacute;n por el ex seleccionador nacional de f&uacute;tbol, Joaqu&iacute;n Heredia, cuenta en Le&oacute;n ese d&iacute;a once heridos (ocho paisanos y tres guardias civiles) y tres paisanos muertos, de los cuales dos fueron mujeres.
    </p><h3 class="article-text"><strong>El destino de las autoridades y lideres es diverso</strong></h3><p class="article-text">
        Respecto a las autoridades. El alcalde Miguel Casta&ntilde;o no se movi&oacute; de casa. El presidente de la Diputaci&oacute;n, Ramiro Armesto, de la del doctor Ucieda; y el gobernador Civil en su residencia de la Delegaci&oacute;n de Hacienda mientras esperaba noticias del general Bosch. Emilio Franc&eacute;s, al no localizarle durante la tarde, llam&oacute; incluso a su domicilio particular por la noche, pero al aparato se pone su esposa, quien contesta que el general de brigada, comandante militar de Le&oacute;n y Jefe de la VIII Regi&oacute;n Militar en Le&oacute;n no se encuentra en su domicilio, sino en el Gobierno Militar. Emilio Franc&eacute;s le comunica que &ldquo;se pone a la entera disposici&oacute;n&rdquo; de su marido y le solicita que le haga llegar esta noticia &ldquo;cuando sea posible&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En medio de todo el jaleo, uno de los l&iacute;deres de la Revoluci&oacute;n del 34, <a href="http://www.fpabloiglesias.es/archivo-y-biblioteca/diccionario-biografico/biografias/13673_nistal-martinez-alfredo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Alfredo Nistal</a>, al ver desde la <a href="http://cosinasdeleon.com/wp-content/uploads/2010/02/puente-la-estacion1.jpg" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Casa de don Valent&iacute;n</a> donde resid&iacute;a que se acercaban las tropas rebeldes, se escap&oacute; en coche turismo hasta contactar con los mineros de Laciana. El otro, el pintor y artista <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Modesto_S%C3%A1nchez_Cadenas" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Modesto S&aacute;nchez Cadenas</a>, se qued&oacute; en Le&oacute;n para intentar frenar la sublevaci&oacute;n y defender a los obreros. Fue detenido sin contemplaciones. Como tant&iacute;simos otros a lo largo de los meses venideros.
    </p><p class="article-text">
        [Continuar&aacute;]
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Equipo '7 Dias del 36']]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/memoria-historica/golpe-leon-guardia-civil-sale-calle-militares-ocupan-ciudad_1_9444298.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 20 Jul 2016 12:05:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Golpe de Estado en León: la Guardia Civil sale a la calle y los militares ocupan la ciudad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Guerra Civil en León,Ejército,Guardia Civil,León ciudad,Historia de León,7 días del 36,León,España]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los mineros asturianos ocupan León para pertrecharse "en defensa del Frente Popular"]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/memoria-historica/mineros-asturianos-paran-leon-pertrecharse-defensa-frente-popular_1_9444170.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4aa8e01b-7249-44bd-b283-66904b8ad31b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x741y617.jpg" width="1200" height="675" alt="Los mineros asturianos ocupan León para pertrecharse &quot;en defensa del Frente Popular&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">[CON GRÁFICO] La mañana del día 19 de julio en León amaneció con un muerto en el Bernesga, tras los enfrentamientos entre falangistas, ugetistas y cenetistas intentando asaltar las armerías por la madrugada. Pero no hubo tiempo de pensar en ello. Sobre las nueve de la mañana llegaron tres mil mineros asturianos en dos columnas, una por tren y otra por carretera. Los mineros exigen que les dén las armas que les prometió el coronel Aranda en Oviedo. El gobernador Militar, el general Bosch, ordena a los militares que se mantengan en los cuarteles y que recopilen el armamento; pero se niega a darlas hasta que no reciba órdenes firmadas. El gobernador Civil espera a que llegue el inspector general del Ejército, el general Caminero; que está viniendo desde Astorga para repartirlas. El diario del alcalde Enrique González Luaces define a los mineros ese día como "el encierro de un enjambre".</p><p class="subtitle">EL DÍA ANTERIOR - La tarde y noche del 18 de julio en León: la muerte de 'La Democracia'</p></div><p class="article-text">
        Amanece el 19 de julio en Le&oacute;n. La <a href="http://www.ileon.com/historia/guerra_civil/064601/lo-que-se-sabe-del-17-y-18-de-julio-en-leon" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">noche anterior</a> se hab&iacute;an o&iacute;do disparos por la ciudad y algunas algaradas. Aparece un muerto en el Bernesga. Al parecer los falangistas se hab&iacute;an dado cuenta de que los ugetistas y cenetistas quer&iacute;an asaltar las armer&iacute;as y terminaron peg&aacute;ndose tiros en Ordo&ntilde;o II cerca de Casa Lub&eacute;n, donde viv&iacute;a el m&eacute;dico y ex alcade de la ciudad Enrique Gonz&aacute;lez Luaces. <a href="http://www.ileon.com/historia/guerra_civil/064601/lo-que-se-sabe-del-17-y-18-de-julio-en-leon" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">En sus memorias</a> indica que se siguieron oyendo &ldquo;tiros de alarma&rdquo; hasta las cinco de la ma&ntilde;ana. Los serenos hab&iacute;an sido convocados en el Ayuntamiento por sorpresa por el jefe de alguaciles, pero el alcalde Miguel Casta&ntilde;o orden&oacute; que se fueran a casa antes de los hechos. La muerte del joven dependiente Cebada no se pudo investigar adecuadamente al llegar camiones y trenes a la ciudad que hicieron que la atenci&oacute;n de todo el mundo se pusiera en otro lugar. Adem&aacute;s, <a href="http://www.ileon.com/historia/guerra_civil/064600/la-tarde-y-noche-del-18-de-julio-en-leon-la-muerte-de-la-democracia" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ya no volver&iacute;an a salir peri&oacute;dicos</a> hasta el d&iacute;a 25.
    </p><p class="article-text">
        Revuelo en la ciudad a primera hora. Unos tres mil mineros asturianos han llegado a Le&oacute;n en dos columnas pasadas las nueve de la ma&ntilde;ana. Una de ferrocarril, con unos 2.500 miembros en tres convoyes y otra motorizada, con unos 500. Se pasean por las calles de la ciudad henchidos de fervor obrero proclamando la defensa del Frente Popular ante los facciosos.
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                </figure><p class="article-text">
        Una imagen de la Estaci&oacute;n del Norte de Ferrocarril (la que hoy es Renfe) donde llegaron el 16 de julio del 36 los mineros asturianos que se dirig&iacute;an a Madrid.
    </p><p class="article-text">
        Algunos tiran petardos, lo que asusta a gran parte de la poblaci&oacute;n del extrarradio, creyendo que son m&aacute;s disparos. Otros compa&ntilde;eros les reprenden. &ldquo;Hay que mantener el orden&rdquo;.  Se introducen en la ciudad por Ordo&ntilde;o II, y 'toman' el bar central, mientras son bienvenidos por los sindicalistas y obreros de la ciudad. Sus mandos se dirigen al Gobierno Civil a solicitar las armas que les prometi&oacute; el &ldquo;compa&ntilde;ero coronel Aranda&rdquo; en Oviedo. Mientras, los milicianos 'toman' los bares de la ciudad, como el Central y el Vitoria.
    </p><p class="article-text">
        El Gobernador Civil, Emilio Franc&eacute;s, hab&iacute;a telefoneado por la noche al inspector general del Ej&eacute;rcito, <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Juan_Garc%C3%ADa_G%C3%B3mez-Caminero" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Juan Garc&iacute;a G&oacute;mez Caminero</a>, solicit&aacute;ndole que volviera de Astorga a Le&oacute;n y acord&oacute; con el gobernador Militar, Carlos Bosch, entregar armamento a esta columna. Las negociaciones ser&aacute;n tensas, puesto que hay miedo en los cuarteles de recibir un asalto de la columna. Le&oacute;n est&aacute; ocupada por las fuerzas populares. 
    </p><p class="article-text">
         Ese domingo 19 de julio, los mineros hab&iacute;an logrado, con permiso de las autoridades, lo que no pudieron hacer en la Revoluci&oacute;n del 34, entrar en Le&oacute;n. Sin embargo, estaban de paso hacia Madrid. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>El general Bosch ordena mantener el orden a los militares</strong>
    </p><p class="article-text">
        El gobernador Civil le remite las &oacute;rdenes de Aranda, confirmadas por Madrid al gobernador Militar, el general Bosch, que se hab&iacute;a puesto a su servicio el d&iacute;a anterior. Bosch contesta que dar&aacute; las &oacute;rdenes pertinentes para que se recopile el armamento. 
    </p><p class="article-text">
        Los militares y los guardias civiles observan con mucho recelo la situaci&oacute;n. El general Bosch ordena que se cumpla todo lo que dice &ldquo;y se mantenga el orden, m&aacute;s cuando est&aacute; la ciudad repleta de mineros&rdquo;, tambi&eacute;n exige que se refuerce la seguridad en el cuartel de Infanter&iacute;a del Cid y se tomen posiciones defensivas. &ldquo;No es momento de que haya violencia&rdquo;, comunica a algunos oficiales que se muestran muy tensos con la situaci&oacute;n. A&uacute;n enfadados los oficiales el general Bosch les recuerda: &ldquo;Con la ciudad ocupada por mineros es importante mantener el orden&rdquo;. Mientras, los soldados eligen fusiles viejos y cartuchos de segunda para cumplir las &oacute;rdenes dadas.
    </p><p class="article-text">
        La ma&ntilde;ana se torna tensa en el Gobierno Civil. Los mineros, bajo el mando del teniente de la Guardia de Asalto, Alejandro Garc&iacute;a Men&eacute;ndez exigen las armas &ldquo;cuanto antes&rdquo;. Otros sindicalistas y obreros leoneses tambi&eacute;n demandan que se les arme.
    </p><h2 class="article-text">La radio repite que la sublevaci&oacute;n est&aacute; controlada</h2><p class="article-text">
        Durante toda la ma&ntilde;ana del domingo la radio repet&iacute;a constantemente cada diez minutos un comunicado para tranquilizar a la poblaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;El Frente Popular de Le&oacute;n, en comunicaci&oacute;n directa y constante con el Gobierno Civil, asistido plenamente por las organizaciones obreras, comunica a todos los organismos afectos a la pol&iacute;tica que el criminal intento faccioso no ha tenido repercusi&oacute;n alguna en esta provincia y advierte a todos que es preciso mantenerse serenamente alertas a todas las partes, sin manifestarse en ninguna, y prestando atenci&oacute;n tanto a las noticias que el Gobierno de a la publicidad, como aquellas que este Frente Popular ya publica. Las noticias que se tienen del resto de Espa&ntilde;a causan tranquilidad y fracaso total del movimiento subversivo&rdquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>El diario de Luaces de ese d&iacute;a: &ldquo;Parece el encierro de un enjambre&rdquo;</strong>
    </p><p class="article-text">
        El m&eacute;dico Enrique Gonz&aacute;lez Luaces describe en su diario, que se pudo consultar en el Archivo de la Banca Fern&aacute;ndez-Llamazares, la situaci&oacute;n de la ciudad: <em>&ldquo;El domingo 19 parece que no hab&iacute;a pasado nada la noche anterior. La gente a misa, pero cuando se celebra el sacrificio, los agustinos [colegio entre actuales calles de San Agust&iacute;n y Gran V&iacute;a de San Marcos] dicen que es preciso salir con orden y cada uno para su casa. Comienzan a pasar por la calle mineros de Asturias, muchos con fusil Mauser &mdash;yo cont&eacute; pr&oacute;ximamente un fusil por cada cinco&mdash;. Dec&iacute;an que 'iban a Madrid a defender la Rep&uacute;blica&acute;. El vecindario sobrecogido. Nadie sab&iacute;a nada. Se notaba un retraimiento en los habitantes anormal en un domingo en que todo el mundo sale a la calle. Se dice que viene el general G&oacute;mez Caminero Inspector del Ej&eacute;rcito, a visitar las guarniciones. No hay prensa. No pasan los trenes y llegaban noticias de que en Valladolid ocurre algo. Pero no sabemos nada en concreto. Yo no ten&iacute;a radio ni se me ocurri&oacute; preguntar qu&eacute; noticias se nos daban por ella. Circulaban por la calle los mineros armados y a las 11 ya se ven algunos con &rdquo;vino&ldquo; en demas&iacute;a. A uno de ellos le oigo decir &rdquo;ya tengo ganas de empezar a quemar dinamita&ldquo;. El d&iacute;a est&aacute; espl&eacute;ndido, sin embargo se nota una pesadez irreal como en d&iacute;a de tronada. Por la tarde, a primera hora, veo desde la terraza camiones al lado de la Diputaci&oacute;n, y mineros acordonando las calles alternando con Guardias de Asalto. Ignoro lo que quiere decir, y pocas horas despu&eacute;s la miner&iacute;a, es decir, el Ej&eacute;rcito del pueblo, desaparece en pocos minutos. Me dio la sensaci&oacute;n del encierro de un enjambre&rdquo;.</em>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Una fotografía del Fielato en la carretera de Asturias, desde donde llegó la columna motorizada de los mineros asturianos el 19 de julio de 1936 a León."
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            <span class="title">
                Una fotografía del Fielato en la carretera de Asturias, desde donde llegó la columna motorizada de los mineros asturianos el 19 de julio de 1936 a León.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Mientras, en el Gobierno Civil, los mineros empiezan a exigir las armas al gobernador Civil Emilio Franc&eacute;s. Tienen prisa en partir para Madrid. &Eacute;ste pregunta al general Bosch c&oacute;mo lleva la cuesti&oacute;n. Y &eacute;ste es explica que tiene preparados fusiles, miles de cartuchos y hasta ametralladoras para ellos. Pero le dice que &ldquo;sin &oacute;rdenes firmadas&rdquo; no est&aacute; dispuesto a entregarlas. 
    </p><p class="article-text">
        Franc&eacute;s decide esperar al general Caminero; que est&aacute; a punto de llegar desde Astorga para que &eacute;ste le d&eacute; personalmente las &oacute;rdenes. &Eacute;l tambi&eacute;n quiere que los tres mil mineros abandonen la ciudad para evitar cualquier conato de violencia que complique las cosas. Cree tenerlo todo controlado.  
    </p><p class="article-text">
        [Continuar&aacute;]
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Equipo '7 Días del 36']]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/memoria-historica/mineros-asturianos-paran-leon-pertrecharse-defensa-frente-popular_1_9444170.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 19 Jul 2016 12:55:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los mineros asturianos ocupan León para pertrecharse "en defensa del Frente Popular"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[León Antiguo,Guerra Civil en León,Memoria Democrática,7 días del 36,Historia de León,León ciudad,León,Asturias,España]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[18 de julio por la mañana: rumores y miradas aviesas en un tenso sábado de 1936 en León]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/memoria-historica/sabado-julio-manana-rumores-miradas-aviesas-ciudad-leon_1_9444055.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/158528ab-eb8e-4e74-823b-e3bc8cdedb10_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="18 de julio por la mañana: rumores y miradas aviesas en un tenso sábado de 1936 en León"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La mañana del 18 de julio en León se convirtió en un ir y venir de rumores, de llamadas telefónicas, de confirmaciones de las lealtades de unas autoridades a otras, de emisiones de radio, de corrillos en los bares... y de polémicas y miradas aviesas entre obreros y derechistas. Pero aún no se había producido el golpe en la península.</p><p class="subtitle">La tarde y noche del 18 de julio en León: la muerte de 'La Democracia'</p></div><p class="article-text">
        A estas horas del s&aacute;bado 18 de julio los rumores, sobre todo los procedentes de las pocas radios que hab&iacute;a en Le&oacute;n ya estaban por la calle. El 18 de julio de 1936 era s&aacute;bado. La ciudad ten&iacute;a tres peri&oacute;dicos: el 'Diario de Le&oacute;n', que llevaba en huelga semanas y no sali&oacute;, 'La Ma&ntilde;ana' de Jos&eacute; Pinto Maestro (que casualmente es el autor del Himno a Le&oacute;n) y 'La Democracia' de Miguel Casta&ntilde;o, el alcalde de la ciudad, un diario vespertino.
    </p><p class="article-text">
        El gobernador Civil Emilio Franc&eacute;s hab&iacute;a regresado el 17 por la noche de un viaje al que le hab&iacute;a invitado el presidente de la Diputaci&oacute;n, el jovencito Ramiro Armesto, de Ponferrada, ya que no la conoc&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Durante la ma&ntilde;ana algunos sindicalistas, alertados por las noticias comenzaron a acercarse al Gobierno Civil y la Casa del Pueblo. El Gobernador Civil, Emilio Franc&eacute;s comenz&oacute; a recibir instrucciones de Madrid, exigi&eacute;ndole que cumpliera sus &oacute;rdenes. Cosa que hizo al mantenerse al lado del mismo. No habla con los que se acercan a pedir explicaciones porque se est&aacute; comunicando con otras autoridades. 
    </p><p class="article-text">
        En las radios de gran alcance se lanza una proclama exigiendo a los gobernadores civiles espa&ntilde;oles que armen al pueblo. En el Ayuntamiento comienza a producirte cierta tensi&oacute;n entre serenos y alguaciles, dependiendo de su ideolog&iacute;a.Los hechos comienzan a llevar al precipicio a Espa&ntilde;a y durante la ma&ntilde;ana parece levantarse un fuerte viento que presagia una gran tormenta pol&iacute;tica y social en Le&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En Asturias avisan de que hay movilizaci&oacute;n</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los sindicalistas reunidos en la Casa del Pueblo unos, y en el Ateneo de la CNT otro empiezan a debatir con fuerza qu&eacute; es lo que tienen que hacer en esta situaci&oacute;n. Algunas llamadas de Asturias, entre ellas una de Indalecio Prieto, comienzan a advertir que los mineros se van a movilizar y van a pedir armas al Gobierno.
    </p><p class="article-text">
        Mientras, en el Gobierno Civil Emilio Franc&eacute;s llama al alcalde Miguel Casta&ntilde;o y le invita a que le visite. Insiste. Casta&ntilde;o le dice que cuando termine sus tareas en el Ayuntamiento y en su peri&oacute;dico le devolver&aacute; la visita. Franc&eacute;s tambi&eacute;n contacta con el Gobernador Militar, Carlos Bosch y Bosch, que dice ponerse a su servicio.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El Gobernador Civil, Emilio Francés, llama a su homónimo militar y éste le dice que está a su servicio y al de la República</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En los bares las conversaciones sobre los rumores ante lo ocurrido en &Aacute;frica comienzan a hacerse cada vez m&aacute;s pol&eacute;micas. Algunos tienen la impresi&oacute;n de recibir miradas aviesas. En la calle algunos les dicen a otros &ldquo;ahora s&iacute; os v&aacute;is a enterar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En el caf&eacute; Victoria se reciben por tel&eacute;fono las primeras informaciones del corresponsal en Madrid de 'La Democracia', &eacute;stas saldr&aacute;n por la tarde en el peri&oacute;dico vespertino del alcalde.
    </p><p class="article-text">
        De este peri&oacute;dico no se conserva (o no ha sido encontrado todav&iacute;a) el ejemplar del 18 de julio, que es el &uacute;ltimo de su historia. Pinto Maestro era un reconocido 'derechista' con el que no se llevaban bien las autoridades militares. No se puede asegurar qu&eacute; es lo que dec&iacute;a aquel d&iacute;a de la sublevaci&oacute;n en &Aacute;frica, pero no ser&iacute;a en profundidad, ya que el vespertino 'La Democracia' tampoco explicar&iacute;a mucho de lo ocurrido.
    </p><p class="article-text">
        Pero eso ocurrir&iacute;a por la tarde.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Equipo '7 días de julio']]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/memoria-historica/sabado-julio-manana-rumores-miradas-aviesas-ciudad-leon_1_9444055.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 18 Jul 2016 12:40:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[18 de julio por la mañana: rumores y miradas aviesas en un tenso sábado de 1936 en León]]></media:title>
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