Y sucedió lo que tenía que suceder con las Cortes de León de 1188...
Ha sido sorprendente para aquellos leoneses que no quieren ver la realidad que la Junta de Castilla y León se ha sacado de la manga una celebración o al menos la financiación de otra ‘Cuna del Parlamentarismo’ en San Esteban de Gormaz. Efeméride acaecida en 1187 con polémica después de que ILEÓN diera la exclusiva el jueves 14 de mayo sobre las ayudas dispuestas por la Administración autonómica para el municipio soriano y así 'llevársela' a Castilla. Escribía Jardiel Poncela que había dos formas de ser feliz. Una era hacerse el idiota y la otra, serlo. León ha optado por las dos: se ha hecho el idiota primero y ha acabado por serlo.
A estas alturas, lo que de verdad sorprende es que en León sigamos comulgando con ruedas de molino y tragando carros y carretas, negando con obstinación la realidad. La Junta sólo tiene un deber para con León y no es otro que demolerlo hasta que no quede piedra sobre piedra, ni de su pasado, ni de su presente, menos aún de su futuro. León sigue haciendo alguna sombra a Valladolid y eso no es bien visto por el poder castellanoleonés. Incluso en las provincias leonesas no se ha sabido hacer valer su Historia y eso se paga con el desprecio más absoluto hasta de los tuyos. Me pregunto cuántas veces más habrá que repetir este axioma.
¡Seamos un poco serios si ello es posible! Los políticos de los partidos de ámbito nacional se aplican con dedicación a la faena de demolición, bien sea en Valladolid o bien sea en Madrid, según sean compromisarios autonómicos o estatales. Los primeros de forma larvada cual gusano que roe un tinglado que les es ajeno y además molesto, los segundos al despacharnos con indiferencia y desdén. ¿Nos contarán algún día el por qué? En esta selecta nómina también van incluidos los que se envían desde León a tan distinguidas sedes. Ni que decir tiene que lo verdaderamente importante para ellos no es León, ni su historia, ni su gente. Se deben a su partido y a ellos mismos. ¿Es necesario repetirlo más veces?
Los representantes que se dicen leonesistas se revelan incapaces de alcanzarle la gracia a la ciudadanía y sólo exhiben electricidad estática. Inertes y desvitalizados. Las fuerzas vivas de León, remuneradas o esperando serlo algún día, tampoco moverán una paja en favor de la ciudadanía leonesa. Así es que nuestro acervo cultural e histórico está al albur de cualquier contingencia sobrevenida. Si no nos han causado más estragos es porque aún temen que pueda haber una tímida respuesta popular. Ya les adelanto yo que no habrá ninguna aunque se desmonten los sillares de la Catedral, de San Marcos o de San Isidoro.
Así es que ahora se lanza un torpedo a la línea de flotación de León y a su exiguo bagaje susceptible de ser exhibido con cierto decoro. Se trata de desmontar la ‘Cuna del Parlamentarismo’ y llevarlo lejos de las tierras legionenses. Como se acabará digiriendo el ‘trágala’, muy probablemente la Junta se saldrá con la suya, enmendándole la plana a la misma Unesco y León se quedará triste y oscuro, viendo como el pastoreo político no se va hacia la Extremadura sino hacia Soria. Otra victoria más de las hordas castellanas sobre las huestes leonesas y ya hemos perdido la cuenta de cuantas veces han triunfado sobre nosotros.
El mismo ILEÓN refiere por extenso, en un artículo bien documentado (que se puede leer pinchando en el enlace del párrafo anterior), la falta de rigor para venir con semejante imposición, sin embargo el autor no repara en que en tierras leonesas si el vil metal suena y nuestros representantes perciben el tintineo de la bolsa, por más razonamientos y mayor solvencia intelectual que aporte, chocará indefectiblemente contra la pasividad local y lo ficticio pasará a sustituir a la realidad. También el Instituto Leonés de la Cultura, dependiente de la Diputación, ha salido al paso de tamaña aberración y por boca de Emilio Martínez ha hecho saber la radical oposición a este despropósito. Loable aunque estéril empeño. Con casi total seguridad ahí se quedará todo, en una protesta formal.
La Junta busca reescribir la Historia como mejor le plazca
La Junta es consciente de la inanidad leonesa y puede reescribir la Historia como mejor le plazca. Una disposición de esta índole puede borrar de un plumazo a todo lo que historiadores y escritores leoneses han volcado en sus libros, artículos, tesinas, tesis y hasta doctorados acerca del pasado regio de León. La tierra donde hay más escritores que lectores, puede verse silenciada por las decisiones emanadas de los despachos junteros de Valladolid. ¿Quién o qué lo podrá impedir? ¿Nuestros políticos? No por cierto. Y nadie se olvide del fuego amigo para suprimir disidencias, si acaso a alguien se le diera por alzar la voz.
Vista la agresiva fiereza de nuestros más aguerridos paisanos en la actualidad, uno no puede por menos que hacerse cruces imaginando como podía ser aquel ejército de leoneses que en tiempos pretéritos, muy pretéritos, llegó con sus estandartes y pendones hasta Almería en su cruzada contra las tropas agarenas. Hoy, sus descendientes, esos que teóricamente dicen salvaguardar los intereses de León, difícilmente llegarían hasta Sahagún de Campos en defensa de su tierra, de su pasado, de su dignidad en suma.
Mucho me temo que nuestros escolares, dentro de unos pocos años, cuando ya no se sientan castellanoleoneses, sólo serán castellanos, no sabrán que nacieron en un país cuya valentía se extinguió hace mucho tiempo. Les borrarán de la memoria Cortes, Fueros, Decreta y Cunas del Parlamentarismo. Les robarán su pasado, sus raíces, sus hazañas y sólo tendrán unas pocas certezas: una, que los leoneses no hemos sido dignos defensores de nuestra historia y nuestra idiosincrasia y por ello merecemos perderlas, otra, que su trágico destino es acabar siendo súbditos del poder castellano y otra es que, para muchos, su herencia será buscarse el pan lejos, porque su tierra y sus mayores se lo negaron antes.
León es ese curioso territorio donde a sus habitantes se les despoja de sus bienes sin que por ello haya una mínima protesta, una mínima queja. Ahora nos cae encima ’Puerta de las cortes: Castilla 1187’ y permaneceremos mudos como sociedad. El expolio histórico sólo nos mueve a mostrar contención y contrariedad.
Somos un pueblo derrotado y rendido. Pero lo más triste de todo es que ya venimos de casa derrotados y rendidos, sin llegar mover siquiera un dedo por evitarlo.
¡Admirable León! ¡El futuro es tuyo!
¡El pasado ya no!