Septiembre, mes de transformaciones
Presumiendo de sus calurosas tardes de abanico en mano y amaneceres con vetas de fresco otoñal, transita el otrora séptimo mes del calendario romano (en el que el año empezaba en marzo y tenía solo diez meses), devenido, posteriormente, noveno mes bajo el reinado de Numa Pompilio, cuando al antiguo lunario fueron añadidos enero y febrero. No obstante, a pesar del cambio ordinal, la denominación de este período del año continuó siendo fiel a la raíz latina septem, que hace referencia al número siete.
En fin, no sabemos por qué el noveno mes continúa denominándose ‘septiembre’, si bien muchas son las interpretaciones relacionadas con la simbología de una y otra cifra en cuestión. La Numerología, por ejemplo, relaciona la magia de septiembre con el número nueve, interpretando el mismo como culminación de un ciclo en el que nueve es igual a tres veces tres y haciendo alusión a la renovación efectuada durante esta etapa, lapso ideal para dedicarnos a la purificación y a cambiar viejos hábitos. Otras interpretaciones, sin embargo, se refieren a lo mágico del –desde tiempos de Pitágoras– reverenciado número siete: es este el caso de la tradición judía, que concibe septiembre como Tishréi o séptimo mes del año bíblico hebreo, tras el que todo renace.
Sea como sea, de una forma u otra relacionamos septiembre con el cambio y la renovación por percibirlo como proceso de tránsito (de lo cálido a lo frío, del vigoroso resplandor al sosiego de las sombras, etcétera), transcurso en el que nada resurge sin antes regresar a su punto cero.
Septiembre: mes de transformaciones
No hay que ir demasiado lejos para darnos cuenta de las transformaciones que septiembre añade a nuestro día a día. Resulta difícil pasar este período por alto cuando consideramos, por ejemplo, lo que el mismo significa para profesores, escolares y progenitores: un arranque en seco después del largo letargo estival, libros comprados a precios cada vez menos razonables, la vuelta a las actividades didácticas y a las reuniones de padres y a los exámenes…
Luego, si hablamos de las variaciones sonoras producidas en los espacios urbanos, septiembre nos devuelve a la algarabía de las multitudes que regresan del pueblo a la ciudad.
Pero el mayor shock que septiembre nos propicia es el referido al clima con la despedida de las tardes luminosas –¡Qué pena!–, el acortamiento de los días y la vuelta a las cazadoras guardadas en los armarios, todo ello sin prisa, diciendo adiós al Sol que –también poco a poco– va dejando de quemarnos la piel.
Septiembre entre fechas solemnes y ‘raras’.
Claro, como todo mes, también septiembre tiene sus efemérides; algunas de relevancia histórica y social; otras, ‘más raras que un perro verde’, excéntricas como Salvador Dalí paseando con un oso hormiguero por París.
Haciendo mención de algunas de estas fechas, comenzamos por el tres de septiembre del dos mil veinticinco, hace apenas un año, cuando sucedió el atroz descarrilamiento del elevador de la Gloria en Lisboa que dejó un lamentable saldo de muertos y heridos.
Pasamos después al día cinco, ‘Día Internacional de la Mujer Indígena’ dedicado a honrar la memoria de la heroína aimara Bartolina Sisa Vargas, peruana de la etnia aimara que luchó, junto a su esposo Túpac Katari, contra el colonialismo español. Esta significativa efemérides coincide, sin embargo, con dos festividades ‘menos dramáticas’: el ‘Día Mundial de la Barba’ y el ‘Día Mundial del Bacon’, jornadas no menos ‘extravagantes’ que la que se celebra el siete de septiembre (nos referimos al ‘Día Mundial del Pelirrojo’, fecha establecida para rendir homenaje a todos los que tienen ese color de pelo y –de paso– para protestar contra los estereotipos)…
Y ahora toca el turno al día ocho, fecha declarada por la Unesco ‘Día Internacional de la Alfabetización’ y elegida en España como ‘Día del cooperante’. Luego, la Historia nos obliga a detenernos en el número once, a fin de rememorar los terribles atentados al World Trade Center ocurridos en 2001, momento fatal en el que el mundo se detuvo para saltar a una dimensión tan extraña como incomprensible.
A nuestro entender, poco tiene que ver la solemnidad de ciertas efemérides con la espontaneidad (o ligereza, no sé cómo definirlo) de otras. En el segundo caso está, por ejemplo, el ‘Día Mundial de Batman’ establecido por iniciativa de DC Comics y Warner Bros, cuya celebración se realiza el tercer sábado del mes, coincidiendo este año con el diecinueve… ¿Y cómo dejar de mencionar el ‘Día Mundial de la Paella’ en el que se rinde homenaje al internacionalmente conocido plato valenciano?…
Nada, que hay un día para todo, sobre todo cuando se trata de comer bien.
Por último, concluimos este recuento de fechas septembrinas haciendo alusión a dos de ellas, ambas de relevancia histórica: el veintiocho de septiembre, día en que Casiodoro de Reina publicó la primera Biblia en castellano (conocida como Biblia del oso por tener en su portada la imagen de un oso atrapando un panal de miel) y luego, el treinta, ‘Día Internacional del Traductor’, establecido para rendir tributo a los profesionales de ese sector y en honor a San Jerónimo, primer traductor al latín del mencionado texto.
Mucho nos trae, en fin, septiembre con sus amaneceres que –recordando a Neil Diamond en la preciosa canción September Morn– nos hacen bailar hasta que la noche se convierte en nuevo día.