A Israel le entra la prisa

Una de las peores cosas que se puede hacer, a nivel mental, es reconocer que ha habido grandes cambios y no tener en cuenta sus efectos. Nos pasa a todos, porque nos atamos a nuestros viejos conocimientos y prejuicios, sin valorar la nueva posición. En ajedrez es mortal de necesidad y no estaría de más trasladar esa certeza a otros temas.

Uno de ellos es el absoluto cambio de paradigma que los drones han causado a nivel militar. Lo estamos viendo en la guerra de Ucrania desde hace años, pero parece que nos cuesta trasladar esa evidencia a otros escenarios.

Hasta hace unos años, el terreno abrupto era fácil de defender y difícil de atacar. Ahora, con los drones, lo verdaderamente arriesgado, casi imposible, es avanazar en campo abierto. Las llanuras indefensas ucranianas, donde no te podías defeder en ninguna parte, son ahora un rompecabezas estratégico, proque tampoco puedes avanzar por ninguna parte.

Y el caso es que ese cambio puede haber sido determinante para exacerbar la agresividad israelí, y estaría bien echarle un vistazo a la nueva situación, si queremos comprender el asunto, además de condenarlo, sin que lo uno afecte a lo otro.

Lo cierto es que el objetivo de Israel, mil veces reconocido, es expandir su espacio vital, ocupando tierras aledañas con colonos. Para ello, necesita zonas seguras, donde la gente quiera ir a vivir, y eso es justamente lo que le niegan sus adversarios: seguridad. Es un enfrentamiento típico, y ya sabéis que nunca me tomo la molestia de juzgar quién tiene razón, aunque en este caso lo tenga extremadamente claro.

Así las cosas, Israel lleva décadas atacando aldeas y matando gente para liberar espacio y recursos para sus colonos. ¿Pero por qué se ha vuelto tan violento en los últimos dos años? No es por Netanyahu, a mi entender, porque ya fue primer ministro desde 1996 a 1999 y desde 2009 a 2021, y aunque nunca fue un pacifista, tampoco llegó jamás a las cuotas de barbarie que estamos viendo últimamente.

Nuevo paradigma bélico por los drones

La cuestión, creo yo, es que en el nuevo paradigma bélico, a Israel se le acaba el tiempo. Su superioridad blindada se ha debilitado enormemente y es posible que pronto no le sirva de nada, como ha sucedido en Ucrania. Su mayor y mejor armamento está perdiendo ventaja a toda marcha frente a la posibilidad de enfrentarse a una guerra de drones baratos que pueden asolar sus colonias y cualquier intento de sus fuerzas armadas de mantener el control efectivo de la zona.

Si los hutíes de Yemen pueden amenazar a cualquiera, Hezzbollah puede hacer otro tanto, con cientos de drones de cuatro duros, hostigando a los colonos y las fuerzas israelíes. Esto necesita un tiempo, por supuesto, pero de ahí procede, entiendo yo, la prisa israelí por adentrarse en el Líbano y destruir todo lo que le sea posible, antes de que los chiitas consoliden unas estructura defensiva moderna que haga carísimo, en vidas y material, mantener el dominio regional.

Ya no basta con mandar una brigada acorazada y cañonear a cuatro peludos en alpargatas armados con una metralleta. Si los peludos tienen drones, te van a dar por el saco a base de bien, y nadie va a querer ser colono en determinadas regiones. Y como Hezzbollah está patrocinado por Irán, justamente drones es lo que van a tener, en cantidad, y no tardando mucho.

De ahí el nerviosismo israelí. De ahí sus prisas.