Instalado en el leonesismo persistente

Voy a entrar en lo que considero un camino, una senda de lo político, que bien pudiéramos equipararlo a una ocupación ‘laboral’, si precisamente lo político se muestra como acicate vivencial. Es decir, vivir de una pasión partidista, para una causa, previo refrendo en urnas de una lista propuesta a los ciudadanos, y elegida, para luego en un escaño ser remunerado por alguna institución.

Para mejor comprensión del preámbulo, convengamos en que lo del partidismo va en amplio concepto político. Obediencia ciega de una doctrina ideológica, y seguimiento sin rechistar de 'lo que vaya mandando el líder'. Dato éste último inexcusable: ¡El jefe siempre tiene razón, y si no... se le otorga! Grave error, pero se tolera en función de no sé qué supuesto pragmatismo individual que ligue con el vivir de ello.

“A veces, algunas veces, el cantor tiene razón”… iniciaba su decir ocasional la sería cantautora María Ostiz. ¿Recuerdan? La que también nos había invitado a abrir “una ventana en la mañana y respirar ” como definición de un pueblo vivo, para lo que nos compete, digamos el nuestro, el que como piezas de un puzle componemos para un gran todo regional, que hoy nos lo tienen asfixiado quienes eligieron la senda política autonómica de la que vivir... ¡No para servir! Castellanos unos, usureros centralistas en Valladolid; leoneses colaboracionistas otros, algo que manca tanto o más.

En la tarea de opinador, que me propuse como ayuda defensiva de lo leonés, más que nada tras el proceso autonómico, y va dicho con orgullo por el tema, y con sencillez en cuanto a lo que a mi atañe, me he parado a reflexionar siempre ante hechos consumados, políticos o derivados, ante lo sustancial llamativo que en este campo se ha venido diciendo, y ya compone un río de tinta, al que añadir hoy lo virtual telemático…

De lo que se escribe al respecto, he venido tomando algo suelto, de aquí y de allá, pero con criterio, de gente bien informada, fuente de saber fiable, y elucubrando sobre algunas de sus máximas, eso sí de fácil acople a mi pretensión, o por entenderlas como válidas para mi repaso: Entre políticos anda el juego, que ligue o se afronte con algún recuerdo, más o menos latente. Y en este medio, ILEÓN, va quedando reflejado. Veamos hoy.

“¡Pelmazo no, Máximo!”. Me dijo un buen día el siempre comprometido leonesista Jimmy, así citado por los amigos, ante mi insistencia sobre un tema... y que a bote pronto reforzó con agradable ingenio: ¡Pero persistente, seguro!

Agradecimientos a Hermenegildo López, 'Jimmy'

Hago así alusión a muchas de las peticiones que en largo tiempo hube de formularle, buscando asesoramiento y comprensión dentro del sentir leonesista a Hermenegildo López.

Ayer (el 22 de junio de este 2026) los integrantes de la Asociación Conceyu País Llionès, que montaron el Quinto Día de la Identidad Llionesa, dentro de los festejos sanjuaneros, le hicieron un merecido homenaje, dada su destacable trayectoria como defensor, allá donde hizo falta, de la historia leonesa, y hoy está seriamente implicado en el diseño, elaboración y montaje de escenificaciones concurrentes sobre el tema: Cortes de 1188. En lo político, dejo como significativo que fue el primer Secretario General de UPL. Bien merece un monográfico y de mejor pluma que la mía. Gracias Jimmy.

¿Quemar a Urraca I de León? ¡Una aberración!

El programa de fiestas de San Juan se elabora en la Concejalía de Fiestas y Comercio, no sé más. Y dentro de él voy a fijarme en lo de la Falla, para mí dicho de antemano un gran fallo. En ella, Urraca I –la reina leonesa a la que estamos este año dedicando gran atención, puede que hasta en demasía en cuanto a frentes–, está representada sedente en alto trono, y todo combustible, formando parte de una moderna versión de Hoguera de San Juan.

Dicho sin recato alguno: ¡Para mí una aberración! No quemamos algo defectuoso, maligno, o sencillamente chistoso de su entorno, NO ¡¡Quemamos su figura!! ¡¡¡Luego a ella!!!!

A parte de haber leído la noticia en los medios sobre tal preparación, encontré en internet lo expuesto por Héctor Luis Suárez, sobre la quema de La Tarasca, un pelele de antaño, tradición recuperable y para nada controvertida como la quema de Urraca I en una falla en estas fiestas. Aél también le rechinaba lo de la quema histórica.

Ya escribí en mi blog en 2019, sobre el mismo tema: la Falla. Entonces lo dispuesto a quemar era el edificio de San Isidoro, teniendo ante él unos personajes: 3l rey sentado, representantes del clero, de la nobleza y del pueblo, eso es, ni más ni menos que la configuración de la Magna Curia de 1188, que dio origen a los Decreta. No faltaba un grupo de pendones, que venían a incrementar la imprudencia ígnea. Lo titulé: 'La insensatez de quemar recuerdos históricos'.

Recordaba de paso que eso de quemar una falla, se lo debemos a Díaz Villarig, cuando fruto del llamado pacto cívico, contra Morano, fue alcalde entre 1987 y 1988, y quiso que se colocara, algo que como tal se interpretara, en el centro de la Plaza de Santo Domingo, sobre la fuente… y quemarlo.