Eclipses pasajeros y permanentes

Al parecer, los astrónomos babilonios, con el registro acumulado durante siglos, fueron capaces de llegar a la conclusión de que los eclipses tienen una periodicidad que permite adelantar tal fenómeno con mucho tiempo de antelación. Incluso los mayas fueron capaces de llegar a la misma conclusión con la particularidad de que se encontraban en un continente que tardaría varios siglos en ser descubierto de forma oficial.

Sea como fuere, lo cierto es que la astronomía permite aventurar fecha y hora del advenimiento y ahora se sabe incluso la franja donde se hará más visible, o invisible, según se mire. Y sucede que, en esta ocasión, León va a ser una de las zonas donde se podrá apreciar con más nitidez. Tan es así que he leído en algún lugar que hay ya nutrida reserva de hoteles para mejor disfrutar de un evento que, como ya indicamos, no se produce con excesiva frecuencia. O tal vez si, que diría el ilusionista argentino René Lavand.

El eclipse, físicamente, se producirá en León –y otras partes de la geografía hispana– y digo físicamente porque lo que es ideológicamente, lo que es en León, está sumido en un eclipse total desde hace la friolera de 43 años y nada parece augurar que no lleguemos al medio siglo, y quién sabe si al siglo entero. Dicho de otro modo, León está sumido en un eclipse total sin previsión alguna de que algún día volvamos a ver la luz. Ocioso es decir que esta modalidad de eclipse se viene produciendo desde nuestra forzada incorporación a un ente llamado Castilla y León.

El eclipse forzado de León

Pudieran parecer exageradas estas palabras, pero no lo crean. Se trató de un eclipse forzado con dos protagonistas encargados de llevarlo a término, un madrileño, Gregorio Peces-Barba, y un leonés, Rodolfo Martín Villa. Ambos fueron los oficiantes del apagón histórico en el que nos hallamos los leoneses inmersos desde entonces. Como cosa graciosa hay que mencionar que nuestro paisano fue gobernador civil de Barcelona, ministro de Interior con UCD al que se le atribuyeron responsabilidades cuando el ametrallamiento de obreros a la salida de la catedral de Vitoria con cinco muertos, presidente de Endesa. Este último cargo es un sarcasmo de la historia: quien nos apagó la luz, presidiendo una empresa eléctrica.

Evidentemente ambos eran los victimarios, pero aupados y jaleados por sus respectivos partidos políticos, PSOE y UCD, aunque nuestro compatriota supo adaptarse a los vaivenes políticos y acabó integrándose en el PP. Así pues, es un acto de pura teatralidad que militantes de ambos partidos, con descarado oportunismo, quieran hacerse pasar por esforzados leonesistas. No dejarán nunca de ser lobos con piel de cordero que sólo se desprenderán de su vellocino cuando llegue el momento de aclararnos a todos que el eclipse político de León ha llegado con vocación de quedarse.

Esta particularidad de dar vueltas alrededor de la noria para entretenernos ad aeternum practicada por políticos, periodistas y medios de comunicación tucioristas se ve auspiciada incluso por defensores del autogobierno para León, bienintencionados paisanos con escasos conocimientos faunísticos que no alcanzan a distinguir entre rumiantes y carnívoros, entre el ovino y el lupino. Y con esta pulsión, salida de vaya usted a saber dónde, o quizá debidamente lubricada, vaya usted a saber con qué, va transcurriendo el tiempo hasta que la llama acabe inexorablemente por extinguirse y sin conseguir absolutamente nada, tan sólo el progresivo deterioro de la vida en nuestro terruño.

Hace ya muchos años apareció un chiste gráfico en el periódico ABC cuando el ministro Castiella removió las aguas de la ONU por el contencioso de Gibraltar y que, como todas las gestiones por el autogobierno leonés, se saldó con el más estrepitoso de los fracasos. Un caballero con levita de músico se disponía a tocar el piano con la palabra ONU y el texto decía: “Ahora voy a tocar la misma partitura pero en distinta clave”. Como soy lego en esto de la música, dejo la interpretación de estas palabras al fino oído de los lectores.

'Tucioristas' y 'pancistas'

Y así, perdidos en la oscuridad de este eclipse total y permanente, vemos destellos, fugaces destellos que asoman en los periódicos leoneses en formato papel, pero sin atreverse a diseccionar nunca las causas de estar como estamos o de prever el desenlace de nuestra forzada genuflexión, porque en el fondo, además de tucioristas son pancistas y se deben a sus editorialistas tutelares con sede en despachos madrileños, alguno incluso de notable participación italiana, y que más que informar sobre este contencioso, desinforman.

De los periodistas leoneses que se asoman en nuestras pantallas o se escuchan en las emisoras de radio, tampoco cabe esperar que arrojen alguna luz en este valle de tinieblas. Les sobra luz para iluminar los problemas en Madrid, Cataluña o Euskadi, incluso para grandes proyectos nacionales en los que se puede ver inmersa hasta Castilla y León, pero lo que es el fraude histórico perpetrado con León, son como animalitos ciegos recién nacidos, incapaces de verlo, menos aún de abordarlo. Felizmente nos han concedido algún respiro publicaciones digitales, ajenas al a la sofocante hegemonía de las grandes empresas editoras.

Pero si hay algo que, al menos a mí, me rasga hasta los epiplones, son los alcaldes, concejales, diputados, senadores leoneses y palmeros adscritos a los partidos mayoritarios que no sólo se muestran autistas, sino que eluden debatir este asunto a la espera de que, como sucedió con el fuego del año pasado, sea la próvida naturaleza quien se encargue por extinguirlo. ¿Acaso no son conscientes de que hay una deuda histórica que se debería saldar? ¿Por qué miran hacia otro lado y soslayan la cuestión como si fuera plomo que se les derrite en las manos? ¿De verdad que ninguno es consciente que la génesis que acarrea el resto de problemas más acuciantes de León, tiene su origen en un déficit democrático que prefieren obviar?

Como reza el dicho, entre todos la mataron y ella sola se murió. Así pues, en el año del Señor de 2026, en León disfrutaremos de un eclipse pasajero que nos regalará el cosmos y seguiremos disfrutando de un eclipse permanente que nos regalará el caos.

Decididamente, en León somos únicos en esto de los eclipses.

Tomás Juan Mata pertenece a Urbicum Flumen, la Asociación Iniciativa Vía de la Plata