Ana Abello Verano y las 'Poéticas de lo fantástico en la cuentística española actual'
Valiente como un perro que ladra a un ovni, la doctora por la Universidad de León Ana Abello Verano va y se dedica a estudiar el fantástico…
En efecto en un momento en que la literatura fantástica ha dejado de ocupar los márgenes del sistema literario para convertirse en uno de sus territorios más fértiles, resulta particularmente oportuna la publicación de Poéticas de lo fantástico en la cuentística española actual, de Ana Abello Verano. No es un libro pensado para satisfacer la curiosidad del lector ocasional, sino un estudio riguroso que viene a ocupar un espacio que la crítica española apenas había explorado con semejante amplitud: el estudio sistemático del cuento fantástico contemporáneo.
Durante mucho tiempo, la reflexión sobre lo fantástico en España estuvo condicionada por la necesidad de definir el género. Esa tarea encontró una formulación particularmente sólida en Tras los límites de lo real, de David Roas, un ensayo que puede considerarse ya un clásico de la teoría literaria contemporánea. Frente a concepciones excesivamente amplias o demasiado dependientes de la vacilación interpretativa formulada por Todorov, Roas propuso entender lo fantástico como la irrupción de un hecho imposible en un universo sometido a las leyes de la realidad cotidiana (apoyándose no solo en Tzvetan Todorov sino también en Roger Caillois. Louis Vax e Irène Bessière, Roas define el fantástico a partir de varios elementos fundamentales: la realidad como punto de partida, la irrupción de lo imposible, el hecho sobrenatural rompiendo las leyes conocidas de la naturaleza, la vacilación y el conflicto, la confrontación entre lo imposible y la concepción racional del mundo y el efecto sobre el lector de cuestionamiento de su idea de realidad, y distingue compartimentos teóricos como lo fantástico, lo maravilloso, lo extraño, la ciencia ficción y el terror)...
Aquella definición no solo clarificó un concepto frecuentemente confuso, sino que proporcionó un instrumento de enorme utilidad para el análisis de la narrativa contemporánea.
Ana Abello Verano parte precisamente de ese legado, pero evita la tentación de repetirlo. Su pregunta no es qué es lo fantástico, sino cómo se construye. El desplazamiento parece mínimo y, sin embargo, modifica por completo la perspectiva crítica. Allí donde Roas elaboraba una teoría del género, Abello se ocupa de los mecanismos concretos mediante los cuales el relato produce ese efecto de extrañamiento que convierte lo imposible en una experiencia literaria.
Un libro que examina a Iwasaski, Roas, Muñoz Rengel y Patricia Esteban Erlés
El libro examina la obra de Fernando Iwasaki, David Roas, Patricia Esteban Erlés y Juan Jacinto Muñoz Rengel, cuatro autores cuya producción cuentística ha contribuido decisivamente a renovar el fantástico español. Lo interesante es que el análisis nunca se limita al inventario temático. No se trata únicamente de catalogar fantasmas, dobles, metamorfosis o anomalías temporales. Lo que verdaderamente interesa a la autora es descubrir la maquinaria narrativa que sostiene esas perturbaciones de la realidad.
Uno de los mayores aciertos del estudio consiste en demostrar que el fantástico contemporáneo ya no depende exclusivamente del elemento sobrenatural. La incertidumbre nace también de la estructura del relato, de la manipulación de la voz narrativa, de la fragmentación temporal, de la metaficción, de la ironía o de esa calculada ambigüedad que obliga al lector a desconfiar de cuanto acaba de leer. En otras palabras, el misterio ya no reside solo en los hechos narrados, sino en la propia forma de narrarlos.
Esa atención a los procedimientos convierte el libro en algo más que un catálogo de motivos fantásticos. Abello demuestra que el cuento se ha convertido en el laboratorio donde el género experimenta con mayor libertad. La brevedad exige una extraordinaria economía narrativa y favorece la intensidad, la condensación y el desenlace inesperado. Quizá por ello el cuento fantástico español vive hoy uno de sus momentos de mayor vitalidad.
No es casual que esta investigación dialogue de forma natural con otra obra reciente, Poéticas de lo monstruoso en narradoras hispánicas de lo insólito, de Natalia Álvarez Méndez. Si Abello estudia la arquitectura del relato fantástico, Álvarez Méndez dirige su atención hacia una de sus figuras más significativas: el monstruo. Pero tampoco aquí el interés se reduce a las criaturas extraordinarias. La monstruosidad aparece como una construcción cultural que permite pensar la diferencia, la violencia, la identidad, el cuerpo o la memoria. Allí donde Abello analiza los mecanismos del relato, Álvarez examina el significado simbólico de sus imágenes (el libro de Natalia Álvarez se centra específicamente en analizar cómo las narradoras contemporáneas de España y Latinoamérica utilizan la monstruosidad para representar conflictos sociales, culturales y subjetivos, entendiendo que el monstruo ya no es únicamente un ser sobrenatural, sino una herramienta político-crítica que permite cuestionar los límites de la normalidad, la identidad y el poder, y desde este postulado realiza una cartografía de las diversas formas que adopta el monstruo en la narrativa hispánica contemporánea, mostrando que estas figuras expresan los miedos, las violencias y las incertidumbres del presente).
Resulta difícil no advertir la continuidad entre estos tres libros. David Roas proporcionó una definición convincente del fantástico; Ana Abello explica los recursos mediante los cuales esa definición adquiere forma literaria; Natalia Álvarez amplía el horizonte hacia las implicaciones culturales y políticas de uno de los grandes motivos del género, estudiando para eso la obra de las escritoras (Mariana Enríquez, Samanta Schweblin, Mónica Ojeda, Solange Rodríguez Pappe, Jacinta Escudos, Laura Rodríguez Leiva, Pilar Pedraza, Patricia Esteban Erlés, Cristina Fernández Cubasy Sofía Rhei) y Ana Abello se centra en la narratología e incluye a los escritores junto a las escritoras para estudiar en concreto a ernando Iwasaki, David Roas, Patricia Esteban Erlés y Juan Jacinto Muñoz Rengel…
Así, más que obras aisladas, a nuestro juicio constituyen las distintas etapas de una misma conversación teórico-crítica.
Teoría siempre al servicio de la lectura
Pero en especial hay en el libro de Ana Abello una virtud que conviene destacar. A pesar de la complejidad de su aparato teórico, nunca pierde de vista los textos literarios. La teoría aparece siempre al servicio de la lectura y no al contrario, circunstancia cada vez menos frecuente en determinados estudios académicos. La autora evita convertir el análisis en una exhibición terminológica y prefiere que sean los cuentos quienes vayan revelando las claves de su funcionamiento.
Quizá sea esa la principal enseñanza del volumen: recordar que el fantástico no consiste únicamente en introducir lo imposible en una historia, sino en construir cuidadosamente las condiciones para que el lector acepte, aunque solo sea durante unas páginas, que la realidad puede dejar de obedecer a sus propias leyes.
No es poco mérito en una época en que la crítica literaria parece debatirse entre la simplificación periodística y el hermetismo universitario. Poéticas de lo fantástico en la cuentística española actual consigue el difícil equilibrio entre la precisión conceptual y la inteligencia interpretativa. Y eso convierte este ensayo en una referencia obligada para quienes quieran comprender no solo hacia dónde se dirige el fantástico español contemporáneo, sino también por qué continúa siendo una de las formas más eficaces de interrogar la realidad…
Sí, a diferencia de los astrónomos, los friquis metemos los dedos en los enchufes para ver las estrellas. O para ver las estrellas leemos libros como éste.