Manolo Sierra recrea los espacios nocturnos celestiales con dos exposiciones en Babia y Laciana
Con unos pocos cuadros de pequeño formato, el pintor Manolo Sierra cita al público un verano más a su sala de exposiciones particular en Villablino, los estantes de El Bodegón Nevada. Para como él mismo dice “seguir pintando siempre el mismo cuadro” y jugar en esta ocasión con las estrellas, en el año del verano más celestial del nuevo milenio.
En este verano en que el mundo vive pendiente de la observación del cielo por el eclipse solar que se anuncia para el 12 de agosto, Sierra recuerda con sus dobles cuadros que la noche y las estrellas también merecen la atención del público con esta muestra que él titula Como estrellas fugaces. Lo hace con esta serie de estampas cotidianas, que Manolo siempre recrea de los espacios de su tierra o los interiores de su casa en Babia. Por eso afirma que “siempre pinta el mismo cuadro”.
En esta ocasión, da vida al oscuro cielo nocturno salpicado por la luz de las estrellas en las cuatro imágenes exteriores de la muestra, mientras que todas las de los interiores abren un segundo cuadro a través de las ventanas para mostrar el cielo estrellado.
Con esas estampas cotidianas, como las denomina, invita al espectador a incentivar su propia interpretación de cada imagen, evocar sus recuerdos o imbuirse de los detalles presentados: una cafetera, un pájaro, una carta por escribir, la guitarra o el botijo. Siempre con una ventana abierta al cielo por la que dejar salir a volar la imaginación.
Esta exposición de Villablino es un complemento o una ampliación de la otra exposición que hace unos días abrió en la iglesia de Lago de Babia, Luz que parpadea aún no clarea. Ambas permiten a los vecinos de la montaña occidental leonesa disfrutar del placer visual de sus imágenes y recordarles que son los agraciados poseedores de un territorio ideal para la observación de las estrellas.