La fiesta de LacianArt llenó de alegría y arte la Casa de Cultura de Villablino en la tarde del viernes
Más de un centenar de personas se dieron cita en el atardecer del viernes en la sala de exposiciones, para pasear por la sala atendiendo en solitario o comentando con los acompañantes el recorrido visual por las obras fijadas en las paredes, colgadas del techo, ocupando parte del suelo o sobre peanas.
Y con la atención fijada una y otra vez en el enorme pájaro vegetal, que obligaba a circular a su alrededor para poder apreciar bien toda su magnitud. Dando con su presencia un nexo de continuidad a todo el arte que lo envuelve en la sala.
Luego llegó la presentación oficial, las palabras de la concejal del área de cultura del Ayuntamiento de Villablino, Mercedes Fisteus, que aseguró sentirse “orgullosa de esta excelente exposición y de la respuesta social, nunca he visto esta sala tan llena de gente”.
Agradeció al “colectivo LacianArt, un año más, su aportación y trabajo en favor de nuestra comunidad”. En la misma línea incidió después el acalde, Mario Rivas, tanto de agradecimiento como de “satisfacción y orgullo”.
María del Roxo como portavoz del grupo de artistas, explicó las ausencias de algunos habituales de otros años y la incorporación de nuevos artistas, y detalló que Carmen Madreñaroja, había empleado algo más de seis horas para completar la creación del pájaro vegetal del centro de la sala.
También explicó las aportaciones que al colectivo han realizado este año dos talleres de la Asociación de Amigos de Sierra Pambley, el de “la magia de la lana”, con obras de Berta Rodríguez, Marta Vázquez y Ofelia Arias. Y el taller de fotografía, con una exposición colectiva del grupo de los autodenominados 'Fotofartones', con una exposición de fotografías en blanco y negro titulada 'De luces a sombras, de la realidad a lo irreal'.
Un tiempo de relax después, para acompañados de los propios artistas y atentos a sus comentarios, dar un paseo por la estancia, para grabar en la memoria palabras y visiones. Para cuando, con el tiempo suficiente y la calma necesaria, en una jornada más sosegada volver a visitar la muestra para apreciar mejor los detalles y la visión de conjunto.
Para cerrar la jornada un aperitivo y música. El rellano de la escalera situado en la fachada norte del edificio y que asciende hacia la casa consistorial, se convirtió en el escenario idóneo donde mitigar el calor de la tarde y mientras se servían aperitivos a los asistentes, poder escuchar la interpretación de una serie de blues a cargo del músico Marcos Cachaldora.