León, una provincia entre espías británicos y guerrilleros antifranquistas en plena Segunda Guerra Mundial

Agencia EFE

18 de julio de 2026 12:39 h

Mientras Europa ardía en la Segunda Guerra Mundial y miles de españoles seguían sufriendo las consecuencias de la Guerra Civil, la provincia de León se convirtió en un discreto escenario de espionaje, redes clandestinas, guerrilla antifranquista y rutas de evasión vinculadas a los servicios secretos británicos, según una investigación de la Universidad de León (ULE) que aporta nueva documentación procedente de archivos del Reino Unido.

El estudio, recogido por la Agencia EFE, firmado por el historiador Javier Rodríguez González y publicado en la revista Millars, sostiene que el noroeste peninsular desempeñó entre 1936 y 1945 un papel estratégico mucho más relevante de lo que tradicionalmente ha reflejado la historiografía, al situarse entre las fronteras portuguesa y francesa y entre el Cantábrico, el Atlántico y la cordillera Cantábrica.

La investigación conecta en un mismo relato tres fenómenos habitualmente estudiados por separado: la caída del Frente Norte durante la Guerra Civil, el nacimiento de la guerrilla antifranquista y las actividades de inteligencia desarrolladas en España durante el conflicto mundial.

Uno de los hallazgos más llamativos es el protagonismo que adquirió León dentro de las operaciones de inteligencia británicas.

Entre los documentos consultados en los Archivos Nacionales del Reino Unido figura la actividad del ingeniero escocés Alexander Easton, afincado en El Bierzo, quien mantenía contactos con la resistencia antifranquista y que, según un informe de los servicios secretos británicos de 1943, trabajaba para el consulado británico de Vigo enviando información sobre Galicia y el noroeste español.

Easton, conocido entre los guerrilleros como El Inglés o El Amigo, proporcionó además apoyo logístico a la Federación de Guerrillas de León-Galicia, facilitándoles una multicopista para imprimir propaganda, una radio y refugios seguros en la comarca berciana.

La investigación también rescata la historia de la denominada Red San Miguel, considerada por el autor como la principal estructura de espionaje británica desplegada en el noroeste español. Su centro de operaciones se encontraba en la ciudad de León y estaba dirigido por Lorenzo San Miguel, quien coordinaba informaciones procedentes de Asturias, Galicia, Cantabria y el País Vasco antes de transmitirlas a Londres mediante mensajes cifrados.

Según el estudio, la red fue desmantelada en 1943 por los servicios de inteligencia franquistas. El propio San Miguel murió abatido en una vivienda de la calle Condesa de Sagasta de la capital leonesa y varios integrantes de la organización fueron posteriormente condenados a muerte y ejecutados en Oviedo.

La documentación analizada apunta incluso a que los británicos llegaron a contemplar posibles planes de intervención militar en España en caso de evolución desfavorable de la guerra mundial. En ese contexto, el noroeste peninsular aparecía como un territorio estratégico para cualquier hipotético desembarco aliado.

Pero León no solo fue escenario de espionaje. El trabajo recuerda que la provincia fue también la cuna de la primera gran organización guerrillera de la posguerra española: la Federación de Guerrillas de León-Galicia. Nacida en los montes situados entre León y Ourense, agrupó desde 1942 a combatientes antifranquistas procedentes de distintas sensibilidades políticas y extendió su actividad por El Bierzo, La Cabrera, Laciana, la Maragatería y zonas limítrofes de Galicia, Asturias y Zamora.

El origen de aquella resistencia se encuentra en los llamados “huidos”, republicanos que tras la victoria franquista se refugiaron en las montañas para escapar de la represión. Muchos de ellos encontraron en la abrupta geografía del oeste leonés un refugio natural que acabaría convirtiéndose en una estructura guerrillera organizada.

Otro de los aspectos más singulares que aborda el estudio son las rutas clandestinas de evacuación utilizadas para sacar de Europa a perseguidos por el nazismo. Los investigadores han localizado informes británicos que describen itinerarios entre Francia, Madrid, León, Vigo y Portugal gestionados por agentes vinculados al Servicio de Operaciones Especiales (SOE).

En esos documentos aparece incluso citado el histórico Hotel Oliden de León como posible punto de parada para quienes atravesaban España de manera clandestina camino de la frontera portuguesa. También se menciona La Bañeza como enclave estratégico dentro de esos recorridos secretos.

Para Rodríguez González, las fronteras del noroeste fueron mucho más que simples límites geográficos. Entre el final de la Guerra Civil y la conclusión de la Segunda Guerra Mundial se transformaron en corredores de fuga, territorios de resistencia, escenarios de espionaje y espacios donde se cruzaron los intereses de británicos, alemanes, franquistas y guerrilleros.

La investigación forma parte del proyecto estatal Fronteras (in)visibles: información, inteligencia y redes clandestinas en espacios fronterizos (España, 1936-1950) y aporta una nueva visión sobre el papel desempeñado por León en uno de los periodos más convulsos del siglo XX, situando a la provincia en el mapa internacional de la guerra secreta que se libró en Europa.