La desconocida huella francesa en el patrimonio renacentista de Astorga y El Bierzo

Agencia EFE

Un estudio del investigador de la Universidad de Burgos Rubén Fernández Mateos ha rescatado la trayectoria de tres entalladores franceses que desarrollaron parte de su actividad artística en la diócesis de Astorga durante la segunda mitad del siglo XVI, una investigación que aporta nueva documentación sobre sus obras y confirma la relevancia de la influencia gala en el patrimonio renacentista leonés.

El trabajo publicado en la revista científica 'Santander. Estudios de Patrimonio' analiza las figuras de Francisco Julí, Guillomo Peral y Cristóbal Fuertes, tres maestros procedentes de Francia que trabajaron en diferentes localidades de la antigua diócesis asturicense y cuya actividad había permanecido parcialmente oculta entre la documentación de la época.

Según explica el autor, la llegada de artistas extranjeros fue una constante en la España de la Edad Moderna y, en el caso de Castilla y León, contribuyó decisivamente a la evolución de la escultura y la arquitectura religiosas.

Tres entalladores franceses en tierras leonesas

El primero de ellos es Francisco Julí, natural de Dijon (Francia), un maestro relacionado con el retablo de la Trinidad de la colegiata de Santa María de Villafranca del Bierzo, una de las obras más destacadas del manierismo en la provincia de León.

El estudio sostiene que Julí, documentado como “maestro de cantería y entallador”, habría actuado principalmente como contratista y responsable del ensamblaje del conjunto, mientras que la ejecución de las esculturas pudo corresponder a otros artífices de origen francés.

La investigación también recupera la figura de Guillomo Peral, natural de la ciudad normanda de Ruan, cuya presencia en Astorga está documentada entre 1589 y 1591. A través de contratos notariales conservados en el Archivo Diocesano de Astorga, el autor reconstruye parte de su actividad profesional y aporta nuevas referencias sobre obras hoy desaparecidas.

Entre ellas destaca la contratación de una sillería de coro para el convento del Sancti Spiritus de Astorga, encargo realizado en 1589. El estudio incorpora incluso la traza o dibujo original de parte de esa obra, un documento que permite conocer mejor los modelos artísticos empleados por el maestro francés y su adaptación a las corrientes romanistas y clasicistas de finales del siglo XVI.

Junto a esta obra, Peral aparece ligado a la elaboración de escritorios, puertas, cajonerías y custodias para distintos templos de León, Zamora y Galicia, reflejo de una intensa actividad artística que quedó truncada por su fallecimiento en 1591.

El tercer protagonista del estudio es Cristóbal Fuertes, un entallador vinculado al círculo de Bartolomé Hernández, uno de los principales seguidores de Gaspar Becerra en el antiguo obispado astorgano. La investigación revisa su biografía, aclara dudas sobre su identidad y documenta numerosas actuaciones como autor, tasador y fiador de obras repartidas por León, Zamora, Lugo y Ourense.

De las diferentes piezas relacionadas con Fuertes, únicamente se conservan dos sagrarios: el de la iglesia de San Miguel de Moral de Órbigo y el de la parroquia de Santa Colomba de Sanabria, en Zamora.

La investigación concluye que la diócesis de Astorga participó plenamente en las corrientes artísticas europeas del Renacimiento y que, junto a nombres más conocidos de la escultura procedentes del norte de Europa, existieron otros maestros menos famosos cuya aportación había quedado diluida por el paso del tiempo y la pérdida de muchas de sus obras.