Investigadores de la ULE aprovechan las cáscaras de pistacho: de residuo a fuente de antioxidantes de alto valor

Agencia EFE

Investigadores del Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León (Itacyl) y la Universidad de León (ULE) han logrado convertir las cáscaras de pistacho, uno de los principales residuos de esta industria, en una valiosa fuente de compuestos antioxidantes mediante un método innovador y más sostenible.

El estudio, publicado en la revista Antioxidants, demuestra que este subproducto, puede dejar de ser un problema medioambiental con su transformación en una materia prima con múltiples aplicaciones industriales.

Las cáscaras o envolturas externas del pistacho suelen acumularse tras la cosecha y pueden representar más del 60% del volumen generado en el procesado del pistacho. Debido a su alta humedad, pueden favorecer la contaminación microbiana o la fermentación, lo que plantea retos de gestión y posibles impactos ambientales.

Frente a ello, el equipo científico ha optimizado un sistema de extracción que permite recuperar compuestos fenólicos –sustancias con reconocidas propiedades antioxidantes– de forma más eficiente que con técnicas tradicionales.

El avance se basa en el uso de la denominada extracción acelerada con disolventes (ASE), una tecnología que trabaja a altas temperaturas y presiones para mejorar el rendimiento del proceso. Con este método, los investigadores han logrado obtener hasta 9,92 gramos de compuestos fenólicos por cada 100 gramos de materia seca, una cifra superior a la alcanzada con procedimientos convencionales.

Además, la técnica permite reducir tanto el tiempo de extracción como la cantidad de disolvente necesario, lo que refuerza su carácter sostenible y su potencial para aplicaciones industriales.

Valorización de un residuo agroalimentario con escaso aprovechamiento

“Se trata de un primer paso para valorizar un residuo agroalimentario que hasta ahora tenía escaso aprovechamiento”, subraya el estudio, que destaca el uso de disolventes considerados seguros, como el agua y el etanol, en línea con procesos más respetuosos con el medio ambiente.

Los resultados indican, además, que el ácido gálico es el compuesto predominante en estos extractos –entre el 35,7% y el 48,1% del total–, acompañado de otros ácidos fenólicos con actividad antioxidante.

Estas sustancias no solo contribuyen a neutralizar los radicales libres, sino que también están asociadas a efectos beneficiosos para la salud, como propiedades antiinflamatorias, antimicrobianas o protectoras frente al daño celular.

Los investigadores destacan que este tipo de extractos podría tener aplicaciones en sectores como la alimentación, la cosmética, los nutracéuticos o incluso la alimentación animal, lo que abre nuevas oportunidades económicas en torno a la valorización de residuos agrícolas.

El estudio recoge que el método ASE no solo incrementa la cantidad de compuestos recuperados, sino que mejora su actividad antioxidante, lo que refuerza su interés industrial.

Bioeconomía circular

En este sentido, la investigación se enmarca en el impulso a la bioeconomía circular, que busca aprovechar los subproductos agrícolas para generar nuevos productos de valor añadido y reducir el impacto ambiental.

Pese a los resultados prometedores, los autores advierten de que aún es necesario estudiar la viabilidad económica y el escalado industrial del proceso antes de su aplicación comercial a gran escala.

Con este trabajo, la Universidad de León se sitúa en la vanguardia de la investigación en valorización de residuos agrícolas, en un contexto en el que la sostenibilidad y la economía circular ganan cada vez más peso en la industria alimentaria.