La Ciencia internacional rinde homenaje a las investigadoras leonesas fallecidas en el accidente de Urda
Luto generalizado en la Ciencia internacional por la muerte de las científicas leonesas leonesas Marta Shahbazi Alonso, de 41 años, y Tamara González Costa, de 31, fallecidas el pasado 28 de octubre en el accidente ferroviario ocurrido en Urda, Toledo.
Ambas viajaban hacia El Rompido (Huelva) para participar en el decimonoveno Congreso de la Sociedad Española de Biología del Desarrollo, donde Shahbazi iba a recibir un galardón por su trayectoria investigadora.
El dolor generalizado y los homenajes han sido variados, incluso la prestigiosa revista científica Nature ha publicado un artículo de recuerdo para las dos investigadoras bajo el título 'Una científica perfecta, una madre perfecta'.
La publicación académica recuerda la trayectoria de ambas biólogas y recoge testimonios de compañeros, mentores e instituciones que destacan su talento, su generosidad y el vacío que deja su pérdida en la comunidad científica internacional.
Una referencia en biología del desarrollo
Marta Shahbazi era investigadora en el Laboratorio de Biología Molecular (LMB) de Cambridge y una figura de referencia en el estudio del desarrollo embrionario humano. Entre sus contribuciones más destacadas figura una investigación pionera de 2016, en la que logró mantener embriones humanos en cultivo hasta catorce días tras la fecundación, superando el límite previo de seis días.
Por este logro y los desarrollos del mismo que pudiera conseguir el laboratorio que dirigía en la Universidad del país británico, muchos compañeros preveían que pudiera ser más tarde o más temprano candidata al Premio Nobel. Shahbazi era originaria de Carrizo como su tía María José Alonso, Premio Nacional de Ciencia 2021.
Su avance abrió nuevas posibilidades para estudiar las primeras etapas de la gestación, comprender mejor las causas de los abortos espontáneos y analizar los mecanismos moleculares implicados en la formación de tejidos y en las anomalías cromosómicas asociadas a la pérdida del embarazo.
Shahbazi se dirigía al congreso para recoger el premio José Luis Gómez-Skarmeta, concedido por la Sociedad Española de Biología del Desarrollo en reconocimiento a sus aportaciones al estudio del desarrollo humano temprano.
En Torrelodones, pueblo donde se crió están solicitando que se ponga su hombre al instituto de la localidad.
Recuerdo de sus colegas
Sus colegas la recuerdan en la prestigiosísima revista Nature y en las redes sociales no sólo como una científica excepcional, sino también como una persona cercana y generosa, capaz de compatibilizar una exigente carrera investigadora con la crianza de sus dos hijos.
Su colaboradora Roser Vento-Tormo la describe como una científica y madre ejemplar, mientras que su antigua mentora, Magdalena Żernicka-Goetz, la cita como un modelo inspirador para sus estudiantes.
Jan Löwe, director del Laboratorio de Biología Molecular de Cambridge, lamentó la muerte de “una figura clave para el futuro de la ciencia” y subrayó que Shahbazi era una investigadora “inspiradora, talentosa y apasionada”, cuya pérdida supone “un shock profundo y una enorme pérdida” para el centro.
Según recoge esta revista científica, una de las más importantes del planeta, Shahbazi se encontraba “consolidando su carrera académica” y sus últimos trabajos sobre anomalías cromosómicas serán publicados en los próximos meses. Su fallecimiento, junto al de Tamara González Costa –investigadora postdoctoral en el Instituto de Biotecnología Molecular de Viena–, “deja un vacío irreparable entre sus familias, amistades y colegas”, según la publicación.