Los ruidos del Barrio Húmedo de León multiplican las quejas vecinales: del bar sin aforo desde 1971 a las molestias de la limpieza

Los ruidos provocados por el ocio nocturno en el Barrio Húmedo de la ciudad de León son una de las quejas frecuentes que los ciudadanos elevan al Procurador del Común de Castilla y León, la defensoría del pueblo autonómica que tiene su sede en, precisamente, la zona histórica de la ciudad.

Varias son las resoluciones acumuladas en los últimos meses por el Procurador dando al razón a los ciudadanos sobre quejas por el exceso de ruidos en una lugar como es la mayor parte del Casco Antiguo de León con una limitación extra en la llamada Zona Acústicamente Saturada (ZAS), con una estricta normativa en vigor. El Procurador pide al Ayuntamiento que mantenga las inspecciones sobre el cumplimiento de los niveles de ruido y los horarios de cierre, así como las molestias ocasionadas por la acumulación de personas en la vía pública.

Una de las últimas resoluciones del Procurador del Común reprocha los ruidos pero los provocados por el servicio de limpieza del propio Ayuntamiento de León. Un tema sobre el que el consistorio leonés ha pasado de puntillas sin contestar, lo que le ha llevado a ser clasificado como entidad 'no colaboradora'.

Un vecino del Casco Antiguo reclamaba en su queja que la limpieza de la zona comience a las 8 de la mañana, en lugar de las 6 habituales, haciendo alusión a los ruidos que genera y causa molestia a los vecinos el funcionamiento de la máquina barredora y los sopladores de la suciedad cuando los operarios trabajan. El vecino reclamaba que se cumple la normativa ZAS que impide el uso de elementos mecánicos de limpieza entre la medianoche y las siete de la mañana, acreditando el uso de una sopladora con imágenes. Además pedía que se controlaran las aglomeraciones de personas afuera de locales de ocio, lo que genera una gran cantidad de residuos y obliga a extremar su limpieza a primera hora de los miércoles y sábados al desarrollarse en la Plaza Mayor el tradicional mercado.

El Procurador del Común ha recordado al consistorio leonés el caso de un ayuntamiento condenado por los ruidos nocturnos del camión de la basura, que tuvo que indemnizar al vecino por el exceso de ruidos que sobrepasaban los límites legales. Por ello le instan a “adoptar las medidas oportunas para garantizar el cumplimiento de estas obligaciones, con el fin de que los vecinos de las calles (no facilitadas) no sufran las molestias causadas por el ruido y demás perjuicios ocasionados por el consumo de bebidas en la vía pública”.

Además le reclama que “como responsable del servicio municipal de limpieza viaria, para que, con carácter general, no se utilicen medios mecánicos en el período fijado entre las 00:00 y las 07:00 horas en las vías públicas incluidas dentro de la Zona declarada Acústicamente Saturada del Casco Antiguo de la ciudad de León”. Es decir, que se cumpla lo ya puesto en la ordenanza municipal.

De paso le reclama que “en adelante cumpla ese Ayuntamiento la obligación de auxiliar al Procurador del Común en sus investigaciones en los términos exigidos por la Ley”.

Un bar sin aforo desde 1971

Otra de las situaciones más surrealistas detectadas por el problema de ruidos ha sido la situación provocada por un local de ocio del Barrio Húmedo, y en la Zona Acústicamente Saturada de la ciudad que ha sido denunciado por un ciudadano a la defensoría tras varias quejas al Ayuntamiento de León. Este local cuenta con una doble licencia (Bar y Sala de Fiestas) desde el año 1971.

El Ayuntamiento de León ha reconocido el Procurador que existen quejas vecinales sobre infracciones administrativas y alteraciones del orden público causadas por el funcionamiento de este local de ocio debido a la presencia de clientes en el exterior. En el año 2024, señala, se produjeron catorce intervenciones por los agentes de la autoridad, fundamentalmente como consecuencia de quejas vecinales ante las molestias y ruidos generados por la aglomeración de personas y en el año 2025, la mayor parte de denuncias se formularon por el incumplimiento del horario de cierre, las cuales fueron remitidas para su tramitación a la Delegación Territorial de la Junta de Castilla y León en León.

Pero la sorpresa ha venido al revisar las licencias y el aforo del bar, que no está fijado al tener las dos licencias a la vez, lo que a su vez le permite abrir de de forma continuada desde las 6 de la mañana hasta las 4 y media de lunes a jueves y hasta las 6:30 los fines de semana. Es decir, puede llegar a esta abierto todo el día por la coincidencia de las licencias. La Policía Local de León instó al servicio que regula las licencias del Ayuntamiento de León a revisar esta cuestión para garantizar la convivencia vecinal.

En el proceso de revisión el Ayuntamiento de León descubrió que no existe limitación de aforo en las licencias del año 1971 y que como no se han producido obras que obliguen a adaptarse al código técnico de edificación no puede obligar a realizar cambios. Además, el Ayuntamiento de León reprocha que como la Junta de Castilla y León aún no ha desarrollado el procedimiento legal necesario para revisar y fijar el aforo en licencias tan antiguas no puede fijar un aforo, pese a que la normativa de ruidos data del año 2009. Incluso un informe del arquitecto municipal de 2025 señaló que las condiciones de evacuación del local denunciado son “claramente insuficientes para ocupaciones superiores a 100 personas”.

El Procurador del Común reconoce el vacío legal para determinar el aforo pero insta al Ayuntamiento de León a exigir al dueño un seguro de responsabilidad civil de al menos 100.000 euros. Además, exige que se aplique la nueva normativa que obliga a un intervalo de seis horas de cierre entre las dos actividades para romper el ciclo de funcionamiento continuo y garantizar el descanso de los vecinos y la convivencia. También insta a la Policía Local a mantener la vigilancia del local sobre su funcionamiento en cuanto a horarios de ruido y las conexiones del sistema de control de ruidos, que alguna vez se ha desconectado y no se ha podido verificar.