El calor dispara las quejas por la falta de climatización de edificios públicos en León en una provincia sin refugios climáticos

A finales del pasado mes de mayo el Procurador del Común de Castilla y León reclamaba a todas las poblaciones de más de 20.000 habitantes que le informaran cuáles eran las medidas que tenía adoptadas cada municipio en cuanto a la adaptación de los espacios urbanos de Castilla y León a los episodios de calor extremo.

En ella recoraban que en una comunidad como Castilla y León “caracterizada por un acusado envejecimiento demográfico y, por ello, con una elevada prevalencia de enfermedades crónicas, así como una creciente concentración de población en entornos urbanos”, actuar de forma preventiva contra el calor como parte del “deber de los poderes públicos de proteger la salud, la integridad física y el derecho a un medio ambiente adecuado”.

El Procurador del Común solicitaba también a los grandes ayuntamientos “que se valore la incorporación progresiva de medidas de adaptación de los espacios urbanos frente a episodios de calor extremo, impulsando, en función de las características, necesidades y recursos disponibles, una red flexible de espacios públicos y equipamientos municipales susceptibles de desempeñar funciones de alivio térmico y protección de la salud de la población durante situaciones de temperaturas extremas”.

Y es que con carácter general esa adaptación es inexistente en la provincia leonesa. El último informe de Greenpeace sobre la situación revela que la adaptación de espacios como refugio climático se ha estancado en España. En la comunidad autónoma solo Valladolid cuenta con una red de refugios climáticos en la ciudad, considera “una de las soluciones más sencillas de implementar a corto plazo para asegurar la protección y alivio de la población más vulnerable”.

Los datos son contundentes: el pasado mes de junio fallecieron más de 1.000 personas por causas atribuibles al calor, más de 200 de ellas durante la primera ola de calor. Y cuando ya atravesamos la segunda ola del calor del verano, apenas dos semanas después de su inicio, las quejas se multiplican en León por la falta de adecuación de los espacios y edificios públicos al calor.

Aunque los cuatro grandes municipios de la provincia -León, Ponferrada, San Andrés y Villaquilambre- forman parte de la Red Española de Ciudades por el Clima ninguno cuenta con espacios oficiales de refugio climático. Son espacios como bibliotecas o centros públicos que cuentan con climatización y un horario amplio, sobre todo en horas centrales de calor, para que aquellos ciudadanos que lo necesiten acudan y puedan estar más frescos que en sus hogares. La Red cuenta incluso con una guía de implantación, y el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico ha anunciado fondos para crear una Red Estatal de Refugios Climáticos “y el refuerzo de las políticas de prevención frente al calor extremo”.

Centros hospitalarios y colegios

Las quejas en la provincia leonesa de las últimas semanas se centran en el impacto del calor, especialmente las oleadas, en centros sanitarios, asistenciales y educativos.

Una de las principales denuncias se ha registrado en el Hospital Santa Isabel de León, la parte del Hospital de León dedicada a la asistencia de enfermedades mentales, donde se ha denunciado que las unidades de hospitalización carecen de aire acondicionado pese a que el centro atiende a pacientes que, en muchos casos, permanecen ingresados durante meses e incluso años. Las altas temperaturas han obligado tanto a profesionales como a enfermos a soportar jornadas con un calor muy intenso, aliviado únicamente por uno o dos pequeños ventiladores de mesa por planta, claramente insuficientes para las dimensiones del edificio. Por ello se exige una solución de climatización ya que afecta a personas vulnerables para las que el hospital constituye prácticamente su hogar, reclamando que se planifique una solución definitiva ante unos veranos cada vez más extremos.

A la situación denunciada en Santa Isabel se suma a otros casos conocidos en las últimas semanas. CSIF llevó ante la Inspección de Trabajo las condiciones del Centro de Referencia Estatal de Discapacidad y Dependencia (CREDYD) de San Andrés del Rabanedo, al que denominó “infierno térmico” por registrar temperaturas superiores a los 30 grados en un centro que atiende a personas con grave discapacidad y dependencia. El sindicato denunció la ausencia de medidas eficaces de climatización y alertó del riesgo tanto para trabajadores como para usuarios especialmente vulnerables, reclamando actuaciones urgentes para garantizar unas condiciones dignas.

El calor también ha centrado la preocupación en los centros de educación infantil. En Ponferrada, la familia de un niño de 23 meses denunció que el menor sufrió un golpe de calor mientras dormía la siesta en la guardería municipal Mago Chalupa, un episodio por el que ha anunciado acciones legales y tras el que el Ayuntamiento se comprometió a acelerar la instalación de aire acondicionado en las dos escuelas infantiles municipales. A ello se suman las reiteradas denuncias de sindicatos y familias por las altas temperaturas en las aulas de 0 a 3 años. CCOO considera insuficientes las medidas adoptadas por la Junta y reclama un plan estable de climatización para evitar nuevos episodios de riesgo.

El AMPA de la Escuela Infantil Parque de los Reyes de León asegura que en las aulas se superan de forma habitual los 28 grados pese a existir una partida presupuestaria aprobada para mejorar la climatización, mientras que UGT exige la ejecución inmediata de las actuaciones comprometidas y recuerda que la exposición prolongada al calor supone un riesgo para bebés, trabajadores y docentes.