La CHD no aprecia afecciones atribuibles a los incendios forestales en las aguas subterráneas de León
La Confederación Hidrográfica del Duero (CHD) mantendrá el seguimiento extraordinario de las aguas subterráneas de la provincia de León para evaluar los posibles efectos de los grandes incendios forestales registrados en el verano de 2025, aunque los datos analizados hasta ahora no han permitido constatar un deterioro químico generalizado ni una afección atribuible de forma inequívoca al fuego.
El organismo de cuenca –que no incluye la comarca de El Bierzo ni Laciana por ser pertenecer estas zonas a la cuenca Miño-Sil– ha informado este jueves de que ha completado una nueva fase de los trabajos de control iniciados tras los incendios que arrasaron más de 36.000 hectáreas en la provincia leonesa, una de las más afectadas por los fuegos del pasado año.
Según la CHD, los resultados obtenidos en campañas realizadas entre finales de 2024 y la primavera de 2026 han mostrado algunas variaciones puntuales, pero no han evidenciado una alteración “general, homogénea y duradera” de las masas de agua subterránea analizadas.
Por este motivo, el organismo ha considerado necesario prolongar el control en los puntos considerados de interés, especialmente tras nuevos periodos de recarga de los acuíferos, para determinar si las variaciones detectadas desaparecen, se mantienen en el tiempo o responden a la variabilidad natural de cada emplazamiento.
El comisario de Aguas de la CHD, Alejandro Cózar, ha trasladado un “mensaje tranquilizador, aunque también con cierta prudencia”, al señalar que los datos disponibles muestran que los acuíferos no se han visto afectados “de forma general”.
“Por ahora, nada nos permite decir que el agua subterránea se haya visto deteriorada ni tampoco una relación directa de esos cambios con los incendios ocurridos el año pasado”, ha afirmado Cózar.
La CHD ha recordado que los efectos de los incendios sobre las aguas subterráneas suelen manifestarse de forma lenta, ya que las cenizas y otros compuestos procedentes de la combustión son arrastrados por la lluvia hacia el interior del suelo y pueden tardar desde semanas hasta años en alcanzar los acuíferos.
Nueve puntos de control
El seguimiento se ha desarrollado en nueve puntos de control entre manantiales, pozos, sondeos y piezómetros distribuidos en siete masas de agua subterránea de la provincia: La Tercia-Mampodre-Riaño, La Babia-Luna, Terciario Detrítico del Tuerto-Esla, Terciario Detrítico del Esla-Cea, La Maragatería, Raña de La Bañeza y Aluvial del Órbigo.
Para evaluar la posible incidencia de los incendios, los técnicos han comparado los resultados obtenidos antes y después de agosto de 2025, fecha utilizada como referencia temporal. En la mayoría de los puntos, la composición química del agua se ha mantenido dentro de los márgenes habituales observados en controles recientes.
La ausencia de análisis de estos compuestos anteriores a los incendios ha impedido determinar si ya estaban presentes en los acuíferos antes de los fuegos o si su concentración aumentó posteriormente. Los datos actuales servirán como referencia para futuras campañas de seguimiento.