“Lo pequeños y especiales que somos”: Mi experiencia como estudiante de Astrofísica bajo la sombra del eclipse solar total en León

El eclipse total de sol de 2026 se acabó. Por un momento, el espacio y el mundo se sintieron un poco más cerca. La experiencia para mi, joven estudiante de Astrofísica de la Universidad de Harvard, fue algo especial, increíble de una manera muy difícil de explicar. Gracias a los cielos sin muchas nubes del miércoles 12 de agosto, muchas personas en León disfrutamos unas vistas maravillosas. Cada persona tendrá una historia memorable. La mía no la olvidaré jamás.

Por la mañana, la energía en las calles de la ciudad ya era algo diferente. Multitud de personas hablaban en una variedad de idiomas y podrías sentir lo emocionada que estaba la gente. Caminé al Palacio de Exposiciones para los eventos organizados por la Agencia Espacial Europa (ESA) con motivo del eclipse. Pronto iban a abrir y ya había muchas personas en el lugar. Inmediatamente entré en una cola donde recibí dos pósteres con fotos de la ESA y del telescopio JWST. También tenían muchos documentos sobre el eclipse, la ciencia y algunas medidas de seguridad.

Caminando por el espacio vi una variedad de actividades: charlas, pruebas divertidas, actividades de arte e ingeniería, y muchos lugares para preguntar a voluntarios y sacar fotos. El evento en general se enfocaba en el fomento del interés de los niños, pero personas de todas las edades podían participar. Como tenía tiempo límite y las colas eran un poco largas, yo solo participé en dos actividades.

La primera actividad fue una charla sobre las habilidades necesarias para ser un buen astronauta. La presentación incluía videos, juegos de memoria, bromas e interacción con la audiencia. Me sentía muy satisfecha de saber que mis habilidades de memoria estaban muy cerca del nivel de un astronauta en la ESA -aunque muchos niños más jóvenes hicieron un trabajo mejor que yo en los juegos-.

Un reloj de sol... sólo leonés

Después, participé en una actividad con la Asociación Leonesa de Astronomía. Se trataba de crear un reloj de sol con papel, que solo funciona en León y los pueblos cercanos. Algo divertido sobre la actividad es que todos los miembros de la asociación llevaban ropa del estilo de astrónomos antiguos. Fue una experiencia muy divertida durante el proceso de construcción y ¡ahora tengo mi propio reloj del sol leonés!

Para entonces habían llegado muchas personas y comencé a realizar muchas entrevistas: quería conocer cómo vivían cada uno de ellos el día del eclipse y las actividades organizadas.

Simon, del Reino Unido, me contó que vino a León sólo para ver el eclipse y que “este será el cuarto” que vea. “Soy geek -friki- y por eso he sabido sobre el eclipse y el evento de la ESA. Vamos a ver qué tal será el eclipse aquí, haremos senderismo para llegar al lugar donde lo veremos”.

Inglés también era Jason, que vino de la mano de Simon, y admitió que “estoy disfrutando mucho y es bueno que haya un evento como este”. En su caso, el de León sería el tercer eclipse de su vida.

Rubén era leonés y consideraba que “los talleres están muy guays”. Se alegraba de que estas actividades, estupendas para “enterarme más sobre el eclipse y sobre lo que hace la ESA”, se hubieran “publicado en todos los sitios: es casi imposible no enterarse”.

Muy cerca estaba Omar, que viajó desde La Coruña “para pasar este día con la familia”. “Estuvimos buscando información y vimos que había una serie de charlas y talleres en el Palacio y por eso nos hemos venido para echar un vistazo a ver qué tal era. Hay mucho ambiente aquí y mucha información. Es un poco demasiado, en verdad, pero aprovechamos el ambiente”. Rocío, de Toledo, leyó “sobre el evento esta mañana en ILEÓN”. Y le generó “ganas de visitarlo, y aunque es muy enfocada en los niños, me gustan las charlas”.

Los voluntarios de la Universidad de León

Los talleres estaban dirigidos por voluntarios de la Universidad de León, con los que hablé también. Soraya estudia en la Facultad de Economía y admitía que “no es mi primera vez como voluntario pero sí es mi primera vez en un evento de Astronomía”. En todo caso, “me gusta que los voluntarios también podamos participar en las actividades con la gente”, aseguraba muy contenta. Daniel, por su parte, estudia Ingeniería en el Campus leonés, y resumía su trabajo “por primera vez siendo voluntario” como una satisfacción de “explicar a la gente y ayudar con las actividades”. Y luego sabía que “será interesante cuando veamos el eclipse”, el protagonista del día.

Vi muchas familias con niños pequeños pero también hubo gente sola y personas mayores. En cada parte del evento, un tema distinto. Pero en todos pasión y energía, amor por las cosas astronómicas.

Una tarde única con vino, queso y eclipse

En verdad, mi tarde del eclipse no fue una tarde normal, como la de tantas personas que esperaban ver el fenómeno en el cielo. Yo me junté con un grupo de exalumnos de mi universidad, que justo estaban visitando España para ver el eclipse. Y lo que habían organizado era una tarde llena de actividades en una viña, en el pueblo de Valdevimbre, donde hay muchas bodegas muy originales. Allí probé vinos y quesos, hablé con profesores de Astrofísica e incluso aprendí a fabricar sangría. Fue divertido y para nada una experiencia común para mí. En general, fue divertido tener actividades antes del eclipse para distraerse de la anticipación del evento más importante.

Cuando la Luna comenzó a ocultar el Sol, mi grupo estaba muy emocionado. Algunas personas habían visto más de diez eclipses solares en su vida totales pero para la mayoría fue nuestra primera vez. Nos sentamos en un sitio claro y plano para ver bien y todo resultó perfecto porque no hubo nubes, aunque hacía mucho calor al principio. Pero mientras la Luna se movía, la temperatura continuaba disminuyendo. También miré el progreso de la sombra de la Luna, la umbra, encima del suelo. A mi izquierda, el ambiente parecía el de un día normal. Y a mi derecha, el cielo y la tierra parecían un poco oscuros, como si una tormenta grande estuviera moviéndose. Me pareció entonces muy fácil de entender cómo las personas antiguamente tenían miedo de estos eventos cuando el ambiente empezaba a cambiar de maneras extrañas.

Y llegó la totalidad

Luego, en un momento, la Luna cubrió el Sol y el mundo fue oscuro. En un nivel literal, la Luna estuvo enfrente del Sol. Nada más. Pero fue mucho más que eso, resulta una experiencia muy difícil de explicar. Hubo un viento. Hubo un silencio y una pausa fuerte. Los insectos empezaron a moverse como si fuera de noche. La sombra que vi estaba encima de nosotros. Cuando ocurrió la totalidad vi la corona del sol, muy fuerte y grande, moverse como té en agua caliente. Venus apareció en el cielo y brilló como una estrella. Podrías ver el movimiento de la Luna enfrente del Sol durante el minuto de totalidad y un punto de luz brillante, llamado una prominencia, alrededor de la Luna durante el proceso.

El aire era frío. El mundo era silencio y estaba en un momento de paz. Yo he visto eclipses de totalidad del cincuenta y del noventa por ciento en el pasado, pero la totalidad del cien por ciento es algo enteramente diferente. Durante los dos minutos de cubrimiento solo quería captar la experiencia. Tomé una foto, nada más. Tenía una calidad peor pero no me importaba porque sabía que en toda mi vida, y en la de toda mi generación, yo, Sonia, vi el eclipse de 2026, y siempre será parte de mi historia.

Y al final, Lágrimas... de San Lorenzo

La fiesta no terminó después de la totalidad. El Sol estaba en el atardecer y el resultado fueron unas vistas impresionantes mientras el reaparecía. Vivimos una sensación de paz y reflexión en el grupo. Algunos estaban charlando con amigos y otros pensaban en silencio, dentro de su mente. Vimos la puesta del sol. En ese momento, el sol estuvo debajo de la tierra.

No pienso que mi experiencia haya sido normal. Y menos aún viviendo al mismo tiempo, el eclipse y la coincidencia entre el eclipse y las Lágrimas de San Lorenzo, que no son comunes tampoco. Mirábamos la lluvia de estrellas con mi grupo y los profesores de algunas universidades. Tener dos eventos astronómicos en el mismo día fue algo especial: un tiempo perfecto para relajarse y reflexionar sobre todo.

Un pequeño cuestionario

Entrevisté a compañeros en mi grupo después del eclipse. Describieron sentir emoción durante lo que alguno llamó “evento mágico” y tenían cosas muy profundas que decir.

What brought you here to León? / ¿Qué te trajo aquí, a León?

Selina, de California, estudió “Física y también un poco de Astrofísica también”, por lo que “pensaba que sería una experiencia muy guay... y en verdad fue”. Jan, procedente de Boston, está ya “jubilado más o menos y tengo más tiempo”. “Siempre he querido ver un eclipse e intenté verlo en los Estados Unidos, pero hacía nublado, y estaba muy emocionado cuando esta oportunidad apareció, especialmente en España”, admite.

Para David Charbonneau, profesor de Astronomía en Harvard University, “algo especial es que fui guía de Astronomía para el grupo y la mayoría de la gente en nuestro grupo nunca ha visto un eclipse solar total, de modo que he sido la persona que se lo he mostrado y compartir la experiencia con mágico”.

How was for the eclipse for you: what did you see and what did you feel? / ¿Cómo viviste el eclipse? ¿Qué viste y qué sentiste?

Selina destacó que “la energía ha sido buenísima”. “Habíamos tenido algunas charlas en los días anteriores para prepararnos” y sin embargo “cuando llegamos hacía mucho calor en la viña; pero cuando nos sentamos y puse los gafas de eclipse en mi cara, estaba lista y emocionada para mirar”. “Antes del eclipse sentía como si estuviera en mis días de universidad otra vez, haciendo investigaciones, eso me evocó”, aseguraba. Y finalmente“el eclipse fue bellísimo, un momento especial para mí”.

Jan admite que tuvo que concentrarse mucho: “Ahora mientras lo estoy pensando creo que en mi subconsciente estaba trabajando para mantenerme enfocada y en calma, no quería sentirme demasiado nerviosa, solo quería usar todos mis sentidos en la experiencia”. Lo que más le llamó la atención fue notar “los cambios en lloscolores, después, vi la sombra moviéndose, lo cual fue interesante”. “Si no hubiera sabido que sería un eclipse, habría tenido miedo. Pero no tenía miedo. Me sentía contemplativa. Me evocó un sentimiento de asombro sobre el milagro del universo”, aseguró todavía emocionada.

El profesor Charbonneau tenía otra visión: “Soy astrónomo y como tal veo que los eclipses son un recordatorio de que vivimos en un planeta pequeño y giramos alrededor de una estrella muy poderosa, dependemos de la estrella y los eclipses nos dejan en el frío. El sol reaparece al fin y lo olvidamos, pero durante el eclipse te das cuenta de cómo de pequeña y preciosa es la Tierra”.

Reflexiones personales

Mi reflexión es que es muy raro vivir un momento en que todo el mundo se para. Encontré un lugar claro y un poco afuera de mi grupo para ver la totalidad del eclipse sola y solo sentir. Como estudiante de Astrofísica, me enamoran eventos como el eclipse total porque representan la precisión del espacio y las coincidencias de la vida y el espacio en el mismo tiempo.

Hay muchos factores que necesitan alinearse para ver el eclipse: la Luna necesita estar enfrente del Sol perfectamente. La Luna necesita estar a la distancia exacta de la Tierra y del Sol. Y más factores, como dónde el planeta está en su ruta alrededor del Sol y la coincidencia de que la sombra del eclipse este encima de una parte del mundo con suelo en donde tú también vives. Por eso, de una manera personal, es una oportunidad para no olvidar.

Por eso, durante el eclipse y la noche, pensaba en mi familia en los Estados Unidos -ellos tenían una vista con el 19 por ciento de totalidad-, y la coincidencia de que yo estaba en León. Estoy muy agradecida por la oportunidad de ver el eclipse aquí y también de poder escribir sobre el evento con ILEÓN. Es un recordatorio de que debemos disfrutar, probar cosas nuevas y aprovechar en la vida todo lo que puedas. Cada cosa ocurre por una razón. Y eventos como el eclipse de mi vida demuestran lo pequeños y lo especiales que somos.