Del caso Gürtel al caso Kitchen: el relato de cómo vivió “aterrorizada” Rosalía Iglesias, la mujer astorgana de Bárcenas

Condenada a 15 años de cárcel por haberse beneficiado de los delitos cometidos por su marido, Rosalía Iglesias, la astorgana esposa del extesorero del PP Luis Bárcenas, ha comparecido este lunes en la Audiencia Nacional como testigo en el caso que juzga a la antigua cúpula del Ministerio del Interior por montar un operativo para robar documentación sensible al político. Es la conocida como operación 'Kitchen', en la que están siendo juzgados el exministro Jorge Fernández Díaz y el exsecretario de Estado Francisco Martínez, así como diversos cargos policiales como el excomisario José Manuel Villarejo.

Iglesias ha relatado cómo vivió los peores momentos del desarrollo de la trama Gürtel, y su derivada 'Los papeles de Bárcenas', la documentación que acreditaba, según ha dictado la Justicia, la existencia de una caja B de dinero en el Partido Popular. En aquellos años el Ministerio del Interior montó, presuntamente, un operativo policial para obtener cualquier prueba en manos del extesorero de la formación conservadora. “Vivía aterrorizada”, ha explicado sobre todo en su relación con la prensa que perseguía a su marido o a ella misma, o la esperaba cuando acudía los viernes a visitarle mientras estaba en prisión preventiva entre mediados del año 2013 a mediados del 2015.

Luis Bárcenas ha confirmado este lunes una de las incógnitas que sobrevolaban sobre el caso. Ha confirmado a preguntas de la fiscal que encargó desde la cárcel “destruir los audios” en los que Mariano Rajoy habla supuestamente de la caja B del Partido Popular. Bárcenas ha señalado que conoció en la prisión de Soto del Real a un recluso que presumía de tener conocimientos informáticos, por lo que el extesorero le pagó por destruir los audios y otra documentación que guardaba “en la nube” aprovechando un permiso penitenciario. Rosalía Iglesias ha contestado que conocía la existencia de los audios pero que nunca las oyó, “en su afán de protegerme”.

“Lo que vivimos en esos 19 meses de prisión provisional fue un infierno y mi marido no es una persona que se suela quejar”, explicó revelando que llegó a tener incidentes como visitante con algún funcionario, “tuve un problema muy importante” después de un vis-a-vis familiar y que uno de los funcionarios se le acercó y le dijo “Rosalía, estoy deseando verte aquí dentro”. Asegura que lo denunció y que la cárcel lo filtró a la prensa asegurando que dijo que “quería ver a todos los funcionarios colgados”, que ha negado. Finalmente el Ministerio acabó disculpándose alegando que la persona que lo hizo “estaba enfermo”.

La mayoría de las preguntas recibidas por Rosalía versaron sobre la figura de Sergio Ríos, el que fuera chófer de la familia que fue captado como informante por el Ministerio del Interior y al que prometieron ser policía nacional, como es hoy, además de recibir dinero de los fondos reservados mensualmente. Según Iglesias, el chófer tenía acceso a la documentación familiar dentro de la confianza que se tenía en su persona, sobre todo al inicio del tiempo en que empezó a trabajar, cuando Bárcenas se quedó sin personal por decisión de la sede nacional del PP con el avance de las investigaciones.

La astorgana ha relatado que tras la entrada en prisión de su marido vivió una situación “tremenda, estaba desorientada”, con situaciones como amenazas de cortes de luz por impagos, ya que todas las cuentas del extesorero estaban bloqueadas, y no conocía el funcionamiento de algunas cuestiones. “Yo me apoyaba al 100% en mi marido, llevamos 38 años casados y siempre hemos funcionado de una manera muy buena apoyándonos el uno al otro”, relató medio disculpándose incluso. En algunas de esas situaciones recibía ayuda de Sergio Ríos, del que al principio percibió una actitud de “protección” aunque luego cambió en un momento dado, “hay un comportamiento distinto, muy nervioso, conduce de una manera más brusca”.

Esa actitud diferente llevó a Iglesias a pedir su despido a su marido, lo que se acabó finalmente produciendo. Iglesias ha señalado que se sentía “incomodísima”, aunque sin violencia ni discusión, pero sí percibía “una actitud desafiante” y así se lo manifestó a Luis Bárcenas, “no quería continuar, pero prefería estar sola, pero mi marido continuó hasta que dije bueno, ya”.

Iglesias ha señalado que en aquellas fechas cuando su marido entró en prisión, julio del 2013, “vivía aterrorizada”, aunque lo achacaba entonces a la presión de los medios de comunicación, pero contestó que sí tenía la sensación de que la seguían a preguntas de las acusaciones, especialmente en sus visitas al despacho de su abogado Javier Gómez de Liaño.

Según Iglesias Sergio Ríos le pidió una pistola y un sistema de videovigilancia tras el secuestro a la familia que realizó un 'falso cura' en octubre del año 2013, condenado a 22 años de cárcel y que ya falleció. Sobre este asunto, que sobrevuela toda la causa pero del que no se puede hablar al ser cosa ya juzgada, la astorgana ha explicado que“ Cuando entra el mercenario en mi casa mi primera pregunta es decirle: ¿Quién le ha mandado?”, ratificando así sus sospechas de algún tipo de seguimiento.

En un audio desvelado este lunes por elDiario.es el excomisario José Manuel Villarejo se burlaba de una posibilidad de fuga de Luis Bárcenas tras su salida de prisión provisional señalando que si el extesorero intentaba escapar su chófer Sergio Ríos le tendría dando vueltas a la Plaza de Cibeles “hasta que lo trinquen”. “¡El conductor es mío!”, se vanagloriaba Villarejo.

La testigo ha relatado también ante el tribunal de la Audiencia Naciional el momento en el que nota que falta parte de las cajas de documentación que su marido había depositado en un local en el que ella tenía un negocio tras su salida de la sede nacional de Génova, negando que conociera su contenido. Cuando se traslada a un estudio más pequeño advierte que faltan cajas, hecho que trasladó a su marido. Según su relato cuando recoge todo para llevárselo fue advertida por una persona que en una zona no había nada, “Rosalía ahí no tienes nada”, descubriendo que faltaban cajas que había llevado su marido para su depósito allí, “también se llevaron cosas mías”. A preguntas de las defensas, que fueron cuestionadas por la presidenta del tribunal, negó haber tenido cuentas en Suiza.

“Para mí ha sido tan devastador, terrible”, ha resumido Rosalía Iglesias el periplo judicial y mediático que ha vivido del caso Gürtel al caso Kitchen, donde quedará para siempre en el aire si el suceso del secuestro por el falso cura estuvo también relacionado con las 'cloacas' del Estado. “Ha sido el periodo de tiempo más dramático para mi”, ha incidido ante el tribunal de la Audiencia Nacional.