El invisible León que 've' el PP de andar por casa
Pongamos que hablamos de León, y va a propósito de un cuarteto político conservador. Se dicen de León y, días atrás, pudimos contemplarlos en una bastante sugerente fotografía.
Serios rostros y expresión corporal delatora de inquietudes que no han sabido calmar cuando pudieron. Ni en su ánimo, ni en su poder bien frenado por el ente autonómico, hay otro impulso que servir (en primera instancia política), al dominante castellano. Y a nivel supremo a Feijoo, por el momento.
De ella, de la sugerente foto, hoy vengo a escribir:
Allá, a la izquierda, el que aún dicen que está de presidente, interino provincial del PP, el señor Suárez-Quiñones. Consejero que fue del ente el año anterior, cuando no supo controlar el fuego, pero sí jugar al mutis por el foro, como actor en su papel, postura de silente escarceo en refugio incontrolado, en tanto, el alarmante crepitar ardiente en nuestros bosques, arrasaba patrimonio verde leonés; y otros, bomberos mal pagados, más la UME, sin olvidar al paisanaje, se dedicaban, no sin riesgo, a apagarlo.
El negro paisaje, inmensa secuela siniestra, parecía haber quemado su vida... –¡Política, naturalmente!– ¡Pero, qué va! Mañueco, el gran jefe autonomista, trató de calmar a la ciudadanía en los medios. Y como premio lo ha recuperado para otra consejería. Es lo que se llama caer en gracia, y para la ocasión se asimila a desdicha para la ciudadanía a la que, ahíto de calores, pretende calentar inviernos en Legio, partiendo de las llamaradas de biomasa.
Está a la izquierda, en la foto, le vemos circunspecto, el índice izquierdo vertical ante los labios, que es gesto de reclamar silencio, pero, la introspección que el ceño sugiere nos habla de incertidumbre ante lo que el candidato a edil y puede que a algo más, David Fernández, desgrane y acuse. En el aire, aún pesado, está el cómo les va a ir a todos en la feria de las vanidades, los comicios municipales, convocatoria que pronto se ha de anunciar.
Centro izquierda, pero en primer plano, David, blanca camisa y escueto remangado veraniego de mangas, ante el micro desgrana pareceres, ideología conservadora –¿Mensaje?– eso sería lo interpretable, pero para la ocasión, siguiendo consignas de Feijoo que, al más alto nivel, le ha bendecido como candidato, cuenta y mucho el pretendido atosigamiento a Pedro Sánchez, es deuda contraída. A los legionenses pretende corregir como gran edil.
Está serio, pero sabe reír, se diría que la sonrisa le favorece, si puede no la esconde. Lo que no me atrevo a decir si tomó distancia y ejemplo de Silván, que sí era un verdadero artista en el arte de sonreír. No fue rival, si algo mentor, y además cabildearon juntos,
Tiene el candidato a su izquierda, en la foto, que nadie se asuste, a Ester Muñoz, a la sazón portavoz PP en el parlamento. Dentro del ala dura de Feijoo, que es un quejío permanente contra Sánchez. Ocupa –sin k–, por el momento, escaño adyacente en el hemiciclo a Feijoo, para jugar un papel plenamente acusatorio a todo lo que surja del PSOE, con machacona intencionalidad. Por lo que la he podido escuchar, su forma de decir, acusar, denostar, interpreto que goza de verbo parecido, punto menos ácido, que el de Cayetana Álvarez de Toledo, y la Cuca machaconería, demoledora intención verbal de Gamarra: ¡Sus antecesoras! Va con interesado y joven ímpetu dicente para hacerse notar.
Con rostro inexpresivo ocasional, en la foto que contemplo, es de quien puede dar más, y espera cargando baterías, hasta el momento de intervenir para soltar epítetos circunstanciales acusatorios contra el PSOE, Sánchez, dentro del plan establecido.
De todos ellos, como del PP en general, más Silván del que algo diré, nada podemos esperar en plan autonómico. Mas, no puedo creer que todos comulguen con la idea permanente de una región leonesa sometida, colonia a esquilmar en un ente indeseado, sin dedicar ni un segundo a pensar que León, como en el buen dicho, por sugerente y a la vez preciso, cual imaginario buey, se lame mejor solo. Léase autogobierno, que sin ningún misterio seguiría generando empleos políticos, junto al gozoso porvenir de facilitar a los leoneses la libertad que la constitución no esconde… e insidiosos. ¡Ellos la tapan!
A Silván, el veterano político, lo memorizo desde los tiempos de la asesinada presidenta de la Diputación leonesa y del PP provincial, –pura garra: Isabel Carrasco– ocupa un lugar en los recuerdos, de ayuda controlada sin duda, cuando ejercía cargo con el recién fallecido Manuel García Álvarez, primer Procurador el Común. Entonces, sonreía ampliamente, y si se quiere decir así, ¡por doquier!; en tanto, al parecer, tomaba posiciones partidistas. Ejerció de alcalde legionense. Hoy en el Senado, el rostro ha ido tomando, o así lo interpreto, la condición de senior; sonríe, pero los años me temo que le dan al gesto poco más que el valor de costumbre.
Puede que, lo a continuación añadido sobre él, parezca banal, pero es un comportamiento tradicional, y lo valorizo, por denotar acople con las cosas leonesas, pelín fuera de lo político. Me agrada contar, de modo personal, lo de verle compartir leonesidad desde el sustrato costumbrista, allá por las Semanas Santas legionenses, de modo especial en la Procesión de los Pasos, en la esquina de la calle Corta a Cuesta Carbajalas, ocupando “escaño popular de acera”… y socializar.
En la foto, bien a la derecha, camisa blanca mimetizando con el candidato, el gesto senior, le da valor… conciudadano. Pero en lo autonómico, ahí lo político manda, y no le veo capaz de reconsidera postura, al menos en voz alta.