El colonialismo guapo

Cuando a Rajoy se le ocurrió decir que la selección de Francia estaba llena de futbolistas que no eran franceses, se le acusó de racista, y entiendo perfectamente esa acusación. Sin embargo, como casi todo, el asunto tiene dos caras, y me temo que los que se rasgan las vestiduras por estas cosas no se dan cuenta de que están apoyando, casi imponiendo, un nuevo modo de colonialismo, más molón, más blanqueado, disfrazado de razones humanitarias, pero que sigue siendo colonialismo.

En otros tiempos, Francia extraía minerales de África, y ahora extrae futbolistas. Por aquel entonces, los países africanos se quedaban en la miseria y ahora se quedan sin títulos deportivos. Pero el proceso extractivo es básicamente igual.

Y si sólo fuesen futbolistas, o jugadores de billar, la cosa no pasaría de ser graciosa y ya está. Pero es que son médicos, ingenieros, personas jóvenes, inteligentes y emprendedoras de todas las ramas productivas, y no lo hace solo Francia.

Cada vez que se crea una beca en una universidad europea o norteamericana para que concluyan sus estudios los alumnos más brillantes de África o ciertos países de Asia, lo que se hace es despojar a esos países de su talento. La idea es que vengan a estudiar, pero que nunca regresen a sus países. Había un estudio, que no encuentro ahora mismo, que decía que más del 75% no regresaban nunca. ¿Y eso es un acto humanitario? ¿Eso es una ayuda a los países de origen? Eso es simplemente seguir sacando riqueza de esos lugares, solo que ahora se trata de personas en vez de caucho, carbón o algodón.

Desde el punto de vista de las personas que vienen aquí en busca de mejores trabajos o mayores oportunidades, no hay nada que oponer. Pero ese es un punto de vista neoliberal, basado en el mercado, un punto de vista donde los individuos tienen derechos y las sociedades no existen. Porque las perjudicadas con esta práctica son las sociedades. Por eso me extraña tanto que personas autodenominadas socialistas apoyen esta práctica en nombre de los derechos individuales y de la lógica del mercado, y se atrevan a tachar de racistas o xenófobos a los que se oponen. Si esta conducta procediese de la derecha, me parecería lógico: ellos son los adalides del individuo por encima de la sociedad. Pero al revés no lo entiendo.

A lo mejor es que el fútbol es un simple escaparate para que vayamos normalizando cosas que, de otro modo, no serían normales. Porque son muchos los que prefieren renunciar a un buen cirujano antes que a un buen delantero centro. Porque manda cojones. Porque vaya por Dios.