Cuidado con las derrotas ajenas

Por lo que estamos viendo en los últimos días, los hutíes de Yemen están a punto de dejar fuera de combate a Arabia saudí, que se unirá a la larga lista de países que no pueden exportar su petróleo. De hecho, si miramos atentamente la situación, resulta que Arabia Saudí, Irán, Irak, Rusia, los Emiratos y varios productores más están en estos momentos en graves dificultades para exportar su petróleo.

En conjunto, se puede hablar de una cuarta parte de todas las exportaciones mundiales, a lo que habría que añadirle otro 10 % procedente de Rusia, que se queda fuera. Un desastre, ¿verdad?

Pero a ver... seamos un poco serios. Si un 35 % se queda fuera, ¿qué es lo que queda en el mercado? En el mercado queda el crudo controlado por EEUU y sus aliados. Queda su propio petróleo, el de fracking, el de Venezuela, el de Brasil, y lo que cada cual produce para su autoconsumo.

Resulta que esta derrota norteamericana REFUERZA el control de los USA sobre los flujos energéticos mundiales, permitiéndole arbitrar quién sigue funcionando y quién come mierda a paladas.

A lo que esta derrota conduce, oh sorpresa, es a un mayor control y a un mayor poder de decisión de Norteamérica, mientras el resto del mundo, Europa, África y Asia tendrán que pelear en durísimas subastas por cada gota de petróleo que quieran obtener.

Asia y África se llevarán probablemente la peor parte de esta crisis, y el siguiente perjudicado será Europa. Como se trata de una crisis de asequibilidad, provocada por el aumento de precios, los primeros en quedarse fuera serán los países más pobres que menos puedan pujar en esas subastas, y luego el resto, hasta donde cada cual pueda pagar.

Mientras tanto, los países del Golfo se arruinan y Trump acelerará todo lo posible el ordeño de Venezuela. Y a vivir.

Así que cuidado con las derrotas que algunos celebran, porque se trata de un nuevo encuentro entre el cántaro y la roca. Da igual quién da el golpe: el cántaro siempre se lleva la peor parte.