La Feriona conserva su capacidad como reclamo de visitantes en Villablino con guiño a la Mantequera Leonesa
La Feriona en Villablino no defraudó las expectativas que se habían anticipado días antes por parte del Ayuntamiento. Los más de 500 feriantes que instalaron sus puestos en las calles y el recinto ferial fueron un excelente reclamo para la atracción de visitantes, que junto con los vecinos del municipio se echaron a la calle para generar un excepcional ambiente festivo.
Además de la concurrencia de gente deambulando por los espacios del mercado, el continuo ir y venir de vehículos y la dificultad de encontrar, ya casi desde primeras horas, un espacio donde poder aparcar hizo que las aceras se llenasen de coches y las colas en las carreteras de acceso a Villablino se hiciesen casi interminables.
Pese a amanecer nublado, a medida que avanzó el día fue abriendo hasta dejar una jornada soleada y calurosa a partir del mediodía, fue el complemento ideal para coronar este día festivo. Todos coinciden en que esta es la jornada de fiesta más importante de Villablino, para la que las estimaciones municipales asumen que en este día la capital municipal llega a triplicar su población. Los cálculos parecen difíciles, se supone que tendrán sus motivos y justificaciones para estas valoraciones.
No solo las calles de la feria mantuvieron la animación constante. El mercado de ganados, ya situado en el extrarradio, también tuvo un atractivo especial, motivado por las muestras de ganados selectos, especialmente de ganaderías que participaron en la exhibición de reses de raza Mantequera Leonesa, organizada por la Asociación para la Recuperación de la Mantequera Leonesa (ARML) en colaboración con el Ayuntamiento.
Ambas instituciones dejaron además constancia de su voluntad de promocionar la recuperación de esta raza bovina con la inauguración de una referencia monumental en la isleta de intersección de las avenidas de Asturias y de Constantino Gancedo. Donde quedó instalado el perfil recortado de una de estas reses con una leyenda algo patriotera a sus pies: Laciana cuna de la mantequera leonesa.
En el acto que descubrió esta imagen estuvieron presentes el alcalde de Villablino, Mario Rivas, el presidente de la ARML, Benedicto González, el concejal de Podemos-IU Guillermo Murias y la procuradora socialista Nuria Rubio.
Hasta mediado el siglo XX
Esta raza es autóctona y se cree que proviene del cruce de razas locales originarias hasta el siglo XIX y principios del XX con algunas de las razas introducidas para la mejora de producción lechera (Pardo Alpina y Jersey). Con ello se obtienen unos animales de tamaño medio con una gran capacidad de adaptación a las zonas de montaña y ribera de la provincia de León.
El nombre Mantequera Leonesa tiene una razón de ser poderosa. La leche que se obtenía de estos animales tenía un alto porcentaje de materia grasa, que la hacía idónea para la elaboración de una mantequilla de calidad.
Actividad que, por la promoción desde 1887 de la escuela de Sierra Pambley en Villablino y sus profesores los hermanos Alvarado, se desarrolló como una actividad económica muy importante en todo el norte de la provincia hasta algo más allá del primer cuarto del siglo pasado.
La llegada de nuevas razas de vacuno, el auge de la Pardo Alpina hasta su degradación por falta de control genético, el cese de muchas productoras de mantequilla, arrinconaron a la Mantequera Leonesa hasta casi su desaparición total mediado el siglo XX.
Unos procesos que han ido transformando la ganadería de la montaña leonesa para adaptarse a nuevas necesidades económicas. La pérdida del valor de la leche y las dificultades de los ganaderos para lograr su comercialización, por la competencia de las grandes compañías lecheras y una excesiva regulación sanitaria han obligado a centrarse a los ganaderos en la producción de reses de carne, que en la actualidad son predominantes.