León, la provincia más dependiente del petróleo: así golpea la crisis mundial al bolsillo leonés

La provincia de León es la que más depende de toda la Comunidad del uso del petróleo. Todo ello, en mitad de una tormenta geopolítica agravada por la guerra de Irán entre Estados Unidos, Israel y el país de Oriente Medio, que han cortado el flujo del mercado naval petrolero por el Estrecho de Ormuz (por el que pasa el 20% del oro negro global) desde el mes de marzo, tras una breve tregua que permitió el paso contado de buques. Así, la economía leonesa se encuentra a merced de los bandazos internacionales, lo que explica en gran medida el aumento del Índice de Precios al Consumo (IPC) de la provincia, que en lo que llevamos de año es de un 2,6%; tres puntos por encima de la media nacional.

Durante el año 2025, la provincia de León consumió un total de 522.225 toneladas de gasolinas, gasóleos y fuelóleos (fuel doméstico), según los datos del Ente Regional de la Energía (Eren). Así, la leonesa fue la provincia de toda Castilla y León que más derivados del petróleo consumió durante ese año, seguida de cerca por Burgos (472.667 toneladas al año) y Valladolid (420.472 toneladas anuales); frente a las que menos: Soria (128.213 toneladas) y Ávila (162.099 toneladas). A pesar de todo ello, la provincia fue una de las tres que redujo su consumo de combustibles respecto al año anterior, concretamente un 2,6% menos. Burgos, a pesar de ser ya la segunda provincia de la Comunidad que más productos petroleros consume, incluso incrementó un 13% su uso.

También durante los primeros cinco meses del año 2026, la provincia de León ha mantenido su alto consumo de combustibles, con un total de 206.764 toneladas solo entre enero y mayo, según las cifras de la Corporación de Reservas Estratégicas de Productos Petrolíferos (Cores). De nuevo, le siguen Burgos (189.219 toneladas) y Valladolid (164.218 toneladas).

En el caso de León, este uso tan alto de derivados del petróleo se corresponde, en su mayoría, con el uso de gasóleo tipo B y C, destinado a calefacción y maquinaria agrícola. Teniendo en cuenta los inviernos leoneses, este dato cobra más sentido y hace que la cifra total se vea aupada, pese a tener menos población que Valladolid (que consume más gasolina debido a su cifra de habitantes más elevada) y menos industria que Burgos (que lidera el consumo de gasóleo tipo A; es decir, el diésel para los coches).

De hecho, el mes en el que más carburantes se consumieron durante los primeros cinco meses del año en la provincia de León fue enero, cuando la provincia lideró el uso de gasolina 98 (0,11% del total de la Comunidad), y los gasóleos A, B y C (18%respecto al total de toneladas usadas en Castilla y León ese mes). Esto indica un uso primordial del combustible para calefacción, aunque también para coches diésel.

Una muestra más es el consumo de gases derivados del petróleo, como son el butano, propano y autogas. Todos ellos se usan especialmente para los sistemas de calefacción de la provincia de León, que es también líder de consumo en este campo, con 16.260 toneladas al año. Esto supone el 21,29% del consumo de la Comunidad, especialmente por el uso de propano.

Lo que esto implica para la población leonesa

Uno de los aspectos más destacables del sector petrolero es su dependencia a la inseguridad geopolítica. Uno de los principales temas de conversación económica desde finales del mes de febrero han sido los ataques de Estados Unidos e Israel a Irán, donde se encuentra el Estrecho de Ormuz, un canal por el que pasa el 20% de la producción del petróleo mundial y que ha estado cerrado (con una breve tregua anulada hace pocos días por el presidente Trump) desde entonces.

Este panorama internacional ha provocado subidas históricas del precio del petróleo, con la medida del barril de Brent como referencia, que este martes 14 de julio ha vuelto a dispararse por encima de los 90 euros después de nuevos ataques de Estados Unidos a Irán.

No ha sido la primera etapa de inestabilidad internacional que ha vivido el mundo durante los últimos años, ya que hay que sumar los estragos de la pandemia covid-19 desencadenada en 2020 y la guerra que aún se mantiene en Ucrania y comenzó en febrero de 2022, tras la invasión por parte de Rusia.

Una de las consecuencias directas para la provincia de León ha sido el encarecimiento de los precios que perciben los ciudadanos y que refleja el IPC. Así, entre 2020 y 2025, León fue la segunda provincia de toda España donde más aumentaron los precios, superada (por poco) por Toledo. En concreto, entre el año 2020 y 2025, este índice aumentó un 29,4%. Uno de los grupos donde más aumentó el coste fue, precisamente, el gas.

El profesor de Economía de la Universidad de León, Pablo García, ya ha explicado en otras ocasiones a ILEÓN que uno de los motivos por los que la provincia leonesa depende tan directamente de los combustibles tiene que ver, por un lado con su amplia extensión territorial (es una de las provincias de España con mayores kilómetros cuadrados), lo que obliga a los leoneses a depender mucho de medios de transporte; y el clima, que provoca un mayor consumo de calefacción.

Además, en lo que va de año (entre enero y junio), el IPC de la provincia de León ha aumentado un 2,6%: tres puntos por encima de la media nacional. El mes en el que más subieron los precios, incluyendo el año 2025, fue precisamente marzo, epicentro temporal del conflicto en el Estrecho de Ormuz. Además de los alojamientos (cuyo precio se ha incrementado un 17% en seis meses), han sido los combustibles los que han propiciado esta subida de la inflación leonesa, tras subir un 7,7%.

Así, lo que pueda parecer un conflicto internacional entre países ajenos, no solo afecta a España, sino a nivel hiperlocal para provincias como León y, especialmente a los bolsillos ya doloridos de la población leonesa. Todo ello teniendo en cuenta que no existe por ahora alternativa viable para esta dependencia petrolera.