Un estudio lingüístico desvela los múltiples nombres de Sahagún y los pueblos de su comarca en la Edad Media
Hace ocho siglos, los pueblos que hoy forman parte del paisaje cotidiano de la comarca de Sahagún ya estaban escritos sobre pergamino. No siempre de la forma en que los conocemos ahora, ni siquiera de una única manera. Los documentos conservados del monasterio de Sahagún muestran un territorio lleno de nombres, variantes y formas de escritura que permiten seguir la huella de sus localidades a lo largo de los siglos.
Es una de las aportaciones más llamativas del estudio de la filóloga Clara Prieto Entrialgo de la Universidad de Oviedo. La investigación analiza 329 formas toponímicas extraídas de 28 documentos originales redactados entre 1211 y 1250 en Sahagún y su entorno.
El resultado es una especie de mapa escrito del territorio medieval. Entre los nombres que aparecen en los documentos se encuentran localidades que todavía hoy pueden reconocerse, aunque en algunos casos hayan experimentado una notable transformación, según informa de las conclusiones de este estudio Sahagún Digital.
Así, Valdavida aparece como Ualdauida; Villapeceñil y Codornillos, como cornudiellos. La investigadora utiliza estos ejemplos para mostrar cómo la comparación entre los nombres medievales y los actuales permite observar la evolución experimentada por la toponimia durante siglos. “Es también sistemático el mantenimiento del diptongo /ie/ procedente de -ÄLLU(bouadiella, cestiellos, cornudiellos, coujelas, galeguielos, pedradiello, ribiella, teyadiello), simplificado en /i/ en los topónimos con continuidad moderna (Guadilla, Cestillos, Codornillos, Cubillas, Galleguillos, Tejadillo)”, explica Prieto Entrialgo en su trabajo sobre la variación formal en la toponimia de la documentación romance en el Monasterio de Sahagún.
“Son de destacar los topónimos xanielloy saldanha: el primero refleja la adopción de una grafía muy típica de la ciudad de León para los resultados de /PL-,KL-,FL-/, sin que ello implique que en Sahagún se difundiera también su lectura [Ê]; el segundo muestrala influencia de la tradición gráfica occitana que penetró en la comarca facundina de la mano de la numerosa población de origen franco”, continúa el artículo publicado en Scriptorium Digital.
También aparecen Grajal de Campos, Bercianos, Villazanzo de Valderaduey, escrito Uilla zand, y otros nombres del entorno que permiten reconstruir un territorio medieval mucho más amplio que el estrictamente ligado a la villa de Sahagún. “Algunos de estos fenómenos de variación tienen, por otra parte, un elevado interés dialectológico pues testimonian la convivencia de soluciones gráficas (y acaso también fónicas) de tipo asturleonés y castellano en un área fronteriza entre ambos dominios”, explica la lingüista.
Un Sahagún escrito de 22 maneras
El caso más espectacular es, precisamente, el de Sahagún. El nombre de la villa aparece 43 veces en los documentos estudiados y esas menciones adoptan 22 formas gráficas diferentes.
Entre ellas figuran formas como San Fagund, Sant Fagund, Sandfagund, Sanfagund o sant ffagunt, junto a otras representaciones más próximas a las fórmulas latinas utilizadas por los escribanos. Hay que tener en cuenta que la villa estaba bajo el poder del Monasterio benedictino de San Facundo y San Primitivo, que fue una de las más importantes de la Hispania Medieval ya que se convirtió en la segunda sede más grande de la Orden Benedictina de Cluny en toda Europa; y por ello se quiso enterrar Alfonso VI allí.
El artículo académico apunta que esas transcripciones distintas no son producto de errores. “No se trata simplemente de que los escribanos escribieran mal. En el siglo XIII la escritura no disponía de una ortografía fija como la actual y los documentos muestran la convivencia de distintas tradiciones gráficas. Algunas diferencias son puramente escriturarias; otras podrían reflejar diferencias en la pronunciación”, aunque la autora advierte de que no siempre es posible determinarlo con seguridad.
De hecho, Sahagún es un caso excepcional dentro del estudio: ningún otro topónimo alcanza semejante combinación de frecuencia y variedad. Castilla, por ejemplo, presenta cinco formas para 17 menciones; Carrión de los Condes, seis para ocho apariciones; y León, siete para quince.
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Referencia: Clara Elena Prieto Entrialgo — 'Variación formal en la toponimia de la documentación romance más antigua del monasterio de Sahagún' ~ Revista Scriptum Digital, 2026 | DOI: 10.5565/rev/scriptum.156.