El incendio de Veguellina mantiene tres pueblos evacuados y concentra en León el mayor operativo contra el fuego
La provincia de León afronta una nueva jornada de máxima tensión por los incendios forestales con el foco principal situado en Veguellina, en el municipio de Villafranca del Bierzo. Tras la mejoría registrada en el incendio de Fermoselle (Zamora), los principales esfuerzos del operativo de extinción de Castilla y León se concentran ahora en la provincia leonesa, donde permanecen activos varios incendios declarados durante los últimos días y el de Veguellina continúa en Índice de Gravedad Potencial 2 (IGR-2), el máximo de la escala autonómica.
La relevancia que ha adquirido este incendio ha llevado incluso a desplazarse este sábado hasta El Bierzo a la vicepresidenta tercera del Gobierno y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Sara Aagesen, que visitará a partir de las 12.35 horas el puesto de mando avanzado instalado en Villafranca del Bierzo, desde donde se coordinan las labores de extinción.
El incendio mantiene evacuadas de forma preventiva las localidades de Moreda, Prado de la Somoza y San Pedro de Olleros, mientras el operativo continúa consolidando los avances logrados durante la jornada del viernes. Durante las últimas horas, los equipos de extinción consiguieron contener el frente noreste del incendio e impedir que las llamas alcanzaran el pueblo de Moreda. Aunque en esa zona ya no hay llama activa, permanecen numerosos puntos calientes que obligan a mantener una vigilancia constante para evitar reproducciones.
La principal preocupación se centra ahora en el frente noroeste, situado al norte de Veguellina, donde el fuego ha avanzado hacia una zona muy escarpada y con riesgo de desprendimientos que dificulta enormemente el trabajo de los medios terrestres. Por este motivo, la estrategia prevista para este sábado pasa por reforzar especialmente la actuación desde el aire, ya que las condiciones del terreno impiden trabajar con maquinaria pesada en buena parte del perímetro.
A la complejidad del incendio se sumó además el problema del suministro eléctrico. Todo apunta a que el fuego pudo originarse por la caída de un poste del tendido eléctrico, una circunstancia que llevó al Centro de Coordinación Operativa Integrado (Cecopi) a ordenar, durante la madrugada del jueves, el corte parcial de una línea para garantizar la seguridad de los efectivos de extinción. La medida dejó sin electricidad a catorce localidades de la Somoza berciana durante unas 40 horas. El suministro quedó finalmente restablecido durante la tarde del viernes, poniendo fin a casi dos jornadas sin luz en las que los vecinos denunciaron la pérdida de alimentos refrigerados, la imposibilidad de cargar teléfonos móviles y otras dificultades cotidianas. Durante el apagón, únicamente Burbia y Paradaseca dispusieron de generadores provisionales, una circunstancia que motivó críticas desde el resto de localidades afectadas, que reclamaron un protocolo más equitativo para futuras emergencias.
Para esta jornada, la Junta de Castilla y León y el Gobierno han desplegado más de 250 efectivos terrestres y 15 medios aéreos en la zona. Al dispositivo autonómico y estatal se suman efectivos desplazados desde Cantabria y, como principal novedad, se incorpora también el convoy enviado desde Alemania, que reforzará las labores de extinción dentro del mecanismo europeo de cooperación frente a incendios forestales.
La situación ha mejorado respecto a las jornadas más complicadas de esta semana. El viernes pudieron regresar a sus viviendas los vecinos de San Martín de Moreda y Valle de Finolledo, aunque continúan evacuadas las localidades de Moreda, San Pedro de Olleros y Prado de la Somoza. Según la Junta, cinco personas han pasado la noche en el pabellón habilitado en Cacabelos, preparado para acoger a quienes todavía no pueden regresar a sus casas.
La Utrera y Moreda, activos pero sin riesgo para la población
Mientras el incendio de Veguellina continúa siendo el principal foco de preocupación, otros incendios declarados durante los últimos días siguen activos, aunque ya han dejado atrás las situaciones de mayor gravedad.
Los incendios de La Utrera, en Valdesamario, y Moreda, en Vega de Espinareda, permanecen activos, aunque ambos han descendido ya al nivel más bajo de peligrosidad (IGR 0). El primero llegó a obligar al desalojo de 66 personas de La Utrera y La Velilla y al confinamiento preventivo de otros 50 vecinos de La Garandilla y El Castro, mientras que el segundo alcanzó el nivel 1 pocas horas después de declararse y mantuvo en alerta a la población antes de que las llamas procedentes de Veguellina obligaran a evacuar la localidad. En ambos casos, los operativos continúan realizando labores de vigilancia y remate para evitar reproducciones.
Valdelaloba y San Tirso también rebajan su peligro
También permanecen activos, aunque ya sin la gravedad de días anteriores, los incendios de Valdelaloba, en el municipio de Toreno, y San Tirso, junto a la A-6.
El incendio de Valdelaloba llegó a alcanzar el nivel 2 de gravedad y obligó a evacuar las localidades de Pradilla y Valdelaloba, con unas 60 personas desalojadas, que ya han podido regresar a sus viviendas tras mejorar la evolución del fuego.
En el caso de San Tirso, el incendio obligó durante varias horas a restringir el tráfico en la autovía A-6, una de las principales vías de comunicación del noroeste peninsular, en plena operación salida y retorno de las vacaciones de verano. Para facilitar el acceso de los medios de extinción llegaron a establecerse desvíos alternativos para turismos y camiones, aunque la circulación quedó restablecida durante la tarde del viernes mediante un bypass habilitado entre los kilómetros 422 y 428, a la altura de Vega de Valcarce. Pasadas las seis de la tarde, se reabrió al tráfico con normalidad. El incendio permanece activo y en Índice de Gravedad Potencial 1, aunque bajo una situación mucho más favorable que durante las horas de mayor riesgo.
Murias de Ponjos, Quintela, Caboalles y San Cipriano, estabilizados
La Junta mantiene estabilizados cuatro de los incendios que más preocuparon durante las últimas semanas.
El de Murias de Ponjos, originado el pasado 22 de julio durante unos trabajos en el monte presuntamente realizados cuando estaban prohibidos por el elevado riesgo de incendio, es hasta ahora el mayor de la provincia en lo que va de verano, a excepción de conocer el perímetro del de Veguellina. Según las estimaciones del satélite Copernicus, ha arrasado ya más de 2.000 hectáreas, aunque la cifra definitiva todavía no ha sido confirmada oficialmente.
También permanece estabilizado el incendio de Quintela, en Balboa, que superó las 90 hectáreas quemadas y cuya investigación apunta a un origen intencionado.
En Caboalles de Arriba, Villablinos, el incendio declarado el pasado martes continúa igualmente estabilizado tras varios días de intenso trabajo del operativo.
A ellos se suma San Cipriano del Condado, que llegó a convertirse en el incendio más preocupante de la provincia al obligar a evacuar 312 personas de cuatro núcleos de población y afectar al menos a tres casas en Castro del Condado. Tras quedar perimetrado, el incendio se considera ya estabilizado y todos los vecinos han podido regresar a sus viviendas.
Castropodame y Vega de Espinareda continúan controlados
Por último, permanecen controlados los incendios de Castropodame y Vega de Espinareda.
El de Castropodame, iniciado el 22 de julio por una negligencia durante unos trabajos en el monte, arrasó más de 800 hectáreas y obligó a evacuar a cientos de vecinos antes de quedar bajo control.
También controlado permanece el incendio declarado en Vega de Espinareda, que ya no presenta evolución activa aunque continúa bajo vigilancia por parte del operativo autonómico.
Información en continua actualización.