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    <title><![CDATA[iLeón - Luis Artigue]]></title>
    <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/autores/luis-artigue/]]></link>
    <description><![CDATA[iLeón - Luis Artigue]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[Tú no has entrado nunca en la Casa Botines de Gaudí]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/tu-no-has-entrado-nunca-en-casa-la-botines-de-gaudi-columna-semanal-escritor-luis-artigue-el-bibliopata_129_13107990.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/eae8bfea-a81e-459d-a492-32c82127fc40_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1340y821.jpg" width="1200" height="675" alt="Tú no has entrado nunca en la Casa Botines de Gaudí"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Luis Artigue regala una visita personal y fantástica a este edificio leonés escrita con pulso de narrador visionario</p></div><p class="article-text">
        Crees que has estado ah&iacute; dentro ya, pero no. Para entrar de verdad en el edificio <a href="https://www.casabotines.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Casa Botines</a>, que, en el viejo Le&oacute;n, construy&oacute; el arquitecto <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Antoni_Gaud%C3%AD" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Antoni Gaud&iacute;</a> entonces, antes de la fundaci&oacute;n del mundo, hace falta una cierta domesticaci&oacute;n del asombro&hellip; 
    </p><p class="article-text">
        Una a la cual no se llega con los a&ntilde;os (no con la edad biol&oacute;gica; ni siquiera con la edad moral; es con la edad fant&aacute;stica, eso, con la edad en la que por fin volvemos a ser ni&ntilde;os que saben que los seres humanos estamos viviendo a este lado del m&aacute;s all&aacute;, y que son las piezas de arte genial de los gigantes est&eacute;ticos &ndash;sobre todo los liberados de la dictadura del realismo que promueve al asfixiante oficialismo&ndash; los que nos dan puerta de acceso a la otra dimensi&oacute;n).
    </p><p class="article-text">
        Es la <a href="https://ileon.eldiario.es/actualidad/profesor-cesar-garcia-alvarez-cambiara-martes-vision-simbolismo-gaudi-charla-botines_1_9460223.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Casa del Drag&oacute;n</a> (un edificio que parece levantado con la insondable facilidad de los sue&ntilde;os) ideada y construida por un ingeniero computacional de antes de la existencia de las computadoras y la IA (por eso esta Casa del Drag&oacute;n con forma de fortaleza con foso est&aacute; materialmente situada, y nos sit&uacute;a, en el v&eacute;rtice del tiempo; por eso es la materializaci&oacute;n posibilista de un sue&ntilde;o de Walt Disney antes de Walt Disney). 
    </p><p class="article-text">
        Se trata de hecho una construcci&oacute;n que nos dice sin decirlo que, ahora que el realismo es una suerte de movimiento POP, los creadores fant&aacute;sticos que hacen de su imaginaci&oacute;n una plataforma de transformaci&oacute;n espiritual (como Gaud&iacute;, Kafka y Borges) nos est&aacute;n avisando de que, m&aacute;s all&aacute; de lo obvio, lo evidente, lo tangible y lo factible, nos lleva la obra de los grandes so&ntilde;adores&hellip;.&nbsp;&iexcl;Viva la imaginaci&oacute;n!
    </p><p class="article-text">
        Uno sabe que ha entrado de verdad en la Casa Botines de Gaud&iacute; (ese edificio n&oacute;rdico, <a href="https://ileon.eldiario.es/cultura/antonio-gaudi-concibio-casa-botines-leon-palacio-santo-grial_1_9555735.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dru&iacute;dico y fant&aacute;stico</a> como todos nuestros sue&ntilde;os de infancia; &eacute;se repleto de concavidades bondadosas y de oscuridades g&oacute;ticas como la ni&ntilde;ez de todos nosotros) cuando logra entenderlo como un enclave sombr&iacute;o y veraz que refleja como ning&uacute;n otro nuestra fant&aacute;stica ni&ntilde;ez, ya que se trata de una arquitectura verdadera, esto es, arquitectura en cuyo dise&ntilde;o hay mucha ficci&oacute;n pero ning&uacute;n invento. Y, porque ha logrado entrar dentro de Casa Botines y dentro de la idea y del esp&iacute;ritu de Casa Botines, uno vuelve a creer en los cuentos de hadas (cuentos de hadas en los que el bien lucha contra el mal y vence; en los que San Jorge vence siempre al drag&oacute;n).
    </p><p class="article-text">
        Hace falta una cierta domesticaci&oacute;n del asombro para entrar as&iacute;, como un n&aacute;ufrago sobreviviente del realismo, en la Casa Botines de Gaud&iacute;, y abandonarse al &eacute;xtasis fant&aacute;stico tan irremisible como semejante al que experiment&oacute; Borges al ver <a href="https://www.ucm.es/data/cont/docs/119-2014-02-11-Borges.El%20Aleph76.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El Aleph</em></a>, y darse cuenta ya de modo tan deslumbrante como definitivo que s&iacute;&hellip; Que &eacute;se es el domicilio donde vive el drag&oacute;n que por fin salva al pr&iacute;ncipe de ser devorado por una princesa. 
    </p><p class="article-text">
        Hay que entrar de verdad en la Casa Botines para estar completamente seguro de que Gaud&iacute; conoci&oacute; a Kafka, y Borges ve.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Artigue]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/tu-no-has-entrado-nunca-en-casa-la-botines-de-gaudi-columna-semanal-escritor-luis-artigue-el-bibliopata_129_13107990.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 30 Mar 2026 09:30:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Tú no has entrado nunca en la Casa Botines de Gaudí]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Museo Casa Botines,Gaudí,León,Patrimonio,León ciudad,España]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Poesías familiares y domésticas', de Fermín Herrero]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/poesias-familiares-domesticas-fermin-herrero-critica-literaria-poesia-por-luis-artigue_1_13099006.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cf9cf938-0638-47a6-a3e4-fc931278d528_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;Poesías familiares y domésticas&#039;, de Fermín Herrero"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Luis Artigue reseña la última antología del poeta soriano publicada por la Editorial Difácil, al tiempo que lo inscribe en una amplia tradición poética: la del noroeste de España, de la que da una preciosa definición: "El verso aspira a decir lo esencial con una nitidez casi mineral"</p></div><p class="article-text">
        Existe un tipo de poes&iacute;a que es una forma de mirar la tierra como atraves&aacute;ndola, como mirando las huellas que hay debajo de las huellas y las generaciones que hay debajo del viento, pues se trata de un lirismo que sabe que la espiritualidad consiste en trascender desde lo material, desde el aqu&iacute;, hasta llegar mediante la contemplaci&oacute;n, la emoci&oacute;n, la inmersi&oacute;n en lo sagrado y el rastreo de las presencias del origen en cada cuerpo y cada cosa.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, podr&iacute;a hablarse &ndash;sin excesiva arbitrariedad cr&iacute;tica&ndash; de una po&eacute;tica del noroeste; una corriente subterr&aacute;nea pero persistente de la poes&iacute;a espa&ntilde;ola que se ha gestado en los territorios atl&aacute;nticos e interiores del cuadrante noroccidental: Galicia, Le&oacute;n, Zamora, Salamanca, Asturias o el norte de Portugal. No constituye una escuela en sentido estricto ni responde a un programa est&eacute;tico expl&iacute;cito; m&aacute;s bien se trata de una sensibilidad compartida, reconocible por ciertos rasgos que se repiten de generaci&oacute;n en generaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El primero de ellos es un lenguaje cristalino, despojado de artificio ret&oacute;rico, que busca la transparencia m&aacute;s que el fulgor verbal. No se trata de pobreza expresiva, sino de una deliberada econom&iacute;a: el verso aspira a decir lo esencial con una nitidez casi mineral. A esa claridad se une un sentimiento teof&aacute;nico del mundo: la naturaleza aparece como lugar de revelaci&oacute;n. No es una teolog&iacute;a doctrinal, sino una intuici&oacute;n profunda de que en las cosas &ndash;en el agua, en los &aacute;rboles, en la luz sobre los campos&ndash; se manifiesta algo que excede lo puramente visible.
    </p><p class="article-text">
        De ah&iacute; procede tambi&eacute;n su mirada tel&uacute;rica. El paisaje no es decorado sino sustancia. La tierra &ndash;el monte, el r&iacute;o, el p&aacute;ramo, la bra&ntilde;a, la dehesa&ndash; se convierte en matriz de la experiencia humana. Esta poes&iacute;a nace de una relaci&oacute;n f&iacute;sica y moral con el territorio. Por eso mantiene una fe en los lares, en el hogar entendido en sentido antiguo: la casa, el pueblo, los antepasados, las labores transmitidas de generaci&oacute;n en generaci&oacute;n. No hay aqu&iacute; localismo estrecho, sino una forma de universalidad que brota precisamente del arraigo.
    </p><h2 class="article-text">Historia de la po&eacute;tica del noroeste</h2><p class="article-text">
        Si hubiera que se&ntilde;alar un origen moderno para esta tradici&oacute;n, habr&iacute;a que situarlo en la obra de Antonio Machado, particularmente en <em>Campos de Castilla</em>, y en la de Rosal&iacute;a de Castro. All&iacute; aparece ya esa combinaci&oacute;n de sobriedad expresiva, meditaci&oacute;n moral y comuni&oacute;n con el paisaje que ser&aacute; decisiva para muchos poetas posteriores del noroeste peninsular. Machado y Rosal&iacute;a ense&ntilde;aron que el campo no era s&oacute;lo materia descriptiva, sino un espacio espiritual y &eacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        A partir de esa ra&iacute;z, la tradici&oacute;n se diversifica. En el siglo XX adquiere una altura singular con Claudio Rodr&iacute;guez, cuya poes&iacute;a convierte la experiencia del paisaje&nbsp;en una verdadera iluminaci&oacute;n del ser. A su lado podr&iacute;an situarse, en registros distintos, voces como Antonio Colinas, que introduce una dimensi&oacute;n meditativa y simb&oacute;lica, o Jos&eacute; &Aacute;ngel Valente, cuya depuraci&oacute;n del lenguaje lleva esa claridad hasta una suerte de m&iacute;stica del silencio.
    </p><p class="article-text">
        En el &aacute;mbito m&aacute;s estrictamente ligado al territorio noroccidental &ndash;a su cultura rural y a su memoria campesina&ndash; destacan tambi&eacute;n Jos&eacute; Luis Puerto, Julio Llamazares en su vertiente l&iacute;rica, o Andr&eacute;s Trapiello en algunos de sus libros m&aacute;s meditativos... 
    </p><p class="article-text">
        Todos ellos comparten esa convicci&oacute;n de que el paisaje no es s&oacute;lo geograf&iacute;a sino memoria encarnada.
    </p><p class="article-text">
        En tiempos m&aacute;s recientes la tradici&oacute;n contin&uacute;a con autores que han sabido renovar esa herencia sin romper con ella. Entre ellos cabe mencionar de forma ineludible a Ferm&iacute;n Herrero, cuya bella poes&iacute;a convierte los campos sorianos en espacio de contemplaci&oacute;n moral; a Juan Antonio Gonz&aacute;lez Iglesias, que aporta una claridad cl&aacute;sica de ra&iacute;z latina; o a poetas como Juan Carlos Mestre, que, aun desde una est&eacute;tica m&aacute;s visionaria, mantiene la intensidad tel&uacute;rica de la tradici&oacute;n berciana.
    </p><p class="article-text">
        Lo que une a todos ellos no es un estilo &uacute;nico, sino una actitud ante el mundo. Frente a la disoluci&oacute;n del lugar caracter&iacute;stica de la modernidad tard&iacute;a, esta po&eacute;tica afirma el valor del arraigo. El poema nace de un territorio concreto &ndash;de una luz, de una lengua, de una memoria&ndash; y desde ah&iacute; aspira a alcanzar lo universal.
    </p><p class="article-text">
        Tal vez por eso la poes&iacute;a del noroeste posee una cualidad singular: la de parecer siempre pr&oacute;xima a lo originario. En sus versos a&uacute;n resuena algo muy antiguo &ndash;la relaci&oacute;n del hombre con la tierra que habita&ndash; y al mismo tiempo algo profundamente contempor&aacute;neo: la necesidad de volver a escuchar lo que el paisaje dice en silencio, y la necesidad de no perder el sentido del paisaje.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Antolog&iacute;a de poemas de Ferm&iacute;n Herrero</strong></h2><p class="article-text">
        La reciente antolog&iacute;a de poemas de Ferm&iacute;n Herrero <a href="https://www.difacil.com/tienda/poesias-familiares-y-domesticas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Poes&iacute;as familiares y dom&eacute;sticas</em></a><em> </em>prologada generosamente por Julio Llamazares y publicada por Editorial Dif&aacute;cil ofrece una ocasi&oacute;n privilegiada para recorrer, con mirada de conjunto, una de las voces m&aacute;s coherentes y silenciosamente s&oacute;lidas de la poes&iacute;a espa&ntilde;ola contempor&aacute;nea. Herrero ha levantado su obra lejos de los focos, fiel a un territorio &ndash;geogr&aacute;fico y espiritual&ndash; que constituye al mismo tiempo materia y m&eacute;todo de su escritura. En sus versos el paisaje no es simple decorado ni pretexto sentimental: es una accesible, rotunda y casi sagrada forma de conocimiento.
    </p><p class="article-text">
        La poes&iacute;a de Herrero nace del mundo rural y vuelve a &eacute;l con una fidelidad casi moral. Pero conviene precisar: no se trata de una poes&iacute;a ruralista ni nost&aacute;lgica. El campo que aparece en sus poemas &ndash;los pueblos, los caminos, las estaciones, los &aacute;rboles, la nieve, las labores del a&ntilde;o&ndash; no es una reliquia sentimental, sino un espacio de revelaci&oacute;n. En ese sentido su mirada recuerda la antigua lecci&oacute;n de Virgilio y Horacio: la naturaleza como orden, como ritmo y como medida de lo humano. Hay en Herrero una serenidad cl&aacute;sica, una aceptaci&oacute;n del paso del tiempo y de las tareas humildes que enlaza con aquella tradici&oacute;n en la que el paisaje es tambi&eacute;n &eacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, esa serenidad no excluye una intensa capacidad de iluminaci&oacute;n. Muchos de sus poemas funcionan como peque&ntilde;as epifan&iacute;as: escenas m&iacute;nimas &ndash;un animal que cruza el camino, una luz sobre el p&aacute;ramo, una huella en la nieve&ndash; que de pronto adquieren una densidad simb&oacute;lica inesperada. Esa cualidad clarividente aproxima su poes&iacute;a a la sensibilidad de Seamus Heaney en <em>Muerte de un naturalista</em>: el descubrimiento de la naturaleza como territorio ambiguo, cargado de memoria y de misterio. Como en Heaney, el campo no es s&oacute;lo un lugar f&iacute;sico sino un dep&oacute;sito de experiencias, voces y gestos que el poema rescata.
    </p><p class="article-text">
        Dentro del panorama espa&ntilde;ol, la afinidad m&aacute;s evidente se establece con la tradici&oacute;n que encarnan Claudio Rodr&iacute;guez, Antonio Colinas o Jos&eacute; Luis Puerto. De Claudio Rodr&iacute;guez hereda, sobre todo, esa forma de iluminaci&oacute;n que convierte lo cotidiano en revelaci&oacute;n; de Colinas, una atenci&oacute;n meditativa al paisaje que desemboca en una suerte de armon&iacute;a interior; de Jos&eacute; Luis Puerto, la fidelidad a los territorios de la memoria y a las culturas rurales que lentamente desaparecen. Pero Herrero no imita a ninguno de ellos: su voz es m&aacute;s austera, m&aacute;s sobria, menos inclinada al vuelo ret&oacute;rico. Prefiere el tono bajo, la frase breve, la imagen precisa.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Sobriedad de espiritualismo contemplativo laico</strong>
    </p><p class="article-text">
        Esa sobriedad conduce a uno de los rasgos m&aacute;s interesantes de su poes&iacute;a: un espiritualismo contemplativo que podr&iacute;a llamarse laico. No hay en sus versos doctrinas ni afirmaciones religiosas expl&iacute;citas; sin embargo, la actitud del poeta ante el mundo es claramente meditativa. El poema aparece como un ejercicio de atenci&oacute;n: mirar con intensidad, escuchar lo que el paisaje dice en silencio, dejar que las cosas revelen su sentido. En este punto la poes&iacute;a de Herrero dialoga con ciertas intuiciones filos&oacute;ficas de Mar&iacute;a Zambrano &ndash;esa raz&oacute;n po&eacute;tica que busca comprender a trav&eacute;s de la contemplaci&oacute;n&ndash; y con la idea heideggeriana de que el hombre habita el mundo cuando aprende a escuchar el ser de las cosas.
    </p><p class="article-text">
        La antolog&iacute;a permite apreciar pues con claridad esa fidelidad a una po&eacute;tica de la atenci&oacute;n. Frente al ruido cultural de nuestro tiempo, Herrero propone una escritura de lentitud y de silencio. Sus poemas parecen surgir de una paciencia antigua: la misma con la que se observa el cambio de las estaciones o se recorre un camino conocido. De ah&iacute; que su obra posea una extra&ntilde;a sensaci&oacute;n de permanencia. No aspira a la novedad espectacular, sino a algo m&aacute;s dif&iacute;cil: a decir con claridad aquello que siempre ha estado ah&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Tal vez por eso la lectura de esta preciosa antolog&iacute;a produce una impresi&oacute;n poco frecuente: la de entrar en un espacio de calma. En un momento hist&oacute;rico dominado por la prisa y la fragmentaci&oacute;n, la poes&iacute;a de Ferm&iacute;n Herrero recuerda que el mundo &ndash;y el lenguaje&ndash; todav&iacute;a pueden ser lugares de contemplaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Va un bello ejemplo de dicci&oacute;n precisa, arcaizante y sugerente, sentimentalidad nostalgiosa, esencialismo enumerativo en lo estil&iacute;stico y que ensaya un ritmo po&eacute;tico sincopado y original; todo con esa atenta y amorosa mirada sobre lo concreto que es&nbsp;santo y se&ntilde;a del autor:
    </p><p class="article-text">
        <em>ENTONCES pienso que mi infancia son</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>los cazadores en la nieve de Brueghel</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>el Viejo. O, m&aacute;s a ras de aldea, gaseosas,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>pan con vino y az&uacute;car, la sangre perenne</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>en las rodillas. Y aun el diente encima</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>del trinchero, el o&iacute;do en el cuerno</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>del pastor, la humareda en la estufa</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>de la escuela, la quina, anginas, ganglios</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>y m&aacute;s ganglios. Y siempre, al levantarme</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>comanches en la loma, ya estoy bueno, seg&uacute;n</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>dicen, el cierzo a socarrado los sembrados</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>y todo se perdi&oacute;.</em>
    </p><h2 class="article-text"><span class="highlight" style="--color:#ffd9a1;"><strong>Puedes comprar 'Poes&iacute;as familiares y dom&eacute;sticas' en tu librer&iacute;a de cabecera o </strong></span><a href="https://www.difacil.com/tienda/poesias-familiares-y-domesticas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia"><span class="highlight" style="--color:#ffd9a1;"><strong>por internet pinchando aqu&iacute;</strong></span></a></h2>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Artigue]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/poesias-familiares-domesticas-fermin-herrero-critica-literaria-poesia-por-luis-artigue_1_13099006.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 26 Mar 2026 17:30:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['Poesías familiares y domésticas', de Fermín Herrero]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Poesía,Soria,España,La Biblioteca del Reino]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Colegio Maristas Champagnat de León celebra este jueves el Día de las Letras Leonesas homenajeando a Ildefonso Rodríguez]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/colegio-maristas-champagnat-leon-celebra-jueves-dia-letras-leonesas-homenajeando-ildefonso-rodriguez_1_13097377.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cf4f96aa-8308-4873-942f-6f75f98c79b2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Colegio Maristas Champagnat de León celebra este jueves el Día de las Letras Leonesas homenajeando a Ildefonso Rodríguez"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El escritor Luis Artigue anticipa el reconocimiento del poeta y músico de jazz leonés en el centro educativo este 26 de marzo a las 12.30 horas</p></div><p class="article-text">
        Una plataforma. Un lujo. La Instituci&oacute;n Libre de Ense&ntilde;anza en versi&oacute;n cristiana. Un colegio que obtuvo en su d&iacute;a el Premio Escuelas Cat&oacute;licas, pero sin rendirse ni antes ni despu&eacute;s al elitismo y al clasismo, sino siendo siempre con humildad vocacional un colegio de barrio, de base, de cimiento. Un trampol&iacute;n. Uno que forja vocaciones para la cultura y la lectura porque se las trabaja con m&eacute;todo, dedicaci&oacute;n y ah&iacute;nco por medio de maestros y profesores con una implicaci&oacute;n para con lo que es el santo y se&ntilde;a del centro desde hace muchas d&eacute;cadas, el <a href="https://maristaschampagnatleon.es/xxxvii-dia-de-las-letras-leonesas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">D&iacute;a de las Letras Leonesas</a> (que este a&ntilde;o cumple su trig&eacute;simo s&eacute;ptima edici&oacute;n), que va m&aacute;s all&aacute; de su sueldo, y con una vocaci&oacute;n por formar y por ense&ntilde;ar de parte de los Hermanos Maristas que marca su vida entera. Un peque&ntilde;o gran hito que en esta ciudad lo hace todo con humildad y de espaldas a todo excepto a lo que importa&hellip; 
    </p><p class="article-text">
        En efecto, una de las razones por las que contamos con tantos escritores y lectores en Le&oacute;n, y la literatura leonesa tiene tanto prestigio fuera de nuestras fronteras, es &ndash;me atrevo aqu&iacute; a decir lo que no suele decirse&ndash; el <a href="https://maristaschampagnatleon.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Colegio Maristas Champagnat de Le&oacute;n</a> y su D&iacute;a de las Letras Leonesas. Y esto es as&iacute; porque va a la ra&iacute;z, a la escuela, a hacer verdadero fomento de la lectura y la escritura llevando escritores vivos y de la tierra al aula para que los ni&ntilde;os puedan no solo empezar a leer a sus escritores, sino tambi&eacute;n a identificarse con ellos, y admirarlos, y a emularlos, y a apoyarlos, y a amarlos.
    </p><p class="article-text">
        Desde hace cuatrp d&ccedil;ecasdas a&ntilde;os (yo conoc&iacute; y nunca olvidar&eacute; al fundador del D&iacute;a de las Letras Leonesas, el Hermano Pedro, el primer profesor de Literatura que tuve en esta vida), todo el claustro del colegio se implica durante un curso en trabajar en las aulas la obra de un escritor leon&eacute;s, y en adaptarla para ni&ntilde;os y ni&ntilde;as de primaria, de secundaria y para adolescentes totales: todos leyendo algo, un poco, un mucho, del escritor leon&eacute;s del a&ntilde;o. Y conoci&eacute;ndole. Investigando su vida, obra y milagros. Y esperando su llegada al colegio como para poder recibirle, y acercarse a su o&iacute;do y ya preguntarle lo que se le pregunta siempre a un poeta: &iquest;eres t&uacute; el elegido o tenemos que esperar a otro?
    </p><p class="article-text">
        Este a&ntilde;o el elegido, el escritor leon&eacute;s a quien se homenajea entra&ntilde;ablemente este d&iacute;a 26 de marzo a las 12.30 horas, es el poeta oscuro y gamonediano, jazz&iacute;stico e imaginativo, inventor de palabras y malabarista de met&aacute;foras, el pr&iacute;ncipe de los ingenios don <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Ildefonso_Rodr%C3%ADguez" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ildefonso Rodr&iacute;guez</a>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Puerta del Colegio Maristas Champagnat de León.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Ildefonso Rodr&iacute;guez, poeta y m&uacute;sico a la vez, no es solo uno de los escritores m&aacute;s originales de la literatura leonesa (compone poemas locos, cad&aacute;veres exquisitos, trascribe sue&ntilde;os, improvisa sonoridades verbales y vive el jazz free y el surrealismo con audaz pureza), sino que es el sobreviviente de la Movida Po&eacute;tica leonesa de los 80&hellip; 
    </p><p class="article-text">
        De hecho conoci&oacute; en su apogeo a poetas bohemios m&iacute;ticos como Miguel Su&aacute;rez, Jacinto Santos, Aldo Sanz y Luis Federico Mart&iacute;nez, y todos los de la revista <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/El_signo_del_gorri%C3%B3n" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El Signo del Gorri&oacute;n</em></a>, y puede hablar de ellos, de aquello, de aquel hito, no como un espectador privilegiado, sino como un copart&iacute;cipe y sobreviviente de aquel Titanic: un Titanic&nbsp;sin el cual tal vez no hubiera habido un cambio de rumbo po&eacute;tico en Antonio Gamoneda que le ha llevado a ser hoy el gran poeta vivo que le queda a la lengua castellana.
    </p><p class="article-text">
        Y es que Ildefonso Rodr&iacute;guez es mucho m&aacute;s que el mejor disc&iacute;pulo de Antonio Gamoneda: es una singular personalidad literaria en s&iacute; mismo&hellip; &iquest;Por qu&eacute; lo es?
    </p><p class="article-text">
        A quien quiera saberlo a cabalidad le recomiendo que asista al homenaje inimaginablemente tierno y bello que se le rendir&aacute; este d&iacute;a en el Colegio Maristas Champagnat de Le&oacute;n&hellip; &iexcl;Gracias por lo que somos!
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Artigue]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/colegio-maristas-champagnat-leon-celebra-jueves-dia-letras-leonesas-homenajeando-ildefonso-rodriguez_1_13097377.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Mar 2026 15:00:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El Colegio Maristas Champagnat de León celebra este jueves el Día de las Letras Leonesas homenajeando a Ildefonso Rodríguez]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Música,Poesía,Premios,Educación,León,La Biblioteca del Reino]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Risto Mejide]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/risto-mejide-columna-semanal-escritor-luis-artigue-el-bibliopata_129_12874291.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a24f0a75-2d49-4f78-a0bb-93320528817f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Risto Mejide"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El escritor Luis Artigue compone un literario perfil del famoso presentador de televisión gallego</p></div><p class="article-text">
        &nbsp;&mdash; &Aacute;ngel Gabilondo es como un Buda erudito, trajeado y atiborrado de Prozac.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&mdash; S&iacute;, pero tambi&eacute;n es calvo, redicho y con rostro protagonizado por unas friqui-gafas que casi leen solas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;&mdash; Esa descripci&oacute;n me recuerda a Risto Mejide.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;&mdash; &iexcl;No me digas que t&uacute; tambi&eacute;n has notado que Risto Mejide se parece a &Aacute;ngel Gabilondo en joven!
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;&mdash; En tal caso ser&aacute; a &Aacute;ngel Gabilondo en versi&oacute;n esp&iacute;dico-valenciana de la Ruta del Bacalao.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;&mdash; S&iacute;, eso: Risto Mejide, bien mirado, se dir&iacute;a que parece m&aacute;s el hermano peque&ntilde;o de &Aacute;ngel Gabilondo que el propio I&ntilde;aki Gabilondo&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Hay individuos que, jugando de adultos a lo mismo que jugaban de ni&ntilde;os, consiguen salir adelante. As&iacute; Risto Mejide, gal&aacute;n espa&ntilde;ol superador del landismo, cuerpo sin ambig&uuml;edad ef&eacute;bica como un gladiador o como un personaje guerrero con espad&oacute;n de los que la novela <em>Ivanhoe</em>, cabeza de quien se ha quedado prematuramente calvo para llamar la atenci&oacute;n, rostro fenicio, y egipcio, modales de doctorado en chuler&iacute;a de discoteca pija, inteligencia clasista, displicencia exhibicionista, ha logrado triunfar por m&eacute;ritos propios en la televisi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Y lo ha hecho mediante un personaje salom&oacute;nico tan dotado de suficiencia como de severidad malahostiada pero bien justificada!&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &mdash; Oye, mira a ver, que comparar al juez Salom&oacute;n con Risto Mejide es como comparar a Dios con un gitano.
    </p><p class="article-text">
        &mdash; &iexcl;Pues no te creas! All&aacute; andar&aacute;&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Risto Mejide, que, como buen publicista doctorado en discordia para no pasar desapercibido, empez&oacute; siendo jurado estricto de talent shows donde hab&iacute;a m&aacute;s show que talento (Operaci&oacute;n Triunfo), conserva esa aspereza verbal refinada con la que parece que ya se defend&iacute;a en el cole de lo de 'pobre ni&ntilde;o rico'&hellip; &iexcl;Pero tiene nivel!
    </p><p class="article-text">
        Por eso ahora, tras haber pasado con gloria por la fase de entrevistador a lo Mercedes Mil&aacute; aunque sin la clase de chica liberada y agresiva de Mercedes Mil&aacute;, sino m&aacute;s bien con su propia clase (Chester), se ha desatado en televisi&oacute;n en un talent show llamado Got Talent en el que s&iacute; hay mucho talento (y en el que &eacute;l muestra el mismo personaje de siempre; no la toqu&eacute;is m&aacute;s que as&iacute; es la rosa, dec&iacute;a Juan Ram&oacute;n Jim&eacute;nez). Y, tambi&eacute;n, con un 'S&eacute; lo que hicisteis', pero dedicado a la pol&iacute;tica en vez de a los cotilleos, en el cual, a base de pluralismo, criterio, opiniones contrastadas, independencia insobornable y fino juicio cr&iacute;tico contra el poder, nuestro presentador parece verdaderamente un periodista pol&iacute;tico de raza&hellip; 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Ser&aacute; de verdad Risto el hermano de I&ntilde;aki Gabilondo?&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El caso es que da ca&ntilde;a arriba, abajo, al centro y pa dentro (lo cual resulta de lo m&aacute;s estimulante). Y&nbsp;no se casa con nadie&hellip;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Eso s&iacute; que es independencia y no lo de Puigdemont!
    </p><p class="article-text">
        He dicho.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Artigue]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/risto-mejide-columna-semanal-escritor-luis-artigue-el-bibliopata_129_12874291.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 23 Mar 2026 10:30:38 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Las Fronteras', de Carolina Sarmiento]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/las-fronteras-novela-experimental-de-carolina-sarmiento-critica-literaria-por-luis-artigue_1_13081854.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4b5a5ea2-57cb-4580-ba5d-adcc859c04ba_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;Las Fronteras&#039;, de Carolina Sarmiento"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Luis Artigue reseña esta "novela distópica y esperanzada" publicada por Siruela: "Una obra, la de esta escritora asturiana, que resulta muy valiosa, porque demuestra una voluntad de riesgo poco frecuente; que amplía los límites de lo que se entiende por 'fantástico' en lengua española"</p></div><p class="article-text">
        Una crisis clim&aacute;tico-b&eacute;lica. Un mundo en extinci&oacute;n. Una decisi&oacute;n: hemos de desahitar medio planeta para poder salvar el planeta entero. Sorpresas. Aventuras. Una historia de amor. Y una investigaci&oacute;n que le da a todo esto cierto toque de thriller&hellip;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        He aqu&iacute; una f&aacute;bula dist&oacute;pica muy concentrada con un protagonismo muy claro de un solo personaje central, El guarda, un vigilante enloquecido que custodia la l&iacute;nea que separa la zona humana de la zona que debe devolverse a la naturaleza (es un personaje marcado por guerras pasadas y encargado de impedir que la gente cruce la frontera), y donde el resto de personajes son los que intentan cruzar la frontera (habitantes que se resisten a abandonar el territorio humano), y los habitantes del pueblo o del sistema que ha decidido despoblar medio planeta, los cuales representan el nuevo orden ecol&oacute;gico, y el misterioso caballo on&iacute;rico, casi simb&oacute;lico, que introduce un elemento m&aacute;s fant&aacute;stico o menos pol&iacute;tico en la trama (este caballo que aparece en los sue&ntilde;os del protagonista en efecto introduce una dimensi&oacute;n simb&oacute;lica que rompe la l&oacute;gica del mundo regulado; de hecho dicho animal funciona como una grieta en la realidad, una se&ntilde;al de que la frontera no es s&oacute;lo pol&iacute;tica o ecol&oacute;gica sino tambi&eacute;n metaf&iacute;sica)...
    </p><p class="article-text">
        En <a href="https://www.siruela.com/catalogo.php?id_libro=5282" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Las fronteras</em></a>, <strong>Carolina Sarmiento</strong> (Oviedo, 1981) imagina un territorio ambiguo y vigilado donde una l&iacute;nea &ndash;f&iacute;sica, pol&iacute;tica y casi metaf&iacute;sica&ndash; separa dos realidades cada vez m&aacute;s inestables. A trav&eacute;s de personajes que se mueven entre puestos de control, paisajes degradados y rumores de un orden que se resquebraja, la novela sigue una especie de deriva hacia lo desconocido: cruzar la frontera no significa simplemente pasar a otro lugar, sino entrar en una dimensi&oacute;n donde las reglas del mundo empiezan a descomponerse, y donde cada paso parece acercar a los personajes a una revelaci&oacute;n inquietante sobre el sistema que sostiene &ndash;o encierra&ndash; sus vidas.
    </p><p class="article-text">
        Hay novelas que parecen nacer ya en un territorio fronterizo: entre g&eacute;neros, entre tradiciones, entre tonos narrativos. <em>Las fronteras</em>, de<strong> </strong><a href="https://fusionasturias.com/cultura/libros/carolina-sarmiento-la-literatura-es-mi-mayor-espacio-de-libertad.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Carolina Sarmiento</a><strong> </strong>(Editorial Siruela), pertenece a esa estirpe de libros que avanzan como quien atraviesa un paisaje incierto: con una mezcla de inquietud, extra&ntilde;eza y una persistente sensaci&oacute;n de que algo &ndash;quiz&aacute; el propio mundo&ndash; est&aacute; a punto de quebrarse.
    </p><h2 class="article-text">Frontera ontol&oacute;gica y narrativa</h2><p class="article-text">
        No es casual que su t&iacute;tulo evoque una l&iacute;nea de separaci&oacute;n. En esta novela, la frontera no es s&oacute;lo geogr&aacute;fica o pol&iacute;tica; es tambi&eacute;n ontol&oacute;gica y narrativa. Sarmiento construye un territorio donde las reglas de la realidad parecen erosionarse lentamente, en un proceso que recuerda, en su l&oacute;gica de sistema cerrado y perturbador, a la distop&iacute;a de <strong>Ricardo Men&eacute;ndez Salm&oacute;n </strong>en <em>El Sistema</em> (hay quien dice que la peor novela de un escritor sin duda deslumbrante). Como en aquella obra dist&oacute;pica, el lector percibe que el orden que rige el mundo de la ficci&oacute;n es opaco, casi burocr&aacute;tico en su violencia, y que el individuo se mueve dentro de &eacute;l con la conciencia (tard&iacute;a o in&uacute;til) de su impotencia.
    </p><p class="article-text">
        Pero si Men&eacute;ndez Salm&oacute;n trabajaba desde la abstracci&oacute;n conceptual de la distop&iacute;a, Sarmiento &ndash;gijonesa licenciada en Comunicaci&oacute;n Audiovisual que en la actualidad trabaja en la Radio Televisi&oacute;n P&uacute;blica de Asturias&ndash; introduce una dimensi&oacute;n m&aacute;s f&iacute;sica, m&aacute;s territorial, que aproxima la novela a la brillante y cruda narrativa de frontera cultivada por <strong>Cormac McCarthy </strong>(<em>Todos los caballos bellos, </em>por ejemplo). Hay en <em>Las fronteras </em>ecos de ese paisaje moral y material donde los l&iacute;mites entre civilizaci&oacute;n y barbarie se desdibujan. No se trata de una imitaci&oacute;n de la &eacute;pica seca de McCarthy, sino de una afinidad atmosf&eacute;rica: la frontera como lugar donde el mundo se revela en su forma m&aacute;s desnuda.
    </p><p class="article-text">
        La arquitectura del libro tambi&eacute;n sugiere otra genealog&iacute;a literaria. Su organizaci&oacute;n fragmentaria y su disposici&oacute;n estructural remiten de alg&uacute;n modo a <em>Rayuela</em> <strong>de Julio Cort&aacute;zar</strong>. Sin embargo, la operaci&oacute;n es distinta. Si en <em>Rayuela </em>la fragmentaci&oacute;n era un juego, una invitaci&oacute;n l&uacute;dica al lector para recomponer el texto, en <em>Las fronteras</em> esa misma estrategia adopta un tono m&aacute;s sombr&iacute;o: los fragmentos funcionan como una cuenta atr&aacute;s, como si cada secci&oacute;n acercara al relato a un punto de colapso inevitable (el experimentalismo as&iacute; deja de ser juguet&oacute;n para convertirse en apocal&iacute;ptico).
    </p><p class="article-text">
        Con todo, la novela no alcanza siempre el grado de intensidad que cabr&iacute;a esperar de su ambici&oacute;n formal. Quienes conozcan la obra previa de Sarmiento advertir&aacute;n que aqu&iacute; no aparece del todo la frescura verbal que hac&iacute;a tan singular a <a href="https://editorialpezdeplata.com/coleccion-narrativa-pez-de-plata/68-tarada-9788412289824.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Tarada</em></a>. Y tampoco a nuestro juicio logra reproducir plenamente la atm&oacute;sfera inquietante y casi hipn&oacute;tica que sosten&iacute;a su genial novela <a href="https://editorialpezdeplata.com/coleccion-narrativa-pez-de-plata/94-vresno-9788412508369.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Vr&euml;sno</em></a>. En <em>Las fronteras</em> de todos modos hay momentos de gran potencia imaginativa, pero tambi&eacute;n pasajes donde la maquinaria narrativa parece avanzar con una regularidad no tan sorprendente.
    </p><h2 class="article-text">Una novela muy valiosa</h2><p class="article-text">
        Y sin embargo &ndash;o quiz&aacute; precisamente por esa mezcla de logros y vacilaciones&ndash; la novela resulta muy valiosa. Porque Sarmiento demuestra una vez m&aacute;s una voluntad de riesgo poco frecuente en la narrativa actual, y porque su libro ampl&iacute;a los l&iacute;mites de lo que solemos entender por fant&aacute;stico en lengua espa&ntilde;ola.
    </p><p class="article-text">
        Al final, <em>Las fronteras</em> se lee como lo que su propio t&iacute;tulo anuncia: un territorio de paso. Una novela estimulante que dialoga con tradiciones diversas &ndash;la distop&iacute;a filos&oacute;fica, la &eacute;pica de frontera, la experimentaci&oacute;n estructural&ndash;, y que contribuye a ensanchar el mapa del fant&aacute;stico... 
    </p><p class="article-text">
        Si algo deja claro, es que las fronteras, en literatura, no est&aacute;n para ser respetadas sino para ser atravesadas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De hecho al acabar la novela uno de da cuenta de que, adem&aacute;s de las antedichas, en este novela hay no poco de la distop&iacute;a ecol&oacute;gica contempor&aacute;nea (recuerda a ciertas ficciones recientes sobre colapso ambiental y reorganizaci&oacute;n del mundo, una tradici&oacute;n inaugurada por<strong> J. G. Ballard</strong>, donde los paisajes degradados o transformados por la crisis ecol&oacute;gica funcionan como espejos psicol&oacute;gicos de los personajes). Pero tambi&eacute;n subyace aqu&iacute; la alegor&iacute;a kafkiana del poder (la figura del guarda que custodia un l&iacute;mite impuesto por un sistema opaco tiene resonancias claras de <strong>Franz Kafka</strong>; en particular recuerda al breve relato <em>Ante la ley</em>, donde un guardi&aacute;n custodia una puerta que nadie termina de atravesar. En ambos casos el poder aparece como una estructura abstracta, casi metaf&iacute;sica, m&aacute;s que como una autoridad concreta). Y vemos en estas p&aacute;ginas asimismo la tradici&oacute;n de la &ldquo;zona&rdquo; de la ciencia ficci&oacute;n filos&oacute;fica, pues la frontera que separa dos realidades y altera la percepci&oacute;n del mundo recuerda tambi&eacute;n al imaginario de <strong>Arkady Strugatsky</strong> y <strong>Boris Strugatsky</strong> en <em>Picnic extraterrestre</em>, donde un territorio misterioso modifica las leyes de la realidad. Y est&aacute; tambi&eacute;n el minimalismo simb&oacute;lico del fant&aacute;stico hispano en el uso de pocos personajes, situaciones muy depuradas y s&iacute;mbolos insistentes &ndash;pensamos en la obra de<strong> </strong><a href="https://ileon.eldiario.es/cultura/lo-que-no-no-se-ve-antologia-relatos-tusquets-editorial-cristina-fernandez-cubas-critica-literaria-por-luis-artigue_1_13005494.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Cristina Fern&aacute;ndez Cubas</a>&ndash; donde la inquietud nace m&aacute;s de la sugerencia y la atm&oacute;sfera que de la acci&oacute;n. Y sobre todo aparece aqu&iacute; como nutriente narrativo la tradici&oacute;n del &ldquo;fin del mundo &iacute;ntimo&rdquo;: en efecto&nbsp;hay algo, en el tono crepuscular de este libro, que recuerda a la sensibilidad postapocal&iacute;ptica de<em> La carretera</em> (aunque en Sarmiento el apocalipsis no es visible sino administrado, regulado por normas y fronteras).
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; las cosas, en conjunto estas influencias ayudan a situar <em>Las fronteras</em> dentro de una corriente muy interesante de la narrativa actual: la distop&iacute;a aleg&oacute;rica, donde el futuro funciona menos como predicci&oacute;n tecnol&oacute;gica que como met&aacute;fora moral del presente, y por eso el texto no termina cayendo en el nihilismo sino en la esperanza, erigi&eacute;ndose en suma es una narrativa m&aacute;s concienciadora que <em>destroyer</em>&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Una novela breve, intensa, posmoderna, exigente y el&eacute;ctrica en la que, con todo, lo mejor es la prosa a la vez seca y deslumbrante, descarnada y humanizante, sucinta y profunda, asentada verbalmente en un tiempo&nbsp;presente que se te mete entre los huesos y te hace cuestionarte donde est&aacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Pasen y lean!
    </p><h2 class="article-text"><strong>Puedes comprar la novela 'Las fronteras' en tu librer&iacute;a de barrio o </strong><a href="https://www.siruela.com/catalogo.php?&amp;opcion=autor&amp;id_libro=5273&amp;completa=S&amp;titulo=las-fronteras&amp;autor=carolina-sarmiento" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia"><strong>por internet pinchando aqu&iacute;</strong></a></h2>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Artigue]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/las-fronteras-novela-experimental-de-carolina-sarmiento-critica-literaria-por-luis-artigue_1_13081854.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 19 Mar 2026 17:30:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['Las Fronteras', de Carolina Sarmiento]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,España,La Biblioteca del Reino,Lo Más Friki,Asturias]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El PP sube, el PSOE sube, Vox sube, UPL empata... y todos dicen que son los otros los que han subido poco]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/pp-sube-psoe-sube-vox-sube-upl-y-empata-todos-dicen-que-han-subido-elecciones-castilla-y-leon-15m-2026-columna-semanal-luis-artigue-el-bibliopata_129_13071080.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5eb31cb2-f56f-4971-83c4-1d8bd32411e6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El PP sube, el PSOE sube, Vox sube, UPL empata... y todos dicen que son los otros los que han subido poco"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Luis Artigue ofrece un análisis a pie de urna y a vuela pluma de lo que ha pasado en las elecciones de Castilla y León este 15M de 2026 y sus implicaciones</p></div><p class="article-text">
        Dec&iacute;a quien en su d&iacute;a fuera miembro por Le&oacute;n del Congreso de los Diputados, <strong>Jos&eacute; Ortega y Gasset</strong>, que la misi&oacute;n de la izquierda para poder ganar elecciones es la de hostigar la modorra popular. Debe de ser por eso que aqu&iacute;, tras estas elecciones, hemos quedado vencidos o amodorrados, valga la redundancia&hellip;
    </p><p class="article-text">
        El recuento electoral en Castilla y Le&oacute;n en efecto ha terminado, y han ganado todos menos la extrema izquierda y las encuestas. 
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; las cosas, dado que el &uacute;nico asunto que empa&ntilde;a el triunfo incontestable de las derechas en Castilla y Le&oacute;n son las expectativas previas, la primera reflexi&oacute;n sobre los resultados electorales en Castilla y Le&oacute;n que se nos ocurre es &eacute;sta: 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Las encuestas electorales &uacute;ltimamente son algo que pertenece al &aacute;mbito de la ciencia, o al de la superstici&oacute;n, o al de la propaganda?
    </p><p class="article-text">
        Y la segunda reflexi&oacute;n es &eacute;sta: 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Los resultados nos dicen que el leonesismo ha tocado techo, la extrema izquierda ha tocado suelo y la extrema derecha ha tocado pelo?
    </p><p class="article-text">
        Y la tercera es &eacute;sta: 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; lo llaman Podemos si no puede, por qu&eacute; Sumar si no suma, y porqu&eacute; mejor visto lo visto no pasa Izquierda Unida a denominarse Izquierda Hundida?
    </p><p class="article-text">
        Y esta es la cuarta: 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;El &uacute;nico PSOE que resiste electoralmente es el que no es sanchista como <strong>Emiliano Garc&iacute;a Page</strong>&nbsp;que es socialista espa&ntilde;ol, el alcalde Soria que es socialista soriano a lo <strong>Jos&eacute; Antonio D&iacute;ez</strong>, <strong>Barb&oacute;n</strong>&nbsp;que rima con excepci&oacute;n y <strong>Salvador Illa </strong>que, lo sepa o no, es nacionalista?
    </p><p class="article-text">
        Y la &uacute;ltima: la hostia que se va a dar <strong>Mar&iacute;a Jes&uacute;s Montero</strong>&nbsp;en Andaluc&iacute;a se ve ya hasta desde Moz&oacute;ndiga.
    </p><p class="article-text">
        El bloque de la derecha ha arrasado, mayor&iacute;a absoluta de largo con m&aacute;s votos y m&aacute;s esca&ntilde;os, y el bloque de la izquierda sigue buscando argumentos para autoenga&ntilde;arse (como si el PSOE pudiera gobernar solo; si &eacute;l sube y sus socios desaparecen el fracaso es total y la izquierda a la izquierda del PSOE va a parecer m&aacute;s que nunca la encarnaci&oacute;n pol&iacute;tica de la arboleda perdida de <strong>Rafael Alberti</strong>).
    </p><p class="article-text">
        La extrema derecha francesa encabezada por <strong>Marie Le Pen</strong>&nbsp;es inteligente, pues cuenta con ideario deprorable pero filos&oacute;ficamente elaborado y bien empalabrado (sin duda tienen discurso). Pero aqu&iacute;, la extrema derecha llega como van a los toros en los tendidos de sombra, esto es, llega a empujones&hellip; 
    </p><p class="article-text">
        Ni siquiera les hace falta discurso (buen ejemplo es <strong>Carlos Poll&aacute;n,</strong>&nbsp;que, cuando habla, no se sabe si est&aacute; senil o empanao, pero vale).
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Dicen que la sociometr&iacute;a electoral es una ciencia peo en el pa&iacute;s de las chapuzas hasta<strong>&nbsp;Tezanos </strong>tiene trabajo en lo suyo, qu&eacute; flipe!
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo el an&aacute;lisis que se deduce de los discursos burbujeantes tras finalizar el escrutinio intenta colocarnos desde la platea la versi&oacute;n de que el PP sube, el PSOE sube, Vox sube, UPL empata, y todos dicen que son los otros los que han subido poco&hellip; &iexcl;Todo muy consabido y muy aburrido!
    </p><p class="article-text">
        Dan ganas de irse a dormir, y, esta vez, dormir.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Artigue]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/pp-sube-psoe-sube-vox-sube-upl-y-empata-todos-dicen-que-han-subido-elecciones-castilla-y-leon-15m-2026-columna-semanal-luis-artigue-el-bibliopata_129_13071080.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 16 Mar 2026 13:00:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El PP sube, el PSOE sube, Vox sube, UPL empata... y todos dicen que son los otros los que han subido poco]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Elecciones,PP – Partido Popular,PSOE,Vox,UPL – Unión del Pueblo Leonés,Elecciones Castilla y León 2026,León,Valladolid,Zamora,Salamanca,Bierzo,Ávila,Burgos,Palencia,Segovia,Soria,Madrid,Gobierno de España,Carlos Martínez,Alfonso Fernández Mañueco]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Objetos perdidos', de Carlos Zanón]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/objetos-perdidos-novela-negra-de-carlos-zanon-critica-literaria-por-luis-artigue_1_13061342.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cadd7324-e890-42c9-a39e-bb485e7ea6f0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;Objetos perdidos&#039;, de Carlos Zanón"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Luis Artigue reseña la última obra publicada por la Editorial Salamandra de una de las voces más relevantes de la novela negra española actual. "Ha renovado el género desplazándolo desde la pura intriga policial hacia territorios más literarios o antropológicos o psicológicos", asegura

</p></div><p class="article-text">
        Una Barcelona realista, <em>noir </em>y muy pop con locales de nombres molones y barber&iacute;as de barrio donde se trafica con pasaportes; con riqueza y pobreza en muchos sentidos; con integrados y sufrientes sociales. Unas calles en las que&nbsp;los jugadores de rugby desaparecen sin dejar rastro, en la que los que los tienen que buscar no sabemos si los buscan de verdad y en la que opera la mafia somal&iacute;. Un garito poli&eacute;drico, posmoderno y postpol&iacute;tico llamado el Donna Summer. Un h&eacute;roe con traumas evidentes, Alex Gual. Un villano castizo, el se&ntilde;or Paco. Una pintora en horas bajas pero tan artificiosamente seductora como una gog&oacute;, Lola K, que ve cosas en Barcelona que Alex no ve, y viceversa, aunque miren lo mismo. Una trama negra sobre el caso de alguien que desaparece y alguien que lo busca, pero con un punto pop, un ramalazo salvaje y otro melanc&oacute;lico a causa de la soledad que duele, y, sobre todo, de la experimentada certeza de que en una gran ciudad moderna todos sus habitantes son un poco como objetos perdidos, y todos podemos perderlo todo de golpe si no nos andamos con ojo&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Aunque era ya algo que en la novel&iacute;stica espa&ntilde;ola hab&iacute;an iniciado los <strong>Ray Loriga</strong>, (con <em>H&eacute;roes </em>y <em>Ca&iacute;dos del cielo</em>) <strong>Benjam&iacute;n Prado </strong>(con <em>Raro</em> y <em>Nunca le des la mano a un pistolero zurdo</em>) y <strong>Jos&eacute; &Aacute;ngel Ma&ntilde;as </strong>(con <em>Historias del Kronen</em>), la llamada <strong>Generaci&oacute;n Nocilla</strong> &ndash;integrada por Agust&iacute;n Fern&aacute;ndez Malo, Vicente Luis Mora, Jorge Carri&oacute;n, Eloy Fern&aacute;ndez Porta, Javier Fern&aacute;ndez, Milo Krmpotic, Oscar Gual, Mario Cuenca Sandoval, Lolita Bosch, Javier Calvo, Dom&eacute;nico Chiappe, Gabi Mart&iacute;nez, &Aacute;lvaro Colomer, Harkaitz Cano, Juan Francisco Ferr&eacute;, Germ&aacute;n Sierra, etc&eacute;tera&ndash; incorpor&oacute; la cultura pop a la noveler&iacute;a espa&ntilde;ola de una forma determinante, sugestiva y sumamente estimulante.
    </p><p class="article-text">
        Pero a muchos no se nos ha escapado que, aunque hubo t&iacute;midos precedentes en y <strong>Juan Madrid</strong>, quien ha incorporado de forma plena el pop y el afterpop a la novela negra espa&ntilde;ola ha sido fundamentalmente <strong>Carlos Zan&oacute;n</strong> (Barcelona, 1966).
    </p><p class="article-text">
        Por eso la aparici&oacute;n ahora de <a href="https://www.penguinlibros.com/es/tematicas/460198-libro-objetos-perdidos-9791387640071" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Objetos perdidos</em></a>, la nueva novela de Carlos Zan&oacute;n, confirma ahora algo que ya intu&iacute;amos desde hace a&ntilde;os: la consolidaci&oacute;n de una voz singular dentro de la narrativa <em>noir </em>espa&ntilde;ola contempor&aacute;nea. Una voz que ha sabido dialogar con la tradici&oacute;n de la novela negra sin someterse nunca por completo a sus convenciones. Desde <a href="https://www.casadellibro.com/libro-tarde-mal-y-nunca/9788498678949/1817878" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Tarde, mal y nunca</em></a> hasta <em>Y</em><a href="https://www.tiposinfames.com/libros/yo-fui-johnny-thunders/75575/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>o fui Johnny Thunders</em></a>, pasando por <em>T</em><a href="https://www.tiposinfames.com/libros/love-song/67829/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>axi </em></a><a href="https://www.tiposinfames.com/libros/love-song/67829/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">o </a><a href="https://www.tiposinfames.com/libros/love-song/67829/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Love Song</em></a>, Zan&oacute;n ha ido construyendo un territorio literario reconocible: una Barcelona nocturna, pop, y sentimentalmente devastada, donde los personajes deambulan entre la nostalgia, la precariedad y una vaga esperanza de redenci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Una intriga que es, ante todo, una indagaci&oacute;n moral</strong>
    </p><p class="article-text">
        En <em>Objetos perdidos</em>, aunque quiz&aacute; haya menos m&uacute;sica referenciada que en novelas precedentes suyas, esa po&eacute;tica de Zan&oacute;n alcanza su formulaci&oacute;n m&aacute;s depurada. El protagonista, &Aacute;lex Gual, es un abogado entrado en carnes (a tal efecto arrastra por la vida un peso f&iacute;sico y otro psicoanal&iacute;tico que deviene de su condici&oacute;n de ni&ntilde;o gordo) y venido a menos, uno que se ha separado y se ha quedado m&aacute;s solo de lo que esperaba, el cual vive en un hotel y sobrevive profesionalmente buscando personas desaparecidas mientras lidia con su propia identidad fracturada. La novela se inspira libremente en la desaparici&oacute;n real de un joven en Barcelona, y plantea, m&aacute;s que un misterio criminal convencional, una reflexi&oacute;n sobre la fragilidad social contempor&aacute;nea: cualquiera &ndash;parece decir Zan&oacute;n&ndash; puede caer en la intemperie con apenas un par de decisiones equivocadas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El propio autor ha subrayado esa dimensi&oacute;n existencial del relato: la novela trata de &ldquo;gente que se pierde, gente que est&aacute; perdida y gente que busca&rdquo;, situando el foco en los m&aacute;rgenes de una ciudad donde confluyen mafias, prostituci&oacute;n y precariedad urbana.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta perspectiva (en la que confluyen la mirada del <em>hard boiled</em> la de la <em>crook storie</em> y hasta la de la cr&oacute;nica negra) desplaza argumentalmente el inter&eacute;s narrativo desde el enigma policial hacia la deriva vital de los personajes. El crimen &ndash;si lo hay&ndash; se vuelve casi secundario frente a la exploraci&oacute;n de las biograf&iacute;as heridas que pueblan la narraci&oacute;n. En este sentido, Zan&oacute;n contin&uacute;a una l&iacute;nea muy visible en su obra: el <em>noir </em>como escenario emocional antes que como maquinaria de suspense.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La continuidad de un proyecto narrativo</strong>
    </p><p class="article-text">
        Le&iacute;da dentro del conjunto de su narrativa, <em>Objetos perdidos</em> parece prolongar una serie de obsesiones tem&aacute;ticas que atraviesan los libros anteriores del autor.
    </p><p class="article-text">
        En <em>Yo fui Johnny Thunders</em>, premiada en la Semana Negra de Gij&oacute;n en 2015, el centro de gravedad era la memoria de un m&uacute;sico fracasado que intenta recomponer su vida; en <em>Taxi,</em> un conductor nocturno recorr&iacute;a Barcelona durante una semana como un Ulises urbano que huye de s&iacute; mismo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los protagonistas de Zan&oacute;n comparten una condici&oacute;n: son derrotados l&uacute;cidos, personajes que conocen demasiado bien el precio de sus errores. No buscan tanto resolver un caso como sobrevivir al d&iacute;a siguiente. Por eso la prosa del autor &ndash;seca, fragmentaria, con sutiles impregnaciones l&iacute;ricas, y muy influida por la m&uacute;sica rock&ndash; se inclina hacia el mon&oacute;logo interior, el di&aacute;logo cortante y la observaci&oacute;n ir&oacute;nica de la vida cotidiana.
    </p><p class="article-text">
        En <em>Objetos perdidos</em>, el recurso del &ldquo;ni&ntilde;o gordo&rdquo; que habita la conciencia del protagonista funciona como una met&aacute;fora de la memoria y la inseguridad: todos arrastramos, parece sugerir el relato, una versi&oacute;n infantil de nosotros mismos que nunca termina de desaparecer.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Zan&oacute;n y la novela negra espa&ntilde;ola de su generaci&oacute;n</strong>
    </p><p class="article-text">
        La generaci&oacute;n de Zan&oacute;n &ndash;en la que podr&iacute;an incluirse autores como Toni Hill, Alexis Ravelo, Rosa Ribas, Victor del &Aacute;rbol, Paco G&oacute;mez Escribano y por ah&iacute; todo seguido&ndash; ha renovado el g&eacute;nero negro espa&ntilde;ol desplaz&aacute;ndolo desde la pura intriga policial hacia territorios m&aacute;s literarios o antropol&oacute;gicos o psicol&oacute;gicos.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, Zan&oacute;n ocupa un lugar peculiar dentro de ese panorama. Mientras muchos de sus contempor&aacute;neos han cultivado series detectivescas de estructura cl&aacute;sica, &eacute;l ha preferido novelas h&iacute;bridas, donde la investigaci&oacute;n funciona como excusa narrativa para explorar un paisaje moral y urbano.
    </p><p class="article-text">
        No es casual que fuese elegido para continuar las aventuras del detective <strong>Pepe Carvalho</strong>, el personaje creado por <strong>Manuel V&aacute;zquez Montalb&aacute;n</strong>, con la novela <em>Carvalho: problemas de identidad. </em>Ese encargo supuso, de alg&uacute;n modo, el reconocimiento de que Zan&oacute;n era uno de los herederos m&aacute;s leg&iacute;timos de la tradici&oacute;n negra barcelonesa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero su relaci&oacute;n con el g&eacute;nero es ambigua: sus novelas no siempre responden a las expectativas del lector de policiales, porque el inter&eacute;s del autor se sit&uacute;a en el territorio sentimental de los personajes, m&aacute;s cerca del retrato urbano que del procedimiento detectivesco.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Barcelona como escenario literario 'noir'</strong>
    </p><p class="article-text">
        En este punto, la obra de Zan&oacute;n se inscribe en una tradici&oacute;n muy precisa: la que ha convertido a Barcelona en una de las grandes capitales literarias del <em>noir </em>europeo.
    </p><p class="article-text">
        Esa tradici&oacute;n arranca con la figura fundacional de <strong>Manuel V&aacute;zquez Montalb&aacute;n</strong>, cuya serie de Carvalho dibuj&oacute; una Barcelona marcada por las transformaciones pol&iacute;ticas y sociales de la Transici&oacute;n. A su lado se sit&uacute;an narradores como <strong>Francisco Gonz&aacute;lez Ledesma</strong> o <strong>Andreu Mart&iacute;n</strong>, que retrataron una ciudad m&aacute;s &aacute;spera, poblada por polic&iacute;as, delincuentes y marginados.
    </p><p class="article-text">
        Zan&oacute;n hereda ese imaginario urbano, pero lo traslada a la Barcelona del siglo XXI: una ciudad gentrificada, tur&iacute;stica, donde el viejo tejido social parece deshacerse entre bares tem&aacute;ticos, apartamentos tur&iacute;sticos y barrios convertidos en parques tem&aacute;ticos. En sus novelas, la acci&oacute;n ya no se concentra necesariamente en el centro hist&oacute;rico &ndash;como ocurr&iacute;a en los relatos de Carvalho&ndash; sino que se desplaza hacia los m&aacute;rgenes y periferias urbanas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La Barcelona de Zan&oacute;n es, en suma, una ciudad melanc&oacute;lica y nocturna, donde los personajes circulan como sombras entre hoteles baratos, bares de madrugada y calles que han perdido su identidad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Una novela sobre la desaparici&oacute;n</strong>
    </p><p class="article-text">
        Desde esta perspectiva, <em>Objetos perdidos</em> podr&iacute;a leerse como una met&aacute;fora del propio g&eacute;nero negro contempor&aacute;neo. Si la novela cl&aacute;sica buscaba resolver un crimen, Zan&oacute;n parece interesado en otra cosa: en registrar las formas modernas de la desaparici&oacute;n &ndash;social, sentimental, urbana&ndash; que afectan a los individuos de nuestro tiempo.
    </p><p class="article-text">
        De ah&iacute; que el t&iacute;tulo resulte tan preciso. No se trata solo de personas extraviadas, sino de vidas desplazadas, de identidades que se desdibujan en el ruido de la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, la novela confirma lo que ya sab&iacute;amos: que la narrativa de Carlos Zan&oacute;n no pretende competir con el <em>thriller</em> de consumo r&aacute;pido, sino continuar una tradici&oacute;n literaria donde el <em>noir</em> funciona como un instrumento de conocimiento moral y urbano.
    </p><p class="article-text">
        Y en esa l&iacute;nea &ndash;heredera de <strong>Manuel V&aacute;zquez Montalb&aacute;n</strong> pero profundamente personal&ndash; Zan&oacute;n se consolida como uno de los narradores que mejor est&aacute;n sabiendo capturar el pulso sombr&iacute;o de la Barcelona contempor&aacute;nea.
    </p><p class="article-text">
        No es la mejor novela de Carlos Zan&oacute;n. Es m&aacute;s que eso.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Artigue]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/objetos-perdidos-novela-negra-de-carlos-zanon-critica-literaria-por-luis-artigue_1_13061342.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 12 Mar 2026 17:00:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['Objetos perdidos', de Carlos Zanón]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,España]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Laberinto mar: un viaje por la vida y la historia de nuestras costas', de Noemí Sabugal]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/laberinto-mar-viaje-vida-historia-costas-noemi-sabugal_1_13045462.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/354f0453-9fad-4529-8a2f-6f8bbc290a86_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;Laberinto mar: un viaje por la vida y la historia de nuestras costas&#039;, de Noemí Sabugal"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Luis Artigue afronta en su crítica literaria semanal lo último de la premiada escritora leonesa Noemí G. Sabugal –"una de las mejores literatas de la actualidad en la que la prosa periodística y la lírica contenida se besan"–, concluyendo que es una lectura "muy recomendable"</p></div><p class="article-text">
        Esclavos, piratas, corsarios y galeotes junto a cayucos, mariscadoras, percebeiros, bateiros y marinos mercantes; la belleza de las olas contra el chapapote y el salitre mezclado con carb&oacute;n, gasoil y acero en astilleros y puertos carboneros y sider&uacute;rgicos, los na&uacute;fragos de Terranova, la Costa de la Morte, Palos, frente a las aguas casi en calma del Mediterr&aacute;neo con &aacute;nforas hundidas, o las bellas playas de Canarias, los tesoros y la basura, el cambio clim&aacute;tico, el lirismo sin fin de la contemplaci&oacute;n de las olas&hellip; 
    </p><p class="article-text">
        En efecto, el mar no empieza en la orilla, sino en la memoria. Cada puerto guarda un linaje de ausencias, cada barca es un peque&ntilde;o testamento flotante. Mirarlo es las m&aacute;s de las veces escuchar las voces de quienes se jugaron la vida para que este pa&iacute;s respirara sal y futuro&hellip; &iexcl;Y as&iacute; nos lo hace saber este libro!
    </p><p class="article-text">
        Si en el excelente libro <a href="https://www.penguinlibros.com/es/literatura-contemporanea/7119-libro-hijos-del-carbon-9788420439440" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Hijos del carb&oacute;n</em></a> <strong>Noem&iacute; Sabugal</strong> (Le&oacute;n, 1979) desentra&ntilde;aba con palabra tensa y coraz&oacute;n encendido la geograf&iacute;a &iacute;ntima de una Espa&ntilde;a oculta &ndash;la de las cuencas mineras, los pulmones sucios de carb&oacute;n y las sagas familiares que se desmoronan cuando se apagan las minas&ndash;, en <a href="https://www.penguinlibros.com/es/literatura-contemporanea/349959-libro-laberinto-mar-9788420467252" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Laberinto mar</em></a><em> </em>(Alfaguara) su mirada se abre y se vuelve en s&iacute; misma oc&eacute;ano. Y eso mismo le ocurre a su bella prosa. All&iacute; donde el ensayo, la cr&oacute;nica period&iacute;stica y la literatura testimonial parecen elementos separados, Sabugal los hace confluir con naturalidad aparente: aqu&iacute; late la investigaci&oacute;n rigurosa, all&iacute; el testimonio descarnado, y en cada p&aacute;gina se siente el pulso de un pa&iacute;s que, como nuestra piel, est&aacute; bordado de sal, salitre y memoria.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si el ya citado libro sobre el carb&oacute;n fue una cartograf&iacute;a de los interiores &ndash;de las minas, y de las voces que nadie hab&iacute;a recogido&ndash; este nuevo t&iacute;tulo es una cartograf&iacute;a de m&aacute;rgenes, de aristas, de bordes donde todo acontece y casi nada queda quieto. Espa&ntilde;a, nos recuerda Sabugal una y otra vez, es en s&iacute; misma una isla fragmentada: pen&iacute;nsula de mares que la circundan y cicatrices que el tiempo no debe dejar caer en el olvido.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Prosa period&iacute;stica y l&iacute;rica contenida se besan</strong></h2><p class="article-text">
        Como buen libro en el que la prosa period&iacute;stica y la l&iacute;rica contenida se besan, la autora, que empieza por Gij&oacute;n y su mar permanentemente encabronado, nos lleva enseguida desde los &uacute;ltimos cazadores de ballenas hasta las olas que rompen contra los testimonios de marineros, bi&oacute;logos marinos o mariscadoras veteranas o hasta su&nbsp;&nbsp;abuelo &ndash;estas voces, evocadoras de una no ficci&oacute;n viva en la l&iacute;nea de <strong>Leila Guerriero</strong>, emergen con una fuerza testimonial que trasciende la simple descripci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sabugal se documenta, viaja, navega, lee a <strong>Manuel Rivas</strong>, investiga y conversa y conversa <em>in situ</em> con el mismo esp&iacute;ritu de quien quiere escuchar m&aacute;s que imponer, y en ello creemos que hay un eco de la literatura de viajes que <strong>Julio Llamazares</strong> aplaudir&iacute;a: no se trata solo de contar hechos, sino de sentirlos, y por eso aqu&iacute; en el texto se funden periodismo, historia, ensayo, cr&oacute;nica y memoria personal. Eso le permite a la autora, por ejemplo, situar el relato de una galerna o de un naufragio como si de un rito esencial de la existencia humana se tratase; como si las costas fuesen un espejo en el que se refleja no s&oacute;lo la geograf&iacute;a, sino las pasiones y las p&eacute;rdidas colectivas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo que distingue a <em>Laberinto mar</em> &ndash;y lo que, por decirlo con t&eacute;rminos de la moderna teor&iacute;a de la literatura, hace que la lectura se convierta en una experiencia dial&eacute;ctica y sensorial&ndash; es su tensi&oacute;n entre el rigor etnogr&aacute;fico y la luminosidad po&eacute;tica. Sabugal no renuncia a la precisi&oacute;n, pero tampoco a que el lector sienta en la garganta la sal de cada historia. En ese cruce de caminos se encuentran aqu&iacute;, desde la presencia inevitable de los micropl&aacute;sticos en las praderas de posidonia hasta las leyendas de navegantes cl&aacute;sicos o las voces de las mujeres que tiraron de las embarcaciones con manos de hierro.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y es que este libro &ndash;como lo fue <em>Hijos del carb&oacute;n</em>&ndash; es tambi&eacute;n un homenaje a los oficios, a los sacrificios profesionales y vitales que se hacen cada d&iacute;a en contacto con un elemento que es a la vez fuente de vida y amenaza perpetua. La miner&iacute;a y el mar no son mundos tan distintos, como ella misma ha se&ntilde;alado: ambos son espacios donde el cuerpo se expone, donde la naturaleza es juez y parte, donde la memoria colectiva se teje en torno a la resistencia y al testimonio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; las cosas, <em>Laberinto mar</em> no solo nos invita a leer la historia de un pa&iacute;s a trav&eacute;s de sus costas, sino a <em>escuchar</em> el oleaje de sus voces, a sentir el rumor de la vida que se juega en cada puerto, cada playa, cada embarcaci&oacute;n. Y lo hace con la prosa de una autora que sabe que la literatura &ndash;como el mar&ndash; no se doma, sino que solo se comprende en su inmensidad musical y sensorial.
    </p><p class="article-text">
        Nadie como Noem&iacute; Sabugal nos hab&iacute;a hecho tomar bella cuenta de que Espa&ntilde;a no termina en la costa: empieza en ella, en la sal de sus oficios y en el sacrificio de quienes aprendieron a vivir mirando al horizonte&hellip; 
    </p><p class="article-text">
        Un libro muy recomendable.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Artigue]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/laberinto-mar-viaje-vida-historia-costas-noemi-sabugal_1_13045462.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 06 Mar 2026 17:00:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['Laberinto mar: un viaje por la vida y la historia de nuestras costas', de Noemí Sabugal]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[La Biblioteca del Reino,Libros,Literatura,León,Periodismo,España]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Echando de menos a Inés Arrimadas]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/echando-de-menos-a-ines-arrimadas-columna-semanal-escritor-luis-artigue-el-bibliopata_129_13021473.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/397cda6e-602c-4aca-9655-178525dfda01_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Echando de menos a Inés Arrimadas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Luis Artigue, cronista friqui de la actualidad en ILEÓN, inaugura su particular campaña electoral autonómica en Castilla y León con faldas y a lo loco</p></div><p class="article-text">
        Como cronista friqui de la actualidad mediante esta columna semanal me dicen que he de declararme neutral en la inminente contienda auton&oacute;mica, y s&iacute;, se&ntilde;oras y se&ntilde;ores del jurado, tal y como est&aacute; la cosa, echar de menos a <strong>In&eacute;s Arrimadas</strong> en este febrero h&uacute;medo, pre-electoral y polarizado es mi forma de declararme tan neutral como Suiza&hellip; 
    </p><p class="article-text">
        En efecto en este pasado febrero tan h&uacute;medo como el blus&oacute;n de los domingos del <strong>padre Feijoo</strong> (nos referimos a <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Benito_Jer%C3%B3nimo_Feijoo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Benito Jer&oacute;nimo Feijoo</strong></a>, el ilustrado del siglo XVII autor del teatro cr&iacute;tico universal, no se vayan ustedes a pensar) se echa mucho de menos que llegue otra vez <strong>In&eacute;s Arrimadas</strong> con sus ojos ni&ntilde;a, con sus ojos joya, y con su negro r&iacute;o en el cabello a juego con esa lozan&iacute;a suya que tanto ten&iacute;a de las mujeres azules y rosa de<strong> Picasso</strong> como de la mezcla gen&eacute;tica e hist&oacute;rica de todas las Espa&ntilde;as, que llegue otra vez, digo, como reci&eacute;n venida del fondo de nuestra vida, se suba a la platea mitinera as&iacute;, con las l&aacute;grimas de <strong>Ant&iacute;gona</strong> lloradas hacia adentro, y, de pronto, enarbole mientras habla una bandera de Espa&ntilde;a que casi vaya a juego con su chaqueta roja y, la cual, al sujetarla mientras discursa, le vuelva a dar un aire de cuadro de <strong>Delacroix</strong> (la libertad guiando al pueblo) al que s&oacute;lo le falte el <em>topless </em>del original&hellip;
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;S&iacute;, se echa mucho de menos a In&eacute;s Arrimadas, porque sin eso aqu&iacute; ahora las espa&ntilde;oladas mitineras las hace la derechona, y lo suyo, m&aacute;s que sutileza femenina, son coces del caballo de <strong>Espartero</strong>!
    </p><p class="article-text">
        En efecto les digo que a mi loco juicio se echa menos a In&eacute;s Arrimadas en la trifulca auton&oacute;mico-electoral atrevi&eacute;ndose a decir, con verbo de <strong>Agustina de Arag&oacute;n</strong> y la agudeza l&iacute;rico-filos&oacute;fica de <strong>Mar&iacute;a Zambrano</strong>, las inc&oacute;modas verdades del barquero moderno ah&iacute;, en medio de ese antiguo, retr&oacute;grado, monacato de sombras que es el inter&eacute;s auton&oacute;mico subyugado presupuestariamente casi por completo por el independentismo.
    </p><p class="article-text">
        Ea, un discurso mitinero m&aacute;s de la morena de verde luna, por decirlo con palabras&nbsp;de <strong>Federico Garc&iacute;a Lorca</strong>, resultar&iacute;a tan actual&iacute;simo como hist&oacute;rico y, sobre todo, tendr&iacute;a el sentido de pa&iacute;s que, en otro tiempo, atesoraba el socialismo: de hecho bien podr&iacute;a ser un discurso de prosa directa y que, al tiempo que dibujara con sustantivos y met&aacute;foras ese puzle que viene a ser hoy Espa&ntilde;a, hablara no sobre la democracia de unos pocos ni, siquiera, sobre la democracia de la mayor&iacute;a, sino que glosara de la democracia de todos (que es algo de lo que ya no habla nadie ahora y de esos polvos estos fetos)&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Eso, un nuevo discurso de In&eacute;s Arrimadas en medio de la campa&ntilde;a electoral de Castilla y Le&oacute;n, que todo el mundo sabe que va a ser la campa&ntilde;a electoral m&aacute;s en clave nacional de todas las que hemos tenido, creemos que albergar&iacute;a todo eso que tienen las cosas palpables, inmediatas, gr&aacute;ficas y directas que caracterizan nuestra loca &eacute;poca.
    </p><p class="article-text">
        Y es que el gesto de In&eacute;s Arrimadas de dar discursos con la bandera en la mano, reactualizado en este tiempo nuestro, resultar&iacute;a un &eacute;xito desde el punto de vista del m&aacute;rketing y del eco digital-medi&aacute;tico (habida cuenta de que el nivel est&aacute; tan bajo que el espacio de centro de In&eacute;s rrimadas y los suyos ha sido ocupado por la extremo derecha)&hellip; Si diera ella un discurso as&iacute; en nuestra campa&ntilde;a auton&oacute;mica <strong>Gabriel Rufi&aacute;n</strong>, sin salir de la celda de s&iacute; mismo, al verla bandera en mano pondr&iacute;a la misma cara que si, tras haber le&iacute;do por fin el librito escrito por sus dos venerados santos <strong>Marx</strong> y <strong>Engels</strong> titulado <a href="https://proletarios.org/books/Marx-Engels_Los-nacionalismos-contra-el-proletariado.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Los nacionalismos contra el proletariado</em></a><em>,</em> acabara de darse cuenta de que lo de la uni&oacute;n de las izquierdas es una contradicci&oacute;n en sus t&eacute;rminos. A su vez <strong>Ma&ntilde;ueco</strong>, el <strong>Fred Astaire</strong> repulido que no mete un ruido pero las mata callando, reaccionar&iacute;a primero y, a In&eacute;s Arrimadas, la contestar&iacute;a como dolido por que tan buen golpe de efecto pol&iacute;tico-medi&aacute;tico no se le hubiera ocurrido a &eacute;l, y el alcalde de Soria cuyo nombre a&uacute;n desconocemos pero s&iacute; recordamos que le hicieron candidato y empez&oacute; hablando mal de Le&oacute;n (luego <a href="https://www.eldiario.es/castilla-y-leon/politica/martinez-psoe-pide-perdon-polemica-i-griega-leon-involuntario-intencion-herir-sensibilidad_1_12728421.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pidi&oacute; perd&oacute;n</a>) se ver&iacute;a obligado a decir que lo de Arrimadas no est&aacute; bien dicho pues hablan mejor los de Esquerra y los de Bildu y su bandera es m&aacute;s larga.
    </p><p class="article-text">
        Pero ella, igual que la yegua rebelde de los poemas de <strong>Alberti</strong>, igual que una salva de luz en medio del vac&iacute;o, igual que una irrupci&oacute;n tan repentina como oportuna de la raz&oacute;n de estado, dar&iacute;a un discurso abanderado (ya se encargar&iacute;an los leonesistas de explicar al vulgo que en la bandera de Espa&ntilde;a sale Le&oacute;n bien claro y resplandeciente) que har&iacute;a temblar TwiXtter, Facebook, Youtube, har&iacute;a temblar los techos de la sala, la Cibeles, la Giralda y hasta mover&iacute;a las gafas de <strong>Mary Poppins</strong> que llevaba <strong>Mar&iacute;a Jes&uacute;s Montero</strong> antes de operarse de lo suyo&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Se vienen&nbsp;unas elecciones auton&oacute;micas m&aacute;s divertidas que nunca&hellip; Y en ellas echar de menos en campa&ntilde;a a In&eacute;s Arrimadas es un modo de declararse neutral como Suiza&hellip;
    </p><p class="article-text">
        En fin.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Artigue]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/echando-de-menos-a-ines-arrimadas-columna-semanal-escritor-luis-artigue-el-bibliopata_129_13021473.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 02 Mar 2026 10:30:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Echando de menos a Inés Arrimadas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Elecciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['En todo hay una grieta y por ella entra la luz', de Patricio Pron]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/en-todo-hay-una-grieta-entra-luz-y-por-ella-de-patricio-pron-critica-literaria-por-luis-artigue_1_13012048.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/411275d4-02d3-4f98-b6b1-1a30cb8bece0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;En todo hay una grieta y por ella entra la luz&#039;, de Patricio Pron"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En su reseña semanal Luis Artigue se centra en la última novela recién publicada por Editorial Anagrama de uno de los grandes escritores contemporáneos en castellano</p></div><p class="article-text">
        <a href="https://patriciopron.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Patricio Pron</strong></a> (Rosario, 1975) es un escritor argentino cuya obra se mueve entre Argentina y Europa (especialmente Alemania, pa&iacute;s en el que residi&oacute; varios a&ntilde;os mientras realizaba estudios de filolog&iacute;a rom&aacute;nica en la Universidad de G&ouml;ttingen). Esa experiencia de desplazamiento marc&oacute; de manera decisiva su literatura, atravesada por la memoria pol&iacute;tica argentina, las herencias familiares y la reflexi&oacute;n sobre la propia escritura. Se trata de una obra que en conjunto traza un mapa inquieto entre la memoria personal y las fisuras de la historia colectiva, especialmente la argentina, explorando c&oacute;mo el pasado &ndash;dictaduras, silencios familiares, herencias ideol&oacute;gicas&ndash; se filtra en el presente con una mezcla de iron&iacute;a, lucidez y extra&ntilde;amiento. Desde sus primeras novelas &ndash;<em>Formas de morir </em>(1998), <em>Nadadores muertos </em>(2001), <em>Una puta mierda</em> (2007), <em>El comienzo de la primavera </em>(2008)&ndash; hasta libros como <em>El esp&iacute;ritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia </em>(2011), y <em>&nbsp;La vida interior de las plantas de interior</em> (2013), Pron ha construido en efecto una narrativa que combina reflexi&oacute;n ensay&iacute;stica y pulsi&oacute;n ficcional, con una prosa precisa, a veces fragmentaria, que desconf&iacute;a de los relatos cerrados y prefiere la duda como m&eacute;todo. Su estilo, atravesado por referencias culturales y una mirada cr&iacute;tica sobre la literatura misma, convierte cada texto en una indagaci&oacute;n sobre qu&eacute; significa contar y recordar en tiempos de incertidumbre.
    </p><p class="article-text">
        La &uacute;ltima novela de <strong>Patricio Pron</strong>, <a href="https://www.anagrama-ed.es/libro/narrativas-hispanicas/en-todo-hay-una-grieta-y-por-ella-entra-la-luz/9788433949158/NH_782" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>En todo hay una grieta y por ella entra la luz</em></a><em> </em>(2026), confirma algo que ya se intu&iacute;a en sus libros anteriores: que su proyecto narrativo no consiste en contar historias sino en interrogar los dispositivos que las hacen posibles. Aqu&iacute;, bajo la apariencia modesta (casi burocr&aacute;tica) de un encargo biogr&aacute;fico que no llega a cumplirse, se despliega una meditaci&oacute;n sobre la responsabilidad de la escritura desobediente en un tiempo de imposiciones y prebendas que en realidad son fracturas morales y pol&iacute;ticas.
    </p><p class="article-text">
        El argumento, si cabe emplear a&uacute;n esa palabra en la obra de Pron, se organiza en torno a un escritor trasunto del autor que, desde Nueva York, debe redactar la biograf&iacute;a de una figura determinada (<strong>Fondane</strong>), y que, en lugar de hacerlo, convierte la pesquisa en una deriva reflexiva donde comparecen, con una l&oacute;gica oblicua pero f&eacute;rrea, nombres y episodios que dibujan el mapa intelectual de nuestro presente. Entre ellos, la figura de <strong>Benjamin Fondane</strong> &ndash;que iba a ser el objeto de su biograf&iacute;a&ndash; emerge como una conciencia tr&aacute;gica del siglo XX, poeta y pensador y hasta cineasta franc&eacute;s que lleg&oacute; tarde a todo, y cuya vida y muerte funcionan como recordatorio de que toda biograf&iacute;a es tambi&eacute;n un ajuste de cuentas con la historia. La evocaci&oacute;n de Fondane aqu&iacute; no es erudici&oacute;n decorativa: es un espejo en el que el narrador mide la insuficiencia &ndash;o la temeridad&ndash; de escribir sobre otro.
    </p><p class="article-text">
        Junto a esa dimensi&oacute;n intelectual aparece el estruendo del presente, encarnado en la sombra ubicua de <strong>Donald Trump</strong>, cuya menci&oacute;n en el texto, aunque tangencial, no es meramente coyuntural. Trump representa aqu&iacute; la cristalizaci&oacute;n de un discurso que trivializa la verdad y convierte el lenguaje en instrumento de demolici&oacute;n. Frente a esa ret&oacute;rica de la simplificaci&oacute;n y el eslogan, la novela propone la complejidad, la nota al pie, la atenci&oacute;n reforzada y la digresi&oacute;n razonada como formas de resistencia. Si el poder reduce, la literatura expande.
    </p><h2 class="article-text">Preocupaci&oacute;n ecol&oacute;gica</h2><p class="article-text">
        No es menor la preocupaci&oacute;n ecol&oacute;gica que atraviesa el texto, la conciencia del mundo que desaparece, una inquietud que no se formula en clave panfletaria sino como s&iacute;ntoma de un desajuste profundo entre relato y realidad. El deterioro del planeta, las advertencias cient&iacute;ficas, la conciencia de un tiempo que se agota, act&uacute;an como tel&oacute;n de fondo que impregna la reflexi&oacute;n del narrador: &iquest;Qu&eacute; significa escribir&nbsp;biograf&iacute;as &ndash;ordenar una vida, clausurarla en un volumen- cuando lo que est&aacute; en juego es la continuidad misma de la vida en com&uacute;n? La grieta del t&iacute;tulo es tambi&eacute;n la del suelo que pisamos (en esto emparenta intencionalmente esta novela con las de <strong>Roberto Bola&ntilde;o</strong>, en quien la literatura es tambi&eacute;n siempre pesquisa, desplazamiento, b&uacute;squeda de una verdad que se resiste a ser clausurada, pero es dif&iacute;cil no advertir tambi&eacute;n la sombra de <strong>Jorge Luis Borges</strong> en su concepci&oacute;n del texto como artefacto intelectual, y atisbar la huella de <strong>Ricardo Piglia</strong>, sobre todo en la intersecci&oacute;n entre relato e investigaci&oacute;n, en esa convicci&oacute;n de que toda narraci&oacute;n esconde una teor&iacute;a de la lectura y una pol&iacute;tica del sentido).
    </p><p class="article-text">
        En este sentido la estructura pastiche de esta novela tan posmoderna incluye relato, ensayo, cr&oacute;nica y memorias, y, si ya hab&iacute;a precedentes contempor&aacute;neos en este tipo de estructuras narrativas y en la tematizaci&oacute;n de la propia imposibilidad de escribir. (<strong>Enrique Vila-Matas</strong> por ejemplo) lo de Patricio Pron va m&aacute;s all&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        Y en un plano m&aacute;s &iacute;ntimo, la figura del abuelo materno, otro elemento del argumento de esta novela-puzzle, introduce la dimensi&oacute;n afectiva y memorial&iacute;stica que equilibra la densidad ensay&iacute;stica del libro. Ese abuelo inmigrante que al llegar a su destino deviene cham&aacute;n, convocado desde la memoria familiar, no es solo un personaje secundario sino el recordatorio de que toda escritura nace de una herencia, de una cadena de relatos transmitidos y deformados (cabr&iacute;a situar aqu&iacute; la influencia en Pron de <strong>W. G. Sebald</strong>, particularmente en el modo de entrelazar memoria personal, reflexi&oacute;n hist&oacute;rica y digresi&oacute;n ensay&iacute;stica). La biograf&iacute;a incumplida del encargo resuena as&iacute; con las biograf&iacute;as impl&iacute;citas &ndash;las que no se escriben pero nos constituyen&ndash; que el narrador arrastra consigo. Y, con todo, el escritor en crisis que parece contagiar su obra de su propia crisis y de las crisis que atraviesan el mundo (sobre todo la ecol&oacute;gica) no termina escribiendo sobre la destrucci&oacute;n del mundo sino la desconstrucci&oacute;n del mismo, y ah&iacute; est&aacute; la grieta de esperanza que muestra esta novela.
    </p><h2 class="article-text"><strong>El uso de las notas a pie de p&aacute;gina</strong></h2><p class="article-text">
        Pero el verdadero prodigio de la novela no es epistemol&oacute;gico ni pol&iacute;tico sino que es estructural de la novela reside en el uso de las notas a pie de p&aacute;gina. En manos menos h&aacute;biles habr&iacute;an sido un obst&aacute;culo o una coqueter&iacute;a metaliteraria pretenciosa. Aqu&iacute; son un segundo cauce narrativo que no interrumpe el fluir del relato principal sino que lo multiplica. Las notas no corrigen: redimensionan; complejizan. No se limitan a aportar datos: abren fisuras por las que el sentido se dispersa y se enriquece. El lector comprende pronto que el centro del libro no est&aacute; en la superficie del texto, sino en esa conversaci&oacute;n subterr&aacute;nea entre cuerpo y margen.
    </p><p class="article-text">
        En ese gesto formal literariamente ambicioso hay una declaraci&oacute;n est&eacute;tica. El escritor protagonista, al incumplir su encargo, no fracasa: desobedece. Y al desobedecer afirma, sin proclamarlo, que escribir hoy &ndash;si ha de ser algo m&aacute;s que una mercanc&iacute;a cultural&ndash; es sustraerse a la l&oacute;gica de la eficacia, de la linealidad, del producto terminado. La negativa a entregar la biograf&iacute;a prometida es tambi&eacute;n la negativa a someter la experiencia a un molde tranquilizador.
    </p><p class="article-text">
        Esta novela de t&iacute;tulo de canci&oacute;n de <strong>Leonard Cohen</strong> y repleta de frases con vocaci&oacute;n de cita literaria dialoga con el resto de la obra de Pron &ndash;con su exploraci&oacute;n constante de la memoria hist&oacute;rica, de los v&iacute;nculos familiares, de las zonas ciegas del relato&ndash; y la lleva un paso m&aacute;s all&aacute;. Si en libros anteriores la investigaci&oacute;n y el archivo ya ocupaban un lugar central, aqu&iacute; el archivo se desborda y se convierte en estructura misma del texto. La grieta no es solo un motivo tem&aacute;tico: es un m&eacute;todo.
    </p><p class="article-text">
        <em>En todo hay una grieta y por ella entra la luz</em> es, pues, una novela que asume el riesgo de pensar. En tiempos de discursos cerrados y opiniones instant&aacute;neas, Pron propone la lentitud de la nota al pie, la incomodidad de la duda, la &eacute;tica de la desobediencia, como una reflexi&oacute;n sobre el tiempo y sobre el sentido de lo humano en un mundo en el que todo est&aacute; desapareciendo. 
    </p><p class="article-text">
        Y en esa apuesta &ndash;exigente, pero profundamente literaria&ndash; encuentra su forma m&aacute;s luminosa.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Artigue]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/en-todo-hay-una-grieta-entra-luz-y-por-ella-de-patricio-pron-critica-literaria-por-luis-artigue_1_13012048.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 26 Feb 2026 17:30:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['En todo hay una grieta y por ella entra la luz', de Patricio Pron]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Internacional,La Biblioteca del Reino]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Capítulos de la Historia de Europa en Versión Friki: hoy, el Oro de Moscú]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/capitulos-de-la-historia-de-europa-version-friki-el-oro-moscu-columna-semanal-escritor-luis-artigue-el-bibliopata_129_13011957.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6c0373f7-015f-437b-b9ca-c66fe9ae0cc4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Capítulos de la Historia de Europa en Versión Friki: hoy, el Oro de Moscú"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El escritor Luis Artigue con su habitual humor y desparpajo prosístico nos dice de broma que olvidarse de Ucrania es algo muy serio</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Meditaciones sobre el sentido de la birra?&hellip; Pues sucede que repart&iacute;an entonces el Oro de Mosc&uacute; y Europa estaba como en los bautizos a ver que reba&ntilde;aba. Sucede que los rusos luego se anexionaron Crimea. Y sucede que lo hicieron por cojones (en lenguaje administrativo se dice por decreto y significa lo mismo), pero en Europa lo solucionamos encendiendo un mechero de gas con el que incendiar los malos recuerdos, tal y como dice el poema de <strong>Pier Paolo Pasolini</strong>, y a otra cosa mariposa.
    </p><p class="article-text">
        Pero luego <strong>Will Smith</strong> nos dio una buena hostia en toda la cara a todos, una hostia a mano abierta televisada en directo, y nos despertamos de pronto de la modorra miope comprobando que estamos en guerra y nadie sabe c&oacute;mo ha sido porque el oro de Mosc&uacute; jam&aacute;s fue gratis sino que ven&iacute;a envuelto en una verbena de bombas.
    </p><p class="article-text">
        Ya nos avis&oacute; <strong>Lev Tolstoi</strong> antes de su crisis moral de que la vida es un s&aacute;ndwich de guerra y paz, y as&iacute; estamos a&uacute;n.
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, ya nos lo dijo todo <strong>Charles Chaplin</strong> en el mon&oacute;logo final de <em>El Gran Dictador: </em>&iexcl;Tenemos que unirnos todos!
    </p><p class="article-text">
        Por eso fundamos la OTAN para defendernos del oso cavernario y su Pacto de Varsovia. Sin embargo tras esta paz tensa ha habido veces en la que el castillo de naipes ha estado a punto de irse a la mierda como cuando a Rusia le di&oacute; por decir que iba a poner una base con misiles en Cuba, y los yanquis con Kennedy a la cabeza se lo tomaron como si en vez de un misil les hubiera salido un fur&uacute;nculo en el culo y se apunaron mutuamente a la cara rusos y americanos y a punto estuvieron de dispararse y llevarnos a todos por delante.
    </p><p class="article-text">
        Pero no hemos aprendido, y estamos en las mismas diciendo que vamos a hacer Europea a Ucrania y la vamos a integrar en la OTAN para poner all&iacute; bases militares con misiles como for&uacute;nculos, y el oso cavernario ruso ha dicho que tres cojones, y se ha montado una guerra que todav&iacute;a nos dura y que no la para ni <strong>Trump</strong>.
    </p><p class="article-text">
        En efecto de esta no nos libran ya ni los yanquis porque <strong>Bruce Willis</strong> tiene afasia, <strong>Woody Allen </strong>carece de energ&iacute;as para la &eacute;pica y <strong>Sylvester Stallone </strong>y <strong>Arnold Schwarzenegger</strong> se han apuntado a los viajes de la tercera edad del Inserso.
    </p><p class="article-text">
        En Ucrania est&aacute; muriendo gente y yo con estos pelos, dice <strong>Vladimir Putin</strong> ante la ONU.
    </p><p class="article-text">
        Lloramos por Ucrania mientras los oligarcas rusos sue&ntilde;an con volver a requemarse en Benidorm al sol mon&aacute;rquico ri&eacute;ndose de esa org&iacute;a de palabras que llamamos por estos lares democracia.
    </p><p class="article-text">
        Pero lo cierto es que ya sab&iacute;amos o intu&iacute;amos que <strong>Vladimir Putin</strong> es <strong>Stalin </strong>sin bigote mostachudo; que no lo puede evitar como el jugador de <strong>Dostoievski</strong>, y que por eso del instinto tiene que declarar la guerra de vez en cuando para demostrar lo largo que es su gubernativo y freudiano pene.
    </p><p class="article-text">
        Mientras aqu&iacute; la izquierda pacifista sigue aguantando la respiraci&oacute;n, haciendo manifestaciones, pintando pancartas y devolviendo letras, en Ucrania vuelve a ser de nuevo real toda la crueldad aquella que nos cont&oacute; estremecedoramente <strong>Anna Ajm&aacute;tova</strong> en su imperecedero <a href="https://roscuba.ru/images/pdf/ajmatova_ana_requiem_y_otros_poemas.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Poema sin H&eacute;roe</em></a>.
    </p><p class="article-text">
        Re&iacute;rse en este momento es de cobardes, y eso es lo que yo soy.
    </p><p class="article-text">
        Por eso recuerdo un cuento corrosivo de <strong>Miguel Mihura</strong> en el que a un matrimonio de Chamber&iacute; empiezan a nacerle uno tras otro hijos noruegos. Y recuerdo un art&iacute;culo de <strong>C&eacute;sar Gonz&aacute;lez Ruano </strong>en el que citaba este cuento para rematar apostillando que si lo escribiera hoy dir&iacute;a que en vez de noruegos les nac&iacute;an hijos objetores de conciencia.
    </p><p class="article-text">
        Viva el pacifismo, como el Betis, aunque pierda, dice nuestra izquierda. &iexcl;Haz el amor y no la guerra!
    </p><p class="article-text">
        Odio las guerras y a los s&aacute;trapas aut&oacute;cratas y matoniles que se incautan de lo ajeno y de la Historia, pero contra estos &uacute;ltimos pocas veces funciona ese buenismo budista que lo pide todo por favor.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Lo de Gaza ya se te olvid&oacute;? &iexcl;No te olvides de Ucrania!
    </p><p class="article-text">
        &iquest;No a la guerra? &iexcl;No a Putin&nbsp;ni a todos los que tratan de darle patadas a Putin en nuestro culo!
    </p><p class="article-text">
        &Eacute;se es el sentido de la birra...
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Artigue]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/capitulos-de-la-historia-de-europa-version-friki-el-oro-moscu-columna-semanal-escritor-luis-artigue-el-bibliopata_129_13011957.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 23 Feb 2026 10:30:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Capítulos de la Historia de Europa en Versión Friki: hoy, el Oro de Moscú]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ejército,Internacional,Unión Europea,Lo Más Friki]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Lo que no se ve', de Cristina Fernández Cubas]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/lo-que-no-no-se-ve-antologia-relatos-tusquets-editorial-cristina-fernandez-cubas-critica-literaria-por-luis-artigue_1_13005494.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1531e371-88c2-4d45-b3d7-6171ebdbc84c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;Lo que no se ve&#039;, de Cristina Fernández Cubas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Luis Artigue realiza la crítica literaria de última antología de relatos de la autora catalana publicada por Tusquets Editores, que "reafirma su lugar como una de las voces fundamentales del cuento fantástico en lengua española que explora la narrativa corta con prosa cristalina y mirada penetrante"</p></div><p class="article-text">
        Como nos ense&ntilde;&oacute; en su d&iacute;a el gran te&oacute;rico de la literatura <strong>Tzvetan Todorov</strong> el origen del cuento realista con impregnaciones fant&aacute;sticas (el que narra peripecias fant&aacute;sticas que le acontecen a personas normales) se remonta al Mahabharatha y Las Mil y una Noches, y a los b&iacute;blicos libros de Daniel, Ezequiel y sobre todo el Apocalipsis, y a las vanguardias en general y m&aacute;s concretamente al surrealismo, y al canon de la ciencia ficci&oacute;n blanda, al del realismo m&aacute;gico hispanoamericano, al de la teolog&iacute;a y al del psicoan&aacute;lisis.
    </p><p class="article-text">
        En <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-lo-que-no-se-ve/423061" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Lo que no se ve</em></a> (Tusquets Editores),<strong> Fernandez Cubas</strong> reafirma su lugar como una de las voces fundamentales del cuento fant&aacute;stico en lengua espa&ntilde;ola. El volumen re&uacute;ne relatos que exploran con prosa cristalina y mirada penetrante esa cortazariana zona fronteriza entre lo cotidiano y lo inquietante, donde lo real se fisura apenas lo suficiente para que asome lo ins&oacute;lito. No hay en estas p&aacute;ginas estridencia ni efectos grandilocuentes: lo perturbador surge con naturalidad, casi con discreci&oacute;n, como si siempre hubiera estado ah&iacute;, aguardando a ser percibido.
    </p><p class="article-text">
        La obra de <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Cristina_Fern%C3%A1ndez_Cubas" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Cristina Fern&aacute;ndez Cubas</strong></a> se sit&uacute;a toda en esa gama del fant&aacute;stico que podr&iacute;amos llamar realismo visionario, cultivado por autores de su generaci&oacute;n que, bajo la estela de <strong>Julio Cort&aacute;zar</strong>, <strong>Borges Bioy Casares, Kafka, Carroll,</strong> e <strong>Italo Calvino</strong>, desconf&iacute;an del canon preeminentemente realista y cuestionan su pretendida transparencia. Como en los mejores cuentos de Cort&aacute;zar, la fractura no anula la l&oacute;gica del mundo representado, sino que la desplaza: el lector se ve obligado a reconsiderar lo que cre&iacute;a estable. Sin embargo, si en Cort&aacute;zar el juego intelectual y la experimentaci&oacute;n formal ocupaban a menudo el primer plano, en Fern&aacute;ndez Cubas la inquietud nace de una observaci&oacute;n minuciosa de la psicolog&iacute;a y de la memoria, &aacute;mbitos donde lo invisible opera con mayor intensidad.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, su narrativa dialoga con la de <strong>Juan Jose Mill&aacute;s</strong> y, sobre todo, con la de <strong>Jose Mar&iacute;a Merino</strong>. Como en Mill&aacute;s, lo extra&ntilde;o puede emerger de la grieta m&aacute;s trivial de la vida urbana; pero mientras el autor valenciano tiende a una iron&iacute;a que roza lo aleg&oacute;rico, Fern&aacute;ndez Cubas mantiene una ambig&uuml;edad m&aacute;s radical, menos explicativa. Con Merino comparte, en cambio, una preocupaci&oacute;n por las metamorfosis de la identidad y por la fragilidad de las fronteras entre sue&ntilde;o y vigilia, recuerdo y fabulaci&oacute;n. Ambos entienden el fant&aacute;stico no como evasi&oacute;n, sino como herramienta de conocimiento: un modo de revelar lo que el realismo convencional deja fuera de campo.
    </p><h2 class="article-text">Proyecto literario sostenido durante d&eacute;cadas</h2><p class="article-text">
        <em>Lo que no se ve</em> confirma as&iacute; la coherencia de un proyecto literario sostenido durante d&eacute;cadas. Desde sus primeros libros, Fern&aacute;ndez Cubas ha demostrado que el cuento es un laboratorio privilegiado para ensayar estas perturbaciones sutiles. Aqu&iacute; vuelve a hacerlo con una prosa contenida, precisa, que reh&uacute;ye el &eacute;nfasis y conf&iacute;a en la inteligencia del lector. El t&iacute;tulo funciona como po&eacute;tica: lo esencial no se muestra de manera directa, sino que se insin&uacute;a, se filtra, se presiente.
    </p><p class="article-text">
        Encontramos en este libro un cuento sutil y metaliterario sobre la m&iacute;tica rivalidad entre Joan Crawford y Bette Davis, iconos del Hollywood cl&aacute;sico, titulado <em>T&uacute; Joan, yo Bette, </em>en el que se difuminan las fronteras entre realidad y proyecci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y un relato titulado: <em>&iquest;De qu&eacute; se habla en las fiestas? </em>Sobre la fragilidad de la incomunicaci&oacute;n y la teatralidad de la vida social, el cual convierte la charla mundana en un espacio casi espectral; pues la fiesta se transforma en una escena donde todos representan un papel y donde el silencio tiene m&aacute;s peso que la palabra.
    </p><p class="article-text">
        Y <em>La hermana china</em>, que es uno de los relatos que mejor encarnan el motivo del doble y de la identidad desdoblada (un tema tan recurrente en Merino y el resto de los autores de esta tradici&oacute;n), o <em>Il Buco, </em>un cuento sibre el hueco como foco de extra&ntilde;eza progresiva.
    </p><p class="article-text">
        Y hasta un cuento titulado <em>Candela viva</em> que es como una historia de amistad, rivalidad o dependencia afectiva se va cargando de resonancias m&aacute;s oscuras, cuando no abiertamente sobrenaturales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero de todo el conjunto nuestro cuento favorito, por destacar uno, es <em>Momomio: </em>&nbsp;uno de los relatos m&aacute;s inquietantes de la colecci&oacute;n cuya historia gira en torno a un grupo de j&oacute;venes estudiantes universitarios &ndash;en la Barcelona de los a&ntilde;os sesenta&ndash; que, en su juventud y con aires de omnipotencia, deciden jugar con algo m&aacute;s oscuro que ellos: una invocaci&oacute;n a <em>El Otro</em>, una especie de presencia maligna o ser supremo de maldad cuya naturaleza nunca se explica del todo. La narradora recuerda esa tarde y aquella experiencia como un punto de inflexi&oacute;n. Lo que empieza como un juego o un conjuro entre chicos bien se convierte, para algunos de ellos, en una sombra que marcar&aacute; sus vidas. El relato juega con la ambig&uuml;edad entre lo m&aacute;gico, lo sobrenatural y lo psicol&oacute;gico: no siempre queda claro si lo que ocurre tras la invocaci&oacute;n es realmente sobrenatural o si es una construcci&oacute;n de la mente de quienes participaron &ndash;o de la propia narradora&ndash;. El nombre 'Momonio' &ndash;y la referencia al <em>Otro</em>&ndash; funciona en este cuento como un s&iacute;mbolo de lo desconocido y temido, aquello que no se ve pero que puede tener consecuencias poderosas e insoportables. Y en conjunto, el cuento explora c&oacute;mo un acto aparentemente l&uacute;dico puede abrir puertas a lo inexplicable o a recuerdos que nunca terminan de cerrarse, y c&oacute;mo la adolescencia y la juventud quedan marcadas por experiencias que parecen trascender la l&oacute;gica cotidiana.
    </p><p class="article-text">
        En tiempos en que la narrativa realista suele inclinarse hacia la cr&oacute;nica social o el testimonio, Fern&aacute;ndez Cubas reivindica la potencia cognitiva de lo fant&aacute;stico. Su realismo visionario no niega el mundo, sino que lo ensancha. Y en esa&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;ampliaci&oacute;n &ndash;donde lo visible convive con lo latente&ndash; reside la fuerza perdurable de su literatura.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Artigue]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/lo-que-no-no-se-ve-antologia-relatos-tusquets-editorial-cristina-fernandez-cubas-critica-literaria-por-luis-artigue_1_13005494.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 19 Feb 2026 17:30:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['Lo que no se ve', de Cristina Fernández Cubas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,España,La Biblioteca del Reino]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Guerra Civil la perdimos todos aunque lo importante es participar]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/la-guerra-civil-la-perdimos-todos-aunque-lo-importante-es-participar-columna-semanal-luis-artigue-polemica-arturo-perez-reverte-david-ucles-el-bibliopata_129_12994028.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cdd4d1dd-3149-412a-83e5-45078ced1235_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La Guerra Civil la perdimos todos aunque lo importante es participar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Luis Artigue se pronuncia con humor y desenfado sobre la polémica entre los escritores Arturo Pérez-Reverte y David Ucles</p></div><p class="article-text">
        A ver, primero estaban los tartesios, que eran espa&ntilde;oles. Luego llegaron los iberos y los celtas, que tambi&eacute;n eran espa&ntilde;oles. Despu&eacute;s nos colonizaron los pueblos indoeuropeos, espa&ntilde;oles, y los griegos, fenicios y cartagineses y romanos, espa&ntilde;oles todos. Nos invadieron los visigodos, espa&ntilde;oles, y tras ellos, aparecieron los &aacute;rabes, que NO SON ESPA&Ntilde;OLES, y hubo que reconquistarlo todo: por eso nos sentimos especialmente orgullosos de la espa&ntilde;olidad de Don Rodrigo y Don Pelayo que ya eran espa&ntilde;oles de Vox...
    </p><p class="article-text">
        Y, en esa misma l&iacute;nea, la Guerra Civil la perdimos todos pero, como bien nos ense&ntilde;&oacute; <strong>Chicho Ib&aacute;&ntilde;ez Serrador </strong>mediante su televisivo concurso <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Un,_dos,_tres..._responda_otra_vez" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Un, dos, tres, responda otra vez</em></a><em>, </em>no importa ganar o perder pues lo importante es participar. Y participar, amigos y amigas del jurado (jefe, ponte otro vino Prieto Picudo que la vida son dos d&iacute;as y casi medio es en el&nbsp;ba&ntilde;o, qu&eacute; hiciste, abusadora, qu&eacute; hiciste abusadora) parece ser la &uacute;nica forma de ganar en esta ensalada de equidistancias y revisionismos hist&oacute;ricos que hace que nuestros abuelos se revuelvan en sus tumbas como en una peli de zombis de serie B de <strong>George A. Romero</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Todo se repite, dicen tanto la filosof&iacute;a dial&eacute;ctica de <strong>Hegel</strong> como las comidas de mi suegra con much&iacute;simo ajo.
    </p><p class="article-text">
        Todo vuelve, dice tanto la filosof&iacute;a del eterno retorno de <strong>Nietzsche</strong> como las secci&oacute;n de modas de El Corte Ingl&eacute;s, y, ya digo, las pelis de zombis.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; las cosas a estas alturas, ya parece claro: la Guerra Civil fue como un partido de f&uacute;tbol donde se olvidaron de poner las porter&iacute;as, los jugadores se pasaron m&aacute;s tiempo discutiendo sobre el himno que jugando, y, al final, los &uacute;nicos que se llevaron las palmas fueron los comisarios de la propaganda, que siempre encuentran la forma de hacer un buen contenido para su canal de YouTube. De hecho esta semana a tal efecto el protagonismo ha ca&iacute;do en la acerada pugna entre los novelistas, ambos cojonudos pues da gusto leerlos, <strong>Arturo P&eacute;rez-Reverte </strong>y <strong>David Ucl&eacute;s</strong>. Un duelo digno de una novela de esp&iacute;as de <strong>John Le Carr&eacute;</strong> donde el principal esp&iacute;a en cuesti&oacute;n es el sentido com&uacute;n, que, como el hidr&oacute;geno, est&aacute; muy presente pero es casi imposible de ver. O m&aacute;s bien una novela costumbrista y tremendista, por no decir cutre, como aquella de <strong>&Aacute;ngel Palomino </strong>titulada como deber&iacute;a titularse esta pelea de barro entre escritor hetero superventar y escritor superventas de herosexualidad distra&iacute;da: <a href="https://librosdelnorte.com/inicio/10569-zamora-y-gomorra-9788432048982.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Zamora y Gomorra</em></a><em>.</em>
    </p><p class="article-text">
        P&eacute;rez-Reverte, con su pluma afilada y un aire de capit&aacute;n de barco a la deriva&nbsp;de la historia oficial, se lanza en picado contra la marejada de opiniones, record&aacute;ndonos que la historia no se reescribe, y que el pasado no es un libro de autoayuda donde cada uno puede subrayar lo que le conviene. Aqu&iacute; es donde entran en juego los equidistantes, esos que, como los pol&iacute;ticos en un debate, buscan una postura intermedia que acabe agradando a todos y nadie, como si fuesen a conseguir un aplauso en un funeral.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; llegamos a la pol&eacute;mica entre estos dos titanes del verbo. <strong>P&eacute;rez-Reverte</strong> se erige como el palad&iacute;n de la verdad hist&oacute;rica, mientras Ucl&eacute;s, aparentemente el defensor del pueblo, surca distancias en busca de un consenso sobre la Guerra Civil que, a este paso, viene a ser como si la historia fuese un cuadro abstracto donde el espectador tiene el privilegio de ver lo que le d&eacute; la gana, aunque sea una mancha de pintura a lo Jackson Pollock.
    </p><p class="article-text">
        Y es que la verdad ya no est&aacute; en los eventos literarios ni en libros (sean estos de historia, de filosof&iacute;a o sean novelas) sino que est&aacute; en las redes sociales.
    </p><p class="article-text">
        Y, en las redes sociales, la gente al respecto de este tema se ha armado con sus teclados como si fueran espadas de doble filo, lanzando comentarios sobre la guerra civil que bien parecen m&aacute;s bien una declaraci&oacute;n de guerra, del tipo. &ldquo;Ucl&eacute;s: d&iacute;cese de la capa de materia grasa que se acumula en el interior de una boina por efecto del roce con el cuero cabelludo. Ejemplos de su uso: 'esa gorra tiene ucl&eacute;s, m&eacute;tela en la lavadora', 'iba a comprarme una boina de segunda mano, pero ten&iacute;a demasiado ucl&eacute;s'&hellip; o 'la equidistancia es una forma de cobard&iacute;a'... o 'la valent&iacute;a radica en escuchar a todos los implicados&rdquo;&hellip; 
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; las cosas, con este tira y afloja m&aacute;s digital que razonable, podemos concluir que la guerra no solo se perdi&oacute;, sino que, adem&aacute;s, cada bando se lleva una medalla de oro al m&eacute;rito de la confusi&oacute;n. &iexcl;Ah! Pero eso s&iacute;, mientras<strong> Chicho Ib&aacute;&ntilde;ez Serrador </strong>siga siendo nuestro maestro, no olvidemos que lo importante es participar. Aunque sea para perder, porque a veces, perder es la &uacute;nica forma de ganar un buen relato. &ldquo;Existe una dignidad que solo conocen los vencidos&rdquo;, dej&oacute; escrito <strong>Mario Benedetti</strong>.
    </p><p class="article-text">
        En fin, d&eacute;jense de pol&eacute;micas y h&aacute;ganme el favor de leer <a href="https://www.penguinlibros.com/es/novela-historica/487576-ebook-linea-de-fuego-edicion-conmemorativa-por-el-90-aniversario-de-la-guerra-civil-9791387975067?srsltid=AfmBOor_3BrLd1NDIA5jYejILuLWl7wYRP7fBh-PIZZ5wOGBSdQ6gw2X" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>L&iacute;nea de fuego</em></a><em> </em>de P&eacute;rez-Reverte y <a href="https://www.siruela.com/prensa.php?id_libro=4946" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La pen&iacute;nsula de las casas vac&iacute;as</em></a> de Ucl&eacute;s, pues sus novelas son mejor que sus pol&eacute;micas con mucho... 
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Campana y se acab&oacute;!
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Artigue]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/la-guerra-civil-la-perdimos-todos-aunque-lo-importante-es-participar-columna-semanal-luis-artigue-polemica-arturo-perez-reverte-david-ucles-el-bibliopata_129_12994028.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 16 Feb 2026 10:30:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La Guerra Civil la perdimos todos aunque lo importante es participar]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Sociología,Memoria Democrática,Guerra Civil en León,Televisión,Comunicación,Periodismo,España]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Casa nostra', de Antonio Manilla]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/casa-nostra-poemario-de-antonio-manilla-critica-literaria-por-luis-artigue_1_12984961.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/86b25c67-770d-48e4-b9bd-a3b19cedd5a6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;Casa nostra&#039;, de Antonio Manilla"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Luis Artigue reseña hoy lo último del poeta y escritor leonés, galardonado con el Premio José Zorrilla</p></div><p class="article-text">
        Empieza el &uacute;ltimo libro de <strong>Antonio Manilla</strong> <a href="https://www.hiperion.com/tienda/poesia-hiperion/casa-nostra/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Casa nostra</em></a><em> </em>como empez&oacute; el anterior (<em>Suavemente ribera</em>), con un breve poema sobre el tiempo como espejismo. Y luego la cuidada selecci&oacute;n de vocablos de cada poema (callado, alberca, corral, pozo, esti&eacute;rcol, fresquera, atizar, fosfeno, canter&iacute;a, lumbre, helechos, sebe, muria, ortiga, zarzal, alcorque, vaguada, monte, cierzo, migas, etc&eacute;tera) vuelven a hablar de otro modo, o del mismo, de lo que todo este libro habla tan bien: sobre el paso y el poso del tiempo, sobre la herencia recibida, las ra&iacute;ces y el paisaje que somos&hellip; Todo mediante una poes&iacute;a ruralizante y nostalgiosa y preciosa y desde luego muy conmovedora que guarda y concelebra la memoria familiar; que es la memoria del pueblo y la memoria del mundo: &ldquo;Ceniza y testimonio / del cruel anochecer de lo rural&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En efecto la publicaci&oacute;n de <a href="https://el-viejo-librero.com/wp-content/uploads/2024/03/seamus-heaney-muerte-de-un-naturalista-.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Muerte de un naturalista</em></a> supuso, en su momento, la irrupci&oacute;n de una voz de extraordinaria potencia sensorial en el panorama de la poes&iacute;a en lengua inglesa. <strong>Seamus Heaney</strong> &ndash;a&uacute;n lejos del reconocimiento un&aacute;nime que a&ntilde;os despu&eacute;s lo acompa&ntilde;ar&iacute;a&ndash; ofrec&iacute;a en este libro inaugural un territorio po&eacute;tico intensamente arraigado en la experiencia rural de Irlanda del Norte, pero ya orientado hacia una exploraci&oacute;n m&aacute;s compleja de la conciencia y de la memoria.
    </p><p class="article-text">
        El volumen se articulaba en torno a un n&uacute;cleo tem&aacute;tico reconocible: la infancia entendida no como para&iacute;so idealizado, sino como &aacute;mbito de aprendizaje, descubrimiento y p&eacute;rdida (de hecho el poema que daba t&iacute;tulo al libro funciona como cifra simb&oacute;lica del conjunto). La fascinaci&oacute;n inicial por el mundo natural &ndash;los huevos de rana, el olor de la tierra, el trabajo en el campo&ndash; se transformaba s&uacute;bitamente en experiencia de temor y extra&ntilde;amiento. Y ese tr&aacute;nsito, casi ritual, del asombro a la conciencia, constitu&iacute;a una aut&eacute;ntica <em>muerte</em> del naturalista ingenuo: el ni&ntilde;o que observaba el mundo con curiosidad cient&iacute;fica iba quedando desplazado por el adolescente que percib&iacute;a la amenaza latente en la materia viva&hellip;. Pero uno de los rasgos m&aacute;s llamativos de aquel libro era la densidad sensorial de su lenguaje: los poemas estaban cargados de texturas, olores, sonidos; la materia parec&iacute;a adquirir espesor f&iacute;sico en el verso; la turba, el barro, la leche, el metal de las herramientas no eran simples referentes, sino presencias casi t&aacute;ctiles. Y esa atenci&oacute;n minuciosa al detalle enlazaba con una tradici&oacute;n realista, pero la superaba mediante una imaginaci&oacute;n verbal que intensificaba lo concreto hasta rozar lo simb&oacute;lico, de modo y manera que la figura paterna, el trabajo agr&iacute;cola y el paisaje irland&eacute;s configuraban un &aacute;mbito de pertenencia que el poeta observaba con una mezcla de admiraci&oacute;n y distancia.	
    </p><h2 class="article-text">Destacado poeta leon&eacute;s</h2><p class="article-text">
        El destacado poeta leon&eacute;s <a href="https://pre-textos.com/autores/antonio-manilla/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Antonio Manilla</strong></a> ha ido construyendo, libro a libro (mis favoritos son <a href="https://www.reinodecordelia.es/producto/el-lugar-en-mi/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El lugar en m&iacute; </em></a>y <a href="https://www.visor-libros.com/products/suavemente-ribera" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Suavemente ribera</em></a>), una voz reconocible por su sobriedad expresiva, su don para ver el paisaje con atenci&oacute;n simb&oacute;lica y su fidelidad a una emoci&oacute;n decantada, nunca enf&aacute;tica. El volumen ahora publicado por Hiperi&oacute;n y distinguido con el Premio Jos&eacute; Zorrilla titulado <em>Casa Nostra</em> confirma esa l&iacute;nea de depuraci&oacute;n y hondura: un libro que reh&uacute;ye el brillo ret&oacute;rico para adentrarse, con paso contenido, en las zonas de sombra de la experiencia rural, arraigada, esencial, entra&ntilde;able y universal.
    </p><p class="article-text">
        Como en sus entregas anteriores, Manilla parte de una materia biogr&aacute;fica &ndash;el paso del tiempo, la memoria familiar, la conciencia de p&eacute;rdida&ndash;, pero la somete a un proceso de destilaci&oacute;n que evita toda an&eacute;cdota superflua. No hay aqu&iacute; confesionalismo ni aspaviento eleg&iacute;aco, sino una meditaci&oacute;n serena que convierte lo &iacute;ntimo en &aacute;mbito de reconocimiento compartido. El poeta parece saber que la emoci&oacute;n, para ser verdadera, ha de expresarse con contenci&oacute;n; de ah&iacute; esa dicci&oacute;n clara, casi conversacional por momentos, que sin embargo se sostiene sobre una arquitectura m&eacute;trica muy consciente.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los aciertos del libro radica en su tensi&oacute;n entre claridad y sugerencia. Los poemas se presentan como escenas n&iacute;tidas &ndash;un paisaje dom&eacute;stico, un gesto cotidiano, una evocaci&oacute;n de la infancia&ndash;, pero en su trasfondo late una interrogaci&oacute;n m&aacute;s honda sobre la identidad y la fugacidad. El tiempo, verdadero protagonista del volumen, no aparece como abstracci&oacute;n filos&oacute;fica, sino encarnado en detalles m&iacute;nimos: una casa que envejece, un cuerpo que acusa el desgaste, una fotograf&iacute;a que fija lo irrecuperable. Esa atenci&oacute;n al detalle concreto enlaza con una tradici&oacute;n meditativa que, sin renunciar a la emoci&oacute;n, desconf&iacute;a de la grandilocuencia.
    </p><p class="article-text">
        Pero sobre todo, como la poes&iacute;a de Heney y sus disc&iacute;pulos aventajados <strong>Claudio Rodr&iacute;guez, Miguel Torga, Sophia de Mello, Mauricio Casagrande,</strong> <strong>Alejandro L&oacute;pez Andrada</strong>, <strong>Ferm&iacute;n Herrero </strong>y<strong> Jos&eacute; Luis Puerto</strong>, el libro de Antonio Manilla se inscribe con naturalidad en una tradici&oacute;n que, lejos de agotarse, ha demostrado una sorprendente capacidad de renovaci&oacute;n: la poes&iacute;a ruralizante entendida no como pintoresquismo ni como ejercicio nost&aacute;lgico, sino como meditaci&oacute;n moral y est&eacute;tica sobre el v&iacute;nculo entre el hombre y la tierra.
    </p><p class="article-text">
        Desde <strong>Horacio</strong> y <strong>Virgilio</strong>, el mundo campesino ha funcionado como escenario simb&oacute;lico de equilibrio y medida. <a href="https://www.amazon.es/Buc%C3%B3licas-Ge%C3%B3rgicas-Colecci%C3%B3n-Literaria-literario-ebook/dp/B00689GN2Q" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Las Ge&oacute;rgicas</em></a><a href="https://www.amazon.es/Buc%C3%B3licas-Ge%C3%B3rgicas-Colecci%C3%B3n-Literaria-literario-ebook/dp/B00689GN2Q" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> y </a><a href="https://www.amazon.es/Buc%C3%B3licas-Ge%C3%B3rgicas-Colecci%C3%B3n-Literaria-literario-ebook/dp/B00689GN2Q" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Buc&oacute;licas</em></a> no eran solo un tratado sobre labores agr&iacute;colas, sino una reflexi&oacute;n sobre el orden del mundo y la dignidad del trabajo, y as&iacute; fe retomada esa idea en nuestra tradici&oacute;n en <a href="https://www.biblioteca-antologica.org/es/wp-content/uploads/2017/10/GUEVARA-Menosprecio-de-corte-y....pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Menosprecio de corte y alabaza de aldea</em></a><em> </em>de <strong>Antonio de Guevara</strong>. En esa l&iacute;nea &ndash;despojada ya de cualquier idealizaci&oacute;n buc&oacute;lica&ndash; se sit&uacute;a Manilla. Su campo no es un <em>locus amoenus</em>, sino un territorio vivido, atravesado por la memoria familiar, por el desgaste del tiempo y por la conciencia de p&eacute;rdida. El paisaje no se contempla: se rehabita, y en esa rehabitaci&oacute;n se cifra una &eacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        La modernizaci&oacute;n de esa tradici&oacute;n, que en el siglo XX ya decimos que alcanza una de sus cimas con <em>Muerte de un naturalista</em> de <strong>Seamus Heaney</strong>, encuentra en Manilla una resonancia evidente. Como el poeta irland&eacute;s, el autor leon&eacute;s atiende a la densidad material de las cosas: la tierra, las herramientas, los animales, la casa heredada. Pero esa atenci&oacute;n no se agota en lo descriptivo; cada objeto encierra una vibraci&oacute;n simb&oacute;lica que remite al paso del tiempo y a la fragilidad de la identidad. Si en Heaney la infancia descubr&iacute;a la ambivalencia de la naturaleza &ndash;fascinante y amenazante a un tiempo&ndash;, en Manilla la mirada adulta reconoce en el &aacute;mbito rural una lecci&oacute;n de sobriedad y l&iacute;mite: &ldquo;Es el mundo perdido de la infancia./ Sabemos que est&aacute; ah&iacute;,/ mas no para nosotros&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Antecedentes m&aacute;s pr&oacute;ximos</h2><p class="article-text">
        No es casual que puedan evocarse, como antecedentes m&aacute;s pr&oacute;ximos de la po&eacute;tica de este libro, nombres como <strong>Claudio Rodr&iacute;guez</strong> y <strong>Ferm&iacute;n Herrero</strong>. Del primero comparte Manilla cierta confianza en la revelaci&oacute;n que brota de lo cotidiano, esa iluminaci&oacute;n que surge del contacto con la materia y que transforma la experiencia en celebraci&oacute;n contenida. Del segundo, una fidelidad al terru&ntilde;o entendido como espacio moral, despojado de ret&oacute;rica, donde cada detalle &ndash;un camino, una tapia, una era&ndash; adquiere una densidad significativa.
    </p><p class="article-text">
        Formalmente, el libro se mueve con soltura entre el verso medido y el vers&iacute;culo, siempre con un o&iacute;do atento al ritmo interno del poema. No hay rupturas estridentes ni experimentaci&oacute;n gratuita; m&aacute;s bien se advierte un deseo de adecuaci&oacute;n entre forma y contenido, como si cada texto hubiese encontrado su respiraci&oacute;n exacta. Esta fidelidad a un tono &ndash;grave, reflexivo, sin concesiones&ndash; es, a la postre, uno de los mayores valores del conjunto, y confirma la madurez de una voz que ha optado por la claridad y la mesura. El verso de hecho fluye con una naturalidad que es fruto, sin duda, de un trabajo consciente sobre el ritmo y la estructura. No hay en estos poemas voluntad de deslumbramiento, sino de exactitud. Esa exactitud &ndash;l&eacute;xica y emocional&ndash; es la que permite que lo particular trascienda su circunstancia y se convierta en experiencia compartida.
    </p><p class="article-text">
        Antonio Manilla demuestra con maestr&iacute;a que la poes&iacute;a ruralizante, lejos de ser un reducto tem&aacute;tico, sigue siendo un &aacute;mbito f&eacute;rtil para interrogar el presente y ayudarnos a vivir conservando el sentido del paisaje y de la esencia. En su escritura, la tierra no es decorado, sino sustancia: una materia viva que obliga al poeta a medir sus palabras con la misma precisi&oacute;n con que el agricultor mide sus surcos. En esa correspondencia entre &eacute;tica y forma reside, acaso, la verdadera continuidad de una tradici&oacute;n que arranca en la Antig&uuml;edad y llega, con renovada vigencia, hasta nuestros d&iacute;as a recordarnos con dolorosa lucidez que &ldquo;el pasado no vuelve y es un soplo la risa/ de los frenos del tren que se acelera&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Artigue]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/casa-nostra-poemario-de-antonio-manilla-critica-literaria-por-luis-artigue_1_12984961.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 12 Feb 2026 17:30:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['Casa nostra', de Antonio Manilla]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Poesía,Literatura,La Biblioteca del Reino,León]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Leoneses insignes a los que nunca acabé de descubrir (hoy Benigno Castro)]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/leoneses-insignes-benigno-castro-columna-semanal-escritor-luis-artigue-el-bibliopata_129_12971001.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b5a52e39-5492-4bbb-97f5-1ecd38c0f035_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Leoneses insignes a los que nunca acabé de descubrir (hoy Benigno Castro)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Luis Artigue sostiene que en León ha habido ángeles infiltrados entre la gente normal que nos han traído hasta aquí, y hoy celebra la vida de uno de ellos que fue director de periódico, directivo de instituciones de Administración Pública del Estado, abogado, político, profesor y escritor</p></div><p class="article-text">
        El poeta romano autor de <em>La Eneida </em><strong>Virgilio </strong>viv&iacute;a en la ciudad de Le&oacute;n. Me refiero a que <strong>Dante</strong> en la <em>Divina Comedia</em> dej&oacute; dicho que Virgilio no solo era el ep&iacute;tome del gran sabio, sino que tambi&eacute;n ten&iacute;a algo de &aacute;ngel que gu&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Como el Virgilio de un Dante uno, al repesar lo que lleva de vida, es muy consciente de que ha tenido varios Virgilios, varios gu&iacute;as con un nivel de conciencia y una inteligencia superior a la de uno que, igual que el arque&oacute;logo que restaura amorosamente los restos de un &aacute;nfora, me han ido rescatando, corrigiendo, puliendo y guiando sin que entonces me diera cuenta del todo.
    </p><p class="article-text">
        Hay personas en Le&oacute;n a las que conoc&iacute; muy bien, que me influyeron y cuidaron mucho, y que ahora pienso que daban para m&aacute;s; que pod&iacute;a haberlos conocido mejor, que no llegu&eacute; al fondo&hellip; 
    </p><p class="article-text">
        Por ejemplo, <a href="https://fpabloiglesias.es/entrada-db/37063_castro-martinez-benigno/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Benigno Castro</strong></a>.
    </p><p class="article-text">
        Tengo un espacio abuhardillado dentro de mi coraz&oacute;n, con whisky y hielo, reservado a mi admirado y querido Benigno Castro, una de esas personas que para m&iacute; nunca se morir&aacute; del todo. Ah&iacute; permanecer&aacute; a buen recaudo este hombre tan dotado para la conversaci&oacute;n; este arist&oacute;crata de la amistad al que debo tantas cosas que apenas caben en lo que escribo ahora con tanta tristeza como agradecimiento... 
    </p><p class="article-text">
        De hecho tengo el privilegio de su afecto como un recordatorio de lo de verdad importa en esta vida. 
    </p><p class="article-text">
        Por suerte mis conversaciones con Benigno eran <em>como Los Infiernos</em> de <strong>Rimbaud </strong>donde las cosas no acaban nunca, s&iacute;, y por eso nos ali&aacute;bamos en una especie de comunidad emocional una vez al mes en el <strong>Restaurante El Fais&aacute;n Dorado</strong> o en <strong>Restaurante Amancio</strong>, primero, y luego a veces continu&aacute;bamos la sobremesa eterna con el whisky acerado de la terraza del Alfonso V. &ldquo;La enfermedad me ha hecho rechazar casi todos mis compromisos porque la vida es muy corta para hacer las cosas s&oacute;lo por cumplir&rdquo;, dec&iacute;a. Y a m&iacute; me halagaba sentir que nuestras citas fueran inexcusables incluso cuando trabajaba en Madrid, en la &eacute;poca de <strong>Zapatero</strong>, como alto cargo del ministro leon&eacute;s <strong>Jos&eacute; Antonio Alonso</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        Todo flu&iacute;a al comp&aacute;s de la maravillosa cocina de autor de Benito o de Amancio. Y, mientras yo le agradec&iacute;a &iacute;ntimamente a la vida el poder estar en contacto con esa lucidez radical tan infrecuente como necesaria, &eacute;l, con sus sutiles reflexiones, me curaba la inocencia e incluso el idealismo. Eso, intercambi&aacute;bamos ocurrencias y fragmentos de biograf&iacute;a. So&ntilde;&aacute;bamos. Beb&iacute;amos sin olvidar por que las buenas conversaciones est&aacute;n plagadas de recuerdos. Yo le recitaba poemas de memoria y &eacute;l me sumerg&iacute;a en su peculiar visi&oacute;n del mundo que aunaba el derecho, la historia, el periodismo, el derecho, la literatura y una versi&oacute;n personal de escepticismo postmoderno. Yo le hablaba de mis esforzados comienzos y &eacute;l rememoraba los suyos mientras dibujaba con palabras su vida de alto jefazo de no s&eacute; qu&eacute; como quien no le da importancia al &eacute;xito sino s&oacute;lo a la jerarqu&iacute;a de la inteligencia y la felicidad, que es la que cuenta. Y es que Benigno Castro, a su brillante manera, era, por decirlo con una expresi&oacute;n de <strong>Josefina Aldecoa</strong> referida a su marido <strong>Ignacio Aldecoa</strong> pero que clava a Benigno, &ldquo;un gozador de la existencia&rdquo;. Su hambre heterodoxa de saber para m&iacute; siempre ser&aacute; un referente. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Una persona refinada y elegante</strong>
    </p><p class="article-text">
        Oh, recuerdo que su iron&iacute;a era tan refinada y elegante como su bigote. Por ejemplo una vez me dec&iacute;a nost&aacute;lgico que &ldquo;cuando yo era m&aacute;s joven que t&uacute; iba a las piscinas de Sainz de Miera para vender peri&oacute;dicos. Luego, veinte a&ntilde;os despu&eacute;s, dirig&iacute;a yo uno de los peri&oacute;dicos de Le&oacute;n, y me di cuenta de que se trataba de lo mismo: vender peri&oacute;dicos&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Pero m&aacute;s all&aacute; de su inteligencia &ndash;Benigno Castro es una de las personas m&aacute;s inteligentes que he conocido&ndash; afloraba a veces, s&oacute;lo a veces, cierta ternura tan peque&ntilde;a como esas cosas preciosas que las madres envuelven con cuidado en un pa&ntilde;uelo, por decirlo con un verso de <strong>Juan Carlos Mestre</strong>. Sobre todo era cuando me hablaba de Rosa, su mujer, &ldquo;que es m&aacute;s lista que el hambre &ndash;dec&iacute;a- y la suerte que tengo es estar con ella&rdquo;. Y me lo confesaba como alegr&aacute;ndose y con un orgullo incapaz de reconocer, mientras yo le estaba dando la noticia de que me iba a casar con mi novia, la cual se la tom&oacute; como una de esas cosas ajenas que nos pasan tambi&eacute;n a nosotros, y nos llenan de renovada luz el coraz&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Veinte a&ntilde;os de su muerte</strong>
    </p><p class="article-text">
        Han pasado veinte a&ntilde;os y yo he aprendido a hablar de Elena como &eacute;l hablaba de Rosa. Igualmente Benigno albergaba un cari&ntilde;o ejemplar para con su suegra, una mujer muy especial de la que me resumi&oacute; muchas veces su biograf&iacute;a. Pura &eacute;pica. Otro ejemplo que me ayud&oacute; a saber la suerte que tuve de tener una suegra como Lita a la cual jam&aacute;s olvido como no olvido a Benigno. 
    </p><p class="article-text">
        Finalmente nuestros encuentros, debido a su salud cada vez m&aacute;s deteriorada, se limitaban a su casa o al tel&eacute;fono pues era demasiado pudoroso para dejar ver la indignidad de su cuerpo, pero sus correos electr&oacute;nicos segu&iacute;an teniendo esa rotundidad que va asociada al valor y a la lucidez, y la bondad, y la dignidad. Bueno, son cosas que me ha dado por recordar para hablar de una persona que dignific&oacute; Le&oacute;n por su compromiso jur&iacute;dico y pol&iacute;tico, por su magisterio como profesor de la UNED, por sus enormes habilidades sociales para la conversaci&oacute;n, por su visi&oacute;n del mundo tan rica como atenta a las taras sociales e ideol&oacute;gicas, por su sentido com&uacute;n trufado de sensatez y sentido del humor y, acab&aacute;ndolo de decir con un verso de <strong>Rilke</strong>, por saber vivir en alabanza del mundo, esto es, vivir en la conciencia de que el mundo es interesante porque nos desborda.
    </p><p class="article-text">
        &mdash; Luis hay gente que tiene depresi&oacute;n, que es una enfermedad horrible, pero nosotros en vez de depresi&oacute;n tenemos expresi&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        En resumen, que hay gente extraordinaria en Le&oacute;n &ndash;yo he conocido a algunos&ndash; infiltrada entre la gente normal, y hay que escribir de vez en cuando sobre ellos porque nos mejoran al tiempo que lo mejoran todo&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Querido Benigno: t&uacute; nunca estar&aacute;s demasiado lejos&hellip; 
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Gratitud!
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Artigue]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/leoneses-insignes-benigno-castro-columna-semanal-escritor-luis-artigue-el-bibliopata_129_12971001.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 09 Feb 2026 10:30:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Leoneses insignes a los que nunca acabé de descubrir (hoy Benigno Castro)]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sociología,Vecinos,Obituarios,León]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Lo que (no) sé de las palabras', de Angélica Tanarro]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/lo-que-no-se-de-las-palabras-poemario-de-angelica-tanarro-critica-literaria-por-luis-artigue_1_12967096.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/69302462-e826-4812-a5ef-8d8d69db02a8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;Lo que (no) sé de las palabras&#039;, de Angélica Tanarro"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Luis Artigue recomienda el último libro de poemas de la segoviana Angélica Tanarro publicado por Cálamo Ediciones, del que destaca su sensibilidad exquisita</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; pueden hacer las palabras, y m&aacute;s concretamente las palabras de los poemas, al respecto del&nbsp;vac&iacute;o que nos deja la ausencia del otro, la muerte del ser querido, la desaparici&oacute;n de quien siempre estuvo a nuestro lado, salvo darnos, si no respuestas, compa&ntilde;&iacute;a musical, sentimental y sensible? Repuesta de a esta pregunta de <strong>Jos&eacute; &Aacute;ngel Valente</strong> en su <em>Ensayo sobre Miguel de Molinos: </em>&ldquo;En la experiencia de los l&iacute;mites &uacute;ltimos del lenguaje concurren el poeta y el m&iacute;stico. Establecidos ambos en esos l&iacute;mites, no hay, por lo que respecta a la naturaleza y operaci&oacute;n de la palabra po&eacute;tica se refiere, diferencias discernibles entre uno y otro&rdquo;&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Leemos el &uacute;ltimo poemario contemplativo, austero y casi m&iacute;stico a la hora de elaborar en silencio sus duelos escrito por la segoviana <strong>Ang&eacute;lica Tanarro</strong>: es un libro estimable que en la forma nos recuerda a don <strong>Jorge Guill&eacute;n</strong>, en la m&uacute;sica al <strong>Antonio Colinas</strong> de la luz respirada, y en el fondo e ideario espiritualista y pretrascendente nos parece que entronca con la po&eacute;tica del silencio del primer <strong>Valente</strong> (<em>Mandorla, El Fulgor </em>y <em>No amanece el cantor</em>), y con la filosof&iacute;a de <strong>Mar&iacute;a Zambrano</strong> de <em>Filosof&iacute;a y poes&iacute;a</em>,<em> Hacia un saber sobre el alma </em>y<em> El hombre y lo divino</em>.
    </p><p class="article-text">
        En efecto en <a href="https://www.amazon.es/Lo-que-s%C3%A9-las-palabras/dp/8419964174" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Lo que (no) s&eacute; de las palabras</em></a>, Ang&eacute;lica Tanarro practica una poes&iacute;a de depuraci&oacute;n extrema, fiel a esa tradici&oacute;n que entiende el poema como un espacio de decantaci&oacute;n m&aacute;s que de desbordamiento. Publicado por C&aacute;lamo, el libro se inscribe con naturalidad en una l&iacute;nea de poes&iacute;a reflexiva y contenida, donde cada palabra, depurada hasta el m&aacute;ximo en su significaci&oacute;n como bien sugiere ya el t&iacute;tulo del libro, parece haber pasado por un riguroso examen de necesidad.
    </p><p class="article-text">
        La brevedad de los textos no responde aqu&iacute; a una moda del fragmento ni a un af&aacute;n de ingenio fulgurante, sino a una &eacute;tica de la escritura: decir poco para decir lo justo. En este sentido, la influencia de <strong>Jorge Guill&eacute;n</strong> se deja sentir en la voluntad de claridad, en la aspiraci&oacute;n a una palabra que nombre sin oscurecer, que afirme el mundo incluso cuando lo interroga. Pero junto a esa limpidez aparece tambi&eacute;n, y no de forma secundaria, la lecci&oacute;n de <strong>Jos&eacute; &Aacute;ngel Valente</strong>: la conciencia del l&iacute;mite del lenguaje, la sospecha de que toda palabra es insuficiente y, aun as&iacute;, imprescindible.
    </p><p class="article-text">
        El t&iacute;tulo del libro ya decimos que condensa bien esa tensi&oacute;n central. Lo que se sabe y lo que no se sabe de las palabras no se presentan como t&eacute;rminos opuestos, sino como zonas comunicantes. Tanarro escribe desde ese umbral donde el lenguaje roza el silencio sin disolverse en &eacute;l. De ah&iacute; la importancia de los blancos, de las pausas, de una sintaxis que avanza con cautela, como si el poema se estuviera pensando a s&iacute; mismo mientras se escribe.
    </p><p class="article-text">
        No hay aqu&iacute; ret&oacute;rica ornamental ni im&aacute;genes gratuitas&nbsp;ni referencias culturalistas aleatorias. La autora conf&iacute;a en una dicci&oacute;n sobria, casi asc&eacute;tica, que exige del lector una atenci&oacute;n afinada y una solidez cultural y musical potente versada en Bach, en la filosof&iacute;a, la espiritualidad y la pintura. En estas p&aacute;ginas de hecho el poema no se impone: se ofrece. Y en esa ofrenda discreta reside buena parte de su eficacia. Cada texto funciona como una peque&ntilde;a pieza de cristal &ndash;para usar una met&aacute;fora inevitable&ndash;, transparente pero fr&aacute;gil, donde cualquier exceso romper&iacute;a el equilibrio.
    </p><p class="article-text">
        <em>Lo que (no) s&eacute; de las palabras</em> es, pues, un libro que reivindica la lentitud y la escucha en un tiempo propenso al ruido. Un conjunto de poemas que no buscan deslumbrar, sino permanecer; que no aspiran a clausurar el sentido, sino a abrirlo con una claridad pensativa. Una poes&iacute;a que, sin levantar la voz, deja una huella duradera&hellip; 
    </p><p class="article-text">
        Vean a tal efecto un precioso ejemplo:
    </p><p class="article-text">
        <em>Este fulgor de las copas m&aacute;s altas</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>te detiene</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&ndash;te a&iacute;sla&ndash;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Campana de cristal</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>donde es posible ser y no ser</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>al mismo tiempo.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>En esta luz</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>se abrazan la que so&ntilde;aste</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>y la que ya nunca ser&aacute;s.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&ndash;Y t&uacute; &iquest;d&oacute;nde?&ndash;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Mientras</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>la Sonata a Kreutzer</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>presta sentido a la respiraci&oacute;n.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Artigue]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/lo-que-no-se-de-las-palabras-poemario-de-angelica-tanarro-critica-literaria-por-luis-artigue_1_12967096.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 05 Feb 2026 17:30:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['Lo que (no) sé de las palabras', de Angélica Tanarro]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Poesía,España,La Biblioteca del Reino]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pensamiento y política hoy]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/pensamiento-y-politica-hoy-columna-semanal-escritor-luis-artigue-el-bibliopata_129_12955188.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c8c5102c-a5c3-47e5-b8b5-c6481d7bc6c4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x396y55.jpg" width="1200" height="675" alt="Pensamiento y política hoy"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Luis Artigue denuncia en este artículo los extremismos que caracterizan está época dominada por la cultura 'woke'</p></div><p class="article-text">
        Un intelectual verdadero hoy en d&iacute;a ha de ser m&aacute;s que nunca alguien inclasificable y dif&iacute;cilmente etiquetable o reducible a compartimentos estanco; alguien que en cuanto que investigador cultural y filos&oacute;fico d&eacute; el perfil de quien, en caso de guerra, podr&iacute;a ser fusilado por los dos bandos.
    </p><p class="article-text">
        Dando un pasito m&aacute;s en tal aspiraci&oacute;n traigo hasta este rinc&oacute;n p&uacute;blico una nueva lectura que es un foco de minero puesto sobre el presente acuciante, ideologizado y astenizado.
    </p><p class="article-text">
        En el libro <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-mitos-progres/424051" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Mitos progres</em></a><em>. Por qu&eacute; tantas ideas del progresismo actual se aceptan como verdades sagradas y ad&oacute;nde nos est&aacute;n llevando</em> (Deusto Ediciones), el profesor de &Eacute;tica, Epistemolog&iacute;a y Filosof&iacute;a Pol&iacute;tica de la Universidad de Colorado <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Michael_Huemer" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Michael Huemer</strong></a> se propone una tarea inc&oacute;moda: cuestionar algunas de las ideas m&aacute;s aceptadas del progresismo contempor&aacute;neo. Pero no la lleva a cabo desde la provocaci&oacute;n gratuita, sino desde el an&aacute;lisis de datos, la l&oacute;gica y el pensamiento cr&iacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Huemer llama &ldquo;mitos progresistas&rdquo; a aquellas creencias que gozan de amplio consenso social y fuerte carga moral, pero que &ndash;seg&uacute;n argumenta&ndash; no est&aacute;n bien respaldadas por la evidencia emp&iacute;rica. Entre ellas analiza la brecha salarial de g&eacute;nero, el racismo sist&eacute;mico y la violencia policial, la idea del g&eacute;nero como constructo puramente social o el discurso apocal&iacute;ptico sobre el cambio clim&aacute;tico. Y, como parte de tal an&aacute;lisis, dialoga con <strong>Nancy Fraser</strong> y su libro <a href="https://traficantes.net/libros/fortunas-del-feminismo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Fortunas del feminismo</em></a>, con <strong>Ibram X. Kendi</strong> y su c&eacute;lebre <a href="https://www.rayoverde.es/catalogo/como-ser-antirracista/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>C&oacute;mo ser antirracista</em></a>, con Naomi Klein y su panfleto<em> </em><a href="https://www.solidaridadobrera.org/ateneo_nacho/libros/Naomi%20Klein%20-%20Esto%20lo%20cambia%20todo.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Esto lo cambia todo (clima y capitalismo)</em></a> y con <strong>Judith Butler</strong> y su ensayo considerado la Biblia del Pensamiento Queer <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-el-genero-en-disputa/19225" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El g&eacute;nero en disputa</em></a>.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Sin negar las injusticias reales</strong></h2><p class="article-text">
        El autor no niega la existencia de injusticias reales, pero critica la simplificaci&oacute;n moral con la que suelen abordarse estos temas. A su juicio, muchas narrativas dominantes exageran, ignoran variables clave o convierten estad&iacute;sticas complejas en esl&oacute;ganes pol&iacute;ticos, lo que empobrece el debate p&uacute;blico y dificulta soluciones eficaces.
    </p><p class="article-text">
        El pr&oacute;logo de <a href="https://x.com/pitiklinov" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Pablo Malo</strong></a> a&ntilde;ade una capa especialmente interesante: explica por qu&eacute; estos mitos resultan tan atractivos desde la psicolog&iacute;a humana, c&oacute;mo funcionan los sesgos cognitivos y por qu&eacute; cuestionarlos suele generar rechazo emocional m&aacute;s que debate racional.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        Escrito con un estilo claro y directo, <em>Mitos progres</em> es un ensayo provocador que invita a pensar con m&aacute;s calma y menos consignas. Gustar&aacute; a lectores cr&iacute;ticos con el discurso dominante y molestar&aacute; a otros, pero en ambos casos cumple una funci&oacute;n valiosa: recordar que el progreso no se defiende con dogmas, sino con argumentos. Es cierto que se trata de un libro que puede resultar excesivamente esc&eacute;ptico en algunos casos, que tiende a subestimar factores hist&oacute;ricos y culturales, y que en su selecci&oacute;n de mitos refleja una sensibilidad claramente liberal-cl&aacute;sica, lo cual puede percibirse como sesgo. 
    </p><p class="article-text">
        Pero le&iacute;do sin prejuicios se ve que no propone es un ataque al progreso moral, sino una advertencia contra el dogmatismo ideol&oacute;gico disfrazado de virtud, ya que <strong>Huemer</strong> recuerda que las buenas intenciones no sustituyen a los buenos argumentos, y que una sociedad verdaderamente justa necesita menos consignas y m&aacute;s pensamiento cr&iacute;tico.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Artigue]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/pensamiento-y-politica-hoy-columna-semanal-escritor-luis-artigue-el-bibliopata_129_12955188.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 02 Feb 2026 10:30:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Pensamiento y política hoy]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sociología,Psicología,España,Internacional,Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['La guerra de los mundos: el retorno de la geopolítica y el choque de los imperios', de Bruno Tertais]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/guerra-mundos-retorno-geopolitica-choque-imperios-bruno-tertais-critica-libros-ensayo-por-luis-artigue_1_12947545.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3d504551-6d97-45ae-beae-260ff4584dfc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;La guerra de los mundos: el retorno de la geopolítica y el choque de los imperios&#039;, de Bruno Tertais"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Luis Artigue reseña el último libro del pensador experto en geopolítica más importante de nuestro tiempo, el cual nos ayuda a entender el nuevo orden mundial que se avecina</p></div><p class="article-text">
        Acaba de suceder y ya hay quien lo est&aacute; pensando con tal claridad que se dir&iacute;a que se trata de un visionario tipo <strong>Philp K. Dick</strong> o <strong>George Orwell</strong> que lo vio antes de que sucediera&hellip;
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, leer <a href="https://www.oberonlibros.com/libro/la-guerra-de-los-mundos-el-retorno-de-la-geopolitica-y-el-choque-de-imperios-9788441550087/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La guerra de los mundos</em></a> publicado por la Editorial Oberon (Anaya) del polit&oacute;logo franc&eacute;s experto en geopol&iacute;tica <a href="https://fr.wikipedia.org/wiki/Bruno_Tertrais" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Bruno Tertrais</strong></a> es como escuchar las campanas de una Europa que se niega a ser hu&eacute;sped pasivo de su propio destino. Tertrais lanza al lector a la arena de las grandes tensiones globales con una prosa que, sin perder rigor acad&eacute;mico, recupera el pulso narrativo que hoy exige la geopol&iacute;tica para escapar de la fr&iacute;a tecnocracia.
    </p><p class="article-text">
        En este ensayo &ndash;m&aacute;s ensayo de ideas que manual de estrategia&ndash; se percibe una advertencia que va m&aacute;s all&aacute; de la acumulaci&oacute;n de datos. La met&aacute;fora de la 'guerra de los mundos' tomada del pionero de la ciencia ficci&oacute;n <strong>H. G. Wells</strong>, usada aqu&iacute; con habilidad por Tertrais, no remite tanto a un conflicto interestelar como a una fractura en el orden mundial: la emergencia de neoimperios que, azuzados por su resentimiento hist&oacute;rico y su ambici&oacute;n de poder, desaf&iacute;an el <em>statu quo</em> occidental. China y Rusia aparecen no como meros actores geogr&aacute;ficos, sino como fuerzas tect&oacute;nicas que reconfiguran las placas de la pol&iacute;tica global.
    </p><p class="article-text">
        El autor &ndash;con la sobriedad bien ganada de quien ha asesorado instituciones como la OTAN, y <em>think tanks</em> europeos&ndash; traza un mapa donde las l&iacute;neas de falla no son solo territoriales sino civilizacionales. El choque no se limita a Ucrania o Taiw&aacute;n; se extiende al ciberespacio, a los fondos marinos, a los recursos estrat&eacute;gicos como el litio, incluso al espacio. No estamos ante una relectura de la Guerra Fr&iacute;a: m&aacute;s bien ante la constataci&oacute;n de que la coyuntura actual combina elementos de las grandes crisis de siglo XX con nuevas din&aacute;micas de interdependencia y vulnerabilidad mutua.
    </p><p class="article-text">
        Lo valioso de Tertrais es que no se limita a describir escenarios sombr&iacute;os; su an&aacute;lisis plantea preguntas inc&oacute;modas: &iquest;Estamos retornando a formas de confrontaci&oacute;n imperial? &iquest;Existe una nueva geopol&iacute;tica o simplemente un remix de viejas tensiones? Y, sobre todo: &iquest;Occidente todav&iacute;a posee la iniciativa hist&oacute;rica o est&aacute; reaccionando a su propia declinaci&oacute;n percibida? Estas preguntas &ndash;aunque a veces impl&iacute;citas&ndash; son el motor del libro.
    </p><h2 class="article-text">Prosa accesible sin sacrificar profundidad</h2><p class="article-text">
        Sin prejuicios ideol&oacute;gicos evidentes, y con una prosa que se mantiene accesible sin sacrificar profundidad, <em>La guerra de los mundos</em> exige al lector un doble ejercicio: comprender los hechos y repensar las categor&iacute;as con las que solemos entenderlos. En ese sentido, el ensayo de Tertrais funciona tanto como diagn&oacute;stico como como reto intelectual: nos recuerda que la geopol&iacute;tica no es un espectro muerto, sino una trama din&aacute;mica de fuerzas que modelan, sin concesiones, el siglo XXI.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, este mismo vigor anal&iacute;tico puede convertirse en una trampa interpretativa. Tertrais, heredero de una tradici&oacute;n estrat&eacute;gica occidental, tiende a encuadrar las tensiones globales a trav&eacute;s de categor&iacute;as simp&aacute;ticas a un pensamiento 'Occidente vs. autoritarismos', donde las acciones de Mosc&uacute; o Pek&iacute;n parecen casi inevitables por su propia naturaleza pol&iacute;tica. Esto recuerda, en parte, discusiones cl&aacute;sicas en geopol&iacute;tica realista &ndash;como las de <strong>John Mearsheimer</strong> sobre el regreso de la geopol&iacute;tica estructural&ndash; pero sin integrar completamente las cr&iacute;ticas m&aacute;s recientes de la geopol&iacute;tica cr&iacute;tica que subrayan c&oacute;mo los discursos y representaciones influyen en los comportamientos estatales.
    </p><h2 class="article-text">Elementos psicol&oacute;gicos y culturales de la geopol&iacute;tica</h2><p class="article-text">
        En esta comparaci&oacute;n, mientras autores como Mearsheimer explican la expansi&oacute;n de bloques como un resultado estructural del sistema internacional &ndash;la anarqu&iacute;a y la b&uacute;squeda de seguridad&ndash; Tertrais incorpora elementos psicol&oacute;gicos y culturales que, para algunos cr&iacute;ticos, rayan en explicaciones algo monocausales o centradas en &ldquo;resentimientos&rdquo; e &ldquo;irracionalidades&rdquo; externas a Occidente. Por ejemplo, su caracterizaci&oacute;n de Rusia como atrapada en un regreso fascista o de China como un totalitarismo monol&iacute;tico usa categor&iacute;as potentes, pero que a veces reducen matices geopol&iacute;ticos importantes como la diversidad interna de esas sociedades y sus m&uacute;ltiples objetivos estrat&eacute;gicos que van m&aacute;s all&aacute; de un simple antagonismo occidental.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, en comparaci&oacute;n con perspectivas m&aacute;s sist&eacute;micas &ndash;como la de <strong>Kenneth Waltz</strong> sobre equilibrio de poder o la de <strong>Robert Keohane</strong> y <strong>Joseph Nye</strong> sobre interdependencia compleja&ndash; la propuesta de Tertrais enfatiza el conflicto por encima de la cooperaci&oacute;n. Esto captura una tendencia real del momento (el retorno de la competencia entre grandes poderes), pero puede sobreestimar la inevitabilidad de un choque abierto y subestimar espacios intermedios donde la rivalidad y el alineamiento coexisten.
    </p><p class="article-text">
        Un aspecto valioso que Tertrais aporta es su consistencia anal&iacute;tica y su manejo de escenarios geopol&iacute;ticos contempor&aacute;neos: no solo describe tensiones, sino que propone vectores de evoluci&oacute;n &ndash;declive relativo del liberalismo global, reconfiguraci&oacute;n de alianzas, materializaci&oacute;n de fronteras tecnol&oacute;gicas y econ&oacute;micas&ndash; que enriquecen la reflexi&oacute;n estrat&eacute;gica. Pero al mismo tiempo, su narrativa puede resultar poco cr&iacute;tica ante su propio marco de referencia.
    </p><p class="article-text">
        Con todo, <em>La guerra de los mundos</em> es una obra s&oacute;lida y provocadora de pensamiento divulgativo actual y fin&iacute;simo que sit&uacute;a con claridad las grandes tensiones geopol&iacute;ticas, lo cual es particularmente &uacute;til para quienes buscan una panor&aacute;mica estrat&eacute;gica amplia y bien razonada. Recomendable.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Artigue]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/guerra-mundos-retorno-geopolitica-choque-imperios-bruno-tertais-critica-libros-ensayo-por-luis-artigue_1_12947545.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 29 Jan 2026 17:30:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Internacional,Libros,Ejército,Sociología,La Biblioteca del Reino]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Premio 'Nobel' de Educación para una maestra española]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/el-premio-nobel-de-la-educacion-para-una-maestra-espanola-columna-semanal-escritor-luis-artigue-el-bibliopata_129_12934923.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8321a1c2-f089-4ce0-a12f-3c4fd1a39039_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Premio &#039;Nobel&#039; de Educación para una maestra española"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Nuevo artículo semanal de Luis Artigue en el que hace un bello canto a los maestros y maestras de escuela</p></div><p class="article-text">
        Valiente como un perro que ladra a un ovni iba yo el primer d&iacute;a a la escuela de mi pueblo de la mano de mi madre y con la suficiencia infantil que daba saber que ya sab&iacute;a leer y escribir combinada con la ignorancia de desconocer que no sab&iacute;a vivir&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Y all&iacute; me top&eacute; con la contrahuella de mi madre (me fascina la palabra '<a href="https://dle.rae.es/contrahuella" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">contrahuella</a>' aunque no creo que signifique lo que dicen los diccionarios que significa): la contrahuella de mam&aacute; era do&ntilde;a Flora, maestra rural vocacional con voz dom&eacute;stica y gafas de las que lloran solas, la cual muy poco a poco, fingiendo que nos ense&ntilde;aba conocimientos, en realidad nos fue fomentando la creatividad y nos ense&ntilde;&oacute; as&iacute; a vivir.
    </p><p class="article-text">
        Cada palabra lo dice todo, y de hecho la palabra maestra y la palabra madre contienen la misma ra&iacute;z etimol&oacute;gica. Pero he de decir que ni todo el <a href="https://linguisticapsicologia.weebly.com/uploads/6/8/5/9/6859893/saussure_curso_de_lingu%C3%ADstica_general_1.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Curso de Ling&uuml;&iacute;stica General</em></a><a href="https://linguisticapsicologia.weebly.com/uploads/6/8/5/9/6859893/saussure_curso_de_lingu%C3%ADstica_general_1.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a>de Ferdinand de <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Curso_de_ling%C3%BC%C3%ADstica_general" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Saussure</a> impartido y reelaborado por Marina Maquieira y Salvador Guti&eacute;rrez Ord&oacute;&ntilde;ez en la ULE lograron ense&ntilde;arme eso mejor que la mirada dedicada, emp&aacute;tica y metacomprensiva de do&ntilde;a Flora: Luisito, sal de la mesa de los de primero y vente a estudiar con los de tercer curso aunque se harten de darte collejas y de llamarte mocoso&hellip;
    </p><p class="article-text">
        No he dejado de pensar ni un solo d&iacute;a en do&ntilde;a Flora &ndash;bata blanca, gran empe&ntilde;o, voz sufrida de hero&iacute;na wagneriana y mucha imaginaci&oacute;n&ndash; pues tengo una hija en edad escolar. Pero do&ntilde;a Flora es hoy en estas l&iacute;neas una proyecci&oacute;n. Y una met&aacute;fora. Y una oda. Y una reivindicaci&oacute;n. Y un reconocimiento, con hel&eacute;nica corona de laurel y todo, al papel efectivamente revolucionario de los vocacionales maestros de escuela&hellip; Como no recordarlo con m&aacute;s fuerza hoy que nos acabamos de enterar que <a href="https://www.rtve.es/noticias/20260116/ana-hernandez-profesora-espanola-nobel-educacion-buscar-mundo-mejor/16897978.shtml" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ana Hern&aacute;ndez Revuelta</a>, educadora de barrio, profesora de Dibujo en el IES Julio Verne de Legan&eacute;s, el 5 de febrero puede ganar un mill&oacute;n de euros porque es una de las 10 finalistas del<em> </em><a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Premio_Global_a_la_Ense%C3%B1anza" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Global Teacher Prize</em></a>, conocido como el Premio 'Nobel' de la Educaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cada vez estoy m&aacute;s convencido de que cuando los superinteligentes urbanitas dotados de todos los medios pongan el mundo al borde de la destrucci&oacute;n, tendr&aacute;n que pedir a gente como la de ese barrio de Legan&eacute;s (a los que est&aacute;n acostumbrados a vivir en la escasez y la improvisaci&oacute;n constante, y por eso son expertos naturales en ingenio, resistencia y resoluci&oacute;n intuitiva de problemas) que les saquen las casta&ntilde;as del fuego. Y en buena medida la creatividad y el ingenio barrial y/o rural proceden de la siembra de los maestros y maestras de escuela que han sabido y saben abrir mentes, y saben asimismo que no deben formar militantes, sino que deben formar futuros ciudadanos cr&iacute;ticos y l&uacute;cidos.
    </p><p class="article-text">
        Para que una sociedad como &eacute;sta nuestra castigada por el descuido institucional y de inversiones no se diluya por completo, los maestros de escuela son fundamentales. Pero se ha denigrado mucho la profesi&oacute;n de maestro en este pa&iacute;s, y quedan cada vez menos maestros vocacionales. Por eso hay que poner en claro en estas l&iacute;neas y en todas partes que la profesi&oacute;n de maestro es clave.
    </p><h2 class="article-text"><strong>No hay mejor patrimonio que un buen docente</strong></h2><p class="article-text">
        &iexcl;Que no hay mejor patrimonio que pueda tener uno en la vida que un buen docente que sepa instruir a sus alumnos en el valor de la inteligencia, la dignidad y la belleza; que les d&eacute; capacidad de debate y de an&aacute;lisis; que los oriente hacia lo que &eacute;l mismo no sabe, pero que intuye que est&aacute; ah&iacute;; que los vaya llevando hacia territorios intelectualmente intensos!
    </p><p class="article-text">
        Por eso a mi juicio la de maestro debiera ser la profesi&oacute;n m&aacute;s cuidada, m&aacute;s mimada, mejor pagada, m&aacute;s selecta y tambi&eacute;n m&aacute;s estrictamente filtrada de todas, porque es el gran elemento con el que contamos para que en el futuro no seamos basura como sociedad. Sin esos grandes maestros, y sin las grandes admiraciones que esos maestros manejan, no hay futuro posible.
    </p><p class="article-text">
        Como muestran los libros de Isabel Cant&oacute;n son hoy los maestros los que, lo sepan o no, portan la antorcha del patriotismo cultural del que hablaban as&iacute;, con voz equidistante pero an&aacute;loga, los regeneracionistas de la Instituci&oacute;n Libre de Ense&ntilde;anza, y San Marcelino Champagnat o San Juan Bosco: el patriotismo cultural entendido como creer que la cultura, y las artes, y la ciencia, y el pensamiento, hacen mejor a la patria en su conjunto. Y creer que el pa&iacute;s ser&aacute; mejor si cuenta con un pueblo educado, letrado y culto sobre todo en sus capas m&aacute;s bajas. Y creer que los que van abriendo camino para todo eso en un pa&iacute;s son fundamentalmente los maestros de escuela. S&iacute;, eso. Creer en los maestros que saben que sin Educaci&oacute;n y sin Cultura no hay esperanza para un pa&iacute;s (sin Cultura de verdad, no mera apariencia o dise&ntilde;o: sin la cultura que incluya conocimiento, profundidad, juicio cr&iacute;tico y una biblioteca como h&aacute;bitat y como proyecto de vida). Y creer que son los maestros los salvadores de la patria, porque la Educaci&oacute;n y la Cultura son el mejor ant&iacute;doto contra nuestra historia de larga tradici&oacute;n de infamias y vileza, de delaci&oacute;n, de inquisiciones y purgas, de revanchismos, de reyes imb&eacute;ciles, y prelados fan&aacute;ticos, y ministros incapaces que fomentaban la vileza y la violencia en vez de la Educaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Hoy, que regresan con toda su furia a nosotros la guerra, la barbarie y los populismos de todo signo, los maestros de escuela son lo mejor que tenemos para volver a fomentar la memoria hist&oacute;rica de lo bueno, y la desmemoria para con los agravios hist&oacute;ricos (que no el olvido), por el bien de la convivencia y el futuro.
    </p><p class="article-text">
        Por eso c&oacute;mo no rebosar gratitud y admiraci&oacute;n para con los maestros y maestras con verdadera vocaci&oacute;n pedag&oacute;gica que creen de verdad en la cultura: en la cultura como soluci&oacute;n, o como consuelo incluso cuando no hay soluci&oacute;n...
    </p><p class="article-text">
        Valiente como un perro que ladra a un ovni hoy miro de frente a la barbarie, y le grito: &ldquo;Podr&eacute;is acabar con todos y con todo, pero aqu&iacute; est&aacute;n nuestros hijos proyectados como saetas de luz en la noche por sus maestros de escuela&rdquo;&hellip; 
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Gratitud y <strong>enhorabuena a&nbsp;Ana Hern&aacute;ndez Revuelta</strong>, una maestra espa&ntilde;ola que puede ganar el Premio 'Nobel' de Educaci&oacute;n! &iexcl;Sus alumnos de Legan&eacute;s ya lo han ganado!
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Artigue]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/el-premio-nobel-de-la-educacion-para-una-maestra-espanola-columna-semanal-escritor-luis-artigue-el-bibliopata_129_12934923.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 26 Jan 2026 10:30:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El Premio 'Nobel' de Educación para una maestra española]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Premios,Educación,Internacional,Niños,Jóvenes,Formación,Vecinos,Madrid,España]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['El profeta: la gran novela de Jesús de Nazaret', de José María Zavala]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/el-profeta-la-gran-novela-de-jesus-de-nazaret-jose-maria-zavala-critica-literaria-por-luis-artigue_1_12931715.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/12906712-612d-46af-b19f-a0cbc49ba663_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;El profeta: la gran novela de Jesús de Nazaret&#039;, de José María Zavala"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El escritor Luis Artigue reseña esta obra publicada por Ediciones B. El Jesús del autor "es un personaje atravesado por la duda, la conciencia de su misión y la presión de un contexto político y religioso asfixiante", y sus circunstancias son "descritas con una prosa funcional, sin alardes innecesarios"</p></div><p class="article-text">
        <strong>Jos&eacute; Mar&iacute;a </strong>Zavala aborda en <em>El profeta. La gran novela de Jes&uacute;s de Nazaret</em> un territorio tan frecuentado como resbaladizo: la recreaci&oacute;n literaria de una figura hist&oacute;rica y espiritual sobre la que pesa una tradici&oacute;n milenaria, innumerables ex&eacute;gesis y no pocas simplificaciones narrativas (<strong>Nikos Kazantzakis</strong>, <strong>Robert Graves</strong>, <strong>J. M. Coetzee</strong>, <strong>Giovanni Papini</strong>, <strong>Sh&#363;saku End&#333;</strong>, <strong>Norman Mailer</strong>, <strong>Gore Vidal</strong>,<strong> Jos&eacute; Saramago, Gustavo Mart&iacute;n Garzo</strong>, etc&eacute;tera). El m&eacute;rito inicial de la novela consiste en esquivar &mdash;al menos en buena medida&ndash; la tentaci&oacute;n del efectismo y la hagiograf&iacute;a complaciente, optando por una reconstrucci&oacute;n de tono sobrio, m&aacute;s interesada en el hombre que en el icono.
    </p><p class="article-text">
        Zavala escribe con una prosa funcional, sin alardes innecesarios, consciente de que el peso del relato no debe recaer en la pirotecnia estil&iacute;stica sino en la solidez del enfoque. Y su Jes&uacute;s es un personaje atravesado por la duda, la conciencia de su misi&oacute;n y la presi&oacute;n de un contexto pol&iacute;tico y religioso asfixiante. No hay aqu&iacute; revelaciones estridentes ni giros arbitrarios: el autor prefiere avanzar con paso firme, apoy&aacute;ndose en una documentaci&oacute;n reconocible y en una voluntad narrativa que busca verosimilitud antes que provocaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Como suele ocurrir en este tipo de novelas, el equilibrio entre fidelidad hist&oacute;rica y libertad creativa es delicado. Zavala lo resuelve inclin&aacute;ndose hacia una lectura humanizada del mito, en la que los episodios conocidos adquieren una textura casi cotidiana. Esa decisi&oacute;n, que a veces resta intensidad dram&aacute;tica, tambi&eacute;n evita el tono grandilocuente que tantas veces lastra este g&eacute;nero. El resultado es una narraci&oacute;n que se deja leer con fluidez, que invita m&aacute;s a la reflexi&oacute;n que al asombro, y que espiritualmente decepciona, pero literariamente funciona.
    </p><p class="article-text">
        La perspectiva adoptada a la hora de mirar biogr&aacute;ficamente al personaje es la de un testigo directo, Lucio Fedro Celer, antiguo guardia pretoriano de Tiberio, tratando as&iacute; de certificar que esto se trata de una novela hist&oacute;rica que bebe de archivos, testimonios y fuentes directas e indirectas, y no de un texto inspirado y de fe, aunque en verdad bebe no poco de los cuatro evangelios can&oacute;nicos, tomando de ellos la parte m&aacute;s humana del personaje Jes&uacute;s (en efecto en <em>El profeta</em>, Zavala se mueve dentro de un marco de respeto expl&iacute;cito hacia la tradici&oacute;n cristiana, y su Jes&uacute;s es humano, s&iacute;, pero no desestabilizador, y de hecho la humanizaci&oacute;n busca acercar al lector a la figura hist&oacute;rica y espiritual sin dinamitar el sentido trascendente del relato evang&eacute;lico: hay dudas, miedos y tensiones en este Jes&uacute;s, pero siempre orientadas hacia la aceptaci&oacute;n de una misi&oacute;n). 
    </p><h2 class="article-text">Un Jes&uacute;s 'muy de Saramago'</h2><p class="article-text">
        En este sentido el Jes&uacute;s de Zavala emparenta en intencionalidad con la novela de <strong>Jos&eacute; Saramago </strong><a href="https://www.casadellibro.com/libro-el-evangelio-segun-jesucristo/9788490628713/2584423" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El evangelio seg&uacute;n Jesucristo</em></a><em>, </em>pero con una relevante diferencia: la diferencia entre el Jes&uacute;s de Jos&eacute; Mar&iacute;a Zavala y el de Jos&eacute; Saramago es profunda y no solo literaria, sino tambi&eacute;n ideol&oacute;gica, moral y narrativa, y podr&iacute;a resumirse en que Zavala humaniza al personaje para comprender, y Saramago lo humaniza para cuestionar. Adem&aacute;s, Zavala presenta a un Jes&uacute;s consciente del riesgo, pero no rebelde frente al designio, para el cual la aceptaci&oacute;n del sacrificio es un proceso doloroso, aunque finalmente asumido, mientras el Jes&uacute;s de Saramago es profundamente rebelde: duda, protesta, intenta escapar del destino que se le impone, y por eso en la novela del Nobel portugu&eacute;s la cruz no es redenci&oacute;n, sino tragedia anunciada y denunciada. 
    </p><p class="article-text">
        O, dicho de otro modo, Zavala trabaja desde dentro del mito, lo actualiza, lo hace veros&iacute;mil, pero no lo descompone, de modo y manera que el lector creyente no se siente atacado, y el no creyente encuentra una narraci&oacute;n hist&oacute;ricamente razonable, pero Saramago escribe desde fuera y contra el mito reescribiendo a tal efecto los Evangelios (para evidenciar sus silencios, contradicciones y zonas de sombra) con una iron&iacute;a constante y un tono deliberadamente provocador semejante en intenci&oacute;n a la novela de <strong>Nikos Kazantzakis</strong><em>La &uacute;ltima tentaci&oacute;n de Cristo</em>, por ejemplo. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, m&aacute;s all&aacute; de la intencionalidad, la novela de Zavala est&aacute; m&aacute;s cerca de la gran novela contempor&aacute;nea escrita sobre Jes&uacute;s, <a href="https://www.casadellibro.com/libro-rey-jesus/9788435005067/292985?srsltid=AfmBOopisDf--uQ_BtYL28Aj486GKzjbDR9nzC4SKkzQZ_xTM0QkQp02" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Rey Jes&uacute;s</em></a> de <strong>Robert Graves</strong>, una reconstrucci&oacute;n heterodoxa y erudita que mezcla novela, ensayo y mitolog&iacute;a comparada , mientras presenta a Jes&uacute;s como heredero de tradiciones jud&iacute;as y paganas, y lo aleja deliberadamente del cristianismo ortodoxo.
    </p><p class="article-text">
        De todos modos en estas meritorias y logradas p&aacute;ginas de Jos&eacute; Mar&iacute;a Zavala no todo funciona con la misma eficacia. Algunos personajes secundarios aparecen esbozados con trazo demasiado grueso, y ciertos pasajes parecen m&aacute;s explicativos que narrativos, como si el novelista cediera por momentos al historiador o al divulgador. Sin embargo, esas irregularidades no empa&ntilde;an un conjunto coherente, honesto en sus intenciones y respetuoso con la inteligencia del lector.
    </p><p class="article-text">
        <em>El profeta</em> no pretende revolucionar la narrativa sobre <strong>Jes&uacute;s de Nazaret</strong> ni desmontar dogmas desde la ficci&oacute;n. Su ambici&oacute;n es m&aacute;s modesta, y, precisamente por ello, m&aacute;s estimable: ofrecer una novela seria, accesible y reflexiva, que se acerca a uno de los grandes relatos fundacionales de Occidente sin estridencias ni concesiones f&aacute;ciles. Zavala firma as&iacute; una obra que, sin ser definitiva, se inscribe con dignidad en una tradici&oacute;n literaria tan compleja como exigente.
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:#ffd9a1;">Puedes comprar </span><span class="highlight" style="--color:#ffd9a1;"><em>El Profeta</em></span><span class="highlight" style="--color:#ffd9a1;"> de Jes&uacute;s Zabala en tu librer&iacute;a de barrio, y, si no puedes acercarte, por internet </span><a href="https://www.amazon.es/profeta-Hist%C3%B3rica-Jos%C3%A9-Mar%C3%ADa-Zavala/dp/8466682775" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:#ffd9a1;">pinchando aqu&iacute;</span></a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Artigue]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/el-profeta-la-gran-novela-de-jesus-de-nazaret-jose-maria-zavala-critica-literaria-por-luis-artigue_1_12931715.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 23 Jan 2026 17:35:41 +0000]]></pubDate>
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