Urraca, Urraca... toma y daca

Este año, 2026, se destaparon los recuerdos: Urraca I, reina. Ha venido cargado de remembranzas: exposiciones, teatro, charlas y libros…, han contado su reinado, destacando el papel histórico que representó. De tal modo que muchos en la divulgación o señalando lo noticiable, se han empleado a fondo para hacerlo notar como si nos fuera la vida en ello, olvidando, o cuando menos orillando, lo de primun vivere.

Nuestra Casa en Madrid, nunca ha dejado pasar oportunidades. O de buscarlas, que es otro laudable menester. Así hoy hablamos de un homenaje floral que realizó a la reina y emperatriz leonesa, ante su estatua en piedra, que junto a otras se muestra al visitante en el Paseo de las Estatuas del Retiro. Pues bien, allí estaba la Casa con una bella corona, grana y oro, bien emplazada con la purpurada como base, aunque sin flamear, pero destacando el escudo del león rampante. Reivindicando la Historia de León. Los políticos asistentes con sendos ramos de entonación cromática con la bandera, compusieron la imagen a fotografiar.

La muerte de Urraca I, reina e imperatrix totius hispaniae, acaecida hace novecientos años, está siendo una efeméride que, entre nosotros, al menos, ha dado mucho que hablar, está sirviendo para que de la nada, con ímpetu inflamatorio pretendamos colocarla con el rango que se merece; pero no deja de ser historia y de ella no vive un pueblo, la escribe, o se la reescriben, que es peor, aunque sí le destaca, y sí le sitúa; mas, el zurrón vacío, no es buen consejero para nada. Compaginar es lo sensato.

Y así, en esta ocasión reivindicativa, la Casa (de León), además ha montado una Mesa Redonda en su sede, con laudable intención, dejando para mejor ocasión el deinde philosophari.

Sano homenaje, pero quedará en anécdota

Sana intencionalidad, aunque mucho me temo que se quede en anécdota. Puesto que, aquellos que deben tomar acuerdos, los representantes de las instituciones empresariales leonesas, de corto recorrido, y los políticos de más alto rango, en este caso de la Diputación, alicortados por sus partidos, ya saben de fracasos en estas 'mesas redondas', donde la actuación de 'los caballeros', los ejercientes en política, suena en verdad a 'camelo' (no a Camelot por fonética y fantasía). Fuegos de artificio, y sin traca final, esto es, un golpe de autoridad sobre la mesa, recogiendo el sentir mayoritario de los leoneses.

Cada uno de los asistentes, con el nivel representativo de los ciudadanos que se quisiera otorgar, el que, por supuesto, nadie se lo iba a discutir, soltó su mensaje, nada de propuesta de futuro con hoja de ruta, planteamiento y desarrollo, simplemente enunciados bien sonantes... ¡Y... ahí queda todo!

Garra leonesa... ¡Ninguna! Ya hace años que hemos dejado los leoneses, lo de la manicura en el quehacer laboral de los políticos que votamos y, sabido es, están absorbidos por el partidismo imperante, ¡o de colaboracionistas con el ente autonómico! Tema este, el autonómico, del que huyen sin pronunciarse. ¡Ni saben, ni contestan! De modo que ellos en tal ejercicio y la ciudadanía leonesa corroborando con el voto estulto cuando toca, lo que se consigue es afincar cada vez más el centralismo en la facción castellana.

Adormecemos sentimiento e identidad en un refugio de perdedores, con el interiorizado 'ser leonés' aparentemente indeleble, pero en decadencia y mancillado. Y así creemos encontrar resguardo en la historia, pasajes gloriosos sin duda, con una cohorte de valores que nos han venido ocultando los que la escribían, ¡vaya usted a saber a demanda de quién!

Y, además, también acomodo en lo sentimental, ese lugar que ocupan las tradiciones, bien entendidas como expresión cultural; y en menor grado en el costumbrismo festivo al uso.

La Casa de León en Madrid, lo he dicho en los medios, siempre se me ha antojado como el buque insignia de éstas, verdaderas parcelas leonesas en la lejanía del terruño. La Casa, sin presumir de capitanía, supo exhibir firmeza, por ella y lo que representa para todos los leoneses, al rechazar la imposición autonómica castellanista por decreto, aquélla que negaba todo tipo de subvención a las que no modificaran su nominación, pasando a ser… de Castilla y León. ¡No claudicó!

Para los políticos provinciales que 'ante Urraca I estuvieron', y los que desde aquí les acompañaban en el desajuste de lo leonés, digo que, seguir y seguir el estatus autonómico, según el montaje actual... ¡Es pernicioso! El orgullo autárquico que padecemos , cual coraza, es fingimiento en ellos que no quieren tener problemas partidistas, por ello hacen caso omiso del arrinconamiento autonómico impuesto. ¡Y en los ciudadanos es ndañina tolerancia!

Mesas, las que quieran, sopesando lo antedicho, y en plan ejecutivo planteando el #Lexit!