El gato purpurado y la cuarentena autonómica

Había que estar para salir ( y cuanto antes mejor) del ente autonómico, pero ni está resultando fácil, ni se han dado pasos selectivos e importantes en busca del camino.

Una difícil ruta sobre la que, muchos años atrás, Morano, un buen día dijo: “Si no hay caminos los crearemos”… y (casi) todos, engañosamente, dimos un gran respiro en la primavera de 1984.

El movimiento político leonesista arranca: algunos apuntes

Como lo epigrafiado se demuestra andando, el Grupo Autonómico Leonés, ya había puesto la primera purpurada en la calle. Gentes ávidas de mostrar “quién es quién”, se prestaron a ondearla en plan reivindicativo.

O a exhibirla, cubriendo sus espaldas de leoneses, cual capa que nos ayudara a cobijar un sentimiento interno: el “ser leonés”, que se hacía vital defender.

En Zamora, 'la bien cercada'

Nació una primera formación política leonesista, Prepal, que empezó haciéndose notar en Legio. Donde, mediante personas de raigambre leonesa (de León) llegó a adquirir cierto predicamento incluso en la provincia. Pronto fraccionada, “ha estado”, y a excepción del pionerismo que no se puede negar ni al forjador ni a lo forjado, “machacando en hierro frío”

Pronto nos encontraríamos con UPL

Tras la corta vida de UNLE, montada en defensa de lo leonés que empezaba a estar avasallado por un ente autonómico creado en Castilla. Donde, al principio con un no (pero pronto un sí), los políticos leoneses que se decían socialistas unos, conservadores otros, compondrían, en común cadena, un lazo férreo y al parecer imperecedero, pero, en su maldad, pleno de insidiosa ignominia, que dura más que duracel. Se dice que diseñado por poderes fácticos.

Mas, en torno a UPL, no faltaban quienes en Legio se empeñaban en querer ver a esta formación implicada en política, afincada localmente en el corregimiento legionense. Y así, como primordial enfoque, permaneció activa en tanto se iba incorporando al sentir ciudadano capitalino. Algunos imprescindibles bastiones provinciales le podían servir para marcar una provincialidad operativa, que justificaba una más amplia visión.

Pero, en esencia, de cara a la ciudadanía, estaba para la defensa de lo leonés, cuando pugnaba por imponerse con feroz centralismo un ente autonómico que no nos respetaba historia ni personalidad. ¡Tampoco la identidad! como fiero verdugo, en su afán castellanizador. Nadie lo ignora: a tal ente lo llamaron, con insana intención castillaleón, y tras muchas vicisitudes nominativas y de máxima devaluación, identitaria algunas… hoy es Castilla y León.

Estando dentro... cuarenta 'otoños' van consumidos

Las personas aglutinadas por el sentimiento leonesista, afiliadas o simpatizantes y no digamos los primeros dirigentes, debatieron, al menos internamente, la conveniencia de, invistiendo a la socialformación identitaria leonesista de partido político al uso, acudir con procuradores propios a las Cortes autonómicas. Claro es, ganando los escaños en los oportunos comicios. No voy a relatar los incidentes, percances más bien, con los que esto arrancó y los pasajes de otros nuevos, con altibajos personales y de oficio, en la larga cuarentena, en años y en abstinencia, que se ha ido escribiendo en el libro de sesiones, y poco más. A todo esfuerzo se acomoda el cuerpo… en política.

Ir al ente se nos antojaba, a buen número de leonesistas, como una claudicación, pues en cierto modo tan sólo el juramento del cargo, “¡Por León!”, en el hemiciclo, enmascaraba el sometimiento y parecía relajar el “horror de ir, estar y compaginar”. Entonces a alguien, ceo que a mí, se le ocurrió comparar la labor de supuesta fiscalización y vigilancia de UPL en las hostiles Cortes, con la misión del gato que, aunque no cace ratones, sí actúa por presencia. Pero... ¡Cuidado con aceptar guantes regalados! Y va de metáfora nada más.

En el terreno regional leonés también ha jugado, por supuesto fue una avanzadilla, se exploró en su momento, algo se consiguió con personajes políticos, pero al pueblo, al triprovincial leonés, nadie le habló con un plan bien trazado, ni se orquestó forma alguna de entrar en lo cultural compartido. Ni en la conveniencia economicista, de más asequible compromiso

Ir al centro nacional del parlamentarismo constitucional

Deberíamos estar bien preparados por sapiencia medieval. En varias ocasiones, UPL hizo el esfuerzo de acudir a las elecciones generales, siendo este generoso, dijeron, sabedores de que la presencia de una persona rezumando historia y compromiso, podía hacerse notar y hasta poder llegar a negociar cosas para el común leonés, en función de las necesidades de voto de quien gobernara. Tan sólo, estar allí, era en sí un éxito, a la par que se demostraba que León existía. El mejor resultado en 2023.

'Hoy' el Consejo General corroboró la decisión del ejecutivo de NO ir a las elecciones de Noviembre de 2026

¡Siempre es útil un cayado! Sin precalentamiento, salir a jugar es un grave riesgo de lesión, las razones no es que requieran un estudio sociológico o análisis de comportamiento, no da para tanto, es más simple.

Demasiado elemental: o comemos bien una vez, en las locales, o andamos a media miel en unas y otras.

Cautivo y desarmado…

El pueblo leonés buscará refugio en su cultura, en lo tradicional, en lo lúdico costumbrista, y en cuanto a lo socioeconómico en la autarquía, que es orgullo, pero constriñe. UPL lo hará en lo local municipalista. Porque, lo de salir al ruedo electoral, no se había empezado a cocinar, es más, persiste la duda de cómo y cuándo se han de emplear los aditamentos, que el arpa, (bien rimada por Bécquer) la que creímos que se escucharía sonar, del salón en el “angulo” oscuro, los dirigentes y en menor grado algunos componentes del Consejo General…

¡No percibieron su armonía bien pautada!