Ceuta, ese lugar de África donde se acumulan los despropósitos (II)
El desbarajuste del gobierno español no ha podido alcanzar cotas más altas. El ministro Albares dijo que regresarían todos los que habían entrado, ahora se habla de filiar primero y albergar después a no sé cuántos cientos de menores y hasta de construir instalaciones al efecto, amén de repartir esta carga humana con el resto de España. Un ministro canario fue nombrado tutor.
El ministro de Interior desautorizó a la ministra de Defensa por decir que el CNI advirtió del problema. Marlaska, en comparecencia oficial, salió por peteneras en sus declaraciones. Una portavoz del gobierno afirmó que el rey es libre de presentarse en Ceuta tal como prometió al presidente autonómico de Ceuta. Nuestro vecino, Oscar Puente, la desautoriza, afirma que ‘Su Majestad’ hará lo que le ordene el Gobierno. El rey de España no se ha presentado en Ceuta después de un mes. Pedro Sánchez lo hizo el día siguiente del incidente, pero no volvió por allí. ¡Curiosa reafirmación de la españolidad en Ceuta o Melilla!
Notifica la prensa que algunos de los ‘entrados’ han agredido en varias ocasiones a militares españoles desplazados para auxiliar a las fuerzas de orden público, teniendo que escapar los uniformados de sus agresores. Más parece que tengamos una ONG que unas fuerzas armadas mínimamente serias. Confiemos que las agresiones no pasen a mayores. Los partidos de izquierdas, esos que se las dan de solidarios con los llegados de fuera, esos mismos que nunca mostrarían su solidaridad con las reivindicaciones autonomistas de León, sacan pecho con la radical aplicación de leyes proteccionistas.
¿Y qué dicen en Europa de esto?
En este orden de cosas, Meloni, presidenta de Italia, censuró con acritud la actuación de España en este 'affaire', como hicieron otros veintidós países como Dinamarca, pequeño país sobre el que pende la amenaza de Donald Trump de arrebatarles Groenlandia y que, de llegar a este extremo, necesitaría del amparo de otros países europeos. Austria, Alemania y Suiza dicen que, ya puestos, le van a devolver inmigrantes llegados a sus países desde Italia, quien por cierto paga a Albania por hospedar a muchos de sus ‘invasores’.
La Unión Europea, de mano de Ursula von der Leyen, se pone de perfil y España acabó por pedir auxilio a instituciones europeas como Frontex. Quizá sea esta petición la demostración palpable de que el asunto se nos está yendo de las manos. En este punto conviene no perder de vista la fanática insistencia del PSOE –no encuentro otro término más apropiado– en decir que Marruecos es un país fiable que ha contribuido a paliar esta crisis migratoria. Hace falta una gran presencia de ánimo para sostener que Marruecos no pudo evitar este lance ¿No resulta extraño que más de ochenta mil personas crucen una diminuta frontera sin que las autoridades marroquíes y españolas se enteren ni puedan evitarlo? Por poner un símil, es como si toda la población de Ponferrada, Villafranca del Bierzo y Cacabelos se pusiera en marcha a la vez y nadie lo detectara.
Por si el asunto no fuera lo suficientemente disparatado, los partidos de la oposición que se las dan de patrióticos y lucen pulseritas con la bandera de España, creen haber hallado un filón inesperado para desbancar al gobierno y acuden a Ceuta a ‘sacar tajada’. Hay fotos con el presidente ceutí, menudean las declaraciones de incontinentes verbales, surgen ocurrencias como confinar a la población por posibles enfermedades y se exhiben sprays de pimienta en sede parlamentaria. El carroñerismo de los medios de comunicación con ideología conservadora hace el resto. El Partido Popular no afloja en su desaforado acoso, ni en rebajar la tensión. Vox sigue tensionando cual perro de presa que ventea próxima la res herida.
Militantes o simpatizantes de los partidos ‘pata negra’ de la rancia derecha española se han desplazado a Ceuta, quien sabe si auxiliados por patrióticos ceutíes, enardecidos por lo que ellos llaman la invasión del territorio patrio. Por si no llegara con los problemas ocasionados por los ‘entrados’, el oportunismo de partidos con aspiraciones de gobierno, contribuyen con sus declaraciones a poner una gota de color, como en la DANA de Valencia o con cada altercado que estimen propicio para desequilibrar a un gobierno que se tambalea por sí solo, pero que se saben incapaces de abatir. No faltan las descalificaciones gruesas y los insultos de rigor.
Flotilla solidaria, quinto en mano
Asimismo, se desplazó al lugar una flotilla solidaria, botella de cerveza en mano –son los nuevos tercios españoles, o los nuevos quintos de Marcos de Quinto, que tiene la solución para todo– llegaron a refrendar la pertenencia de Ceuta a España y de paso emponzoñar más la situación. El problema es que Marruecos tiene buenas relaciones con los estadounidenses quienes podrían inclinarse a su favor, a diferencia de lo que sucedió con Perejil, y hasta podrían decidir que un día Canarias pasara a pertenecer al gran Marruecos. Nadie se alarme, ya en tiempos de Juan Prim hubo que pedir autorización a Inglaterra para declarar la Guerra de África y otro tanto sucedió cuando a España se le otorgó el Protectorado de Marruecos en 1912.
Son las cosas de la política de tal naturaleza que asuntos que coparon las portadas de los informativos del país, como las joyas de Zapatero, el ático de Ayuso, los incendios de este verano o los juicios a la mujer y al hermano de Sánchez, han pasado a segundo plano de un plumazo. El atraco perpetrado por Trump al petróleo de Venezuela con la connivencia de la falsaria Delcy Rodríguez, o la tragedia de Nepal, son noticias irrelevantes. Lo mejor fue la convocatoria de manifestaciones, teóricamente a favor de Ceuta, incluso en León.
Ceuta, para muchos de los manifestantes, es la disculpa para crucificar a un gobierno que se ha hecho acreedor del rechazo de muchos españoles y la prueba es que ya se acusa de traidor y se amenaza con la cárcel a su presidente (lo suscribe hasta el hermano de un ex cuñado del actual rey de España). Parece ser que los cainitas odios españoles dan más para crucificar a alguien que para mostrar la cohesión necesaria de todo un país que se precie. Ahora hay agrios enfrentamientos entre los gobiernos estatal y ceutí por la gestión de la crisis y el asentamiento de emigrantes. El culebrón está lejos de acabar y Ceuta seguirá con su problema.
La guinda al pastel la ha puesto un ministro marroquí que dice que España impide el retorno de los menores marroquíes al seno de sus familias. ¿Para qué consintieron su separación? Y en estas manos estaremos nuevamente el próximo año, o incluso ya en el presente, si es que hay adelanto electoral. Todo parece evidenciar que la remesa actual de políticos españoles podría prestar un último servicio a España retirándose de la vida pública, dando paso a otras personas más comprometidas y serias. ¡En fin, qué suerte tenemos en León, que ya hemos interiorizado todo tipo de agravios y vejaciones propinados por los partidos estatales a nuestra tierra!
Tomás Juan Mata pertenece a Urbicum Flumen, la Asociación Iniciativa Vía de la Plata