Investigadores de la Universidad de León advierten de la falta de herramientas para proteger la salud durante el paro

Agencia EFE

Investigadores de la Universidad de León (ULE) han alertado de la escasez de estudios centrados en mejorar la salud y la calidad de vida de las personas desempleadas y han reclamado más investigación sobre intervenciones que ayuden a reducir el impacto físico y psicológico asociado a la pérdida del trabajo.

La advertencia parte de una revisión científica internacional publicada este mes en la revista 'Healthcare', liderada por investigadores vinculados al grupo SALBIS de la institución académica leonesa, que analiza la evidencia existente sobre programas de mindfulness y otras prácticas relacionadas con el bienestar emocional en personas en situación de desempleo o inactividad laboral.

El trabajo, firmado por David Bermejo, Rubén García, Bibiana Trevissón, Natalia Calvo y Enedina Quiroga, así como por Elena Merlo, de la Fundación Jiménez Díaz y la Universidad Autónoma de Madrid, revisó catorce investigaciones internacionales para determinar si estas intervenciones logran mejorar la calidad de vida de quienes han perdido su empleo.

Los autores recuerdan que el desempleo se asocia habitualmente con problemas de ansiedad, depresión, estrés y un deterioro general del bienestar, factores que pueden repercutir tanto en la salud mental como en la física. Sin embargo, concluyen que la evidencia científica disponible sigue siendo limitada y heterogénea.

Una de las principales conclusiones del estudio es que la mayoría de los trabajos no analizan directamente la calidad de vida de las personas desempleadas, sino variables indirectas como el malestar psicológico, la ansiedad o los síntomas depresivos. Además, las investigaciones utilizan metodologías muy distintas, lo que dificulta extraer conclusiones sólidas.

Los investigadores encontraron algunos resultados prometedores. Entre ellos figuran estudios que observaron reducciones del estrés psicológico o mejoras en el bienestar emocional tras programas de mindfulness, entrenamiento en gestión del estrés o aplicaciones digitales de apoyo psicológico dirigidas a personas afectadas por el desempleo.

No obstante, consideran que estas evidencias todavía son insuficientes para afirmar que estas intervenciones mejoran de forma clara la calidad de vida de este colectivo.

El “sentido de coherencia” ante la incertidumbre

El trabajo también analiza el denominado “sentido de coherencia”, un concepto relacionado con la capacidad de las personas para comprender, manejar y dar significado a situaciones adversas.

Aunque diversas investigaciones en otros grupos de población apuntan a que las prácticas de atención plena podrían reforzar este factor protector, los autores destacan que apenas existen datos específicos sobre personas desempleadas.

A juicio de los investigadores, esta carencia resulta especialmente relevante porque la mayor parte de las políticas e intervenciones dirigidas a personas sin empleo se centran en mejorar la empleabilidad o facilitar la reinserción laboral, mientras que son mucho menos frecuentes los programas orientados específicamente a proteger la salud y el bienestar durante los periodos de paro.

La revisión señala además que muchos estudios desarrollados durante la pandemia recurrieron a herramientas digitales y aplicaciones móviles, una fórmula que puede facilitar el acceso al apoyo psicológico, aunque todavía se desconoce cuáles son los formatos más eficaces y qué efectos mantienen a medio y largo plazo.

Por ello, los autores reclaman nuevas investigaciones centradas específicamente en personas desempleadas, con grupos de comparación adecuados, un seguimiento prolongado y variables relacionadas con la calidad de vida, la salud física y mental y la duración del desempleo.