Documentan en León nuevas huellas del comercio romano con Italia en una excavación de la calle La Torre

Agencia EFE

Dos nuevos sellos de alfarero hallados en piezas de cerámica romana descubiertas en el subsuelo de León refuerzan la idea de que el campamento que dio origen a la ciudad estuvo integrado hace dos mil años en las grandes redes comerciales y de abastecimiento del Imperio romano.

Así lo concluye un estudio publicado en el último número de la revista científica Arqueología, firmado por el investigador de la Universidad de León (ULE) Eduardo Ramil Rego, que identifica por primera vez en la ciudad nuevas marcas de los talleres italianos de Ateius y Vibienus, dos productores de cerámica fina vinculados a la región de Arezzo, en la actual Toscana.

Los sellos aparecieron durante excavaciones arqueológicas realizadas en la calle La Torre de la capital leonesa y estaban estampados sobre recipientes de terra sigillata, una vajilla de mesa considerada uno de los productos más característicos del comercio romano de los primeros siglos del Imperio. Ramil ya adelantó este descubrimiento en el artículo 'Cerámica, vidrio y metales de la periferia del campamento romano de León (España): el sector calle La Torre 9', que se puede leer aquí, y del que en marzo también se informó de que la excavación de este solar permite saber cómo vivían los legionarios romanos, al haberse encontrado mucho material.

Final de Augusto y principio de la dinastía Flavia

Según el trabajo consultado por la Agencia EFE, los materiales proceden de niveles arqueológicos fechados entre finales de la época de Augusto y los primeros años de la dinastía Flavia, es decir, entre finales del siglo I antes de Cristo y el siglo I después de Cristo.

El estudio destaca que el hallazgo trasciende el interés puramente arqueológico porque permite reconstruir cómo llegaban los suministros hasta los campamentos militares establecidos en el noroeste peninsular tras las guerras cántabras.

De hecho, sostiene que León participó activamente en los circuitos oficiales de distribución impulsados por Roma y formó parte de las rutas que conectaban la Meseta con ciudades como Tarraco, Caesaraugusta, Emerita Augusta o incluso con los puertos del norte peninsular.

Hasta 70 sellos de alfarero en piezas de “terra sigillata”

El trabajo documenta que ya se conocen 70 sellos de alfarero en piezas de “terra sigillata” encontradas en León, de los que más de la mitad proceden de talleres de Arezzo, uno de los principales centros productores de cerámica fina del mundo romano.

Entre ellos sobresalen los vinculados al poderoso grupo empresarial de Ateius, cuya producción alcanzó numerosos territorios del Imperio gracias a una red de talleres y sucursales repartidos entre Italia y la Galia.

El análisis compara además los datos de León con otros enclaves de la antigua Hispania, como Astorga, Herrera de Pisuerga, Rosinos de Vidriales, Numancia o Tiermes, y concluye que la presencia de estos productores italianos fue especialmente intensa en los grandes asentamientos militares del norte peninsular.

Romanización y hábitos culturales

El autor interpreta que el consumo de estas vajillas no solo refleja intercambios económicos, sino también procesos de romanización y adopción de hábitos culturales procedentes de Italia.

La investigación también muestra que a partir de mediados del siglo I las cerámicas importadas desde Italia fueron perdiendo protagonismo frente a producciones realizadas en la Galia y, posteriormente, en talleres hispanos, un cambio que refleja la evolución de los sistemas de suministro del Imperio.

Para Ramil Rego, estas pequeñas marcas impresas en el barro constituyen una valiosa fuente de información para comprender la economía, el comercio y la vida cotidiana en el enclave militar que acabaría convirtiéndose en la actual ciudad de León.