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    <title><![CDATA[iLeón - Luis Artigue]]></title>
    <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/autores/luis-artigue/]]></link>
    <description><![CDATA[iLeón - Luis Artigue]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[¿Cómo incidirá la carrera espacial en el horóscopo?]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/incidira-la-carrera-espacial-en-el-horoscopo-columna-semanal-escritor-luis-artigue-el-bibliopata_129_13170194.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/382ebefa-04de-4da9-bde3-b1da8ce7ea57_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Cómo incidirá la carrera espacial en el horóscopo?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El escritor Luis Artigue reconoce haber estado en la luna. De adolescente, leyendo a Julio Verne... y se pregunta a dónde nos llevarán las misiones planificadas por Trump y Elon Musk y qué pensará Rappel de todo esto</p></div><p class="article-text">
        Yo ya he estado en la luna (fui en mi adolescencia mientras le&iacute;a a <strong>Julio Verne</strong>; de hecho en mi casa a veces cre&iacute;an que de all&iacute; no hab&iacute;a vuelto). Por eso s&eacute; que la guerra de <strong>Trump</strong>, con todas sus desolaciones, ha tra&iacute;do una m&aacute;s: la carrera espacial de <strong>Artemis II</strong>&hellip; &iquest;No nos quedan ya ni migajas de sueldo para pagar la casa o para la gasolina pero los ricos dados al exhibicionismo grotesco tipo <strong>Elon Musk</strong> resulta que financian de su bolsillo la carrera espacial?
    </p><p class="article-text">
        Consuela saber que lo han hecho por el feminismo (pues, como <strong>&Aacute;balos, Trump y Musk</strong> son feministas). De hecho ya hab&iacute;a un gallego en la Luna (no descartamos que sea <strong>Mariano Rajoy</strong>), y ahora <strong>Elon Musk </strong>ha puesto all&iacute; tambi&eacute;n una mujer, la primera astronauta femenina haciendo trizas el techo de cristal por culpa de la falta de gravedad (que al parecer tambi&eacute;n es una palanca pol&iacute;tica).
    </p><p class="article-text">
        Igual que en su d&iacute;a <strong>Arthur C. Clarke</strong>, nosotros estamos muy a favor del feminismo lunar y cosmol&oacute;gico, y de hecho creemos que la gloria de la carrera espacial de Artemis II no debieran llev&aacute;rsela ni Trump ni Musk sino, por supuesto, nuestra astronauta alzada a lo m&aacute;s alto para revisar como nadie <em>Alien </em>y <em>2001, una odisea en el espacio</em>&hellip; &iexcl;Las estrellas para quien las trabaja!
    </p><p class="article-text">
        Pero nos da mucha pena de <strong>Rappel</strong>&hellip; &iquest;C&oacute;mo incidir&aacute; la carrera espacial en el hor&oacute;scopo?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Artigue]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/incidira-la-carrera-espacial-en-el-horoscopo-columna-semanal-escritor-luis-artigue-el-bibliopata_129_13170194.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 27 Apr 2026 09:30:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Cómo incidirá la carrera espacial en el horóscopo?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Espacio,Literatura,Lo Más Friki]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Sinceramente', de Margaret Atwood]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/libro-poesia-sinceramente-de-margaret-atwood-critica-literaria-por-luis-artigue_1_13163728.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b9dc35c8-d4d3-407f-a383-6c77dccfcfc8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;Sinceramente&#039;, de Margaret Atwood"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El escritor Luis Artigue reseña el último poemario de la famosa escritora canadiense –fundamentalmente por 'El cuento de la criada'– publicado por Editorial Salamandra: "Uno de los libros más honestos, y a la vez más inquietantes, de la mejor autora viva de nuestra época"</p></div><p class="article-text">
        En mis tiempos de estudiante tuve la oportunidad de conocer a <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Margaret_Atwood" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Margaret Atwood</a> (Ottawa, 1939) en la Faculty of Arts &amp; Science del campus de Saint George de la Universidad de Toronto, y qued&eacute; total y perdurablemente fascinado, de modo y manera que la leo con fervor desde entonces. Volv&iacute; a verla y hablar con ella en Madrid hace a&ntilde;os de la mano de su magn&iacute;fica traductora entonces, <strong>Isabel Carrera</strong>, cuando presentaba en Espa&ntilde;a <a href="https://krkediciones.com/producto/asesinato-en-la-oscuridad/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Asesinato en la oscuridad</em></a>, y la considero una referencia literaria de primer orden, aunque quisiera que eso no me hiciera perder la objetividad al escribir esta rese&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Hablar de <strong>Margaret Atwood</strong> suele conducir, casi inevitablemente, a sus novelas m&aacute;s c&eacute;lebres, pero ser&iacute;a un error cr&iacute;tico &ndash;y hasta una forma de pereza lectora&ndash; olvidar que su ra&iacute;z literaria se hunde con firmeza en la poes&iacute;a. Antes de convertirse en narradora de referencia, Atwood fue, y en cierto modo sigue siendo, una poeta que piensa el mundo en im&aacute;genes tensas, a menudo inc&oacute;modas.
    </p><p class="article-text">
        Su poes&iacute;a no busca el ornamento ni la musicalidad complaciente, sino una especie de claridad incisiva que desarma al lector. Hay en sus versos una econom&iacute;a expresiva que recuerda a la tradici&oacute;n anglosajona m&aacute;s sobria, pero filtrada por una sensibilidad contempor&aacute;nea donde lo pol&iacute;tico, lo ecol&oacute;gico y lo &iacute;ntimo se entrelazan sin jerarqu&iacute;as. Atwood observa &ndash;y ese verbo resulta aqu&iacute; esencial&ndash; con una lucidez casi entomol&oacute;gica: el amor, el cuerpo, la violencia o el poder aparecen como fen&oacute;menos que deben ser descritos antes que juzgados.
    </p><p class="article-text">
        No es una poes&iacute;a que seduzca de inmediato; m&aacute;s bien incomoda, desplaza, obliga a reconsiderar certezas. Y en ese gesto reside buena parte de su valor. Frente a la tendencia a la efusi&oacute;n o al hermetismo, Atwood propone una voz que parece sencilla, pero que esconde una arquitectura moral y simb&oacute;lica compleja. Su poes&iacute;a, en definitiva, no acompa&ntilde;a al lector: lo interroga.
    </p><p class="article-text">
        Si se atiende a la trayectoria po&eacute;tica de Margaret Atwood, se percibe una continuidad tem&aacute;tica muy n&iacute;tida, aunque cada libro explore registros distintos. M&aacute;s que evolucionar por rupturas, Atwood afina obsesiones. Y as&iacute; es desde que publicara <a href="#" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em>The Circle Game</em></a> (1964), su primer gran reconocimiento. Ah&iacute; ya aparec&iacute;a una idea clave: la vida social como juego de roles impuesto. Los poemas indagaban en la identidad, la infancia y las trampas invisibles de la cultura. Y hab&iacute;a ya una iron&iacute;a y una mirada cr&iacute;tica hacia las convenciones. Luego vino <em>The Animals in That Country</em> (1968), uno de sus libros m&aacute;s caracter&iacute;sticos. Canad&aacute; aparece ah&iacute; no como paisaje id&iacute;lico, sino como territorio hostil. El ser humano es un intruso m&aacute;s entre animales. El tema central es la fragilidad de la civilizaci&oacute;n frente a la naturaleza. Y ya <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Power_Politics_(poetry_collection)" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Power Politics</em></a> (1971), quiz&aacute; su poemario m&aacute;s directo y perturbador, y desde luego el m&aacute;s conocido, que examina las relaciones amorosas como luchas de poder. El lenguaje es cortante, casi cl&iacute;nico. El amor deja de ser refugio para convertirse en campo de batalla psicol&oacute;gico. A posteriori public&oacute; <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/You_Are_Happy" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>You Are Happy</em></a> (1974), poemario que introduce elementos m&iacute;ticos, especialmente la figura de Circe. Atwood&nbsp;ah&iacute; reescribe mitos para hablar de la identidad femenina, el aislamiento y la transformaci&oacute;n, y por eso es un libro m&aacute;s simb&oacute;lico que los anteriores, pero igual de incisivo. Y nos gust&oacute; mucho&nbsp;<a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Two-Headed_Poems" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Two-Headed Poems</em></a> (1978), poemario donde la autora reflexiona sobre la dualidad: individuo y sociedad, mente y cuerpo, cultura y naturaleza (el tono es m&aacute;s ensay&iacute;stico, casi meditativo, pero sin perder su filo cr&iacute;tico). Luego <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/True_Stories_(poetry_collection)" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>True Stories</em></a> (1981), donde su&nbsp;poes&iacute;a se vuelve m&aacute;s pol&iacute;tica, y tata la violencia, la represi&oacute;n y las injusticias contempor&aacute;neas. El t&iacute;tulo es ir&oacute;nico: lo 'verdadero' aparece mediado por el lenguaje y la percepci&oacute;n. Vienes despu&eacute;s <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Morning_in_the_Burned_House" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Morning in the Burned House</em></a> (1995), uno de sus libros m&aacute;s maduros en el que predomina la memoria, la p&eacute;rdida y el paso del tiempo. El tono es m&aacute;s contenido, incluso eleg&iacute;aco, pero mantiene su lucidez habitual. Luego <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/The_Door_(poetry_collection)" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>The Door</em></a> (2007), brillante reflexi&oacute;n sobre la vejez, la muerte y el umbral final. La 'puerta' funciona como met&aacute;fora del tr&aacute;nsito. Hay una mezcla de humor seco y aceptaci&oacute;n l&uacute;cida&hellip; 
    </p><h2 class="article-text">Poes&iacute;a sobre el poder, la identidad y la naturaleza</h2><p class="article-text">
        En conjunto, la poes&iacute;a de Atwood gira en torno a unos ejes constantes: el poder (en lo &iacute;ntimo y lo pol&iacute;tico), la identidad, la relaci&oacute;n con la naturaleza y una desconfianza radical hacia los discursos establecidos. No escribe para embellecer el mundo, sino para desmontarlo y mostrar sus mecanismos.
    </p><p class="article-text">
        Pero la poes&iacute;a de Margaret Atwood ha llegado al espa&ntilde;ol de forma parcial, dispersa y relativamente tard&iacute;a si la comparamos con su narrativa. No existe (todav&iacute;a) una traslaci&oacute;n sistem&aacute;tica de toda su obra po&eacute;tica, pero s&iacute; un conjunto reconocible de libros y traducciones sueltas de <em>La puert</em>a, otra en Pre-textos de <em>Juegos de poder</em> , uno de los pocos t&iacute;tulos relativamente conocidos en espa&ntilde;ol, y tambi&eacute;n&nbsp;<em>Los diarios de Susanna Moodie</em> y <em>Luna llena</em> han circulado parcialmente.
    </p><p class="article-text">
        Aparece ahora, muy bien publicado por Salamandra, el poemario <a href="https://www.penguinlibros.com/es/libros-de-poesia/487092-libro-sinceramente-9791387640217" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Sinceramente</em></a><em>, </em>en traducci&oacute;n de la excelente poeta de la experiencia <a href="https://x.com/RaquelLanseros/status/2032045319379161134" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Raquel Lanseros</strong></a>. Y es un libro que recoge su poes&iacute;a m&aacute;s tard&iacute;a: por eso en sus p&aacute;ginas encontramos una reflexi&oacute;n sobre el tiempo, la vejez y la memoria evocada mediante una l&iacute;rica mezcla de lo cotidiano con lo m&iacute;tico (sirenas, figuras simb&oacute;licas).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es un libro significativo porque muestra a una Atwood ya crepuscular, pero sin abandonar su iron&iacute;a ni su mirada cr&iacute;tica.
    </p><h2 class="article-text">Poemas del crep&uacute;sculo vital</h2><p class="article-text">
        Hablar de <em>Sinceramente</em> exige, en realidad, supone hacerlo de un doble crep&uacute;sculo: el de una autora en plena conciencia de su edad, y el de una tradici&oacute;n po&eacute;tica &ndash;la de su generaci&oacute;n&ndash; que ha perdido ya cualquier ilusi&oacute;n de novedad. Por eso se trata de un libro tard&iacute;o que muestra la lucidez sin ret&oacute;rica. El n&uacute;cleo del libro es reconocible: tiempo, p&eacute;rdida, memoria, cuerpo que envejece. Pero no estamos ante una repetici&oacute;n mec&aacute;nica de temas, sino ante su destilaci&oacute;n final. Los poemas giran en torno a la conciencia del paso del tiempo, a la desaparici&oacute;n (personas, mundos, certezas), a la persistencia de lo cotidiano como &uacute;ltimo asidero, y a la naturaleza, que para el yo po&eacute;tico ya no aparece como paisaje, sino como sistema en deterioro&hellip; Pero lo decisivo aqu&iacute; es el tono. Frente a la dureza casi quir&uacute;rgica de <em>Power Politics</em> o la tensi&oacute;n simb&oacute;lica de <em>You Are Happy</em>, <em>Sinceramente</em> adopta una voz m&aacute;s abierta, incluso conversacional, sin perder el filo. Atwood ya no necesita demostrar nada: observa, anota, deja caer la iron&iacute;a con una econom&iacute;a casi cl&aacute;sica. No hay pues en este libro influencias nuevas en sentido estricto. Lo que hay es una relectura de sus propios materiales: el mito (sirenas, figuras fant&aacute;sticas) reaparece, pero desactivado, casi dom&eacute;stico, la naturaleza ya no es hostil (como en <em>The Animals in That Country</em>), sino fr&aacute;gil, y el yo no es combativo, sino retrospectivo. De hecho si hubiera que situar una genealog&iacute;a de influencias de este libro, habr&iacute;a que mirar menos a influencias externas y m&aacute;s a una tradici&oacute;n de poes&iacute;a tard&iacute;a: <strong>W. B. Yeats </strong>en sus &uacute;ltimos libros, <strong>Elizabeth Bishop </strong>en su contenci&oacute;n, e incluso cierta sequedad meditativa cercana a <strong>Philip Larkin</strong>. Pero Atwood no imita: se reescribe.
    </p><p class="article-text">
        En suma <em>Sinceramente</em> no es su mejor libro, pero s&iacute; uno de los m&aacute;s reveladores, porque desplaza el eje de su poes&iacute;a, el cual ya no est&aacute; en el amor y el poder sino en la aceptaci&oacute;n, y ya no en la tensi&oacute;n simb&oacute;lica sino en la claridad l&iacute;rica cristalina y casi narrativa. Es, en ese sentido, un libro menos agresivo, pero m&aacute;s despojado. Y eso lo vuelve peligroso: ya no hay artificio donde refugiarse de la honestidad brutal.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo se&ntilde;alaremos que la versi&oacute;n que nos ofrece Raquel Lanseros es, en t&eacute;rminos generales, inteligente y funcional, pero plantea un problema interesante. Lanseros &ndash;gran poeta ella misma&ndash; tiende a suavizar ciertas aristas del ingl&eacute;s de Atwood y a introducir una leve musicalidad que no siempre est&aacute; en el original , y esto tiene dos ambivalentes efectos: que el libro gana fluidez en espa&ntilde;ol y se integra mejor en la tradici&oacute;n po&eacute;tica hisp&aacute;nica, y que se aten&uacute;a la sequedad caracter&iacute;stica de Atwood y hasta algunos poemas pierden ese tono casi <em>desnudo</em> que es clave en su estilo. Pero no es una mala traducci&oacute;n &ndash;al contrario, es s&oacute;lida y coherente&ndash;, aunque s&iacute; interpretativa: lee a Atwood desde una sensibilidad l&iacute;rica que no siempre coincide con la de la autora, pero que la enriquece.
    </p><p class="article-text">
        En s&iacute;ntesis diremos que <em>Sinceramente</em> no ampl&iacute;a el territorio de Margaret Atwood; lo reduce. Y en esa reducci&oacute;n est&aacute; su verdad. Por eso es un libro donde la autora deja de explorar para constatar. Donde la imaginaci&oacute;n ya no inventa mundos, sino que ilumina lo que queda de este. Y quiz&aacute; por eso mismo &ndash;por su falta de ambici&oacute;n aparente&ndash; resulta uno de los libros m&aacute;s honestos, y tambi&eacute;n, a su manera, uno de los m&aacute;s inquietantes, de la mejor escritora viva de nuestra &eacute;poca.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Artigue]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/libro-poesia-sinceramente-de-margaret-atwood-critica-literaria-por-luis-artigue_1_13163728.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 23 Apr 2026 16:30:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['Sinceramente', de Margaret Atwood]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Poesía,Internacional,La Biblioteca del Reino]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El guitarrista flamenco de la Calle de La Rúa]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/guitarrista-flamenco-calle-rua-columna-semanal-escritor-luis-artigue-el-bibliopata_129_13149107.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/16d8f5d7-2c6f-430e-91a3-0f3b5ae45cfa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El guitarrista flamenco de la Calle de La Rúa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Esta semana Luis Artigue hace soñar a sus lectores</p></div><p class="article-text">
        El amor es una forma de tocar. Por eso en Le&oacute;n en primavera los m&uacute;sicos callejeros brillan como pozos repletos de diamantes. Y uno de ellos ahora nos ha dejado de pronto rotos; nos ha partido el alma a borbotones, o, en la calle de la vida, nos ha dejado as&iacute;, mir&aacute;ndonos el llanto, mientras nos hac&iacute;a vibrar, so&ntilde;ar, volar&hellip; S&iacute;, la persegu&iacute; de noche por las callejas estrechas y laber&iacute;nticas del Barrio H&uacute;medo hechas todas para la delincuencia y el amor en la misma medida, y yo andando como un gato detr&aacute;s de Elena la gitanita hermosa de ojos de toro de lidia que siempre ha sabido re&iacute;rse como si nunca fuera lunes. Viva saber bailar&hellip; Me bebo tu vivir... Bajo la bella noche de carb&oacute;n ensangrentado de Le&oacute;n en verdad que te quiero turbia de besos, estrella, Elena: baila y escucha al guitarrista de dedos desorbitados de la Calle de La R&uacute;a, y comprueba que&nbsp;Paco de Luc&iacute;a, que fue quien nos ense&ntilde;&oacute; que el amor es una forma de tocar, es mentira que haya muerto pues existe la reencarnaci&oacute;n, y de hecho hace que todo vuelva en primavera&hellip; Eso, vuelve la primavera a Le&oacute;n a hacernos saber bajo este cielo de incre&iacute;ble belleza que tanto nosotros como nuestros bellos fantasmas estamos completamente vivos. Por ejemplo, el guitarrista flamenco de la Calle de La R&uacute;a, vestido de negro azabache y con la camisa blanca como Camar&oacute;n, tocando la guitarra ajada; tocando la guitarra ardiente y huidiza como una jaca grande de poema de Federico Garc&iacute;a Lorca, tocando igual que un Tomatito del norte que tratara de convertir Le&oacute;n en la ciudad de la adelfa blanca y las calles dormidas donde los hombres muerden las flores en pos de noches turbias de besos&hellip; Elena, te quiero&hellip; Viva vivir&hellip; Hay un poema de Lorca en la Calle de La R&uacute;a, y, aunque la gente pase sin mirarlo o recitarlo, yo lo bendigo ahora en este folio o poema de marinero de tierra adentro que ama los fen&oacute;menos costeros de esas zonas de tu cuerpo en las que rompe el mar. Calle de La R&uacute;a con charcos. Flamenca Elena de Troya: contemplad el rostro de la mujer que hizo zarpar mil barcos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Artigue]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/guitarrista-flamenco-calle-rua-columna-semanal-escritor-luis-artigue-el-bibliopata_129_13149107.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 20 Apr 2026 09:30:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Primavera,León ciudad,Poesía,Música,León,España]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['99 Noir Street: 99 películas de cine negro, criminal y judicial', de Gonzalo González Laiz]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/99-noir-street-99-peliculas-cine-negro-criminal-judicial-gonzalo-gonzalez-laiz-critica-de-libros-por-luis-artigue_1_13147651.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/79beded9-18f1-43ba-8601-b936f91d9ccc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;99 Noir Street: 99 películas de cine negro, criminal y judicial&#039;, de Gonzalo González Laiz"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Luis Artigue glosa en esa ocasión un libro de cine publicado por Eolas Ediciones. "Del mejor crítico de cine con el que que contamos hoy en León", asegura</p></div><p class="article-text">
        Hay libros que parecen escritos desde la emoci&oacute;n inmediata del cin&eacute;filo &ndash;ese impulso casi juvenil que consiste en recomendar con vehemencia aquello que se ama&ndash; y otros, menos frecuentes, que aspiran a ordenar ese entusiasmo bajo la disciplina de una mirada anal&iacute;tica. <a href="https://www.casadellibro.com/libro-99-noir-street/9791387753733/17934618" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>99, Noir Street: 99 pel&iacute;culas de cine negro, criminal o judicial</em></a><a href="https://www.casadellibro.com/libro-99-noir-street/9791387753733/17934618" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">,</a> publicado por Eolas Ediciones, pertenece sin duda a esta segunda estirpe.
    </p><p class="article-text">
        Conviene advertirlo desde el principio, porque el lector desprevenido podr&iacute;a esperar un mero cat&aacute;logo sentimental del cine negro y se encontrar&aacute;, en cambio, con un artefacto cr&iacute;tico unitario de apariencia ligera y estructura deliberadamente caprichosa, pero que en realidad es un todo como un rosario con cuentas. El propio autor, Gonzalo Gonz&aacute;lez Laiz, se permite calificar su propuesta como &ldquo;an&aacute;rquica, subjetiva y ca&oacute;tica&rdquo;, pero esa declaraci&oacute;n funciona m&aacute;s como coartada que como definici&oacute;n: bajo esa superficie de dispersi&oacute;n se percibe un s&oacute;lido armaz&oacute;n te&oacute;rico que recorre la evoluci&oacute;n del concepto <em>noir</em> desde sus or&iacute;genes hasta sus derivas contempor&aacute;neas.
    </p><p class="article-text">
        En efecto, el mayor inter&eacute;s del volumen no reside tanto en la selecci&oacute;n &ndash;inevitablemente discutible, incluso provocadora, al reunir t&iacute;tulos heterog&eacute;neos&ndash; como en la voluntad de problematizar el propio t&eacute;rmino 'cine negro', definido como un concepto &ldquo;m&aacute;s acad&eacute;mico que &uacute;til&rdquo; . Esa tensi&oacute;n entre clasificaci&oacute;n y desbordamiento constituye el verdadero nervio del libro. Gonz&aacute;lez Laiz no pretende cerrar el canon, sino abrirlo hasta hacerlo casi irreconocible, incorporando obras que obligan al lector a reconsiderar sus certezas gen&eacute;ricas. No hay aqu&iacute; complacencia, sino una invitaci&oacute;n &ndash;a veces inc&oacute;moda&ndash; a pensar el cine desde sus m&aacute;rgenes.
    </p><p class="article-text">
        El estilo acompa&ntilde;a ese prop&oacute;sito. Se dir&iacute;a que el autor ha optado por una prosa de tono ensay&iacute;stico contenido, donde la erudici&oacute;n &ndash;evidente, pero nunca exhibicionista&ndash; se filtra en observaciones precisas, definiciones sint&eacute;ticas y asociaciones sugerentes. Hay, desde luego, pasi&oacute;n por el cine, pero una pasi&oacute;n filtrada, disciplinada por el an&aacute;lisis, que evita el entusiasmo f&aacute;cil y se instala en una zona m&aacute;s exigente: la de la reflexi&oacute;n. De ah&iacute; que los textos, aunque breves, posean una densidad conceptual que desmiente su apariencia de lectura &aacute;gil.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Ilustraciones de Nadia Gonz&aacute;lez Nistal</strong></h2><p class="article-text">
        A ese equilibrio contribuyen decisivamente las ilustraciones de Nadia Gonz&aacute;lez Nistal. Su trabajo, en un blanco y negro de acusado contraste, introduce una dimensi&oacute;n pl&aacute;stica que dialoga con el contenido sin subordinarse a &eacute;l. Hay en sus im&aacute;genes un curioso mestizaje: por un lado, un naturalismo atento al gesto y al rostro; por otro, una tendencia al 'cartelerismo' &ndash;figuras recortadas, composiciones de impacto&ndash; que remite a la tradici&oacute;n gr&aacute;fica del cine cl&aacute;sico; y, finalmente, un leve eco de la est&eacute;tica del c&oacute;mic, perceptible en la estilizaci&oacute;n de ciertos rasgos. El resultado no es meramente decorativo: las ilustraciones prolongan el discurso del libro, lo comentan y, en ocasiones, lo reinterpretan.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, <em>99, Noir Street</em> termina por configurarse como algo m&aacute;s que una simple antolog&iacute;a: es un ensayo fragmentario sobre los l&iacute;mites de un g&eacute;nero, un repertorio de miradas que invita tanto a revisitar pel&iacute;culas conocidas como a descubrir otras menos transitadas. Su aparente dispersi&oacute;n es, en realidad, la forma que adopta una idea rigurosa: que el cine negro no es un territorio cerrado, sino un espacio en permanente redefinici&oacute;n.
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            <span class="title">
                Composición de Portada y Contraportada de &#039;99 Noir Street&#039; de Gonzalo González Laiz con ilustraciones de Nadia González Nistal.                            </span>
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        Tal vez por eso el libro deja, al final, una impresi&oacute;n ambivalente &ndash;y fecunda&ndash;: la de haber recorrido un mapa incompleto, lleno de zonas en sombra, pero tambi&eacute;n la de haber aprendido a orientarse en &eacute;l con una mirada m&aacute;s cr&iacute;tica. Y eso, en tiempos de listas r&aacute;pidas y entusiasmos instant&aacute;neos, no es poco m&eacute;rito.
    </p><p class="article-text">
        Si se incorpora la figura de Gonzalo Gonz&aacute;lez Laiz al juicio sobre <em>99, Noir Street</em>, el libro adquiere una perspectiva m&aacute;s n&iacute;tida: deja de ser una rareza aislada para revelarse como una pieza coherente dentro de una trayectoria cr&iacute;tica marcada, desde sus or&iacute;genes, por una voluntad pedag&oacute;gica y un acusado sentido del an&aacute;lisis.
    </p><h2 class="article-text">El mejor cr&iacute;tico de cine leon&eacute;s</h2><p class="article-text">
        Porque Gonz&aacute;lez Laiz no procede &ndash;y esto resulta decisivo&ndash; del territorio del cr&iacute;tico brillante en lo expresivo, sino del profesor que convierte el comentario en m&eacute;todo. Su presencia continuada en la radio, en espacios como <a href="https://www.ondacero.es/emisoras/castilla-y-leon/leon/audios-podcast/mas-uno-leon-09092025_2025090968c0227abf88027389747b28.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>M&aacute;s de Uno Le&oacute;n</em></a> de Onda Cero, responde a esa misma l&oacute;gica: intervenir en la actualidad cinematogr&aacute;fica no tanto para dictar entusiasmos como para ordenar la mirada del oyente, situar cada estreno en una tradici&oacute;n y ofrecer claves de lectura que van m&aacute;s all&aacute; del juicio inmediato. No es casual que sus intervenciones se inserten en secciones de vocaci&oacute;n divulgativa, donde el comentario de cartelera se convierte en una forma de did&aacute;ctica cultural.
    </p><p class="article-text">
        Esa misma actitud se reconoce en su labor escrita. Como cr&iacute;tico del <em>Diario de Le&oacute;n</em>, su trabajo ha mantenido una regularidad poco frecuente, siempre en esa l&iacute;nea intermedia entre el an&aacute;lisis acad&eacute;mico y la claridad expositiva. No hay en &eacute;l voluntad de estilo &ndash;al menos no en el sentido ornamental&ndash;, sino una preferencia por la precisi&oacute;n conceptual y por la inteligibilidad, como si cada texto aspirara a ser comprendido antes que admirado.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s significativa a&uacute;n resulta su vinculaci&oacute;n con el entorno del <em>True Crime</em> y la cr&oacute;nica negra a trav&eacute;s de su colaboraci&oacute;n en <em>El Taqu&iacute;grafo</em>, vinculado al periodista Carlos Qu&iacute;lez. No es un dato menor: ese contacto con la narrativa de lo criminal &ndash;desde el periodismo&ndash; ilumina retrospectivamente su inter&eacute;s por el noir cinematogr&aacute;fico. All&iacute; donde otros cr&iacute;ticos se acercan al g&eacute;nero desde la mitolog&iacute;a cin&eacute;fila, Gonz&aacute;lez Laiz parece hacerlo tambi&eacute;n desde su sustrato realista, desde la materia social y delictiva que alimenta esas ficciones. Esa doble perspectiva &ndash;cinematogr&aacute;fica y period&iacute;stica&ndash; explica en buena medida el sesgo conceptual de 99, Noir Street, donde el g&eacute;nero aparece menos como estilo que como categor&iacute;a problem&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Su obra ensay&iacute;stica confirma esa misma orientaci&oacute;n. Las gu&iacute;as dedicadas a sagas o pel&iacute;culas concretas &ndash;<em>La guerra de las galaxias</em> o <em>James Bond contra Goldfinger</em>&ndash; no responden a un impulso meramente celebratorio, sino a un proyecto sistem&aacute;tico: ense&ntilde;ar a ver. En ellas, el an&aacute;lisis desciende al detalle estructural, al simbolismo, a las influencias culturales, con una voluntad claramente formativa que no reh&uacute;ye la erudici&oacute;n, pero la presenta bajo una forma accesible. Incluso en trabajos colectivos como Ian Fleming y James Bond. Conexi&oacute;n Espa&ntilde;a, se percibe esa inclinaci&oacute;n a contextualizar los fen&oacute;menos populares dentro de marcos hist&oacute;ricos, culturales y medi&aacute;ticos m&aacute;s amplios.
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                Héctor Escobar (Eolas) y Gonzalo González Laiz durante la presentación de &#039;99 Noir Street&#039;.                            </span>
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        Desde esta perspectiva, <em>99, Noir Street</em> no supone una ruptura, sino una expansi&oacute;n. Si en sus gu&iacute;as anteriores el objeto de estudio era acotado &ndash;una pel&iacute;cula, una saga&ndash;, aqu&iacute; el campo se abre hasta rozar la dispersi&oacute;n. Pero el m&eacute;todo permanece: clasificar, relacionar, discutir categor&iacute;as. Lo que cambia es, quiz&aacute;, el grado de libertad en la selecci&oacute;n y en el enfoque, que permite al autor explorar zonas menos can&oacute;nicas sin renunciar a ese rigor que constituye su principal se&ntilde;a de identidad.
    </p><p class="article-text">
        Dir&iacute;ase, en suma, que Gonz&aacute;lez Laiz pertenece a una estirpe de cr&iacute;ticos hoy poco frecuente: la de aquellos que entienden la cr&iacute;tica no como un ejercicio de brillantez subjetiva, sino como una forma de conocimiento. Y es precisamente esa fidelidad a un ideal anal&iacute;tico &ndash;a veces en detrimento de la vivacidad expresiva&ndash; la que confiere a su libro un valor singular. No seduce de inmediato, pero permanece; no deslumbra, pero ense&ntilde;a. Y acaso ah&iacute; resida su mayor virtud.
    </p><h2 class="article-text"><span class="highlight" style="--color:#ffd9a1;">Puedes comprar '99 Noir Street' en tu librer&iacute;a de cabecera o por internet </span><a href="https://eolasediciones.es/libro/99-noir-street-99-peliculas-de-cine-negro-criminal-o-judicial/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia"><span class="highlight" style="--color:#ffd9a1;">pinchando aqu&iacute;</span></a></h2>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Artigue]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/99-noir-street-99-peliculas-cine-negro-criminal-judicial-gonzalo-gonzalez-laiz-critica-de-libros-por-luis-artigue_1_13147651.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 16 Apr 2026 16:30:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['99 Noir Street: 99 películas de cine negro, criminal y judicial', de Gonzalo González Laiz]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Cine,La Biblioteca del Reino,León,España]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Adolfo Álvarez Barthe, el pintor trascendente]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/adolfo-alvarez-barthe-pintor-trascendente-critica-de-arte-escritor-luis-artigue_1_13143962.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fbdc88cd-7d10-4b2d-a390-23f000346bce_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Adolfo Álvarez Barthe, el pintor trascendente"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Ser sensible significa nieve en los dedos. O implica que de la música callada puedes extraer a la vez sed y arrullo. Un salto hacia el abismo: no más lejos, más hondo", apunta Luis Artigue sobre el artista leonés que acaba de inaugurar exposición en Ármaga</p></div><p class="article-text">
        En efecto entramos ahora en la <strong>Galer&iacute;a de Arte &Aacute;rmaga</strong> (pasaje de Alfonso V)&nbsp;y estamos en la maternal, espiritual, enamorada, er&oacute;tica, l&uacute;cida, tolemaica, trascendente y visionaria exposici&oacute;n ultima del pintor de las veladuras, las capas de significado y la luz fluorada procedente del para&iacute;so de <strong>Dante</strong>, don <strong>Adolfo &Aacute;lvarez Barthe</strong>&hellip; &iexcl;Un pintor especialmente sensible a la trascendencia!
    </p><p class="article-text">
        Como quien aventara en la noche las cenizas de su madre muerta y llenara as&iacute; la oscuridad de luci&eacute;rnagas y de luz espiritual, comienza el viaje trascendente que es esta exposici&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y lo hace con un cuadro que a&uacute;na la mariolog&iacute;a y la poes&iacute;a, el titulado <em>Virgen de Vladimir</em>, una pieza que pl&aacute;sticamente homenajea al arte bizantino y a la poes&iacute;a rusa de <strong>Ana Atjmatoma</strong> y <strong>Soloviev,</strong> y el cual conceptualmente se asienta en la idea del gran te&oacute;logo de la est&eacute;tica <strong>Hans Urs von Balthasar </strong>y de la m&iacute;stica <strong>Adrienne von Speyr</strong>, que son quienes ense&ntilde;an a d&uacute;o que en la madre est&aacute; en hijo; que la madre es el &uacute;nico aspecto espiritual cristiano no trinitario sino binario, sino doble; que en la madre est&aacute; oriente y occidente, la luz y la sombra, la carne y el esp&iacute;ritu, la nada y el todo. Bello homenaje del pintor a su madre y la nuestra como punto de partida de una exposici&oacute;n cristiana y gn&oacute;stica repleta de v&iacute;rgenes pitag&oacute;ricas, de cristos que se acompa&ntilde;an de s&aacute;tiros, del <strong>Camino de Santiago </strong>como itinerario espiritual pero a la vez tambi&eacute;n astral y como puerta abierta hacia la trascendencia (ya sea trascendencia religiosa, trascendencia cultural, trascendencia pol&iacute;tica o esa fundamental trascendencia del yo que suponen el amor, el deseo, la historia, la familia y la patria).
    </p><p class="article-text">
        Hemos de hacer una parada especial ante el retablo-mosaico que hay en esta exposici&oacute;n donde contemplamos un Cristo original&iacute;simo junto a los cuatro evangelistas. N&oacute;tense las referencias culturales, l&iacute;ricas, teol&oacute;gicas y cr&iacute;ticas por la censura y el dogmatismo que hay en estos cuadros de fe no fundamentalista sino fundamental, en los cuales el propio autor se coloca en posici&oacute;n de humildad por su condici&oacute;n de cristiano marginal, heterodoxo y al riesgo (como<strong> Dante</strong> o <strong>Miguel de Molinos</strong> por ejemplo), pero rebosante de piedad... Uno ve con atenci&oacute;n esta parte de la exposici&oacute;n, y, igual que le ocurri&oacute; a <strong>Simone Weil</strong> en As&iacute;s, algo le impele a arrodillarse.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero luego est&aacute; el cr&iacute;ptico de los visionarios; de los que son trascendentes capaces de ver que el mundo puede ser de otra forma: <strong>Dante</strong> que vivi&oacute; en un tiempo en el que los seres humanos a&uacute;n ten&iacute;an grandes visiones (ahora solo tenemos sue&ntilde;os), <strong>Santa Teresa de Jes&uacute;s</strong> cuyo <em>&iacute;mpetus </em>orante y cuya m&iacute;stica unitiva era el don&nbsp;ascendente m&aacute;s potente que hemos conocido &ndash;m&aacute;s all&aacute; del de Cristo y del de la Madre- (por esto toda esta exposici&oacute;n se titula <em>Ascensi&oacute;n</em>), y <strong>Luis Saenz de la Calzada</strong>, representante del surrealismo, de la trascendencia por v&iacute;a imaginativa y l&iacute;tica m&aacute;s all&aacute; de la raz&oacute;n, esto es, por la v&iacute;a de la intuici&oacute;n.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                El pintor leonés Alfonso Álvarez Barthe en la exposición de Ármaga.                            </span>
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        Desde el cuadro de Luis Saenz de la Calzada la exposici&oacute;n se llena de poes&iacute;a con sus homenajes a <strong>Luis Cernuda</strong>, el poeta en su laberinto, y a <strong>Virgilio</strong>, confluencias de sensibilidad carnal y de pasi&oacute;n homoer&oacute;tica, que nos abren la puerta a otro de los componentes fundamentales de esta exposici&oacute;n: eso, la pasi&oacute;n homoer&oacute;tica como expresi&oacute;n astral, espiritualizada y c&oacute;smica de lo que ya decimos que la Madre de Dios y madre nuestra representa teol&oacute;gicamente: lo binario, doble, lo mejor de los dos mundos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como en la vida misma en esta exposici&oacute;n hay santos y s&aacute;tiros, hay dioscuros, nubes de deseo, suspiros no diferenciados, la hispanidad trascendente y cartas astrales por doquier que son el <em>summum</em> art&iacute;stico de un heterodoxo sentible, trascendente, cult&iacute;simo, intenso y generosamente irradiador de eso que solo lo divino y la belleza pueden darnos: el consuelo frente a la muerte de la madre y el sufrimiento del ser amado.
    </p><p class="article-text">
        Nosotros los seres humanos somos nada, t&iacute;midos arroyos cuya fuente parece ignota, pero hay gente sensible y trascendente que ve eso, nuestra fuente inmaterial, y, mediante su obra, nos la muestra, y nos ilumina, y nos bendice&hellip;
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, ser sensible significa nieve en los dedos. O implica que de la m&uacute;sica callada puedes extraer a la vez sed y arrullo. Un salto hacia el abismo: no m&aacute;s lejos, m&aacute;s hondo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Artigue]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/adolfo-alvarez-barthe-pintor-trascendente-critica-de-arte-escritor-luis-artigue_1_13143962.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 15 Apr 2026 16:48:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Adolfo Álvarez Barthe, el pintor trascendente]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Arte Contemporáneo,Pintura,Exposiciones,León,España]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Deberías haber dimitido ya]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/deberias-haber-dimitido_129_13130104.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c17ebbf0-e658-49f0-be9a-baf621115747_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Deberías haber dimitido ya"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Luis Artigue comenta con ingenio y sarcasmo, pero sin ningún nombre propio, la rabiosa actualidad política leonesa… ¿Adivinan a quién se refiere en este artículo?</p></div><p class="article-text">
        Deber&iacute;as haber dimitido sin deponer tu cara de soldado romano ahorcado a media salve ya entonces, cuando tu nombre se mencion&oacute; entre los que iban a cenar con <strong>Tito Berni</strong> el cari&ntilde;oso de cintura para arriba y para adentro (digno de <em>Torrente Presidente </em>era aquel tipo canario que, igual que <strong>Koldo y &Aacute;balos</strong>, organizaba tambi&eacute;n en los madriles <em>El Banquete</em> de <strong>Plat&oacute;n</strong> en versi&oacute;n <em>La Escopeta Nacional</em> de <strong>Berlanga</strong>). &iexcl;Pero dijiste que no, que la pol&iacute;tica no era ning&uacute;n soneto de <strong>Bosc&aacute;n</strong>, y que tu apellido no rimaba en absoluto con dimisi&oacute;n!
    </p><p class="article-text">
        Deber&iacute;as haber dimitido cuando, por mucho que eso le hiciera da&ntilde;o a tu partido, ebrio de envidia f&aacute;lica (de la que tanto habla <strong>Freud</strong> en <em>Tres Ensayos Para una Teor&iacute;a Sexual</em> como refiri&eacute;ndose a ti), montaste una candidatura alternativa para que alguien se presentara en primarias contra el secretario general de la Agrupaci&oacute;n Local de Le&oacute;n de tu partido, y perdiste (eso quer&iacute;a decir bien claro, bien democr&aacute;ticamente dicho, que no ten&iacute;as esa legitimidad que da ganar en votos), pero, como no eres de buen perder, en vez de conservar la dignidad y dimitir dijiste que no, que la pol&iacute;tica para ti no era un poema&nbsp;ideol&oacute;gico y honorable de <strong>C&eacute;sar Vallejo</strong> sino un freudiano concurso de meadas, y t&uacute; aspirabas a mear m&aacute;s alto que <strong>Zapatero</strong> en el tapial del PSOE para que se notara, en el poema burlesco de la pol&iacute;tica chusca, que tu apellido rima con simpl&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Deber&iacute;as haber dimitido cuando hiciste que se suspendiera de militancia a la <strong>Alcaldesa de Fabero</strong> para que volviera a las listas tu parentela, aunque todo eso hundiera all&iacute; en votos a tu partido. Pero, como lo que te importa eres t&uacute; y no tu partido, el resultado electoral te dio igual y&nbsp;dijiste otra vez que no, que la pol&iacute;tica no era un romance de <strong>Lorca</strong> sino uno de <strong>Ana Obreg&oacute;n</strong>, y que tu apellido rimaba con me importa un moj&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Debiste haber dimitido cuando se destap&oacute; lo de <strong>&Aacute;balos</strong> y su lugarteniente&nbsp;<strong>Koldo</strong>, y se te volvi&oacute; a mencionar entre su colegueo de mesa y mantel (por sus amigos los conocer&eacute;is). Pero dijiste que no, que la pol&iacute;tica para ti es como un poema preescolar de <strong>Rafael Saravia</strong> en el que tu apellido rima con pend&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Tendr&iacute;as que haber dimitido cuando en ayuntamientos como La Robla se votaban las mociones en pro de una autonom&iacute;a leonesa (porque es lo que la gente hist&oacute;ricamente aqu&iacute; quiere), pero, en contra de la gente, t&uacute; obligabas a los concejales de tu partido a que votaran lo que te venga bien a ti para seguir en Madrid.. Pero no lo hiciste, no, no dimitiste ni por verg&uuml;enza torera, esgrimiendo que tu apellido, como un grafiti de retrete de Pompeya conservado por la lava volc&aacute;nica, rima con perpetuaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tendr&iacute;as que dimitir ahora m&aacute;s que nunca cuando vuelves a la carga as&iacute;, obsesivo como un tumor, y, para hacer la misma chapuza que en Fabero, propones que el candidato a Alcalde de Le&oacute;n por tu partido no sea el caballo ganador, esto es, el actual Alcalde, sino cualquier otra persona que no te haga sombra a ti y como &eacute;ste deje patente hasta sin pretenderlo que t&uacute; jam&aacute;s ganar&iacute;as una elecciones municipales a tu ciudad y eso te horada el psiquismo en plan termita y te hace hacer y decir en p&uacute;blico hasta con la prensa delante cosas tan rezumantes de envidia cuartelera como psiqui&aacute;tricamente preocupantes&hellip; 
    </p><p class="article-text">
        Pero tampoco dimitir&aacute;s ahora porque te sobran palmeros, y te falta alguien que te asesore con libertad y verdad, esto es, alguien cercano que pueda y sepa hacerte ver que tu cariz de acomplejado sin psiquiatra se te nota ya mucho, y que, en contra de lo que crees, la pol&iacute;tica es un poema p&uacute;blico repleto de sentido, belleza y verdad, en el cual tu apellido rima con traici&oacute;n.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Artigue]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/deberias-haber-dimitido_129_13130104.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 13 Apr 2026 09:30:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Deberías haber dimitido ya]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[PSOE,León]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['El buen azar', de Enrique Álvarez]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/el-buen-azar-de-enrique-alvarez-critica-literaria-por-luis-artigue_1_13128213.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/30295a31-ca7a-47fd-98a4-22f914f49cc5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;El buen azar&#039;, de Enrique Álvarez"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Luis Artigue reseña por extenso la última novela publicadade uno de los autores leoneses vivos más interesantes de la Escuela Leonesa de Novelistas pero menos nombrados, "acaso por ser un declarado novelista católico aún siendo un gran narrador que afronta sin tapujos temas muy difíciles de la Iglesia"</p></div><p class="article-text">
        El buen azar es la providencia, la gracia, la matem&aacute;tica de Dios, la geometr&iacute;a del cielo que nos hace saber m&aacute;s all&aacute; del conocimiento y de la raz&oacute;n (que nos hace saber mediante la fe) que, a pesar de que la vida a veces parezca cruel y carente de sentido, en realidad todo cuadra&hellip;. &iexcl;Y as&iacute; nos lo hacen ver las novelas cat&oacute;licas!
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Existe una tradici&oacute;n de novela cat&oacute;lica?</strong> La teor&iacute;a de la literatura actual no quiere ni o&iacute;r hablar de eso (a lo sumo lo tildan como una hip&oacute;tesis de lectura <strong>G&eacute;rard Genette</strong> y <strong>Paul Ricoeur</strong>), y nuestros historiadores de la literatura (en concreto <strong>Mainer </strong>y<strong> Dario Villanueva</strong>) a lo sumo la refieren como una corriente, o sostienen que la llamada 'novela cat&oacute;lica' en realidad no es un g&eacute;nero, sino una sensibilidad.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo en la tradici&oacute;n europea, la novela cat&oacute;lica nace como una forma de dramatizar el conflicto entre gracia y libertad en un mundo progresivamente secularizado. Autores como <strong>Fran&ccedil;ois Mauriac</strong>, <strong>Georges Bernanos</strong> o el propio <strong>Julien Green </strong>no escriben apolog&iacute;as, sino relatos donde la fe se vive como combate, como desgarradura interior. En ellos, Dios no es una certeza tranquila, sino una presencia inquietante que interpela a personajes heridos, a menudo atrapados entre el deseo y la culpa. Esa tensi&oacute;n &ndash;m&aacute;s que cualquier contenido doctrinal&ndash; es la verdadera marca de esta tradici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tradici&oacute;n de novela cat&oacute;lica espa&ntilde;ola</strong>
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a, esa corriente ha tenido manifestaciones m&aacute;s discontinuas (<strong>Unamuno</strong>, <strong>Concha Espina</strong>, <strong>Gironella</strong>, L<strong>aforet, Olaizola,</strong>&hellip;), pero no menos intensas. Podr&iacute;amos rastrear algunos antecedentes en la narrativa de posguerra, aunque con frecuencia contaminados por el didactismo o la ortodoxia ideol&oacute;gica del momento. Sin embargo, es en tiempos m&aacute;s recientes cuando la novela cat&oacute;lica espa&ntilde;ola encuentra voces de mayor complejidad literaria. En este sentido, nombres como <strong>Jos&eacute; Jim&eacute;nez Lozano</strong>, <strong>Ramiro Pinilla</strong>, <strong>Jes&uacute;s S&aacute;nchez Adalid, Juan Manuel de Prada</strong> o <strong>&Aacute;lvaro Pombo</strong> han sabido devolver a la fe su dimensi&oacute;n problem&aacute;tica, su car&aacute;cter de interrogaci&oacute;n m&aacute;s que de respuesta. En sus obras, como en las de sus referentes franceses, lo religioso no clausura el conflicto, sino que lo intensifica.
    </p><p class="article-text">
        La contemporaneidad, adem&aacute;s, a&ntilde;ade un elemento decisivo: la conciencia de crisis. La Iglesia ya no es el marco cultural dominante, sino una instituci&oacute;n cuestionada, lo que obliga al novelista a situarse en un territorio mucho m&aacute;s incierto. La novela cat&oacute;lica actual &ndash;si queremos seguir utilizando esa etiqueta&ndash; ya no puede permitirse la ingenuidad: debe enfrentarse a los esc&aacute;ndalos, a la p&eacute;rdida de autoridad moral, al silencio de Dios en un mundo saturado de ruido y a la necesidad imperiosa de la fe profunda en medio de todo eso.
    </p><p class="article-text">
        Es precisamente en este punto donde la figura de <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Enrique_%C3%81lvarez_(escritor)" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Enrique &Aacute;lvarez</strong></a> (Le&oacute;n, 1954) adquiere relieve. Si se le ha llamado por parte de Juan Manuel de Prada, no sin raz&oacute;n, &ldquo;un <strong>Julien Green actual</strong>&rdquo;, no es por mera afinidad tem&aacute;tica, sino por una coincidencia m&aacute;s profunda: ambos entienden la literatura como exploraci&oacute;n de la conciencia bajo el peso de lo trascendente. Como Julien Green, &Aacute;lvarez se interesa menos por la ortodoxia que por la experiencia interior; menos por la afirmaci&oacute;n que por la duda.
    </p><p class="article-text">
        Pero &Aacute;lvarez introduce matices propios. Frente al trasfondo burgu&eacute;s y a menudo abstracto de Green, sus novelas se anclan en una realidad espa&ntilde;ola muy concreta, marcada por la historia reciente y por las fracturas de la Iglesia contempor&aacute;nea. En<em> </em><a href="https://www.ladiscreta.com/producto/el-buen-azar/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El buen azar</em></a><em> </em>(Editorial La Discreta, 2025), por ejemplo, el problema del mal no se plantea en t&eacute;rminos abstractos, sino encarnado en una experiencia hist&oacute;rica reconocible &ndash;los abusos, el silencio institucional&ndash; que obliga a replantear la relaci&oacute;n entre fe y moral (de hecho el autor se convierte en esta novela en un <strong>Proust</strong> que, m&aacute;s all&aacute; del argumento y de los personajes &ndash;&Aacute;lvarez es un maestro a la hora de la configuraci&oacute;n y descripci&oacute;n de personajes y as&iacute; lo demuestra aqu&iacute; al retratarnos psicol&oacute;gicamente de forma sucinta y siempre brillante todo el entorno social, emocional y familiar de Alicia, Javier y Emy LaTorre, gente pija y bien de la ciudad de Le&oacute;n de los 70 (que viene a ser una ciudad gris plata de tiendas de modas como Luben de tertulias de caf&eacute; como el C&oacute;ndor, el Rey Ordo&ntilde;o o el Alaska, y cine vespertino en el Cine Mary o el Azul; una burgues&iacute;a se&ntilde;orona de profesoras, fiscales de la audiencia, magistrados e inspectores de banco en una ciudad tradicionalista, con gran nivel de conocimiento del derecho y notable cultura)&hellip; Alicia, mujer liberada y avispada, aqu&iacute; va como a juego con la personalidad de Emy, un poco liberal, casada con el fiscal Javier Lagartos, y con distante pero buena relaci&oacute;n con su hermana Paloma y su con amiga Anuska y con su ahijada Beatriz. Pero, como Alicia, Emy odia de por s&iacute; la feminidad servicial y beata de su tiempo, la de su madre por ejemplo. Y precisamente ha de ir de pronto a Madrid porque su anciana Madre ha sufrido una fractura de f&eacute;mur&hellip; Esa mujer culta, decidida y sin prejuicios parece distinta e igual a Alicia, la mujer con la que con sutil fascinaci&oacute;n se topa su marido Javier, pero las separa y une el azar&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Y as&iacute;, mediante estos personajes y otros descritos con agudeza psicol&oacute;gica prodigiosa a lo <strong>Dostoievski </strong>pero con prosa barojiana y t&eacute;cnica narrativa carpetovet&oacute;nica como de <a href="https://www.casadellibro.com/libro-la-colmena-ed-conmemorativa-i-centenario-del-autor/9788420420684/3052194" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La Colmena</em></a><em> </em>de <strong>Camilo Jos&eacute; Cela</strong>, se nos va introduciendo en la ciudad y la trama de esta novela&hellip; Una novela que, a a nivel profundo, es la evocada historia de Adri&aacute;n Arias, un muchacho que, en un internado de Le&oacute;n, sufri&oacute; abusos que fueron ocultados seg&uacute;n la costumbre institucional de la &eacute;poca, y sobre todo es la historia del asesinato de un cura (un asesinato que indirectamente tiene que ver con los abusos), y es la historia de la redenci&oacute;n del protagonista por medio de la providencia o el buen azar&hellip;
    </p><h2 class="article-text">Reflexi&oacute;n narrativa sobre los abusos en la Iglesia</h2><p class="article-text">
        Y es que en modo alguno esto es una novela morbosa sobre los abusos sexuales en la Iglesia, sino una reflexi&oacute;n narrativa sobre la gracia con los abusos en la Iglesia como cebo narrativo para tal reflexi&oacute;n. De hecho la historia de Adri&aacute;n, acoplada a la historia <em>noir </em>del asesinato y su resoluci&oacute;n, convierten la novela toda en una exploraci&oacute;n de los mecanismos sociales y psicol&oacute;gicos que entraban en juego en la mentalidad burguesa de ese tiempo al enfrentarse el hecho sexual terrible, pecaminoso y delictivo, siempre as&iacute;, rechaz&aacute;ndolo pero silenci&aacute;ndolo, pero sobre todo convierte la novela en un precioso alegato narrativo en defensa de la geometr&iacute;a de la gracia y la posibilidad a veces inesperada e inopinada pero siempre posible de la redenci&oacute;n por fe.
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, he aqu&iacute; no una novela moral ni de ideas ni psicol&oacute;gica (aunque tenga un poco de todo eso), sino una novela sobre el misterio del destino, de la suerte, o del azar (en teolog&iacute;a no hablamos de azar sino de gracia, que es el 'azar' dirigido desde arriba, desde el cielo y el Padre, o hablamos de la providencia). Y esto es as&iacute; porque de pronto la novela habilidosamente concebida como compendio de novela cat&oacute;lica y de novela de la tradici&oacute;n de novela leonesa, en su estructura pasa a tener hechuras de novela negra (no en el sentido de Chesterton, pero casi; esto no es un policial ni una novela enigma sino algo mucho m&aacute;s moral, teol&oacute;gico y psicol&oacute;gico) pues hay un crimen -ese, s&iacute;, inocultable- que est&aacute; &iacute;ntimamente relacionado con el caso inicial de pederastia, pero que es el que genera la trama argumental principal de esta novela cat&oacute;lica virtuosa en muchos sentidos&hellip; Esta novela que, a nuestro juicio, es ya una de las grandes obras de la noveler&iacute;a leonesa...
    </p><h2 class="article-text"><strong>El realismo psicol&oacute;gico de la Escuela Leonesa de Novelistas </strong></h2><p class="article-text">
        En efecto la pertenencia a la tradici&oacute;n leonesa &ndash;la de <strong>Jos&eacute; Mar&iacute;a Merino, Luis Mateo D&iacute;ez </strong>y Juan Pedro Aparicio&ndash; de Enrique &Aacute;lvarez a&ntilde;ade un componente estil&iacute;stico fundamental: el cuidado extremo de la prosa, la atenci&oacute;n a la estructura, la narraci&oacute;n pura sin apoyaturas, solo la imaginaci&oacute;n pura de oliva, el gusto por la fabulaci&oacute;n y la voluntad de inscribir lo individual en una dimensi&oacute;n m&aacute;s amplia, casi m&iacute;tica... Pero, a diferencia de Mateo y su gusto por el esperpento sombr&iacute;o y de Merino y su inclinaci&oacute;n por el fant&aacute;stico muy intertextual, como <strong>Juan Pedro Aparicio</strong>, &Aacute;lvarez orienta ese legado hacia el realismo psicol&oacute;gico para, mediante la ficci&oacute;n pura sin apoyaturas y con alto nivel de invenci&oacute;n, dar salida en su caso a alguna preocupaci&oacute;n expl&iacute;citamente teol&oacute;gica. &iexcl;Y es que Enrique &Aacute;lvarez nunca olvida al escribir que es un novelista cat&oacute;lico, aunque eso sea su cruz para el lectorado mayoritario actual!
    </p><p class="article-text">
        Pero es bueno se&ntilde;alar que, dentro del panorama de la novela cat&oacute;lica contempor&aacute;nea espa&ntilde;ola, Enrique &Aacute;lvarez ocupa un lugar singular: no es un escritor confesional en sentido estrecho, sino un narrador que se toma en serio las consecuencias literarias de la fe. Su obra &ndash;en la que destacan su novela sobre las apariciones en <a href="https://edicionestantin.com/producto/garabandal-la-risa-de-la-virgen/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Garabandal, la risa de la Virgen</em></a><em>, </em>una novela sobre la frivolizaci&oacute;n del pecado y sus consecuencias titulada <a href="https://eolasediciones.es/libro/un-viento-raro/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Un viento raro</em></a><em>, </em>una novela sobre la duda de fe y la apostas&iacute;a titulada <a href="https://www.ladiscreta.com/producto/marta-marta/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Marta, Marta</em></a><em>, </em>una gran novela leonesa sobre la homosexualidad en la Iglesia de los tiempos del concilio Vaticano II titulada <a href="https://www.lobosapiens.com/el-rostro-oculto" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El rostro oculto</em></a><em> </em>y destaca <em>El buen azar </em>en particular&ndash; demuestra que todav&iacute;a es posible escribir ficciones donde la pregunta por Dios no suene anacr&oacute;nica, sino radicalmente actual. Y en ese empe&ntilde;o, exigente y solitario, es donde su parentesco con Julien Green deja de ser una comparaci&oacute;n cr&iacute;tica para convertirse en una verdadera afinidad espiritual y est&eacute;tica audaz.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Una gran novela cat&oacute;lica: 'El buen azar'</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hay novelas que no se limitan a contar una historia, sino que aspiran &ndash;con una ambici&oacute;n que hoy parecer&iacute;a intempestiva si no fuera tan necesaria&ndash; a interrogar el misterio del mal y de la gracia. <em>El buen azar</em>, de <strong>Enrique &Aacute;lvarez</strong> (Le&oacute;n, 1954), pertenece sin duda a esa estirpe exigente y, por ello mismo, minoritaria: la de quienes entienden la narraci&oacute;n como una forma de conocimiento moral.
    </p><p class="article-text">
        No es casual que la sombra tutelar de Julien Green planee sobre estas p&aacute;ginas. Como en el autor de <a href="https://automaticaeditorial.com/moira" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Moira</em></a>, tambi&eacute;n aqu&iacute; la conciencia &ndash;acosada, herida, puesta a prueba&ndash; se convierte en el verdadero campo de batalla de la novela. &Aacute;lvarez, que puede ser considerado uno de los mejores novelistas cat&oacute;licos de la narrativa espa&ntilde;ola contempor&aacute;nea, no escribe desde la complacencia devota, sino desde una inquietud radical que no reh&uacute;ye los aspectos m&aacute;s turbios de la experiencia religiosa.
    </p><p class="article-text">
        Pero nunca renuncia a la investigaci&oacute;n t&eacute;cnica a la hora de narrar, y por eso esta novela, al margen de lo teol&oacute;gico, est&aacute; repleta de personajes creados con finura psicol&oacute;gica y con amenidad. Por eso lo que podr&iacute;a haberse quedado en cr&oacute;nica o denuncia, se transforma aqu&iacute;, en manos de &Aacute;lvarez, en una indagaci&oacute;n sobre la libertad, la culpa y ese elemento imprevisible que el t&iacute;tulo invoca: el azar, o, tal vez, su reverso providencial.
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, <em>El buen azar, que</em> puede leerse como una prolongaci&oacute;n &ndash;m&aacute;s sombr&iacute;a, quiz&aacute; m&aacute;s depurada&ndash; de <em>El rostro oculto</em>, aquella novela ya cl&aacute;sica dentro del panorama de la narrativa leonesa (en aquella obra la tensi&oacute;n entre teolog&iacute;a y pol&iacute;tica se resolv&iacute;a en una arquitectura narrativa de resonancias casi musicales, aqu&iacute; esa misma estructura parece haberse vuelto m&aacute;s dispersa, menos concreta, para que prime en fondo y forma la idea de 'azar', tiene una prosa &ndash;siempre cristalina, siempre vigilada&ndash; que parece que hubiera aprendido a decir menos para sugerir m&aacute;s. Y es que hay en &Aacute;lvarez una voluntad de estilo que lo emparenta con cierta tradici&oacute;n centroeuropea: no tanto por imitaci&oacute;n formal como por esa gravedad que convierte cada escena en un episodio cargado de sentido.
    </p><p class="article-text">
        Y es precisamente ah&iacute; donde conviene situar al autor dentro de la gran escuela leonesa de narradores, junto a Jos&eacute; Mar&iacute;a Merino, Luis Mateo D&iacute;ez y Juan Pedro Aparicio. Como ellos, &Aacute;lvarez participa de una concepci&oacute;n exigente de la literatura, atenta tanto a la tradici&oacute;n como a la experimentaci&oacute;n, pero a&ntilde;ade un elemento distintivo: una preocupaci&oacute;n teol&oacute;gica que no es adorno ni tema, sino sustancia misma del relato.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, Enrique &Aacute;lvarez confirma lo que algunos lectores ya sospech&aacute;bamos: que su obra, silenciosa pero firme, ocupa un lugar muy singular en la narrativa espa&ntilde;ola contempor&aacute;nea&hellip;
    </p><p class="article-text">
        <em>El buen azar</em> es la providencia, la gracia, la matem&aacute;tica de Dios, la geometr&iacute;a del cielo que nos hace saber m&aacute;s all&aacute; del conocimiento y de la raz&oacute;n, que nos hace saber mediante la fe, que, a pesar de que la vida a veces parezca cruel y carente de sentido, en realidad todo cuadra perfectamente. 
    </p><p class="article-text">
        Aleluya.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Artigue]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/el-buen-azar-de-enrique-alvarez-critica-literaria-por-luis-artigue_1_13128213.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 09 Apr 2026 16:30:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['El buen azar', de Enrique Álvarez]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,La Biblioteca del Reino,León,España]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tú no has entrado nunca en la Casa Botines de Gaudí]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/tu-no-has-entrado-nunca-en-casa-la-botines-de-gaudi-columna-semanal-escritor-luis-artigue-el-bibliopata_129_13107990.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/eae8bfea-a81e-459d-a492-32c82127fc40_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1340y821.jpg" width="1200" height="675" alt="Tú no has entrado nunca en la Casa Botines de Gaudí"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Luis Artigue regala una visita personal y fantástica a este edificio leonés escrita con pulso de narrador visionario</p></div><p class="article-text">
        Crees que has estado ah&iacute; dentro ya, pero no. Para entrar de verdad en el edificio <a href="https://www.casabotines.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Casa Botines</a>, que, en el viejo Le&oacute;n, construy&oacute; el arquitecto <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Antoni_Gaud%C3%AD" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Antoni Gaud&iacute;</a> entonces, antes de la fundaci&oacute;n del mundo, hace falta una cierta domesticaci&oacute;n del asombro&hellip; 
    </p><p class="article-text">
        Una a la cual no se llega con los a&ntilde;os (no con la edad biol&oacute;gica; ni siquiera con la edad moral; es con la edad fant&aacute;stica, eso, con la edad en la que por fin volvemos a ser ni&ntilde;os que saben que los seres humanos estamos viviendo a este lado del m&aacute;s all&aacute;, y que son las piezas de arte genial de los gigantes est&eacute;ticos &ndash;sobre todo los liberados de la dictadura del realismo que promueve al asfixiante oficialismo&ndash; los que nos dan puerta de acceso a la otra dimensi&oacute;n).
    </p><p class="article-text">
        Es la <a href="https://ileon.eldiario.es/actualidad/profesor-cesar-garcia-alvarez-cambiara-martes-vision-simbolismo-gaudi-charla-botines_1_9460223.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Casa del Drag&oacute;n</a> (un edificio que parece levantado con la insondable facilidad de los sue&ntilde;os) ideada y construida por un ingeniero computacional de antes de la existencia de las computadoras y la IA (por eso esta Casa del Drag&oacute;n con forma de fortaleza con foso est&aacute; materialmente situada, y nos sit&uacute;a, en el v&eacute;rtice del tiempo; por eso es la materializaci&oacute;n posibilista de un sue&ntilde;o de Walt Disney antes de Walt Disney). 
    </p><p class="article-text">
        Se trata de hecho una construcci&oacute;n que nos dice sin decirlo que, ahora que el realismo es una suerte de movimiento POP, los creadores fant&aacute;sticos que hacen de su imaginaci&oacute;n una plataforma de transformaci&oacute;n espiritual (como Gaud&iacute;, Kafka y Borges) nos est&aacute;n avisando de que, m&aacute;s all&aacute; de lo obvio, lo evidente, lo tangible y lo factible, nos lleva la obra de los grandes so&ntilde;adores&hellip;.&nbsp;&iexcl;Viva la imaginaci&oacute;n!
    </p><p class="article-text">
        Uno sabe que ha entrado de verdad en la Casa Botines de Gaud&iacute; (ese edificio n&oacute;rdico, <a href="https://ileon.eldiario.es/cultura/antonio-gaudi-concibio-casa-botines-leon-palacio-santo-grial_1_9555735.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dru&iacute;dico y fant&aacute;stico</a> como todos nuestros sue&ntilde;os de infancia; &eacute;se repleto de concavidades bondadosas y de oscuridades g&oacute;ticas como la ni&ntilde;ez de todos nosotros) cuando logra entenderlo como un enclave sombr&iacute;o y veraz que refleja como ning&uacute;n otro nuestra fant&aacute;stica ni&ntilde;ez, ya que se trata de una arquitectura verdadera, esto es, arquitectura en cuyo dise&ntilde;o hay mucha ficci&oacute;n pero ning&uacute;n invento. Y, porque ha logrado entrar dentro de Casa Botines y dentro de la idea y del esp&iacute;ritu de Casa Botines, uno vuelve a creer en los cuentos de hadas (cuentos de hadas en los que el bien lucha contra el mal y vence; en los que San Jorge vence siempre al drag&oacute;n).
    </p><p class="article-text">
        Hace falta una cierta domesticaci&oacute;n del asombro para entrar as&iacute;, como un n&aacute;ufrago sobreviviente del realismo, en la Casa Botines de Gaud&iacute;, y abandonarse al &eacute;xtasis fant&aacute;stico tan irremisible como semejante al que experiment&oacute; Borges al ver <a href="https://www.ucm.es/data/cont/docs/119-2014-02-11-Borges.El%20Aleph76.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El Aleph</em></a>, y darse cuenta ya de modo tan deslumbrante como definitivo que s&iacute;&hellip; Que &eacute;se es el domicilio donde vive el drag&oacute;n que por fin salva al pr&iacute;ncipe de ser devorado por una princesa. 
    </p><p class="article-text">
        Hay que entrar de verdad en la Casa Botines para estar completamente seguro de que Gaud&iacute; conoci&oacute; a Kafka, y Borges ve.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Artigue]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/tu-no-has-entrado-nunca-en-casa-la-botines-de-gaudi-columna-semanal-escritor-luis-artigue-el-bibliopata_129_13107990.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 30 Mar 2026 09:30:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Tú no has entrado nunca en la Casa Botines de Gaudí]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Museo Casa Botines,Gaudí,León,Patrimonio,León ciudad,España]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Poesías familiares y domésticas', de Fermín Herrero]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/poesias-familiares-domesticas-fermin-herrero-critica-literaria-poesia-por-luis-artigue_1_13099006.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cf9cf938-0638-47a6-a3e4-fc931278d528_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;Poesías familiares y domésticas&#039;, de Fermín Herrero"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Luis Artigue reseña la última antología del poeta soriano publicada por la Editorial Difácil, al tiempo que lo inscribe en una amplia tradición poética: la del noroeste de España, de la que da una preciosa definición: "El verso aspira a decir lo esencial con una nitidez casi mineral"</p></div><p class="article-text">
        Existe un tipo de poes&iacute;a que es una forma de mirar la tierra como atraves&aacute;ndola, como mirando las huellas que hay debajo de las huellas y las generaciones que hay debajo del viento, pues se trata de un lirismo que sabe que la espiritualidad consiste en trascender desde lo material, desde el aqu&iacute;, hasta llegar mediante la contemplaci&oacute;n, la emoci&oacute;n, la inmersi&oacute;n en lo sagrado y el rastreo de las presencias del origen en cada cuerpo y cada cosa.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, podr&iacute;a hablarse &ndash;sin excesiva arbitrariedad cr&iacute;tica&ndash; de una po&eacute;tica del noroeste; una corriente subterr&aacute;nea pero persistente de la poes&iacute;a espa&ntilde;ola que se ha gestado en los territorios atl&aacute;nticos e interiores del cuadrante noroccidental: Galicia, Le&oacute;n, Zamora, Salamanca, Asturias o el norte de Portugal. No constituye una escuela en sentido estricto ni responde a un programa est&eacute;tico expl&iacute;cito; m&aacute;s bien se trata de una sensibilidad compartida, reconocible por ciertos rasgos que se repiten de generaci&oacute;n en generaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El primero de ellos es un lenguaje cristalino, despojado de artificio ret&oacute;rico, que busca la transparencia m&aacute;s que el fulgor verbal. No se trata de pobreza expresiva, sino de una deliberada econom&iacute;a: el verso aspira a decir lo esencial con una nitidez casi mineral. A esa claridad se une un sentimiento teof&aacute;nico del mundo: la naturaleza aparece como lugar de revelaci&oacute;n. No es una teolog&iacute;a doctrinal, sino una intuici&oacute;n profunda de que en las cosas &ndash;en el agua, en los &aacute;rboles, en la luz sobre los campos&ndash; se manifiesta algo que excede lo puramente visible.
    </p><p class="article-text">
        De ah&iacute; procede tambi&eacute;n su mirada tel&uacute;rica. El paisaje no es decorado sino sustancia. La tierra &ndash;el monte, el r&iacute;o, el p&aacute;ramo, la bra&ntilde;a, la dehesa&ndash; se convierte en matriz de la experiencia humana. Esta poes&iacute;a nace de una relaci&oacute;n f&iacute;sica y moral con el territorio. Por eso mantiene una fe en los lares, en el hogar entendido en sentido antiguo: la casa, el pueblo, los antepasados, las labores transmitidas de generaci&oacute;n en generaci&oacute;n. No hay aqu&iacute; localismo estrecho, sino una forma de universalidad que brota precisamente del arraigo.
    </p><h2 class="article-text">Historia de la po&eacute;tica del noroeste</h2><p class="article-text">
        Si hubiera que se&ntilde;alar un origen moderno para esta tradici&oacute;n, habr&iacute;a que situarlo en la obra de Antonio Machado, particularmente en <em>Campos de Castilla</em>, y en la de Rosal&iacute;a de Castro. All&iacute; aparece ya esa combinaci&oacute;n de sobriedad expresiva, meditaci&oacute;n moral y comuni&oacute;n con el paisaje que ser&aacute; decisiva para muchos poetas posteriores del noroeste peninsular. Machado y Rosal&iacute;a ense&ntilde;aron que el campo no era s&oacute;lo materia descriptiva, sino un espacio espiritual y &eacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        A partir de esa ra&iacute;z, la tradici&oacute;n se diversifica. En el siglo XX adquiere una altura singular con Claudio Rodr&iacute;guez, cuya poes&iacute;a convierte la experiencia del paisaje&nbsp;en una verdadera iluminaci&oacute;n del ser. A su lado podr&iacute;an situarse, en registros distintos, voces como Antonio Colinas, que introduce una dimensi&oacute;n meditativa y simb&oacute;lica, o Jos&eacute; &Aacute;ngel Valente, cuya depuraci&oacute;n del lenguaje lleva esa claridad hasta una suerte de m&iacute;stica del silencio.
    </p><p class="article-text">
        En el &aacute;mbito m&aacute;s estrictamente ligado al territorio noroccidental &ndash;a su cultura rural y a su memoria campesina&ndash; destacan tambi&eacute;n Jos&eacute; Luis Puerto, Julio Llamazares en su vertiente l&iacute;rica, o Andr&eacute;s Trapiello en algunos de sus libros m&aacute;s meditativos... 
    </p><p class="article-text">
        Todos ellos comparten esa convicci&oacute;n de que el paisaje no es s&oacute;lo geograf&iacute;a sino memoria encarnada.
    </p><p class="article-text">
        En tiempos m&aacute;s recientes la tradici&oacute;n contin&uacute;a con autores que han sabido renovar esa herencia sin romper con ella. Entre ellos cabe mencionar de forma ineludible a Ferm&iacute;n Herrero, cuya bella poes&iacute;a convierte los campos sorianos en espacio de contemplaci&oacute;n moral; a Juan Antonio Gonz&aacute;lez Iglesias, que aporta una claridad cl&aacute;sica de ra&iacute;z latina; o a poetas como Juan Carlos Mestre, que, aun desde una est&eacute;tica m&aacute;s visionaria, mantiene la intensidad tel&uacute;rica de la tradici&oacute;n berciana.
    </p><p class="article-text">
        Lo que une a todos ellos no es un estilo &uacute;nico, sino una actitud ante el mundo. Frente a la disoluci&oacute;n del lugar caracter&iacute;stica de la modernidad tard&iacute;a, esta po&eacute;tica afirma el valor del arraigo. El poema nace de un territorio concreto &ndash;de una luz, de una lengua, de una memoria&ndash; y desde ah&iacute; aspira a alcanzar lo universal.
    </p><p class="article-text">
        Tal vez por eso la poes&iacute;a del noroeste posee una cualidad singular: la de parecer siempre pr&oacute;xima a lo originario. En sus versos a&uacute;n resuena algo muy antiguo &ndash;la relaci&oacute;n del hombre con la tierra que habita&ndash; y al mismo tiempo algo profundamente contempor&aacute;neo: la necesidad de volver a escuchar lo que el paisaje dice en silencio, y la necesidad de no perder el sentido del paisaje.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Antolog&iacute;a de poemas de Ferm&iacute;n Herrero</strong></h2><p class="article-text">
        La reciente antolog&iacute;a de poemas de Ferm&iacute;n Herrero <a href="https://www.difacil.com/tienda/poesias-familiares-y-domesticas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Poes&iacute;as familiares y dom&eacute;sticas</em></a><em> </em>prologada generosamente por Julio Llamazares y publicada por Editorial Dif&aacute;cil ofrece una ocasi&oacute;n privilegiada para recorrer, con mirada de conjunto, una de las voces m&aacute;s coherentes y silenciosamente s&oacute;lidas de la poes&iacute;a espa&ntilde;ola contempor&aacute;nea. Herrero ha levantado su obra lejos de los focos, fiel a un territorio &ndash;geogr&aacute;fico y espiritual&ndash; que constituye al mismo tiempo materia y m&eacute;todo de su escritura. En sus versos el paisaje no es simple decorado ni pretexto sentimental: es una accesible, rotunda y casi sagrada forma de conocimiento.
    </p><p class="article-text">
        La poes&iacute;a de Herrero nace del mundo rural y vuelve a &eacute;l con una fidelidad casi moral. Pero conviene precisar: no se trata de una poes&iacute;a ruralista ni nost&aacute;lgica. El campo que aparece en sus poemas &ndash;los pueblos, los caminos, las estaciones, los &aacute;rboles, la nieve, las labores del a&ntilde;o&ndash; no es una reliquia sentimental, sino un espacio de revelaci&oacute;n. En ese sentido su mirada recuerda la antigua lecci&oacute;n de Virgilio y Horacio: la naturaleza como orden, como ritmo y como medida de lo humano. Hay en Herrero una serenidad cl&aacute;sica, una aceptaci&oacute;n del paso del tiempo y de las tareas humildes que enlaza con aquella tradici&oacute;n en la que el paisaje es tambi&eacute;n &eacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, esa serenidad no excluye una intensa capacidad de iluminaci&oacute;n. Muchos de sus poemas funcionan como peque&ntilde;as epifan&iacute;as: escenas m&iacute;nimas &ndash;un animal que cruza el camino, una luz sobre el p&aacute;ramo, una huella en la nieve&ndash; que de pronto adquieren una densidad simb&oacute;lica inesperada. Esa cualidad clarividente aproxima su poes&iacute;a a la sensibilidad de Seamus Heaney en <em>Muerte de un naturalista</em>: el descubrimiento de la naturaleza como territorio ambiguo, cargado de memoria y de misterio. Como en Heaney, el campo no es s&oacute;lo un lugar f&iacute;sico sino un dep&oacute;sito de experiencias, voces y gestos que el poema rescata.
    </p><p class="article-text">
        Dentro del panorama espa&ntilde;ol, la afinidad m&aacute;s evidente se establece con la tradici&oacute;n que encarnan Claudio Rodr&iacute;guez, Antonio Colinas o Jos&eacute; Luis Puerto. De Claudio Rodr&iacute;guez hereda, sobre todo, esa forma de iluminaci&oacute;n que convierte lo cotidiano en revelaci&oacute;n; de Colinas, una atenci&oacute;n meditativa al paisaje que desemboca en una suerte de armon&iacute;a interior; de Jos&eacute; Luis Puerto, la fidelidad a los territorios de la memoria y a las culturas rurales que lentamente desaparecen. Pero Herrero no imita a ninguno de ellos: su voz es m&aacute;s austera, m&aacute;s sobria, menos inclinada al vuelo ret&oacute;rico. Prefiere el tono bajo, la frase breve, la imagen precisa.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Sobriedad de espiritualismo contemplativo laico</strong>
    </p><p class="article-text">
        Esa sobriedad conduce a uno de los rasgos m&aacute;s interesantes de su poes&iacute;a: un espiritualismo contemplativo que podr&iacute;a llamarse laico. No hay en sus versos doctrinas ni afirmaciones religiosas expl&iacute;citas; sin embargo, la actitud del poeta ante el mundo es claramente meditativa. El poema aparece como un ejercicio de atenci&oacute;n: mirar con intensidad, escuchar lo que el paisaje dice en silencio, dejar que las cosas revelen su sentido. En este punto la poes&iacute;a de Herrero dialoga con ciertas intuiciones filos&oacute;ficas de Mar&iacute;a Zambrano &ndash;esa raz&oacute;n po&eacute;tica que busca comprender a trav&eacute;s de la contemplaci&oacute;n&ndash; y con la idea heideggeriana de que el hombre habita el mundo cuando aprende a escuchar el ser de las cosas.
    </p><p class="article-text">
        La antolog&iacute;a permite apreciar pues con claridad esa fidelidad a una po&eacute;tica de la atenci&oacute;n. Frente al ruido cultural de nuestro tiempo, Herrero propone una escritura de lentitud y de silencio. Sus poemas parecen surgir de una paciencia antigua: la misma con la que se observa el cambio de las estaciones o se recorre un camino conocido. De ah&iacute; que su obra posea una extra&ntilde;a sensaci&oacute;n de permanencia. No aspira a la novedad espectacular, sino a algo m&aacute;s dif&iacute;cil: a decir con claridad aquello que siempre ha estado ah&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Tal vez por eso la lectura de esta preciosa antolog&iacute;a produce una impresi&oacute;n poco frecuente: la de entrar en un espacio de calma. En un momento hist&oacute;rico dominado por la prisa y la fragmentaci&oacute;n, la poes&iacute;a de Ferm&iacute;n Herrero recuerda que el mundo &ndash;y el lenguaje&ndash; todav&iacute;a pueden ser lugares de contemplaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Va un bello ejemplo de dicci&oacute;n precisa, arcaizante y sugerente, sentimentalidad nostalgiosa, esencialismo enumerativo en lo estil&iacute;stico y que ensaya un ritmo po&eacute;tico sincopado y original; todo con esa atenta y amorosa mirada sobre lo concreto que es&nbsp;santo y se&ntilde;a del autor:
    </p><p class="article-text">
        <em>ENTONCES pienso que mi infancia son</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>los cazadores en la nieve de Brueghel</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>el Viejo. O, m&aacute;s a ras de aldea, gaseosas,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>pan con vino y az&uacute;car, la sangre perenne</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>en las rodillas. Y aun el diente encima</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>del trinchero, el o&iacute;do en el cuerno</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>del pastor, la humareda en la estufa</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>de la escuela, la quina, anginas, ganglios</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>y m&aacute;s ganglios. Y siempre, al levantarme</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>comanches en la loma, ya estoy bueno, seg&uacute;n</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>dicen, el cierzo a socarrado los sembrados</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>y todo se perdi&oacute;.</em>
    </p><h2 class="article-text"><span class="highlight" style="--color:#ffd9a1;"><strong>Puedes comprar 'Poes&iacute;as familiares y dom&eacute;sticas' en tu librer&iacute;a de cabecera o </strong></span><a href="https://www.difacil.com/tienda/poesias-familiares-y-domesticas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia"><span class="highlight" style="--color:#ffd9a1;"><strong>por internet pinchando aqu&iacute;</strong></span></a></h2>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Artigue]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/poesias-familiares-domesticas-fermin-herrero-critica-literaria-poesia-por-luis-artigue_1_13099006.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 26 Mar 2026 17:30:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['Poesías familiares y domésticas', de Fermín Herrero]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Poesía,Soria,España,La Biblioteca del Reino]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Colegio Maristas Champagnat de León celebra este jueves el Día de las Letras Leonesas homenajeando a Ildefonso Rodríguez]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/colegio-maristas-champagnat-leon-celebra-jueves-dia-letras-leonesas-homenajeando-ildefonso-rodriguez_1_13097377.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cf4f96aa-8308-4873-942f-6f75f98c79b2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Colegio Maristas Champagnat de León celebra este jueves el Día de las Letras Leonesas homenajeando a Ildefonso Rodríguez"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El escritor Luis Artigue anticipa el reconocimiento del poeta y músico de jazz leonés en el centro educativo este 26 de marzo a las 12.30 horas</p></div><p class="article-text">
        Una plataforma. Un lujo. La Instituci&oacute;n Libre de Ense&ntilde;anza en versi&oacute;n cristiana. Un colegio que obtuvo en su d&iacute;a el Premio Escuelas Cat&oacute;licas, pero sin rendirse ni antes ni despu&eacute;s al elitismo y al clasismo, sino siendo siempre con humildad vocacional un colegio de barrio, de base, de cimiento. Un trampol&iacute;n. Uno que forja vocaciones para la cultura y la lectura porque se las trabaja con m&eacute;todo, dedicaci&oacute;n y ah&iacute;nco por medio de maestros y profesores con una implicaci&oacute;n para con lo que es el santo y se&ntilde;a del centro desde hace muchas d&eacute;cadas, el <a href="https://maristaschampagnatleon.es/xxxvii-dia-de-las-letras-leonesas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">D&iacute;a de las Letras Leonesas</a> (que este a&ntilde;o cumple su trig&eacute;simo s&eacute;ptima edici&oacute;n), que va m&aacute;s all&aacute; de su sueldo, y con una vocaci&oacute;n por formar y por ense&ntilde;ar de parte de los Hermanos Maristas que marca su vida entera. Un peque&ntilde;o gran hito que en esta ciudad lo hace todo con humildad y de espaldas a todo excepto a lo que importa&hellip; 
    </p><p class="article-text">
        En efecto, una de las razones por las que contamos con tantos escritores y lectores en Le&oacute;n, y la literatura leonesa tiene tanto prestigio fuera de nuestras fronteras, es &ndash;me atrevo aqu&iacute; a decir lo que no suele decirse&ndash; el <a href="https://maristaschampagnatleon.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Colegio Maristas Champagnat de Le&oacute;n</a> y su D&iacute;a de las Letras Leonesas. Y esto es as&iacute; porque va a la ra&iacute;z, a la escuela, a hacer verdadero fomento de la lectura y la escritura llevando escritores vivos y de la tierra al aula para que los ni&ntilde;os puedan no solo empezar a leer a sus escritores, sino tambi&eacute;n a identificarse con ellos, y admirarlos, y a emularlos, y a apoyarlos, y a amarlos.
    </p><p class="article-text">
        Desde hace cuatrp d&ccedil;ecasdas a&ntilde;os (yo conoc&iacute; y nunca olvidar&eacute; al fundador del D&iacute;a de las Letras Leonesas, el Hermano Pedro, el primer profesor de Literatura que tuve en esta vida), todo el claustro del colegio se implica durante un curso en trabajar en las aulas la obra de un escritor leon&eacute;s, y en adaptarla para ni&ntilde;os y ni&ntilde;as de primaria, de secundaria y para adolescentes totales: todos leyendo algo, un poco, un mucho, del escritor leon&eacute;s del a&ntilde;o. Y conoci&eacute;ndole. Investigando su vida, obra y milagros. Y esperando su llegada al colegio como para poder recibirle, y acercarse a su o&iacute;do y ya preguntarle lo que se le pregunta siempre a un poeta: &iquest;eres t&uacute; el elegido o tenemos que esperar a otro?
    </p><p class="article-text">
        Este a&ntilde;o el elegido, el escritor leon&eacute;s a quien se homenajea entra&ntilde;ablemente este d&iacute;a 26 de marzo a las 12.30 horas, es el poeta oscuro y gamonediano, jazz&iacute;stico e imaginativo, inventor de palabras y malabarista de met&aacute;foras, el pr&iacute;ncipe de los ingenios don <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Ildefonso_Rodr%C3%ADguez" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ildefonso Rodr&iacute;guez</a>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Puerta del Colegio Maristas Champagnat de León.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Ildefonso Rodr&iacute;guez, poeta y m&uacute;sico a la vez, no es solo uno de los escritores m&aacute;s originales de la literatura leonesa (compone poemas locos, cad&aacute;veres exquisitos, trascribe sue&ntilde;os, improvisa sonoridades verbales y vive el jazz free y el surrealismo con audaz pureza), sino que es el sobreviviente de la Movida Po&eacute;tica leonesa de los 80&hellip; 
    </p><p class="article-text">
        De hecho conoci&oacute; en su apogeo a poetas bohemios m&iacute;ticos como Miguel Su&aacute;rez, Jacinto Santos, Aldo Sanz y Luis Federico Mart&iacute;nez, y todos los de la revista <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/El_signo_del_gorri%C3%B3n" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El Signo del Gorri&oacute;n</em></a>, y puede hablar de ellos, de aquello, de aquel hito, no como un espectador privilegiado, sino como un copart&iacute;cipe y sobreviviente de aquel Titanic: un Titanic&nbsp;sin el cual tal vez no hubiera habido un cambio de rumbo po&eacute;tico en Antonio Gamoneda que le ha llevado a ser hoy el gran poeta vivo que le queda a la lengua castellana.
    </p><p class="article-text">
        Y es que Ildefonso Rodr&iacute;guez es mucho m&aacute;s que el mejor disc&iacute;pulo de Antonio Gamoneda: es una singular personalidad literaria en s&iacute; mismo&hellip; &iquest;Por qu&eacute; lo es?
    </p><p class="article-text">
        A quien quiera saberlo a cabalidad le recomiendo que asista al homenaje inimaginablemente tierno y bello que se le rendir&aacute; este d&iacute;a en el Colegio Maristas Champagnat de Le&oacute;n&hellip; &iexcl;Gracias por lo que somos!
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Artigue]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/colegio-maristas-champagnat-leon-celebra-jueves-dia-letras-leonesas-homenajeando-ildefonso-rodriguez_1_13097377.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Mar 2026 15:00:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El Colegio Maristas Champagnat de León celebra este jueves el Día de las Letras Leonesas homenajeando a Ildefonso Rodríguez]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/cf4f96aa-8308-4873-942f-6f75f98c79b2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Música,Poesía,Premios,Educación,León,La Biblioteca del Reino]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Risto Mejide]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/risto-mejide-columna-semanal-escritor-luis-artigue-el-bibliopata_129_12874291.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a24f0a75-2d49-4f78-a0bb-93320528817f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Risto Mejide"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El escritor Luis Artigue compone un literario perfil del famoso presentador de televisión gallego</p></div><p class="article-text">
        &nbsp;&mdash; &Aacute;ngel Gabilondo es como un Buda erudito, trajeado y atiborrado de Prozac.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&mdash; S&iacute;, pero tambi&eacute;n es calvo, redicho y con rostro protagonizado por unas friqui-gafas que casi leen solas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;&mdash; Esa descripci&oacute;n me recuerda a Risto Mejide.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;&mdash; &iexcl;No me digas que t&uacute; tambi&eacute;n has notado que Risto Mejide se parece a &Aacute;ngel Gabilondo en joven!
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;&mdash; En tal caso ser&aacute; a &Aacute;ngel Gabilondo en versi&oacute;n esp&iacute;dico-valenciana de la Ruta del Bacalao.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;&mdash; S&iacute;, eso: Risto Mejide, bien mirado, se dir&iacute;a que parece m&aacute;s el hermano peque&ntilde;o de &Aacute;ngel Gabilondo que el propio I&ntilde;aki Gabilondo&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Hay individuos que, jugando de adultos a lo mismo que jugaban de ni&ntilde;os, consiguen salir adelante. As&iacute; Risto Mejide, gal&aacute;n espa&ntilde;ol superador del landismo, cuerpo sin ambig&uuml;edad ef&eacute;bica como un gladiador o como un personaje guerrero con espad&oacute;n de los que la novela <em>Ivanhoe</em>, cabeza de quien se ha quedado prematuramente calvo para llamar la atenci&oacute;n, rostro fenicio, y egipcio, modales de doctorado en chuler&iacute;a de discoteca pija, inteligencia clasista, displicencia exhibicionista, ha logrado triunfar por m&eacute;ritos propios en la televisi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Y lo ha hecho mediante un personaje salom&oacute;nico tan dotado de suficiencia como de severidad malahostiada pero bien justificada!&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &mdash; Oye, mira a ver, que comparar al juez Salom&oacute;n con Risto Mejide es como comparar a Dios con un gitano.
    </p><p class="article-text">
        &mdash; &iexcl;Pues no te creas! All&aacute; andar&aacute;&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Risto Mejide, que, como buen publicista doctorado en discordia para no pasar desapercibido, empez&oacute; siendo jurado estricto de talent shows donde hab&iacute;a m&aacute;s show que talento (Operaci&oacute;n Triunfo), conserva esa aspereza verbal refinada con la que parece que ya se defend&iacute;a en el cole de lo de 'pobre ni&ntilde;o rico'&hellip; &iexcl;Pero tiene nivel!
    </p><p class="article-text">
        Por eso ahora, tras haber pasado con gloria por la fase de entrevistador a lo Mercedes Mil&aacute; aunque sin la clase de chica liberada y agresiva de Mercedes Mil&aacute;, sino m&aacute;s bien con su propia clase (Chester), se ha desatado en televisi&oacute;n en un talent show llamado Got Talent en el que s&iacute; hay mucho talento (y en el que &eacute;l muestra el mismo personaje de siempre; no la toqu&eacute;is m&aacute;s que as&iacute; es la rosa, dec&iacute;a Juan Ram&oacute;n Jim&eacute;nez). Y, tambi&eacute;n, con un 'S&eacute; lo que hicisteis', pero dedicado a la pol&iacute;tica en vez de a los cotilleos, en el cual, a base de pluralismo, criterio, opiniones contrastadas, independencia insobornable y fino juicio cr&iacute;tico contra el poder, nuestro presentador parece verdaderamente un periodista pol&iacute;tico de raza&hellip; 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Ser&aacute; de verdad Risto el hermano de I&ntilde;aki Gabilondo?&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El caso es que da ca&ntilde;a arriba, abajo, al centro y pa dentro (lo cual resulta de lo m&aacute;s estimulante). Y&nbsp;no se casa con nadie&hellip;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Eso s&iacute; que es independencia y no lo de Puigdemont!
    </p><p class="article-text">
        He dicho.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Artigue]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/risto-mejide-columna-semanal-escritor-luis-artigue-el-bibliopata_129_12874291.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 23 Mar 2026 10:30:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Risto Mejide]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Televisión,España]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Las Fronteras', de Carolina Sarmiento]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/las-fronteras-novela-experimental-de-carolina-sarmiento-critica-literaria-por-luis-artigue_1_13081854.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4b5a5ea2-57cb-4580-ba5d-adcc859c04ba_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;Las Fronteras&#039;, de Carolina Sarmiento"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Luis Artigue reseña esta "novela distópica y esperanzada" publicada por Siruela: "Una obra, la de esta escritora asturiana, que resulta muy valiosa, porque demuestra una voluntad de riesgo poco frecuente; que amplía los límites de lo que se entiende por 'fantástico' en lengua española"</p></div><p class="article-text">
        Una crisis clim&aacute;tico-b&eacute;lica. Un mundo en extinci&oacute;n. Una decisi&oacute;n: hemos de desahitar medio planeta para poder salvar el planeta entero. Sorpresas. Aventuras. Una historia de amor. Y una investigaci&oacute;n que le da a todo esto cierto toque de thriller&hellip;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        He aqu&iacute; una f&aacute;bula dist&oacute;pica muy concentrada con un protagonismo muy claro de un solo personaje central, El guarda, un vigilante enloquecido que custodia la l&iacute;nea que separa la zona humana de la zona que debe devolverse a la naturaleza (es un personaje marcado por guerras pasadas y encargado de impedir que la gente cruce la frontera), y donde el resto de personajes son los que intentan cruzar la frontera (habitantes que se resisten a abandonar el territorio humano), y los habitantes del pueblo o del sistema que ha decidido despoblar medio planeta, los cuales representan el nuevo orden ecol&oacute;gico, y el misterioso caballo on&iacute;rico, casi simb&oacute;lico, que introduce un elemento m&aacute;s fant&aacute;stico o menos pol&iacute;tico en la trama (este caballo que aparece en los sue&ntilde;os del protagonista en efecto introduce una dimensi&oacute;n simb&oacute;lica que rompe la l&oacute;gica del mundo regulado; de hecho dicho animal funciona como una grieta en la realidad, una se&ntilde;al de que la frontera no es s&oacute;lo pol&iacute;tica o ecol&oacute;gica sino tambi&eacute;n metaf&iacute;sica)...
    </p><p class="article-text">
        En <a href="https://www.siruela.com/catalogo.php?id_libro=5282" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Las fronteras</em></a>, <strong>Carolina Sarmiento</strong> (Oviedo, 1981) imagina un territorio ambiguo y vigilado donde una l&iacute;nea &ndash;f&iacute;sica, pol&iacute;tica y casi metaf&iacute;sica&ndash; separa dos realidades cada vez m&aacute;s inestables. A trav&eacute;s de personajes que se mueven entre puestos de control, paisajes degradados y rumores de un orden que se resquebraja, la novela sigue una especie de deriva hacia lo desconocido: cruzar la frontera no significa simplemente pasar a otro lugar, sino entrar en una dimensi&oacute;n donde las reglas del mundo empiezan a descomponerse, y donde cada paso parece acercar a los personajes a una revelaci&oacute;n inquietante sobre el sistema que sostiene &ndash;o encierra&ndash; sus vidas.
    </p><p class="article-text">
        Hay novelas que parecen nacer ya en un territorio fronterizo: entre g&eacute;neros, entre tradiciones, entre tonos narrativos. <em>Las fronteras</em>, de<strong> </strong><a href="https://fusionasturias.com/cultura/libros/carolina-sarmiento-la-literatura-es-mi-mayor-espacio-de-libertad.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Carolina Sarmiento</a><strong> </strong>(Editorial Siruela), pertenece a esa estirpe de libros que avanzan como quien atraviesa un paisaje incierto: con una mezcla de inquietud, extra&ntilde;eza y una persistente sensaci&oacute;n de que algo &ndash;quiz&aacute; el propio mundo&ndash; est&aacute; a punto de quebrarse.
    </p><h2 class="article-text">Frontera ontol&oacute;gica y narrativa</h2><p class="article-text">
        No es casual que su t&iacute;tulo evoque una l&iacute;nea de separaci&oacute;n. En esta novela, la frontera no es s&oacute;lo geogr&aacute;fica o pol&iacute;tica; es tambi&eacute;n ontol&oacute;gica y narrativa. Sarmiento construye un territorio donde las reglas de la realidad parecen erosionarse lentamente, en un proceso que recuerda, en su l&oacute;gica de sistema cerrado y perturbador, a la distop&iacute;a de <strong>Ricardo Men&eacute;ndez Salm&oacute;n </strong>en <em>El Sistema</em> (hay quien dice que la peor novela de un escritor sin duda deslumbrante). Como en aquella obra dist&oacute;pica, el lector percibe que el orden que rige el mundo de la ficci&oacute;n es opaco, casi burocr&aacute;tico en su violencia, y que el individuo se mueve dentro de &eacute;l con la conciencia (tard&iacute;a o in&uacute;til) de su impotencia.
    </p><p class="article-text">
        Pero si Men&eacute;ndez Salm&oacute;n trabajaba desde la abstracci&oacute;n conceptual de la distop&iacute;a, Sarmiento &ndash;gijonesa licenciada en Comunicaci&oacute;n Audiovisual que en la actualidad trabaja en la Radio Televisi&oacute;n P&uacute;blica de Asturias&ndash; introduce una dimensi&oacute;n m&aacute;s f&iacute;sica, m&aacute;s territorial, que aproxima la novela a la brillante y cruda narrativa de frontera cultivada por <strong>Cormac McCarthy </strong>(<em>Todos los caballos bellos, </em>por ejemplo). Hay en <em>Las fronteras </em>ecos de ese paisaje moral y material donde los l&iacute;mites entre civilizaci&oacute;n y barbarie se desdibujan. No se trata de una imitaci&oacute;n de la &eacute;pica seca de McCarthy, sino de una afinidad atmosf&eacute;rica: la frontera como lugar donde el mundo se revela en su forma m&aacute;s desnuda.
    </p><p class="article-text">
        La arquitectura del libro tambi&eacute;n sugiere otra genealog&iacute;a literaria. Su organizaci&oacute;n fragmentaria y su disposici&oacute;n estructural remiten de alg&uacute;n modo a <em>Rayuela</em> <strong>de Julio Cort&aacute;zar</strong>. Sin embargo, la operaci&oacute;n es distinta. Si en <em>Rayuela </em>la fragmentaci&oacute;n era un juego, una invitaci&oacute;n l&uacute;dica al lector para recomponer el texto, en <em>Las fronteras</em> esa misma estrategia adopta un tono m&aacute;s sombr&iacute;o: los fragmentos funcionan como una cuenta atr&aacute;s, como si cada secci&oacute;n acercara al relato a un punto de colapso inevitable (el experimentalismo as&iacute; deja de ser juguet&oacute;n para convertirse en apocal&iacute;ptico).
    </p><p class="article-text">
        Con todo, la novela no alcanza siempre el grado de intensidad que cabr&iacute;a esperar de su ambici&oacute;n formal. Quienes conozcan la obra previa de Sarmiento advertir&aacute;n que aqu&iacute; no aparece del todo la frescura verbal que hac&iacute;a tan singular a <a href="https://editorialpezdeplata.com/coleccion-narrativa-pez-de-plata/68-tarada-9788412289824.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Tarada</em></a>. Y tampoco a nuestro juicio logra reproducir plenamente la atm&oacute;sfera inquietante y casi hipn&oacute;tica que sosten&iacute;a su genial novela <a href="https://editorialpezdeplata.com/coleccion-narrativa-pez-de-plata/94-vresno-9788412508369.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Vr&euml;sno</em></a>. En <em>Las fronteras</em> de todos modos hay momentos de gran potencia imaginativa, pero tambi&eacute;n pasajes donde la maquinaria narrativa parece avanzar con una regularidad no tan sorprendente.
    </p><h2 class="article-text">Una novela muy valiosa</h2><p class="article-text">
        Y sin embargo &ndash;o quiz&aacute; precisamente por esa mezcla de logros y vacilaciones&ndash; la novela resulta muy valiosa. Porque Sarmiento demuestra una vez m&aacute;s una voluntad de riesgo poco frecuente en la narrativa actual, y porque su libro ampl&iacute;a los l&iacute;mites de lo que solemos entender por fant&aacute;stico en lengua espa&ntilde;ola.
    </p><p class="article-text">
        Al final, <em>Las fronteras</em> se lee como lo que su propio t&iacute;tulo anuncia: un territorio de paso. Una novela estimulante que dialoga con tradiciones diversas &ndash;la distop&iacute;a filos&oacute;fica, la &eacute;pica de frontera, la experimentaci&oacute;n estructural&ndash;, y que contribuye a ensanchar el mapa del fant&aacute;stico... 
    </p><p class="article-text">
        Si algo deja claro, es que las fronteras, en literatura, no est&aacute;n para ser respetadas sino para ser atravesadas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De hecho al acabar la novela uno de da cuenta de que, adem&aacute;s de las antedichas, en este novela hay no poco de la distop&iacute;a ecol&oacute;gica contempor&aacute;nea (recuerda a ciertas ficciones recientes sobre colapso ambiental y reorganizaci&oacute;n del mundo, una tradici&oacute;n inaugurada por<strong> J. G. Ballard</strong>, donde los paisajes degradados o transformados por la crisis ecol&oacute;gica funcionan como espejos psicol&oacute;gicos de los personajes). Pero tambi&eacute;n subyace aqu&iacute; la alegor&iacute;a kafkiana del poder (la figura del guarda que custodia un l&iacute;mite impuesto por un sistema opaco tiene resonancias claras de <strong>Franz Kafka</strong>; en particular recuerda al breve relato <em>Ante la ley</em>, donde un guardi&aacute;n custodia una puerta que nadie termina de atravesar. En ambos casos el poder aparece como una estructura abstracta, casi metaf&iacute;sica, m&aacute;s que como una autoridad concreta). Y vemos en estas p&aacute;ginas asimismo la tradici&oacute;n de la &ldquo;zona&rdquo; de la ciencia ficci&oacute;n filos&oacute;fica, pues la frontera que separa dos realidades y altera la percepci&oacute;n del mundo recuerda tambi&eacute;n al imaginario de <strong>Arkady Strugatsky</strong> y <strong>Boris Strugatsky</strong> en <em>Picnic extraterrestre</em>, donde un territorio misterioso modifica las leyes de la realidad. Y est&aacute; tambi&eacute;n el minimalismo simb&oacute;lico del fant&aacute;stico hispano en el uso de pocos personajes, situaciones muy depuradas y s&iacute;mbolos insistentes &ndash;pensamos en la obra de<strong> </strong><a href="https://ileon.eldiario.es/cultura/lo-que-no-no-se-ve-antologia-relatos-tusquets-editorial-cristina-fernandez-cubas-critica-literaria-por-luis-artigue_1_13005494.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Cristina Fern&aacute;ndez Cubas</a>&ndash; donde la inquietud nace m&aacute;s de la sugerencia y la atm&oacute;sfera que de la acci&oacute;n. Y sobre todo aparece aqu&iacute; como nutriente narrativo la tradici&oacute;n del &ldquo;fin del mundo &iacute;ntimo&rdquo;: en efecto&nbsp;hay algo, en el tono crepuscular de este libro, que recuerda a la sensibilidad postapocal&iacute;ptica de<em> La carretera</em> (aunque en Sarmiento el apocalipsis no es visible sino administrado, regulado por normas y fronteras).
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; las cosas, en conjunto estas influencias ayudan a situar <em>Las fronteras</em> dentro de una corriente muy interesante de la narrativa actual: la distop&iacute;a aleg&oacute;rica, donde el futuro funciona menos como predicci&oacute;n tecnol&oacute;gica que como met&aacute;fora moral del presente, y por eso el texto no termina cayendo en el nihilismo sino en la esperanza, erigi&eacute;ndose en suma es una narrativa m&aacute;s concienciadora que <em>destroyer</em>&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Una novela breve, intensa, posmoderna, exigente y el&eacute;ctrica en la que, con todo, lo mejor es la prosa a la vez seca y deslumbrante, descarnada y humanizante, sucinta y profunda, asentada verbalmente en un tiempo&nbsp;presente que se te mete entre los huesos y te hace cuestionarte donde est&aacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Pasen y lean!
    </p><h2 class="article-text"><strong>Puedes comprar la novela 'Las fronteras' en tu librer&iacute;a de barrio o </strong><a href="https://www.siruela.com/catalogo.php?&amp;opcion=autor&amp;id_libro=5273&amp;completa=S&amp;titulo=las-fronteras&amp;autor=carolina-sarmiento" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia"><strong>por internet pinchando aqu&iacute;</strong></a></h2>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Artigue]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/las-fronteras-novela-experimental-de-carolina-sarmiento-critica-literaria-por-luis-artigue_1_13081854.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 19 Mar 2026 17:30:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['Las Fronteras', de Carolina Sarmiento]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,España,La Biblioteca del Reino,Lo Más Friki,Asturias]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El PP sube, el PSOE sube, Vox sube, UPL empata... y todos dicen que son los otros los que han subido poco]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/pp-sube-psoe-sube-vox-sube-upl-y-empata-todos-dicen-que-han-subido-elecciones-castilla-y-leon-15m-2026-columna-semanal-luis-artigue-el-bibliopata_129_13071080.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5eb31cb2-f56f-4971-83c4-1d8bd32411e6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El PP sube, el PSOE sube, Vox sube, UPL empata... y todos dicen que son los otros los que han subido poco"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Luis Artigue ofrece un análisis a pie de urna y a vuela pluma de lo que ha pasado en las elecciones de Castilla y León este 15M de 2026 y sus implicaciones</p></div><p class="article-text">
        Dec&iacute;a quien en su d&iacute;a fuera miembro por Le&oacute;n del Congreso de los Diputados, <strong>Jos&eacute; Ortega y Gasset</strong>, que la misi&oacute;n de la izquierda para poder ganar elecciones es la de hostigar la modorra popular. Debe de ser por eso que aqu&iacute;, tras estas elecciones, hemos quedado vencidos o amodorrados, valga la redundancia&hellip;
    </p><p class="article-text">
        El recuento electoral en Castilla y Le&oacute;n en efecto ha terminado, y han ganado todos menos la extrema izquierda y las encuestas. 
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; las cosas, dado que el &uacute;nico asunto que empa&ntilde;a el triunfo incontestable de las derechas en Castilla y Le&oacute;n son las expectativas previas, la primera reflexi&oacute;n sobre los resultados electorales en Castilla y Le&oacute;n que se nos ocurre es &eacute;sta: 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Las encuestas electorales &uacute;ltimamente son algo que pertenece al &aacute;mbito de la ciencia, o al de la superstici&oacute;n, o al de la propaganda?
    </p><p class="article-text">
        Y la segunda reflexi&oacute;n es &eacute;sta: 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Los resultados nos dicen que el leonesismo ha tocado techo, la extrema izquierda ha tocado suelo y la extrema derecha ha tocado pelo?
    </p><p class="article-text">
        Y la tercera es &eacute;sta: 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; lo llaman Podemos si no puede, por qu&eacute; Sumar si no suma, y porqu&eacute; mejor visto lo visto no pasa Izquierda Unida a denominarse Izquierda Hundida?
    </p><p class="article-text">
        Y esta es la cuarta: 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;El &uacute;nico PSOE que resiste electoralmente es el que no es sanchista como <strong>Emiliano Garc&iacute;a Page</strong>&nbsp;que es socialista espa&ntilde;ol, el alcalde Soria que es socialista soriano a lo <strong>Jos&eacute; Antonio D&iacute;ez</strong>, <strong>Barb&oacute;n</strong>&nbsp;que rima con excepci&oacute;n y <strong>Salvador Illa </strong>que, lo sepa o no, es nacionalista?
    </p><p class="article-text">
        Y la &uacute;ltima: la hostia que se va a dar <strong>Mar&iacute;a Jes&uacute;s Montero</strong>&nbsp;en Andaluc&iacute;a se ve ya hasta desde Moz&oacute;ndiga.
    </p><p class="article-text">
        El bloque de la derecha ha arrasado, mayor&iacute;a absoluta de largo con m&aacute;s votos y m&aacute;s esca&ntilde;os, y el bloque de la izquierda sigue buscando argumentos para autoenga&ntilde;arse (como si el PSOE pudiera gobernar solo; si &eacute;l sube y sus socios desaparecen el fracaso es total y la izquierda a la izquierda del PSOE va a parecer m&aacute;s que nunca la encarnaci&oacute;n pol&iacute;tica de la arboleda perdida de <strong>Rafael Alberti</strong>).
    </p><p class="article-text">
        La extrema derecha francesa encabezada por <strong>Marie Le Pen</strong>&nbsp;es inteligente, pues cuenta con ideario deprorable pero filos&oacute;ficamente elaborado y bien empalabrado (sin duda tienen discurso). Pero aqu&iacute;, la extrema derecha llega como van a los toros en los tendidos de sombra, esto es, llega a empujones&hellip; 
    </p><p class="article-text">
        Ni siquiera les hace falta discurso (buen ejemplo es <strong>Carlos Poll&aacute;n,</strong>&nbsp;que, cuando habla, no se sabe si est&aacute; senil o empanao, pero vale).
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Dicen que la sociometr&iacute;a electoral es una ciencia peo en el pa&iacute;s de las chapuzas hasta<strong>&nbsp;Tezanos </strong>tiene trabajo en lo suyo, qu&eacute; flipe!
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo el an&aacute;lisis que se deduce de los discursos burbujeantes tras finalizar el escrutinio intenta colocarnos desde la platea la versi&oacute;n de que el PP sube, el PSOE sube, Vox sube, UPL empata, y todos dicen que son los otros los que han subido poco&hellip; &iexcl;Todo muy consabido y muy aburrido!
    </p><p class="article-text">
        Dan ganas de irse a dormir, y, esta vez, dormir.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Artigue]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/pp-sube-psoe-sube-vox-sube-upl-y-empata-todos-dicen-que-han-subido-elecciones-castilla-y-leon-15m-2026-columna-semanal-luis-artigue-el-bibliopata_129_13071080.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 16 Mar 2026 13:00:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El PP sube, el PSOE sube, Vox sube, UPL empata... y todos dicen que son los otros los que han subido poco]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Elecciones,PP – Partido Popular,PSOE,Vox,UPL – Unión del Pueblo Leonés,Elecciones Castilla y León 2026,León,Valladolid,Zamora,Salamanca,Bierzo,Ávila,Burgos,Palencia,Segovia,Soria,Madrid,Gobierno de España,Carlos Martínez,Alfonso Fernández Mañueco]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Objetos perdidos', de Carlos Zanón]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/objetos-perdidos-novela-negra-de-carlos-zanon-critica-literaria-por-luis-artigue_1_13061342.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cadd7324-e890-42c9-a39e-bb485e7ea6f0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;Objetos perdidos&#039;, de Carlos Zanón"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Luis Artigue reseña la última obra publicada por la Editorial Salamandra de una de las voces más relevantes de la novela negra española actual. "Ha renovado el género desplazándolo desde la pura intriga policial hacia territorios más literarios o antropológicos o psicológicos", asegura

</p></div><p class="article-text">
        Una Barcelona realista, <em>noir </em>y muy pop con locales de nombres molones y barber&iacute;as de barrio donde se trafica con pasaportes; con riqueza y pobreza en muchos sentidos; con integrados y sufrientes sociales. Unas calles en las que&nbsp;los jugadores de rugby desaparecen sin dejar rastro, en la que los que los tienen que buscar no sabemos si los buscan de verdad y en la que opera la mafia somal&iacute;. Un garito poli&eacute;drico, posmoderno y postpol&iacute;tico llamado el Donna Summer. Un h&eacute;roe con traumas evidentes, Alex Gual. Un villano castizo, el se&ntilde;or Paco. Una pintora en horas bajas pero tan artificiosamente seductora como una gog&oacute;, Lola K, que ve cosas en Barcelona que Alex no ve, y viceversa, aunque miren lo mismo. Una trama negra sobre el caso de alguien que desaparece y alguien que lo busca, pero con un punto pop, un ramalazo salvaje y otro melanc&oacute;lico a causa de la soledad que duele, y, sobre todo, de la experimentada certeza de que en una gran ciudad moderna todos sus habitantes son un poco como objetos perdidos, y todos podemos perderlo todo de golpe si no nos andamos con ojo&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Aunque era ya algo que en la novel&iacute;stica espa&ntilde;ola hab&iacute;an iniciado los <strong>Ray Loriga</strong>, (con <em>H&eacute;roes </em>y <em>Ca&iacute;dos del cielo</em>) <strong>Benjam&iacute;n Prado </strong>(con <em>Raro</em> y <em>Nunca le des la mano a un pistolero zurdo</em>) y <strong>Jos&eacute; &Aacute;ngel Ma&ntilde;as </strong>(con <em>Historias del Kronen</em>), la llamada <strong>Generaci&oacute;n Nocilla</strong> &ndash;integrada por Agust&iacute;n Fern&aacute;ndez Malo, Vicente Luis Mora, Jorge Carri&oacute;n, Eloy Fern&aacute;ndez Porta, Javier Fern&aacute;ndez, Milo Krmpotic, Oscar Gual, Mario Cuenca Sandoval, Lolita Bosch, Javier Calvo, Dom&eacute;nico Chiappe, Gabi Mart&iacute;nez, &Aacute;lvaro Colomer, Harkaitz Cano, Juan Francisco Ferr&eacute;, Germ&aacute;n Sierra, etc&eacute;tera&ndash; incorpor&oacute; la cultura pop a la noveler&iacute;a espa&ntilde;ola de una forma determinante, sugestiva y sumamente estimulante.
    </p><p class="article-text">
        Pero a muchos no se nos ha escapado que, aunque hubo t&iacute;midos precedentes en y <strong>Juan Madrid</strong>, quien ha incorporado de forma plena el pop y el afterpop a la novela negra espa&ntilde;ola ha sido fundamentalmente <strong>Carlos Zan&oacute;n</strong> (Barcelona, 1966).
    </p><p class="article-text">
        Por eso la aparici&oacute;n ahora de <a href="https://www.penguinlibros.com/es/tematicas/460198-libro-objetos-perdidos-9791387640071" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Objetos perdidos</em></a>, la nueva novela de Carlos Zan&oacute;n, confirma ahora algo que ya intu&iacute;amos desde hace a&ntilde;os: la consolidaci&oacute;n de una voz singular dentro de la narrativa <em>noir </em>espa&ntilde;ola contempor&aacute;nea. Una voz que ha sabido dialogar con la tradici&oacute;n de la novela negra sin someterse nunca por completo a sus convenciones. Desde <a href="https://www.casadellibro.com/libro-tarde-mal-y-nunca/9788498678949/1817878" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Tarde, mal y nunca</em></a> hasta <em>Y</em><a href="https://www.tiposinfames.com/libros/yo-fui-johnny-thunders/75575/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>o fui Johnny Thunders</em></a>, pasando por <em>T</em><a href="https://www.tiposinfames.com/libros/love-song/67829/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>axi </em></a><a href="https://www.tiposinfames.com/libros/love-song/67829/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">o </a><a href="https://www.tiposinfames.com/libros/love-song/67829/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Love Song</em></a>, Zan&oacute;n ha ido construyendo un territorio literario reconocible: una Barcelona nocturna, pop, y sentimentalmente devastada, donde los personajes deambulan entre la nostalgia, la precariedad y una vaga esperanza de redenci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Una intriga que es, ante todo, una indagaci&oacute;n moral</strong>
    </p><p class="article-text">
        En <em>Objetos perdidos</em>, aunque quiz&aacute; haya menos m&uacute;sica referenciada que en novelas precedentes suyas, esa po&eacute;tica de Zan&oacute;n alcanza su formulaci&oacute;n m&aacute;s depurada. El protagonista, &Aacute;lex Gual, es un abogado entrado en carnes (a tal efecto arrastra por la vida un peso f&iacute;sico y otro psicoanal&iacute;tico que deviene de su condici&oacute;n de ni&ntilde;o gordo) y venido a menos, uno que se ha separado y se ha quedado m&aacute;s solo de lo que esperaba, el cual vive en un hotel y sobrevive profesionalmente buscando personas desaparecidas mientras lidia con su propia identidad fracturada. La novela se inspira libremente en la desaparici&oacute;n real de un joven en Barcelona, y plantea, m&aacute;s que un misterio criminal convencional, una reflexi&oacute;n sobre la fragilidad social contempor&aacute;nea: cualquiera &ndash;parece decir Zan&oacute;n&ndash; puede caer en la intemperie con apenas un par de decisiones equivocadas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El propio autor ha subrayado esa dimensi&oacute;n existencial del relato: la novela trata de &ldquo;gente que se pierde, gente que est&aacute; perdida y gente que busca&rdquo;, situando el foco en los m&aacute;rgenes de una ciudad donde confluyen mafias, prostituci&oacute;n y precariedad urbana.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta perspectiva (en la que confluyen la mirada del <em>hard boiled</em> la de la <em>crook storie</em> y hasta la de la cr&oacute;nica negra) desplaza argumentalmente el inter&eacute;s narrativo desde el enigma policial hacia la deriva vital de los personajes. El crimen &ndash;si lo hay&ndash; se vuelve casi secundario frente a la exploraci&oacute;n de las biograf&iacute;as heridas que pueblan la narraci&oacute;n. En este sentido, Zan&oacute;n contin&uacute;a una l&iacute;nea muy visible en su obra: el <em>noir </em>como escenario emocional antes que como maquinaria de suspense.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La continuidad de un proyecto narrativo</strong>
    </p><p class="article-text">
        Le&iacute;da dentro del conjunto de su narrativa, <em>Objetos perdidos</em> parece prolongar una serie de obsesiones tem&aacute;ticas que atraviesan los libros anteriores del autor.
    </p><p class="article-text">
        En <em>Yo fui Johnny Thunders</em>, premiada en la Semana Negra de Gij&oacute;n en 2015, el centro de gravedad era la memoria de un m&uacute;sico fracasado que intenta recomponer su vida; en <em>Taxi,</em> un conductor nocturno recorr&iacute;a Barcelona durante una semana como un Ulises urbano que huye de s&iacute; mismo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los protagonistas de Zan&oacute;n comparten una condici&oacute;n: son derrotados l&uacute;cidos, personajes que conocen demasiado bien el precio de sus errores. No buscan tanto resolver un caso como sobrevivir al d&iacute;a siguiente. Por eso la prosa del autor &ndash;seca, fragmentaria, con sutiles impregnaciones l&iacute;ricas, y muy influida por la m&uacute;sica rock&ndash; se inclina hacia el mon&oacute;logo interior, el di&aacute;logo cortante y la observaci&oacute;n ir&oacute;nica de la vida cotidiana.
    </p><p class="article-text">
        En <em>Objetos perdidos</em>, el recurso del &ldquo;ni&ntilde;o gordo&rdquo; que habita la conciencia del protagonista funciona como una met&aacute;fora de la memoria y la inseguridad: todos arrastramos, parece sugerir el relato, una versi&oacute;n infantil de nosotros mismos que nunca termina de desaparecer.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Zan&oacute;n y la novela negra espa&ntilde;ola de su generaci&oacute;n</strong>
    </p><p class="article-text">
        La generaci&oacute;n de Zan&oacute;n &ndash;en la que podr&iacute;an incluirse autores como Toni Hill, Alexis Ravelo, Rosa Ribas, Victor del &Aacute;rbol, Paco G&oacute;mez Escribano y por ah&iacute; todo seguido&ndash; ha renovado el g&eacute;nero negro espa&ntilde;ol desplaz&aacute;ndolo desde la pura intriga policial hacia territorios m&aacute;s literarios o antropol&oacute;gicos o psicol&oacute;gicos.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, Zan&oacute;n ocupa un lugar peculiar dentro de ese panorama. Mientras muchos de sus contempor&aacute;neos han cultivado series detectivescas de estructura cl&aacute;sica, &eacute;l ha preferido novelas h&iacute;bridas, donde la investigaci&oacute;n funciona como excusa narrativa para explorar un paisaje moral y urbano.
    </p><p class="article-text">
        No es casual que fuese elegido para continuar las aventuras del detective <strong>Pepe Carvalho</strong>, el personaje creado por <strong>Manuel V&aacute;zquez Montalb&aacute;n</strong>, con la novela <em>Carvalho: problemas de identidad. </em>Ese encargo supuso, de alg&uacute;n modo, el reconocimiento de que Zan&oacute;n era uno de los herederos m&aacute;s leg&iacute;timos de la tradici&oacute;n negra barcelonesa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero su relaci&oacute;n con el g&eacute;nero es ambigua: sus novelas no siempre responden a las expectativas del lector de policiales, porque el inter&eacute;s del autor se sit&uacute;a en el territorio sentimental de los personajes, m&aacute;s cerca del retrato urbano que del procedimiento detectivesco.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Barcelona como escenario literario 'noir'</strong>
    </p><p class="article-text">
        En este punto, la obra de Zan&oacute;n se inscribe en una tradici&oacute;n muy precisa: la que ha convertido a Barcelona en una de las grandes capitales literarias del <em>noir </em>europeo.
    </p><p class="article-text">
        Esa tradici&oacute;n arranca con la figura fundacional de <strong>Manuel V&aacute;zquez Montalb&aacute;n</strong>, cuya serie de Carvalho dibuj&oacute; una Barcelona marcada por las transformaciones pol&iacute;ticas y sociales de la Transici&oacute;n. A su lado se sit&uacute;an narradores como <strong>Francisco Gonz&aacute;lez Ledesma</strong> o <strong>Andreu Mart&iacute;n</strong>, que retrataron una ciudad m&aacute;s &aacute;spera, poblada por polic&iacute;as, delincuentes y marginados.
    </p><p class="article-text">
        Zan&oacute;n hereda ese imaginario urbano, pero lo traslada a la Barcelona del siglo XXI: una ciudad gentrificada, tur&iacute;stica, donde el viejo tejido social parece deshacerse entre bares tem&aacute;ticos, apartamentos tur&iacute;sticos y barrios convertidos en parques tem&aacute;ticos. En sus novelas, la acci&oacute;n ya no se concentra necesariamente en el centro hist&oacute;rico &ndash;como ocurr&iacute;a en los relatos de Carvalho&ndash; sino que se desplaza hacia los m&aacute;rgenes y periferias urbanas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La Barcelona de Zan&oacute;n es, en suma, una ciudad melanc&oacute;lica y nocturna, donde los personajes circulan como sombras entre hoteles baratos, bares de madrugada y calles que han perdido su identidad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Una novela sobre la desaparici&oacute;n</strong>
    </p><p class="article-text">
        Desde esta perspectiva, <em>Objetos perdidos</em> podr&iacute;a leerse como una met&aacute;fora del propio g&eacute;nero negro contempor&aacute;neo. Si la novela cl&aacute;sica buscaba resolver un crimen, Zan&oacute;n parece interesado en otra cosa: en registrar las formas modernas de la desaparici&oacute;n &ndash;social, sentimental, urbana&ndash; que afectan a los individuos de nuestro tiempo.
    </p><p class="article-text">
        De ah&iacute; que el t&iacute;tulo resulte tan preciso. No se trata solo de personas extraviadas, sino de vidas desplazadas, de identidades que se desdibujan en el ruido de la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, la novela confirma lo que ya sab&iacute;amos: que la narrativa de Carlos Zan&oacute;n no pretende competir con el <em>thriller</em> de consumo r&aacute;pido, sino continuar una tradici&oacute;n literaria donde el <em>noir</em> funciona como un instrumento de conocimiento moral y urbano.
    </p><p class="article-text">
        Y en esa l&iacute;nea &ndash;heredera de <strong>Manuel V&aacute;zquez Montalb&aacute;n</strong> pero profundamente personal&ndash; Zan&oacute;n se consolida como uno de los narradores que mejor est&aacute;n sabiendo capturar el pulso sombr&iacute;o de la Barcelona contempor&aacute;nea.
    </p><p class="article-text">
        No es la mejor novela de Carlos Zan&oacute;n. Es m&aacute;s que eso.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Artigue]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/objetos-perdidos-novela-negra-de-carlos-zanon-critica-literaria-por-luis-artigue_1_13061342.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 12 Mar 2026 17:00:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['Objetos perdidos', de Carlos Zanón]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,España]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Laberinto mar: un viaje por la vida y la historia de nuestras costas', de Noemí Sabugal]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/laberinto-mar-viaje-vida-historia-costas-noemi-sabugal_1_13045462.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/354f0453-9fad-4529-8a2f-6f8bbc290a86_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;Laberinto mar: un viaje por la vida y la historia de nuestras costas&#039;, de Noemí Sabugal"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Luis Artigue afronta en su crítica literaria semanal lo último de la premiada escritora leonesa Noemí G. Sabugal –"una de las mejores literatas de la actualidad en la que la prosa periodística y la lírica contenida se besan"–, concluyendo que es una lectura "muy recomendable"</p></div><p class="article-text">
        Esclavos, piratas, corsarios y galeotes junto a cayucos, mariscadoras, percebeiros, bateiros y marinos mercantes; la belleza de las olas contra el chapapote y el salitre mezclado con carb&oacute;n, gasoil y acero en astilleros y puertos carboneros y sider&uacute;rgicos, los na&uacute;fragos de Terranova, la Costa de la Morte, Palos, frente a las aguas casi en calma del Mediterr&aacute;neo con &aacute;nforas hundidas, o las bellas playas de Canarias, los tesoros y la basura, el cambio clim&aacute;tico, el lirismo sin fin de la contemplaci&oacute;n de las olas&hellip; 
    </p><p class="article-text">
        En efecto, el mar no empieza en la orilla, sino en la memoria. Cada puerto guarda un linaje de ausencias, cada barca es un peque&ntilde;o testamento flotante. Mirarlo es las m&aacute;s de las veces escuchar las voces de quienes se jugaron la vida para que este pa&iacute;s respirara sal y futuro&hellip; &iexcl;Y as&iacute; nos lo hace saber este libro!
    </p><p class="article-text">
        Si en el excelente libro <a href="https://www.penguinlibros.com/es/literatura-contemporanea/7119-libro-hijos-del-carbon-9788420439440" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Hijos del carb&oacute;n</em></a> <strong>Noem&iacute; Sabugal</strong> (Le&oacute;n, 1979) desentra&ntilde;aba con palabra tensa y coraz&oacute;n encendido la geograf&iacute;a &iacute;ntima de una Espa&ntilde;a oculta &ndash;la de las cuencas mineras, los pulmones sucios de carb&oacute;n y las sagas familiares que se desmoronan cuando se apagan las minas&ndash;, en <a href="https://www.penguinlibros.com/es/literatura-contemporanea/349959-libro-laberinto-mar-9788420467252" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Laberinto mar</em></a><em> </em>(Alfaguara) su mirada se abre y se vuelve en s&iacute; misma oc&eacute;ano. Y eso mismo le ocurre a su bella prosa. All&iacute; donde el ensayo, la cr&oacute;nica period&iacute;stica y la literatura testimonial parecen elementos separados, Sabugal los hace confluir con naturalidad aparente: aqu&iacute; late la investigaci&oacute;n rigurosa, all&iacute; el testimonio descarnado, y en cada p&aacute;gina se siente el pulso de un pa&iacute;s que, como nuestra piel, est&aacute; bordado de sal, salitre y memoria.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si el ya citado libro sobre el carb&oacute;n fue una cartograf&iacute;a de los interiores &ndash;de las minas, y de las voces que nadie hab&iacute;a recogido&ndash; este nuevo t&iacute;tulo es una cartograf&iacute;a de m&aacute;rgenes, de aristas, de bordes donde todo acontece y casi nada queda quieto. Espa&ntilde;a, nos recuerda Sabugal una y otra vez, es en s&iacute; misma una isla fragmentada: pen&iacute;nsula de mares que la circundan y cicatrices que el tiempo no debe dejar caer en el olvido.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Prosa period&iacute;stica y l&iacute;rica contenida se besan</strong></h2><p class="article-text">
        Como buen libro en el que la prosa period&iacute;stica y la l&iacute;rica contenida se besan, la autora, que empieza por Gij&oacute;n y su mar permanentemente encabronado, nos lleva enseguida desde los &uacute;ltimos cazadores de ballenas hasta las olas que rompen contra los testimonios de marineros, bi&oacute;logos marinos o mariscadoras veteranas o hasta su&nbsp;&nbsp;abuelo &ndash;estas voces, evocadoras de una no ficci&oacute;n viva en la l&iacute;nea de <strong>Leila Guerriero</strong>, emergen con una fuerza testimonial que trasciende la simple descripci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sabugal se documenta, viaja, navega, lee a <strong>Manuel Rivas</strong>, investiga y conversa y conversa <em>in situ</em> con el mismo esp&iacute;ritu de quien quiere escuchar m&aacute;s que imponer, y en ello creemos que hay un eco de la literatura de viajes que <strong>Julio Llamazares</strong> aplaudir&iacute;a: no se trata solo de contar hechos, sino de sentirlos, y por eso aqu&iacute; en el texto se funden periodismo, historia, ensayo, cr&oacute;nica y memoria personal. Eso le permite a la autora, por ejemplo, situar el relato de una galerna o de un naufragio como si de un rito esencial de la existencia humana se tratase; como si las costas fuesen un espejo en el que se refleja no s&oacute;lo la geograf&iacute;a, sino las pasiones y las p&eacute;rdidas colectivas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo que distingue a <em>Laberinto mar</em> &ndash;y lo que, por decirlo con t&eacute;rminos de la moderna teor&iacute;a de la literatura, hace que la lectura se convierta en una experiencia dial&eacute;ctica y sensorial&ndash; es su tensi&oacute;n entre el rigor etnogr&aacute;fico y la luminosidad po&eacute;tica. Sabugal no renuncia a la precisi&oacute;n, pero tampoco a que el lector sienta en la garganta la sal de cada historia. En ese cruce de caminos se encuentran aqu&iacute;, desde la presencia inevitable de los micropl&aacute;sticos en las praderas de posidonia hasta las leyendas de navegantes cl&aacute;sicos o las voces de las mujeres que tiraron de las embarcaciones con manos de hierro.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y es que este libro &ndash;como lo fue <em>Hijos del carb&oacute;n</em>&ndash; es tambi&eacute;n un homenaje a los oficios, a los sacrificios profesionales y vitales que se hacen cada d&iacute;a en contacto con un elemento que es a la vez fuente de vida y amenaza perpetua. La miner&iacute;a y el mar no son mundos tan distintos, como ella misma ha se&ntilde;alado: ambos son espacios donde el cuerpo se expone, donde la naturaleza es juez y parte, donde la memoria colectiva se teje en torno a la resistencia y al testimonio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; las cosas, <em>Laberinto mar</em> no solo nos invita a leer la historia de un pa&iacute;s a trav&eacute;s de sus costas, sino a <em>escuchar</em> el oleaje de sus voces, a sentir el rumor de la vida que se juega en cada puerto, cada playa, cada embarcaci&oacute;n. Y lo hace con la prosa de una autora que sabe que la literatura &ndash;como el mar&ndash; no se doma, sino que solo se comprende en su inmensidad musical y sensorial.
    </p><p class="article-text">
        Nadie como Noem&iacute; Sabugal nos hab&iacute;a hecho tomar bella cuenta de que Espa&ntilde;a no termina en la costa: empieza en ella, en la sal de sus oficios y en el sacrificio de quienes aprendieron a vivir mirando al horizonte&hellip; 
    </p><p class="article-text">
        Un libro muy recomendable.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Artigue]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/laberinto-mar-viaje-vida-historia-costas-noemi-sabugal_1_13045462.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 06 Mar 2026 17:00:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['Laberinto mar: un viaje por la vida y la historia de nuestras costas', de Noemí Sabugal]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[La Biblioteca del Reino,Libros,Literatura,León,Periodismo,España]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Echando de menos a Inés Arrimadas]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/echando-de-menos-a-ines-arrimadas-columna-semanal-escritor-luis-artigue-el-bibliopata_129_13021473.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/397cda6e-602c-4aca-9655-178525dfda01_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Echando de menos a Inés Arrimadas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Luis Artigue, cronista friqui de la actualidad en ILEÓN, inaugura su particular campaña electoral autonómica en Castilla y León con faldas y a lo loco</p></div><p class="article-text">
        Como cronista friqui de la actualidad mediante esta columna semanal me dicen que he de declararme neutral en la inminente contienda auton&oacute;mica, y s&iacute;, se&ntilde;oras y se&ntilde;ores del jurado, tal y como est&aacute; la cosa, echar de menos a <strong>In&eacute;s Arrimadas</strong> en este febrero h&uacute;medo, pre-electoral y polarizado es mi forma de declararme tan neutral como Suiza&hellip; 
    </p><p class="article-text">
        En efecto en este pasado febrero tan h&uacute;medo como el blus&oacute;n de los domingos del <strong>padre Feijoo</strong> (nos referimos a <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Benito_Jer%C3%B3nimo_Feijoo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Benito Jer&oacute;nimo Feijoo</strong></a>, el ilustrado del siglo XVII autor del teatro cr&iacute;tico universal, no se vayan ustedes a pensar) se echa mucho de menos que llegue otra vez <strong>In&eacute;s Arrimadas</strong> con sus ojos ni&ntilde;a, con sus ojos joya, y con su negro r&iacute;o en el cabello a juego con esa lozan&iacute;a suya que tanto ten&iacute;a de las mujeres azules y rosa de<strong> Picasso</strong> como de la mezcla gen&eacute;tica e hist&oacute;rica de todas las Espa&ntilde;as, que llegue otra vez, digo, como reci&eacute;n venida del fondo de nuestra vida, se suba a la platea mitinera as&iacute;, con las l&aacute;grimas de <strong>Ant&iacute;gona</strong> lloradas hacia adentro, y, de pronto, enarbole mientras habla una bandera de Espa&ntilde;a que casi vaya a juego con su chaqueta roja y, la cual, al sujetarla mientras discursa, le vuelva a dar un aire de cuadro de <strong>Delacroix</strong> (la libertad guiando al pueblo) al que s&oacute;lo le falte el <em>topless </em>del original&hellip;
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;S&iacute;, se echa mucho de menos a In&eacute;s Arrimadas, porque sin eso aqu&iacute; ahora las espa&ntilde;oladas mitineras las hace la derechona, y lo suyo, m&aacute;s que sutileza femenina, son coces del caballo de <strong>Espartero</strong>!
    </p><p class="article-text">
        En efecto les digo que a mi loco juicio se echa menos a In&eacute;s Arrimadas en la trifulca auton&oacute;mico-electoral atrevi&eacute;ndose a decir, con verbo de <strong>Agustina de Arag&oacute;n</strong> y la agudeza l&iacute;rico-filos&oacute;fica de <strong>Mar&iacute;a Zambrano</strong>, las inc&oacute;modas verdades del barquero moderno ah&iacute;, en medio de ese antiguo, retr&oacute;grado, monacato de sombras que es el inter&eacute;s auton&oacute;mico subyugado presupuestariamente casi por completo por el independentismo.
    </p><p class="article-text">
        Ea, un discurso mitinero m&aacute;s de la morena de verde luna, por decirlo con palabras&nbsp;de <strong>Federico Garc&iacute;a Lorca</strong>, resultar&iacute;a tan actual&iacute;simo como hist&oacute;rico y, sobre todo, tendr&iacute;a el sentido de pa&iacute;s que, en otro tiempo, atesoraba el socialismo: de hecho bien podr&iacute;a ser un discurso de prosa directa y que, al tiempo que dibujara con sustantivos y met&aacute;foras ese puzle que viene a ser hoy Espa&ntilde;a, hablara no sobre la democracia de unos pocos ni, siquiera, sobre la democracia de la mayor&iacute;a, sino que glosara de la democracia de todos (que es algo de lo que ya no habla nadie ahora y de esos polvos estos fetos)&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Eso, un nuevo discurso de In&eacute;s Arrimadas en medio de la campa&ntilde;a electoral de Castilla y Le&oacute;n, que todo el mundo sabe que va a ser la campa&ntilde;a electoral m&aacute;s en clave nacional de todas las que hemos tenido, creemos que albergar&iacute;a todo eso que tienen las cosas palpables, inmediatas, gr&aacute;ficas y directas que caracterizan nuestra loca &eacute;poca.
    </p><p class="article-text">
        Y es que el gesto de In&eacute;s Arrimadas de dar discursos con la bandera en la mano, reactualizado en este tiempo nuestro, resultar&iacute;a un &eacute;xito desde el punto de vista del m&aacute;rketing y del eco digital-medi&aacute;tico (habida cuenta de que el nivel est&aacute; tan bajo que el espacio de centro de In&eacute;s rrimadas y los suyos ha sido ocupado por la extremo derecha)&hellip; Si diera ella un discurso as&iacute; en nuestra campa&ntilde;a auton&oacute;mica <strong>Gabriel Rufi&aacute;n</strong>, sin salir de la celda de s&iacute; mismo, al verla bandera en mano pondr&iacute;a la misma cara que si, tras haber le&iacute;do por fin el librito escrito por sus dos venerados santos <strong>Marx</strong> y <strong>Engels</strong> titulado <a href="https://proletarios.org/books/Marx-Engels_Los-nacionalismos-contra-el-proletariado.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Los nacionalismos contra el proletariado</em></a><em>,</em> acabara de darse cuenta de que lo de la uni&oacute;n de las izquierdas es una contradicci&oacute;n en sus t&eacute;rminos. A su vez <strong>Ma&ntilde;ueco</strong>, el <strong>Fred Astaire</strong> repulido que no mete un ruido pero las mata callando, reaccionar&iacute;a primero y, a In&eacute;s Arrimadas, la contestar&iacute;a como dolido por que tan buen golpe de efecto pol&iacute;tico-medi&aacute;tico no se le hubiera ocurrido a &eacute;l, y el alcalde de Soria cuyo nombre a&uacute;n desconocemos pero s&iacute; recordamos que le hicieron candidato y empez&oacute; hablando mal de Le&oacute;n (luego <a href="https://www.eldiario.es/castilla-y-leon/politica/martinez-psoe-pide-perdon-polemica-i-griega-leon-involuntario-intencion-herir-sensibilidad_1_12728421.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pidi&oacute; perd&oacute;n</a>) se ver&iacute;a obligado a decir que lo de Arrimadas no est&aacute; bien dicho pues hablan mejor los de Esquerra y los de Bildu y su bandera es m&aacute;s larga.
    </p><p class="article-text">
        Pero ella, igual que la yegua rebelde de los poemas de <strong>Alberti</strong>, igual que una salva de luz en medio del vac&iacute;o, igual que una irrupci&oacute;n tan repentina como oportuna de la raz&oacute;n de estado, dar&iacute;a un discurso abanderado (ya se encargar&iacute;an los leonesistas de explicar al vulgo que en la bandera de Espa&ntilde;a sale Le&oacute;n bien claro y resplandeciente) que har&iacute;a temblar TwiXtter, Facebook, Youtube, har&iacute;a temblar los techos de la sala, la Cibeles, la Giralda y hasta mover&iacute;a las gafas de <strong>Mary Poppins</strong> que llevaba <strong>Mar&iacute;a Jes&uacute;s Montero</strong> antes de operarse de lo suyo&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Se vienen&nbsp;unas elecciones auton&oacute;micas m&aacute;s divertidas que nunca&hellip; Y en ellas echar de menos en campa&ntilde;a a In&eacute;s Arrimadas es un modo de declararse neutral como Suiza&hellip;
    </p><p class="article-text">
        En fin.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Artigue]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/echando-de-menos-a-ines-arrimadas-columna-semanal-escritor-luis-artigue-el-bibliopata_129_13021473.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 02 Mar 2026 10:30:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Echando de menos a Inés Arrimadas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Elecciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['En todo hay una grieta y por ella entra la luz', de Patricio Pron]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/en-todo-hay-una-grieta-entra-luz-y-por-ella-de-patricio-pron-critica-literaria-por-luis-artigue_1_13012048.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/411275d4-02d3-4f98-b6b1-1a30cb8bece0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;En todo hay una grieta y por ella entra la luz&#039;, de Patricio Pron"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En su reseña semanal Luis Artigue se centra en la última novela recién publicada por Editorial Anagrama de uno de los grandes escritores contemporáneos en castellano</p></div><p class="article-text">
        <a href="https://patriciopron.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Patricio Pron</strong></a> (Rosario, 1975) es un escritor argentino cuya obra se mueve entre Argentina y Europa (especialmente Alemania, pa&iacute;s en el que residi&oacute; varios a&ntilde;os mientras realizaba estudios de filolog&iacute;a rom&aacute;nica en la Universidad de G&ouml;ttingen). Esa experiencia de desplazamiento marc&oacute; de manera decisiva su literatura, atravesada por la memoria pol&iacute;tica argentina, las herencias familiares y la reflexi&oacute;n sobre la propia escritura. Se trata de una obra que en conjunto traza un mapa inquieto entre la memoria personal y las fisuras de la historia colectiva, especialmente la argentina, explorando c&oacute;mo el pasado &ndash;dictaduras, silencios familiares, herencias ideol&oacute;gicas&ndash; se filtra en el presente con una mezcla de iron&iacute;a, lucidez y extra&ntilde;amiento. Desde sus primeras novelas &ndash;<em>Formas de morir </em>(1998), <em>Nadadores muertos </em>(2001), <em>Una puta mierda</em> (2007), <em>El comienzo de la primavera </em>(2008)&ndash; hasta libros como <em>El esp&iacute;ritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia </em>(2011), y <em>&nbsp;La vida interior de las plantas de interior</em> (2013), Pron ha construido en efecto una narrativa que combina reflexi&oacute;n ensay&iacute;stica y pulsi&oacute;n ficcional, con una prosa precisa, a veces fragmentaria, que desconf&iacute;a de los relatos cerrados y prefiere la duda como m&eacute;todo. Su estilo, atravesado por referencias culturales y una mirada cr&iacute;tica sobre la literatura misma, convierte cada texto en una indagaci&oacute;n sobre qu&eacute; significa contar y recordar en tiempos de incertidumbre.
    </p><p class="article-text">
        La &uacute;ltima novela de <strong>Patricio Pron</strong>, <a href="https://www.anagrama-ed.es/libro/narrativas-hispanicas/en-todo-hay-una-grieta-y-por-ella-entra-la-luz/9788433949158/NH_782" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>En todo hay una grieta y por ella entra la luz</em></a><em> </em>(2026), confirma algo que ya se intu&iacute;a en sus libros anteriores: que su proyecto narrativo no consiste en contar historias sino en interrogar los dispositivos que las hacen posibles. Aqu&iacute;, bajo la apariencia modesta (casi burocr&aacute;tica) de un encargo biogr&aacute;fico que no llega a cumplirse, se despliega una meditaci&oacute;n sobre la responsabilidad de la escritura desobediente en un tiempo de imposiciones y prebendas que en realidad son fracturas morales y pol&iacute;ticas.
    </p><p class="article-text">
        El argumento, si cabe emplear a&uacute;n esa palabra en la obra de Pron, se organiza en torno a un escritor trasunto del autor que, desde Nueva York, debe redactar la biograf&iacute;a de una figura determinada (<strong>Fondane</strong>), y que, en lugar de hacerlo, convierte la pesquisa en una deriva reflexiva donde comparecen, con una l&oacute;gica oblicua pero f&eacute;rrea, nombres y episodios que dibujan el mapa intelectual de nuestro presente. Entre ellos, la figura de <strong>Benjamin Fondane</strong> &ndash;que iba a ser el objeto de su biograf&iacute;a&ndash; emerge como una conciencia tr&aacute;gica del siglo XX, poeta y pensador y hasta cineasta franc&eacute;s que lleg&oacute; tarde a todo, y cuya vida y muerte funcionan como recordatorio de que toda biograf&iacute;a es tambi&eacute;n un ajuste de cuentas con la historia. La evocaci&oacute;n de Fondane aqu&iacute; no es erudici&oacute;n decorativa: es un espejo en el que el narrador mide la insuficiencia &ndash;o la temeridad&ndash; de escribir sobre otro.
    </p><p class="article-text">
        Junto a esa dimensi&oacute;n intelectual aparece el estruendo del presente, encarnado en la sombra ubicua de <strong>Donald Trump</strong>, cuya menci&oacute;n en el texto, aunque tangencial, no es meramente coyuntural. Trump representa aqu&iacute; la cristalizaci&oacute;n de un discurso que trivializa la verdad y convierte el lenguaje en instrumento de demolici&oacute;n. Frente a esa ret&oacute;rica de la simplificaci&oacute;n y el eslogan, la novela propone la complejidad, la nota al pie, la atenci&oacute;n reforzada y la digresi&oacute;n razonada como formas de resistencia. Si el poder reduce, la literatura expande.
    </p><h2 class="article-text">Preocupaci&oacute;n ecol&oacute;gica</h2><p class="article-text">
        No es menor la preocupaci&oacute;n ecol&oacute;gica que atraviesa el texto, la conciencia del mundo que desaparece, una inquietud que no se formula en clave panfletaria sino como s&iacute;ntoma de un desajuste profundo entre relato y realidad. El deterioro del planeta, las advertencias cient&iacute;ficas, la conciencia de un tiempo que se agota, act&uacute;an como tel&oacute;n de fondo que impregna la reflexi&oacute;n del narrador: &iquest;Qu&eacute; significa escribir&nbsp;biograf&iacute;as &ndash;ordenar una vida, clausurarla en un volumen- cuando lo que est&aacute; en juego es la continuidad misma de la vida en com&uacute;n? La grieta del t&iacute;tulo es tambi&eacute;n la del suelo que pisamos (en esto emparenta intencionalmente esta novela con las de <strong>Roberto Bola&ntilde;o</strong>, en quien la literatura es tambi&eacute;n siempre pesquisa, desplazamiento, b&uacute;squeda de una verdad que se resiste a ser clausurada, pero es dif&iacute;cil no advertir tambi&eacute;n la sombra de <strong>Jorge Luis Borges</strong> en su concepci&oacute;n del texto como artefacto intelectual, y atisbar la huella de <strong>Ricardo Piglia</strong>, sobre todo en la intersecci&oacute;n entre relato e investigaci&oacute;n, en esa convicci&oacute;n de que toda narraci&oacute;n esconde una teor&iacute;a de la lectura y una pol&iacute;tica del sentido).
    </p><p class="article-text">
        En este sentido la estructura pastiche de esta novela tan posmoderna incluye relato, ensayo, cr&oacute;nica y memorias, y, si ya hab&iacute;a precedentes contempor&aacute;neos en este tipo de estructuras narrativas y en la tematizaci&oacute;n de la propia imposibilidad de escribir. (<strong>Enrique Vila-Matas</strong> por ejemplo) lo de Patricio Pron va m&aacute;s all&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        Y en un plano m&aacute;s &iacute;ntimo, la figura del abuelo materno, otro elemento del argumento de esta novela-puzzle, introduce la dimensi&oacute;n afectiva y memorial&iacute;stica que equilibra la densidad ensay&iacute;stica del libro. Ese abuelo inmigrante que al llegar a su destino deviene cham&aacute;n, convocado desde la memoria familiar, no es solo un personaje secundario sino el recordatorio de que toda escritura nace de una herencia, de una cadena de relatos transmitidos y deformados (cabr&iacute;a situar aqu&iacute; la influencia en Pron de <strong>W. G. Sebald</strong>, particularmente en el modo de entrelazar memoria personal, reflexi&oacute;n hist&oacute;rica y digresi&oacute;n ensay&iacute;stica). La biograf&iacute;a incumplida del encargo resuena as&iacute; con las biograf&iacute;as impl&iacute;citas &ndash;las que no se escriben pero nos constituyen&ndash; que el narrador arrastra consigo. Y, con todo, el escritor en crisis que parece contagiar su obra de su propia crisis y de las crisis que atraviesan el mundo (sobre todo la ecol&oacute;gica) no termina escribiendo sobre la destrucci&oacute;n del mundo sino la desconstrucci&oacute;n del mismo, y ah&iacute; est&aacute; la grieta de esperanza que muestra esta novela.
    </p><h2 class="article-text"><strong>El uso de las notas a pie de p&aacute;gina</strong></h2><p class="article-text">
        Pero el verdadero prodigio de la novela no es epistemol&oacute;gico ni pol&iacute;tico sino que es estructural de la novela reside en el uso de las notas a pie de p&aacute;gina. En manos menos h&aacute;biles habr&iacute;an sido un obst&aacute;culo o una coqueter&iacute;a metaliteraria pretenciosa. Aqu&iacute; son un segundo cauce narrativo que no interrumpe el fluir del relato principal sino que lo multiplica. Las notas no corrigen: redimensionan; complejizan. No se limitan a aportar datos: abren fisuras por las que el sentido se dispersa y se enriquece. El lector comprende pronto que el centro del libro no est&aacute; en la superficie del texto, sino en esa conversaci&oacute;n subterr&aacute;nea entre cuerpo y margen.
    </p><p class="article-text">
        En ese gesto formal literariamente ambicioso hay una declaraci&oacute;n est&eacute;tica. El escritor protagonista, al incumplir su encargo, no fracasa: desobedece. Y al desobedecer afirma, sin proclamarlo, que escribir hoy &ndash;si ha de ser algo m&aacute;s que una mercanc&iacute;a cultural&ndash; es sustraerse a la l&oacute;gica de la eficacia, de la linealidad, del producto terminado. La negativa a entregar la biograf&iacute;a prometida es tambi&eacute;n la negativa a someter la experiencia a un molde tranquilizador.
    </p><p class="article-text">
        Esta novela de t&iacute;tulo de canci&oacute;n de <strong>Leonard Cohen</strong> y repleta de frases con vocaci&oacute;n de cita literaria dialoga con el resto de la obra de Pron &ndash;con su exploraci&oacute;n constante de la memoria hist&oacute;rica, de los v&iacute;nculos familiares, de las zonas ciegas del relato&ndash; y la lleva un paso m&aacute;s all&aacute;. Si en libros anteriores la investigaci&oacute;n y el archivo ya ocupaban un lugar central, aqu&iacute; el archivo se desborda y se convierte en estructura misma del texto. La grieta no es solo un motivo tem&aacute;tico: es un m&eacute;todo.
    </p><p class="article-text">
        <em>En todo hay una grieta y por ella entra la luz</em> es, pues, una novela que asume el riesgo de pensar. En tiempos de discursos cerrados y opiniones instant&aacute;neas, Pron propone la lentitud de la nota al pie, la incomodidad de la duda, la &eacute;tica de la desobediencia, como una reflexi&oacute;n sobre el tiempo y sobre el sentido de lo humano en un mundo en el que todo est&aacute; desapareciendo. 
    </p><p class="article-text">
        Y en esa apuesta &ndash;exigente, pero profundamente literaria&ndash; encuentra su forma m&aacute;s luminosa.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Artigue]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/en-todo-hay-una-grieta-entra-luz-y-por-ella-de-patricio-pron-critica-literaria-por-luis-artigue_1_13012048.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 26 Feb 2026 17:30:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['En todo hay una grieta y por ella entra la luz', de Patricio Pron]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Internacional,La Biblioteca del Reino]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Capítulos de la Historia de Europa en Versión Friki: hoy, el Oro de Moscú]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/capitulos-de-la-historia-de-europa-version-friki-el-oro-moscu-columna-semanal-escritor-luis-artigue-el-bibliopata_129_13011957.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6c0373f7-015f-437b-b9ca-c66fe9ae0cc4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Capítulos de la Historia de Europa en Versión Friki: hoy, el Oro de Moscú"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El escritor Luis Artigue con su habitual humor y desparpajo prosístico nos dice de broma que olvidarse de Ucrania es algo muy serio</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Meditaciones sobre el sentido de la birra?&hellip; Pues sucede que repart&iacute;an entonces el Oro de Mosc&uacute; y Europa estaba como en los bautizos a ver que reba&ntilde;aba. Sucede que los rusos luego se anexionaron Crimea. Y sucede que lo hicieron por cojones (en lenguaje administrativo se dice por decreto y significa lo mismo), pero en Europa lo solucionamos encendiendo un mechero de gas con el que incendiar los malos recuerdos, tal y como dice el poema de <strong>Pier Paolo Pasolini</strong>, y a otra cosa mariposa.
    </p><p class="article-text">
        Pero luego <strong>Will Smith</strong> nos dio una buena hostia en toda la cara a todos, una hostia a mano abierta televisada en directo, y nos despertamos de pronto de la modorra miope comprobando que estamos en guerra y nadie sabe c&oacute;mo ha sido porque el oro de Mosc&uacute; jam&aacute;s fue gratis sino que ven&iacute;a envuelto en una verbena de bombas.
    </p><p class="article-text">
        Ya nos avis&oacute; <strong>Lev Tolstoi</strong> antes de su crisis moral de que la vida es un s&aacute;ndwich de guerra y paz, y as&iacute; estamos a&uacute;n.
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, ya nos lo dijo todo <strong>Charles Chaplin</strong> en el mon&oacute;logo final de <em>El Gran Dictador: </em>&iexcl;Tenemos que unirnos todos!
    </p><p class="article-text">
        Por eso fundamos la OTAN para defendernos del oso cavernario y su Pacto de Varsovia. Sin embargo tras esta paz tensa ha habido veces en la que el castillo de naipes ha estado a punto de irse a la mierda como cuando a Rusia le di&oacute; por decir que iba a poner una base con misiles en Cuba, y los yanquis con Kennedy a la cabeza se lo tomaron como si en vez de un misil les hubiera salido un fur&uacute;nculo en el culo y se apunaron mutuamente a la cara rusos y americanos y a punto estuvieron de dispararse y llevarnos a todos por delante.
    </p><p class="article-text">
        Pero no hemos aprendido, y estamos en las mismas diciendo que vamos a hacer Europea a Ucrania y la vamos a integrar en la OTAN para poner all&iacute; bases militares con misiles como for&uacute;nculos, y el oso cavernario ruso ha dicho que tres cojones, y se ha montado una guerra que todav&iacute;a nos dura y que no la para ni <strong>Trump</strong>.
    </p><p class="article-text">
        En efecto de esta no nos libran ya ni los yanquis porque <strong>Bruce Willis</strong> tiene afasia, <strong>Woody Allen </strong>carece de energ&iacute;as para la &eacute;pica y <strong>Sylvester Stallone </strong>y <strong>Arnold Schwarzenegger</strong> se han apuntado a los viajes de la tercera edad del Inserso.
    </p><p class="article-text">
        En Ucrania est&aacute; muriendo gente y yo con estos pelos, dice <strong>Vladimir Putin</strong> ante la ONU.
    </p><p class="article-text">
        Lloramos por Ucrania mientras los oligarcas rusos sue&ntilde;an con volver a requemarse en Benidorm al sol mon&aacute;rquico ri&eacute;ndose de esa org&iacute;a de palabras que llamamos por estos lares democracia.
    </p><p class="article-text">
        Pero lo cierto es que ya sab&iacute;amos o intu&iacute;amos que <strong>Vladimir Putin</strong> es <strong>Stalin </strong>sin bigote mostachudo; que no lo puede evitar como el jugador de <strong>Dostoievski</strong>, y que por eso del instinto tiene que declarar la guerra de vez en cuando para demostrar lo largo que es su gubernativo y freudiano pene.
    </p><p class="article-text">
        Mientras aqu&iacute; la izquierda pacifista sigue aguantando la respiraci&oacute;n, haciendo manifestaciones, pintando pancartas y devolviendo letras, en Ucrania vuelve a ser de nuevo real toda la crueldad aquella que nos cont&oacute; estremecedoramente <strong>Anna Ajm&aacute;tova</strong> en su imperecedero <a href="https://roscuba.ru/images/pdf/ajmatova_ana_requiem_y_otros_poemas.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Poema sin H&eacute;roe</em></a>.
    </p><p class="article-text">
        Re&iacute;rse en este momento es de cobardes, y eso es lo que yo soy.
    </p><p class="article-text">
        Por eso recuerdo un cuento corrosivo de <strong>Miguel Mihura</strong> en el que a un matrimonio de Chamber&iacute; empiezan a nacerle uno tras otro hijos noruegos. Y recuerdo un art&iacute;culo de <strong>C&eacute;sar Gonz&aacute;lez Ruano </strong>en el que citaba este cuento para rematar apostillando que si lo escribiera hoy dir&iacute;a que en vez de noruegos les nac&iacute;an hijos objetores de conciencia.
    </p><p class="article-text">
        Viva el pacifismo, como el Betis, aunque pierda, dice nuestra izquierda. &iexcl;Haz el amor y no la guerra!
    </p><p class="article-text">
        Odio las guerras y a los s&aacute;trapas aut&oacute;cratas y matoniles que se incautan de lo ajeno y de la Historia, pero contra estos &uacute;ltimos pocas veces funciona ese buenismo budista que lo pide todo por favor.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Lo de Gaza ya se te olvid&oacute;? &iexcl;No te olvides de Ucrania!
    </p><p class="article-text">
        &iquest;No a la guerra? &iexcl;No a Putin&nbsp;ni a todos los que tratan de darle patadas a Putin en nuestro culo!
    </p><p class="article-text">
        &Eacute;se es el sentido de la birra...
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Artigue]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/capitulos-de-la-historia-de-europa-version-friki-el-oro-moscu-columna-semanal-escritor-luis-artigue-el-bibliopata_129_13011957.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 23 Feb 2026 10:30:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Capítulos de la Historia de Europa en Versión Friki: hoy, el Oro de Moscú]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ejército,Internacional,Unión Europea,Lo Más Friki]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Lo que no se ve', de Cristina Fernández Cubas]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/lo-que-no-no-se-ve-antologia-relatos-tusquets-editorial-cristina-fernandez-cubas-critica-literaria-por-luis-artigue_1_13005494.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1531e371-88c2-4d45-b3d7-6171ebdbc84c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;Lo que no se ve&#039;, de Cristina Fernández Cubas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Luis Artigue realiza la crítica literaria de última antología de relatos de la autora catalana publicada por Tusquets Editores, que "reafirma su lugar como una de las voces fundamentales del cuento fantástico en lengua española que explora la narrativa corta con prosa cristalina y mirada penetrante"</p></div><p class="article-text">
        Como nos ense&ntilde;&oacute; en su d&iacute;a el gran te&oacute;rico de la literatura <strong>Tzvetan Todorov</strong> el origen del cuento realista con impregnaciones fant&aacute;sticas (el que narra peripecias fant&aacute;sticas que le acontecen a personas normales) se remonta al Mahabharatha y Las Mil y una Noches, y a los b&iacute;blicos libros de Daniel, Ezequiel y sobre todo el Apocalipsis, y a las vanguardias en general y m&aacute;s concretamente al surrealismo, y al canon de la ciencia ficci&oacute;n blanda, al del realismo m&aacute;gico hispanoamericano, al de la teolog&iacute;a y al del psicoan&aacute;lisis.
    </p><p class="article-text">
        En <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-lo-que-no-se-ve/423061" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Lo que no se ve</em></a> (Tusquets Editores),<strong> Fernandez Cubas</strong> reafirma su lugar como una de las voces fundamentales del cuento fant&aacute;stico en lengua espa&ntilde;ola. El volumen re&uacute;ne relatos que exploran con prosa cristalina y mirada penetrante esa cortazariana zona fronteriza entre lo cotidiano y lo inquietante, donde lo real se fisura apenas lo suficiente para que asome lo ins&oacute;lito. No hay en estas p&aacute;ginas estridencia ni efectos grandilocuentes: lo perturbador surge con naturalidad, casi con discreci&oacute;n, como si siempre hubiera estado ah&iacute;, aguardando a ser percibido.
    </p><p class="article-text">
        La obra de <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Cristina_Fern%C3%A1ndez_Cubas" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Cristina Fern&aacute;ndez Cubas</strong></a> se sit&uacute;a toda en esa gama del fant&aacute;stico que podr&iacute;amos llamar realismo visionario, cultivado por autores de su generaci&oacute;n que, bajo la estela de <strong>Julio Cort&aacute;zar</strong>, <strong>Borges Bioy Casares, Kafka, Carroll,</strong> e <strong>Italo Calvino</strong>, desconf&iacute;an del canon preeminentemente realista y cuestionan su pretendida transparencia. Como en los mejores cuentos de Cort&aacute;zar, la fractura no anula la l&oacute;gica del mundo representado, sino que la desplaza: el lector se ve obligado a reconsiderar lo que cre&iacute;a estable. Sin embargo, si en Cort&aacute;zar el juego intelectual y la experimentaci&oacute;n formal ocupaban a menudo el primer plano, en Fern&aacute;ndez Cubas la inquietud nace de una observaci&oacute;n minuciosa de la psicolog&iacute;a y de la memoria, &aacute;mbitos donde lo invisible opera con mayor intensidad.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, su narrativa dialoga con la de <strong>Juan Jose Mill&aacute;s</strong> y, sobre todo, con la de <strong>Jose Mar&iacute;a Merino</strong>. Como en Mill&aacute;s, lo extra&ntilde;o puede emerger de la grieta m&aacute;s trivial de la vida urbana; pero mientras el autor valenciano tiende a una iron&iacute;a que roza lo aleg&oacute;rico, Fern&aacute;ndez Cubas mantiene una ambig&uuml;edad m&aacute;s radical, menos explicativa. Con Merino comparte, en cambio, una preocupaci&oacute;n por las metamorfosis de la identidad y por la fragilidad de las fronteras entre sue&ntilde;o y vigilia, recuerdo y fabulaci&oacute;n. Ambos entienden el fant&aacute;stico no como evasi&oacute;n, sino como herramienta de conocimiento: un modo de revelar lo que el realismo convencional deja fuera de campo.
    </p><h2 class="article-text">Proyecto literario sostenido durante d&eacute;cadas</h2><p class="article-text">
        <em>Lo que no se ve</em> confirma as&iacute; la coherencia de un proyecto literario sostenido durante d&eacute;cadas. Desde sus primeros libros, Fern&aacute;ndez Cubas ha demostrado que el cuento es un laboratorio privilegiado para ensayar estas perturbaciones sutiles. Aqu&iacute; vuelve a hacerlo con una prosa contenida, precisa, que reh&uacute;ye el &eacute;nfasis y conf&iacute;a en la inteligencia del lector. El t&iacute;tulo funciona como po&eacute;tica: lo esencial no se muestra de manera directa, sino que se insin&uacute;a, se filtra, se presiente.
    </p><p class="article-text">
        Encontramos en este libro un cuento sutil y metaliterario sobre la m&iacute;tica rivalidad entre Joan Crawford y Bette Davis, iconos del Hollywood cl&aacute;sico, titulado <em>T&uacute; Joan, yo Bette, </em>en el que se difuminan las fronteras entre realidad y proyecci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y un relato titulado: <em>&iquest;De qu&eacute; se habla en las fiestas? </em>Sobre la fragilidad de la incomunicaci&oacute;n y la teatralidad de la vida social, el cual convierte la charla mundana en un espacio casi espectral; pues la fiesta se transforma en una escena donde todos representan un papel y donde el silencio tiene m&aacute;s peso que la palabra.
    </p><p class="article-text">
        Y <em>La hermana china</em>, que es uno de los relatos que mejor encarnan el motivo del doble y de la identidad desdoblada (un tema tan recurrente en Merino y el resto de los autores de esta tradici&oacute;n), o <em>Il Buco, </em>un cuento sibre el hueco como foco de extra&ntilde;eza progresiva.
    </p><p class="article-text">
        Y hasta un cuento titulado <em>Candela viva</em> que es como una historia de amistad, rivalidad o dependencia afectiva se va cargando de resonancias m&aacute;s oscuras, cuando no abiertamente sobrenaturales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero de todo el conjunto nuestro cuento favorito, por destacar uno, es <em>Momomio: </em>&nbsp;uno de los relatos m&aacute;s inquietantes de la colecci&oacute;n cuya historia gira en torno a un grupo de j&oacute;venes estudiantes universitarios &ndash;en la Barcelona de los a&ntilde;os sesenta&ndash; que, en su juventud y con aires de omnipotencia, deciden jugar con algo m&aacute;s oscuro que ellos: una invocaci&oacute;n a <em>El Otro</em>, una especie de presencia maligna o ser supremo de maldad cuya naturaleza nunca se explica del todo. La narradora recuerda esa tarde y aquella experiencia como un punto de inflexi&oacute;n. Lo que empieza como un juego o un conjuro entre chicos bien se convierte, para algunos de ellos, en una sombra que marcar&aacute; sus vidas. El relato juega con la ambig&uuml;edad entre lo m&aacute;gico, lo sobrenatural y lo psicol&oacute;gico: no siempre queda claro si lo que ocurre tras la invocaci&oacute;n es realmente sobrenatural o si es una construcci&oacute;n de la mente de quienes participaron &ndash;o de la propia narradora&ndash;. El nombre 'Momonio' &ndash;y la referencia al <em>Otro</em>&ndash; funciona en este cuento como un s&iacute;mbolo de lo desconocido y temido, aquello que no se ve pero que puede tener consecuencias poderosas e insoportables. Y en conjunto, el cuento explora c&oacute;mo un acto aparentemente l&uacute;dico puede abrir puertas a lo inexplicable o a recuerdos que nunca terminan de cerrarse, y c&oacute;mo la adolescencia y la juventud quedan marcadas por experiencias que parecen trascender la l&oacute;gica cotidiana.
    </p><p class="article-text">
        En tiempos en que la narrativa realista suele inclinarse hacia la cr&oacute;nica social o el testimonio, Fern&aacute;ndez Cubas reivindica la potencia cognitiva de lo fant&aacute;stico. Su realismo visionario no niega el mundo, sino que lo ensancha. Y en esa&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;ampliaci&oacute;n &ndash;donde lo visible convive con lo latente&ndash; reside la fuerza perdurable de su literatura.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Artigue]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/lo-que-no-no-se-ve-antologia-relatos-tusquets-editorial-cristina-fernandez-cubas-critica-literaria-por-luis-artigue_1_13005494.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 19 Feb 2026 17:30:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['Lo que no se ve', de Cristina Fernández Cubas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,España,La Biblioteca del Reino]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Guerra Civil la perdimos todos aunque lo importante es participar]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/la-guerra-civil-la-perdimos-todos-aunque-lo-importante-es-participar-columna-semanal-luis-artigue-polemica-arturo-perez-reverte-david-ucles-el-bibliopata_129_12994028.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cdd4d1dd-3149-412a-83e5-45078ced1235_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La Guerra Civil la perdimos todos aunque lo importante es participar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Luis Artigue se pronuncia con humor y desenfado sobre la polémica entre los escritores Arturo Pérez-Reverte y David Ucles</p></div><p class="article-text">
        A ver, primero estaban los tartesios, que eran espa&ntilde;oles. Luego llegaron los iberos y los celtas, que tambi&eacute;n eran espa&ntilde;oles. Despu&eacute;s nos colonizaron los pueblos indoeuropeos, espa&ntilde;oles, y los griegos, fenicios y cartagineses y romanos, espa&ntilde;oles todos. Nos invadieron los visigodos, espa&ntilde;oles, y tras ellos, aparecieron los &aacute;rabes, que NO SON ESPA&Ntilde;OLES, y hubo que reconquistarlo todo: por eso nos sentimos especialmente orgullosos de la espa&ntilde;olidad de Don Rodrigo y Don Pelayo que ya eran espa&ntilde;oles de Vox...
    </p><p class="article-text">
        Y, en esa misma l&iacute;nea, la Guerra Civil la perdimos todos pero, como bien nos ense&ntilde;&oacute; <strong>Chicho Ib&aacute;&ntilde;ez Serrador </strong>mediante su televisivo concurso <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Un,_dos,_tres..._responda_otra_vez" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Un, dos, tres, responda otra vez</em></a><em>, </em>no importa ganar o perder pues lo importante es participar. Y participar, amigos y amigas del jurado (jefe, ponte otro vino Prieto Picudo que la vida son dos d&iacute;as y casi medio es en el&nbsp;ba&ntilde;o, qu&eacute; hiciste, abusadora, qu&eacute; hiciste abusadora) parece ser la &uacute;nica forma de ganar en esta ensalada de equidistancias y revisionismos hist&oacute;ricos que hace que nuestros abuelos se revuelvan en sus tumbas como en una peli de zombis de serie B de <strong>George A. Romero</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Todo se repite, dicen tanto la filosof&iacute;a dial&eacute;ctica de <strong>Hegel</strong> como las comidas de mi suegra con much&iacute;simo ajo.
    </p><p class="article-text">
        Todo vuelve, dice tanto la filosof&iacute;a del eterno retorno de <strong>Nietzsche</strong> como las secci&oacute;n de modas de El Corte Ingl&eacute;s, y, ya digo, las pelis de zombis.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; las cosas a estas alturas, ya parece claro: la Guerra Civil fue como un partido de f&uacute;tbol donde se olvidaron de poner las porter&iacute;as, los jugadores se pasaron m&aacute;s tiempo discutiendo sobre el himno que jugando, y, al final, los &uacute;nicos que se llevaron las palmas fueron los comisarios de la propaganda, que siempre encuentran la forma de hacer un buen contenido para su canal de YouTube. De hecho esta semana a tal efecto el protagonismo ha ca&iacute;do en la acerada pugna entre los novelistas, ambos cojonudos pues da gusto leerlos, <strong>Arturo P&eacute;rez-Reverte </strong>y <strong>David Ucl&eacute;s</strong>. Un duelo digno de una novela de esp&iacute;as de <strong>John Le Carr&eacute;</strong> donde el principal esp&iacute;a en cuesti&oacute;n es el sentido com&uacute;n, que, como el hidr&oacute;geno, est&aacute; muy presente pero es casi imposible de ver. O m&aacute;s bien una novela costumbrista y tremendista, por no decir cutre, como aquella de <strong>&Aacute;ngel Palomino </strong>titulada como deber&iacute;a titularse esta pelea de barro entre escritor hetero superventar y escritor superventas de herosexualidad distra&iacute;da: <a href="https://librosdelnorte.com/inicio/10569-zamora-y-gomorra-9788432048982.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Zamora y Gomorra</em></a><em>.</em>
    </p><p class="article-text">
        P&eacute;rez-Reverte, con su pluma afilada y un aire de capit&aacute;n de barco a la deriva&nbsp;de la historia oficial, se lanza en picado contra la marejada de opiniones, record&aacute;ndonos que la historia no se reescribe, y que el pasado no es un libro de autoayuda donde cada uno puede subrayar lo que le conviene. Aqu&iacute; es donde entran en juego los equidistantes, esos que, como los pol&iacute;ticos en un debate, buscan una postura intermedia que acabe agradando a todos y nadie, como si fuesen a conseguir un aplauso en un funeral.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; llegamos a la pol&eacute;mica entre estos dos titanes del verbo. <strong>P&eacute;rez-Reverte</strong> se erige como el palad&iacute;n de la verdad hist&oacute;rica, mientras Ucl&eacute;s, aparentemente el defensor del pueblo, surca distancias en busca de un consenso sobre la Guerra Civil que, a este paso, viene a ser como si la historia fuese un cuadro abstracto donde el espectador tiene el privilegio de ver lo que le d&eacute; la gana, aunque sea una mancha de pintura a lo Jackson Pollock.
    </p><p class="article-text">
        Y es que la verdad ya no est&aacute; en los eventos literarios ni en libros (sean estos de historia, de filosof&iacute;a o sean novelas) sino que est&aacute; en las redes sociales.
    </p><p class="article-text">
        Y, en las redes sociales, la gente al respecto de este tema se ha armado con sus teclados como si fueran espadas de doble filo, lanzando comentarios sobre la guerra civil que bien parecen m&aacute;s bien una declaraci&oacute;n de guerra, del tipo. &ldquo;Ucl&eacute;s: d&iacute;cese de la capa de materia grasa que se acumula en el interior de una boina por efecto del roce con el cuero cabelludo. Ejemplos de su uso: 'esa gorra tiene ucl&eacute;s, m&eacute;tela en la lavadora', 'iba a comprarme una boina de segunda mano, pero ten&iacute;a demasiado ucl&eacute;s'&hellip; o 'la equidistancia es una forma de cobard&iacute;a'... o 'la valent&iacute;a radica en escuchar a todos los implicados&rdquo;&hellip; 
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; las cosas, con este tira y afloja m&aacute;s digital que razonable, podemos concluir que la guerra no solo se perdi&oacute;, sino que, adem&aacute;s, cada bando se lleva una medalla de oro al m&eacute;rito de la confusi&oacute;n. &iexcl;Ah! Pero eso s&iacute;, mientras<strong> Chicho Ib&aacute;&ntilde;ez Serrador </strong>siga siendo nuestro maestro, no olvidemos que lo importante es participar. Aunque sea para perder, porque a veces, perder es la &uacute;nica forma de ganar un buen relato. &ldquo;Existe una dignidad que solo conocen los vencidos&rdquo;, dej&oacute; escrito <strong>Mario Benedetti</strong>.
    </p><p class="article-text">
        En fin, d&eacute;jense de pol&eacute;micas y h&aacute;ganme el favor de leer <a href="https://www.penguinlibros.com/es/novela-historica/487576-ebook-linea-de-fuego-edicion-conmemorativa-por-el-90-aniversario-de-la-guerra-civil-9791387975067?srsltid=AfmBOor_3BrLd1NDIA5jYejILuLWl7wYRP7fBh-PIZZ5wOGBSdQ6gw2X" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>L&iacute;nea de fuego</em></a><em> </em>de P&eacute;rez-Reverte y <a href="https://www.siruela.com/prensa.php?id_libro=4946" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La pen&iacute;nsula de las casas vac&iacute;as</em></a> de Ucl&eacute;s, pues sus novelas son mejor que sus pol&eacute;micas con mucho... 
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Campana y se acab&oacute;!
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Artigue]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/la-guerra-civil-la-perdimos-todos-aunque-lo-importante-es-participar-columna-semanal-luis-artigue-polemica-arturo-perez-reverte-david-ucles-el-bibliopata_129_12994028.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 16 Feb 2026 10:30:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La Guerra Civil la perdimos todos aunque lo importante es participar]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Sociología,Memoria Democrática,Guerra Civil en León,Televisión,Comunicación,Periodismo,España]]></media:keywords>
    </item>
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</rss>
