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    <title><![CDATA[iLeón - Luis Artigue]]></title>
    <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/autores/luis-artigue/]]></link>
    <description><![CDATA[iLeón - Luis Artigue]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA['Nigredo', de Marta del Pozo]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/nigredo-de-marta-del-pozo-libro-de-poesia-critica-literaria-por-luis-artigue_1_13588741.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4a325628-a540-471b-904f-baa17227c02c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x585y332.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;Nigredo&#039;, de Marta del Pozo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La filóloga y doctora de literatura española por la Universidad de Massachusetts-Amherst con su tesis 'Hacia un reencantamiento posthumanista: ciencia, poesía y nuevas tecnologías' se inscribe con esta obra en la tradición de poesía hermética </p></div><p class="article-text">
        Hay libros que se leen y libros que se atraviesan. <a href="https://www.casadellibro.com/libro-nigredo/9788412885385/17909901" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Nigredo</em></a>, de <strong>Marta del Pozo</strong> (Avil&eacute;s, 1980), pertenece a esta segunda especie, menos frecuentada y m&aacute;s exigente: aquella en la que la palabra deja de ser un instrumento de comunicaci&oacute;n para convertirse en una sustancia peligrosa, una materia sometida a las operaciones de la oscuridad. El t&iacute;tulo, que remite a la fase inicial de la alquimia, cuando la materia se ennegrece antes de transformarse, proporciona una clave de lectura para esta escritura que parece avanzar por las galer&iacute;as de una conciencia en combusti&oacute;n. No se trata de iluminar las tinieblas, sino de descubrir qu&eacute; clase de luz permanece encerrada en ellas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Marta del Pozo</strong> se inscribe as&iacute; en una tradici&oacute;n de poes&iacute;a herm&eacute;tica que tiene uno de sus or&iacute;genes modernos en el infierno verbal de <strong>Arthur Rimbaud</strong>. Desde <a href="https://www.hiperion.com/tienda/poesia-hiperion/una-temporada-en-el-infierno/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Una temporada en el infierno</em></a><em>, </em>la poes&iacute;a occidental sabe que la experiencia de la destrucci&oacute;n puede convertirse en conocimiento y que el extrav&iacute;o, lejos de ser una mera patolog&iacute;a del esp&iacute;ritu, constituye a veces una forma extrema de lucidez. La lecci&oacute;n rimbaudiana consiste precisamente en esto: en aceptar que el lenguaje debe atravesar sus propias ruinas si aspira a decir algo que todav&iacute;a no haya sido domesticado por la costumbre. Del Pozo recoge esa herencia sin limitarse a reproducir sus procedimientos. Lo que en el poeta franc&eacute;s fue incendio y videncia se convierte aqu&iacute; en una materia verbal concentrada, en la que cada imagen parece haber sido extra&iacute;da de una regi&oacute;n donde la conciencia y la pesadilla todav&iacute;a no han terminado de separarse.
    </p><p class="article-text">
        La forma elegida contribuye decisivamente a esta impresi&oacute;n. Los poemas en prosa, con su resistencia a las convenciones m&eacute;tricas y su capacidad para organizar el pensamiento mediante asociaciones de im&aacute;genes, permiten a la autora construir espacios de indeterminaci&oacute;n donde la palabra conserva algo de su energ&iacute;a primitiva. Pero ser&iacute;a inexacto reducir esta escritura al surrealismo, etiqueta que suele aplicarse con excesiva generosidad a cualquier exploraci&oacute;n de lo ins&oacute;lito. En <em>Nigredo</em> importa menos la irrupci&oacute;n arbitraria de lo maravilloso que la percepci&oacute;n de una realidad cuya profundidad excede los l&iacute;mites de la experiencia ordinaria. Estamos ante un realismo visionario: no una evasi&oacute;n de lo real, sino una forma de penetrarlo hasta descubrir en su interior aquello que la mirada habitual no alcanza a reconocer.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Realismo visionario</strong>
    </p><p class="article-text">
        La diferencia no es peque&ntilde;a. El surrealismo hist&oacute;rico aspir&oacute; a liberar las asociaciones inconscientes y a quebrar la vigilancia de la raz&oacute;n; el realismo visionario, en cambio, puede conservar la conciencia de la herida, la gravedad de la experiencia y hasta una rigurosa disciplina expresiva. Lo ins&oacute;lito no comparece como adorno ni como extravagancia, sino como revelaci&oacute;n de una realidad que, por debajo de su apariencia estable, contiene una zona de amenaza. De ah&iacute; que la oscuridad de estos poemas no sea meramente ornamental. Hay en ella una exigencia de conocimiento, una voluntad de mirar aquello que el lenguaje convencional suele ocultar bajo las f&oacute;rmulas tranquilizadoras de la experiencia.
    </p><p class="article-text">
        Esta genealog&iacute;a tiene en la poes&iacute;a espa&ntilde;ola contempor&aacute;nea dos nombres insoslayables: Antonio Gamoneda y Ra&uacute;l Zurita. En el primero, la palabra parece proceder de una memoria corporal y colectiva donde la muerte, la pobreza, la enfermedad y la devastaci&oacute;n hist&oacute;rica adquieren una dimensi&oacute;n casi mineral. En el segundo, la herida se extiende hasta abarcar el paisaje, la historia y el destino de una comunidad, como si la escritura tuviera que levantar acta de un mundo sometido a la violencia. Ambos han demostrado que la oscuridad puede ser una forma de precisi&oacute;n y que la imagen visionaria alcanza su m&aacute;xima intensidad cuando no renuncia a la resistencia de lo real. Marta del Pozo encuentra en esa tradici&oacute;n un horizonte de exigencia: el de una poes&iacute;a que no necesita explicar sus visiones porque las somete a la prueba de su propia intensidad verbal.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Poes&iacute;a espa&ntilde;ola de mujeres</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pero esta herencia no se transmite &uacute;nicamente por una l&iacute;nea de maestros masculinos. La poes&iacute;a espa&ntilde;ola escrita por mujeres ha construido, durante las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, un territorio de extraordinaria riqueza en el que la exploraci&oacute;n del cuerpo, la identidad, el lenguaje y sus zonas de conflicto ha producido registros muy diversos. Ana Isabel Conejo (<a href="https://www.casadellibro.com/libro-atlas-xx-premio-de-poesia-hiperion/9788475178349/1026792" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Atlas</em></a>), Yolanda Casta&ntilde;o (<a href="https://www.visor-libros.com/products/profundidad-de-campo-prufundidade-de-campo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Profundidad de campo</em></a>), Miriam Reyes (<a href="https://www.librerialuces.com/es/libro/espejo-negro-y-otros-poemas_581527" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Espejo negro</em></a>) y Berta Garc&iacute;a Faet (<a href="https://www.anagrama-ed.es/libro/la-bella-varsovia/los-salmos-fosforitos/9788494500732/LBV_72" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Los salmos fosforitos</em></a>) representan, desde po&eacute;ticas distintas, algunas de las posibilidades m&aacute;s f&eacute;rtiles de esa renovaci&oacute;n. No forman una escuela homog&eacute;nea ni obedecen a un programa com&uacute;n; las separan sus procedimientos, sus registros y sus concepciones del poema. Las re&uacute;ne, m&aacute;s bien, la capacidad para someter la experiencia a una transformaci&oacute;n verbal que desborda la confesi&oacute;n inmediata y convierte la escritura en un espacio de indagaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En esa n&oacute;mina, Marta del Pozo ocupa ya un lugar propio. Su apuesta por una escritura oscura y luminosa al mismo tiempo, en la que el poema en prosa puede funcionar como una c&aacute;mara de revelado de la conciencia, prolonga una de las l&iacute;neas m&aacute;s exigentes de la poes&iacute;a actual. La oscuridad no implica aqu&iacute; ausencia de sentido, sino resistencia a su consumo inmediato. El lector debe detenerse, regresar sobre las im&aacute;genes, aceptar que algunas relaciones no se resolver&aacute;n mediante una par&aacute;frasis y que el poema conserva siempre un resto irreductible. La dificultad, cuando es aut&eacute;ntica, no constituye un obst&aacute;culo a&ntilde;adido a la lectura: es parte de aquello que el libro tiene que decir.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n por eso conviene desconfiar de la identificaci&oacute;n autom&aacute;tica entre claridad y transparencia. Hay textos perfectamente comprensibles que apenas modifican nuestra percepci&oacute;n del mundo, mientras que otros, m&aacute;s resistentes, consiguen alterar la disposici&oacute;n de los objetos, las palabras y los recuerdos en nuestra conciencia. La poes&iacute;a herm&eacute;tica no merece cr&eacute;dito por ser herm&eacute;tica, del mismo modo que la poes&iacute;a accesible no pierde valor por serlo. Su legitimidad depende de la necesidad de sus procedimientos, de la correspondencia entre la forma elegida y la experiencia que pretende comunicar. En Nigredo, la oscuridad encuentra su raz&oacute;n de ser en esa voluntad de llevar el lenguaje hasta una frontera donde la imagen deja de ilustrar una idea y empieza a producir conocimiento.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Herencia de Rimbaud, Gamoneda y Zurita</strong>
    </p><p class="article-text">
        El m&eacute;rito de Marta del Pozo reside, en definitiva, en asumir una tradici&oacute;n sin convertirla en repertorio, en acercarse a la herencia de Rimbaud, Gamoneda y Zurita sin que la filiaci&oacute;n anule la singularidad de su voz, y en situar su escritura en un di&aacute;logo contempor&aacute;neo con po&eacute;ticas que han hecho de la exploraci&oacute;n verbal una forma de riesgo. Nigredo propone una experiencia de lectura que exige atenci&oacute;n y paciencia, pero cuya recompensa no consiste en descifrar un enigma como quien resuelve un pasatiempo, sino en experimentar una modificaci&oacute;n de la mirada.
    </p><p class="article-text">
        La alquimia promet&iacute;a la transformaci&oacute;n de la materia vil en sustancia preciosa. La poes&iacute;a, menos ambiciosa en sus promesas y acaso m&aacute;s certera en sus resultados, transforma la experiencia oscura en una forma que podemos contemplar sin reducirla a explicaci&oacute;n. De ese trabajo nace la luz peculiar de este libro: una luz que no borra las sombras, sino que las vuelve visibles. Y en esa paradoja &mdash;la de una escritura que ilumina precisamente aquello que no puede disipar&mdash; se encuentra una de las razones de ser de <em>Nigredo</em>.
    </p><p class="article-text">
        No todo es poes&iacute;a en prosa en este libro, pero la poes&iacute;a en prosa es aqu&iacute; lo mejor en un libro en conjunto de gran intensidad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Artigue]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/nigredo-de-marta-del-pozo-libro-de-poesia-critica-literaria-por-luis-artigue_1_13588741.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 15 Oct 2026 16:30:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['Nigredo', de Marta del Pozo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Poesía,Literatura,España,La Biblioteca del Reino]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Istal, don Nicanor Martínez García y el otoño electoral que se nos viene]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/istal-don-nicanor-martinez-garcia-y-el-otono-electoral-que-se-nos-viene-columna-semanal-escritor-luis-artigue-el-bibliopata_129_13574649.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3736b4cf-23fb-4d8a-b6c8-8adced1b1daa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x849y161.jpg" width="1200" height="675" alt="El Istal, don Nicanor Martínez García y el otoño electoral que se nos viene"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El escritor Luis Artigue, el 'Bibliópata' que cada lunes comenta la actualidad paraa ILEÓN, ha asistido a una conferencia sobre Filosofía en el Instituto Superior de Teología de las diócesis de Astorga y León (Istal) y, una vez más, desde León ha visto el país entero</p></div><p class="article-text">
        '&iquest;La filosof&iacute;a, para qu&eacute; sirve?', se titul&oacute; la conferencia did&aacute;ctica, nostalgiosa, humildemente brillante y saturada de latinajos de don <a href="https://www.youtube.com/watch?v=codr3tqjFfM" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Nicanor Mart&iacute;nez Garc&iacute;a</strong></a> que, introducida por el obispo, este bibli&oacute;pata que escribe para ustedes ha escuchado as&iacute;, con cara de ahorcado a media salve, esta semana en el <a href="https://istalteologia.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Istal</a>, el Instituto Superior de Teolog&iacute;a de las di&oacute;cesis de Astorga y Le&oacute;n. Una conferencia de un sabio de Valdevimbre en la cual, en un momento en el que se nos explicaban casi a la vez la epistemolog&iacute;a y la ontolog&iacute;a para pasar a concluir con apabullante sencillez que ya no quedan pol&iacute;ticos que busquen la verdad, a uno le dio por pensar que, ciertamente, se nos viene un oto&ntilde;o electoral que bien parece un invierno.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En efecto ya se siente en el aire esa humedad de las urnas; ese olor a caf&eacute; de madrugada y a peri&oacute;dico reci&eacute;n abierto, como si Espa&ntilde;a fuese otra vez una novela de <strong>Gald&oacute;s</strong> escrita con tinta m&aacute;s fr&iacute;a que la de <a href="https://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/marianela--0/html/ff4975e0-82b1-11df-acc7-002185ce6064_3.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Marianela</em></a>. Los partidos preparan sus discursos publicitarios, los tertulianos sus trincheras y los ciudadanos esa resignaci&oacute;n antigua que, en este pa&iacute;s suspenso en filosof&iacute;a, suele confundirse con sabidur&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo hay algo profundamente literario en toda campa&ntilde;a electoral. La pol&iacute;tica necesita siempre un relato porque el hombre, desde <strong>Homero</strong>, no ha sabido vivir sin convertir sus derrotas en epopeyas. <strong>Maquiavelo</strong> lo entendi&oacute; antes que nadie: el poder no s&oacute;lo administra la realidad, tambi&eacute;n fabrica su representaci&oacute;n. Y<strong> Plat&oacute;n</strong>, que desconfiaba de los poetas, quiz&aacute; no sospechaba que acabar&iacute;amos viviendo en una rep&uacute;blica gobernada a golpe de eslogan.
    </p><p class="article-text">
        Pero el oto&ntilde;o bajo este cielo de incre&iacute;ble belleza de Le&oacute;n trae adem&aacute;s otra cosa: la memoria. Las hojas caen sobre los barrios como peque&ntilde;as p&aacute;ginas perdidas. En ellas podr&iacute;a leerse, si a&uacute;n se leyeran libros de filosof&iacute;a o de teolog&iacute;a, a <strong>Unamuno</strong>, aquel hombre que convirti&oacute; Espa&ntilde;a en una interminable agon&iacute;a del alma; a <strong>Ortega</strong>, que quiso europeizar nuestra circunstancia; a <strong>Mar&iacute;a Zambrano</strong>, que busc&oacute; una raz&oacute;n capaz de iluminar sin destruir el misterio. Y, detr&aacute;s de todos ellos, como una sombra teol&oacute;gica, a <strong>San Agust&iacute;n</strong> pregunt&aacute;ndose qu&eacute; hacemos con el tiempo cuando el futuro todav&iacute;a no existe y el pasado ya no est&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        Porque quiz&aacute; eso sea una votaci&oacute;n electoral: una ceremonia colectiva para decidir qu&eacute; futuro imaginamos mientras todav&iacute;a vivimos rodeados de ruinas del pasado.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n los te&oacute;logos tienen algo que decirnos en estos oto&ntilde;os civiles. <strong>Hans Urs von Balthasar</strong> hablaba de la belleza como una puerta de entrada a la verdad; <strong>Guardini</strong> sab&iacute;a que las &eacute;pocas hist&oacute;ricas tambi&eacute;n envejecen; <strong>Simone Weil</strong> sospechaba que una sociedad empieza a enfermar cuando deja de mirar el sufrimiento del otro. Y ah&iacute;, entre tanta sociometr&iacute;a, tanta encuesta y tanta promesa, queda la vieja pregunta &eacute;tica cristiana: &iquest;Qu&eacute; hacemos con el pr&oacute;jimo cuando deja de ser una abstracci&oacute;n y se convierte en alguien que llama a nuestra puerta?
    </p><h2 class="article-text"><strong>Los fil&oacute;sofos discuten y los pol&iacute;ticos maquinan</strong></h2><p class="article-text">
        Mientras tanto, los fil&oacute;sofos discuten y los pol&iacute;ticos maquinan. <strong>Hegel</strong> vuelve a pasar, ceremonioso, por el pasillo de la Historia; <strong>Nietzsche</strong> sonr&iacute;e desde alguna biblioteca; <strong>Kierkegaard</strong> se queda solo ante la angustia, que es acaso el verdadero programa electoral de nuestro tiempo&hellip; Y nosotros, ciudadanos de este oto&ntilde;o interminable, seguimos esperando.
    </p><p class="article-text">
        Esperamos que vuelva el sol verdadero, que mejore la conversaci&oacute;n p&uacute;blica, que la palabra conserve todav&iacute;a alg&uacute;n prestigio. Esperamos incluso que la pol&iacute;tica vuelva a parecerse un poco a la filosof&iacute;a: menos preocupada por vencer al adversario que por comprenderlo a &eacute;l y a su mundo en el mundo.
    </p><p class="article-text">
        Pero en Le&oacute;n siempre cae la tarde demasiado pronto. Los &aacute;rboles empiezan a desnudarse. Los barrios encienden sus luces equidistantes. Los peri&oacute;dicos adelgazan sus titulares y engordan sus pol&eacute;micas y el oto&ntilde;o, como aquella novelita de <strong>Dickens</strong>, nos retrotrae a la vez a las navidades pasadas y al reques&oacute;n de la infancia hasta en el d&iacute;a en el que asistimos a la &uacute;ltima clase con la que se jubila un sabio de andar por casa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, viene un oto&ntilde;o electoral que bien parece un invierno&hellip; 
    </p><p class="article-text">
        En fin.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Artigue]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/istal-don-nicanor-martinez-garcia-y-el-otono-electoral-que-se-nos-viene-columna-semanal-escritor-luis-artigue-el-bibliopata_129_13574649.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 12 Oct 2026 09:30:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El Istal, don Nicanor Martínez García y el otoño electoral que se nos viene]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Conferencias,Obispado de León,Literatura,Libros,Elecciones,España]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['París en femenino: treinta escritoras europeas y americanas en la ciudad sin límites', de Ángel Esteban]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/paris-en-femenino-treinta-escritoras-europeas-americanas-en-la-ciudad-sin-limites-angel-esteban-autoras-espanolas-critica-literaria-por-luis-artigue_1_13570528.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a5f530d7-9650-419a-a255-e260b2310a19_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x826y211.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;París en femenino: treinta escritoras europeas y americanas en la ciudad sin límites&#039;, de Ángel Esteban"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El libro publicado por la Editorial Espasa "consigue que algunas escritoras españolas que habían permanecido en los márgenes de las habituales historias del París literario entren en el canon fascinante de aquella ciudad-mundo", apunta en esta reseña el escritor Luis Artigue</p></div><p class="article-text">
        <a href="https://www.amazon.es/Par%C3%ADs-femenino-escritoras-europeas-americanas-ebook/dp/B0GLHGM1X5" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Par&iacute;s en femenino: treinta escritoras europeas y americanas de la ciudad sin l&iacute;mites</em></a><em>, </em>de <strong>&Aacute;ngel Esteban</strong>, parte de una premisa que conserva cierta capacidad de seducci&oacute;n editorial, pero que ya no puede presentarse como un descubrimiento. El error viene de lejos y acaso tenga uno de sus s&iacute;ntomas m&aacute;s ilustres en <strong>Ernest Hemingway.</strong> En <a href="https://www.amazon.es/Par%C3%ADs-era-una-fiesta-CONTEMPORANEA/dp/8490327238" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Par&iacute;s era una fiesta</em></a>, Hemingway contempla aquel Par&iacute;s con la mirada de quien levanta acta: parece por momentos un notario de la bohemia, un cronista y hasta un soci&oacute;logo de la revoluci&oacute;n literaria que estaba produci&eacute;ndose ante sus ojos. Pero no alcanz&oacute; a percibir del todo que all&iacute; no estaba aconteciendo &uacute;nicamente una revoluci&oacute;n est&eacute;tica y cultural. Estaba produci&eacute;ndose tambi&eacute;n una revoluci&oacute;n de los sexos, una transformaci&oacute;n de la masculinidad y de la feminidad que, impulsada en buena medida por las mujeres que habitaban aquella ciudad, habr&iacute;a de modificar para siempre la cultura y hasta la percepci&oacute;n misma de lo masculino y lo femenino.
    </p><p class="article-text">
        Ah&iacute; reside quiz&aacute; el verdadero error cognitivo y epistemol&oacute;gico al aproximarse a aquel Par&iacute;s: leer m&aacute;s <em>Par&iacute;s era una fiesta</em> que <a href="https://www.editorialegales.com/libros/el-almanaque-de-las-mujeres/9788488052896/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El</em></a><a href="https://www.editorialegales.com/libros/el-almanaque-de-las-mujeres/9788488052896/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a><a href="https://www.editorialegales.com/libros/el-almanaque-de-las-mujeres/9788488052896/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>almanaque de las mujeres</em></a>, de <strong>Djuna Barnes</strong>, o <a href="https://www.tiposinfames.com/libros/el-bosque-de-la-noche/1478/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El bosque de la noche</em></a><em>.</em> Es decir, contemplar la &eacute;poca desde quienes dejaron una cr&oacute;nica masculina de la revoluci&oacute;n y no desde quienes estaban contribuyendo a modificar las reglas mismas de esa revoluci&oacute;n. Desde esta perspectiva, incluso podr&iacute;a interpretarse como un s&iacute;ntoma de aquella limitaci&oacute;n de la mirada el hecho de que el reconocimiento institucional de aquella generaci&oacute;n terminara concentr&aacute;ndose en Hemingway, mientras figuras como Djuna Barnes quedaban fuera del gran relato can&oacute;nico. No se trata de negar la importancia literaria de Hemingway, naturalmente, sino de advertir hasta qu&eacute; punto los mecanismos de consagraci&oacute;n pueden reproducir la perspectiva dominante de una &eacute;poca.
    </p><p class="article-text">
        Por eso tampoco resulta novedosa, a estas alturas, la necesidad de recordar que el Par&iacute;s de la Belle &Eacute;poque y, sobre todo, el de los a&ntilde;os veinte y la generaci&oacute;n perdida, como tambi&eacute;n dej&oacute; claro <strong>Sylvia Beach </strong>en su bello libro<strong> </strong><a href="https://tramaeditorial.es/producto/shakespeare-and-company/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Shakespeare and Company</em></a><em>,</em> no fue un territorio exclusivamente masculino ni un escenario en el que las mujeres aguardaran, en silencio, a que alguien viniera a rescatarlas de la historia literaria. Esa operaci&oacute;n de restituci&oacute;n tiene ya una genealog&iacute;a considerable y, en algunos casos, extraordinariamente rigurosa.
    </p><p class="article-text">
        Basta recordar <a href="https://www.iberlibro.com/primera-edicion/MUJERES-RIVE-GAUCHE-Par%C3%ADs-1900-1940-SHARI/31886772013/bd" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Mujeres de la Rive Gauche</em></a>, de <strong>Shari Benstock</strong>, para advertir que la presencia femenina en aquel Par&iacute;s ha sido estudiada con una amplitud y una profundidad dif&iacute;ciles de ignorar. O la biograf&iacute;a <a href="https://www.amazon.es/formidable-Djuna-Barnes-ANDREW-FIELD/dp/B001V92K4I" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La Formidable Djuna Barnes</em></a> escrita por Andrew Field, minuciosa reconstrucci&oacute;n de una &eacute;poca y de su compleja constelaci&oacute;n literaria. No son, por tanto, territorios v&iacute;rgenes los que &Aacute;ngel Esteban se dispone a explorar. La recuperaci&oacute;n de aquellas mujeres &ndash;y, particularmente, de las vinculadas al &aacute;mbito hisp&aacute;nico&ndash; cuenta adem&aacute;s con antecedentes en los trabajos de <strong>Ana Mar&iacute;a Moix, Luis Antonio de Villena</strong> y hasta el futur&oacute;logo <strong>Octavio Aceves</strong>, que extendi&oacute; su recorrido hasta el Par&iacute;s de los a&ntilde;os cincuenta. Incluso <strong>Joaqu&iacute;n Leguina</strong>, en <a href="https://www.amazon.es/MALVADAS-VIRTUOSAS-RELATOS-MUJERES-SIN-COLECCION/dp/8423998290" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Malvadas y virtuosas</em></a><em>, </em>volvi&oacute; sobre esa galer&iacute;a de mujeres que hicieron de Par&iacute;s algo m&aacute;s que un decorado para las biograf&iacute;as de los grandes nombres masculinos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Corregir ausencias</strong>
    </p><p class="article-text">
        La novedad del libro de Esteban publicado por la <a href="https://www.planetadelibros.com/autor/angel-esteban/000004872" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Editorial Espasa</a> habr&aacute; que buscarla, pues, en otro lugar: en la composici&oacute;n de su particular galer&iacute;a y en las ausencias hispanoamericanas que viene a corregir dentro de los recorridos m&aacute;s conocidos. Ah&iacute; el libro encuentra un territorio propio. La inclusi&oacute;n de <strong>Victoria Kent</strong>, <strong>Teresa de la Parra</strong>, <strong>Lydia Cabrera</strong> o <strong>Elvira de Alvear</strong>, entre otras, ampl&iacute;a considerablemente el mapa habitual y permite contemplar aquella ciudad desde perspectivas que no siempre han encontrado sitio en las cartograf&iacute;as masculinas de la bohemia, la vanguardia y la literatura de entreguerras. La presencia de <strong>Elena Garro</strong> contribuye asimismo a prolongar esa tradici&oacute;n y a recordar que el Par&iacute;s literario no se agota en los nombres que la historiograf&iacute;a ha convertido en sus habitantes oficiales.
    </p><p class="article-text">
        Conviene, sin embargo, no presentar esta recuperaci&oacute;n como si hubiera que descubrir ahora que las mujeres estuvieron all&iacute;. Lo verdaderamente interesante es comprobar qu&eacute; ocurre cuando se incorporan nuevos nombres a un paisaje ya conocido. Porque Par&iacute;s fue, durante aquellas d&eacute;cadas, una ciudad sin l&iacute;mites precisamente por su capacidad para absorber vidas, lenguas, nacionalidades y escrituras distintas. A&ntilde;adir nombres a esa n&oacute;mina no significa necesariamente corregir una historia equivocada: significa, m&aacute;s bien, hacerla m&aacute;s compleja.
    </p><p class="article-text">
        En ese sentido, el libro de &Aacute;ngel Esteban cumple una funci&oacute;n &uacute;til. No descubre el continente, pero ensancha el mapa. Y acaso esa sea su aportaci&oacute;n m&aacute;s estimable: conseguir que algunas escritoras que hab&iacute;an permanecido en los m&aacute;rgenes de las habituales historias del Par&iacute;s literario entren, aunque sea con cierto calzador inevitable, en el canon fascinante de aquella ciudad-mundo. Porque un canon verdaderamente vivo no es el que permanece id&eacute;ntico a s&iacute; mismo, sino el que admite nuevos nombres sin fingir que acaba de ser descubierto. Gracias a la buena prosa del autor la obra se lee con gusto, y s aprende.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Artigue]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/paris-en-femenino-treinta-escritoras-europeas-americanas-en-la-ciudad-sin-limites-angel-esteban-autoras-espanolas-critica-literaria-por-luis-artigue_1_13570528.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 08 Oct 2026 16:30:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['París en femenino: treinta escritoras europeas y americanas en la ciudad sin límites', de Ángel Esteban]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Internacional,Libros,La Biblioteca del Reino]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Salman Rushdie o qué sabe de un Dios de amor quien asesina a un escritor]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/salman-rushdie-o-que-sabe-dios-del-amor-quien-asesina-a-un-escritor-columna-semanal-literatura-internacional-luis-artigue-el-bibliopata_129_13562268.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/eba4fc5d-179e-4f75-9827-85570d1398ac_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x627y214.jpg" width="1200" height="675" alt="Salman Rushdie o qué sabe de un Dios de amor quien asesina a un escritor"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El escritor Luis Artigue reflexiona mientras termina de leer "la impresionante novela con visos de obra maestra" del escritor hindú 'Victory City' en aquel fanático religioso intentando matar, a cuchilladas, y en público, haciéndole perder un ojo al autor amenazado de muerte por los ayatolás iranís </p></div><p class="article-text">
        Un olor a c&eacute;sped mojado por el semen de la noche embriaga los sentidos en el porche de esta casa de Avil&eacute;s pegada al mar, en la que, mientras termino de leer la impresionante novela con visos de obra maestra de Salman Rushdie <a href="https://www.penguinlibros.com/mx/tematicas/315667-ebook-victory-city-9788439741626" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Victory City</em></a><em> </em>(una gran novela hist&oacute;rica y fant&aacute;stica ambientada en la India medieval), pienso en aquel fan&aacute;tico religioso intentando matar, a cuchilladas y en p&uacute;blico, al escritor hind&uacute; amenazado de muerte por el l&iacute;der espiritual de Ir&aacute;n<strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        La espiritualidad, adem&aacute;s del reconocimiento del ser humano de que hay algo que le supera, y que no solo existe lo que se puede medir, es la fe en ese amor sublime y total y totalizante que hace que las diferencias entre todos los seres humanos descansen en cero.
    </p><p class="article-text">
        De hecho as&iacute; lo explica por ejemplo el sabio y santo del Islam <strong>Ibn Arab&iacute;</strong> al decir, ya en 1215 en su <a href="https://www.olanetaeditor.com/titulos/el-tratado-de-la-unidad-2/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Tratado de la unidad</em></a>: &ldquo;Hubo un tiempo, en el que rechazaba a mi pr&oacute;jimo si su fe no era la m&iacute;a. Ahora mi coraz&oacute;n es capaz de adoptar todas las formas: es pasto para gacelas y convento de monjes cristianos, templo de &iacute;dolos, Kaaba de los peregrinos, tablas de la ley jud&iacute;a y el libro del Cor&aacute;n. Yo vivo en la religi&oacute;n del amor: dondequiera que se dirijan sus cabalgaduras, ah&iacute; est&aacute;n mi religi&oacute;n y mi fe. Mi coraz&oacute;n es la caravana de camellos del amor&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Luis Racionero</strong>, en una novela preciosa sobre el beato <strong>Ramon Lull</strong> (acaso la figura literaria y espiritual que m&aacute;s ha tratado de acercar amorosamente el cristianismo y el islam) titulada <a href="https://www.casadellibro.com/libro-el-alquimista-trovador-una-fascinante-novela-historica-sobre-rai-mundo-lulio/9788408047742/896494" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El alquimista trovador</em></a>, va m&aacute;s all&aacute;, o dice lo mismo de otra forma, al poner en boca de Llull que &ldquo;el amor lo comprende y lo comprehende todo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y el <strong>Papa Francisco</strong>, para m&iacute; un santo, en su enc&iacute;clica <a href="https://www.casadellibro.com/libro-fratelli-tutti/9788428559010/11797758?campaignid=17496927113&amp;gad_source=1&amp;gad_campaignid=17347605992" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Fratelli tutti </em></a>a&ntilde;ade algo a ese pensamiento en su frase &ldquo;el amor religioso, como el ideal democr&aacute;tico, nos hace saber que nuestras diferencias descansan en cero&rdquo;&hellip;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; saben pues del amor de Dios o de literatura o de pol&iacute;tica los que mataron a <strong>S&oacute;crates</strong>, <strong>Hypatia</strong>, <strong>Al-Hallaj</strong>, <strong>Tyndale</strong>, <strong>Servet</strong>, <strong>Federico Garc&iacute;a Lorca</strong> o a <strong>Pedro Mu&ntilde;oz Seca</strong> o a <strong>Edith Stein</strong> o a <strong>Tomas Moro</strong> o a <strong>Margueritte Porete</strong> o a <strong>Giordano Bruno </strong>o a <strong>Anna</strong> <strong>Politkovskaya</strong>?
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; sabe del amor de Dios quien intenta matar a <strong>Naghib Mahfouz</strong>, a <strong>Hrant Dink,</strong> a <strong>Theo van Gohn </strong>o a <strong>Salman Rushdie</strong>?
    </p><p class="article-text">
        Quienes hemos le&iacute;do <a href="https://www.amazon.es/Los-versos-sat%C3%A1nicos-240-CONTEMPORANEA/dp/8497594312" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Los versos sat&aacute;nicos</em></a><em> </em>del maestro <strong>Rushdie </strong>Hemos advertido que la prosa de este escritor sobresaliente es en todo exigente, sofisticada y preciosa, y que su intencionalidad narrativa es la de desafiar al dogmatismo y al fanatismo mediante la s&aacute;tira docta. Y quienes hemos le&iacute;do tambi&eacute;n su novela <a href="https://www.casadellibro.com/libro-hijos-de-la-medianoche/9788497934329/1016164" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Hijos de la medianoche</em></a><em> </em>sabemos que se trata de una obra maestra de la narrativa postcolonial que analiza como nadie, con los instrumentos de la ficci&oacute;n, la l&iacute;nea divisoria entre oriente y occidente, y entre el racionalismo y la tradici&oacute;n, mediante una trama genial que, en la India, confronta en un personaje el chamanismo y la medicina como met&aacute;fora aleg&oacute;rica de como se suele ver La India desde occidente.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Rushdie, un autor imprescindible</strong></h2><p class="article-text">
        Se trata de un autor imprescindible, inc&oacute;modo por su lucidez, audaz por su propuesta, y cuya obra ilumina el mundo. S&iacute;, se trata de un m&aacute;rtir m&aacute;s de la literatura genial; esa literatura que nos hace saber que hay gente maravillosa en este mundo que hace lo indecible por nuestra inteligencia y nuestra sensibilidad, y lo posible para que no nos contagiemos del c&aacute;ncer de la radicalidad y el c&aacute;ncer del fanatismo, pues, bueno es saberlo, se puede y se debe ser espiritual sin ser fan&aacute;tico, pues tener fe no es una competici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En efecto, se trata de uno de esos escritores a los cuales los amantes de la inteligencia, la dignidad y la belleza le debemos un gran tributo de gratitud y devoci&oacute;n&hellip;
    </p><p class="article-text">
        En una ocasi&oacute;n hace a&ntilde;os en la Universidad de Toronto, Canad&aacute;, tuve la oportunidad de asistir a una conferencia realmente extraordinaria impartida por &eacute;l. Levant&eacute; la mano cuando concluy&oacute; para formular una pregunta en el turno de preguntas. &Eacute;sta: &iquest;Odia usted a <strong>Jomeini</strong>? Y, como hacen los sabios que parece que te est&aacute;n respondiendo a esto pero en realidad te est&aacute;n respondiendo a esto otro, respondi&oacute;: &ldquo;En el a&ntilde;o 1920 la mujer m&aacute;s rica de su tiempo, <strong>Peggy Guggenheim</strong>, se enamor&oacute;, en Par&iacute;s, de un poeta bohemio, <strong>Samuel Beckett.</strong> Le persegu&iacute;a por las librer&iacute;as que frecuentaba, por las calles, por los caf&eacute;s, de modo tal que, en una ocasi&oacute;n, &eacute;l la abord&oacute; y le pregunt&oacute;: &iquest;Qu&eacute; quieres? Ella le respondi&oacute; que estaba enamorada de &eacute;l, pero el poeta la replic&oacute; a eso que &eacute;l no cre&iacute;a en el amor, pero que le conced&iacute;a una noche. Se la llev&oacute; a la buhardilla de <em>Montparnasse</em> de veinte metros cuadrados en la cual viv&iacute;a, e hicieron el amor. Conocemos esta an&eacute;cdota porque Peggy Guggenheim escribi&oacute; al respecto un poema titulado <em>El Palacio</em>. S&iacute;, a la mujer m&aacute;s rica de su tiempo la buhardilla de veinte metros cuadrados de Samuel Beckett le pareci&oacute; un palacio&hellip; pues mire, la vida es demasiado corta como para odiar: &iexcl;Hay que hacer palacios!&rdquo;&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Si no hubiera fan&aacute;ticos ni radicales ni extremistas (valga la redundancia) el mundo ser&iacute;a m&aacute;s vivible.
    </p><p class="article-text">
        Amamos la vida, y la literatura, y la espiritualidad, y la pol&iacute;tica porque le damos la espalda al fanatismo y a la radicalidad.
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Viva la inteligencia espiritual emp&aacute;tica! &iexcl;Viva Salman Rushdie!
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Artigue]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/salman-rushdie-o-que-sabe-dios-del-amor-quien-asesina-a-un-escritor-columna-semanal-literatura-internacional-luis-artigue-el-bibliopata_129_13562268.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 05 Oct 2026 09:30:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Salman Rushdie o qué sabe de un Dios de amor quien asesina a un escritor]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Libros,Política,Internacional]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Johatsu y otros cuentos', de Manuel Ángel Morales Escudero]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/johatsu-y-otros-cuentos-de-manuel-angel-morales-escudero-critica-literaria-por-luis-artigue_1_13554795.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/de13fcf7-20dd-4596-ac87-6181a3c65eb3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x696y189.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;Johatsu y otros cuentos&#039;, de Manuel Ángel Morales Escudero"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Luis Artigue reseña la última recopilación del escritor ponferradino. "Su relato breve no aparece como una novela disminuida, sino como una forma narrativa con sus propias exigencias: concentración, precisión, economía y, sobre todo, capacidad para sugerir más de lo que explícitamente se cuenta", asegura</p></div><p class="article-text">
        Hay escritores que conciben el cuento como una reducci&oacute;n de la novela: una narraci&oacute;n a la que se le ha quitado extensi&oacute;n. No es, desde luego, el procedimiento que sigue Manuel &Aacute;ngel Morales Escudero en <a href="https://www.editorialnazari.com/libro/johatsu-y-otros-cuentos/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Johatsu y otros cuentos</em></a> (Editorial Nazar&iacute;). Aqu&iacute; el relato breve no aparece como una novela disminuida, sino como una forma narrativa con sus propias exigencias: concentraci&oacute;n, precisi&oacute;n, econom&iacute;a y, sobre todo, capacidad para sugerir m&aacute;s de lo que expl&iacute;citamente se cuenta.
    </p><p class="article-text">
        El volumen re&uacute;ne casi cincuenta textos y ofrece una considerable variedad de asuntos, escenarios y procedimientos narrativos. Como se nos dice en el pr&oacute;logo del autor, hay relatos vinculados a la experiencia personal y a la memoria, otros que se internan en episodios hist&oacute;ricos, y no faltan la fantas&iacute;a, el terror o la ciencia ficci&oacute;n. Los escenarios cambian con notable libertad: las monta&ntilde;as del Rif, las estepas nevadas de Finlandia, Nueva York, espacios bercianos o lugares imaginarios. Sin embargo, esa diversidad no acaba convirti&eacute;ndose en dispersi&oacute;n, porque existe una preocupaci&oacute;n que recorre buena parte del conjunto: el individuo aislado, enfrentado a una circunstancia que lo obliga a tomar distancia de aquello que hasta entonces consideraba su realidad. El paisaje, adem&aacute;s, no funciona como mero decorado. En estos cuentos el lugar condiciona a menudo la acci&oacute;n y contribuye a definir psicol&oacute;gicamente a los personajes.
    </p><p class="article-text">
        Conviene detenerse en los argumentos, porque es en ellos donde se comprueba mejor la amplitud del libro. El relato que da t&iacute;tulo al volumen, Johatsu, presenta a un hombre que pretende &ldquo;evaporarse&rdquo;, desaparecer de su existencia anterior. El t&eacute;rmino japon&eacute;s designa precisamente a quienes deciden romper con su vida y desaparecer, y Morales Escudero convierte esa idea en el punto de partida de un relato en el que los desplazamientos, los lugares y los peque&ntilde;os gestos del protagonista adquieren una importancia decisiva. El cuento comienza con una acci&oacute;n aparentemente sencilla, pero desde muy pronto queda claro que estamos ante alguien que prepara cuidadosamente su desaparici&oacute;n. La narraci&oacute;n evita explicarlo todo y obliga al lector a reconstruir las razones y el alcance de esa huida. Que sea el primer cuento resulta significativo: introduce una de las obsesiones que reaparecer&aacute;n despu&eacute;s, la posibilidad de abandonar una identidad y empezar, si eso fuera posible, desde otro lugar.
    </p><p class="article-text">
        La variedad aparece enseguida en otros relatos. No hay enemigo peque&ntilde;o conduce al lector hasta el norte de &Aacute;frica y a la experiencia de un soldado en un escenario de guerra. Las monta&ntilde;as del Rif no son un simple tel&oacute;n de fondo: la sequedad del paisaje, la presencia del desierto y la sensaci&oacute;n de aislamiento forman parte de la tensi&oacute;n narrativa. El soldado contempla un mundo en el que la muerte est&aacute; siempre presente, pero el relato no necesita recurrir a una acumulaci&oacute;n de escenas b&eacute;licas para transmitir esa amenaza. La guerra se introduce tambi&eacute;n a trav&eacute;s de la mirada del personaje y de su relaci&oacute;n con el paisaje.
    </p><p class="article-text">
        La historia vuelve a ocupar un lugar destacado en otros cuentos. Uno de ellos se sit&uacute;a en el entorno del Graf Spee y adopta como punto de partida los &uacute;ltimos momentos de un hombre condenado a muerte. La narraci&oacute;n se construye desde la memoria y desde la proximidad del final: quien sabe que va a morir reconstruye sus &uacute;ltimos d&iacute;as y, al hacerlo, convierte la experiencia individual en una forma de testimonio. El procedimiento resulta eficaz porque Morales Escudero no utiliza el episodio hist&oacute;rico como simple materia documental, sino como marco para una situaci&oacute;n esencialmente humana: la necesidad de ordenar los recuerdos cuando el tiempo se acaba.
    </p><p class="article-text">
        Algo diferente sucede en <em>Palabras al viento</em>, que nos sit&uacute;a en un territorio contempor&aacute;neo marcado por la guerra y la vigilancia de los drones. Desde las primeras l&iacute;neas, la amenaza se incorpora a la vida cotidiana: los personajes viven bajo una mirada tecnol&oacute;gica que convierte el espacio urbano en un territorio inseguro. La guerra ya no aparece solamente en el frente; penetra en las calles, en las casas y en los movimientos m&aacute;s elementales. Es uno de los cuentos en los que se aprecia con mayor claridad la capacidad del autor para partir de una situaci&oacute;n concreta y convertirla en una reflexi&oacute;n m&aacute;s amplia sobre la indefensi&oacute;n del individuo.
    </p><p class="article-text">
        Junto a estos relatos de ra&iacute;z hist&oacute;rica o realista aparecen otros que modifican radicalmente el registro. Una nave espacial que vaga sin rumbo con un &uacute;nico capit&aacute;n, soldados sovi&eacute;ticos perdidos entre la nieve o un siniestro hotel neoyorquino pertenecen a universos narrativos muy diferentes, pero todos ellos responden a una misma l&oacute;gica: colocar al personaje en un espacio del que no controla completamente las reglas. El aislamiento cambia de forma, pero no desaparece. Puede ser la soledad de quien ha decidido evaporarse, la del soldado separado de su mundo, la del hombre condenado que recuerda o la del individuo perdido en un espacio que parece no ofrecer salida.
    </p><p class="article-text">
        Esta reiteraci&oacute;n tem&aacute;tica es precisamente lo que proporciona unidad al libro. Morales Escudero puede cambiar de &eacute;poca, de continente e incluso de g&eacute;nero literario, pero sus personajes suelen encontrarse en alguna forma de frontera. Est&aacute;n entre un pasado y un futuro, entre la permanencia y la desaparici&oacute;n, entre la realidad y la imaginaci&oacute;n. Incluso cuando aparentemente viajan, en realidad est&aacute;n buscando una salida de s&iacute; mismos.
    </p><h2 class="article-text">La segunda piel de la realidad</h2><p class="article-text">
        El t&iacute;tulo proporciona, por tanto, una clave de lectura m&aacute;s profunda de lo que podr&iacute;a parecer. Johatsu no alude &uacute;nicamente al primer relato. La idea de 'evaporarse' funciona como met&aacute;fora de una actitud ante el mundo que reaparece bajo distintas formas a lo largo del volumen. Hay personajes que huyen f&iacute;sicamente, otros que se repliegan, otros que son arrastrados por circunstancias hist&oacute;ricas y otros que terminan refugi&aacute;ndose en mundos que tienen algo de pesadilla o de sue&ntilde;o. El propio autor ha se&ntilde;alado su inter&eacute;s por esa &laquo;segunda piel&raquo; de la realidad, aquello que permanece oculto bajo la superficie visible de las cosas.
    </p><p class="article-text">
        De ah&iacute; procede tambi&eacute;n la importancia de las descripciones. Morales Escudero no describe por pura ornamentaci&oacute;n. Cuando presenta un pasillo, una calle, una monta&ntilde;a o un paisaje nevado, esos elementos suelen cumplir una funci&oacute;n dentro del relato. El espacio condiciona la conducta de los personajes y crea una atm&oacute;sfera que no podr&iacute;a obtenerse mediante una simple explicaci&oacute;n psicol&oacute;gica. En Johatsu, por ejemplo, los movimientos aparentemente insignificantes del protagonista &ndash;esperar, entrar, evitar determinados ruidos, desplazarse de un lugar a otro&ndash; contribuyen a construir la tensi&oacute;n del relato. En No hay enemigo peque&ntilde;o, por su parte, el paisaje norteafricano participa directamente en la percepci&oacute;n de la guerra.
    </p><p class="article-text">
        Hay que destacar asimismo la confianza del autor en el lector. Muchos relatos no clausuran por completo su significado. Morales Escudero deja espacios vac&iacute;os, omite explicaciones y permite que sea quien lee quien establezca determinadas relaciones. Es un procedimiento particularmente apropiado para el cuento, g&eacute;nero en el que lo no dicho puede tener tanta importancia como lo narrado. La historia termina, pero no necesariamente termina la interpretaci&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Borges, Cort&aacute;zar, Kafka, Poe y otras referencias</strong></h2><p class="article-text">
        No resulta dif&iacute;cil encontrar, bajo la diversidad de registros de Johatsu y otros cuentos, algunas tradiciones literarias que sirven de referencia: Borges, Cort&aacute;zar, Kafka, Poe, la tradici&oacute;n del cuento fant&aacute;stico y de ciencia ficci&oacute;n, la literatura de la guerra y la memoria, y la cultura japonesa contempor&aacute;nea... Hay especialmente algo de Kafka en esos personajes que se encuentran s&uacute;bitamente ante una realidad cuyas reglas han dejado de ser transparentes; del mismo modo que existe una afinidad con Borges en la tendencia a convertir una situaci&oacute;n narrativa en una interrogaci&oacute;n sobre la identidad, la memoria o los l&iacute;mites de lo real. En otros relatos se percibe la huella de la tradici&oacute;n fant&aacute;stica que va de Poe a Cort&aacute;zar: lo inquietante no siempre procede de la aparici&oacute;n de un elemento sobrenatural, sino de la transformaci&oacute;n casi imperceptible de una situaci&oacute;n cotidiana en otra que el lector ya no puede interpretar con las mismas certezas. A ello se suma la <strong>tradici&oacute;n de la literatura de guerra y de la ciencia ficci&oacute;n</strong>, g&eacute;neros que Morales Escudero utiliza con libertad para colocar a sus personajes ante situaciones l&iacute;mite. No se trata, sin embargo, de imitaciones reconocibles, sino de afinidades: el autor toma procedimientos y motivos de esas tradiciones para incorporarlos a una preocupaci&oacute;n que parece mucho m&aacute;s personal y persistente, la del individuo aislado, el hombre que quiere escapar de su identidad o que descubre que la realidad visible posee siempre un reverso. En ese sentido, el concepto japon&eacute;s de johatsu resulta especialmente revelador: la desaparici&oacute;n voluntaria se convierte en una imagen extrema de una inquietud que recorre buena parte del libro y que ya estaba presente en obras anteriores del autor.
    </p><p class="article-text">
        Naturalmente, un conjunto de casi cincuenta relatos no puede mantener id&eacute;ntica intensidad en todas sus piezas. La libertad de registros produce diferencias de extensi&oacute;n, de tono y de alcance. Algunos cuentos alcanzan una condensaci&oacute;n especialmente lograda; otros parecen contener una materia narrativa que podr&iacute;a haber admitido un desarrollo mayor. Pero incluso esa desigualdad forma parte, hasta cierto punto, de la naturaleza del volumen: Morales Escudero no parece interesado en someter todos sus relatos a una &uacute;nica f&oacute;rmula.
    </p><p class="article-text">
        Y esa libertad constituye uno de los rasgos m&aacute;s reconocibles del libro. Hay aqu&iacute; un escritor que se mueve con comodidad entre g&eacute;neros y &eacute;pocas y que no parece necesitar justificar el desplazamiento de un territorio narrativo a otro. La guerra, la memoria, la ciencia ficci&oacute;n, la fantas&iacute;a o el misterio son instrumentos distintos para acercarse a una misma materia: la condici&oacute;n de unos personajes que no terminan de encontrar acomodo en el mundo.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, Johatsu y otros cuentos contin&uacute;a algunas de las preocupaciones presentes en la trayectoria narrativa anterior de Morales Escudero. No es casual que su bibliograf&iacute;a incluya t&iacute;tulos como <a href="https://libros.cc/Hikikomori.htm?isbn=9788416799664" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Hikikomori</em></a>, adem&aacute;s de <a href="https://www.editorialnazari.com/libro/el-toque-de-las-animas-y-otros-relatos/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El toque de las &aacute;nimas y otros relatos</em></a> o <a href="https://www.editorialnazari.com/libro/mi-vida-en-el-bunker/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Mi vida en el b&uacute;nker</em></a>. La soledad, el aislamiento y las distintas formas de apartamiento aparecen como preocupaciones persistentes, aunque en el nuevo libro sean sometidas a procedimientos narrativos muy diversos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Im&aacute;genes al servicio de la narraci&oacute;n</strong>
    </p><p class="article-text">
        La escritura, por otra parte, evita en general el exhibicionismo. Las im&aacute;genes est&aacute;n al servicio de la narraci&oacute;n y las descripciones cumplen una funci&oacute;n estructural. Es una prosa que busca antes la eficacia que el lucimiento, algo particularmente apropiado para unos relatos cuyo inter&eacute;s depende en buena medida de la atm&oacute;sfera y de la capacidad para conducir al lector hasta un desenlace que no siempre coincide con lo que esperaba.
    </p><p class="article-text">
        Al final, lo que permanece de <em>Johatsu y otros cuentos</em> no es tanto la diversidad de sus argumentos como la mirada que los re&uacute;ne. Un hombre que quiere desaparecer, un soldado enfrentado a la guerra, un condenado que recuerda sus &uacute;ltimos d&iacute;as, habitantes sometidos a la vigilancia de los drones o un viajero perdido en un espacio sin salida pertenecen a historias muy distintas. Pero todos ellos parecen vivir, de una manera u otra, al otro lado de una frontera.
    </p><p class="article-text">
        Morales Escudero escribe precisamente desde ese l&iacute;mite. Le interesa lo que ocurre cuando una persona deja de reconocerse en el lugar que ocupa, cuando la realidad se vuelve extra&ntilde;a o cuando la &uacute;nica manera de comprenderla consiste en imaginar otra. Por eso el cuento se convierte aqu&iacute; en una forma especialmente adecuada: basta un episodio, un paisaje, un recuerdo o una anomal&iacute;a para revelar esa zona que normalmente permanece oculta.
    </p><p class="article-text">
        <em>Johatsu y otros cuentos</em> es, en definitiva, un libro sobre desapariciones, pero tambi&eacute;n sobre permanencias. Sobre aquello que el individuo pretende dejar atr&aacute;s y sobre aquello que, pese a todo, lo acompa&ntilde;a. El autor cambia continuamente de escenario para volver siempre a una misma pregunta: qu&eacute; queda de nosotros cuando intentamos escapar de nosotros mismos.
    </p><p class="article-text">
        Y quiz&aacute; ah&iacute; reside la verdadera unidad del volumen. No en los argumentos, tan distintos entre s&iacute;, sino en esa segunda realidad que los cuentos se empe&ntilde;an en descubrir bajo la primera.
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:#ffd9a1;"><strong>Manuel &Aacute;ngel Morales Escudero</strong></span><span class="highlight" style="--color:#ffd9a1;"> presenta el pr&oacute;ximo </span><span class="highlight" style="--color:#ffd9a1;"><strong>mi&eacute;rcoles 7 de octubre, a las 19.30 horas</strong></span><span class="highlight" style="--color:#ffd9a1;">, su recopilaci&oacute;n de relatos en </span><span class="highlight" style="--color:#ffd9a1;"><strong>La Casona de San Feliz de Tor&iacute;o</strong></span><span class="highlight" style="--color:#ffd9a1;">. El autor estar&aacute; acompa&ntilde;ado por el escritor </span><span class="highlight" style="--color:#ffd9a1;"><strong>Luis Artigue</strong></span><span class="highlight" style="--color:#ffd9a1;">.</span>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Artigue]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/johatsu-y-otros-cuentos-de-manuel-angel-morales-escudero-critica-literaria-por-luis-artigue_1_13554795.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 01 Oct 2026 16:30:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['Johatsu y otros cuentos', de Manuel Ángel Morales Escudero]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,España,La Biblioteca del Reino,León,Ponferrada,Bierzo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sean felices, se lo recomiendo]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/sean-felices-se-lo-recomiendo-columna-semanal-escritor-luis-artigue-el-bibliopata_129_13542646.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/46e5b416-b35c-4c24-ac97-efb8c24510c2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sean felices, se lo recomiendo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una mujer vitamina es una de esas que trae consigo una luz particular y por eso, al entrar en una habitación, le sube las defensas a la vida</p></div><p class="article-text">
        As&iacute; ella&hellip; Como <strong>Juliette Gr&eacute;co</strong>, musa que fuera del existencialismo franc&eacute;s, in&eacute;dita feminidad enronquecida a la que en su d&iacute;a dedicamos una novela entera titulada <a href="https://editorialpezdeplata.com/coleccion-narrativa-pez-de-plata/53-cafe-jazz-el-destripador-9788412078411.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Caf&eacute; Jazz El Destripador</em></a><em> </em>(fue en apariencia para hablar del <strong>Par&iacute;s</strong> de <strong>Picasso</strong> y <strong>Sartre</strong> pero en realidad de nuestro matrimonio prolijo en superaciones), es una de esas personas fascinantes que saben contarlo todo desde la empat&iacute;a que le surte su sesgo de supervivencia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En efecto, hay mujeres que llegan a la vida de uno como llegan a Le&oacute;n los d&iacute;as demasiado veraniegos para septiembre: sin hacer ruido, con una luz peregrinada que parece venir de lejos y con esa manera clarividente de quedarse para siempre en las cosas&hellip; As&iacute; ella&hellip; Ella que es de esas mujeres que no necesitan decir nada: basta con que est&eacute;n cerca para que a uno le circule mejor la sangre.
    </p><p class="article-text">
        Se trata de una eterna muchacha leonesa con alegr&iacute;a de mocita de zarzuela. Y digo muchacha porque hay rostros que se niegan al calendario, como ciertas fachadas de&nbsp;ciudad que el tiempo no consigue envejecer. Tiene una personalidad-vitamina &ndash;esa rara sustancia que alegra a su alrededor los d&iacute;as sin necesidad de explicarse&ndash; y un aura de bondad que no se anuncia, pero se nota. La bondad verdadera nunca lleva cartel, escribi&oacute; <strong>George Bernanos</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Y luego est&aacute; su rostro protagonizado por unos ojos agitanados de poema de <strong>Federico Garc&iacute;a Lorca</strong>. Ojos garzos. Palabra antigua y hermosa, palabra que parece hecha para ellos: claros y oscuros a la vez, con ese misterio de los ojos que no se limitan a mirar, sino que guardan. A veces pienso que ella es el retrato inmortal de s&iacute; misma, pintado por un artista que decidi&oacute; no terminar nunca el cuadro para que la juventud pudiera quedarse ah&iacute;, suspendida, mir&aacute;ndonos.
    </p><p class="article-text">
        La conoc&iacute; hace veinticinco a&ntilde;os: casi una vida, si uno se pone matem&aacute;tico o cabal&iacute;stico; una tarde larga, si se pone poeta enamorado. Desde entonces venimos bailando juntos por la vida, y pasando juntos por todo. Y eso, a estas alturas, me parece una de las formas m&aacute;s secretas y m&aacute;s hermosas del amor: continuar la danza, pues la danza y el amor van unidos como bien nos ense&ntilde;&oacute; el poeta persa fundador de los derviches <strong>Rumi</strong>...&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, la conoc&iacute; hace 25 a&ntilde;os y hoy llega el 25 de septiembre, nuestro aniversario, nuestra coincidencia espiritual numerol&oacute;gica de la que hablan los cabalistas como <strong>Mos&eacute; ben Sem Tob de Le&oacute;n,</strong> autor de <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Zohar" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El Zohar</em></a>, este art&iacute;culo m&iacute;o y de ustedes se escribe solo porque en efecto aqu&iacute; est&aacute; mi prosa para ponerle al tiempo su estribillo, su centinela de miel o vinagre a los d&iacute;as que pasan, al tiempo que no queda, a la vida.
    </p><p class="article-text">
        De hecho el veinticinco tiene mucho de n&uacute;mero cabal&iacute;stico, de cifra que viene cargada de buenos augurios. Veinticinco son a&ntilde;os que no pesan porque se han vivido en consonancia. Veinticinco es tambi&eacute;n una peque&ntilde;a contrase&ntilde;a que el destino parece habernos dejado en el bolsillo para recordarnos que hay n&uacute;meros que cuentan, y otros que celebran.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que hoy no quiero hablar de los a&ntilde;os, sino de la felicidad. De esa felicidad que no hace ruido, que no necesita fuegos artificiales ni fotograf&iacute;as, que consiste simplemente en mirar al otro y reconocer, despu&eacute;s de un cuarto de siglo, que sigue siendo la persona con la que uno quiere bailar la siguiente canci&oacute;n. Lo escribi&oacute; <strong>Djuna Barnes </strong>en nuestra novela favorita, <a href="https://www.tiposinfames.com/libros/el-bosque-de-la-noche/1478/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El bosque de la noche</em></a><em>: </em>&ldquo;esto es para ti que siempre ser&aacute;s la segunda persona del singular&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ella, la muchacha leonesa de los ojos garzos, sigue ah&iacute; embelleciendo el mundo y conmovi&eacute;ndolo con su entereza en el arte de encajar reveses como quien paga todas las facturas con sonrisas.
    </p><p class="article-text">
        Veinticinco a&ntilde;os despu&eacute;s he venido a este folio a decirte que si un d&iacute;a de da por poner una academia de vivir, yo me apunto.
    </p><p class="article-text">
        Sean felices; se lo recomiendo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Artigue]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/sean-felices-se-lo-recomiendo-columna-semanal-escritor-luis-artigue-el-bibliopata_129_13542646.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 28 Sep 2026 09:30:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Sean felices, se lo recomiendo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Psicología,Vecinos,León,Poesía,España]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['El ojo inscrito', de Lola Llatas]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/libro-el-ojo-inscrito-de-lola-llatas-critica-literaria-por-luis-artigue_1_13525850.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/90b5222f-98bf-49b6-add4-241f10f9a0f7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1482y374.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;El ojo inscrito&#039;, de Lola Llatas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Numak Ediciones publica a una de las voces españolas importantes de las que cultivan hoy el terror y la fantasía oscura a la que esta última obra emparenta con la tradición del horror sobrenatural juvenil en una línea que puede recordar, salvando las distancias, a Stephen King, y en el cine a Darío Argento</p></div><p class="article-text">
        <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Lola_Llatas" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Lola Llatas</strong></a> (Valencia, 1976), prestigiosa ingeniera de Caminos a la par que escritora, ha convertido su experiencia profesional de una vida errante por escenarios tan extremos como la India, Australia o Arabia en una literatura donde lo cotidiano y lo inquietante mantienen una relaci&oacute;n de permanente sospecha. 
    </p><p class="article-text">
        Su trayectoria abarca <a href="https://www.lolallatas.com/libros" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">literatura infantil</a>, juvenil y adulta, y de hecho entre sus primeras obras est&aacute;n <em>Los misterios de Sara</em>,<em> Min y el cazador de estrellas </em>y <em>Los intrusos</em>; y en <a href="https://www.lolallatas.com/libros-juvenil-y-adulto" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">narrativa adulta</a> public&oacute; en su d&iacute;a <a href="https://www.amazon.es/Bosque-Lola-Llatas-ebook/dp/B098KK5MK4" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Bosque</em></a><a href="https://www.amazon.es/Bosque-Lola-Llatas-ebook/dp/B098KK5MK4" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a>(Obscura, 2021), que supuso su entrada en el terror y la fantas&iacute;a oscura, <em>y </em><a href="https://obscura.es/products/el-lugar-invisible" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El lugar invisible</em></a> (Obscura, 2023), con el que obtuvo el Premio Ignotus 2024 a Mejor Novela y el Premio Druida del Festival Terramur. Por todo eso Lola Llatas se ha consolidado como una de las voces espa&ntilde;olas importantes de las que cultivan hoy el terror y la fantas&iacute;a oscura, especialmente desde <em>Bosque</em> y <em>El lugar invisible</em>. Y, entre su producci&oacute;n narrativa, su novela <em>El ojo inscrito</em> la emparenta con la tradici&oacute;n del terror rural y sobrenatural en una l&iacute;nea que puede recordar, salvando las distancias, a <strong>Stephen King</strong>, <strong>Shirley Jackson</strong> o <strong>Mariana Enriquez</strong>, pero tambi&eacute;n al imaginario del horror cinematogr&aacute;fico de <strong>Dario Argento,Sam Raimi</strong> o <strong>Ari Aster</strong>&hellip;.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; las cosas, comencemos diciendo que hay novelas de terror que buscan ante todo producir un sobresalto y otras que aspiran a algo m&aacute;s dif&iacute;cil: instalar en el lector una inquietud que persista cuando el libro ya se ha cerrado. <a href="//www.casadellibro.com/libro-el-ojo-inscrito/9788412958423/17730120" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El ojo inscrito</em></a><em>,</em> de Lola Llatas, pertenece a esta segunda clase. Su procedimiento no consiste tanto en exhibir lo monstruoso como en introducirlo gradualmente en un espacio reconocible, cotidiano, hasta conseguir que aquello que parec&iacute;a imposible termine adquiriendo una inquietante apariencia de normalidad.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Un muerto en una acequia y un s&iacute;mbolo misterioso</strong></h2><p class="article-text">
        La historia parte de un hecho aparentemente concreto: Pascu aparece muerto en una acequia y su sobrino Marcelo se resiste a aceptar que se trate de un accidente. Desde ese momento, la investigaci&oacute;n personal del muchacho se convierte en el hilo conductor de una trama en la que las pesadillas, las visiones y la aparici&oacute;n de un extra&ntilde;o s&iacute;mbolo &ndash;el ojo inscrito&ndash; van modificando progresivamente la percepci&oacute;n que Marcelo tiene de su propio entorno. El hallazgo del s&iacute;mbolo funciona as&iacute; como una frontera narrativa: al otro lado comienza un mundo en el que las explicaciones racionales dejan de resultar suficientes.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los aciertos de Llatas consiste precisamente en no precipitar esa transformaci&oacute;n. El terror se introduce mediante una acumulaci&oacute;n de indicios. Antes de que aparezca la amenaza sobrenatural, existe la sospecha; antes que la certeza, la anomal&iacute;a. El lector sabe que algo no encaja, aunque todav&iacute;a desconoce qu&eacute; es exactamente lo que debe temer. Esa demora constituye uno de los mecanismos m&aacute;s eficaces de la novela, porque permite que la imaginaci&oacute;n complete aquello que el relato todav&iacute;a no muestra.
    </p><p class="article-text">
        El escenario rural desempe&ntilde;a, en este sentido, una funci&oacute;n decisiva. No se trata simplemente de utilizar un pueblo como decorado pintoresco para una historia fant&aacute;stica. El espacio termina convirti&eacute;ndose en una estructura cerrada, casi asfixiante, donde los v&iacute;nculos entre los habitantes, los secretos y la dificultad para distinguir entre apariencia y realidad favorecen la propagaci&oacute;n de la amenaza. Lo cotidiano deja de ser una garant&iacute;a de seguridad y se convierte precisamente en aquello que resulta sospechoso.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Distintos registros, hasta zombis</strong>
    </p><p class="article-text">
        La novela combina adem&aacute;s distintos registros gen&eacute;ricos: misterio, aventura juvenil, terror sobrenatural y elementos pr&oacute;ximos al relato de zombis y a las historias de sectas. La propia autora ha se&ntilde;alado que en <em>El ojo inscrito</em> confluyen precisamente zombis, sectas y experimentos m&eacute;dicos, dentro de una historia concebida como una aventura de terror. Esta mezcla podr&iacute;a haber conducido f&aacute;cilmente a una acumulaci&oacute;n arbitraria de motivos, pero Llatas consigue utilizarlos alrededor de una preocupaci&oacute;n central: la tentaci&oacute;n humana de vencer los l&iacute;mites que impone la muerte.
    </p><p class="article-text">
        Y es ah&iacute; donde la novela adquiere una dimensi&oacute;n que rebasa el mecanismo de suspense. El verdadero asunto no es &uacute;nicamente qu&eacute; ha sucedido con Pascu ni qu&eacute; significa el s&iacute;mbolo que encuentra Marcelo. Bajo la trama fant&aacute;stica aparece una pregunta mucho m&aacute;s antigua: qu&eacute; estar&iacute;a dispuesto a hacer el ser humano para escapar de aquello que considera definitivo. La b&uacute;squeda de una forma de permanencia, de una supervivencia que desaf&iacute;e las leyes naturales, abre inevitablemente la puerta a la corrupci&oacute;n de aquello mismo que se pretend&iacute;a conservar.
    </p><p class="article-text">
        Marcelo cumple adecuadamente la funci&oacute;n de mediador entre el lector y ese universo. Su condici&oacute;n adolescente permite que la novela mantenga una mirada de descubrimiento y que el misterio conserve su capacidad de fascinaci&oacute;n. Pero el personaje no se limita a contemplar los acontecimientos: la muerte de su t&iacute;o convierte la investigaci&oacute;n en una necesidad afectiva. Quiere saber porque necesita comprender, y necesita comprender porque no acepta la explicaci&oacute;n que los dem&aacute;s parecen dispuestos a dar por buena.
    </p><p class="article-text">
        Esta oposici&oacute;n entre quien pregunta y quienes prefieren olvidar sostiene buena parte de la tensi&oacute;n narrativa. Frente a Marcelo se levanta, de manera m&aacute;s o menos expl&iacute;cita, una comunidad que parece haber aprendido a convivir con determinadas anomal&iacute;as. Y quiz&aacute; sea &eacute;sta una de las ideas m&aacute;s perturbadoras del libro: el mal no necesita presentarse siempre con una apariencia monstruosa. Puede integrarse en las costumbres, en los silencios y en la voluntad colectiva de no mirar demasiado.
    </p><p class="article-text">
        El t&iacute;tulo adquiere entonces un valor especialmente significativo. Un ojo inscrito es, antes que un simple emblema fant&aacute;stico, una imagen de la mirada. Ver significa aqu&iacute; exponerse al conocimiento, y conocer puede resultar peligroso. El s&iacute;mbolo no abre solamente una puerta hacia lo sobrenatural: obliga a mirar aquello que los dem&aacute;s preferir&iacute;an mantener oculto.
    </p><p class="article-text">
        La reedici&oacute;n de 2025 por Numak Ediciones subraya, adem&aacute;s, la voluntad de recuperar la novela desde una perspectiva m&aacute;s adulta y oscura. La editorial se&ntilde;ala expresamente que se trata de una nueva edici&oacute;n de la obra publicada originalmente en 2019, revisada para darle &ldquo;una nueva vida y un nuevo enfoque m&aacute;s adulto y oscuro&rdquo;. No es, por tanto, un lanzamiento completamente nuevo, sino la recuperaci&oacute;n de una obra que ahora encuentra un marco editorial acorde con la vertiente de terror que caracteriza la trayectoria de Llatas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;D&oacute;nde est&aacute; la oscuridad?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En <em>El ojo inscrito,</em> el miedo no procede exclusivamente de aquello que acecha en la oscuridad. Procede tambi&eacute;n de la posibilidad de que la oscuridad est&eacute; ya dentro de nosotros y de que, para descubrirla, baste con mirar demasiado atentamente.
    </p><p class="article-text">
        Llatas construye as&iacute; una novela de lectura &aacute;gil, apoyada en el misterio y en la progresiva revelaci&oacute;n de sus secretos, pero cuya eficacia depende de algo m&aacute;s elemental: la capacidad de convertir un espacio familiar en un lugar amenazador. Y cuando una novela consigue que el lector empiece a desconfiar de aquello que hasta entonces consideraba normal, el terror ha cumplido su cometido m&aacute;s profundo.
    </p><p class="article-text">
        Porque quiz&aacute; el verdadero peligro de ese ojo no sea que nos observe. Quiz&aacute; sea que, una vez que hemos aprendido a mirar a trav&eacute;s de &eacute;l, ya no podamos dejar de ver.
    </p><p class="article-text">
        Para terminar situando la obra desde el punto de vista de la teor&iacute;a de la literatura fant&aacute;stica hemos de se&ntilde;alar que el llamado <em>folk horror</em>, uno de los subg&eacute;neros del terror, sit&uacute;a el horror en comunidades rurales y en sus tradiciones, mitos, rituales y creencias ancestrales. Pero el agrohorror, en cambio, desplaza el foco hacia la propia realidad rural contempor&aacute;nea, sus espacios, conflictos y formas de vida como fuente de inquietud.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, <em>El ojo inscrito</em> se incardina mejor en el agrohorror, seg&uacute;n la terminolog&iacute;a de <strong>David Roas, Ra&uacute;l Molina Gil </strong>y<strong> Ana Mart&iacute;nez Castillo</strong>: no utiliza el campo como mero dep&oacute;sito de folklore, sino que convierte el mundo rural reconocible y cotidiano en el &aacute;mbito donde irrumpe y se desarrolla lo monstruoso&hellip; 
    </p><p class="article-text">
        Pasen y lean. Si se atreven.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Artigue]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/libro-el-ojo-inscrito-de-lola-llatas-critica-literaria-por-luis-artigue_1_13525850.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 24 Sep 2026 16:30:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['El ojo inscrito', de Lola Llatas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Campo,Literatura,Jóvenes,España,La Biblioteca del Reino]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Anatomía de un caballo, de Amancio González]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/anatomia-caballo-amancio-gonzalez-columna-semanal-escritor-luis-artigue-el-bibliopata_129_13504389.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5cb293c5-bc1b-4462-8be5-af71250e023f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Anatomía de un caballo, de Amancio González"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En arte uno hace lo que hace pero de pronto un día cambia, hace otra cosa, porque no lo hace él sino que alguien lo hace a través de él lo sepa uno o no… ¡Es entonces cuando la obra del artista, a menudo sin él saberlo, da un giro no calculado e inmarchitable!</p></div><p class="article-text">
        El punto de giro espiritual en la obra reciente del escultor Amancio Gonz&aacute;lez vino con la pieza sobre la pandemia del COVID que hizo para la glorieta del Hospital de Le&oacute;n, y en la cual nuestro escultor abandon&oacute; lo materialista, materico y antropomorfo para hablarnos emocionadamente y as&iacute;, mediante el prodigioso idioma del arte, de los que se superan, los que se elevan: en ese caso todos los sanitarios que volaron, por nosotros, por encima de su sueldo y de si mismos con el objetivo de salvar a su modo el mundo&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Y es que en efecto hay un determinado momento en el que el artista siente el peso de la est&eacute;tica, siente la vuelta al origen, ese momento epist&eacute;mico en que te das cuenta de que existe algo por encima de nosotros que nos supera. Los idealistas neoplat&oacute;nicos dicen que es la evidencia repentina del mundo de las ideas (en Plat&oacute;n nace no solo las religiones trascendentes sino tambi&eacute;n la est&eacute;tica en su rama de arte trascendente). Los espiritualistas por su parte desdicen a los idealistas y se&ntilde;alan que lo que le pasa al artista en ese punto es que roza lo divino&hellip;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sea como sea, en cualquier caso el arte, adem&aacute;s de camino interior continuo, es una cuesta en ascensi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Y el escultor Amancio Gonz&aacute;lez en este sentido se ha dado cuenta de que lleva toda una vida dedicado a la forma, lo antropomorfo (vean como ejemplo El Gigante de Santo Domingo conocido por 'La Negrilla', que viene a ser esa renatom&iacute;a de lativizaci&oacute;n de la grandeza humana que tambi&eacute;n hizo Jonathan Swift en <a href="https://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/viajes-de-gulliver--0/html/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Los viajes de Gulliver</em></a><em> </em>cuando el protagonista llega a la isla de los gigantes), la figura humana redimensionada, otro volumen, otra textura y en com&uacute;n el alma... la escultura antropom&oacute;rfica de Amancio Gonz&aacute;lez ha sido hasta ahora estudio de del hombre; el conocimiento de uno mismo, y, a trav&eacute;s de uno mismo y de la forma del cuerpo, v&iacute;a de acceso al todo,&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero de repente en el escultor Amancio Gonz&aacute;lez se han desatado est&eacute;ticamente los caminos de elevaci&oacute;n espiritual.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por eso en esta nueva exposici&oacute;n reci&eacute;n inaugurada en <a href="https://armaga.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Galer&iacute;a &Aacute;rmaga</a> y titulada <em>Anatom&iacute;a de un caballo </em>ha utilizado el s&iacute;mbolo del caballo para elevarse de lo antropomorfo, elevarse est&eacute;tica y espiritualmente, como lo har&iacute;a un caballo que tiene algo de &aacute;ngel (eso en el fondo es el artista verdadero). Esa anatom&iacute;a del caballo creemos pujes que es la anatom&iacute;a de lo est&eacute;tico, el viaje desde la materia hacia lo espiritual y ese viaje que se hace por elevaci&oacute;n, como as&iacute; nos ense&ntilde;aron los m&iacute;sticos tales como Ramon Llull en el <a href="https://bipadi.ub.edu/digital/collection/p21046coll2/id/4525" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Libro del ascenso y descenso del entendimiento</em></a> o Ibn&nbsp;Arab&iacute; en <a href="https://archive.org/details/ibn-arabi.-las-iluminaciones-de-la-meca-ocr-2005" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Iluminaciones de la Meca</em></a><em>, </em>dos de los libros favoritos del gran espiritualista, gran artista y maestro de artistas Alejandro Vargas.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; las cosas, nos atrevemos a huir en esta ocasi&oacute;n de la cr&iacute;tica de arte y a situar en el v&eacute;rtice de esclarecimiento escrito de esta exposici&oacute;n la muerte reciente de nuestro maestro inolvidable Alejandro Vargas pues todos queremos analizar el caballo, y entenderlo, y hermanarnos con &eacute;l hasta domarlo y montarlo y que nos lleve arriba, nos eleve y nos conduzca al cielo donde est&aacute;n los nuestros convertidos en estrellas que en lo oscuro nos dan la luz mejor.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="El monumento a la lucha contra el coronavirus de Amancio en el Hospital de León."
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            <span class="title">
                El monumento a la lucha contra el coronavirus de Amancio en el Hospital de León.                            </span>
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        No tengo duda de que &eacute;sta es la exposici&oacute;n m&aacute;s m&iacute;stica de todas aquellas que ha realizado Amancio Gonz&aacute;lez. De hecho se ve tambi&eacute;n esto en los materiales, en c&oacute;mo ha querido solidificar lo espiritual, hacer lo que s&oacute;lo un escultor puede hacer, que lo espiritual sea de pronto s&oacute;lido: por eso utiliza con tanta pericia ahora los bronces para caminar entre lo figurativo, cuando trata el tema del caballo, y lo geom&eacute;trico con los cuadrados y cibos que bien parecen un homenaje a escultores abstractos de nuestro siglo XX como Chillida, Ibarrola y Oteiza. Pero en esta exposici&oacute;n tambi&eacute;n hay un trabajo de reelaboraci&oacute;n art&iacute;stica del duelo y lo aprendido y lo rezado para que lo espiritual no sea s&oacute;lo religioso, no sea s&oacute;lo est&eacute;tico, sino que sea tambi&eacute;n heterodoxo o, en su caso, cosmol&oacute;gico, casi con algo de hor&oacute;scopo. De hecho tambi&eacute;n aqu&iacute; hay simbolog&iacute;a c&oacute;smica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En suma tenemos que decir que esta exposici&oacute;n es el momento de madurez plena donde el caballo parece que vuela, acaso, porque no hay nada m&aacute;s dif&iacute;cil que eso. Si Vel&aacute;zquez fue capaz de revolucionar la pintura pintando la luz, el gran escultor que es Amancio Gonz&aacute;lez est&aacute; tratando de hacer ese mismo prodigio casi alqu&iacute;mico, el de esculpir el vuelo y esculpir el aire.
    </p><p class="article-text">
        La forma que parece aqu&iacute; a veces que no se sostiene en nada, pero es porque se sostiene en lo divino. Las manos invisibles de Dios sujetan la materia y a nosotros cuando nos quedamos solos, ya sin nuestros maestros y nuestros padres, navegando por nuestros propios medios por el mar de la vida como una nave al pairo... 
    </p><p class="article-text">
        Esa es la clave para entender la &uacute;ltima exposici&oacute;n de Amancio Gonz&aacute;lez.
    </p><p class="article-text">
        La pieza m&aacute;s importante de esta exposici&oacute;n es por eso precisamente <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Pegaso" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Pegasus</a>, porque es donde se funden las dos tradiciones de las que estamos hablando, el idealismo griego cargado de simbolog&iacute;a y el espiritualismo cristiano: todo en la figura de un caballo que en realidad es un &aacute;ngel. Y todo para decirnos, para hacernos ver, que se puede hacer escultura y que esta escultura no sea, como ha sido en la obra de Amancio Gonz&aacute;lez hasta ahora, un prodigio de lo mat&eacute;rico antropom&oacute;rfico, la escultura convertida en la canci&oacute;n de las cosas, sino una escultura que es algo que art&iacute;tica y espiritualmente est&aacute; m&aacute;s all&aacute;, que es el m&aacute;s all&aacute; de la materia, la forma informe, lo ang&eacute;lico, o, como dec&iacute;a San Juan Evangelista, la palabra hecha carne.
    </p><p class="article-text">
        Amancio Gonz&aacute;lez, domador de tempestades y de bestias, nos invita a subirnos al caballo, a elevarnos, y, por ende, a estar m&aacute;s cerca del cielo&hellip; 
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Esa es la raz&oacute;n por la que existe el verdadero arte! &iexcl;Por eso lo amamos tanto! &iexcl;Gracias!
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Artigue]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/anatomia-caballo-amancio-gonzalez-columna-semanal-escritor-luis-artigue-el-bibliopata_129_13504389.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 21 Sep 2026 09:30:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Anatomía de un caballo, de Amancio González]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Exposiciones,Arte Contemporáneo,León,España]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Vaya cuánto tiene que aprender el pendón de San Isidoro de Moncloa de José Antonio Diez]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/cuanto-tiene-que-aprender-el-pendon-de-san-isidoro-de-moncloa-de-jose-antonio-diez-columna-semanal-escritor-luis-artigue-el-bibliopata_129_13488703.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d53aa1fa-7333-4d46-8c87-1d995626de4f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x613y396.jpg" width="1200" height="675" alt="Vaya cuánto tiene que aprender el pendón de San Isidoro de Moncloa de José Antonio Diez"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">José Antonio Diez, alcalde, versus el Pendón de San Isidoro de Moncloa, más que una guerra civil palaciega, parece un tebeo… Sí, hay políticos que tienen despacho. Y hay políticos que tienen jefe</p></div><p class="article-text">
        Viene esto a cuento de que Jos&eacute; Antonio Diez, alcalde, decidi&oacute; ir a la concentraci&oacute;n en defensa de Ceuta, de los ceut&iacute;es, de la ley y de la integridad territorial de Espa&ntilde;a. Parece poca cosa, tan solo un gesto, pero, en estos tiempos de obediencia con auricular, argumentario fotocopiado y disciplina de hormiguero, empieza a parecer una haza&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Qu&eacute; palabra tan antigua, el verbo ir, la va a pronunciar y poner en pr&aacute;ctica porque lo suyo no es un socialismo de joyero sino uno de periferia y pueblo llano, digno y legal. Ir donde uno cree que debe estar. Sin consultar el mapa de la cartograf&iacute;a de intereses y sofismas de Ferraz. Sin esperar el permiso de Moncloa. Ir porque Ceuta es Espa&ntilde;a y porque hay asuntos que no deber&iacute;an caber en la peque&ntilde;a mercer&iacute;a de las siglas. Ol&eacute; tus huevos.
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, El Pend&oacute;n de San Isidoro de Moncloa, &eacute;se al que venir a Le&oacute;n &Aacute;balos y  Koldo no le increpaban ni amenazaban, difunde doctrina. En efecto el Pend&oacute;n de San Isidoro de Moncloa es un hombre aplicado. Recibe el argumentario, lo lee, lo subraya y lo entrega. Ahora toca hablar de serenidad, cooperaci&oacute;n, responsabilidad. La pol&iacute;tica ha perfeccionado el eufemismo: ya no se dice obedecer, sino coordinarse; ya no se dice callar, sino ser prudente; ya no se dice mentir sino cambiar de opini&oacute;n; ya no se dice invasi&oacute;n sino percance migratorio... 
    </p><p class="article-text">
        Baltasar Graci&aacute;n habr&iacute;a disfrutado de estos tiempos.
    </p><p class="article-text">
        Diez, en cambio, ha hecho algo mucho m&aacute;s antiguo: ejercer de verdad de alcalde. Y un alcalde no es un delegado provincial de Madrid ni de Valladolid. Es el hombre que representa a su ciudad. A Le&oacute;n. Una ciudad que, por cierto, tiene la vieja costumbre de preferir que sus pol&iacute;ticos sean antes leales a su palabra que cualquier otra cosa.
    </p><p class="article-text">
        Los partidos pasan. Los secretarios provinciales pasan. Los ministros pasan. Hasta los presidentes pasan, aunque alguno haya desarrollado una cierta vocaci&oacute;n de eternidad&hellip;. Pero Ceuta queda. Y Le&oacute;n queda. Espa&ntilde;a queda, co&ntilde;o&hellip; Ah&iacute; est&aacute; la diferencia entre la pol&iacute;tica y el poder: la primera deber&iacute;a servir a lo que permanece; el segundo suele servir a quien manda.
    </p><p class="article-text">
        Por eso cu&aacute;nto tiene que aprender El Pend&oacute;n de San Isidoro de Moncloa de Jos&eacute; Antonio Diez. No de socialismo. Ni siquiera de patriotismo. M&aacute;s bien de esa rara dignidad que consiste en tener un cargo y no convertirse en propiedad de  quien puede renovarte el cargo. En recordar que el partido tiene sus jefes, pero la representaci&oacute;n tiene otro: el ciudadano.
    </p><p class="article-text">
        Los lacayos, en cambio, nunca est&aacute;n solos. Tienen grupo de WhatsApp, eso s&iacute;. Tienen argumentario. Tienen llamada. Y tienen siempre a alguien que les indica d&oacute;nde ponerse para la fotograf&iacute;a de prensa.
    </p><p class="article-text">
        Diez, esta vez, ha elegido otra cosa. Ha elegido estar donde hay que estar: con la mejor Espa&ntilde;a que, para los socialistas de verdad, es la de abajo, llana, trabajadora, legal, digna y en pie.
    </p><p class="article-text">
        Son dos palabras que deber&iacute;an ser triviales y que hoy suenan casi revolucionarias: yo voy. Esas palabras recuerdan muy mucho lo que escribi&oacute; la mejor pensadora que ha tenido Espa&ntilde;a, Mar&iacute;z Zambrano, en <a href="https://www.alianzaeditorial.es/libro/bibliotecas-de-autor/hacia-un-saber-sobre-el-alma-maria-zambrano-9788491813897/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Hacia un saber sobre el alma</em></a><em>: </em>la fundaci&oacute;n del Partido Socialista Obrero Espa&ntilde;ol por Pablo Iglesias supuso dotar de dignidad y disciplina a la ideolog&iacute;a&hellip; 
    </p><p class="article-text">
        En efecto primero est&aacute; la dignidad, y luego la disciplina&hellip; Jos&eacute; Antonio Diez demuestra que lo sabe&hellip; 
    </p><p class="article-text">
        El Pend&oacute;n de San Isidoro lo ignora.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Artigue]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/cuanto-tiene-que-aprender-el-pendon-de-san-isidoro-de-moncloa-de-jose-antonio-diez-columna-semanal-escritor-luis-artigue-el-bibliopata_129_13488703.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 14 Sep 2026 09:30:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Vaya cuánto tiene que aprender el pendón de San Isidoro de Moncloa de José Antonio Diez]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sociología,España,José Antonio Diez,Ayuntamiento de León,PSOE]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La iglesia de San Marcelo]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/iglesia-san-marcelo-columna-semanal-escritor-luis-artigue-el-bibliopata_129_13488054.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d902bcfc-a043-4589-b897-a66b58907c7d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La iglesia de San Marcelo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ahora que regresa del verano y del turismo Luis Artigue en su último artículo propone aprender a quedarse</p></div><p class="article-text">
        Escribi&oacute; <strong>Jos&eacute; Mar&iacute;a Pem&aacute;n</strong> que el verano es una aver&iacute;a del invierno, y yo estoy convencido de que es verdad, que el electr&oacute;dom&eacute;stico que funciona es el invierno: por eso a m&iacute; el verano que me gusta es el de Le&oacute;n, con mis escapadas a las fiestas de pueblo y a Asturias, y mis peri&oacute;dicos adelgazados de p&aacute;ginas y mis novelas-tocho. En verano, que es el tiempo en que est&aacute; de moda no viajar sino turistear, es un momento del a&ntilde;o en el que acostumbro a aprender a quedarme&hellip; &iexcl;Por eso <strong>San Marcelo</strong>!
    </p><p class="article-text">
        San Marcelo es el patr&oacute;n de Le&oacute;n, pero, desde que las fiestas de la ciudad son en San Juan como conmemorando el solsticio, esto ya no lo sabe casi nadie. Uno pregunta por San Marcelo y le miran como si hubiese preguntado por un t&iacute;o abuelo que emigr&oacute; a Am&eacute;rica. Patr&oacute;n de Le&oacute;n, s&iacute;, se&ntilde;or. Pero Le&oacute;n tiene hoy otros patronos: el turismo, las terrazas, las obras de la Calle Ancha que duran m&aacute;s que un traje de pana, el tapeo epic&uacute;reo y democr&aacute;tico, el AVE y esa voluntad administrativa de convertir cualquier memoria en una placa.
    </p><p class="article-text">
        San Marcelo, mientras tanto, sigue ah&iacute;. Uno pasa por delante y ve la iglesia, que es una de esas cosas que est&aacute;n tan acostumbradas a estar con humildad, que hemos dejado de verlas. Como las farolas. Como nuestras madres. Como el idioma&hellip; Porque tampoco nos acordamos del lat&iacute;n&hellip; Y ah&iacute; San Marcelo empieza a decirnos algo importante.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Iglesia de San Marcelo en los años 60.                            </span>
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        Como me ense&ntilde;&oacute; siendo un muchacho mi insigne catedr&aacute;tico de lat&iacute;n coloquial don <strong>&Oacute;scar Ramos Ribera</strong>, Le&oacute;n no viene del selv&aacute;tico le&oacute;n. Esto convendr&iacute;a recordarlo alguna vez, sobre todo cuando paseamos con tanto orgullo ese animal rampante que parece haber fundado la ciudad personalmente a tenor de las esculturas urbanas de los puentes y las alcantarillas abiertas de la que sale el rey Le&oacute;n. <a href="https://ileon.eldiario.es/sociedad-y-vida/descubre-origen-nombre-ciudad-leon_1_10288422.htmlhttps://ileon.eldiario.es/sociedad-y-vida/descubre-origen-nombre-ciudad-leon_1_10288422.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Le&oacute;n viene de Legio</a>. De la legi&oacute;n. De Roma. De aquellos soldados que plantaron aqu&iacute; sus piedras, sus tiendas, sus armas y, sobre todo, sus palabras.
    </p><p class="article-text">
        Antes del le&oacute;n rey de la selva estuvo la legi&oacute;n. Y antes de que Le&oacute;n fuese Le&oacute;n, fue una palabra latina. San Marcelo es, de alg&uacute;n modo, uno de los &uacute;ltimos romanos de la ciudad. No porque ande por ah&iacute; con sandalias y coraza, que ser&iacute;a inc&oacute;modo, sino porque en su iglesia todav&iacute;a queda esa memoria profunda de un mundo que nosotros hemos aprendido a llamar antiguo para no tener que llamarlo nuestro.
    </p><p class="article-text">
        Entrar en San Marcelo es entrar en una palabra que lleva dos mil a&ntilde;os pronunci&aacute;ndose y por eso sabe a pan compartido.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Un retablo barroco y el cristo de Gregorio Fern&aacute;ndez</strong></h2><p class="article-text">
        Dentro est&aacute; el retablo barroco, que es como una familia venida de muy lejos y vestida para una ceremonia interminable. <strong>San Marcelo y Santa Nonia</strong> est&aacute;n all&iacute; con todos sus hijos. Todos juntos. Una familia numerosa de santos, m&aacute;rtires y criaturas del cielo, como si fueran a salir de viaje y supieran que el viaje ser&aacute; largo y lento como un bolero&hellip; Qu&eacute; cosas hac&iacute;a antes la familia. Ten&iacute;a hijos. Ten&iacute;a muertos. Ten&iacute;a santos. Y ten&iacute;a una misi&oacute;n&hellip; Ahora tenemos los grupos de Whatsapp.
    </p><p class="article-text">
        Pero uno mira ese retablo y comprende que aquella gente se tomaba en serio lo de la familia. San Marcelo, Santa Nonia y sus hijos parecen una peque&ntilde;a compa&ntilde;&iacute;a de infanter&iacute;a celestial. Una familia en misi&oacute;n. Todos mirando hacia alguna parte que nosotros ya no sabemos se&ntilde;alar; hacia alguna parte que nos constituye invisible e indefectiblemente.
    </p><p class="article-text">
        Y luego est&aacute; el Cristo de <strong>Gregorio Fern&aacute;ndez</strong>. Ese Cristo no viene a decorar nada. Ese Cristo viene de la muerte. P&aacute;lido, exhausto, ensangrentado, con esa crudeza que hoy llamar&iacute;amos gore porque hemos inventado palabras nuevas para cosas viej&iacute;simas. Gregorio Fern&aacute;ndez sab&iacute;a que para hablar del cielo hab&iacute;a que empezar por la carne, y no hizo un Cristo bonito sino un Cristo sufriente que da lo m&aacute;s grande que se tiene, la vida, para que tenga sentido la vida. El barroco espa&ntilde;ol no ten&iacute;a miedo a la sangre. Nosotros s&iacute;. Nosotros preferimos que todo parezca limpio, nuevo y sin usar, incluso la muerte. 
    </p><p class="article-text">
        Pero quiz&aacute; lo m&aacute;s hermoso de San Marcelo no est&eacute; en el retablo ni en el Cristo, sino entre una cosa y otra: en el silencio (<em>silentium encarnatum</em> dec&iacute;a uno de los grandes nombres de la patr&iacute;stica, <strong>M&aacute;ximo el Confesor</strong>). Porque el silencio de San Marcelo no est&aacute; vac&iacute;o. Est&aacute; poblado. Hay de hecho silencios que son simplemente ausencia de ruido. Pero luego est&aacute; este. Este tiene moradas como el castillo interior de <strong>Santa Teresa de Jes&uacute;s</strong>. Tiene romanos. Tiene soldados. Tiene madres. Tiene viudas. Tiene ni&ntilde;os. Tiene muertos que laten como corazones. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Cristo de los Balderas en San Marcelo de León, talla de Gregorio Fernández.                            </span>
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        Los forasteros lo entienden mejor que nosotros. Entra un extranjero, mira hacia arriba, contempla el retablo, se queda un momento quieto y comprende que aqu&iacute; hay algo. El leon&eacute;s, en cambio, pasa deprisa porque tiene una cita, porque llueve, porque va a comprar tabaco o porque ha quedado en <strong>Ordo&ntilde;o</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Lo he comprobado: <strong>el forastero viene a Le&oacute;n a mirar. El leon&eacute;s viene a llegar.</strong> Quiz&aacute; por eso deber&iacute;amos entrar alguna vez en San Marcelo como extranjeros. Sin saber. Sin prejuicios. Sin esa terrible familiaridad que nos hace ciegos a lo que tenemos delante. Y mirar el retablo. Mirar a la familia de San Marcelo. Al Cristo p&aacute;lido de Gregorio Fern&aacute;ndez. Y despu&eacute;s quedarse callado como se callan las monta&ntilde;as o los veleros. A lo mejor entonces escuchamos algo&hellip; No s&eacute; si ser&aacute; Dios. No s&eacute; si ser&aacute; Roma. No s&eacute; si ser&aacute; simplemente el eco de tantos hombres y mujeres que dejaron su huella sencilla de verdad.
    </p><p class="article-text">
        Porque las lenguas, como las madres, no mueren del todo. Quedan debajo como sabemos que quedan las ciudades desde que el arque&oacute;logo <strong>Heinrich Schliemann</strong> nos redescubriera materialmente &Iacute;taca. Como queda Roma debajo de Le&oacute;n. Como queda la legi&oacute;n debajo del le&oacute;n, y queda San Marcelo debajo de todos nosotros.
    </p><p class="article-text">
        El patr&oacute;n de una ciudad que ya no se acuerda de su patr&oacute;n. Y, sin embargo, sigue ah&iacute;. Esper&aacute;ndonos como nos espera la familia (la familia, bueno es recordarlo aqu&iacute;, es saber que formas partes del sue&ntilde;o de alguien; es tu equipo de alta fidelidad)&hellip;
    </p><p class="article-text">
        En efecto, a <strong>Lita</strong> la enterramos en San Marcelo (que es como guard&aacute;rnosla en el bolso, como llevarla puesta) un d&iacute;a luminoso y con un cielo de incre&iacute;ble belleza como el de hoy&hellip; &iexcl;A veces se te echa mucho de menos, vieja!
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Artigue]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/iglesia-san-marcelo-columna-semanal-escritor-luis-artigue-el-bibliopata_129_13488054.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 07 Sep 2026 09:30:15 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La iglesia de San Marcelo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Patrimonio,Obispado de León,Vecinos,León ciudad,Historia de León]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por qué no debí ir a ver 'La Odisea' de Nolan]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/historia/por-que-no-debi-ver-la-odisea-de-nolan-columna-semanal-escritor-luis-artigue-el-bibliopata_129_13475631.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/42e668ad-0b58-470e-9ed4-97e3bc9b816a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x565y257.jpg" width="1200" height="675" alt="Por qué no debí ir a ver &#039;La Odisea&#039; de Nolan"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El escritor Luis Artigue regresa de su periplo vacacional no sólo con una crítica en sí misma de la nueva y polémica película del afamado cineasta británico sino con una de nuestra época</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;H&aacute;blame, musa, de aquel hombre de multiforme ingenio&rdquo;&hellip; as&iacute; comienza <a href="https://blackiebooks.org/producto/odisea/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La Odisea</em></a><em>, </em>describiendo a <strong>Ulises</strong> como un h&eacute;roe intemporal que trasciende la &eacute;pica precisamente porque representa no solo al guerrero, sino tambi&eacute;n y sobre todo al aventurero que trata e ir m&aacute;s all&aacute; en la aventura como el poeta trata de ir m&aacute;s all&aacute; en belleza y el fil&oacute;sofo m&aacute;s all&aacute; en sabidur&iacute;a&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Uno va al <strong>cine Van Gogh</strong> a lo de siempre, que es a buscar la inmortalidad por un par de horas o a ver si le entra una pulmon&iacute;a con el aire acondicionado, pero esta vez sal&iacute; del cine con la sensaci&oacute;n amarga de que me hab&iacute;an cambiado la Ili&oacute;n de <strong>Homero</strong> por una de esas ferias mec&aacute;nicas que montan los norteamericanos cuando quieren ponerse estupendos. Decid&iacute;a yo meterme en el patio de butacas a contemplar esa Odisea que ha filmado <strong>Christopher Nolan</strong> con sus relojes, sus truenos, sus hombres de hierro y sus trompetas atronadoras, y me di cuenta enseguida, entre el crujido de las palomitas y el estruendo de los efectos digitales, de que uno no debe ir a ver estas cosas cuando lleva la verdadera Grecia cl&aacute;sica metida en el tu&eacute;tano desde que nos diera clase <strong>do&ntilde;a Tere </strong>en el <strong>Instituto Juan del Enzina</strong>.
    </p><p class="article-text">
        A la ficci&oacute;n, se&ntilde;ores, no se viene a que lo aturdan a uno con truenos de altavoz. El esp&iacute;ritu cl&aacute;sico griego, ese que Homero destil&oacute; entre la sal y la bruma del Egeo, entend&iacute;a la ficci&oacute;n no como un pasatiempo de feria ni como un entretenimiento espectacular para adormecer el seso, sino como una b&uacute;squeda encarnizada, bell&iacute;sima y brutal de la verdad, de la belleza y del sentido. Los antiguos griegos &ndash;nos lo dej&oacute; dicho muy claramente <strong>Carlos Garc&iacute;a Gual</strong> en ese librito imprescindible que es <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-grecia-para-todos/288143" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Grecia para todos</em></a>&ndash;, aunque clasistas y mis&oacute;ginos, eran unos t&iacute;os formidables, inquietos, indomables, grandes amantes de la libertad y del saber. No eran monigotes de ordenador con armaduras relucientes dignas de <strong>Star Wars</strong><em> </em>o cualquier otra <em>space opera</em> f&iacute;lmica; eran hombres que miraban al horizonte y le ped&iacute;an cuentas a los dioses sin arrodillarse del todo.
    </p><p class="article-text">
        Dec&iacute;a<strong> Shelley</strong>, con ese ardor rom&aacute;ntico que a uno todav&iacute;a le conmueve en la penumbra de las cafeter&iacute;as, que somos Grecia. Nuestras leyes, nuestras dudas, nuestros poemas, la forma en que nos enamoramos o nos desesperamos en la barra de un bar, todo nace all&iacute; en efecto. Por eso mismo, este empe&ntilde;o tan diletante y tan de nuestro siglo de querer <em>modernizar</em> el mundo antiguo no es m&aacute;s que la prueba palmaria de no haber entendido nada de su modernidad. Porque la modernidad griega no consiste en estar al d&iacute;a, ni en ponerse el traje de hoy, ni en la modernidad puntual y ramplona de la &uacute;ltima moda. La de Grecia era &ndash;y es&ndash; una modernidad eterna. El olivo centenario, el mar que no se cansa, el vino denso, el teatro bajo el sol y la ciudad abierta a la palabra eran y son el signo distintivo de la Grecia cl&aacute;sica. Eso era lo moderno. Eso era el universo.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, cuando el cine de hoy pretende ponerse docto e imponerle al mito cl&aacute;sico los complejos de la ideolog&iacute;a de turno &ndash;que si el postcolonialismo de sal&oacute;n, que si un sesgo de &eacute;poca para no herir susceptibilidades, hasta llegar al desprop&oacute;sito de plantarnos una <strong>Helena de Troya </strong>afro por imperativo de despacho&ndash;, uno solo puede llevarse la mano a la cabeza. Alterar el mito no es democratizarlo; es arruinar su lenguaje original y su esencia intemporal. Homero no necesitaba de nuestros folletos de correcci&oacute;n pol&iacute;tica, porque la suya era una libertad absoluta, tr&aacute;gica, inalcanzable para la mentalidad de un productor de Los &Aacute;ngeles.
    </p><p class="article-text">
        Nolan ha montado un engranaje perfecto, s&iacute;, una pirotecnia para deslumbrar a las masas, pero se le ha olvidado lo fundamental: el aliento de los dioses en la vela del barco, la mirada de Ulises hacia las costas de &Iacute;taca, el olor a salvia y la dignidad tremenda de un pueblo que invent&oacute; la luz, y que era tan idealista que hasta lleg&oacute; a ir a la guerra por una mujer: &ldquo;Contemplad el rostro de la mujer que hizo zarpar mil barcos&rdquo;... 
    </p><p class="article-text">
        Por eso, a uno le da hasta un poco de pena que Nolan no se haya enterado de que los griegos de la H&eacute;lade nos ense&ntilde;aron que la b&uacute;squeda de la verdad va en serio, y por tanto ser desleal a Homero es como llevar los vaqueros rotos y que se te vea el culo: es dejar vergonzosamente patente nuestra decadencia.
    </p><p class="article-text">
        Volv&iacute; a casa, me serv&iacute; un vaso de vino de <strong>Tridente</strong> (joya del Prieto Picudo de Pajares de los Oteros), y abr&iacute; el libro de Garc&iacute;a Gual para desintoxicarme de tanto artefacto, repas&eacute; el cap&iacute;tulo en el que nos habla del pasado heroico con sentido &eacute;pico, &eacute;tico y est&eacute;tico. A Grecia no se la moderniza, co&ntilde;o. Grecia ya nos estaba esperando al final del camino mucho antes de que nosotros naci&eacute;ramos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Artigue]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/historia/por-que-no-debi-ver-la-odisea-de-nolan-columna-semanal-escritor-luis-artigue-el-bibliopata_129_13475631.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 31 Aug 2026 09:30:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Por qué no debí ir a ver 'La Odisea' de Nolan]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Cine]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El pueblo de Villabalter ama el teatro, la UPL de San Andrés odia la cultura y los discrimina]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/pueblo-villabalter-ama-teatro-upl-san-andres-odia-cultura-discrimina-setic-columna-escritor-luis-artigue-el-bibliopata_129_13446273.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bd02911e-6753-4f1f-ae2a-38cff8a767f9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x574y398.jpg" width="1200" height="675" alt="El pueblo de Villabalter ama el teatro, la UPL de San Andrés odia la cultura y los discrimina"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Luis Artigue regresa con un artículo duro y emocionante en el que realiza un homenaje a Villabalter, el pueblo del teatro, al tiempo que hace balance del mandato municipal en San Andrés del Rabanedo señalando que la Unión del Pueblo Leonés ha fracasado en ese municipio: ¡Que pase el siguiente! </p><p class="subtitle">LA TRISTE NOTICIA - Cancelada la 28.ª edición de la Semana Internacional de Teatro en La Calle por falta de apoyo económico municipal</p></div><p class="article-text">
        <strong>Villabalter</strong>, que tiene nombre de arcilla noble, de sol de mediod&iacute;a y de memoria limpia, sabe perfectamente lo que es la far&aacute;ndula. Lo sabe porque la lleva metida en la piel, en los adoquines y en ese polvo lejano del camino por donde antes pasaban los c&oacute;micos de la legua con sus ba&uacute;les desvencijados y sus versos al aire (como bien nos cont&oacute; en su d&iacute;a <strong>Fernando Fern&aacute;n G&oacute;mez</strong> en su inolvidable novela <a href="https://www.amazon.es/viaje-ninguna-parte-Fernando-Fernan/dp/848130302X" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El viaje a ninguna parte</em></a>).
    </p><p class="article-text">
        La <strong>SETIC</strong> &ndash;la <a href="https://ileon.eldiario.es/san-andres/cancelada-28-edicion-semana-teatro-calle-falta-apoyo-economico-ayuntamiento-san-andres_1_13358746.html?utm_id=97757_v0_s00_e0_tv2_a1demonkl56kfj&amp;fbclid=IwY2xjawTrxIdwZG9mBWV4dG4DYWVtAjExAHNydGMGYXBwX2lkEDIyMjAzOTE3ODgyMDA4OTIAAR6lzII6f4qbkSjCJYJ3Vs_MMME2ONVe0C17sGkjsF1opo_-zU2jQjAU6ePdQw_aem_gV7CdB1c9T93TJLIhMPksg" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Semana de Teatro Intergeneracional en la Calle</a>&ndash; no la invent&oacute; un despacho con moqueta ni la pari&oacute; una burocracia municipal de expediente gris y corbata torcida. La SETIC naci&oacute; donde tienen que nacer las cosas sagradas por verdaderas: del pueblo, por el pueblo y en la mism&iacute;sima calle. Por eso es el teatro en su estado m&aacute;s puro y salvaje, ese que hunde sus ra&iacute;ces en la <strong>Comedia del Arte</strong> y en los viejos <strong>Autosacramentales</strong> de cuando la dramaturgia no era un capricho de sal&oacute;n para diletantes, sino un milagro al aire libre donde la carne, la m&aacute;scara, el dolor y la risa se daban la mano a la vista de todos y as&iacute;, sin m&aacute;s tramoya que la noche, ni m&aacute;s cielo que el de la plaza&hellip; 
    </p><p class="article-text">
        La SETIC, como <strong>Joan Baez</strong> con su silueta de india que acaricia el crep&uacute;sculo, es teatro folk. Y lo es bajo un cielo, el de Villabalter, en el cual se puede leer el n&uacute;mero y el nombre de todas sus estrellas, como dice <strong>Pablo Neruda </strong>en su poema.
    </p><p class="article-text">
        Por eso ah&iacute; lleva el <a href="https://www.facebook.com/Balterius98/posts/pfbid07aJmncPz9jdzddiRZmFXhKbRhuXBs22mqzipSSnWwFmFZArXbRXYSFoFYUDeceGDl?locale=es_ES" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Grupo Balterius</strong></a><strong> </strong>m&aacute;s de dos d&eacute;cadas alentando y regalando su festival de teatro de calle. M&aacute;s de veinte a&ntilde;os de hero&iacute;smo cotidiano, amasando cultura con las manos desnudas, levantando bastidores donde solo hab&iacute;a silencio y ense&ntilde;ando a todo un pueblo a mirarse en el espejo real y noble del escenario. Balterius ha gestionado, implementado y animado esta fiesta de la palabra representada con la fe ciega de los artesanos y la pasi&oacute;n l&iacute;rica de los poetas... 
    </p><p class="article-text">
        Dos d&eacute;cadas picando piedra esc&eacute;nica para que la cultura no fuera un lujo de capital, sino el pan diario de las aceras holladas de Villabalter.
    </p><p class="article-text">
        Pero hay pol&iacute;ticos que confunden el <strong>Templo de Dioniso</strong> con un chiringuito de fiesta electoral y la catarsis tr&aacute;gica con la resaca, esto es, pol&iacute;ticos que creen que cultura es una feria de la cerveza, y confunden a <strong>Mar&iacute;a Zambrano</strong> con <strong>Yola Berrocal</strong>.
    </p><p class="article-text">
        De hecho es muy espa&ntilde;ol y mucho espa&ntilde;ol esto de que siempre llegue el pol&iacute;tico de turno, el concejal de brocha gorda y seso entrecallao en cerveza de feria en jarras de pl&aacute;stico, y confunda la cultura con el entretenimiento y con la juerga que pa juerga s&iacute; hay dinero p&uacute;blico pero pa cultura no alcanza y viva la ignorancia. Duele en verdad comprobar que para esta estirpe de administradores de la nada, la poes&iacute;a molesta, la comedia asusta y el teatro popular tan heredero de <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/malasana/cuando-lorca-y-la-barraca-se-presentaron-en-san-bernardo_1_6413067.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La Barraca</em></a> de <strong>Federico Garc&iacute;a Lorca</strong> estorba&hellip; 
    </p><p class="article-text">
        Acostumbrados al consumo r&aacute;pido y a la espuma ef&iacute;mera, no entienden que el teatro de calle es la dignidad de un pueblo que se junta a pensar, a sentir y a celebrar la vida de la tierra, pues, s&eacute;panlo ya, la palabra cultura viene de cultivar y hay que cultivar la tierra y a la gente para que seamos algo m&aacute;s que adobes cerveceros.
    </p><p class="article-text">
        No es de recibo. No se puede permitir que venga cualquier advenedizo de la gesti&oacute;n municipal, cualquier filisteo con aspiraciones de botell&oacute;n oficial, a cargarse de un plumazo veintitantos a&ntilde;azos de arte, de sudor vecinal y de historia viva. &iexcl;Viva la SETIC, rediosla!
    </p><p class="article-text">
        Villabalter ama el teatro porque el teatro le devuelve la voz, el verso y la memoria. Si a sus pol&iacute;ticos les queda grande la belleza, que se beban su cerveza en pajar privado y dimitan con el rabo entre las piernas de lo p&uacute;blico&hellip; 
    </p><p class="article-text">
        Ea, que dejen en paz la calle, que es donde el pueblo &ndash;y solo el pueblo&ndash; sigue siendo el due&ntilde;o de la funci&oacute;n&hellip; 
    </p><p class="article-text">
        Chis pum.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Artigue]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/pueblo-villabalter-ama-teatro-upl-san-andres-odia-cultura-discrimina-setic-columna-escritor-luis-artigue-el-bibliopata_129_13446273.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 14 Aug 2026 09:30:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El pueblo de Villabalter ama el teatro, la UPL de San Andrés odia la cultura y los discrimina]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Vecinos,Alfoz de León,Asociaciones,Teatro,León]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los incendios según Marian Peyró]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/incendios-marian-peyro_1_13420178.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/79188867-cd13-40d9-8f77-890cf2f1485b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x434y330.jpg" width="1200" height="675" alt="Los incendios según Marian Peyró"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El verano hace arder los montes y los cuerpos, o así lo muestra la primeriza novela que Luis Artigue glosa hoy al tiempo que manda irónico recado a un concejal real o imaginario que podría ser todos o ninguno</p></div><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a es un pa&iacute;s que se quema por las esquinas y por el centro, como una carta de amor de novia antigua, de novia de cuando se escrib&iacute;an cartas y se ten&iacute;an novias, a la que le hemos prendido fuego en un cenicero de bar. 
    </p><p class="article-text">
        Este verano sin ir m&aacute;s lejos no es un verano: es una pira (qu&eacute; demonios significar&aacute; la palabra pira se estar&aacute; preguntando un concejal de r&eacute;gimen interior con el que me top&eacute; hace no mucho y que en cuanto abri&oacute; la boca revel&oacute; que odia m&aacute;s la cultura que <strong>Ana Obreg&oacute;n</strong> a <strong>Mar&iacute;a Zambrano</strong>, y por eso no sabe leer las sentencias judiciales y mucho menos cumplirlas; <em>La Cruz de San Andr&eacute;s </em>se titulaba, ahora que me acuerdo, la peor novela de <strong>Camilo Jos&eacute; Cela</strong>)&hellip; 
    </p><p class="article-text">
        En verdad este verano empez&oacute; la muesca de la llamarada campestre por Madrid, por Guadalajara, por los cigarrales y las parameras de Toledo que cantara <strong>Garcilaso de la Vega</strong>, donde el Tajo ya no pasa con su linfa dorada sino con una costra de ceniza teologal. Y ahora, cuando pens&aacute;bamos que la can&iacute;cula nos dar&iacute;a tregua, la pavorosa combusti&oacute;n prosigue su marcha triunfal y negra por Zamora y por Le&oacute;n, mordiendo el roble, devorando la encina, dejando la meseta hecha un cisco sideral y carg&aacute;ndose la belleza incontestable de los Arribes del Duero como quien quema para siempre el poema de <strong>Gerardo Diego</strong>.
    </p><p class="article-text">
        El calor nos ha metido a todos en una met&aacute;fora calcinada. Madrid huele a resina frita, a pinardo de rastrojo, a tragedia r&uacute;stica tra&iacute;da por el viento del sur. La gente en los terrazos bebe horchata con cara de estar esperando el Apocalipsis, y en los telediarios salen los ministros y los alcaldes con su camisa de manga corta y su tristeza de poli&eacute;ster a contarnos las hect&aacute;reas devoradas.
    </p><p class="article-text">
        Pero yo, que profeso la religi&oacute;n del re&iacute;rse por no llorar, he venido aqu&iacute; a hablar de mi libro &ndash;o del libro de los dem&aacute;s, que al cabo viene a ser lo mismo cuando la literatura es buena&ndash;, y me acuerdo por eso  de <strong>Marian Peyr&oacute;</strong> y de su novela soberbia, <a href="https://www.alianzaeditorial.es/libro/alianza-voces/los-incendios-marian-peyro-9791370091989/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Los incendios</em></a>, reci&eacute;n parida en la biblioteca sabia de <strong>Alianza Editorial</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Peyr&oacute; ha escrito la novela de este aire que no nos deja respirar. Porque los incendios de Peyr&oacute; no son solo los de la sierra zamorana ni los del pinar alcarre&ntilde;o, sino los incendios interiores, la combusti&oacute;n lenta del lenguaje, las brasas de la memoria y esa forma que tiene la existencia humana de arder sin hacer ruido. La narrativa de Peyr&oacute; tiene una elegancia seca, de inteligencia depurada, que analiza la cat&aacute;strofe no con el grito del bombero ni con la proclama del pol&iacute;tico, sino con el bistur&iacute; fino de quien sabe que toda vida es, en el fondo, un terreno calcinado sobre el que intentamos plantar margaritas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Todo incendio empieza con una chispa rid&iacute;cula, un descuido, un deseo no formulado que termina por abrasar el paisaje entero de los d&iacute;as&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Dec&iacute;a <strong>C&eacute;sar Gonz&aacute;lez Ruano</strong> que como ascensor social hay quien utiliza su cuerpo y hay quien usa a su sastre, pero ella, que la conoc&iacute; hace poco en la <strong>Semana Negra de Gij&oacute;n</strong> y celebr&eacute; su &eacute;xito, no utiliza como ascensor social ni su cuerpo ni su sastre ni su apellido, sino una primera novela tan meritoria que no parece la primera ni ha de ser la &uacute;ltima. Se la recomiendo al respetable. &iquest;Qu&eacute; de qu&eacute; va? 
    </p><h2 class="article-text">El argumento de una buena novela</h2><p class="article-text">
        Pues el argumento de una buena novela nunca es lo que pasa, sino lo que arde mientras no pasa nada. Marian Peyr&oacute; en este <em>country noir</em> nos sit&uacute;a en un agosto asfixiante de finales de los ochenta, ese tiempo en que Espa&ntilde;a ten&iacute;a fiebre de modernidad pero ol&iacute;a todav&iacute;a a rastrojo, a cobijo de pueblo y a tortilla de patatas en la mesa camilla de la abuela. La novela transcurre en Las Gargantillas, un pueblo imaginario pero aut&eacute;ntico de la sierra abulense, que es como decir la Espa&ntilde;a profunda, con sus moscas, sus siestas pesadas y sus odios antiguos guardados en la alacena. Y la intriga arranca con Cristina, una muchacha de diecis&eacute;is a&ntilde;os que llega al pueblo con el cuerpo reci&eacute;n cambiado, con el deseo intacto y ese v&eacute;rtigo de la adolescencia que es como llevar un f&oacute;sforo encendido en la mano tonta. Cristina quiere enamorarse, quiere quemarse la vida por primera vez&hellip; Y entonces aparece Joaqu&iacute;n, un chico valenciano, oscuro, herido y enigm&aacute;tico, que lleva la marca de la violencia en el lomo y la sombra en la mirada. La atracci&oacute;n entre los dos chavales estalla enseguida como un fogonazo de matorral seco.  Pero el verdadero genio de Peyr&oacute; no est&aacute; solo en los muchachos, sino en las madres, en la simetr&iacute;a fatal de los espejos. Resulta que Joaqu&iacute;n no es un desconocido: es el hijo de Sole, la mujer a la que Ana Mar&iacute;a &ndash;la madre de Cristina&ndash; am&oacute; en secreto y de forma imposible en su propia juventud.  
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, la novela se convierte en una polifon&iacute;a de voces donde el pasado de las madres viene a cruzarse con el presente de los hijos. Mientras en el horizonte arde el monte real &ndash;esos incendios de pino y tomillo que rodean al pueblo&ndash;, en el interior de las casas arde la memoria, la culpa heredada, el deseo reprimido y los secretos familiares que nadie se atreve a nombrar.  En cuatro d&iacute;as sofocantes de agosto todo se precipita. Es el relato coral de una iniciaci&oacute;n y un fantasma: la ni&ntilde;a que deja de ser ni&ntilde;a mientras la madre vuelve a ser la adolescente truncada que fue. Una tragedia sobria, bell&iacute;sima y castellana sobre c&oacute;mo el fuego no solo destruye el paisaje, sino que sirve para iluminar lo que fuimos.
    </p><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a arde en Le&oacute;n, arde en Zamora, arde en los mapas de las noticias y arde en las p&aacute;ginas amarillentas de los peri&oacute;dicos que hojeamos en las cafeter&iacute;as al mediod&iacute;a. El verano mortal se nos mete por las narices como un holl&iacute;n metaf&iacute;sico. Y mientras el fuego real avanza trag&aacute;ndose la geograf&iacute;a de la patria, el libro de Peyr&oacute; en Alianza Editorial se levanta como un testimonio literario primerizo e impecable: la constataci&oacute;n de que cuando todo arde &ndash;las encinas, la infancia, la calvicie ideol&oacute;gica de los concejales, la tierra madre verde y verdadera&ndash; solo nos queda la palabra exacta para recontar las cenizas... 
    </p><p class="article-text">
        En fin.
    </p><h2 class="article-text"><span class="highlight" style="--color:#ffd9a1;"><strong>Puedes comprar la novela en tu librer&iacute;a de cabecera o por internet </strong></span><a href="https://www.casadellibro.com/libro-los-incendios/9791370091989/17775633" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia"><span class="highlight" style="--color:#ffd9a1;"><strong>pinchando aqu&iacute;</strong></span></a></h2>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Artigue]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/incendios-marian-peyro_1_13420178.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 02 Aug 2026 09:30:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los incendios según Marian Peyró]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,España]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Gerda Taro', de Fernando Olmeda]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/gerda-taro-fernando-olmeda-de-critica-literaria-por-luis-artigue-destacado-en-la-semana-negra-de-gijon-2026_1_13369759.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/70d316f0-64b1-4a67-b0aa-31b4b4bf000b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x636y351.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;Gerda Taro&#039;, de Fernando Olmeda"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Luis Artigue reseña la obra del presentador de Telecinco sobre la primera fotógrafa de guerra que murió en combate. "Conocida como compañera sentimental de Robert Capa, era mucho más que sólo eso", afirma. El escritor leonés, comenta además el gran nivel literario de la Semana Negra de Gijón</p></div><p class="article-text">
        Fernando Olmeda, presentador de Telecinco, escritor, compa&ntilde;ero periodista, ha publicado en Libros del K.O., un libro fascinante sobre un personaje hist&oacute;rico de la Guerra Civil que es la maestra del fotoperiodismo <a href="https://www.librosdelko.com/collections/fernando-olmeda/products/gerda-taro" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Gerda Taro</em></a>.
    </p><p class="article-text">
        Ya se hab&iacute;a dedicado en otro libro a esa figura, pero en esta ocasi&oacute;n naci&oacute; un libro fascinante que ha llamado especialmente la atenci&oacute;n a los espectadores de la <a href="https://www.semananegra.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Semana Negra de Gij&oacute;n</a>. Es un libro especial porque con mucha minuciosidad, con mucha pasi&oacute;n y con mucha documentaci&oacute;n, se centra en los doce meses que Gerda Taro estuvo en la Guerra de Espa&ntilde;a como fotoperiodista. Ella era la compa&ntilde;era sentimental de Robert Capa, pero este autor se esfuerza mucho en hacer ver que era mucho m&aacute;s que s&oacute;lo eso.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, ella se esforz&oacute; en ser por s&iacute; misma y lleg&oacute; a ser no solamente tan grande como Robert Capa, sino que lleg&oacute; a ser la primera fotoperiodista muerta en acto de servicio, muerta en combate. Ella es la guerra hecha mujer, es buscar la verdad de una forma apasionada y es una gloria para el periodismo. Este libro no es una biograf&iacute;a, es m&aacute;s bien un perfil.
    </p><p class="article-text">
        Ella fue la primera mujer periodista que falleci&oacute; en el frente, como decimos, pero all&iacute; estuvo buscando la verdad period&iacute;stica, luchando por ella con su Leika y convirtiendo su c&aacute;mara de fotos en un arma pol&iacute;tica. 
    </p><h2 class="article-text"><strong>Una preciosa historia con mucha finura moral</strong></h2><p class="article-text">
        Esta es una preciosa historia en la que no se hace hace un juicio de moralidad, sino que est&aacute; escrita con una mirada llena de realidad emp&aacute;tica. Trata este libro de llenar los huecos de la historia y lo hace con mucha finura moral, apostando por la memoria democr&aacute;tica y desde luego trata de hacer un libro con gran compromiso con la realidad de esta mujer plenamente profesional.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, lo que destaca no es su ideolog&iacute;a, sino su profesionalidad. Gerda nos demuestra que va por delante de Capa. De hecho, ella es la protagonista de este libro y es la protagonista de esta historia. Es un libro homenaje a los fotoperiodistas que luchan cada d&iacute;a contra la censura y contra la carencia de material, pero que no son objetivo de guerra.
    </p><p class="article-text">
        Ella es la primera que estaba all&iacute;, no era objetivo de guerra, sino que formaba parte del trabajo para que todos supi&eacute;ramos la verdad.
    </p><p class="article-text">
        La labor de de este  periodista durante tantos a&ntilde;os en Telecinco eha servido para componer un libro como este, porque en la Semana Negra de Gij&oacute;n cont&oacute; que le marc&oacute; mucho la muerte de su compa&ntilde;ero Jos&eacute; Couso tambi&eacute;n en guerra, y eso le inspir&oacute; volver a este libro, volver a esta figura (Gerda Taro) haciendo un paralelismo sin nombrarlo entre Jos&eacute; Couso y Gerda Taro.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Homenaje a los periodistas gr&aacute;ficos de guerra</strong></h2><p class="article-text">
        Esto es hacer un gran homenaje a la gente que va a la guerra a tratar de sin partidismos contar la verdad. He aqu&iacute; un libro sobre la la mirada humana emp&aacute;tica del fotoperiodista. De hecho, es un libro que actualiza todo lo que se sabe de Gerda Taro a partir del descubrimiento de la llamada '<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Valija_mexicana" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">maleta americana</a>'.
    </p><p class="article-text">
        Gerda Taro se sirvi&oacute; de de de su trabajo, de su talento como fotoperiodista y ella fue muy miliciana, muy espa&ntilde;ola, muy independiente y muy querida en Espa&ntilde;a. De hecho, se hizo una con el paisaje humano, con el paisaje pol&iacute;tico, con la historia que estaba contando y por eso, desde luego, el mundo del periodismo no puede dejar de emocionarse ante esta figura y rendirle pleites&iacute;a, porque realmente fue una digna gran dama del periodismo espa&ntilde;ol y universal.
    </p><p class="article-text">
        Fernando Olmeda adem&aacute;s en este libro nos explica que dentro del periodismo Gerda Taro bien puede considerarse la primera feminista, la primera mujer profesional trabajadora que trat&oacute; de ser por s&iacute; misma y no por Robert Capa.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                La fotoperiodista Gerda Taro.                            </span>
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        Casi condescendientemente a ella se le llamaba en la Guerra Civil Espa&ntilde;ola <em>La peque&ntilde;a rubia</em>, pero ella luch&oacute; por ser mucho m&aacute;s que eso. Mucho m&aacute;s que un ap&eacute;ndice de Robert Capa y as&iacute; se lo ha ganado y este libro nos lo explica. Fernando Olmeda hace su biograf&iacute;a historiogr&aacute;fica y tambi&eacute;n hace su brillante vindicaci&oacute;n de c&oacute;mo ella se gan&oacute; un espacio en un mundo de hombres.
    </p><p class="article-text">
        Era una brigadista sin armas Gerda Taro, y adem&aacute;s Olmeda nos explica c&oacute;mo hubo un movimiento fascinante en ese momento de j&oacute;venes en la Guerra Civil que apostaba por el 'No a la Guerra'. Era lo que dec&iacute;an tambi&eacute;n las j&oacute;venes del 36. Por eso vemos que es un libro tambi&eacute;n con una lectura actual muy pertinente y muy interesante.
    </p><p class="article-text">
        Hay muchas Gerda Taros actuales y as&iacute; nos lo ha dicho para todos los que hemos estado presentes en las ruedas de prensa, en su rueda de prensa y en su presentaci&oacute;n del libro en Gij&oacute;n a los asistentes a la Semana Negra. Libros del K.O. ha dado de verdad una gran campanada publicando este libro.
    </p><h2 class="article-text">Una Semana Negra de Gij&oacute;n repleta de grandes autores</h2><p class="article-text">
        Y as&iacute;, Fernando Olmeda, con su libro escrito para el sello Libros del K.O., lo deja patente. Una de las grandes obras presentadas en esta Semana Negra 2026, que est&aacute; siendo una Semana Negra maravillosa, llena de gente. Adem&aacute;s hay otros periodistas tambi&eacute;n como Carlos Qu&iacute;lez hablando de la actualidad en negro. Tambi&eacute;n grandes escritores del panorama nacional como Lorenzo Silva, al que se entrega un premio de honor. Y escritores leoneses como Juan Pedro Aparicio, que presenta sus novelas hist&oacute;ricas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Luis Artigue, presentando libros de varios autores en la Semana Negra de Gijón 2026.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Sin olvidar la presencia de escritores internacionales como Claudia Pi&ntilde;eiro y y muchos otros, 200 20 autores, una Semana Negra vibrante en una nueva localiza localizaci&oacute;n, la playa del Arbeyal, con todas las carpas llenas mirando hacia el mar. Eh, llenos de libros, de fritanga, de habladur&iacute;as, de brillantez y de literatura sin solemnidad.
    </p><p class="article-text">
        Viva la Semana Negra de Gij&oacute;n 2026. Esto es la Semana Negra y seguimos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Artigue]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/gerda-taro-fernando-olmeda-de-critica-literaria-por-luis-artigue-destacado-en-la-semana-negra-de-gijon-2026_1_13369759.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 09 Jul 2026 17:30:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['Gerda Taro', de Fernando Olmeda]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Eventos,Asturias,España]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ana Abello Verano y las 'Poéticas de lo fantástico en la cuentística española actual']]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/ana-abello-verano-universidad-de-leon-libro-las-poeticas-de-lo-fantastico-en-la-cuentistica-espanola-actual-columna-semanal-luis-artigue-el-bibliopata_129_13355538.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0f661ec2-c035-43a4-9883-1962ab8844c0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x938y190.jpg" width="1200" height="675" alt="Ana Abello Verano y las &#039;Poéticas de lo fantástico en la cuentística española actual&#039;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En una época en que la literatura fantástica ha dejado de ocupar los márgenes del sistema editorial, esta profesora de la Universidad de León publica un estudio riguroso que viene a ocupar un espacio que la crítica española apenas había explorado con semejante amplitud</p></div><p class="article-text">
        Valiente como un perro que ladra a un ovni, la doctora por la Universidad de Le&oacute;n <strong>Ana Abello Verano</strong> va y se dedica a estudiar el fant&aacute;stico&hellip; 
    </p><p class="article-text">
        En efecto en un momento en que la literatura fant&aacute;stica ha dejado de ocupar los m&aacute;rgenes del sistema literario para convertirse en uno de sus territorios m&aacute;s f&eacute;rtiles, resulta particularmente oportuna la publicaci&oacute;n de <a href="https://www.iberoamericana-vervuert.es/FichaLibro.aspx?P1=219395" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Po&eacute;ticas de lo fant&aacute;stico en la cuent&iacute;stica espa&ntilde;ola actual</em></a>, de Ana Abello Verano. No es un libro pensado para satisfacer la curiosidad del lector ocasional, sino un estudio riguroso que viene a ocupar un espacio que la cr&iacute;tica espa&ntilde;ola apenas hab&iacute;a explorado con semejante amplitud: el estudio sistem&aacute;tico del cuento fant&aacute;stico contempor&aacute;neo.
    </p><p class="article-text">
        Durante mucho tiempo, la reflexi&oacute;n sobre lo fant&aacute;stico en Espa&ntilde;a estuvo condicionada por la necesidad de definir el g&eacute;nero. Esa tarea encontr&oacute; una formulaci&oacute;n particularmente s&oacute;lida en <a href="https://paginasdeespuma.com/libro/tras-los-limites-de-lo-real/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Tras los l&iacute;mites de lo real</em></a>, de <strong>David Roas</strong>, un ensayo que puede considerarse ya un cl&aacute;sico de la teor&iacute;a literaria contempor&aacute;nea. Frente a concepciones excesivamente amplias o demasiado dependientes de la vacilaci&oacute;n interpretativa formulada por <strong>Todorov</strong>, Roas propuso entender lo fant&aacute;stico como la irrupci&oacute;n de un hecho imposible en un universo sometido a las leyes de la realidad cotidiana (apoy&aacute;ndose no solo en Tzvetan Todorov sino tambi&eacute;n en Roger Caillois. Louis Vax e Ir&egrave;ne Bessi&egrave;re, Roas define el fant&aacute;stico a partir de varios elementos fundamentales: la realidad como punto de partida, la irrupci&oacute;n de lo imposible, el hecho sobrenatural rompiendo las leyes conocidas de la naturaleza, la vacilaci&oacute;n y el conflicto, la confrontaci&oacute;n entre lo imposible y la concepci&oacute;n racional del mundo y el efecto sobre el lector de cuestionamiento de su idea de realidad, y distingue compartimentos te&oacute;ricos como lo fant&aacute;stico, lo maravilloso, lo extra&ntilde;o, la ciencia ficci&oacute;n y el terror)... 
    </p><p class="article-text">
        Aquella definici&oacute;n no solo clarific&oacute; un concepto frecuentemente confuso, sino que proporcion&oacute; un instrumento de enorme utilidad para el an&aacute;lisis de la narrativa contempor&aacute;nea.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://dialnet.unirioja.es/metricas/investigadores/3554003" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ana Abello Verano</a> parte precisamente de ese legado, pero evita la tentaci&oacute;n de repetirlo. Su pregunta no es qu&eacute; es lo fant&aacute;stico, sino c&oacute;mo se construye. El desplazamiento parece m&iacute;nimo y, sin embargo, modifica por completo la perspectiva cr&iacute;tica. All&iacute; donde Roas elaboraba una teor&iacute;a del g&eacute;nero, Abello se ocupa de los mecanismos concretos mediante los cuales el relato produce ese efecto de extra&ntilde;amiento que convierte lo imposible en una experiencia literaria.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Un libro que examina a Iwasaski, Roas, Mu&ntilde;oz Rengel y Patricia Esteban Erl&eacute;s</strong></h2><p class="article-text">
        El libro examina la obra de Fernando Iwasaki, David Roas, Patricia Esteban Erl&eacute;s y Juan Jacinto Mu&ntilde;oz Rengel, cuatro autores cuya producci&oacute;n cuent&iacute;stica ha contribuido decisivamente a renovar el fant&aacute;stico espa&ntilde;ol. Lo interesante es que el an&aacute;lisis nunca se limita al inventario tem&aacute;tico. No se trata &uacute;nicamente de catalogar fantasmas, dobles, metamorfosis o anomal&iacute;as temporales. Lo que verdaderamente interesa a la autora es descubrir la maquinaria narrativa que sostiene esas perturbaciones de la realidad.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los mayores aciertos del estudio consiste en <strong>demostrar que el fant&aacute;stico contempor&aacute;neo ya no depende exclusivamente del elemento sobrenatural</strong>. La incertidumbre nace tambi&eacute;n de la estructura del relato, de la manipulaci&oacute;n de la voz narrativa, de la fragmentaci&oacute;n temporal, de la metaficci&oacute;n, de la iron&iacute;a o de esa calculada ambig&uuml;edad que obliga al lector a desconfiar de cuanto acaba de leer. En otras palabras, el misterio ya no reside solo en los hechos narrados, sino en la propia forma de narrarlos.
    </p><p class="article-text">
        Esa atenci&oacute;n a los procedimientos convierte el libro en algo m&aacute;s que un cat&aacute;logo de motivos fant&aacute;sticos. Abello demuestra que el cuento se ha convertido en el laboratorio donde el g&eacute;nero experimenta con mayor libertad. La brevedad exige una extraordinaria econom&iacute;a narrativa y favorece la intensidad, la condensaci&oacute;n y el desenlace inesperado. Quiz&aacute; por ello el cuento fant&aacute;stico espa&ntilde;ol vive hoy uno de sus momentos de mayor vitalidad.
    </p><p class="article-text">
        No es casual que esta investigaci&oacute;n dialogue de forma natural con otra obra reciente, <a href="https://trea.es/producto/poeticas-de-lo-monstruoso-en-narradoras-hispanicas-de-lo-insolito/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Po&eacute;ticas de lo monstruoso en narradoras hisp&aacute;nicas de lo ins&oacute;lito</em></a>, de<strong> Natalia &Aacute;lvarez M&eacute;ndez</strong>. Si Abello estudia la arquitectura del relato fant&aacute;stico, &Aacute;lvarez M&eacute;ndez dirige su atenci&oacute;n hacia una de sus figuras m&aacute;s significativas: el monstruo. Pero tampoco aqu&iacute; el inter&eacute;s se reduce a las criaturas extraordinarias. La monstruosidad aparece como una construcci&oacute;n cultural que permite pensar la diferencia, la violencia, la identidad, el cuerpo o la memoria. All&iacute; donde Abello analiza los mecanismos del relato, &Aacute;lvarez examina el significado simb&oacute;lico de sus im&aacute;genes (el libro de Natalia &Aacute;lvarez se centra espec&iacute;ficamente en analizar c&oacute;mo las narradoras contempor&aacute;neas de Espa&ntilde;a y Latinoam&eacute;rica utilizan la monstruosidad para representar conflictos sociales, culturales y subjetivos, entendiendo que el monstruo ya no es &uacute;nicamente un ser sobrenatural, sino una herramienta pol&iacute;tico-cr&iacute;tica que permite cuestionar los l&iacute;mites de la normalidad, la identidad y el poder, y desde este postulado realiza una cartograf&iacute;a de las diversas formas que adopta el monstruo en la narrativa hisp&aacute;nica contempor&aacute;nea, mostrando que estas figuras expresan los miedos, las violencias y las incertidumbres del presente).
    </p><p class="article-text">
        Resulta dif&iacute;cil no advertir la continuidad entre estos tres libros. David Roas proporcion&oacute; una definici&oacute;n convincente del fant&aacute;stico; Ana Abello explica los recursos mediante los cuales esa definici&oacute;n adquiere forma literaria; Natalia &Aacute;lvarez ampl&iacute;a el horizonte hacia las implicaciones culturales y pol&iacute;ticas de uno de los grandes motivos del g&eacute;nero, estudiando para eso la obra de las escritoras (Mariana Enr&iacute;quez, Samanta Schweblin, M&oacute;nica Ojeda, Solange Rodr&iacute;guez Pappe, Jacinta Escudos, Laura Rodr&iacute;guez Leiva, Pilar Pedraza, Patricia Esteban Erl&eacute;s, Cristina Fern&aacute;ndez Cubasy Sof&iacute;a Rhei) y Ana Abello se centra en la narratolog&iacute;a e incluye a los escritores junto a las escritoras para estudiar en concreto a ernando Iwasaki, David Roas, Patricia Esteban Erl&eacute;s y Juan Jacinto Mu&ntilde;oz Rengel&hellip; 
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, m&aacute;s que obras aisladas, a nuestro juicio constituyen las distintas etapas de una misma conversaci&oacute;n te&oacute;rico-cr&iacute;tica.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Teor&iacute;a siempre al servicio de la lectura</strong></h2><p class="article-text">
        Pero en especial hay en el libro de Ana Abello una virtud que conviene destacar. A pesar de la complejidad de su aparato te&oacute;rico, nunca pierde de vista los textos literarios. La teor&iacute;a aparece siempre al servicio de la lectura y no al contrario, circunstancia cada vez menos frecuente en determinados estudios acad&eacute;micos. La autora evita convertir el an&aacute;lisis en una exhibici&oacute;n terminol&oacute;gica y prefiere que sean los cuentos quienes vayan revelando las claves de su funcionamiento.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; sea esa la principal ense&ntilde;anza del volumen: recordar que el fant&aacute;stico no consiste &uacute;nicamente en introducir lo imposible en una historia, sino en construir cuidadosamente las condiciones para que el lector acepte, aunque solo sea durante unas p&aacute;ginas, que la realidad puede dejar de obedecer a sus propias leyes.
    </p><p class="article-text">
        No es poco m&eacute;rito en una &eacute;poca en que la cr&iacute;tica literaria parece debatirse entre la simplificaci&oacute;n period&iacute;stica y el hermetismo universitario. <em>Po&eacute;ticas de lo fant&aacute;stico en la cuent&iacute;stica espa&ntilde;ola actual </em>consigue el dif&iacute;cil equilibrio entre la precisi&oacute;n conceptual y la inteligencia interpretativa. Y eso convierte este ensayo en una referencia obligada para quienes quieran comprender no solo hacia d&oacute;nde se dirige el fant&aacute;stico espa&ntilde;ol contempor&aacute;neo, sino tambi&eacute;n por qu&eacute; contin&uacute;a siendo una de las formas m&aacute;s eficaces de interrogar la realidad&hellip; 
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, a diferencia de los astr&oacute;nomos, los friquis metemos los dedos en los enchufes para ver las estrellas. O para ver las estrellas leemos libros como &eacute;ste.
    </p><h2 class="article-text"><span class="highlight" style="--color:#ffd9a1;"><strong>Si quieres comprar las 'Po&eacute;ticas de lo fant&aacute;stico' de Ana Abello puedes hacerlo en tu librer&iacute;a de barrio o por internet </strong></span><a href="https://www.casadellibro.com/ebook-poeticas-de-lo-fantastico-en-la-cuentistica-espanola-actual-ebook/9783968694092/13635228" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia"><span class="highlight" style="--color:#ffd9a1;"><strong>pinchando aqu&iacute;</strong></span></a></h2>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Artigue]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/ana-abello-verano-universidad-de-leon-libro-las-poeticas-de-lo-fantastico-en-la-cuentistica-espanola-actual-columna-semanal-luis-artigue-el-bibliopata_129_13355538.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 06 Jul 2026 09:30:48 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De las aulas leonesas a la vanguardia tecnológica: Aisha Peña brilla en los Premios STEM Talent Girl]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/de-las-aulas-leonesas-a-la-vanguardia-tecnologica-aisha-pena-brilla-premios-stem-talent-girl-2026-columna-semanal-escritor-luis-artigue-el-bibliopata_129_13334913.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/18c872c8-596b-468e-ab9f-5765490bb2c2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De las aulas leonesas a la vanguardia tecnológica: Aisha Peña brilla en los Premios STEM Talent Girl"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una alumna leonesa se alza con el máximo reconocimiento científico-tecnológico para los primeros cursos de secundaria en una emotiva gala celebrada en Salamanca, coronando el esfuerzo conjunto de su familia y la escuela pública leonesa</p></div><p class="article-text">
        En efecto, el talento no entiende de g&eacute;nero ni de barreras geogr&aacute;ficas cuando hay una base s&oacute;lida que lo impulsa. As&iacute; qued&oacute; demostrado en el sal&oacute;n de actos del CIE-USAL de Salamanca, escenario de la gala de los sextos<strong> </strong><a href="https://astifoundation.com/los-stem-talent-girl-awards-distinguen-el-talento-y-liderazgo-femenino-en-su-vi-edicion/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Premios STEM Talent Girl Awards</strong></a>. En un evento cargado de inspiraci&oacute;n, la gran protagonista de la delegaci&oacute;n leonesa fue <strong>Aisha Pe&ntilde;a Mart&iacute;nez</strong>, una <strong>Marie Curie</strong>&nbsp;en ciernes, quien se alz&oacute; con el Premio a la Mejor Alumna del programa para los primeros cursos de Educaci&oacute;n Secundaria: un galard&oacute;n que supone un hito para la provincia, y un rotundo espaldarazo a la calidad de la escuela p&uacute;blica de Le&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El impulso de la <a href="https://astifoundation.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Fundaci&oacute;n ASTI</a> y la Junta est&aacute;n detr&aacute;s de esta iniciativa. De hecho el galard&oacute;n recibido por Aisha se enmarca dentro de un ambicioso proyecto expl&iacute;citamente coorganizado por la Fundaci&oacute;n ASTI y la Junta de Castilla y Le&oacute;n. Orientado a combatir la brecha de g&eacute;nero en las disciplinas de ciencia, tecnolog&iacute;a, ingenier&iacute;a y matem&aacute;ticas (<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Educaci%C3%B3n_STEM" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">STEM</a>), el programa busca visibilizar el potencial de las j&oacute;venes y darles referentes pr&aacute;cticos. Con m&aacute;s de ocho mil alumnas formadas a lo largo de sus ediciones, los premios de este curso reconocieron las trayectorias m&aacute;s brillantes desde la ESO hasta la universidad. En la categor&iacute;a de inicio a la secundaria, el nombre de Aisha Pe&ntilde;a reson&oacute; con fuerza desde el principio. Su curiosidad anal&iacute;tica, su desparpajo, su constancia y sus proyectos dentro del programa la llevaron directa a lo m&aacute;s alto de la clasificaci&oacute;n. Orgullo de la escuela p&uacute;blica y sus maestros. Este premio es individual, pero se celebra de forma colectiva. 
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                La leonesa Aisha Peña Martínez, premio STEM 2026 Castilla y León.                            </span>
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        La victoria de Aisha &ndash;la cual dedic&oacute; &ldquo;a la propia Fundaci&oacute;n por dar impulso a las familias con menos recursos y que educativamente lo necesitan m&aacute;s, y a su hermano peque&ntilde;o<strong>&nbsp;Axel</strong>&nbsp;que ha querido acompa&ntilde;arme en primera fila en esta ceremonia a pesar de que hoy sea el d&iacute;a de su cumplea&ntilde;os&rdquo;&ndash; ha desatado una ola de emoci&oacute;n y orgullo en la comunidad educativa leonesa. Maestros y profesores de la escuela p&uacute;blica han visto reflejado en este premio el fruto de un trabajo diario que va m&aacute;s all&aacute; de los libros de texto: el de despertar el pensamiento cr&iacute;tico, la l&oacute;gica y el amor por la ciencia en las aulas sin ning&uacute;n tipo de sesgo de g&eacute;nero. Los docentes de la provincia destacan que el triunfo de Aisha, una ni&ntilde;a de gran destreza verbal, modos y maneras actorales y un cabello largo y ensortijado como el de las damas de los cuadros del Renacimiento tipo <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Simonetta_Vespucci" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Simonetta Vespucci</strong></a>,&nbsp;representa a toda una generaci&oacute;n de estudiantes del sistema p&uacute;blico que, con las directrices adecuadas y una gu&iacute;a dedicada, pueden competir y liderar en cualquier &aacute;mbito tecnol&oacute;gico del futuro. 
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                La gala en Salamanca de STEM Talent Girl 2026 Castilla y León de la Fundación Asti.                            </span>
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        Asimismo, detr&aacute;s de una joven brillante siempre hay un entorno que sostiene sus sue&ntilde;os. Para la familia de Aisha, la gala de Salamanca fue una jornada de emociones desbordadas y un reconocimiento a los sacrificios y/o bendiciones invisibles del d&iacute;a a d&iacute;a. El apoyo incondicional en casa para que explore sus intereses cient&iacute;ficos, sumado a las mentor&iacute;as del programa y la labor de sus docentes del <strong>CRA de Trobajo del Cerecedo</strong>&nbsp;primero, y del <strong>Instituto Ordo&ntilde;o II</strong>&nbsp;actualmente, han sido el caldo de cultivo perfecto para que la joven leonesa despliegue todo su potencial sin ponerse l&iacute;mites. Aisha Pe&ntilde;a regresa a Le&oacute;n no solo con un trofeo bajo el brazo, sino convertida en un referente real para sus propias compa&ntilde;eras de clase. Demuestra, desde los primeros a&ntilde;os de la secundaria, que el futuro de la ingenier&iacute;a, la rob&oacute;tica o la investigaci&oacute;n tambi&eacute;n se escribe con acento leon&eacute;s, y se cultiva en los pupitres de su educaci&oacute;n p&uacute;blica.
    </p><p class="article-text">
        El mundo se aparta a un lado para admirar a la persona que sabe a donde va, escribi&oacute; en su d&iacute;a <strong>Rudyard Kipling</strong>, y Aisha Pe&ntilde;a quiere ser cient&iacute;fica. 
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Nos quitamos el sombrero! &iexcl;Enhorabuena!
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Artigue]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/de-las-aulas-leonesas-a-la-vanguardia-tecnologica-aisha-pena-brilla-premios-stem-talent-girl-2026-columna-semanal-escritor-luis-artigue-el-bibliopata_129_13334913.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 29 Jun 2026 09:30:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[De las aulas leonesas a la vanguardia tecnológica: Aisha Peña brilla en los Premios STEM Talent Girl]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Educación,León,Igualdad,Premios,Tecnología,Salamanca]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Diminuta casa encantada', de Laura Fernández]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/diminuta-casa-encantada-de-laura-fernandez-critica-literaria-por-luis-artigue_1_13332156.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2dfe31cc-8b0e-4b2a-aa78-2033034e0df8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;Diminuta casa encantada&#039;, de Laura Fernández"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La escritora y periodista se configura, según Luis Artigue, en "una autora bien distinta" que "defiende al niño friqui". Su última obra es "un homenaje a lo extraño", creando en la historia fantástica de un niño con una casa de muñecas en la que viven diminutos extraterrestes una "resistencia ante el imperio de lo útil" </p></div><p class="article-text">
        &iquest;El friqui es el sujeto pol&iacute;tico del fant&aacute;stico sin&nbsp;que se note a pesar de que se trate de un fant&aacute;stico que nunca habla de pol&iacute;tica? S&iacute;. &iquest;Qui&eacute;n defiende al ni&ntilde;o friqui que todos somos? <a href="https://ileon.eldiario.es/cultura/hay-un-monstruo-lago-en-el-libro-de-laura-fernandez-critica-literaria-por-luis-artigue_1_12491019.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Laura Fern&aacute;ndez</a>&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Por un lado est&aacute;n los terr&iacute;colas, y por otro est&aacute;n los <em>miltons. </em>Los terr&iacute;colas de vez en cuando tienen que hacer mudanzas cuando cambian de casa pero los <em>miltons </em>no las tienen que hacer nunca porque viven en diminutas casas encantadas.
    </p><p class="article-text">
        Esta es la historia de Bill, un ni&ntilde;o terr&iacute;cola que tiene que cambiar de ciudad y de escuela porque su madre ha aceptado un trabajo en un museo de otra ciudad, y que es un ni&ntilde;o raro porque tiene una casa de mu&ntilde;ecas con la que juega, la cual es una casa de <em>miltons </em>extraterrestres<em>, </em>y eso es algo que nadie comprende&hellip; Y en esta historia, como en la vida, todo consiste en encontrar alguien con quien compartir tus rarezas&hellip;
    </p><p class="article-text">
        La publicaci&oacute;n de <a href="https://www.penguinlibros.com/es/libros-ninos-9-anos/545313-libro-diminuta-casa-encantada-9788439745655" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Diminuta casa encantada</em></a> (editorial Random House) no constituye un hecho aislado ni el fruto del capricho azaroso; es la decantaci&oacute;n l&oacute;gica de una fant&aacute;stica trayectoria que, desde hace ya tres lustros, viene sosteniendo <a href="https://www.amazon.es/stores/Laura-Fern%C3%A1ndez/author/B00GH4NS84" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Laura Fern&aacute;ndez</a> (Tarrasa, 1981) con una dedicaci&oacute;n tan ins&oacute;lita como admirable. En un panorama literario aquejado de una alarmante monoton&iacute;a realista &ndash;donde los autores parecen competir por ver qui&eacute;n calca con mayor fidelidad la &uacute;ltima cr&oacute;nica period&iacute;stica o el en&eacute;simo drama autoficcional&ndash;, la figura de Fern&aacute;ndez se alza como una anomal&iacute;a radical y, por ello mismo, estrictamente necesaria.
    </p><p class="article-text">
        Para calibrar el peso espec&iacute;fico de su obra en la narrativa espa&ntilde;ola contempor&aacute;nea, conviene desandar un camino que arranc&oacute; formalmente con t&iacute;tulos como <a href="https://www.penguinlibros.com/es/literatura-contemporanea/37139-libro-bienvenidos-a-welcome-9788439735755" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Bienvenidos a Welcome</em></a><em> </em>(2008) o <a href="https://www.penguinlibros.com/es/literatura-contemporanea/324660-libro-wendolin-kramer-9788466371551" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Wendolin Kramer</em></a> (2011). Ya entonces se advert&iacute;a que aquella muchacha extra&ntilde;a para lo que nuestro panorama narrativo acostumbraba no hab&iacute;a venido a pedir permiso ni a encajar. Frente al canon de la Transici&oacute;n y sus ep&iacute;gonos, obsesionados con la memoria hist&oacute;rica o el costumbrismo de alcoba, Fern&aacute;ndez opuso un imaginario hiperb&oacute;lico nutrido de una inventiva sin igual en la que cab&iacute;an la cultura pop, el c&oacute;mic, la ciencia ficci&oacute;n de serie B y una angloman&iacute;a posmoderna militante que situaba sus tramas en ciudades ficticias de nombres imposibles. Lo que para la cr&iacute;tica pacata de la &eacute;poca fue tildado de &ldquo;frivolidad exc&eacute;ntrica&rdquo; (yo tambi&eacute;n ca&iacute; en eso; tard&eacute; en descubrir sus grandes valores), era en realidad el balbuceo de una po&eacute;tica rigurosa: la construcci&oacute;n de un no-lugar geogr&aacute;fico y ling&uuml;&iacute;stico donde la libertad creativa rompedoramente bienhumorada fuera absoluta.
    </p><p class="article-text">
        El punto de inflexi&oacute;n definitivo lleg&oacute;, sin duda, con la novela<em> </em><a href="https://www.penguinlibros.com/es/literatura-contemporanea/261331-libro-la-senora-potter-no-es-exactamente-santa-claus-9788439738077" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La se&ntilde;ora Potter no es exactamente Santa Claus</em></a><em> </em>(2021), monumental artefacto que la consolid&oacute; como una de las voces m&aacute;s torrenciales y geniales de nuestras letras. Aquella novela no solo supuso su consagraci&oacute;n cr&iacute;tica, sino la demostraci&oacute;n de que su propuesta era capaz de sostener arquitecturas de largo aliento sin perder un &aacute;pice de su caracter&iacute;stico ritmo de metralleta.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Una autora distinta</strong></h2><p class="article-text">
        Contextualizar a Laura Fern&aacute;ndez en su generaci&oacute;n &ndash;la de los nacidos a finales de los setenta y primeros ochenta&ndash; resulta un ejercicio de sabrosa disonancia. Comparte cronolog&iacute;a con autores de indudable val&iacute;a como Marta Sanz, Sara Mesa o Alejandro Zambra, y m&aacute;s estrechamente con coet&aacute;neos que han ensayado la ruptura formal, como el primer Agust&iacute;n Fern&aacute;ndez Mallo o la desubicaci&oacute;n gen&eacute;rica de Kiko Amat. Sin embargo, mientras la mayor&iacute;a de su generaci&oacute;n ha optado por una literatura del despojamiento, la introspecci&oacute;n psicol&oacute;gica o la denuncia social directa, Fern&aacute;ndez prefiere el desborde y la saturaci&oacute;n fant&aacute;stica sin par. Su compromiso no es con el documento, sino con el lenguaje y el poder taumat&uacute;rgico de la ficci&oacute;n inventiva.
    </p><p class="article-text">
        Mientras sus contempor&aacute;neos miran hacia dentro o hacia abajo, ella mira hacia el bizarro hiperespacio de la imaginaci&oacute;n pura. Esta singularidad la emparenta, en el plano internacional, con renovadores de la narrativa norteamericana como George Saunders o el primer David Foster Wallace, con quienes comparte esa rara habilidad para hibridar la pirotecnia verbal con una ternura genuina, casi desarmante, hacia los desheredados y los inadaptados de la tierra.
    </p><p class="article-text">
        Pero las comparaciones son odiosas: Laura Fern&aacute;ndez no pertenece pues a ninguna escuela porque constituye una escuela en s&iacute; misma. Su trayectoria demuestra que no es una humorista que escribe novelas, sino una novelista que ha descubierto que el humor es la &uacute;nica herramienta lo bastante afilada como para abrir en canal la realidad y mostrarnos su reverso absurdo. A estas alturas, su literatura ya no es un experimento: es un territorio soberano.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Su &uacute;ltima obra: homenaje y dinamita</strong>
    </p><p class="article-text">
        Y es que conviene desconfiar, por sistema, de la literatura constre&ntilde;ida a los moldes de lo predecible. Frente a la legi&oacute;n de novelistas empe&ntilde;ados en fotocopiar la grisura de lo cotidiano bajo el sobado r&oacute;tulo del &laquo;realismo&raquo;, la comparecencia de Laura Fern&aacute;ndez vuelve a operar como un saludable vendaval de demolici&oacute;n, am&eacute;n de como una impl&iacute;cita y muy estimulante cr&iacute;tica de la norma. En su &uacute;ltima novela <em>Diminuta casa encantada</em>, la escritora de Tarrasa no se limita a urdir una f&aacute;bula; levanta, con la precisi&oacute;n de un miniaturista febril, un artefacto que es, a la vez, homenaje y dinamita.
    </p><p class="article-text">
        El argumento, despojado de sus desopilantes ramificaciones, nos presenta a una resuelta paleont&oacute;loga que, obligada por un nuevo empleo muse&iacute;stico, arrastra a su hijo Bill a un indeseado cambio de ciudad y de colegio. El muchacho, que arrastra su descontento junto a un perrito-dinosaurio de peluche llamado Harper Benjamin, esconde un secreto que teme que le condene al ostracismo escolar bajo la etiqueta de 'ni&ntilde;o raro': es el due&ntilde;o de una fastuosa casa de mu&ntilde;ecas.
    </p><p class="article-text">
        La singularidad de este objeto dom&eacute;stico &ndash;y donde la inventiva de la autora dinamita cualquier atisbo de costumbrismo&ndash; estriba en que la miniatura est&aacute; rigurosamente habitada por una familia de miltons, unos microsc&oacute;picos alien&iacute;genas procedentes del remoto planeta Milton Du Du A, que comparten estancias con Colper Tom, un fantasma insatisfecho que busca un nuevo hogar que encantar. A partir de este fabuloso planteamiento, Fern&aacute;ndez despliega una trama multidimensional donde la rigidez cient&iacute;fica de la madre y la l&oacute;gica sin prejuicios de Bill operan como los vectores necesarios para descifrar un laberinto de secretos en miniatura, descubriendo que en esa nueva escuela Bill no es el &uacute;nico que custodia un universo diminuto y que convivir con el reverso c&oacute;smico de lo cotidiano exige, antes que nada, abrazar el delirio y la maravilla.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; una novela tan <em>cuerdi-loca</em> ahora mismo? Preguntarse por la pertinencia de una novela como <em>Diminuta casa encantada</em> en el preciso instante hist&oacute;rico que atravesamos no es un mero ejercicio de especulaci&oacute;n est&eacute;tica; es, antes bien, una urgencia cr&iacute;tica. &iquest;Por qu&eacute; importa e interesa este libro hoy, en un mundo asfixiado por la hiperconectividad, el pragmatismo feroz y una literalidad de corte casi funcionarial?
    </p><p class="article-text">
        <strong>Resistencia ante el imperio de lo &uacute;til</strong>
    </p><p class="article-text">
        Importa, en primer lugar, como un acto de resistencia epistemol&oacute;gica frente al imperio de lo &uacute;til. Vivimos en un tiempo peligrosamente serio, obsesionado con el algoritmo, la productividad y el dato emp&iacute;rico (un mal que, no por casualidad, padece la propia madre paleont&oacute;loga de la novela). Frente a esa rigidez, el universo que Laura Fern&aacute;ndez despliega en esa casa de mu&ntilde;ecas &ndash;con sus extraterrestres liliputienses de Milton Du Du A, sus espectros desubicados y sus peluches prehist&oacute;ricos&ndash; opera como un formidable elogio de la excentricidad y el derecho a ser 'raro'. Que un ni&ntilde;o como Bill encuentre su refugio y su verdad en una miniatura c&oacute;smica es una bell&iacute;sima met&aacute;fora de la resistencia del individuo frente a la apisonadora de la uniformidad social. La novela nos recuerda, con su humor disolvente, que lo verdaderamente valioso de la experiencia humana no se puede medir en un laboratorio ni calibrar en un examen escolar.
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, la importancia de esta obra radica en su capacidad para devolverle a la literatura su condici&oacute;n de espacio de juego absoluto. En una &eacute;poca en la que la narrativa parece haber dimitido de su poder creador para convertirse en un mero ap&eacute;ndice de las redes sociales &ndash;donde se exige al escritor que sea un cronista bienpensante, un soci&oacute;logo de guardia o un terapeuta complaciente&ndash;, Fern&aacute;ndez reclama el derecho al desborde imaginativo.
    </p><p class="article-text">
        Hoy, cuando el realismo chato y las moralejas biempensantes amenazan con agostar el panorama de nuestras letras, este artefacto dinamitero publicado por Random House se alza como una lecci&oacute;n de libertad. Nos interesa esta novela porque nos urge recordar que la ficci&oacute;n no solo sirve para retratar la grisura del suelo que pisamos, sino para abrir ventanas hacia el hiperespacio de la fantas&iacute;a pura; un lugar donde, por muy disparatado que parezca el delirio, siempre termina albergando una verdad humana mucho m&aacute;s vasta, libre y perdurable que la de nuestra propia realidad.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;El friqui es el sujeto pol&iacute;tico del fant&aacute;stico sin&nbsp;que se note a pesar de que se trate de un fant&aacute;stico que nunca habla de pol&iacute;tica? S&iacute;. &iquest;Qui&eacute;n defiende al ni&ntilde;o friqui que todos somos? <a href="https://www.rtve.es/play/audios/hoy-empieza-todo/hoy-empieza-todo-barra-libre-diminuta-casa-encantada-laura-fernandez/17005157/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Laura Fern&aacute;ndez</a>&hellip;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Si quieres comprar 'Diminuta casa encantada', hazlo en la librer&iacute;a de barrio; pero si no, por internet </strong><a href="https://www.penguinlibros.com/es/libros-ninos-9-anos/545313-libro-diminuta-casa-encantada-9788439745655?srsltid=AfmBOordU_3b6fV0wgYcxooGwrJatJfxbbLEOTZq2jmFBAtbaNN18Eqr" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia"><strong>pinchando aqu&iacute;</strong></a></h2>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Artigue]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/diminuta-casa-encantada-de-laura-fernandez-critica-literaria-por-luis-artigue_1_13332156.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 25 Jun 2026 16:30:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['Diminuta casa encantada', de Laura Fernández]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,España,Lo Más Friki,La Biblioteca del Reino]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuando los estudios universitarios de León dependían de Asturias]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/cuando-los-estudios-universitarios-de-leon-dependian-de-asturias-columna-semanal-escritor-luis-artigue-el-bibliopata_129_13322859.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/095379d9-5cdf-41fa-b628-b0fff8a802e4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuando los estudios universitarios de León dependían de Asturias"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Antes de crearse la Universidad de León, veterinaria y magisterio pertenecían a la de Oviedo y sabios de cátedra como Emilio Alarcos y Gustavo Bueno daban clase a nuestros catedráticos</p></div><p class="article-text">
        El tiempo es ese golfo que se sube a las farolas para ver pasar la Historia, pero hay ciudades que conservan mejor la memoria que los archivos. Le&oacute;n es una de ellas. No porque recuerde m&aacute;s, sino porque olvida m&aacute;s despacio. En sus facultades, en sus pasillos con olor a tiza antigua y caf&eacute; de m&aacute;quina, todav&iacute;a resuena una genealog&iacute;a intelectual que hoy parece improbable: cuando la Universidad de Le&oacute;n era todav&iacute;a una prolongaci&oacute;n acad&eacute;mica de la de Oviedo, y los grandes catedr&aacute;ticos asturianos proyectaban su sombra sobre las aulas leonesas.
    </p><p class="article-text">
        Uno estudi&oacute; aqu&iacute; con inolvidables profesores que hab&iacute;an estudiado con inmarchitables profesores de all&iacute;. Parece una obviedad, pero no lo es. La cultura, cuando es verdadera, no se transmite por decretos ministeriales ni por plataformas digitales, sino por filiaci&oacute;n. <strong>Salvador Guti&eacute;rrez Ord&oacute;&ntilde;ez</strong> y <strong>Jos&eacute; Enrique Mart&iacute;nez</strong> pertenecen a esa estirpe de catedr&aacute;ticos para quienes la universidad era algo m&aacute;s que una oficina de acreditaciones y sexenios. Y, detr&aacute;s de ellos, aparec&iacute;an dos nombres que hoy conservan el brillo de las monedas antiguas: <strong>Emilio Alarcos</strong> y <strong>Gustavo Bueno</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Alarcos representaba la inteligencia ling&uuml;&iacute;stica llevada a una precisi&oacute;n casi matem&aacute;tica. Bueno era otra cosa. Bueno era un sistema filos&oacute;fico caminando por los pasillos. Una m&aacute;quina de pensar. Un polemista con aspecto de patriarca castellano extraviado en Asturias. Un hombre que discut&iacute;a las ideas con la misma energ&iacute;a con la que otros discuten los resultados del f&uacute;tbol.
    </p><p class="article-text">
        Recuerdo conversaciones con aquellos profesores en las que Gustavo Bueno aparec&iacute;a rodeado de una especie de respeto irreverente. Como esos viejos maestros que provocan admiraci&oacute;n y discusi&oacute;n a partes iguales. Nadie sal&iacute;a indemne de una clase suya. Ni intelectualmente ni sentimentalmente. Bueno ten&iacute;a esa rara virtud de obligar a pensar incluso a quienes estaban convencidos de que ya hab&iacute;an pensado suficiente.
    </p><h2 class="article-text"><strong>'El mito de la izquierda'</strong></h2><p class="article-text">
        Por eso vuelvo de vez en cuando a su libro <a href="https://www.iberlibro.com/servlet/BookDetailsPL?bi=32465478544" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El mito de la izquierda</em></a>, uno de esos libros que parecen escritos para irritar a media biblioteca nacional. Bueno sosten&iacute;a ah&iacute; que la izquierda no era una esencia moral ni una especie de superioridad &eacute;tica autom&aacute;tica, sino una categor&iacute;a hist&oacute;rica compleja, contradictoria y muchas veces utilizada como simple coartada sentimental. La izquierda, dec&iacute;a en el fondo, no era buena por ser izquierda ni la derecha mala por ser derecha. Hab&iacute;a que analizar los hechos, las instituciones, el poder real.
    </p><p class="article-text">
        Y ahora me surge inevitable la pregunta. &iquest;Qu&eacute; habr&iacute;a escrito Gustavo Bueno si hubiera publicado <em>El mito de la izquierda</em> en la Espa&ntilde;a de 2026? No lo s&eacute;. Nadie puede hablar por los muertos, y menos por los fil&oacute;sofos. Pero sospecho que habr&iacute;a encontrado un material inagotable para sus disecciones conceptuales. Porque la Espa&ntilde;a actual tiene algo de laboratorio filos&oacute;fico y algo de sainete nacional. Una izquierda oficial que se presenta como depositaria exclusiva de la virtud p&uacute;blica mientras convive con episodios que han llenado peri&oacute;dicos y juzgados: <strong>Koldo, &Aacute;balos, Leire D&iacute;ez, Tito Berni</strong> y toda esa galer&iacute;a de personajes que parecen salidos de una novela picaresca escrita por un guionista de Netflix a las tres de la ma&ntilde;ana.
    </p><p class="article-text">
        Lo llamativo no son siquiera los esc&aacute;ndalos. Espa&ntilde;a siempre ha producido esc&aacute;ndalos con la misma facilidad con la que produce aceitunas o funcionarios. Lo verdaderamente interesante habr&iacute;a sido observar la reacci&oacute;n moral. O m&aacute;s exactamente, la ausencia de reacci&oacute;n moral.
    </p><p class="article-text">
        Hubo una &eacute;poca en la que la izquierda exig&iacute;a dimisiones con una rapidez casi higi&eacute;nica. Hoy parece haber descubierto las ventajas filos&oacute;ficas de la permanencia. Nadie dimite. Nadie se mueve. Nadie sab&iacute;a nada. Nadie recuerda nada. La responsabilidad pol&iacute;tica ha pasado a ser una antigualla, como las m&aacute;quinas de escribir o los discos de vinilo. Y quiz&aacute; ah&iacute; Gustavo Bueno habr&iacute;a afilado el bistur&iacute;. Porque su cr&iacute;tica nunca se dirig&iacute;a tanto contra las personas como contra los mitos. Contra las palabras convertidas en fetiches. Contra los conceptos transformados en religi&oacute;n civil.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Una definici&oacute;n ideol&oacute;gica no concede bula &eacute;tica</strong></h2><p class="article-text">
        El mito contempor&aacute;neo consiste en creer que la autodefinici&oacute;n ideol&oacute;gica concede autom&aacute;ticamente una especie de bula &eacute;tica. Como si bastara proclamarse progresista para quedar exento de las miserias ordinarias del poder. Pero el poder sigue siendo el poder. Y el ser humano sigue siendo el ser humano. Da igual el color del cartel electoral. Al final, uno observa ciertos comportamientos de la pol&iacute;tica espa&ntilde;ola y termina recordando aquella vieja intuici&oacute;n de Bueno: las etiquetas explican mucho menos de lo que creen quienes viven de ellas. Por eso el socialismo enjoyado contempor&aacute;neo se parece a aquella novelita de <strong>Truman Capote </strong>adaptada al cine <a href="https://www.rtve.es/play/noticias/20211005/60-anos-desayuno-con-diamantes-version-light-libro-capote/2175235.shtml" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Desayuno con diamantes</em></a>... mucho brillo, mucha elegancia verbal, mucha escenograf&iacute;a moral y, detr&aacute;s de los escaparates, las mismas ambiciones, las mismas luchas internas y las mismas debilidades que han acompa&ntilde;ado siempre al poder&hellip; La distancia entre cierta izquierda institucional y cierta derecha institucional empieza a parecerse a la que existe entre la Coca-Cola y la Pepsi...
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; por eso vuelvo mentalmente a aquellas conversaciones universitarias sobre Gustavo Bueno. No por nostalgia. La nostalgia es una forma elegante de pereza. Vuelvo porque aquellos profesores pertenec&iacute;an a una &eacute;poca en la que las ideas importaban m&aacute;s que las consignas, y los conceptos pesaban m&aacute;s que los esl&oacute;ganes. Una &eacute;poca en la que un fil&oacute;sofo pod&iacute;a incomodar a los suyos sin pedir perd&oacute;n, y un catedr&aacute;tico pod&iacute;a defender una tesis sin calcular primero su impacto en las redes sociales.
    </p><p class="article-text">
        Desde los viejos pasillos leoneses que conduc&iacute;an intelectualmente hasta Oviedo, desde las clases heredadas de Alarcos y de Bueno a trav&eacute;s de disc&iacute;pulos brillantes como Salvador Guti&eacute;rrez y Jos&eacute; Enrique Mart&iacute;nez, la pregunta sigue flotando en el aire.&nbsp;&iquest;Qu&eacute; dir&iacute;a hoy Gustavo Bueno? Seguramente algo inc&oacute;modo. Y precisamente por eso merecer&iacute;a la pena escucharlo&hellip; 
    </p><p class="article-text">
        Gracias por existir, Audrey Hepburn.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Artigue]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/cuando-los-estudios-universitarios-de-leon-dependian-de-asturias-columna-semanal-escritor-luis-artigue-el-bibliopata_129_13322859.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 22 Jun 2026 09:30:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cuando los estudios universitarios de León dependían de Asturias]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Asturias,León,Historia de León,Universidad de León,Libros,Cine,Educación,Formación,León ciudad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[José Luis Muñoz, novelista negro]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/jose-luis-munoz-novelista-negro-critica-literaria-por-luis-artigue_1_13310330.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ff721932-dc7d-45b6-ad49-945075d8c0ef_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="José Luis Muñoz, novelista negro"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Luis Artigue glosa la figura y obra del último superviviente del 'noir' de combate, un autor de referencia que este verano será homenajeado en la Semana Negra de Gijón</p></div><p class="article-text">
        Tipos duros y peligrosos, ladrones, terroristas, mafiosos, asesinos en serie, nazis, llevando sus novelas de oscuridad luminosa como un pozo repleto de diamantes&hellip; Hay escritores que pertenecen a una generaci&oacute;n y otros que pertenecen a una estirpe. <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Jos%C3%A9_Luis_Mu%C3%B1oz_Jimeno" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Jos&eacute; Luis Mu&ntilde;oz</strong></a>&nbsp;pertenece a esta segunda categor&iacute;a. Su nombre no puede entenderse &uacute;nicamente como el de un novelista prol&iacute;fico, premiado y constante, sino como el de uno de los autores que contribuyeron decisivamente, desde la Transici&oacute;n a esta farra neoliberal postdictadura que tenemos, a consolidar la novela negra espa&ntilde;ola contempor&aacute;nea como algo que ya es mucho m&aacute;s que una literatura de los m&aacute;rgenes can&oacute;nicos o una forma narrativa de resistencia frente al academicismo.
    </p><p class="article-text">
        Nacido en Salamanca en 1951 y afincado desde muy joven en Catalu&ntilde;a (actualmente co-dirige el <a href="#" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Festival Black Mountain</a> en el bello Valle de Ar&aacute;n), Mu&ntilde;oz comenz&oacute; a construir una obra singular en los a&ntilde;os en que la narrativa espa&ntilde;ola buscaba nuevas v&iacute;as de expresi&oacute;n tras la transici&oacute;n democr&aacute;tica. Mientras otros escritores aspiraban a la respetabilidad literaria por los caminos m&aacute;s transitados, &eacute;l, aunque tambi&eacute;n ha publicado novela hist&oacute;rica y novela de viajes, eligi&oacute; fundamentalmente el territorio incierto de la novela negra, el relato criminal, la marginalidad urbana y los personajes derrotados. Aquella controvertida elecci&oacute;n acabar&iacute;a definiendo una trayectoria de varias d&eacute;cadas y m&aacute;s de medio centenar de libros.
    </p><p class="article-text">
        Resulta imposible hablar de sus comienzos sin evocar la legendaria colecci&oacute;n Etiqueta Negra de la desaparecida Editorial J&uacute;car. Para quienes amamos el g&eacute;nero, aquellos vol&uacute;menes constituyen una suerte de biblia <em>pulp </em>del <em>noir</em> espa&ntilde;ol. All&iacute; encontraron refugio autores que entend&iacute;an que la novela negra era mucho m&aacute;s que una investigaci&oacute;n policial: era una forma de interpretar el mundo, de explorar las fracturas sociales y de adentrarse en las zonas oscuras de la condici&oacute;n humana.
    </p><p class="article-text">
        Jos&eacute; Luis Mu&ntilde;oz fue uno de los nombres fundamentales de aquella aventura editorial. Su novela Barcelona negra apareci&oacute; cuando la ciudad todav&iacute;a no hab&iacute;a sido transformada por la est&eacute;tica ol&iacute;mpica y conservaba una atm&oacute;sfera &aacute;spera, nocturna y peligrosa. La Barcelona de Mu&ntilde;oz no era la postal tur&iacute;stica que llegar&iacute;a despu&eacute;s, sino una geograf&iacute;a moral poblada por perdedores, delincuentes, prostitutas y so&ntilde;adores derrotados. Era una ciudad observada desde abajo, desde los m&aacute;rgenes, y precisamente por eso resultaba tan verdadera.
    </p><p class="article-text">
        Aquella obra le proporcion&oacute; adem&aacute;s uno de los primeros grandes reconocimientos de su carrera, el Premio Azor&iacute;n, galard&oacute;n que confirm&oacute; la aparici&oacute;n de una voz distinta dentro de la narrativa espa&ntilde;ola. Sin embargo, el &eacute;xito nunca modific&oacute; el rumbo de su escritura. Mu&ntilde;oz sigui&oacute; frecuentando los territorios inc&oacute;modos, las fronteras entre g&eacute;neros y los personajes condenados a caminar por el filo de la navaja.
    </p><p class="article-text">
        Una muestra de esa voluntad de riesgo lleg&oacute; con <a href="https://www.casadellibro.com/libro-pubis-de-vello-rojo/9788472231559/215697" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Pubis de vello rojo</em></a>, obra que obtuvo el Premio La Sonrisa Vertical en 1990. Lo verdaderamente interesante de aquella novela era que no proced&iacute;a de la tradici&oacute;n er&oacute;tica pura. El propio autor reconoci&oacute; que hab&iacute;a comenzado a escribirla como una novela negra y que, durante el proceso creativo, la historia deriv&oacute; hacia el erotismo. En sus p&aacute;ginas conviv&iacute;an el deseo, la violencia, la noche barcelonesa y una mirada profundamente negra sobre las relaciones humanas. Aquella mezcla explicaba su singularidad y tambi&eacute;n su &eacute;xito.
    </p><p class="article-text">
        Pero reducir a Jos&eacute; Luis Mu&ntilde;oz a los premios ser&iacute;a una injusticia. Los galardones &mdash;Azor&iacute;n, La Sonrisa Vertical, Tigre Juan, Caf&eacute; Gij&oacute;n, Camilo Jos&eacute; Cela y muchos otros&mdash; constituyen apenas se&ntilde;ales en el camino de una obra mucho m&aacute;s amplia. Lo verdaderamente relevante es la coherencia de un universo narrativo que ha permanecido fiel a s&iacute; mismo durante d&eacute;cadas.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Fugitivos, aventureros, buscavidas...</strong></h2><p class="article-text">
        Sus novelas est&aacute;n habitadas por fugitivos, aventureros, buscavidas, delincuentes ocasionales y seres que persiguen una redenci&oacute;n imposible. Hay en ellas una influencia evidente de la gran tradici&oacute;n norteamericana &mdash;de <strong>Jim Thompson</strong>&nbsp;a <strong>Charles Bukowski</strong>, de <strong>David Goodis</strong>&nbsp;a <strong>James M. Cain</strong>&mdash;, pero filtrada por una sensibilidad mediterr&aacute;nea y una mirada profundamente espa&ntilde;ola. Mu&ntilde;oz nunca imit&oacute; modelos extranjeros; los incorpor&oacute; a una realidad propia.
    </p><p class="article-text">
        Por eso ocupa un lugar tan singular dentro del panorama de la novela negra nacional junto a grandes pioneros como Juan Madrid, Andreu Martin, Alicia Gim&eacute;nez Barlett, Vazquez Montalb&aacute;n y dem&aacute;s. Mientras otros autores de entonces optaron por la intriga policial cl&aacute;sica o por el thriller de construcci&oacute;n m&aacute;s comercial, &eacute;l mantuvo viva una corriente m&aacute;s &aacute;spera, m&aacute;s existencial y m&aacute;s cercana al esp&iacute;ritu original del g&eacute;nero. Sus libros no buscan &uacute;nicamente resolver un crimen; pretenden explicar por qu&eacute; una sociedad produce determinados monstruos y determinadas v&iacute;ctimas.
    </p><p class="article-text">
        Esa fidelidad a una determinada concepci&oacute;n del noir explica tambi&eacute;n su presencia constante en festivales, encuentros literarios y proyectos culturales vinculados al g&eacute;nero. Desde la primera <a href="https://www.semananegra.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Semana Negra de Gij&oacute;n</a> hasta los festivales actuales, Jos&eacute; Luis Mu&ntilde;oz ha ejercido como escritor, cr&iacute;tico, agitador cultural y defensor de una literatura que durante mucho tiempo tuvo que luchar por su reconocimiento.
    </p><p class="article-text">
        Vista en perspectiva, su trayectoria adquiere una dimensi&oacute;n hist&oacute;rica. Representa el puente entre los pioneros que introdujeron la novela negra moderna en Espa&ntilde;a y las generaciones posteriores que hoy disfrutan de un g&eacute;nero plenamente consolidado. Sin autores como &eacute;l, el auge actual del noir espa&ntilde;ol ser&iacute;a dif&iacute;cil de entender.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">José Luis Muñoz es uno de los grandes arquitectos de la novela negra española contemporánea, un escritor que ha permanecido fiel a los principios del género incluso cuando las modas invitaban a abandonarlos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        As&iacute; se ve por ejemplo en su &uacute;ltima novela&hellip;. Con <a href="https://www.bohodon.es/libro/1881/una-epopeya-americana-libertad.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Una epopeya americana. Libertad</em></a><a href="https://www.bohodon.es/libro/1881/una-epopeya-americana-libertad.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&nbsp;</a>(2026, Bohod&oacute;n Ediciones), Jos&eacute; Luis Mu&ntilde;oz emprende uno de los proyectos m&aacute;s ambiciosos de su trayectoria: una trilog&iacute;a situada en las entra&ntilde;as de la Am&eacute;rica profunda que combina la intensidad de la novela negra con la amplitud narrativa del western contempor&aacute;neo. La historia arranca con el enfrentamiento entre dos hermanos, Ca&iacute;n y Abel Brother, figuras de inequ&iacute;voca resonancia b&iacute;blica atrapadas en un universo de violencia, resentimiento y b&uacute;squeda de redenci&oacute;n. A trav&eacute;s de ellos, Mu&ntilde;oz construye una visi&oacute;n sombr&iacute;a de Estados Unidos, una ant&iacute;tesis del sue&ntilde;o americano donde conviven los perdedores, los desarraigados y los marginados que han poblado siempre su literatura. La novela confirma la capacidad del autor para trascender los l&iacute;mites convencionales del noir y abordar un relato de largo aliento en el que la aventura, la &eacute;pica familiar y la cr&iacute;tica social se funden en una misma corriente narrativa (adem&aacute;s, hay un dato relevante: <em>Una epopeya americana. Libertad</em>&nbsp;parece ser una reformulaci&oacute;n o nueva edici&oacute;n dentro del proyecto de la trilog&iacute;a iniciada con <em>Brother</em>, retomando a los personajes de Ca&iacute;n y Abel Brother y ampliando el alcance &eacute;pico de la saga americana de Mu&ntilde;oz.).
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; por todo esto a Jos&eacute; Luis Mu&ntilde;oz convenga reivindicarlo dentro de nuestro noir como algo m&aacute;s que un novelista premiado. Jos&eacute; Luis Mu&ntilde;oz es uno de los grandes arquitectos de la novela negra espa&ntilde;ola contempor&aacute;nea, un escritor que ha permanecido fiel a los principios del g&eacute;nero incluso cuando las modas invitaban a abandonarlos. Pertenece a esa estirpe cada vez m&aacute;s rara de autores que han construido una obra antes que una carrera.
    </p><p class="article-text">
        Y cuando dentro de algunos a&ntilde;os se escriba una historia rigurosa de nuestro noir, la vieja Etiqueta Negra de J&uacute;car aparecer&aacute; como uno de sus cap&iacute;tulos fundacionales (en efecto Jos&eacute; Luis Mu&ntilde;oz pertenece a la estirpe de autores que surgieron al calor de esa legendaria colecci&oacute;n Etiqueta Negra de J&uacute;car, aquella biblioteca <em>pulp </em>del <em>noir</em> que dirigi&oacute; <strong>Paco Ignacio Taibo II</strong>&nbsp;y que ense&ntilde;&oacute; a varias generaciones de lectores espa&ntilde;oles a leer a <strong>Thompson</strong>, <strong>Goodis</strong>,<strong>&nbsp;Himes</strong>&nbsp;o <strong>Leonard</strong>: all&iacute; public&oacute; novelas tan significativas como <a href="https://www.casadellibro.com/libro-barcelona-negra/9788433436405/20713" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Barcelona negra</em></a>&nbsp;y <a href="https://www.casadellibro.com/libro-cadaver-bajo-el-jardin-un/9788433436351/205175" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Un  cad&aacute;ver bajo el jard&iacute;n</em></a>; obras que ya conten&iacute;an buena parte de las obsesiones que recorrer&iacute;an toda su trayectoria: la violencia urbana, los personajes derrotados y una mirada descarnada sobre los m&aacute;rgenes de la sociedad, y formado en aquella cantera irrepetible, Mu&ntilde;oz acabar&iacute;a convirti&eacute;ndose en uno de los pilares de la novela negra espa&ntilde;ola contempor&aacute;nea.)&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Este es Jos&eacute; Luis Mu&ntilde;oz: uno de los &uacute;ltimos supervivientes de una generaci&oacute;n que entendi&oacute; que la literatura negra no era un g&eacute;nero menor, sino una manera avanzada de mirar la parte oscura del mundo y de entender que a veces el mal hace las cosas bien.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Artigue]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/jose-luis-munoz-novelista-negro-critica-literaria-por-luis-artigue_1_13310330.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 18 Jun 2026 16:30:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[José Luis Muñoz, novelista negro]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,España,Festivales,Asturias,Literatura,La Biblioteca del Reino]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Antonio Banderas y la Biblioteca del Seminario de León]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/antonio-banderas-y-la-biblioteca-del-seminario-de-leon-columna-semanal-escritor-luis-artigue-el-bibliopata_129_13300370.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c76b4e88-a1a1-4eb6-a454-cc68822a3d5a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Antonio Banderas y la Biblioteca del Seminario de León"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El encuentro entre el actor español y el Papa León XIV a Luis Artigue le lleva a glosar la biblioteca más secreta y fascinante de León</p></div><p class="article-text">
        Cuando era un adolescente hambriento de saberes descubr&iacute; una joya secreta en Le&oacute;n, la <a href="https://diocesisdeleon.org/bendicion-sala-lectura-biblioteca-seminario/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Biblioteca del Seminario sita enfrente de la Catedral</a>, que es un lugar de cultura y sabidur&iacute;a si no secreto si muy discreto al que la ciudad da la espalda, pero que cuenta con tesoros bibliogr&aacute;ficos. All&iacute;, junto a un compa&ntilde;ero intelectual y maestro de entonces, iba como quien se cuela en la novela de <strong>Umberto Eco </strong><a href="https://www.penguinlibros.com/es/novela-negra-misterio-y-thriller/460136-libro-el-nombre-de-la-rosa-edicion-especial-en-tapa-dura-9788466387743" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El nombre de la rosa</em></a><em>, </em>y saludaba al bibliotecario, el <strong>padre don Juan Manuel</strong>, y me sumerg&iacute;a en la Filosof&iacute;a y la Teolog&iacute;a hasta que el bibliotecario me tom&oacute; confianza y me empez&oacute; a permitir llevarme los libros casa. Fue entonces cuando descubr&iacute;... una colecci&oacute;n de libros impresionante que es sorprendente que pr&aacute;cticamente nadie conozca en la capital leonesa.
    </p><p class="article-text">
        Gracias a esa biblioteca secreta o discreta pero fascinante fui leyendo uno a uno y con delectaci&oacute;n&nbsp;la obra magna de <strong>Von Balthasar </strong>[Gloria, 7 tomos; Teodram&aacute;tica, 5 tomos; y Teol&oacute;gica, 3 tomos], m&aacute;s un breve tomo de Ep&iacute;logo sobre los trascendentales de lo 'bello', lo 'bueno' y lo 'verdadero' (algunos de los tomos nadie los hab&iacute;a le&iacute;do, pues estaban aun plastificados hasta que los desflor&eacute;, y los le&iacute; la verdad que tan despacio que hasta me permit&iacute; corregir con bol&iacute;grafo azul las pocas erratas que la traducci&oacute;n tiene).
    </p><p class="article-text">
        Y cuento esto ahora a colaci&oacute;n de que el otro d&iacute;a en Madrid <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/ultima-hora-visita-papa-leon-xiv-espana-directo_6_13281927_1123390.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Antonio Banderas, que ante el Papa Le&oacute;n XIV confes&oacute; haber sucumbido al hechizo de Dios</a>, aprovech&oacute; la ocasi&oacute;n para explicar como si fuera una idea nueva que sin el cristianismo no hubiera habido arte&hellip; 
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto eso me ha hecho volver a revisar a von Balthasar, un escritor cult&iacute;simo, a la vez profundo y elevado, y quien mejor ha pensado las relaciones entre el cristianismo y la est&eacute;tica.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Figuras extraordinarias del catolicismo</strong></h2><p class="article-text">
        La teolog&iacute;a cat&oacute;lica del siglo XX produjo una constelaci&oacute;n de figuras extraordinarias. Cada una intent&oacute; responder, a su manera, a una pregunta decisiva: &iquest;C&oacute;mo puede el hombre moderno volver a encontrar el acceso a Dios? Algunos buscaron ese acceso en la conciencia, otros en la historia, otros en la experiencia eclesial o en la renovaci&oacute;n de las fuentes patr&iacute;sticas. <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Hans_Urs_von_Balthasar" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Hans Urs von Balthasar</strong></a>&nbsp;eligi&oacute; un camino singular: el est&eacute;tico; el de la belleza.
    </p><p class="article-text">
        Esta elecci&oacute;n ha provocado admiraci&oacute;n y sospecha a partes iguales. Admiraci&oacute;n, porque pocas obras teol&oacute;gicas poseen la amplitud, la profundidad y la fuerza literaria de la suya. Sospecha, porque para algunos la belleza parece un camino secundario, casi ornamental, respecto de la fe. Sin embargo, una lectura atenta de Balthasar revela que la cuesti&oacute;n es mucho m&aacute;s compleja. La belleza no es un adorno de la verdad; es la forma bajo la cual la verdad divina se manifiesta.
    </p><p class="article-text">
        <strong>'Lo bello, lo bueno y lo verdadero' de von Balthasar</strong>
    </p><p class="article-text">
        Toda la arquitectura de su pensamiento puede entenderse como una exploraci&oacute;n sistem&aacute;tica de los trascendentales cl&aacute;sicos: lo bello, lo bueno y lo verdadero. La monumental trilog&iacute;a compuesta por <a href="https://edicionesencuentro.com/coleccion/gloria-teodramatica-teologica/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Gloria, Teodram&aacute;tica&nbsp;y Teol&oacute;gica</em></a>&nbsp;sigue precisamente ese recorrido. En <em>Gloria</em>&nbsp;estudia la manifestaci&oacute;n de la belleza divina; en <em>Teodram&aacute;tica</em>, el despliegue del bien en la historia de la salvaci&oacute;n; en <em>Teol&oacute;gica</em>, la verdad revelada que ilumina la inteligencia creyente.
    </p><p class="article-text">
        No se trata de tres temas yuxtapuestos. Son tres accesos a una misma realidad. Balthasar est&aacute; convencido de que los trascendentales se reclaman mutuamente. Cuando la verdad pierde la belleza, se vuelve abstracta; cuando el bien pierde la belleza, degenera en moralismo; cuando la belleza se separa de la verdad y del bien, cae en el esteticismo. Por eso su proyecto puede leerse como un esfuerzo por restaurar la unidad originaria de los trascendentales en Dios.
    </p><p class="article-text">
        Resulta especialmente sugerente la distinci&oacute;n que establece entre 'est&eacute;tica teol&oacute;gica' y 'teolog&iacute;a est&eacute;tica'. A primera vista, la diferencia parece puramente terminol&oacute;gica. No lo es. La teolog&iacute;a est&eacute;tica, tal como &eacute;l la entiende cr&iacute;ticamente, corre el riesgo de convertir la experiencia de lo bello en criterio &uacute;ltimo de la verdad religiosa. La est&eacute;tica teol&oacute;gica, por el contrario, parte de la revelaci&oacute;n y se pregunta por la forma bella con que Dios se da a conocer.
    </p><p class="article-text">
        La diferencia es decisiva. En un caso, Dios queda subordinado a una teor&iacute;a de la belleza; en el otro, la belleza queda subordinada a la autorrevelaci&oacute;n de Dios. Balthasar no pretende construir una religi&oacute;n de artistas ni una metaf&iacute;sica del gusto. Pretende mostrar que la gloria de Dios posee una forma objetiva que puede ser contemplada. La belleza cristiana no nace de la sensibilidad humana; nace del acontecimiento de Cristo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;La fe reducida a una emoci&oacute;n est&eacute;tica?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es precisamente aqu&iacute; donde surge una de las cr&iacute;ticas m&aacute;s frecuentes. Si la belleza conduce a Dios... &iquest;No queda la fe reducida a una especie de emoci&oacute;n est&eacute;tica? &iquest;No corre el riesgo la experiencia religiosa de convertirse en una contemplaci&oacute;n refinada de formas hermosas? Algunos lectores han sospechado que la prioridad otorgada a la est&eacute;tica introduce un elemento secundario en el centro mismo de la teolog&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        La objeci&oacute;n merece ser tomada en serio. Sin embargo, pierde fuerza cuando se considera el conjunto de la obra balthasariana. La belleza de la que habla Balthasar no es la armon&iacute;a superficial de las cosas agradables. Es la forma parad&oacute;jica de la revelaci&oacute;n divina, cuyo centro es la cruz. La gloria de Dios se manifiesta precisamente all&iacute; donde toda est&eacute;tica mundana esperar&iacute;a encontrar fracaso, abandono y oscuridad. La belleza cristiana no es decorativa; es dram&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Adrienne von Speyr</strong>
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, el pensamiento de Balthasar no puede entenderse sin la influencia decisiva de la m&iacute;stica <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Adrienne_von_Speyr" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Adrienne von Speyr</strong></a>&nbsp;a la cual conoci&oacute;, confes&oacute;, convirti&oacute; y anim&oacute; a escribir. La relaci&oacute;n intelectual y espiritual entre ambos constituye uno de los fen&oacute;menos m&aacute;s singulares de la teolog&iacute;a contempor&aacute;nea. Balthasar encontr&oacute; en ella una experiencia m&iacute;stica que consider&oacute; aut&eacute;nticamente teol&oacute;gica. Su atenci&oacute;n a los temas mariol&oacute;gicos y escatol&oacute;gicos procede en buena medida de este encuentro.
    </p><p class="article-text">
        La figura de Mar&iacute;a ocupa en su pensamiento un lugar central porque representa la respuesta perfecta de la fe a la iniciativa divina. Frente a una modernidad fascinada por la autonom&iacute;a, Mar&iacute;a aparece como la disponibilidad radical ante Dios. Y precisamente por ello la dimensi&oacute;n mariol&oacute;gica corrige cualquier tentaci&oacute;n esteticista: el acceso a Dios no se produce por la mera contemplaci&oacute;n de la belleza, sino por la obediencia creyente.
    </p><p class="article-text">
        Algo semejante ocurre con la escatolog&iacute;a. El horizonte &uacute;ltimo de la historia impide que la belleza quede encerrada en el presente. Toda forma creada remite a una plenitud futura que todav&iacute;a no poseemos. La belleza cristiana es promesa antes que posesi&oacute;n. En este sentido, la influencia de Adrienne von Speyr&nbsp;refuerza la convicci&oacute;n de que la fe constituye siempre el fundamento &uacute;ltimo del conocimiento teol&oacute;gico.
    </p><p class="article-text">
        Por eso ser&iacute;a injusto interpretar a Balthasar como un te&oacute;logo que sustituye la fe por la est&eacute;tica. M&aacute;s bien intenta mostrar que la fe posee una dimensi&oacute;n contemplativa irreductible. El creyente no s&oacute;lo acepta proposiciones verdaderas ni cumple mandamientos morales; contempla la gloria de Dios manifestada en Cristo. La belleza aparece entonces no como alternativa a la fe, sino como una dimensi&oacute;n interna de ella.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Otros giganges de la teolog&iacute;a del siglo XX</strong>
    </p><p class="article-text">
        La comparaci&oacute;n con otros gigantes de la teolog&iacute;a del siglo XX resulta inevitable. <strong>Henri de Lubac</strong>&nbsp;destac&oacute; por su extraordinaria capacidad para releer la tradici&oacute;n cristiana en di&aacute;logo con la cultura y la historia. <strong>Karl Rahner</strong>&nbsp;desarroll&oacute; una s&iacute;ntesis original entre el tomismo y la filosof&iacute;a trascendental moderna, una s&iacute;ntesis que suscit&oacute; admiraci&oacute;n y cr&iacute;ticas por igual. Frente a ambos, Balthasar ofrece una propuesta m&aacute;s marcadamente centrada en la forma total del misterio cristiano, integrando metaf&iacute;sica, espiritualidad, ex&eacute;gesis, literatura y teolog&iacute;a dogm&aacute;tica en una visi&oacute;n de conjunto dif&iacute;cilmente comparable (y lo decimos sin desde&ntilde;ar aportaciones espiritualmente fastuosas como, citando las que a nosotros m&aacute;s nos seducen, el estudio de la importancia de los laicos en la iglesia de <strong>Yves Congar</strong>, la teolog&iacute;a de la liberaci&oacute;n de <strong>John Sobrino</strong>&nbsp;y <strong>Gustavo Gutierrez</strong>, la teolog&iacute;a dial&eacute;ctica de <strong>Karl Bath</strong>, la teolog&iacute;a de la esperanza de <strong>J&uuml;nger Moltman</strong>&nbsp;y su insistencia en la importancia de la comunidad, la valent&iacute;a del ser de <strong>Paul Tillich</strong>&nbsp;y la teolog&iacute;a femenina de <strong>Eisabeth Jonhson</strong>).
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; por eso muchos consideramos que, como dej&oacute; escrito <strong>Benedicto XVI</strong>, la obra de Von Balthasar representa una de las cumbres intelectuales del catolicismo contempor&aacute;neo. No porque resuelva todos los problemas ni porque est&eacute; libre de objeciones, sino porque devuelve a la teolog&iacute;a una amplitud de horizonte que parec&iacute;a perdida. En un tiempo inclinado a la especializaci&oacute;n fragmentaria, Balthasar volvi&oacute; a pensar el cristianismo como un todo, y a la iglesia como un todo en el cual el laicado tambi&eacute;n goza de gran relevancia.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Muchos consideramos, como dejó escrito Benedicto XVI, que la obra de Von Balthasar representa una de las cumbres intelectuales del catolicismo contemporáneo. No porque resuelva todos los problemas ni porque esté libre de objeciones, sino porque devuelve a la teología una amplitud de horizonte que parecía perdida</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Al final, la grandeza de Hans Urs von Balthasar reside en haber recordado algo que la modernidad hab&iacute;a olvidado con frecuencia: que Dios no es s&oacute;lo verdad para la inteligencia ni s&oacute;lo bien para la voluntad. Es tambi&eacute;n gloria para la contemplaci&oacute;n. Y esa gloria, lejos de ser un lujo est&eacute;tico a&ntilde;adido a la fe, constituye la irradiaci&oacute;n misma del misterio divino. Su teolog&iacute;a permanece as&iacute; como una de las tentativas m&aacute;s poderosas del siglo XX para mostrar que los trascendentales convergen en Dios y que, en Cristo, la belleza, la bondad y la verdad vuelven a encontrarse.
    </p><p class="article-text">
        En efecto despu&eacute;s de todo lo le&iacute;do poco a poco en la biblioteca secreta del seminario de Le&oacute;n (todo de la mano del padre don Juan Manuel: &iexcl;Gratitud!) cada vez tenemos m&aacute;s claro, a pesar de lo que nos cuentan los especialistas, que <strong>Henri de Lubac</strong>&nbsp;era en buena medida un culturalista espiritual cuya teolog&iacute;a tiene casi m&aacute;s de erudici&oacute;n que de teolog&iacute;a, y que <strong>Karl Rahner</strong>&nbsp;desarroll&oacute; un tomismo trascendental que es de todo menos tomista, y que si hemos de escoger nos quedamos con la belleza elevada de <strong>Hans Urs von Balthasar</strong>, objetivamente el mejor te&oacute;logo del siglo XX&hellip; 
    </p><p class="article-text">
        Gracias Antonio Banderas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Artigue]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/antonio-banderas-y-la-biblioteca-del-seminario-de-leon-columna-semanal-escritor-luis-artigue-el-bibliopata_129_13300370.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 15 Jun 2026 09:30:10 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Antonio Banderas y la Biblioteca del Seminario de León]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Internacional,España,La Biblioteca del Reino,Obispado de León]]></media:keywords>
    </item>
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