Laciana y Picos de Europa, reservas de desencanto diez años después

Eduardo Margareto / Ical. Majada de Vegabaño en Picos de Europa.

V. Silván/ Ical

Se cumple una década desde que Laciana y Picos de Europa obtuvieran la declaración de Reserva de la Biosfera y, desde estos valles, sus alcaldes lamentan que este reconocimiento no se haya traducido en un mayor desarrollo de estas zonas. Desencanto por la ausencia de una dotación económica que permita a estos espacios, hábitats únicos, cumplir con sus funciones de conservación y protección de la biodiversidad, pero también de desarrollo económico, cultural y social.

Ambas zonas fueron los dos primeros lugares en obtener este reconocimiento en León, que en la actualidad ya suma siete de las 45 reservas naturales destacadas por la Unesco en España -que ocupa el segundo puesto a nivel mundial, solo por detrás de Estados Unidos- y se convierte en la región que concentra mayor número de este tipo de parajes. A estas dos declaraciones en 2003, se añadieron más tarde las de Argüellos, Ancares, Omaña y Luna, Alto Bernesga y Babia.

La alcaldesa de Villablino, Ana Luisa Durán, ve las dos caras de la moneda en ese reconocimiento. Por un lado, considera que es positivo porque sirve para que exista una concienciación de que el valle de Laciana –“que ya lo sabíamos, aunque a lo mejor hace falta que nos lo recuerden”- es una zona con unos valores medioambientales “especialmente” importantes, un hábitat que no existe ya en otros lugares y con especies protegidas como el oso pardo y el urogallo cantábrico. “Por lo tanto, merece una mención especial y un trabajo para protegerlo y mantenerlo para las generaciones futuras”, añadió.

Del lado negativo, Durán apunta a que esta declaración debería llevar aparejada una asignación económica que permitiera sacar adelante proyectos concretos o apoyar pequeñas iniciativas. “Y eso es lo que no ha venido”, lamentó la regidora socialista, que puntualiza que esas aportaciones “dependen de las decisiones políticas que se van tomando por los gobiernos”. “Evidentemente, sin eso, es difícil tanto crear un órgano de gestión que sea independiente y que pueda buscar iniciativas como hacer esas propias iniciativas”, valoró.

“Una figura de este tipo debería tener unas asignaciones fijas, anuales y concretas para que se pudiera hacer algo que tuviese duración en el tiempo”, subrayó Ana Luisa Durán, para quien es un reconocimiento importante porque sitúa a Laciana a la altura de otros espacios protegidos en el mundo y sirvió para que los propios habitantes del valle fueran más conscientes de su riqueza medioambiental y valores, aunque la falta de financiación haya frenado el desarrollo turístico y económico de una de las comarcas leonesas más castigadas por el cierre del sector minero.

No se cumplieron las expectativas del que fue su antecesor en el cargo, Guillermo Murias (IU), que confiaba hace una década en que este título se traduciría en un mayor compromiso de la Junta para mejorar las infraestructuras turísticas del municipio lacianego y seguir el ejemplo de otros ayuntamientos, como el asturiano de Pola de Somiedo, que vio incrementar notablemente el número de turistas tras su declaración como reserva natural.

Beneficios vs perjuicios

Un desencanto que también comparten en Picos de Europa. El alcalde de Posada de Valdeón, Tomás Alonso (PP), fue más tajante al afirmar que este reconocimiento no ha supuesto “beneficio ninguno, sino todo lo contrario, perjuicios”. “Mal, en un palabra”, añade molesto Alonso, que se hace eco del malestar de una parte de la población, recelosa desde el principio en que la declaración de Reserva de la Biosfera sumara más restricciones a las que ya les suponía el título de Parque Regional y después Nacional.

Y es que durante la tramitación, el 'popular' Luis Ángel Alonsom quien fuera alcalde de este municipio hasta las elecciones del 2003, destaca el “orgullo” que suponía formar parte de esta red mundial y la convivencia existente entre sus habitantes y el entorno “que no sólo debe ser compatible, sino potenciada hasta hacerla viable económicamente”, pero también reconocía ese recelo que una parte de la población sentía, “muy escamada con este tipo de declaraciones”.

Y es precisamente una compensación económica lo que reclaman en la actualidad desde el Ayuntamiento de Posada de Valdeón para poder asegurar el futuro de estos valles. “Muchas restricciones y compensaciones económicas, cero, no hay más que pegas y problemas para que esto se desarrolle, se puedan hacer cosas y se pueda trabajar. Esto es lo que traen estas declaraciones, porque no funcionan, como pasa con el Parque Nacional, sin inversiones, sin centros, sin nada...”, criticó Tomás Alonso.

En este sentido, reconoció que el año pasado más de 110.000 personas visitaron el municipio pero, puntualizó el alcalde, “no por ser Reserva de la Biosfera, que de eso tampoco se hace publicidad, los turistas vienen al valle de Valdeón porque es el valle de Valdeón y es el corazón de los Picos de Europa”.

Dos espacios únicos

Laciana y Picos de Europa forman parte de un total de 621 espacios reconocidos por la Unesco como Reservas de la Biosfera, repartidos en 117 países por todo el mundo. Son dos espacios únicos que reflejan las posibilidades de un desarrollo sostenible basado en los esfuerzos de la comunidad local, en el equilibrio entre el hombre y la naturaleza para lograr un desarrollo que va más allá de lo económico y lo cultural.

Así, el valle de Laciana destaca por su paisaje de brañas -pastos de alta montaña donde los pastores llevan a sus rebaños en verano- y cumbres como el Cornón o el Tambarón, que son algunos de los puntos más altos de la comarca, sus frondosos bosques de abedules, robles y castaños, sus pueblos de arquitectura tradicional y un río Sil que se encajona, creando impresionantes cortados y desfiladeros. Se trata de un espacio protegido, que cuenta también con la declaración de Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) y que protege en sus límites (22.000 hectáreas) a algunos ejemplares de oso pardo y urogallo, así como abundantes corzos y jabalís y algún que otro lobo.

La Reserva de la Biosfera de Picos de Europa ocupa una superficie total de 64.660 hectáreas que se reparten Asturias, Cantabria y Castilla y León. De ellas, 24.719 hectáreas pertenecen a la provincia leonesa, que exhibe su biodiversidad con una gran riqueza en flora –hayas, robles, acebos, avellanos, quejigos o madroños- y fauna que, como en Laciana, incluyen al urogallo y al oso pardo, pero también quebrantahuesos, el lobo ibérico o el rebeco cantábrico.

Un parque nacional desde 1918, del que la Unesco también destaca su paisaje kárstico, sus afloramientos rocosos y praderas de montaña, a veces transformados por actividades humanas como la silvicultura y el pastoreo.

En ambas zonas entienden el concepto de Reserva de la Biosfera como protección de los valores medioambientales haciéndolos compatibles con la actividad de la gente que vive en ellas pero, como concluyó Ana Luisa Durán, si se pretende que determinadas zonas “sigan estando conservadas en el futuro y no desaparezca su población, pues las administraciones tienen que empezar a pensar que en estos municipios hace falta vivir de algo y, por tanto, eso no se puede hacer sin la implicación de las propias administraciones y sin dotarlo de fondos y de alternativas”.

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