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    <title><![CDATA[iLeón - Víctor Álvarez Terrón]]></title>
    <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/autores/victor-alvarez-terron/]]></link>
    <description><![CDATA[iLeón - Víctor Álvarez Terrón]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Sólo lo público salva al pueblo]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/solo-lo-publico-salva-al-pueblo-columna-incendios-leon-agosto-2025-victor-alvarez-terron_129_12551746.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6ea964e0-eb14-4b77-9042-9f7721b1b1e0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sólo lo público salva al pueblo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Víctor Álvarez Terrón reflexiona sobre cómo los poderosos desvían la atención de lo ocurrido en los incendios en el Noroeste de España y se echan los problemas a la cara para evitar ser ellos los responsables de lo ocurrido. Y de cómo hay que estar prevenido ante un discurso que puede acabar con las protecciones sociales</p></div><p class="article-text">
        Ante todo, decir que el t&iacute;tulo no es m&iacute;o, es copiado. Lo he visto en redes y me ha parecido apropiado. Me gustar&iacute;a saber de qui&eacute;n es para agradec&eacute;rselo pero lo desconozco. 
    </p><p class="article-text">
        Vengo observando un hecho curioso. En cada crisis, en cada incendio, en cada tragedia colectiva que vamos viendo y viviendo, aflora una reacci&oacute;n com&uacute;n: la rabia de quienes lo han perdido todo convirti&eacute;ndose en reclamaciones cargadas de dolor y frustraci&oacute;n. Es  humano. Pero tambi&eacute;n es terreno f&eacute;rtil para discursos peligrosos. 
    </p><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos incendios en Castilla y Le&oacute;n, Galicia o Extremadura he visto/escuchado las siguientes frases: 
    </p><p class="article-text">
        &mdash; &ldquo;Queremos que se nos ayude como a los catalanes&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &mdash; &ldquo;&iquest;D&oacute;nde est&aacute;n las feministas/inmigrantes/ecologistas ahora?&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        A primera vista parecen simples exclamaciones de enfado. Pero esconden un mensaje  muy sutil y, a la vez, muy preocupante: la idea de que &ldquo;no me ayudan a m&iacute; porque est&aacute;n ayudando a otros&rdquo;. Y ah&iacute; est&aacute; la trampa. 
    </p><p class="article-text">
        Ese tipo de frases instalan una percepci&oacute;n falsa: que hay colectivos que reciben toda la  atenci&oacute;n (inmigrantes, feministas, catalanes, ecologistas o vaya usted a saber) mientras  otros son abandonados. En realidad, se trata de un mecanismo pol&iacute;tico muy conocido:  cuando el Estado no responde a tiempo, la frustraci&oacute;n se canaliza contra un <em>otro</em> visible, no contra la estructura que ha fallado. 
    </p><p class="article-text">
        Pero ni los inmigrantes, ni las feministas, ni los ecologistas son responsables de que no  haya suficiente inversi&oacute;n en prevenci&oacute;n de incendios. Tampoco de que los recursos  lleguen tarde, o de que las brigadas forestales est&eacute;n precarizadas. De la misma forma,  tampoco son responsables de que la sanidad p&uacute;blica y la educaci&oacute;n se est&eacute;n  deteriorando y devaluando a pasos agigantados. Eso son decisiones pol&iacute;ticas y  presupuestarias. Como dice mi madre: &ldquo;Todo es pol&iacute;tica&rdquo;.  
    </p><p class="article-text">
        El efecto de estas narrativas es inmediato: campesinos contra ecologistas, trabajadores contra feministas, vecinos rurales contra inmigrantes. Y mientras tanto, el foco se aleja  de donde deber&iacute;a estar: en los responsables pol&iacute;ticos que llevan a&ntilde;os desoyendo a los  t&eacute;cnicos, recortando presupuestos o neg&aacute;ndose a mantener operativos forestales todo el  a&ntilde;o. 
    </p><p class="article-text">
        Por eso, cuando alguien dice <em>&ldquo;que vengan los ecologistas aqu&iacute; a ayudar&rdquo;</em>, conviene  hacerse una pregunta sencilla: &iquest;De verdad lo que se necesita en un incendio totalmente descontrolado es un ecologista, una feminista o un inmigrante&hellip; o lo que se necesita son  bomberos, brigadas forestales y t&eacute;cnicos preparados? 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Caldo de cultivo fabricado</strong>
    </p><p class="article-text">
        Este discurso no surge, as&iacute; como as&iacute;, de forma espont&aacute;nea. Es un caldo de cultivo fabricado milim&eacute;tricamente por la derecha y la ultraderecha, y tristemente amplificado por muchos medios de comunicaci&oacute;n. Desde hace a&ntilde;os, partidos como PP y VOX fomentan la idea de que el dinero p&uacute;blico se despilfarra en <em>otros</em> colectivos, mientras prometen bajadas de impuestos bajo la bandera de la eficiencia. 
    </p><p class="article-text">
        Carlos Maz&oacute;n, presidente de la Generalitat Valenciana, lo expres&oacute; as&iacute; tras la DANA: <em>&ldquo;Los valencianos no tienen derecho a ninguna ayuda directa del Gobierno, como s&iacute; han  recibido otras comunidades ante cat&aacute;strofes naturales&rdquo; </em>(<em>El Pa&iacute;s</em>, 2024). Una forma de  se&ntilde;alar al Estado como culpable, mientras su gobierno no explicaba por qu&eacute; no destin&oacute; m&aacute;s recursos propios a la prevenci&oacute;n, por no hablar de que todav&iacute;a no se sabe con  claridad qu&eacute; estaba haciendo cuando media Valencia se inundaba y vecinos perec&iacute;an  ahogados. 
    </p><p class="article-text">
        En su programa econ&oacute;mico nacional, Vox defiende <em>&ldquo;reducir dr&aacute;sticamente el gasto  p&uacute;blico y bajar los impuestos&rdquo; </em>(Vox Espa&ntilde;a, 2024). Una receta que en la pr&aacute;ctica significa menos recursos para servicios b&aacute;sicos: sanidad, educaci&oacute;n, medio rural o prevenci&oacute;n de incendios. 
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, un ejemplo muy de moda en estos tristes d&iacute;as que vivimos: Juan Carlos Su&aacute;rez-Qui&ntilde;ones, consejero de Medio Ambiente de Castilla y Le&oacute;n, que en 2022 lleg&oacute; a  afirmar que mantener a las brigadas de prevenci&oacute;n activas durante todo el a&ntilde;o era un  <em>despilfarro</em>. Pues bien, de aquellos polvos, estos lodos.  
    </p><p class="article-text">
        <strong>Estrategia clara </strong>
    </p><p class="article-text">
        Hay un patr&oacute;n evidente: cada vez que ocurre algo fuera de lo normal, determinados  dirigentes auton&oacute;micos evaden responsabilidades diciendo que &ldquo;el Estado no nos  ayuda&rdquo;. Y aqu&iacute; hay un problema, un grave problema. <strong>Los dirigentes auton&oacute;micos SON estado</strong>. Son quienes gobiernan, quienes gestionan, y algo muy importante, <strong>son quienes  gestionan </strong>los dineros, quienes dirigen hacia un lado o hacia otro, <strong>miles de millones de  euros</strong>. No estamos hablando de calderilla, precisamente.  
    </p><p class="article-text">
        Los partidos de la derecha del hemiciclo est&aacute;n haciendo un grave y desvergonzado oportunismo, con la evasi&oacute;n y difusi&oacute;n de culpas, aprovech&aacute;ndose de un desconocimiento generalizado de la ciudadan&iacute;a sobre las competencias reales de cada instituci&oacute;n del Estado. Muchas personas no distinguen qu&eacute; tareas y responsabilidades corresponden a un ayuntamiento, a una comunidad aut&oacute;noma o al Gobierno central, y  ah&iacute; es donde estos partidos encuentran terreno abonado para sus mentiras y sus bulos.  
    </p><p class="article-text">
        Cuando algo falla, trasladan la culpa &ldquo;a Madrid&rdquo;, &ldquo;a Bruselas&rdquo; (o a Dios, de ah&iacute; que en  ocasiones pidan ayuda a la Virgen), aunque la responsabilidad sea auton&oacute;mica o incluso  municipal. Logran as&iacute; eludir responsabilidades directas y presentarse como v&iacute;ctimas de  un Estado que &ldquo;no ayuda&rdquo;, cuando en realidad han tenido en sus manos los presupuestos, los medios y la capacidad de prevenir y actuar.
    </p><p class="article-text">
        En la &uacute;ltima Dana, Maz&oacute;n apareci&oacute; tarde y, cuando lo hizo, agradeci&oacute; el apoyo del  Gobierno central. D&iacute;as despu&eacute;s, presumiblemente cuando recibe &oacute;rdenes de Madrid,  cambi&oacute; el discurso: <em>&ldquo;El Ejecutivo arrastra los pies y no responde como deber&iacute;a&rdquo; </em>(Cadena SER, 2025). 
    </p><p class="article-text">
        Algo similar ocurri&oacute; con Isabel D&iacute;az Ayuso durante el apag&oacute;n el&eacute;ctrico en Madrid en abril: no esper&oacute; ni unas horas para exigir la intervenci&oacute;n del Ej&eacute;rcito, trasladando la  responsabilidad fuera de su gesti&oacute;n auton&oacute;mica. <em>&ldquo;Damos la imagen de un pa&iacute;s al que se  le funden los plomos&rdquo;</em>, declar&oacute; (<em>Infobae</em>, 2025). 
    </p><p class="article-text">
        Lo mismo ocurri&oacute; con Ma&ntilde;ueco, que apareci&oacute; d&iacute;as despu&eacute;s del desbordamiento de los  incendios que afectaron a Zamora y Le&oacute;n. En un principio, el presidente de la Junta de  Castilla y Le&oacute;n transmiti&oacute; una imagen de control y solvencia: asegur&oacute; que el dispositivo  auton&oacute;mico dispon&iacute;a de <em>&ldquo;suficientes medios&rdquo; </em>para afrontar la ola de incendios &ndash;y que  incluso el convenio colectivo con los bomberos era de los mejores.  
    </p><p class="article-text">
        En cuesti&oacute;n de d&iacute;as, el tono cambi&oacute;: empez&oacute; a reclamar al Gobierno Central el  despliegue del Ej&eacute;rcito &ndash;&ldquo;todos los medios&hellip; que a&uacute;n no han llegado&rdquo; hab&iacute;a  solicitado&ndash; y pidi&oacute; claridad en la coordinaci&oacute;n de recursos.  
    </p><p class="article-text">
        Esta transformaci&oacute;n discursiva evidencia una estrategia que recuerda enormemente lo ocurrido con Maz&oacute;n y la Dana: proyectar autoridad inicialmente, y despu&eacute;s atribuir  las dificultades a la falta de apoyo externo, aunque sean ellos quienes gobiernan y  quienes tienen bajo su responsabilidad la prevenci&oacute;n y la maquinaria operativa. 
    </p><p class="article-text">
        La estrategia es clara: cuando las cosas van bien, se capitalizan los &eacute;xitos como propios. Cuando van mal, la culpa se desplaza a un Estado Central difuso. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Derechos sociales bajo ataque </strong>
    </p><p class="article-text">
        Este mismo discurso se est&aacute; extendiendo a &aacute;mbitos m&aacute;s personales. Est&aacute; surgiendo una  actitud peligrosa: cuestionar derechos sociales adquiridos simplemente porque uno mismo no se beneficia de ellos. Es el caso de quienes critican, por ejemplo, ayudas a  determinados sectores de la poblaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        He tenido recientes debates con personas de mi entorno referentes a estos temas. No se  aprecia que cada derecho social conquistado no es un privilegio individual, sino una red colectiva de protecci&oacute;n. Si hoy se retira un subsidio porque &ldquo;claro, esta gente est&aacute; en  casa sin hacer nada&rdquo;, ma&ntilde;ana puede desaparecer el subsidio por desempleo, y pasado ma&ntilde;ana las jubilaciones. 
    </p><p class="article-text">
        Agentes pol&iacute;ticos como lo son determinados <em>influencers </em>ya han empezado a soltar  cargas de profundidad haciendo referencia a que la generaci&oacute;n que ahora empieza a  jubilarse. <em>&ldquo;Hay que empezar a poner el dedo sobre el colectivo de los pensionistas,  porque son de lejos, el colectivo m&aacute;s ego&iacute;sta que hay en Espa&ntilde;a&rdquo;, </em>dijo un fan&aacute;tico ultraliberal hace unos meses. Es de esos que luego corren a Andorra, no vaya a ser que de sus impuestos pague alguna pensi&oacute;n o subsidio por desempleo.
    </p><p class="article-text">
        Claro, cuando en una conversaci&oacute;n con conocidos, empiezas a decir: ojo, que despu&eacute;s  de quitar la <em>paguita</em> que tanto os ofende, es posible que luego vayan a por los subsidios de desempleo o las jubilaciones, a la gente que te rodea, de repente, se le afilan las orejas.  
    </p><p class="article-text">
        Los ultraliberales llevan a&ntilde;os preparando ese terreno: <em>&ldquo;Las pensiones no son sostenibles&rdquo;</em>, repiten una y otra vez, apuntando ya a uno de los pilares del Estado del Bienestar. El mecanismo es siempre el mismo: se empieza por el derecho del vecino, y cuando llega al tuyo, ya es tarde. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Romper el discurso </strong>
    </p><p class="article-text">
        La rabia de quien pierde su casa en un incendio, su campo, su negocio, sus animales, o mismamente, su entorno es leg&iacute;tima. Lo inaceptable es que se se&ntilde;ale a colectivos inocentes o que se use para justificar recortes que debilitan a&uacute;n m&aacute;s lo p&uacute;blico. 
    </p><p class="article-text">
        Romper este discurso implica que hemos de recordar qui&eacute;n gestiona los presupuestos y qui&eacute;n recorta servicios. Romper este discurso significa que hemos de denunciar el falso dilema de que ayudar a unos es dejar de ayudar a otros. Romper este discurso es  tambi&eacute;n rechazar la trampa de las bajadas de impuestos que esconden recortes. 
    </p><p class="article-text">
        No son los inmigrantes, ni los ecologistas, ni las feministas, ni los catalanes quienes dejan los montes sin limpiar. Son las pol&iacute;ticas que han debilitado la Sanidad P&uacute;blica, las  que recortan en prevenci&oacute;n, las que infradotan a la educaci&oacute;n p&uacute;blica y las que conviertes las emergencias en una herramienta de confrontaci&oacute;n pol&iacute;tica.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Víctor Álvarez Terrón]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/solo-lo-publico-salva-al-pueblo-columna-incendios-leon-agosto-2025-victor-alvarez-terron_129_12551746.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 23 Aug 2025 17:00:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Sólo lo público salva al pueblo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sociología,Vecinos,Incendios Forestales,León,Bierzo,España]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El fuego: ¿Consecuencia o excusa?]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/fuego-consecuencia-o-excusa-columna-victor-alvarez-terron_129_12535347.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6ea964e0-eb14-4b77-9042-9f7721b1b1e0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El fuego: ¿Consecuencia o excusa?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">León vuelve a arder. Las imágenes recuerdan enormemente a las vividas en 2022, cuando la Sierra de la Culebra se convirtió en un infierno y más de 65.000 hectáreas ardieron sin que nadie pudiera –o quisiera– detenerlo. En su momento, prometieron que sería la última vez que veríamos algo así
</p></div><p class="article-text">
        Todas las declaraciones del director general del Patrimonio Natural y Pol&iacute;tica Forestal de la Junta, Jose &Aacute;ngel Arranz, el consejero de Medio Ambiente, Juan Carlos Su&aacute;rez-Qui&ntilde;ones, y el presidente de Castilla y Le&oacute;n, Alfonso Fern&aacute;ndez Ma&ntilde;ueco iban en la misma direcci&oacute;n, declinar responsabilidades. Tanto es as&iacute; que se lleg&oacute; a echar la culpa a los ecologistas: &ldquo;determinadas posiciones del ecologismo extremo dificultan la actuaci&oacute;n en el monte y su limpieza&rdquo;. Eso s&iacute;, asunci&oacute;n de responsabilidades, cero. 
    </p><p class="article-text">
        Las declaraciones de entonces nos ser&aacute;n repetidas ahora, en una semana, dos, tres, se repetir&aacute;n los mismos discursos: que se reforzar&aacute;n los medios, que habr&aacute; brigadas permanentes, que se invertir&aacute; en prevenci&oacute;n, se mejorar&aacute; las condiciones de los bomberos y brigadas forestales&hellip; 
    </p><p class="article-text">
        Hoy, en pleno 2025, volvemos a contar muertos, hect&aacute;reas calcinadas y pueblos evacuados, y las promesas suenan m&aacute;s huecas que nunca.
    </p><p class="article-text">
        Mientras bomberos, brigadas forestales y los propios ciudadanos se juegan la vida, la Junta de Castilla y Le&oacute;n parece m&aacute;s preocupada por que los habitantes evac&uacute;en las zonas afectadas que por desplegar medios de extinci&oacute;n. No lo digo yo: lo denuncian alcaldes de los pueblos afectados, que aseguran que reciben apoyo&hellip; para evacuar sus pueblos, no para defenderlos. Ojo, no se me malinterprete, tengo pleno conocimiento que los incendios han de ser enfrentados por personal entrenado y que los ciudadanos han de ser apartados y evacuados por el bien de la seguridad de todos. Pero claro, eso es lo l&oacute;gico, <em>cuando hay bomberos y profesionales apagando el fuego</em>. Y aqu&iacute; est&aacute; la clave. Porque si t&uacute; te vas, sin bomberos, ni brigadas presentes el fuego avanza sin freno, y cuando regresas, tu pueblo es un mont&oacute;n de ceniza. Ya ha pasado, por lo que vemos, vuelve a ocurrir. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Reclaman dimisiones en la Junta</strong>
    </p><p class="article-text">
        Izquierda Unida ha pedido la dimisi&oacute;n del consejero de Medio Ambiente, Juan Carlos Su&aacute;rez Qui&ntilde;ones, y del director general de Patrimonio Natural, Jos&eacute; &Aacute;ngel Arranz Sanz. Les acusan de gestionar esta crisis con una mezcla letal de negligencia y desprecio. Y, francamente, cuesta no ver un patr&oacute;n. Porque la falta de medios ya no parece un accidente ni una casualidad. Empieza a parecer un modelo.
    </p><p class="article-text">
        En esta parte de la historia, es donde parece que entra en juego el <strong>neoliberalismo</strong>. No un concepto abstracto, sino su aplicaci&oacute;n m&aacute;s cruda: es preferible concentrar la poblaci&oacute;n en las ciudades, donde es m&aacute;s f&aacute;cil de administrar, controlar y convertir en simple mano de obra y masa consumidora, y dejar el campo como un mero territorio de explotaci&oacute;n intensiva. Lo rural como cantera, como granja, como parque e&oacute;lico o como vertedero. Que no haya gente que lo habite, lo defienda o lo reclame como suyo. &iquest;Y qu&eacute; mejor forma de acelerar ese proceso que dejar que el fuego lo devore? Un incendio no solo destruye bosque: destruye modos de vida, redes sociales, identidad y arraigo. Destruye, en definitiva, las razones para quedarse.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s por eso, no es casualidad que los operativos sigan siendo precarios, temporales, mal pagados y dependientes de empresas privadas. Y quiz&aacute;s por eso no es casualidad que se prefiera evacuar antes que combatir. Y quiz&aacute;s entonces es por lo que no es casualidad que, a&ntilde;o tras a&ntilde;o, el monte se limpie tarde y mal, o directamente no se limpie. Ya puestos, podemos pensar que entonces no es casualidad que los pueblos, cuando arden, tarden a&ntilde;os en recibir ayudas reales, y que muchos de sus vecinos no vuelvan jam&aacute;s. <strong>Cada hect&aacute;rea calcinada es un paso m&aacute;s en la transformaci&oacute;n del territorio en un espacio vac&iacute;o, apto para macrogranjas, minas, parques industriales o megaproyectos energ&eacute;ticos</strong>. Todo con el benepl&aacute;cito de unas instituciones, incompetentes o directamente negligentes, que se presentan como v&iacute;ctimas de la climatolog&iacute;a y vaya usted a saber, quiz&aacute;s hasta de los dioses, cuando en realidad son parte activa del problema.
    </p><p class="article-text">
        El fuego, aqu&iacute;, deja de ser un enemigo y se convierte en un aliado. Y esa idea es la m&aacute;s inquietante de todas. Porque mientras se nos enga&ntilde;a con falsos discursos de progreso, transici&oacute;n energ&eacute;tica y modernidad, la realidad que se va vislumbrando versa m&aacute;s sobre la supervivencia, la falta de vivienda, la precarizaci&oacute;n de los trabajadores o el odio al diferente. Que pena. Que pena y que tristeza. 
    </p><p class="article-text">
        En Castilla y Le&oacute;n, como en buena parte de la Espa&ntilde;a interior, el fuego no solo est&aacute; quemando hect&aacute;reas. As&iacute; dicho suena vac&iacute;o. Quema &aacute;rboles, fincas, casas rurales, campos, viviendas, paisajes... 
    </p><p class="article-text">
        Est&aacute; quemando futuro. 
    </p><p class="article-text">
        Y si no lo vemos as&iacute;, si pensamos que son simples &ldquo;desastres naturales&rdquo; inevitables, puede que un d&iacute;a nos despertemos y descubramos que ya no hay nada que salvar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Víctor Álvarez Terrón]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/fuego-consecuencia-o-excusa-columna-victor-alvarez-terron_129_12535347.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 15 Aug 2025 10:46:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El fuego: ¿Consecuencia o excusa?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Incendios Forestales,Bomberos,León,Zamora,Juan Carlos Suárez-Quiñones,Alfonso Fernández Mañueco,Junta de Castilla y León]]></media:keywords>
    </item>
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