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    <title><![CDATA[iLeón - Ángel Alonso]]></title>
    <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/autores/angel-alonso/]]></link>
    <description><![CDATA[iLeón - Ángel Alonso]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El ejemplo andaluz]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/el-ejemplo-andaluz-juan-manuel-moreno-bonilla-columna-angel-alonso-la-buhardilla_129_13098966.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/76334744-859f-4212-8918-de796966897a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El ejemplo andaluz"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Juan Manuel Moreno Bonilla, presidente de la Junta de Andalucía, es un dirigente claramente desmarcado de la táctica encanallada de su partido. Ha hecho de su labor de gobierno una acción sosegada, sin estridencias ni chirridos, como, por ejemplo, la de Madrid</p></div><p class="article-text">
        Los espa&ntilde;oles somos dados a caricaturizar. Tiene f&aacute;cil explicaci&oacute;n: de norte a sur y de este a oeste del territorio, las idiosincrasias son diversas. Al catal&aacute;n se le identifica con la laboriosidad y seriedad, al gallego con la indecisi&oacute;n, al vasco con una fanfarroner&iacute;a simp&aacute;tica, al leon&eacute;s con la parquedad oral del que concede gran valor a la palabra, y al andaluz con la jarana y los decorados de que se acompa&ntilde;a en forma de&nbsp;gracejo narrativo. Son clich&eacute;s de salir al paso, pero orientativos en un esbozo de urgencia.
    </p><p class="article-text">
        Los andaluces no calan como ejemplo de sensatez por el predominio de su frivolidad, de su visi&oacute;n de la vida como una sucesi&oacute;n ininterrumpida de chistes y chascarrillos que saben arrancar la carcajada a los dem&aacute;s. Sin embargo, este invierno felizmente dejado atr&aacute;s, esta regi&oacute;n espa&ntilde;ola recibi&oacute; el castigo de la crueldad refinada de las cat&aacute;strofes t&eacute;cnicas y meteorol&oacute;gicas. En el haber de su balance, un accidente ferroviario con cuarenta y siete muertos y un encadenamiento de borrascas que provoc&oacute; centenares de desalojos de hogares por inundaciones.
    </p><p class="article-text">
        Andaluc&iacute;a ha sido un territorio agredido que, gracias a su intransferible filosof&iacute;a, ha sabido llevar con una dignidad que es ejemplo para situaciones similares de pasado y futuro. Y a ello ha prestado un papel decisivo el buen ejercicio de la pol&iacute;tica cuando se trata de arrimar el hombro por el bien com&uacute;n, la ayuda sin militancias y el objetivo de paliar efectos da&ntilde;inos sin conjeturas de r&eacute;ditos electorales.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Andaluc&iacute;a y Valencia</strong>
    </p><p class="article-text">
        Con un a&ntilde;o de diferencia, hemos asistido a dos ejemplos de gesti&oacute;n de cat&aacute;strofes opuestos en resultados y consecuencias. No hay punto de comparaci&oacute;n con la dana de Valencia, de octubre de 2024, y su demoledora estad&iacute;stica de 230 muertos. Esta es un modelo de ascensi&oacute;n terminol&oacute;gica de desgracia a apocalipsis.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tampoco resisten el careo las actitudes de poder. En el Levante espa&ntilde;ol, desde el minuto uno se empez&oacute; por el final: la asunci&oacute;n de responsabilidades, servida en el microondas de las pasiones. Dos administraciones, la central y auton&oacute;mica, de distinta sensibilidad pol&iacute;tica, ech&aacute;ndose en cara, con todo el muestrario de descalificaciones, dejadeces de actuaciones puntualmente recogidas en la legislaci&oacute;n. Y para rizar el rizo, un presidente de territorio desertando de sus obligaciones&nbsp;en pleno ojo del hurac&aacute;n, al instalar su <em>cuartel general </em>en un templo del buen beber y mejor comer.
    </p><p class="article-text">
        La administraci&oacute;n auton&oacute;mica andaluza, del mismo partido que la valenciana, huy&oacute; del sectarismo partidista. Desde el palacio de San Telmo y desde la Moncloa, se planific&oacute; con vocaci&oacute;n de servicio a la comunidad el exigido auxilio y consuelo a las v&iacute;ctimas. Las responsabilidades pol&iacute;ticas, si las hubiera, no se han obviado, siguen su curso. Y es de esperar que se salden con conclusiones satisfactorias que ayuden a corregir y no a enmierdar.
    </p><p class="article-text">
        La mala racha invernal de Andaluc&iacute;a ha calcado la tranquilidad ciudadana cuando percibe estar protegida por pol&iacute;ticas de colaboraci&oacute;n entre Gobierno y oposici&oacute;n, sobre todo en sucesos que tienen como resultado inmediato la adopci&oacute;n de remedios efectivos y r&aacute;pidos, no apresurados, que es lo que viene a ser las m&aacute;s de las veces.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El lenguaje partidista de los &uacute;ltimos a&ntilde;os solo recorre la direcci&oacute;n de la descalificaci&oacute;n al oponente con el &uacute;nico objetivo entre ceja y ceja de descabalgar y acceder al Gobierno, el que toque. No hay propuesta o debate parlamentario, en el que la opini&oacute;n p&uacute;blica oiga hastiada la palabra dimisi&oacute;n acompa&ntilde;ada de lexicograf&iacute;a de tugurio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Moreno Bonilla</strong>
    </p><p class="article-text">
        Juan Manuel Moreno Bonilla, presidente de la Junta de Andaluc&iacute;a, es un dirigente claramente desmarcado de la t&aacute;ctica encanallada de su partido. Ha hecho de su labor de gobierno una acci&oacute;n sosegada, sin estridencias ni chirridos, como, por ejemplo, la de Madrid. En su primer gobierno, necesit&oacute; de las coaliciones, e instalado en el palacio de San Telmo, gobern&oacute; con la tranquilidad que le facilit&oacute; la mayor&iacute;a absoluta en feudo gen&eacute;tico del socialismo. Ha anunciado la cita con las urnas&nbsp;para el territorio el pr&oacute;ximo 17 de mayo. Parte con la ventaja de que las encuestas le atribuyen el mejor resultado para el PP en las rondas electorales de los &uacute;ltimos meses. Una mayor&iacute;a absoluta le librar&iacute;a de las ataduras de Vox y seguir con el talante conciliador de su estrategia habitual. V&aacute;lido se hace el dicho de <em>m&aacute;s moscas se atrapan con miel que con hiel</em>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El pol&iacute;tico andaluz tuvo que bregar en v&iacute;speras de los sucesos de Adamuz y de las borrascas con una crisis, la de los cribados del c&aacute;ncer de mama, que fue un torpedo en la l&iacute;nea de flotaci&oacute;n de su credibilidad. Actu&oacute; r&aacute;pido, cort&oacute; las cabezas que hubo que cortar, y no se enzarz&oacute; en las confrontaciones est&eacute;riles del <em>y t&uacute; m&aacute;s. </em>Aguant&oacute; el embate, y cuando tuvo ocasi&oacute;n de recuperar las bridas del corcel con la colaboraci&oacute;n ofrecida por el Gobierno Central, llev&oacute; tranquilidad a una comunidad angustiada.
    </p><p class="article-text">
        <em>Juanma </em>es el pol&iacute;tico de una derecha que toda sociedad democr&aacute;tica y madura acepta como un deseado contrapeso a izquierdas que hacen del progresismo un caj&oacute;n de sastre con batiburrillo confuso de aciertos y disparates. El presidente andaluz es ahora un verso suelto en el PP (cuidado con el fuego supuestamente amigo), que, desde su c&uacute;spide y ciertos sat&eacute;lites parlamentarios, ve c&oacute;mo el liderazgo conservador de estas siglas se pone en jaque siguiendo el mismo camino de amistades peligrosas que ha recorrido el PSOE. Si tiene que gobernar con Vox, arrendarle las ganancias ser&aacute; un acto de fe en toda regla. Nada m&aacute;s confuso para el votante que quien fue matriz ideol&oacute;gica de la derecha se convierta en sucursal.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ángel Alonso]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/el-ejemplo-andaluz-juan-manuel-moreno-bonilla-columna-angel-alonso-la-buhardilla_129_13098966.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 26 Mar 2026 10:30:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El ejemplo andaluz]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[España,PP – Partido Popular,Sociología,Elecciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Al final John Wayne no mató a Liberty Valance]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/al-final-john-wayne-no-mato-a-liberty-valance-politica-internacional-trump-netanyahu-putin-guerra-iran-columna-angel-alonso-la-buhardilla_129_13059476.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cbfb1a09-7343-4c88-a89c-e34ef4c18608_16-9-discover-aspect-ratio_default_1138447.jpg" width="1167" height="656" alt="Al final John Wayne no mató a Liberty Valance"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El cine es una enciclopedia útil para entender el modo de vida estadounidense y cotejarlo con la distopía reinante en este presente que ha pateado sin piedad sus virtudes como país de efectivos blindajes contra los abusos de autoridad</p></div><p class="article-text">
        El cine es un invento franc&eacute;s, aunque de lenguaje estadounidense. La aseveraci&oacute;n sirve para entender que el s&eacute;ptimo arte ha sido herramienta de propaganda y, al mismo tiempo, de autocr&iacute;tica, de los sobrinos del T&iacute;o Sam. Las generaciones anteriores nos hemos servido del cine para moldear una educaci&oacute;n cr&iacute;tica y una jerga nacida en las pantallas de las grandes salas, con ciertas pretensiones de intelectualidad progresista. A ello ha ayudado la adopci&oacute;n de la imagen creativa y en movimiento, como industria de cabecera del llamado <em>star system.</em>
    </p><p class="article-text">
        Estados Unidos fue&nbsp;(hoy no hay atisbo) un pa&iacute;s autocr&iacute;tico y, a la vez &eacute;pico, gracias a su comprensi&oacute;n cinematogr&aacute;fica. Las pel&iacute;culas del oeste, los <em>western</em>, elevaron a gesta la conquista del inmenso espacio de extensi&oacute;n hacia la costa del Pac&iacute;fico, su lado occidental. Las filmaron con m&aacute;s claros heroicos que oscuras miserias. Pero admitamos que no anularon, sino que iluminaron varios excesos de limpieza &eacute;tnica. Si Espa&ntilde;a ciment&oacute; la epopeya humana en los tercios, EE.UU. consagr&oacute; la insolente valent&iacute;a del <em>cow-boy.</em> El pa&iacute;s norteamericano no escondi&oacute; tampoco pestilencias posteriores como la guerra de Vietnam, ni los esc&aacute;ndalos pol&iacute;ticos y abusos de poder de sus sucesivas administraciones.
    </p><p class="article-text">
        El cine es una enciclopedia &uacute;til para entender el modo de vida estadounidense y cotejarlo con la distop&iacute;a reinante en este presente que ha pateado sin piedad sus virtudes como pa&iacute;s de efectivos blindajes contra los abusos de autoridad.
    </p><p class="article-text">
        Dentro de esa cinematograf&iacute;a, un ejemplo sobresale por encima de los dem&aacute;s. La pel&iacute;cula es <a href="https://www.filmaffinity.com/es/film914839.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El hombre que mat&oacute; a Liberty Valance</em></a>, una reveladora par&aacute;bola sobre el modo de vida estadounidense al margen de &eacute;pocas y tendencias. Conserva la frescura del mensaje legible en todo tiempo. En esa historia, <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/The_Man_Who_Shot_Liberty_Valance" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dirigida por la mano maestra de John Ford</a>, el director que mejor ha sabido explotar las magnitudes y debilidades&nbsp;humanas de ese pa&iacute;s, confrontan los pilares de su organizaci&oacute;n social. A saber: la discreci&oacute;n sobre vidas y haciendas del poderoso, v&iacute;a d&oacute;lar, terror, o ambos a la vez; la justicia, manejada por el reci&eacute;n llegado, iluso hombre de leyes decidido a abatir molinos de viento; la vigilancia &ndash;quiz&aacute; disuasi&oacute;n&ndash;&nbsp;o el dif&iacute;cil equilibrio entre los&nbsp;antagonismos anteriores. Y un cuarto elemento: la prensa, rom&aacute;ntica, idealista, que sufre los embates del potentado por negarse a ser hagiograf&iacute;a de sus desmanes.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Encarnaci&oacute;n actual de los protagonistas</strong>
    </p><p class="article-text">
        El cuadro actoral ya est&aacute; conformado. Lee Marvin es el odioso Liberty Valance; John Wayne, Tom Doniphan, el equilibrio honrado, la fuerza moral que acobarda al malvado solo con los mirarle de frente a los ojos; James Stewart, Rance Stoddard, el leguleyo que trata de imponer la palabra hecha ley, frente a la elocuencia del Colt; y Edmond O&rsquo;Brien, trasunto de Dutton Peabody, el director del peri&oacute;dico local <em>Star Shinbone</em>. Construir la &eacute;pica estadounidense sin la prensa es dejarla coja.
    </p><p class="article-text">
        Trasl&aacute;dese la trama de esta pel&iacute;cula a tal d&iacute;a como hoy. No hay lugar a dudas, en todos y cada uno reconocemos los personajes de este presente. Valance, quien lo duda, Donald Trump, mat&oacute;n, hip&oacute;crita, indecente, mafioso, s&aacute;dico, y, como el personaje de Marvin, enarbolando la alegor&iacute;a del l&aacute;tigo para azotar a quien no se aviene a sus malvados proyectos. Es la &uacute;nica identificaci&oacute;n por ahora con cara y ojos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las dem&aacute;s est&aacute;n a&uacute;n en un proceso de personalizaci&oacute;n, porque no se ha superado el trauma de unas urnas disparatadas pronunci&aacute;ndose a favor de un mal ya vislumbrado. Pero los hay. Est&aacute;n latentes. Los tribunales, incluido el Supremo, han rebatido caprichos encapsulados&nbsp;en el chantaje incesante del presidente. Alg&uacute;n l&iacute;der nacional que otro, de los pa&iacute;ses antiguos aliados, ya ha osado decirle al s&aacute;trapa que NO. Edificante rebeld&iacute;a ante tanto lameculos de &uacute;ltima hora. La prensa, el dominio de Peabody, ha perdido su alma en el tramposo debate entre verdades y mentiras.
    </p><p class="article-text">
        Seamos espectadores mirando por el retrovisor de cuando el cine era f&aacute;brica de sue&ntilde;os de la ni&ntilde;ez, una edad que siempre retorna incluso en el DNI de una cinefilia de muchos a&ntilde;os.&nbsp;&iquest;A qui&eacute;n se&ntilde;alamos desde la platea como un malvado en esta extraordinaria pel&iacute;cula? &iquest;Qui&eacute;nes son los h&eacute;roes en lucha tit&aacute;nica contra un mal identificado a las primeras de cambio? Respondidas las preguntas, abramos los ojos a la pel&iacute;cula de la vida.
    </p><p class="article-text">
        Si en esa vida real rompemos la l&iacute;nea moral del film, las cosas van muy mal. Imposible creer que nuestro c&oacute;digo de valores acompa&ntilde;e al mat&oacute;n en sus fechor&iacute;as, aunque sean contra pa&iacute;ses o tiran&iacute;as tan execrables como su doctrina egoc&eacute;ntrica y paranoica. Son las reglas lo que abole la ley de la selva.&nbsp;Incomprensible aceptar que el agresor es la v&iacute;ctima, y est&aacute; a la orden del d&iacute;a. Nauseabundo que el deslumbramiento del dinero ciegue la virtud de la compasi&oacute;n al perseguido y al da&ntilde;ado por la crueldad de este club de genocidas. Si en la ficci&oacute;n nos ponemos del lado de valores que luego se trastocan en la realidad, habr&aacute; que colegir que en alg&uacute;n punto del camino hemos extraviado virtudes como la rebeld&iacute;a, la empat&iacute;a, la autocr&iacute;tica, el examen de conciencia, es decir, como Fausto o Dorian Grey, vendidas las almas por la vulgar apariencia.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto haya ocasi&oacute;n volver&eacute; a visionar <em>El hombre que mat&oacute; a Liberty Valance</em>, pero habr&eacute; de resignarme, si sigue el actual estado de cosas, a aceptar en la pel&iacute;cula de la vida que Tom Doniphan (John Wayne) no mat&oacute;, ni siquiera en tan fant&aacute;stica y euf&oacute;rica ficci&oacute;n, a Liberty Valance (Lee Marvin). Semovientes llamados Trump, Netanyahu&nbsp;o Putin se encargan de resucitarlo.&nbsp;&nbsp;<em>&nbsp;</em>&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ángel Alonso]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/al-final-john-wayne-no-mato-a-liberty-valance-politica-internacional-trump-netanyahu-putin-guerra-iran-columna-angel-alonso-la-buhardilla_129_13059476.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 12 Mar 2026 11:00:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Al final John Wayne no mató a Liberty Valance]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cine,Sociología,Psicología,Ejército,Internacional]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sabotear la Hispanidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/isabel-diaz-ayuso-y-sabotear-la-hispanidad-con-trump-columna-angel-alonso-la-buhardilla_129_13014682.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5457c8eb-7b2b-47cf-aa2f-0691314292c0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sabotear la Hispanidad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La presidenta madrileña no puede escapar ni ocultar el culto de latría que siente por el dinero y sus agentes megamillonarios en el nuevo edén que para ellos es Estados Unidos</p></div><p class="article-text">
        La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel D&iacute;az Ayuso, acaba de sabotear un concepto cualitativo de Espa&ntilde;a, cimentado en la huella civilizatoria, a&uacute;n con sus claroscuros, de un continente. Se trata de la Hispanidad que, saliendo de su boca y aderez&aacute;ndola con su &uacute;ltima demostraci&oacute;n, ha quedado en el supremo rid&iacute;culo de una palabra hueca, cuando es un t&eacute;rmino que, en prefijo y sufijo, comunica calidad de mensaje en la Historia. La dama de la Puerta del Sol ha pisoteado el valor m&aacute;s visible de la huella espa&ntilde;ola en el correr de los tiempos con un indecente vasallaje.
    </p><p class="article-text">
        Madrid, por iniciativa de su estricta gobernanta, ha concedido este a&ntilde;o el reconocimiento de esa Hispanidad a los Estados Unidos como faro de la libertad. Confusa luz orientadora la de un pa&iacute;s, primera potencia econ&oacute;mica, tecnol&oacute;gica y militar, que ha pasado sucesivamente por el 'Am&eacute;rica para los americanos' (sin dejar claro qu&eacute; Am&eacute;rica y qu&eacute; americanos), se&ntilde;a de identidad de un presidente de las primeras horas como naci&oacute;n:&nbsp;James Monroe; que elev&oacute; el belicismo a la llamada pol&iacute;tica de las ca&ntilde;oneras, que bien conocieron los espa&ntilde;oles de finales del siglo XIX en Cuba; que ha impuesto su divisa monetaria en toda operaci&oacute;n comercial desde el final de la Segunda Guerra Mundial; que se ha inmiscuido en la gobernabilidad hacia sus propios intereses en el patio trasero del centro y sur del continente; y que en la modernidad arrastra nombres como Vietnam, Afganist&aacute;n, Irak que, con su sola cita, sobran m&aacute;s comentarios. Donde penetraron complicaron bastante m&aacute;s que resolvieron.
    </p><p class="article-text">
        Estados Unidos es un pa&iacute;s de libertades formales. Los padres de la naci&oacute;n configuraron un sistema de poder y contrapoder que ha funcionado con el m&eacute;rito de su exportaci&oacute;n a muchas democracias. Envidiable ha sido el protagonismo de la prensa como palanca de la expresi&oacute;n popular y freno a los abusos de los poderosos. Watergate es una denominaci&oacute;n de origen todav&iacute;a sin parang&oacute;n. El medio que destap&oacute; el esc&aacute;ndalo es ahora propiedad de un megamillonario de la corte de Donald Trump.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ese faro de la libertad ha arrastrado, y a&uacute;n colean hoy, demostraciones penosas de racismo. Lleva con orgullo la hipocres&iacute;a del s&iacute;mbolo de rifle, el que permite a cualquiera comprar un fusil repetidor en cualquier tienda de armas, para descargarlo a discreci&oacute;n en escuela o universidad, pero le proh&iacute;be con amenaza de contundente represi&oacute;n, degustar una cerveza. Y para concluir, es el padrino que proahija las &uacute;ltimas pol&iacute;ticas de una naci&oacute;n se&ntilde;alada en todo el mundo como genocidas, por ser la n&iacute;tida visi&oacute;n de su m&aacute;s poderoso <em>lobby </em>financiero. Israel, al decir de muchos expertos, es hoy en Estados Unidos una cuesti&oacute;n m&aacute;s interna que de pol&iacute;tica exterior.
    </p><p class="article-text">
        Hasta aqu&iacute; el fondo del argumento de la se&ntilde;ora Ayuso. Las formas no van a la zaga en cuanto a asimilaci&oacute;n por parte de una opini&oacute;n p&uacute;blica que no traga con las ruedas de molino que con frecuencia quiere hacer comuni&oacute;n la bocachancla, m&aacute;xime cuando el anuncio del reconocimiento se hace bajo la presidencia de un mat&oacute;n como Donald Trump, dispuesto a reeditar todas las lacras del pasado de Estados Unidos hacia el n&uacute;cleo de la Hispanidad. Muestra de ello es la agresi&oacute;n a Venezuela, dulcificada en la personalidad de otro execrable dictador, o el asedio de modo medieval hacia Cuba.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El patriotismo del dinero&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Peculiar la espa&ntilde;olidad de esta degustadora de frutas. Patada en toda la entrepierna, la de este reconocimiento, a la idea superior de la Hispanidad, la verdaderamente ultrajada con acciones y amenazas proclamadas a los cuatro vientos por el s&aacute;trapa de la Casa Blanca. Hispanidad en toda regla es la poblaci&oacute;n emigrante en Estados Unidos, vapuleada, con estilo y maneras de la Alemania nazi. Hacer coincidir un reconocimiento de lo hispano, en plena administraci&oacute;n de la distop&iacute;a de Trump y sus ac&oacute;litos, es un sarcasmo que solo puede ser digerido por personas sin alma.
    </p><p class="article-text">
        Ayuso, la muy cat&oacute;lica, apost&oacute;lica y romano-madrile&ntilde;a, tan dada al casticismo de reclinatorio de catedral y procesi&oacute;n de mantilla, es, con esta acci&oacute;n, una representaci&oacute;n de la hipocres&iacute;a denunciada en el Evangelio, el manual de uso, &eacute;tica y coherencia de ese cristianismo del que se jacta.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        La presidenta madrile&ntilde;a no puede escapar ni ocultar el culto de <a href="https://dle.rae.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">latr&iacute;a </a>que siente por el dinero y sus megamillonarios en el nuevo ed&eacute;n que para ellos es Estados Unidos. La Hispanidad se ha vendido al lucro m&aacute;s odioso, cuando hasta ahora siempre fue un valor de orgullo nacional. Este es el nuevo patriotismo, el que vende la conciencia de un pa&iacute;s y su presencia en la historia por el fulgor del dinero y la comuni&oacute;n de militancias sin m&aacute;s patria que el vil metal y el pensamiento &uacute;nico. Parece una escenificaci&oacute;n de &eacute;pica b&iacute;blica&nbsp;en pel&iacute;cula de serie B, que la revelaci&oacute;n de este disparate de Ayuso tuviera lugar tras el deslumbramiento presencial de Mar-a-Lago, la guarida de los nuevos mercaderes frente al templo. El santoral de Ayuso es la gu&iacute;a de millonarios de Forbes.
    </p><p class="article-text">
        La Hispanidad tiene su d&iacute;a, el 12 de octubre, fecha que las cr&oacute;nicas sit&uacute;an como la primera visi&oacute;n de un nuevo mundo, que termin&oacute; llam&aacute;ndose Am&eacute;rica, groseramente monopolizado por el T&iacute;o Sam. La dictadura la sign&oacute; como D&iacute;a de la Raza, a todas luces impropio. Despu&eacute;s de esta patada a la historia de la inquilina de la antigua Direcci&oacute;n General de Seguridad, &iquest;en qu&eacute; se queda la Hispanidad? Se ha traicionado a su base.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ángel Alonso]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/isabel-diaz-ayuso-y-sabotear-la-hispanidad-con-trump-columna-angel-alonso-la-buhardilla_129_13014682.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 26 Feb 2026 10:30:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Sabotear la Hispanidad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Internacional,Madrid,Fiestas,España]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Confrontar para saber]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/confrontar-para-saber-columna-angel-alonso-polemica-david-ucles-y-arturo-perez-reverte-literatura-espana-guerra-civil-la-buhardilla_129_12977368.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c8e94d6a-62e4-43fd-820a-5b708ba25f8c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Confrontar para saber"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Confrontar fue verbo conectado a la curiosidad, al saber del otro en complemento con la aportación propia; hoy se conjuga con el gesto adusto y el criterio de la negación sin fisuras a la sabia discordancia</p></div><p class="article-text">
        En pol&iacute;tica la ri&ntilde;a de gatos es pan nuestro de cada d&iacute;a. Cuesta acostumbrarse a ella, pero termina asumi&eacute;ndose en los par&aacute;metros de la normalidad. No hay semana, d&iacute;a u hora, que se est&eacute; a la espera de la acci&oacute;n o declaraci&oacute;n, para que el opuesto movilice una artiller&iacute;a dial&eacute;ctica con intenci&oacute;n atemorizar o silenciar&nbsp;a base de ruido, mentira o exabrupto. Es un debate burdo, como pintura de brochazos sin pizca de la idea que deja el esbozo de una originalidad, para qu&eacute; decir de una genialidad.
    </p><p class="article-text">
        La inteligencia supuesta a la Cultura se bate en retirada cuando la conversaci&oacute;n social ya est&aacute; contaminada por el chillido incesante. La discrepancia se convierte en f&aacute;brica de rivalidades y no en la l&iacute;nea recta de la corta distancia a la revelaci&oacute;n o ense&ntilde;anza. Confrontar fue verbo conectado a la curiosidad, al saber del otro en complemento con la aportaci&oacute;n propia; hoy se conjuga con el gesto adusto y el criterio de la negaci&oacute;n sin fisuras a la sabia discordancia.
    </p><p class="article-text">
        Una jornadas en Sevilla sobre la Guerra Civil Espa&ntilde;ola ha espoleado el encanallamiento de este conflicto, que sigue sin cerrarse en este pa&iacute;s noventa a&ntilde;os despu&eacute;s de iniciado, cuando las generaciones m&aacute;s afectadas por el efecto de sus trincheras, han desaparecido de nuestro paisanaje, y solo quedan vestigios de la poblaci&oacute;n infantil por aquellas calendas, que recuerdan los horrores de las retaguardias en los conceptos de la guerra moderna que Espa&ntilde;a puso en la historia como tubo de ensayo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Dos escritores, hombres de cultura, son el icono de la nueva variaci&oacute;n cainita sobre el mismo tema. Ambos celebridades en el mundo literario. Ambos agasajados por la vertiente comercial de las ventas. Ambos inscritos en el nada sencillo cometido de una escritura atrayente, semilla de su reconocimiento. Los dos han encendido la hoguera de las pasiones, no por sus libros, s&iacute; por su toma de posici&oacute;n respecto al ideario de las jornadas.
    </p><h2 class="article-text">Ucl&eacute;s y P&eacute;rez-Reverte</h2><p class="article-text">
        David Ucl&eacute;s se ha revelado como un cronista original de nuestra guerra civil con una obra, <em>La pen&iacute;nsula de las casas vac&iacute;as</em>, que ha puesto el fratricidio masivo en el alfabeto del realismo m&aacute;gico, un recurso sugerente que ha recibido el espaldarazo de cr&iacute;tica y p&uacute;blico. Una historia bien escrita y equilibrada en el reparto de las crueldades de bander&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Arturo P&eacute;rez-Reverte es un apologeta de la novela radical de aventuras. Un Alejandro Dumas de la narraci&oacute;n contempor&aacute;nea. Un reportero de guerra que se ha impregnado de este jinete del Apocalipsis en primera l&iacute;nea de combate. Pocos como &eacute;l para entender y exportar a la ciudadan&iacute;a las miserias de los antes, ahora y despu&eacute;s de las guerras.
    </p><p class="article-text">
        Arturo y David emerg&iacute;an como personalidades id&oacute;neas, cada uno desde su prisma, para ofrecernos visiones reveladoras de los da&ntilde;os materiales y morales no superados por el conflicto civil. Pero entr&oacute; en escena el peso del relato y aplast&oacute; la historia.
    </p><p class="article-text">
        El autor de la pen&iacute;nsula se descabalg&oacute; de la n&oacute;mina de participantes por su disconformidad con un t&iacute;tulo desafortunado: <em>La guerra que todos perdimos. </em>Raz&oacute;n lleva Ucl&eacute;s en precisar que hubo ganadores, y vaya si lo hicieron notar cuatro d&eacute;cadas de mal llamada posguerra, una continuaci&oacute;n de la persecuci&oacute;n a los verdaderos perdedores que se refugiaron en una retaguardia falsamente pacificada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Julio Llamazares, el escritor leon&eacute;s, escribi&oacute; una feliz dedicatoria en el libro que narr&oacute; la experiencia de su progenitor en esa guerra: <em>El viaje de mi padre. </em>As&iacute; lo expresa: &ldquo;A los que perdieron la guerra civil espa&ntilde;ola de uno y otro bando. A los que pierden todas las guerras&rdquo;<em>. </em>Un conflicto de ese calibre es una derrota de pa&iacute;s y de generaciones coet&aacute;neas y posteriores, aunque siempre flotan los pescadores de r&iacute;os revueltos. Hoy todav&iacute;a nos asfixia no haber superado esa maldici&oacute;n que, para mayor drama, resucita&nbsp;en los nietos en forma de relato, no de vivencia. Estamos anclados en una memoria de rencores y revanchas, no en la deseada versi&oacute;n de los malos recuerdos como docencia para no volver a repetirse.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No apruebo, en cambio, su alegaci&oacute;n de no compartir cartel de debate con opuestos radicales. La izquierda espa&ntilde;ola no oculta propensi&oacute;n a cierto sectarismo que sugiere huir de los cara a cara, sin biombos separadores, con sus oposiciones irreconciliables. Parece pechar con una hipocondr&iacute;a de contagio. Mal hecho. Con actitudes as&iacute;, la izquierda se deja arrebatar el relato. &iquest;Hemos olvidado el paso con bota de siete leguas en la normalizaci&oacute;n democr&aacute;tica que supuso al inicio de la Transici&oacute;n, la foto de Manuel Fraga presentando en el Club Siglo XXI a Santiago Carrillo? A este prop&oacute;sito, acudo a una declaraci&oacute;n de uno de los iconos intelectuales de la izquierda, m&aacute;s de moda hoy que nunca por su clarividencia sobre este inquietante presente. Se trata de George Orwell, que en el pr&oacute;logo de <em>Rebeli&oacute;n en la granja, </em>se&ntilde;ala: &ldquo;Si algo significa la libertad es el derecho a decirle a la gente lo que no quiere o&iacute;r&rdquo;<em>.</em> Hay que admitir que la audici&oacute;n social est&aacute; mal acostumbrada.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como ciudadano que soy, necesitado de enterrar bajo siete llaves la guerra civil y su versi&oacute;n posterior del franquismo, debates abiertos entre derecha e izquierda, equilibrados en cantidad y calidad de militancias, facilitan un di&aacute;logo que enriqueci&oacute; nuestras libertades al poco de la muerte del dictador. Confrontar sin los ingredientes necesarios de la curiosidad y la urgencia de saber y oponer, pondr&aacute; el relato en bandeja a los totalitarismos, maestros en sus manipulaciones. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;No lo percibimos?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ángel Alonso]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/confrontar-para-saber-columna-angel-alonso-polemica-david-ucles-y-arturo-perez-reverte-literatura-espana-guerra-civil-la-buhardilla_129_12977368.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 12 Feb 2026 10:30:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Confrontar para saber]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Libros,España,La Biblioteca del Reino]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Políticos de guiñol]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/politicos-de-guinol-columna-angel-alonso-la-buhardilla-accidente-ferroviario-adamuz_129_12939073.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/16dde872-6e78-4af1-a2d1-315d56c67488_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Políticos de guiñol"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las derivas del accidente ferroviario de Adamuz son espectáculo de guiñol grotesco, con los muñecos a escape libre demandando responsabilidades a diestro y siniestro y el objeto del lucro político. Pidiendo verdades que cualquiera, con dos dedos de frente, sabe que solo pueden ser respondidas con el reposo del tiempo</p></div><p class="article-text">
        A mis a&ntilde;os me encandila el gui&ntilde;ol. Ser&aacute; que mi s&iacute;ndrome de Peter Pan es duro de pelar. Me emociona la chavaler&iacute;a viendo su mundo en ese m&iacute;nimo escenario en alto, ocupado por mu&ntilde;ecos de trapo, a modo de guantes, que gesticulan con manos invisibles&nbsp;las aventuras m&aacute;s simples, por medio del elenco b&aacute;sico de un h&eacute;roe con rostro de ni&ntilde;o, una damita con trenzas, el malvado: ogro o bruja, y el moralizante que toma forma de abuelo sabio.
    </p><p class="article-text">
        El gui&ntilde;ol es un teatro participativo. Todos los personajes hablan y preguntan a los ni&ntilde;os&nbsp;con solicitudes de ayudas y complicidades que &eacute;stos aceptan o rechazan en funci&oacute;n del rol del solicitante. Los buenos recibir&aacute;n el apoyo incondicional con una afirmaci&oacute;n coral, y los antagonistas, la negativa o el abucheo. La catarsis llega cuando el h&eacute;roe la emprende a estacazos contra el villano. Innegociable en el mundo infantil que la bondad y el hero&iacute;smo no triunfen.
    </p><p class="article-text">
        La pol&iacute;tica de este pa&iacute;s es la representaci&oacute;n de un gui&ntilde;ol contaminado. La bondad y la maldad est&aacute;n difuminadas en actitudes m&aacute;s que en personajes. Si se nos pide cooperaci&oacute;n, el gui&oacute;n de la obrita est&aacute; ya tan mascado y manipulado, que las aprobaciones y rechazos se canalizan en emociones tribales. Los ni&ntilde;os siguen su instinto. Nunca les enga&ntilde;a. Los adultos,&nbsp;jugando a este teatrillo infantil, estamos atrapados en arenas movedizas. Los estacazos del palad&iacute;n al p&eacute;rfido los recibimos en nuestras cabezas.
    </p><p class="article-text">
        Las derivas del accidente ferroviario de Adamuz son espect&aacute;culo de gui&ntilde;ol grotesco, con los mu&ntilde;ecos a escape libre demandando responsabilidades a diestro y siniestro y el objeto del lucro pol&iacute;tico. Pidiendo verdades que cualquiera, con dos dedos de frente, sabe que solo pueden ser respondidas con el reposo del tiempo. An&aacute;lisis t&eacute;cnicos de enjundia no pueden ser solventados en los tres d&iacute;as de respeto del luto nacional que, segundos despu&eacute;s de ser cumplidos, han dado rienda suelta a las jaur&iacute;as para cobrar pieza. Cuarenta y cinco muertos, y la progresi&oacute;n geom&eacute;trica de familiares afectados, no merecen esta miseria de representaci&oacute;n de liderazgo.
    </p><p class="article-text">
        Por delante, pero ya borrado, ha ido el buen entendimiento institucional entre las administraciones afectadas. El Gobierno Central y el de la Comunidad de Andaluc&iacute;a han dado un ejemplo intachable de colaboraci&oacute;n, aparcando sus diferencias de signo pol&iacute;tico, para priorizar la ayuda a las v&iacute;ctimas. Prueba de ello es que los cad&aacute;veres, en unos pocos d&iacute;as, ya estaban a cargo de las familias para recibir el &uacute;ltimo adi&oacute;s. Hablar de la colaboraci&oacute;n ciudadana es un t&oacute;pico por los innumerables refrendos al respecto que ha ofrecido como vanguardia de la ayuda desinteresada. Pero entran en escena los estados mayores de los partidos pol&iacute;ticos, y su incesante c&aacute;lculo de tiempos electorales y votos, y todo salta por los aires. Hasta el funeral de homenaje a las v&iacute;ctimas es aprovechable como elemento de disenso en cabezas atenazadas por la maldad de hechos y palabras.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Frivolidad comparativa&nbsp;&nbsp;&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Fruto de una malsana propaganda que no puede ser equiparada de ning&uacute;n modo a informaci&oacute;n, es comparar esta tragedia con la dana. En Adamuz, todos los concernidos en la gesti&oacute;n de da&ntilde;os y soluciones estuvieron en su puesto. En Valencia, del general en jefe, solo supimos lo que de verdad importaba: d&oacute;nde no estuvo. Fue un desertor. Un t&iacute;tulo no precisamente edificante &iquest;Alguien es capaz de ponerle otra acepci&oacute;n? Y ese desleal fue protegido por la plana mayor de su partido m&aacute;s de un a&ntilde;o. A ellos corresponde la titulaci&oacute;n de encubridores.
    </p><p class="article-text">
        Este gui&ntilde;ol dist&oacute;pico que es el debate nacional ha ca&iacute;do sin remedio en la depredaci&oacute;n de las cat&aacute;strofes para obtener ventajas pol&iacute;ticas. Eso en Rom&aacute;n Paladino, se llama carnaza. Por otro nombre, carro&ntilde;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Considerar que desastres de estas magnitudes, por la sola acci&oacute;n del liderazgo pol&iacute;tico, no van a existir, es una demostraci&oacute;n cumbre de estupidez. Los elementos de la naturaleza y el error humano, son consustanciales a nuestro yo colectivo e individual. La dana valenciana llevaba la firma indeleble de la muerte, igual que el Yrio y el Alvia, en la fatalidad de su cruce en un punto kilom&eacute;trico de la v&iacute;a de alta velocidad. No hay mano humana. Las responsabilidades no pueden estar en ese ahora mismo. Hay que escarbar en el antes y en el despu&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        En el antes, cayendo en la cuenta del furor privatizador&nbsp;de las infraestructuras. Estas l&iacute;neas de alta velocidad han sido a&ntilde;os de uso exclusivo de un operador p&uacute;blico: Renfe. Pero los tiempos neoliberales y la incontenible avaricia tur&iacute;stica, exigieron la entrada de material rodante privado sobre la misma v&iacute;a. La circulaci&oacute;n se triplic&oacute; y, con ello, obviamente, el desgaste. Por cierto que el mantenimiento de estas redes es responsabilidad exclusiva del dinero del contribuyente. Los nuevos operadores vienen a llev&aacute;rselo crudo.
    </p><p class="article-text">
        En el despu&eacute;s es buena ense&ntilde;anza para los partidos la obligada necesidad de aprobar anualmente los Presupuestos Generales del Estado, en los que el cap&iacute;tulo de inversi&oacute;n p&uacute;blica, la que afecta a la calidad de nuestras infraestructuras, es uno de las m&aacute;s importantes y el que, con su renovaci&oacute;n peri&oacute;dica, redefine las prioridades de gasto. Pero aqu&iacute; seguimos: tres a&ntilde;os sin actualizar nuestras cuentas dom&eacute;sticas porque son presentadas por un adversario que debe ser tratado como enemigo irreconciliable.
    </p><p class="article-text">
        El teatro de gui&ntilde;ol, un divertimento infantil, llevado a la responsabilidad pol&iacute;tica en la que se ha instalado,&nbsp;alumbra astracanadas como estas argumentaciones de mercantilismo emocional de urna. 
    </p><p class="article-text">
        En el gui&ntilde;ol genuino los estacazos no los sufre el espectador. En el gui&ntilde;ol pol&iacute;tico ya no sabe como eludirlos.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ángel Alonso]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/politicos-de-guinol-columna-angel-alonso-la-buhardilla-accidente-ferroviario-adamuz_129_12939073.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 29 Jan 2026 10:30:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Políticos de guiñol]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sucesos,Ferrocarriles,España,Vecinos,Trenes,Transporte,PP – Partido Popular,PSOE,Gobierno de España,Sociología,Psicología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La resurrección de Goebbles]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/la-resurreccion-de-goebbles-columna-angel-alonso-la-buhardilla_129_12909444.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fe39fc24-354e-4a28-ba4d-87e2884709af_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La resurrección de Goebbles"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El Goebbels actual no es una individualidad oral en carne y hueso. Se ha mimetizado en el exceso tecnológico de la sobreinformación, a la postre, de efectos más devastadores en el confusionismo del ser humano, que su falta o insuficiencia, como apuntó el jerarca nazi</p></div><p class="article-text">
        Dif&iacute;cil, por no decir imposible, entender el ascenso del nazismo y de Adolf Hitler al poder, sin el concurso de Joseph Goebbels en sus perversos planes. El pomposamente llamado ministro de Ilustraci&oacute;n P&uacute;blica y Propaganda del Tercer Reich concentr&oacute; todo el poder de enardecimiento de las masas en su persona. Lo hizo con el dicho &ldquo;una mentira contada mil veces se convierte en una verdad&rdquo;.<em> </em>El mu&ntilde;idor de la frase contaba para la prosperidad de su idea con el supuesto, confirmado por el tiempo, de que la ausencia de informaci&oacute;n era elemento determinante en la manipulaci&oacute;n social de los hechos y actuaciones del poder.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Goebbels se dot&oacute; en la denominaci&oacute;n de su cartera ministerial de aterradoras competencias. Ilustraci&oacute;n P&uacute;blica de un lado, pero no en la acepci&oacute;n did&aacute;ctica del t&eacute;rmino, sino en la variante del lavado de cerebro. Propaganda, del otro; aqu&iacute;, s&iacute;, en su significante puro y duro de repulsa de la informaci&oacute;n sobre acontecimientos veraces y contraste de ideas. En esas lindes se encauza la cascada de <em>verdades</em> oficiales de la tiran&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        La historia se repite. Goebbels ha resucitado o ha salido del coma de la debacle del Tercer Reich con el reeditado ascenso de los fascismos, que ya empez&oacute; a entreverse en los albores de este siglo. Las democracias beodas de &eacute;xito, y aferradas a la pamplina del fin de la historia que acompa&ntilde;&oacute; la ca&iacute;da del comunismo y su s&iacute;mbolo dominante &ndash;el Muro de Berl&iacute;n&ndash;, no se sacudieron la modorra de su enga&ntilde;oso &eacute;xito, y ahora penan el resac&oacute;n de su borrachera neoliberal, el engendro que ha profundizado en una de las etapas hist&oacute;ricas de mayor desigualdad social, el cebo de los mesi&aacute;nicos.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Los Goebbles de las nuevas tecnolog&iacute;as</strong></h2><p class="article-text">
        El Goebbels actual no es una individualidad oral en carne y hueso. Se ha mimetizado en el exceso tecnol&oacute;gico de la sobreinformaci&oacute;n, a la postre, de efectos m&aacute;s devastadores en el confusionismo del ser humano, que su falta o insuficiencia, como apunt&oacute; el jerarca nazi. Las nuevas tecnolog&iacute;as son el arma m&aacute;s poderosa conocida de dominio de las mentes en clave de muchedumbres. Desde sus tribunas se ha ejercido una permanente pr&aacute;ctica de la mentira que, por machaconer&iacute;a o desconcierto, ha cumplido sus objetivos. Goebbels dej&oacute; un legado demag&oacute;gico que los manipuladores algor&iacute;tmicos han elevado a la en&eacute;sima potencia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hitler, y la demoledora maquinaria ideol&oacute;gica de su oscura conciencia, fue la primera tiran&iacute;a de la historia elevada al poder desde el sufragio universal. Avalado por la legitimidad de las urnas. El rizo del rizo para un s&aacute;trapa. El tiempo presente ha incidido en que si una democracia no se salvaguarda con la constante pr&aacute;ctica de un ejercicio equilibrado de poderes, incluido el de la informaci&oacute;n, el sistema de libertades entra en coma profundo con la aquiescencia de los ciudadanos. Que los dem&oacute;cratas convencidos nos lo hagamos ver con obligado examen de conciencia de cu&aacute;nto hay de acci&oacute;n ajena y de inacci&oacute;n propia. El an&aacute;lisis, hasta el momento, solo tiene el encuadre de la responsabilidad externa y poco o nada de la interna.
    </p><h2 class="article-text"><strong>La pulsi&oacute;n hitleriana de Trump</strong></h2><p class="article-text">
        Donald Trump es el ejemplo m&aacute;s visible de la resurrecci&oacute;n de un III Reich. Hitler parti&oacute; de una paz mal cerrada, llena de agravios para Alemania, que sell&oacute; la Primera Guerra Mundial, pero abri&oacute; de par en par las puertas de su segundo cap&iacute;tulo. Desde ese suceso, el jerarca nazi ejerci&oacute; una avidez de venganza, cuya culminaci&oacute;n est&aacute; en la historia como inmensa cat&aacute;strofe. Se aliment&oacute; del odio a una etnia hasta llevarlo al genocidio. Conquist&oacute; por la fuerza o el enga&ntilde;o territorios lim&iacute;trofes. Construy&oacute; una maquinaria de guerra para imponer su<em> paz</em> a la fuerza. Y silenci&oacute; toda oposici&oacute;n interna con el recurso a unidades&nbsp;paramilitares de sofisticaci&oacute;n en la crueldad todav&iacute;a no superada.
    </p><p class="article-text">
        El presidente de los Estados Unidos de Am&eacute;rica, un buen ejemplo de la transici&oacute;n de la <em>Res P&uacute;blica</em> de Roma al imperio de las semidivinidades&nbsp;en solo el primer a&ntilde;o de su mandato, ya ha cubierto casi todos los pasos del tir&aacute;nico predecesor. Est&aacute; a medio camino de consolidar una guardia pretoriana de su abominable ideolog&iacute;a con un reclutamiento p&uacute;blico de agentes al modo de los camisas pardas, SS o Gestapo. Y llegar&aacute; el momento de reventar las urnas, un divieso en la fina piel de los aut&oacute;cratas, porque el poder de &eacute;stos es el abuso sin contrapoderes. La naci&oacute;n norteamericana ya est&aacute; avisada de por d&oacute;nde se pasa Trump a legisladores, jueces y medios de comunicaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La dupla Hitler-Goebbels tritur&oacute; la mentira hasta parecer verdad. Trump tiene su alianza indisociable en ese objetivo resucitado del ide&oacute;logo nazi,&nbsp;a trav&eacute;s de las empresas tecnol&oacute;gicas aupadas por megamillonarios, cuya suma de fortunas personales pueden equipararse al PIB de un pa&iacute;s medianamente rico. Ellos han modulado el altavoz de sus embustes, han catapultado la lobotom&iacute;a de la opini&oacute;n p&uacute;blica por medio de artilugios liquidadores de la funesta man&iacute;a de pensar, y han dividido al mundo entre poderosos y miserables, disolviendo el pegamento de las clases medias.
    </p><p class="article-text">
        Todo este panorama lleva tiempo en el temple de una tr&aacute;gica fragua. Entre tanto, las democracias, con el espejo fijado en Europa, cuna de las libertades de expresi&oacute;n y pensamiento, retornan al acoso de los totalitarismos, imposibles de calificar entre viejos o nuevos, porque siempre han sido lo mismo, embebidos en la discusi&oacute;n de si son galgos o podencos. 
    </p><p class="article-text">
        Da lo&nbsp;mismo, la rehala ya est&aacute; aqu&iacute;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ángel Alonso]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/la-resurreccion-de-goebbles-columna-angel-alonso-la-buhardilla_129_12909444.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 15 Jan 2026 11:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La resurrección de Goebbles]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Internacional,Sociología,España,Unión Europea]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El sexto]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/felipe-el-sexto-discurso-de-navidad-2025-columna-angel-alonso-la-buhardilla_129_12880089.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d4543736-55f7-490c-9f62-dae9139d9ced_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El sexto"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Felipe VI ha reclamado con la legitimidad del rango, sin intromisión en el ir y venir de las controversias políticas, la recuperación del espíritu de convivencia de la Transición Democrática, que fraguó el periodo democrático más largo de la Historia de España y nuestro marco constitucional más longevo</p></div><p class="article-text">
        Directo al grano: me ha gustado el mensaje de Navidad del Rey Felipe, el sexto en el ordinal del nombre. Un discurso que no vi, pero que he le&iacute;do d&iacute;as despu&eacute;s sobre la l&aacute;pida fr&aacute;gil del papel. Una espera agradecida que me ha permitido asentar la opini&oacute;n sobre la fortaleza de la lectura y no en la r&aacute;pida desmemoria de la audiencia.
    </p><p class="article-text">
        Felipe, el sexto, as&iacute;, con art&iacute;culo que determina la ubicaci&oacute;n num&eacute;rica al modo brit&aacute;nico, se acompa&ntilde;&oacute; en sus palabras de una puesta en escena de gui&ntilde;os acompasados con el mensaje. Acostumbrados a verle sentado para la ocasi&oacute;n, sorprendi&oacute; divisarle de pie. Se dej&oacute; ver en plano general. La tiesura en un hombre de su estatura, dignifica la dignidad de un cargo de alta responsabilidad a la hora de hablar claro.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tampoco pase desapercibido el cambio de escenario. De una residencia familiar, muy acorde con las fechas de su cita con el pueblo, a la sede por antonomasia de la instituci&oacute;n: el palacio Real, en este pa&iacute;s, una especie de casa de los esp&iacute;ritus. Entendieron bien ese significado su padre y sus consejeros, cuando optaron para residencia por un palacete que m&aacute;s parece un chal&eacute; en urbanizaci&oacute;n de lujo. La monarqu&iacute;a cl&aacute;sica de poder omn&iacute;modo y corte intrigante, de trono, corona y cetro, no pod&iacute;a encajar en ese h&aacute;bitat con los adjetivos de constitucional y parlamentaria con los que se revisti&oacute; en las recuperadas andanzas. Anticip&oacute; el monarca que el cambio de lugar obedec&iacute;a a la efem&eacute;ride del cuarenta aniversario de la firma en ese proscenio del ingreso en la entonces Comunidad Econ&oacute;mica Europea, hoy Uni&oacute;n Europea. Pero la simbolog&iacute;a ten&iacute;a m&aacute;s recorrido.
    </p><p class="article-text">
        Los dos reyes del postfranquismo han cumplido con ejemplaridad, hasta ahora, con la funci&oacute;n de arbitraje en el debate pol&iacute;tico, territorio inviolable en cualquier democracia del gobierno y de la oposici&oacute;n. Un par&eacute;ntesis: se nos olvida a menudo, las dos caras de la misma moneda, a la hora de la fiscalizaci&oacute;n popular. Parece que solo tenemos ojos para la gobernanza, cuando la tarea opositora y su calidad no pueden ni deben eludir m&eacute;ritos y dem&eacute;ritos en las urnas. Juan Carlos, el primero, y Felipe el sexto, solo han comparecido ante la ciudadan&iacute;a al modo VAR del f&uacute;tbol en dos ocasiones: la malhadada noche del 23-F, el padre, y en los rescoldos que dej&oacute; el simulacro de refer&eacute;ndum en Catalu&ntilde;a el 1 de octubre de 2017.
    </p><p class="article-text">
        Si aquellas comparecencias fueron de emergencia, la intervenci&oacute;n navide&ntilde;a del Rey en ejercicio ha sido un necesario ejercicio de oportunidad, de liderazgo nacional, no pol&iacute;tico, de la instituci&oacute;n de la Jefatura del Estado, obedezca al sistema que obedezca,&nbsp;monarqu&iacute;a o rep&uacute;blica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Felipe, el sexto, ha reclamado con la legitimidad del rango, sin intromisi&oacute;n en el ir y venir de las controversias pol&iacute;ticas, la recuperaci&oacute;n del esp&iacute;ritu de convivencia de la Transici&oacute;n, que fragu&oacute; el periodo democr&aacute;tico m&aacute;s largo de la historia de Espa&ntilde;a y el marco constitucional m&aacute;s longevo que nos hemos otorgado. Esa oportunidad cobra urgencia cuando la generaci&oacute;n nuclear de ese periodo, se retira a sus cuarteles del invierno vital, y es sustituida por otra carente de ese punto de referencia, sometida a los vaivenes e incertidumbres de unos populismos globales, que hacen de la bronca, la mentira y el rencor la fuerza motriz de sus postulados. Cualquier generaci&oacute;n se instala vivencialmente en su tiempo. El pasado, sus grandezas y miserias, se somete a la interpretaci&oacute;n de la historia. El Rey, en su mensaje, nos pide una relectura rigurosa de la misma. Algo tan sencillo como aprender de lo que hicimos bien, sin la imposible perfecci&oacute;n de la que no se apean los nuevos profetas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Volver a los pactos</strong>
    </p><p class="article-text">
        Dicha revisi&oacute;n pasa, otra sugerencia silente de Felipe el sexto, por un retorno a la estrategia de los pactos consensuados de los que se sembr&oacute; la Transici&oacute;n, que facilitaron el tr&aacute;nsito de dictadura a democracia sin la catarsis aventurada por agoreros nost&aacute;lgicos. Por supuesto que no fue perfecto. Por supuesto que en el origen de esa jefatura del Estado hay sombras de procedencia. Pero lo hicimos con buena nota, avalada por la veteran&iacute;a de una generaci&oacute;n de pol&iacute;ticos, de casi todas las trincheras, que llevaba sobre sus espaldas el peso de una guerra civil y cuarenta a&ntilde;os de dictadura que no fueron m&aacute;s que prolongaci&oacute;n de aquella cat&aacute;strofe b&eacute;lica. La muerte del dictador, y lo que sigui&oacute;, fue el aut&eacute;ntico tratado de paz, el que ahora quieren violentar los aprendices de brujo de nuevo cu&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        En el orden actual de la incesante berrea entre partidos pol&iacute;ticos, claro queda que los l&iacute;deres de hoy no han asimilado la did&aacute;ctica de los grandes retos y emergencias. Viven en la comodidad de la tarea acometida por sus antecesores. Se aburren si no hacen de gamberros. Son &uacute;nicamente ejemplo de ansiedad hist&eacute;rica por el poder y de p&aacute;nico por perderlo. Cacarean, ladran, rebuznan y olvidan a una juventud que soporta el estigma de perdida, por tener cerrados los v&eacute;rtices de su tri&aacute;ngulo vital: salario digno y suficiente, trabajo compatible con el ocio y familia, as&iacute; como techo donde guarecerse.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Me da igual si lo dicho desde la jefatura del Estado esta Navidad procede de un rey o de un presidente de rep&uacute;blica. Felipe, el sexto, ha dejado palabras y posturas, no para una Navidad &ntilde;o&ntilde;a, sino para digerirlas todos los d&iacute;as.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ángel Alonso]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/felipe-el-sexto-discurso-de-navidad-2025-columna-angel-alonso-la-buhardilla_129_12880089.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 01 Jan 2026 11:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El sexto]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[España,Navidad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mímesis perniciosa]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/mimesis-perniciosa-sanidad-publica-o-privada-columna-angel-alonso-la-buhardilla_129_12851766.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ee9955b4-bfc5-4c9c-aba8-e83517c04317_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mímesis perniciosa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Parece que hemos despertado de un coma prolongado, con el descubrimiento de que hay mercadería donde debe haber asistencia. Según corre el reloj del mundo, sorprenderse de que la parte privada de la economía es inherente a la concepción del lucro, es una demostración de ingenuidad y cinismo</p></div><p class="article-text">
        La intercomunicaci&oacute;n planificada en la desinformaci&oacute;n se alimenta del debate social enga&ntilde;oso. Un &uacute;ltimo ejemplo, que sigue a otros, es el suscitado a costa de la dicotom&iacute;a entre los sectores p&uacute;blico y privado del &aacute;mbito socioecon&oacute;mico. Las revelaciones en la gesti&oacute;n de una empresa particular en un hospital de titularidad auton&oacute;mica en la localidad madrile&ntilde;a de Torrej&oacute;n de Ardoz, avivan el confusionismo.
    </p><p class="article-text">
        La pol&eacute;mica se ha nutrido de sus defectos y de sus excesos. El justo medio y la equidad son factores desacreditados, cuando no, proscritos. Corren tiempos de mentiras y verdades absolutas.&nbsp;El combustible de ese fuego son las palabras como trampantojo. Nos rasgamos ahora las vestiduras con los abusos lucrativos de empresas privadas en la gesti&oacute;n de los servicios p&uacute;blicos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Parece que hemos despertado de un coma prolongado, con el descubrimiento de que hay mercader&iacute;a donde debe haber asistencia. Seg&uacute;n corre el reloj del mundo, sorprenderse de que la parte privada de la econom&iacute;a es inherente a la concepci&oacute;n del lucro, es una demostraci&oacute;n de ingenuidad y cinismo. Esto es una verdad sin adjetivar, pura y neta, desde el minuto uno de ponerse en marcha los objetivos del negocio, cuyo eje esencial es la rentabilidad. No se puede eludir, por mucho efecto malabarista que se haga con los conceptos, que el mercado debe ser territorio de lo privado y los servicios sociales, de lo p&uacute;blico. H&iacute;bridos en este campo suelen terminar en las monstruosidades gestoras que han irrumpido en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. El hospital p&uacute;blico de Torrej&oacute;n es ta&ntilde;ido de campana que levanta jaquecas.
    </p><p class="article-text">
        Punto de partida que se olvida adrede es que los recursos de una empresa privada se sustentan en aportaciones particulares y los resultados econ&oacute;micos se dirimen en sus &oacute;rganos rectores sin dar explicaciones m&aacute;s all&aacute;. Visto de esa manera, nada m&aacute;s leg&iacute;timo, que ese &aacute;nimo de lucro se convierta en beneficio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las reglas de este juego no pueden tener cabida en servicios p&uacute;blicos esenciales como la sanidad o la educaci&oacute;n, por atenernos a los referentes m&aacute;s sensibles. Los fondos de estas parcelas parten de los impuestos con que se grava a los ciudadanos, eso que en Espa&ntilde;a tenemos tan difuso como el dinero del contribuyente. Es la mentalidad del pago por adelantado con ribetes de solidaridad. Abonamos para nosotros y para otros y, a partir del axioma, las plusval&iacute;as se someten a las leyes de la intangibilidad, lo que no supone que eso haga permisivo gestiones al modo de ca&ntilde;onear con p&oacute;lvora del rey.
    </p><p class="article-text">
        El quid del asunto responde a que la avaricia es un pecado capital, como todo pecado, dif&iacute;cil de embridar; y, adem&aacute;s, forma parte del motor de propulsi&oacute;n de las ganancias. La parcela privada de la econom&iacute;a ha olisqueado que los servicios p&uacute;blicos son un comercio en el que tienen derecho inalienable, por las buenas o malas, a su tajada de le&oacute;n. Una poblaci&oacute;n en progresivo envejecimiento es una bicoca localizada en la geriatr&iacute;a como fuente segura de suculentos ingresos. Inventarse sin parar cursos universitarios posgrado, los famosos m&aacute;steres, son acciones generativas de clientela clasista y no universal. El negocio tiene un enorme poder selectivo y electivo y, donde no debe haber mercado, se crean las condiciones para que penetre con el calzador de las&nbsp;prebendas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Lo llaman colaboraci&oacute;n y es negocio</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De la chistera se ha sacado el conejo de los eufemismos. Y en esas estamos, cuando el criterio de empresa lucrativa, se ense&ntilde;orea de los servicios b&aacute;sicos a la ciudadan&iacute;a con el birlibirloque del t&eacute;rmino colaboraci&oacute;n, usurpando la realidad del provecho puro y duro de la especulaci&oacute;n. Colaboraci&oacute;n es un <em>do ut des</em> con finalidad y resultado compartidos. Negocio es llenarse los bolsillos aumentando ingresos y recortando gastos por doquier. Esto &uacute;ltimo es la moraleja del caso sanitario citado, m&aacute;s los que se entrev&eacute;n, y de la progresiva retirada de ayudas administrativas a las universidades p&uacute;blicas, mientras las privadas crecen como setas.
    </p><p class="article-text">
        Claro que es deseable una colaboraci&oacute;n p&uacute;blico-privada. Hay apoyos bienvenidos en las donaciones a las &aacute;reas referentes del sector p&uacute;blico por medio de empresarios o fundaciones. Los convenios entre empresas y universidades son un trampol&iacute;n de ida y vuelta en la pr&aacute;ctica y perfeccionamiento del talento. Lamentable, por contra, es la cara visible de esta cooperaci&oacute;n,&nbsp;cuando la ajustada palabra aprendiz se truca en la de becario como mano de obra intensa en jornada y barata en remuneraci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La mala praxis de la colaboraci&oacute;n p&uacute;blico-privada es desde siempre la permeabilidad de la corrupci&oacute;n. Las adjudicaciones de servicios e inversiones p&uacute;blicas son el abono de esta podredumbre. No hay d&iacute;a que salten a los medios de comunicaci&oacute;n cambalaches de la m&aacute;s irritante indignaci&oacute;n. No ha faltado legislatura en esta democracia su esc&aacute;ndalo de sobornos y pasta gansa del dinero del contribuyente con destino a los bolsillos de los mangantes mimetizados en las actividades de servicios a la comunidad. Los principales partidos empujan carros repletos de esta mierda,&nbsp;mientras, sin asomo de sonrojo, moralizan hacia el contrario.
    </p><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a es un pa&iacute;s que ha dimitido de la pol&iacute;tica de pactos de Estado, y hay que ver la cantidad de ellos que hacen falta para devolver la confianza colectiva. Sin duda, uno: el acotamiento entre las parcelas de lo p&uacute;blico y lo privado, y si &eacute;stas, se han de regir por la palabra colaboraci&oacute;n en la aut&eacute;ntica val&iacute;a del t&eacute;rmino.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ángel Alonso]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/mimesis-perniciosa-sanidad-publica-o-privada-columna-angel-alonso-la-buhardilla_129_12851766.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 18 Dec 2025 10:30:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Mímesis perniciosa]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sanidad,Madrid,Educación,España]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La maestría de la sencillez]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/maestria-de-la-sencillez-juicio-fiscal-general-del-estado-columna-angel-alonso-la-buhardilla_129_12813945.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a2155674-9986-40b8-936d-0798f9b855cb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La maestría de la sencillez"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un sospechoso ha sido condenado sin que los jueces encargados de juzgarlo hayan expuesto las alegaciones de su decisión. Únicamente se ha dejado ver el número solitario de un resultado huérfano de argumentos. Un maestro con auténtica voluntad didáctica jamás pondría el aprobado a semejante examen</p></div><p class="article-text">
        Ejemplos sencillos ayudan a entender cuestiones complejas. Esta es la did&aacute;ctica aplicada por los buenos docentes. Maestros curtidos en las aulas infantiles porfiaban con un alumnado necesitado de la comparaci&oacute;n simple de rutinas que abr&iacute;an las puertas de las entendederas por estrenar. Una pedagog&iacute;a que hoy no se aplica, porque los tiempos perseveran en las complicaciones. En el barullo es m&aacute;s f&aacute;cil esconder las miserias.
    </p><p class="article-text">
        Me ha dejado llevar por la experiencia colegial de la ni&ntilde;ez en clases de profesorado con guardapolvo protector del polvo de tiza y pupitres por parejas con tintero de loza, adem&aacute;s de cantinela, como ejercicio caduco de memoria, hoy felizmente clausurado. Pero de aquellos espacios rancios brotaron lecciones de vida, humanidades y ciencia guardadas para siempre como br&uacute;jula de un proceder coherente para los a&ntilde;os por delante.
    </p><p class="article-text">
        Uno de estos ejemplos puede servir para establecer parcelas de comprensi&oacute;n en un suceso medi&aacute;tico de portadas encadenadas sin soluci&oacute;n de continuidad&nbsp;en los medios de comunicaci&oacute;n, anal&oacute;gicos o digitales, escritos o audiovisuales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El punto de partida se basa en las operaciones aritm&eacute;ticas recitadas por el maestro con enunciados sencillos como <em>en un cesto guardo cinco manzanas&hellip; </em>Un texto de no m&aacute;s de tres l&iacute;neas proponiendo el ejercicio de las cuatro reglas fundamentales del c&aacute;lculo: sumar, restar, multiplicar y dividir. La t&eacute;cnica del conteo era digital, la de dedos arriba, dedos abajo.
    </p><p class="article-text">
        &Eacute;ramos ni&ntilde;os y los atajos subyugaban. Importaba el resultado, no el razonamiento. Y en cuanto alguno de los compa&ntilde;eros de pupitre cercano daba con &eacute;l, lo hac&iacute;a saber a la proximidad. En definitiva, sobre nuestro papel cuadriculado, una sola cifra: el dato final.
    </p><p class="article-text">
        El problema se suscitaba cuando el buen docente ped&iacute;a la demostraci&oacute;n de las operaciones que nos hab&iacute;an llevado a ese ep&iacute;logo, para el que solo el par de empollones de la clase ten&iacute;a argumento. Los dem&aacute;s, solo un d&iacute;gito, salido del m&eacute;rito de los elegidos. Conclusi&oacute;n: suspenso para un acierto que todav&iacute;a costaba digerir que no era fruto de nuestro discernimiento.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Inexcusable vac&iacute;o de explicaci&oacute;n </strong>
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; y ahora, la m&aacute;s alta instancia jur&iacute;dica de este pa&iacute;s y de cualquier otro, el Tribunal Supremo, ha fallado en una causa de profundo calado, para el bien concebido orden democr&aacute;tico, contra la representaci&oacute;n personal de otro de los elementos esenciales del ordenamiento jur&iacute;dico: la Fiscal&iacute;a General del Estado. Lo ha hecho al modo y manera de nuestra mentalidad infantil, sacralizando el resultado y hurtando, por ahora, los antecedentes y razonamientos de la sentencia condenatoria.&nbsp;Mi buen maestro de aritm&eacute;tica, posiblemente la met&aacute;fora aqu&iacute; de una opini&oacute;n p&uacute;blica debidamente educada en la globalidad y objetividad del asunto, no solo en la militancia, la hubiera descalificado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No soy especialista en la informaci&oacute;n de tribunales. Alguna vez cay&oacute; en mis manos la interpretaci&oacute;n period&iacute;stica de alguna sentencia de tema econ&oacute;mico, y ese azar conten&iacute;a la indeseada sensaci&oacute;n de que me hab&iacute;a pillado el marr&oacute;n. A&uacute;n as&iacute;, obligado ponerse a ello. La mentalidad de la inmediatez me llevaba al primer ojeo del fallo, por supuesto. El titular ten&iacute;a que atenerse a ese principio. Pero no pod&iacute;a eludir las otras dos partes: los antecedentes, equivalente al enunciado del problema colegial, y los fundamentos, el engarce de las operaciones. Ellos conten&iacute;an el razonamiento de la sentencia. Eludirlos sumir&iacute;a todo el proceso en una nebulosa.
    </p><p class="article-text">
        Algunos expertos exponen antecedentes de sentencias hechas p&uacute;blicas antes que la explicaci&oacute;n y desarrollo de pruebas. No dudo de que pueda ser as&iacute;. Pero en un caso como &eacute;ste, con las implicaciones de todo orden que ha concitado, desde la responsabilidad institucional del encausado, hasta los v&iacute;nculos sentimentales de la acusaci&oacute;n con una lideresa del poder pol&iacute;tico, pasando por la presencia de acreditados <em>rasputines</em> en la confecci&oacute;n de la trama, y sin perder de vista la creciente p&eacute;rdida de credibilidad de la judicatura, cerrar as&iacute; un caso en la sala m&aacute;s sensible del Tribunal Supremo, es romper con la liturgia inevitable, en casos como este, de ser y parecer. De momento, solo es el primer verbo, del segundo, ni rastro.
    </p><p class="article-text">
        La inmensa mayor&iacute;a de los espa&ntilde;oles, me incluyo, bebemos en las fuentes jur&iacute;dicas del cine y la televisi&oacute;n. M&aacute;s que aceptado que no da para el doctorado. Pero esas ficciones han ense&ntilde;ado a la mayor&iacute;a que en un pronunciamiento de inocencia o culpabilidad las pruebas incriminatorias, en una democracia, tienen que ser abrumadoras, lo que viene en llamarse testigo de cargo y pistola humeante. Un sospechoso ha sido condenado sin que los jueces encargados de juzgarlo hayan expuesto las alegaciones de su decisi&oacute;n. &Uacute;nicamente se ha dejado ver el n&uacute;mero solitario de un resultado hu&eacute;rfano de argumentos. Un maestro con aut&eacute;ntica voluntad did&aacute;ctica jam&aacute;s pondr&iacute;a el aprobado a semejante examen.
    </p><p class="article-text">
        El Poder Judicial es instituci&oacute;n esencial en sistemas de libertades como las democracias. Los compa&ntilde;eros de viaje, el ejecutivo y el legislativo, son de soberan&iacute;a popular directa o indirecta. El cometido de los jueces, no. Es, en esencia y presencia, corporativo, y ello hace que su ra&iacute;z se hunda bajo la tierra de la propia profesi&oacute;n. De ah&iacute; debe partir la &eacute;lite. La democracia espa&ntilde;ola es desde hace mucho tiempo campo de partidocracia controladora de las instituciones. Es escandaloso asistir al espect&aacute;culo de zoco que cada relevo en instancia jur&iacute;dica superior provoca. No es de extra&ntilde;ar que agotado el Parlamento como foro de la oratoria y apoderado del insulto, estos profesionales de la bronca necesiten la expansi&oacute;n de sus bajos instintos en tribunas,&nbsp;no hace mucho, sagradas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ángel Alonso]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/maestria-de-la-sencillez-juicio-fiscal-general-del-estado-columna-angel-alonso-la-buhardilla_129_12813945.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 04 Dec 2025 10:30:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La maestría de la sencillez]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Tribunales,Justicia,España]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La deserción]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/la-desercion-de-mazon-columna-angel-alonso-la-buhardilla_129_12782161.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5b20cbaf-8fdc-4529-a9b5-616afdaf9523_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La deserción"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Poco o nada deben importar las andanzas clandestinas del líder, cuando todos sabíamos dónde no había estado. Punto y final a las conjeturas. Esa constatación arrastra todo como la dana de aquel día. El resto, la anécdota</p></div><p class="article-text">
        Durante un a&ntilde;o los espa&ntilde;oles hemos asistido perplejos al espect&aacute;culo denigrante de un l&iacute;der pol&iacute;tico asi&eacute;ndose al madero imposible de salvaci&oacute;n de un naufragio. A la tragedia de la dana de la Comunidad Valenciana del 29 de octubre del a&ntilde;o pasado, sigui&oacute; la &oacute;pera bufa de las agarraderas del presidente del territorio justific&aacute;ndose en enredos desliados al m&iacute;nimo tir&oacute;n de cordel. Carlos Maz&oacute;n era el ejemplo de un liderazgo en derribo por cap&iacute;tulos, sin otro resultado que una muerte lenta. Se apunt&oacute;, y le apuntaron en su partido, a la larga agon&iacute;a de la verg&uuml;enza, en vez de obligarle a la opci&oacute;n, algo m&aacute;s piadosa, vistos los efectos, de tomar la&nbsp;puerta de salida al primer minuto, con el bald&oacute;n de su negligencia.
    </p><p class="article-text">
        Maz&oacute;n, que rima en consonante con cerraz&oacute;n, no dud&oacute; en aplicarla, y su partido en sostenerla para no enmendarla. Como en las &oacute;peras bufas o en los malos dramas, el tel&oacute;n cay&oacute; con soponcios de ficci&oacute;n, aunque en esa realidad, sin fingimientos interpretativos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los alegatos del Maz&oacute;n y del PP ca&iacute;an por su propio peso. Vista la magnitud del desastre, se escudaron en el permanente recurso narcisista del <em>otro</em>. Lo tienen a mano todos en los nuevos usos pol&iacute;ticos. Pero la ley tiene su escritura, y en negro sobre blanco, y previo acuerdo con las partes implicadas, all&iacute; se dice que las gestiones de las cat&aacute;strofes son competencia auton&oacute;mica, salvo petici&oacute;n expresa del territorio&nbsp;al Gobierno Central en la toma de responsabilidad. No se ejecut&oacute; la prerrogativa ni en lo peor de la tragedia.
    </p><p class="article-text">
        Retorciendo mucho el esp&iacute;ritu de la letra y de su interpretaci&oacute;n, pueden caber cuestiones de matiz que, de ninguna manera, abarcan el n&uacute;cleo argumentativo de las indecisiones. Y esto aparece con nitidez en el hecho mil veces probado de que Maz&oacute;n no estuvo donde ten&iacute;a la obligaci&oacute;n de estar: en el puesto de mando. Se podr&aacute;n ofrecer mil fotos de relojes y de entradas y salidas del susodicho. Pero desde d&iacute;as antes no dej&oacute; de alertarse de que lo que se echaba encima era muy gordo. Un l&iacute;der verdadero, al primer aviso, toma ya conciencia de su cometido.
    </p><p class="article-text">
        Una comparaci&oacute;n: el estamento militar, el m&aacute;s fiable, antagonismos aparte, en la gesti&oacute;n de conflictos y sucesos que escapan al control civil. Patente qued&oacute; en el inmediatamente despu&eacute;s del paso de la dana. Instituci&oacute;n jer&aacute;rquica acostumbrada a medir grados de implicaci&oacute;n y responsabilidad con precisi&oacute;n cirujana. Aquellas horas impon&iacute;an filosof&iacute;a castrense y el general en jefe desert&oacute;, porque llegar tarde al meollo de la cuesti&oacute;n es desertar. No creo que sea necesario recordar qu&eacute; ocurre con los que huyen o se esconden en plena batalla. Maz&oacute;n se fue de rositas, apoyado y alabado por el estado mayor, local y nacional, del PP.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Estar y no estar</strong>
    </p><p class="article-text">
        La opini&oacute;n p&uacute;blica tambi&eacute;n err&oacute; el tiro. Desde el primer momento concentr&oacute; el punto de mira de la negligencia de Maz&oacute;n, en d&oacute;nde hab&iacute;a estado durante las horas clave de la tragedia, las que contabilizaron el mayor n&uacute;mero de v&iacute;ctimas mortales. Un fuego de artificio dirigido al morbo del espect&aacute;culo medi&aacute;tico, porque desde el inicio se supo que disfrutaba del ludismo gastron&oacute;mico en un templo del buen beber y mejor comer en compa&ntilde;&iacute;a femenina. Golosina para el tejemaneje de tertulias y redes sociales de la visceralidad. Alc&aacute;cer sigue siendo el manual de instrucciones de la prensa marr&oacute;n, el color de la mierda. Poco o nada deben importar las andanzas clandestinas del l&iacute;der, cuando todos sab&iacute;amos <strong>d&oacute;nde no hab&iacute;a estado</strong>. Punto y final a las conjeturas. Esa constataci&oacute;n arrastra todo, como la dana de aquel d&iacute;a. El resto, la an&eacute;cdota.
    </p><p class="article-text">
        El partido de Maz&oacute;n, el PP, en su ideario, es firme defensor del sector privado frente a las injerencias de lo p&uacute;blico, excepci&oacute;n hecha del recurso providencial y reiterado a este &uacute;ltimo, cuando a las empresas, m&aacute;s si son afines, les va mal en la cuenta de resultados. Magna contradicci&oacute;n la de este partido, que en su abierta e inexplicable defensa del pat&eacute;tico presidente valenciano, ha ejercido talantes del para ellos denostado corporativismo funcionarial. Cualquier empresa, p&uacute;blica o privada, habr&iacute;a fulminado al instante a un directivo que hubiese concatenado negligencias, incompetencias e imprudencias como las acreditadas por Maz&oacute;n en aquella jornada negra. &iquest;Por qu&eacute; ellos no lo hicieron? Han de explicarse ante la ciudadan&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Entra de lleno en lo esperp&eacute;ntico llamar dimisi&oacute;n a la decisi&oacute;n adoptada por el implicado de <em>dimitir</em>, s&iacute;, con la cursiva acreditativa del eufemismo. La palabra dimisi&oacute;n figura en el diccionario de la RAE como <em>renuncia, abandono de un empleo o de una comisi&oacute;n</em>. En aras al rigor dial&eacute;ctico que se debe exigir a la pol&iacute;tica y sus l&iacute;deres, dif&iacute;cilmente se puede considerar dimisionario a quien mantiene, siquiera por unos d&iacute;as, el cargo de presidente, a&uacute;n con la coletilla de <em>en funciones</em>, m&aacute;s propia de los cargos salientes a la espera del relevo de puesto por cambio de signo de gobierno. Maz&oacute;n, o cualquiera, dimite&hellip; y a casa. Pero a casa, no a conservar la condici&oacute;n de parlamentario auton&oacute;mico, asociada a la de aforado, para retorcer las triqui&ntilde;uelas de las competencias judiciales.
    </p><p class="article-text">
        No voy a llamar en esta columna asesino u homicida a Maz&oacute;n por 229 muertes. Eso corresponder&aacute; a una sentencia judicial, si se da. Es obvio que la magnitud de este acontecimiento llevaba la negra firma de la muerte, posiblemente en cifras aterradoras, incluso con la plena toma de decisiones y dedicaci&oacute;n en puesto de mando. 
    </p><p class="article-text">
        Valga el silogismo: la realidad es que Maz&oacute;n no estuvo all&iacute; o lleg&oacute; demasiado tarde. No estar o aparecer a destiempo es deserci&oacute;n. Y deserci&oacute;n es delito. 
    </p><p class="article-text">
        La comunidad valenciana durante un a&ntilde;o ha estado regida por un l&iacute;der en ruinas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ángel Alonso]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/la-desercion-de-mazon-columna-angel-alonso-la-buhardilla_129_12782161.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 20 Nov 2025 11:00:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La deserción]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[España,Meteorología,Agua,Vecinos,PP – Partido Popular]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Traslado de sede a 13 Rue del Percebe]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/traslado-de-sede-a-13-rue-del-percebe-columna-angel-alonso-la-buhardilla_129_12738681.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/644ec1e8-3b55-4f6e-af3d-3c5f8b4e68af_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x586y303.jpg" width="1200" height="675" alt="Traslado de sede a 13 Rue del Percebe"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La España del tebeo fue la de un país que combinó la supervivencia con la sátira como salvavidas. A este país le ha salvado nuestro particular sentido del humor. El escozor de una dictadura encontraba siempre el alivio con el chiste ingenioso. El sarcasmo era el idioma clandestino de un pueblo sin cauces de representación</p></div><p class="article-text">
        Las &uacute;ltimas demostraciones dial&eacute;cticas de la pol&iacute;tica espa&ntilde;ola dan para pensar con algo m&aacute;s que el poder de la imaginaci&oacute;n que el foro de las se&ntilde;or&iacute;as del parlamento se ha trasladado de su sede institucional en Las Cortes, a la casa ca&oacute;tica y surrealista de <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/13,_Rue_del_Percebe" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>13 Rue del Percebe</em></a>, la historieta de tebeo que dibuj&oacute; con el genio creativo de una coalici&oacute;n entre la astracanada y el punz&oacute;n el gran Francisco Ib&aacute;&ntilde;ez, creador de un sinf&iacute;n de personajes como Mortadelo y Filem&oacute;n, Pepe Gotera y Otilio, Sacarino y Rompetechos.
    </p><p class="article-text">
        La Espa&ntilde;a del tebeo combin&oacute; la supervivencia con la s&aacute;tira como salvavidas. A este pa&iacute;s le ha salvado nuestro particular sentido del humor. El escozor de una dictadura encontraba siempre el alivio con el chiste ingenioso que segu&iacute;a a una decisi&oacute;n de las alturas o a un tambaleo de la oligarqu&iacute;a en el poder. El sarcasmo era el idioma clandestino de un pueblo sin cauces de representaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El debate pol&iacute;tico se acogi&oacute; con frecuencia al ingenio, a una contestaci&oacute;n imbatible en lo humor&iacute;stico o ir&oacute;nico, que desarmaba al adversario y que dejaba en la audiencia el grato sabor de la inteligencia improvisada a velocidad centelleante. C&eacute;lebre es la reacci&oacute;n del procurador de las Cortes franquistas Adolfo Mu&ntilde;oz Alonso en su defensa de la conservaci&oacute;n del lat&iacute;n en los planes de estudio de la edad escolar, que hab&iacute;a suprimido el entonces ministro de Educaci&oacute;n Jos&eacute; Sol&iacute;s Ruiz. Sol&iacute;s pregunt&oacute; al profesor: &iquest;Para qu&eacute; sirve una lengua muerta como el lat&iacute;n? A Mu&ntilde;oz Alonso pareci&oacute; salirle del alma la respuesta: &ldquo;Por de pronto, se&ntilde;or ministro, para que a su se&ntilde;or&iacute;a, que ha nacido en Cabra (C&oacute;rdoba) le llamen egabrense y no otra cosa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La pol&iacute;tica de la correcci&oacute;n ha obligado a dimitir del humor y del gracejo, un florete que, bien manejado, deja el rasgu&ntilde;o de la herida en el bocazas y la sonrisa en la audiencia. Ese miedo cerval a la ofensa her&eacute;tica de la agudeza ha sido reemplazado por el argumento dominante de la bronca y la acritud que hacen insoportable y mentirosa la necesaria controversia pol&iacute;tica. Dos lugares comunes hoy: el progresismo, como revelaci&oacute;n divina y la matraca de las dimisiones y corrupciones, se han constituido en los ejes de un insoportable parlamentarismo.
    </p><p class="article-text">
        Debatir en la met&aacute;fora cachonda de 13 Rue del Percebe devolver&iacute;a el inter&eacute;s ciudadano por la credibilidad de las instituciones y poderes. Si el legislativo que es el que emana directamente de las urnas ofrece los espect&aacute;culos que ofrece, &iquest;qu&eacute; se puede esperar de los acompa&ntilde;amientos del ejecutivo (Gobierno-Oposici&oacute;n) y judicial? A&ntilde;&aacute;dase el poder civil del de la prensa, que arrastra lo suyo emponzo&ntilde;ada de espect&aacute;culo y grosera militancia.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La casa de las met&aacute;foras&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cada una de las vi&ntilde;etas de <em>13 Rue del Percebe</em> es una habitaci&oacute;n, la soluci&oacute;n de habitabilidad extrema a que ha llevado la hiriente especulaci&oacute;n inmobiliaria de este pa&iacute;s en cualquier capital de provincia y, hasta ahora, en el incomprensible olvido de la dirigencia. Para empezar, una estructura narrativa plena de actualidad y de apremiante necesidad ciudadana.
    </p><p class="article-text">
        El inmueble del tebeo es una edificaci&oacute;n de tres plantas con bajos y buhardilla. De abajo a arriba, una porter&iacute;a donde la vigilanta, trasunto de la ciudadan&iacute;a a pie de calle, observa con los ojos de la inteligencia natural. A su lado, un colmado gestionado por un tendero p&iacute;caro que no deja puntada sin hilo a la sisa en su beneficio. Aqu&iacute;, leg&iacute;timo sondear la alegor&iacute;a de la corrupci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En la primera planta cohabitan un veterinario que no cesa en cambiar gato por liebre, la esencia misma de la pol&iacute;tica, y una patrona de pensi&oacute;n a la que el espacio vital de los hu&eacute;spedes le importa una higa. &iquest;Les resulta familiar?
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s arriba ocupa espacio la anciana, amante empachosa de los animales, que bien se corresponde con el trueque de bondad por buenismo. De esto, hay por arrobas, en connivencia con la estupidez. Justo al lado, un aprendiz de Frankenstein experimenta con animales en buen remedo de la brutalidad cuando sirve de adjetivo a la pol&iacute;tica.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Página de 13 Rue del Percebe, de Ibáñez.                            </span>
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        La tercera planta es ocupada por un caco con s&iacute;ntomas de cleptoman&iacute;a, especie si no abundante, s&iacute; existente, en los predios del poder. Pared con pared, la sufrida madre de una prole de diablos en formato de quintillizos incontrolables, que es f&aacute;cil identificar con la gente traviesa que necesita del retru&eacute;cano en la oratoria.
    </p><p class="article-text">
        En lo alto, en la buhardilla, lo m&aacute;s mollar. El arrendatario, por decir algo, un bohemio moroso acuciado por los acreedores. No ceja en los ejercicios de supervivencia con recomendaciones a sus ingenuos reclamantes, que no hay ocasi&oacute;n que redunden en su provecho. Este personaje es el alter ego de V&aacute;zquez, otro maravilloso historietista de los tebeos, <em>padre</em> de Anacleto, agente secreto, al que Ib&aacute;&ntilde;ez homenajea con su pizca de crueldad. Realidad frente a met&aacute;fora, a esta &uacute;ltima se puede adjudicar el papel del presidente del Gobierno, astucia hecha carne en escapar indemne de los acechos continuos y reiterativos en motivaciones&nbsp;de la oposici&oacute;n, fielmente reflejada en la cohorte de acreedores, dispuestos a lo que sea, hasta el rid&iacute;culo, con tal de cobrar la pieza.
    </p><p class="article-text">
        Cuanta similitud entre el Parlamento espa&ntilde;ol y esta casa de locos de <em>13 Rue del Percebe</em>. Uno y otra escenifican esta especie de auto sacramental laico en clave de astracanada,&nbsp;en que se ha convertido el ejercicio de la pol&iacute;tica espa&ntilde;ola. Convendr&aacute;n conmigo que a la hora de elegir, mucho mejor la imaginativa tronchante del <em>padre </em>de Mortadelo, que la hiriente de un parlamento adue&ntilde;ado de ese t&eacute;rmino que los andaluces llaman, con tino en su significante, malaje.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ángel Alonso]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/traslado-de-sede-a-13-rue-del-percebe-columna-angel-alonso-la-buhardilla_129_12738681.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 06 Nov 2025 10:00:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Traslado de sede a 13 Rue del Percebe]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Gobierno de España,Madrid,Cómics,Vecinos,España]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Premios mercenarios]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/premios-mercenarios-columna-sobre-el-fallo-del-planeta-2025-angel-alonso-la-buhardilla_129_12703427.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d456c9a0-78a7-45a2-a08e-cbf3a2d02eb3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x518y390.jpg" width="1200" height="675" alt="Premios mercenarios"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El premio Planeta es un premio unidireccional. Solo una cantidad. Por eso no necesita más etiqueta que el cheque entregado al ganador. Seguirá la parafernalia de los lanzamientos como carnaza para el lector no literario que tan bien disecciona el escritor C.S.Lewis</p></div><p class="article-text">
        Hubo un tiempo, no lejano, pero olvidado con rapidez, en el que los actos necesitaban aparte de su esencia, la presencia. La costumbre se apoyaba por regla general en la firmeza de una frase corta que, con el sedimento del tiempo, evolucionaba a refr&aacute;n. Una de buen encaje con la frase inaugural es: &ldquo;A la mujer del C&eacute;sar no le basta con ser honrada, tiene que parecerlo&rdquo;. Hecha la limpieza del sexismo impl&iacute;cito e injusto, habr&aacute; que convenir que el mensaje, ya filtrado, es un aviso a la necesidad extraviada de acometer las actuaciones de liderazgos personales e institucionales con la complementariedad obligada de una fachada convincente.
    </p><p class="article-text">
        La apariencia no es la parte endeble del ser. Junto al parecer, ha de convivir en cualquier manifestaci&oacute;n de decisiones o intenciones. El proceder en lo externo es acompa&ntilde;ante de la actitud. Ciertas etiquetas, sobre todo en materia de vestimenta, pueden parecer inc&oacute;modas para la unidad, incluso decimon&oacute;nicas, pero son una demostraci&oacute;n de respeto a la colectividad de una organizaci&oacute;n, fundaci&oacute;n o instituci&oacute;n que tambi&eacute;n se reviste del derecho a arbitrar sus rituales si la individualidad persigue la afiliaci&oacute;n al selecto club. A modo de patr&oacute;n, un discurso de ingreso en la RAE, compagina, en perfecto acorde, la magnificencia intelectual del nuevo miembro con el ceremonial inherente del chaqu&eacute;. Todos se avienen.
    </p><p class="article-text">
        El problema reside en que la apariencia se ha difuminado en confusiones de espontaneidad personal, por no decir provocaci&oacute;n. Esta pr&aacute;ctica ha calado en el orden social, y hoy la palabrer&iacute;a, la berrea, conforma el todo en el debate social. No es de extra&ntilde;ar que la declaraci&oacute;n oral a rienda suelta cale en la conciencia colectiva hasta formar el lodazal.
    </p><p class="article-text">
        Acudo a un patr&oacute;n de la calle. Acaba de fallarse la edici&oacute;n anual del Premio Planeta, el mejor dotado en la literatura en espa&ntilde;ol: un mill&oacute;n de euros, cifra suficiente para el relevo de la buhardilla al sal&oacute;n en la actividad creativa. La espectacularidad de esta recompensa, im&aacute;n atrayente, es, a su vez, el cordel de la atadura.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Mercado versus literatura</strong></h2><p class="article-text">
        Con esa dotaci&oacute;n, la editorial convocante desv&iacute;a el esp&iacute;ritu de un certamen de estas caracter&iacute;sticas, de la calidad creativa a la operaci&oacute;n mercantil. Apuesta tan cuantitativa no puede dejarse al albur de un nombre sin relevancia social o medi&aacute;tica. Y si el elegido de antemano es tertuliano de la cadena televisiva de la que es accionista la editora, todo encaja en la cultura del pelotazo. Por cierto, la misma t&aacute;ctica con el premio de hace dos a&ntilde;os. La significaci&oacute;n del premio queda en el entredicho, porque la apariencia de la creatividad ha sido dinamitada por la pragm&aacute;tica mercadotecnia, nula en la imaginaci&oacute;n de las letras y poderosa en la de los n&uacute;meros.
    </p><p class="article-text">
        Con semejante estrategia, Planeta lo &uacute;nico que ha dejado en claro con los fallos de sus premios es la falta de pudor hacia lo que se supone una clientela de lectores. Por un lado, desprecio hacia esa n&oacute;mina a la que trata, con dosis de soberbia, como una&nbsp;burricie que traga todo lo que se le eche con el solo argumento de ser un rostro conocido. No hay noticias de la literatura, que ni est&aacute;, ni se la espera. Por otro, contamina una m&aacute;s que apreciable cat&aacute;logo bibliogr&aacute;fico con su sello, obligado a convivir con creaciones narrativas, cuando menos discutibles, en un olimpo de buenos escritores y escritos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y un tercer v&eacute;rtice, el desprestigio de un jurado con nombres ilustres en la ciencia de contar historias que, o bien andan despistados en coger el punto a una est&eacute;tica narrativa, o bien asumen el papel de la apariencia de usar y tirar. Que yo recuerde, Juan Mars&eacute;, un galardonado en el pasado, y miembro de este tribunal, se retir&oacute; de ese cometido con una carta en la que salieron ampollas a los destinatarios, confirmando a la opini&oacute;n p&uacute;blica el secreto a voces del pasteleo. De verdad, resulta inconcebible que en m&aacute;s de mil obras presentadas a concurso, no haya tres, dos, siquiera una, superiores en calidad de relato a la galardonada, por ende, con el sello de la casa y el <em>loable</em> m&eacute;rito literario de ser autor&iacute;a de una cara de pantalla. La fiabilidad del fallo es del todo cuestionable que sea y parezca.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por simple justicia, quiero descartar cualquier opini&oacute;n sobre la trama, nudo y desenlace del relato ganador. No lo he le&iacute;do, y hacer prejuicios sobre el mismo es un ejercicio de osad&iacute;a. S&iacute; anticipo que no lo comparar&eacute;, y lo leer&eacute; si opiniones autorizadas me mueven a ello. El corpus argumental se enfila hacia las muchas sospechas de esta elecci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El premio Planeta es un premio unidireccional. Solo una cantidad. Por eso no necesita m&aacute;s etiqueta que el cheque entregado al ganador. Seguir&aacute; la parafernalia de los lanzamientos como carnaza para el lector no literario que tan bien disecciona el escritor <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/C._S._Lewis" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">C.S.Lewis</a>. La reserva espiritual de los galardones con el ser y el parecer est&aacute; todav&iacute;a a resguardo en los Nobel, y en clave patria, en el Cervantes o Princesa de Asturias, de reconocimiento a una trayectoria, no a una obra, junto a la grandeza indisociable de su entrega en discursos y atrezos que perpet&uacute;an la fama del autor y del premio, escondiendo el buen pellizco de la pasta gansa, que tambi&eacute;n la hay. El debate inducido entre las &eacute;lites y las masas literarias queda desactivado con esta distinci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ángel Alonso]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/premios-mercenarios-columna-sobre-el-fallo-del-planeta-2025-angel-alonso-la-buhardilla_129_12703427.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 23 Oct 2025 09:00:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Premios mercenarios]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Premios,Literatura,Libros,España]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La intemporalidad de la inteligencia]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/la-intemporalidad-de-la-inteligencia-columna-semanal-angel-alonso-la-buhardilla_129_12673744.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b57e6db3-e705-42b8-92c5-aae62a95ea05_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x535y399.jpg" width="1200" height="675" alt="La intemporalidad de la inteligencia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El tiempo nunca ha sido factor disgregador de la inteligencia. Esta es intemporal y, a mayores, como virtud lujosa del pensamiento, al igual que el vino como producto bendito de la tierra, acumula  con los años graduación jerárquica en sabiduría</p></div><p class="article-text">
        Dos libros para abrir otra vez los ojos y la raz&oacute;n. No importa el orden de la epifan&iacute;a. Han ca&iacute;do en mi mano de forma consecutiva, por acci&oacute;n del azar. El talante de esta &eacute;poca predispone, siquiera por <em>rara avis,</em> al asombro de captar la inteligencia natural distribuida por el canal tradicional de los manuscritos. Las veneradas redes sociales, y su agitador de nuevo cu&ntilde;o, la inteligencia artificial, no son trampol&iacute;n del pensamiento, m&aacute;s bien lo opuesto: incubadoras de las bajezas y ruindades, atentas en exclusiva a incendiar la conversaci&oacute;n social.
    </p><p class="article-text">
        Los libros que acabo de avanzar no se acogen a la sincron&iacute;a del tiempo. Uno de ellos es de principios del siglo XX. El otro, como quien dice, reci&eacute;n nacido. Sigamos con las disfunciones,&nbsp;el <em>mayor</em>, &iquest;un cl&aacute;sico?, tiene la procedencia geogr&aacute;fica y filos&oacute;fica de las tradiciones m&iacute;sticas orientales compar&aacute;ndose con las perspectivas pragm&aacute;ticas de Occidente. El <em>lactante</em> incide en los aspectos dom&eacute;sticos de nuestras coordenadas cartogr&aacute;ficas, y en c&oacute;mo se han deteriorado grandezas pret&eacute;ritas en orden al confusionismo sem&aacute;ntico entre valores y virtudes. En ambos, sin embargo, la soberbia coincidencia de la opini&oacute;n autorizada de una intelectualidad bebiendo en las fuentes del conocimiento, costumbre hoy desterrada.
    </p><p class="article-text">
        Dejo ya de marear la perdiz. Se trata, en el referente veterano, de un ensayo del premio Nobel indio (1913), Rabindranath Tagore, bajo el t&iacute;tulo <a href="https://www.penguinlibros.com/es/economia-politica-y-actualidad/38691-libro-nacionalismo-serie-great-ideas-9788430609260" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Nacionalismo </em></a>(Editorial Penguin Random House), con el que pretende significar la huella del colonialismo occidental en su pa&iacute;s, territorio caracterizado por una sensibilidad &eacute;tica y religiosa complicada de encasillar en fronteras divinas y terrenales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La novedad editorial recibe la identificaci&oacute;n de <a href="https://arpaeditores.com/products/la-sociedad-de-la-desconfianza" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La sociedad de la desconfianza</em></a><em> </em>(Editorial Arpa), una interesante glosa contempor&aacute;nea de Victoria Camps,&nbsp;catedr&aacute;tica em&eacute;rita de &Eacute;tica de la Universidad Aut&oacute;noma de Barcelona, sobre la decadencia del sistema democr&aacute;tico occidental, achacable no solo al auge de la extrema derecha, sino a excesos de una izquierda despistada, por dogmatizada, en progresismos transversales de sal&oacute;n, que la han desviado de su clientela electoral. Camps fue en su d&iacute;a senadora independiente por el PSOE.
    </p><p class="article-text">
        El diagn&oacute;stico de ambos libros prefigura la casu&iacute;stica de las ideolog&iacute;as cuando dimiten de su catecismo b&aacute;sico y juegan con las frivolidades coyunturales de las encuestas electorales, lo pol&iacute;ticamente correcto del momento y, sobre todo, la grosera prestidigitaci&oacute;n de la esencia por la presencia. Se venden los derechos de primogenitura por un plato de lentejas. No se puede ser monol&iacute;tico, obvio, pero los cambios de estrategia exigen la pr&eacute;dica y el ejemplo de la coherencia. Ignorar ese compromiso germina la desconfianza social en los agentes cl&aacute;sicos de la pol&iacute;tica y faculta la llegada de los pescadores de rio revuelto a trav&eacute;s de la intendencia de Internet, en cuyo manejo se han revelado muy avezados.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; debo hacer?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Tagore, por ejemplo, alaba los valores occidentales&nbsp;en cuanto a signos de libertad personal y colectiva, orden social, imperio de la ley, servicios a la ciudadan&iacute;a. Los incardina en lo que llama el <em>esp&iacute;ritu</em> de Occidente. Pero traspasada esa l&iacute;nea, se escandaliza por la deriva de esta parte del mundo a lo que llama <em>Naci&oacute;n Occidente</em>, expresada en este pasaje: <em>&ldquo;No podemos sino reconocer la siguiente paradoja: mientras el esp&iacute;ritu de Occidente desfila bajo el estandarte de la libertad, la Naci&oacute;n de Occidente&nbsp;forja las cadenas de hierro de su organizaci&oacute;n&rdquo;. </em>Esa organizaci&oacute;n, seg&uacute;n el literato indio, no es m&aacute;s que el ansia mercantil y de lucro de una civilizaci&oacute;n decadente por no tener m&aacute;s referencia que los mercados. Traducido a la actualidad es sencillo adivinar la destilaci&oacute;n de los nacionalismos de nuevo cu&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Camps expone en su ensayo la agudeza cr&iacute;tica respecto a fen&oacute;menos m&aacute;s a pi&eacute; de calle. Repasa, con la ayuda de una amplia n&oacute;mina de expertos, las evoluciones a la baja en cuanto a empat&iacute;a con los d&eacute;biles, los efectos de la profunda brecha social, los canales de comunicaci&oacute;n social infectados por el exceso de informaci&oacute;n y su consecuencia inmediata, la mentira o manipulaci&oacute;n, la dejaci&oacute;n de autoridad en los &aacute;mbitos de las convivencias social, familiar y docente. Una amalgama de vivencias que Camps resume en este p&aacute;rrafo: <em>&ldquo;Madurar moralmente no es renunciar a la libertad, sino entender que la libertad buena va de la mano del discernimiento. Las decisiones importantes y las m&aacute;s libres no son separables de la pregunta moral por antonomasia: &iquest;Qu&eacute; debo hacer?&rdquo;</em>
    </p><p class="article-text">
        El tiempo nunca ha sido factor disgregador de la inteligencia. Esta es intemporal y, a mayores, como virtud lujosa del pensamiento, al igual que el vino como producto bendito de la tierra, acumula&nbsp;con los a&ntilde;os graduaci&oacute;n jer&aacute;rquica en sabidur&iacute;a. Tagore insta al lector moderno a hacer de sus postulados lectura v&aacute;lida para cualquier &eacute;poca y lugar. Impregna sus teor&iacute;as de una lozan&iacute;a longeva. Camps escribe la cr&oacute;nica de un tiempo propio, pero con el apoyo rejuvenecedor de la aglomeraci&oacute;n del pensamiento de los cl&aacute;sicos. Los dos libros, la pareja de autores, son ejemplos n&iacute;tidos de que la inteligencia humana emerge desde la prodigiosa creatividad de la nada, mientras que la artificial y sus sucursales son deudos del impersonal recurso de un algoritmo. Una, la natural, la magnificar&aacute; con la libertad de la mente; otra, la enlatada, ya apunta a controlar el ingenio y la rebeld&iacute;a.&nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ángel Alonso]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/la-intemporalidad-de-la-inteligencia-columna-semanal-angel-alonso-la-buhardilla_129_12673744.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 09 Oct 2025 10:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La intemporalidad de la inteligencia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sociología,Libros,España,Internacional]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las buenas personas]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/las-buenas-personas-y-la-guerra-de-gaza-columna-semanal-angel-alonso-la-buhardilla_129_12628221.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7e684adb-12d5-4a83-9105-6836adaf11b1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las buenas personas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En Madrid no se expuso más bandera ideológica que la de la repulsa a un sindiós. Estemos seguros que no faltó la gente con sentimientos más allá de una adscripción ideológica o militante. No hay nada más conmovedor que el sufrimiento de un niño</p></div><p class="article-text">
        No lo parece. Pero en este mundo de ruidos, donde el alarido inhumano quiere ser la&nbsp;&uacute;nica audici&oacute;n, la indignaci&oacute;n de las buenas personas demuestra estar viva o, por lo menos, no silenciada. La protesta <em>in crescendo </em>contra&nbsp;el genocidio de Gaza es el clamor de la dignidad que nos hace humanos. Que nadie se enga&ntilde;e o se deje enga&ntilde;ar: esto no va de derechas o de izquierdas, de progresistas o conservadores, de creyentes o de agn&oacute;sticos, va sencillamente, de bondad frente a maldad, y ambas abarcan a todos los sin&oacute;nimos y ant&oacute;nimos que se quieran esgrimir en la balanza de los sentimientos.
    </p><p class="article-text">
        Ser buena persona es cualidad ligada a la &eacute;tica de la compasi&oacute;n y comprensi&oacute;n hacia los necesitados, de complicidad con quien es avasallado por los poderes tir&aacute;nicos que invaden el planeta desde que ejercen los postulados del becerro de oro, el dios pagano de las riquezas materiales, del dinero, el combustible propagador del odio cuando se convierte en la raz&oacute;n suprema del valor de la persona y profundiza en las desigualdades sociales. Lo dijo el sabio: <em>&ldquo;Pobre hombre, solo tiene dinero&rdquo;</em>.
    </p><p class="article-text">
        Pocas veces en la historia, la brecha social ha sido m&aacute;s profunda. Est&aacute; llegando al extremo de exterminar a los pobres que ofenden la visi&oacute;n de los opulentos. Hoy, hasta el recurso, m&aacute;s piadoso que justo, de la caridad, queda borrado por ese poder que rinde conciencia &uacute;nicamente a los dictados de la riqueza solo mensurable en lo contante y sonante.
    </p><p class="article-text">
        Como humanidad nos tiene que sonrojar que el territorio de Gaza, asentamiento de un lumpen social y pol&iacute;tico ofensivo para los ricos de nuevo cu&ntilde;o, vaya cobr&aacute;ndose, de momento, 65.000 vidas humanas, como operaci&oacute;n de limpieza de una regi&oacute;n en la que los inversores sin alma han puesto el ojo al ping&uuml;e beneficio de una ciudad de vacaciones en la rivera oriental del Mediterr&aacute;neo. El material de derribo se compone de un sinf&iacute;n de escombros, que fueron hogares y servicios de una poblaci&oacute;n, y lo que es peor, de la carne y sangre de pobladores sin distinci&oacute;n de edades y condiciones, para entendernos ni&ntilde;os y ancianos, cuyo pecado fue vivir en el gueto de la pobreza. Ser&aacute; un ed&eacute;n obligado a nacer maldito.
    </p><p class="article-text">
        Nada parece gratuito en esta rendici&oacute;n sin condiciones a la condici&oacute;n humana m&aacute;s maligna. En pocos a&ntilde;os se ha asistido al vapuleo de los liderazgos tradicionales con sus dosis variables de moralidad, mientras se va encaramando una supremac&iacute;a nociva y absoluta de la avaricia y el odio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Un tri&aacute;ngulo amoral</strong>
    </p><p class="article-text">
        El referente democr&aacute;tico de los contrapoderes, los Estados Unidos, est&aacute; en manos de un millonario pose&iacute;do de furores olig&aacute;rquicos y vengativos, referencias de clase y autoridad que sembraron hace un siglo este planeta de miseria moral y material. Donald Trump es un coraz&oacute;n necrosado de las tinieblas.&nbsp;Su buf&oacute;n de <em>travesuras, </em>el primer ministro israel&iacute;, Benjam&iacute;n Netanyahu, entiende la fortaleza en el mismo idioma: aplastar al d&eacute;bil, rodeado de una camarilla adoradora del dios resentido y cruel del Viejo Testamento. El triunvirato malvado lo completa el presidente ruso, Vladimir Putin, enfebrecido nuevo zar de todas las Rusias, y versi&oacute;n masculina y moderna de las p&oacute;cimas venenosas que se atribuyen a Lucrecia Borgia. Hay m&aacute;s, pero son los t&iacute;teres que cuando esto caiga por su propio peso, se refugiar&aacute;n como bichos en las escombreras que acumularon.
    </p><p class="article-text">
        Las buenas personas salieron en Madrid a tomar las calles en la etapa final de la Vuelta Ciclista a Espa&ntilde;a, contra la masacre de Gaza. La retaguardia vigilante de los poderosos y sus inmensos caudales reaccion&oacute; con la indignaci&oacute;n hip&oacute;crita de haber estropeado un espect&aacute;culo a medida de sus glorias de pose y figurita, cuando el espect&aacute;culo, &eacute;ste dantesco, estaba en la otra orilla de nuestro mar con bombardeos indiscriminados, hambrunas y escaseces b&iacute;blicas y tiros a dar a la poblaci&oacute;n que busca salidas a los infiernos del hambre y el &eacute;xodo. Los guardianes de este capitalismo sin alma tuvieron hacia esos indignados el desprecio de llamarles <em>gentuza, </em>de comparar la protesta con el sitio de Sarajevo, ciudad doce a&ntilde;os castigada por una guerra, o llamar antisistema a los manifestantes. &iquest;Y qu&eacute; quieren que sean, si su propio sistema los ha expulsado de la igualdad de oportunidades?
    </p><p class="article-text">
        En Madrid no se expuso m&aacute;s bandera que la de la repulsa a un sindi&oacute;s. Estemos seguros que no falt&oacute; la gente con sentimientos m&aacute;s all&aacute; de una adscripci&oacute;n ideol&oacute;gica o militante. Nada hay m&aacute;s conmovedor que el sufrimiento de un ni&ntilde;o. Basta con repasar las fotos de <a href="https://www.theclinic.cl/2012/10/03/la-verdad-de-la-famosa-foto-de-kevin-carter" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La ni&ntilde;a y el buitre</em></a> (1993), de Kevin Carter, o la del cad&aacute;ver de <a href="https://www.eldiario.es/andalucia/en-abierto/llamaba-aylan-kurdi-recuerdenlo-siempre_132_2487984.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Aylan Kurdi</a>, de Nilufer Demir, boca abajo, sin vida, en una playa, huyendo del horror del sitio de Alepo en 2015. Sin sentimentalismo, pero con realismo doliente, pensemos si vivimos las mismas escenas con uno de nuestros hijos o nietos. En Gaza los ni&ntilde;os son la tercera parte de las v&iacute;ctimas mortales.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las buenas personas focalizan responsabilidades. Israel es un estado con todo el derecho, con o sin holocausto, a existir. Ejerci&oacute; la leg&iacute;tima defensa a la masacre de Hamas, pero su borrachera de rencor no tard&oacute; en mudar la fuerza de la raz&oacute;n a la raz&oacute;n de la fuerza, en la que se ha instalado con dimensiones de genocidio. Recurrir toda cr&iacute;tica con el antisemitismo seriado es la a&ntilde;agaza sobada del s&aacute;trapa: tomar la parte por el todo. La repulsa no es contra una naci&oacute;n, s&iacute; contra un gobierno desacreditado en las m&aacute;s altas instituciones internacionales, y solo sostenido por el primo de Zumosol estadounidense y por cobardes silencios. La verg&uuml;enza israel&iacute; no es Israel, es Netanyahu, su pandilla y sus palmeros, todos ellos perfectamente retratados en palabras y obras.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ángel Alonso]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/las-buenas-personas-y-la-guerra-de-gaza-columna-semanal-angel-alonso-la-buhardilla_129_12628221.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 25 Sep 2025 09:00:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las buenas personas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Protestas,España,Manifestaciones,Solidaridad,Internacional]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cien millones]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/cien-millones-algo-que-pueda-ser-asumible-para-la-ciudadania-de-turistas-columna-angel-alonso-la-buhardilla_129_12587468.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/db683505-4c7a-4de3-9647-981342f35635_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x609y156.jpg" width="1200" height="675" alt="Cien millones"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cien millones de turistas. ¿De verdad hay estructura para atenderlos? Cualquiera que tenga ojos para observar el entorno podrá comprobar el rancho de alimento precocinado que se sirve en las terrazas atestadas. O el rictus de permanente enojo de empleados sobrepasados por el exceso de tarea mal remunerada</p></div><p class="article-text">
        Ya est&aacute; sacralizada la estad&iacute;stica del a&ntilde;o. Los cien millones de turistas con que se espera cerrar el ejercicio. En 2024 nos quedamos a tiro de cinco millones. Con semejante bagatela en el margen de error, el n&uacute;mero talism&aacute;n parece cosa hecha. En realidad se lleva tocando con los dedos desde que la superaci&oacute;n de la pandemia abri&oacute; la puerta de toriles al ansioso morlaco de la Arcadia prometida, empantanada por el inoportuno virus.
    </p><p class="article-text">
        Los n&uacute;meros son hoy la raz&oacute;n de existir. Camuflados en su exacta aritm&eacute;tica, son la medida de todo. Tangibles e indiscutibles. La cantidad ha arrasado con la calidad, intangible y vaporosa, a veces cosa de intelectuales elitistas barnizados con la jactancia del esnobismo. La unidad, la decena, la centena y el millar, si no se multiplica por millones, se quedan en la nimiedad de la an&eacute;cdota. Perniciosa inflaci&oacute;n que favorece, sirva el ejemplo, que la calidad de una obra de arte como una pel&iacute;cula o una novela, mida su &eacute;xito en la exclusiva m&eacute;trica de la taquilla.
    </p><p class="article-text">
        Cien millones de turistas, lo cuantitativo, de los cuales me atrevo a enmarcar en la categor&iacute;a cualitativa de viajeros a una peque&ntilde;a porci&oacute;n de esa ansiada globalidad oficial. Luis y Alexis Racionero (padre e hijo, respectivamente) hacen una disecci&oacute;n de t&eacute;rminos en su adorable libro &ldquo;El arte de vagar&rdquo; (Ed. RBA). Valgan estas p&iacute;ldoras: <em>&ldquo;La distinci&oacute;n entre viajero y turista, no es solo literaria, sino factual&rdquo;. </em>Mastiquen esta otra: <em>&ldquo;El viajero reposa, el turista corre&rdquo;. </em>Y como no puede haber dos sin tres: <em>&ldquo;Ser turista y no querer encontrarse con otros turistas es la paradoja del viajero&rdquo;</em>. Podemos colegir que viajar es una filosof&iacute;a o un arte y turistear un negocio. Cada uno es libre de buscar su acomodo.
    </p><p class="article-text">
        Pues viento en popa y a toda vela se navega hacia el ed&eacute;n <em>cienmillonario </em>de la estad&iacute;stica tur&iacute;stica. Sobrevivir&aacute; el n&uacute;mero y se olvidar&aacute;n las consecuencias. El primero es el oropel de la suma; las segundas, las aguafiestas de la restas. Al final saldr&aacute; un resultado que ser&aacute; la factura neta de la operaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El turismo es la gran industria de este pa&iacute;s. Paradoja eso de incrustarlo en el sector secundario cuando es, a todas luces, el estandarte del terciario, los servicios, en los que se incardinan las actividades m&aacute;s desreguladas. Sus aportaciones equivalen al 13% del Producto Interior Bruto (PIB), de largo un liderazgo de riqueza nacional, pero, tal como se han puesto las costumbres, &iquest;estructural o coyuntural?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si se acude a la vigencia, Espa&ntilde;a es potencia tur&iacute;stica en el concierto mundial hace d&eacute;cadas. Nadie puede discutir al fen&oacute;meno el impacto sociol&oacute;gico que ha tenido en la modernidad de nuestras costumbres sociopol&iacute;ticas. Desde esa perspectiva, no cabe duda de su &iacute;ndole estructural, como tampoco de que lleg&oacute; a ese estado por un equilibrio m&aacute;s racional que el actual entre los objetivos de cantidad y calidad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cantidad... y calidad?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El problema es que la presi&oacute;n num&eacute;rica ha desplazado los objetivos de atenci&oacute;n a la calidad, que se traducen a corto plazo en la primorosa atenci&oacute;n al cliente, el visitante, y en el largo, al im&aacute;n del convencimiento de volver. Cien millones de turistas, de verdad, &iquest;hay estructura para atenderlos? Cualquiera que tenga ojos y se distraiga del tel&eacute;fono m&oacute;vil un instante para observar el entorno, podr&aacute; comprobar el rancho de alimento precocinado que se sirve en las terrazas atestadas. O el rictus de permanente enojo de empleados sobrepasados por el exceso de tarea. El mito de la Espa&ntilde;a barata ha pasado a mejor vida. &Oacute;ptimo ser&iacute;a atraer un visitante de alto poder adquisitivo, pero nos hemos especializado en lo contrario.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las empresas del sector se quejan de que no encuentran mano de obra para atender esta avalancha. Mal servicio, pues, asegurado, tanto en lo contante como en lo sonante. Se activa el boca a oreja, instrumento decisivo para el hasta siempre o el hasta nunca. En el horno ya cuece el pan para hoy, y el hambre para ma&ntilde;ana, a no mucho tardar.
    </p><p class="article-text">
        La inquietud no opera solo en clave de visitante. Empieza a tener un efecto pernicioso en al &aacute;mbito de los residentes que, parece olvidado, son sin&oacute;nimo de contribuyentes. Los centros urbanos, y tambi&eacute;n ciertas periferias, se han vuelto irrespirables por un turismo que a&ntilde;ade a sus variados calificativos de playa, monta&ntilde;a, gastron&oacute;mico u otros, el de plaga insoportable para el n&uacute;cleo poblacional que es el vecindario. La conquista de los espacios peatonales de casi toda urbe espa&ntilde;ola es ahora la estafa de calles y plazas terrazales, la postal perfecta del elitismo del beneficio y de la generalidad de las p&eacute;rdidas para una ciudadan&iacute;a que participa del fest&iacute;n solo en los negativos impactos urban&iacute;sticos y ecol&oacute;gicos de su entorno.
    </p><p class="article-text">
        Y hay m&aacute;s. Cien millones es el efecto llamada a la desregulaci&oacute;n del sector inmobiliario, con la entrada en escena de los pisos tur&iacute;sticos, que han convertido la oferta de apartamentos para alquilar en una utop&iacute;a de la demanda juvenil, resignada a tener imposible el punto de partida de una vida normal: la emancipaci&oacute;n.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Me acuerdo, y viene como anillo al dedo, del&nbsp;dicho de mi etapa colegial sobre las cuentas del Gran Capit&aacute;n: <em>por picos, palas y azadones, cien millones.</em> El chascarrillo de ayer es teorema de hoy.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ángel Alonso]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/cien-millones-algo-que-pueda-ser-asumible-para-la-ciudadania-de-turistas-columna-angel-alonso-la-buhardilla_129_12587468.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 11 Sep 2025 09:00:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cien millones]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[España,Hostelería,Vecinos,Unión Europea,Internacional]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Servicio contra negocio]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/servicio-contra-negocio-columna-angel-alonso-incendios-agosto-2025-leon-la-buhardilla_129_12559548.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0e3781a3-4ba9-4419-b1c0-245f4e9022af_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x587y212.jpg" width="1200" height="675" alt="Servicio contra negocio"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La intuición ya decía que si el verano venía de malas, y llegó así, el alimento de las llamas estaba servido en bandeja de plata. Las sospechas razonables y legítimas del pueblo, una vez más, fueron desoídas en los despachos del poder</p></div><p class="article-text">
        Duele en la carne de los leoneses la quemadura de su tierra con los incendios pavorosos de agosto. La naturaleza es sabia y avis&oacute; en bosques y campos que el follaje de una primavera extraordinaria en pluviosidad, iba a convertir el vergel pasajero en el inmenso rastrojo que har&iacute;a de combustible de alt&iacute;simo octanaje, del fuego que ha arrasado hect&aacute;reas, llev&aacute;ndose a su paso enseres de un paisanaje al que ya no le queda ni el esbozo de un entorno como lo conoci&oacute; en su vida.
    </p><p class="article-text">
        No hac&iacute;a falta ser un especialista en materia forestal. La intuici&oacute;n ya dec&iacute;a que si el verano ven&iacute;a de malas, y lleg&oacute; as&iacute;, el alimento de las llamas estaba servido en bandeja de plata. Las sospechas razonables y leg&iacute;timas del pueblo, una vez m&aacute;s, fueron deso&iacute;das en los despachos del poder. Este poder l&iacute;quido, dimitido de la solidez argumental, no supo o no quiso responder a las preguntas y preocupaciones que con bastante antelaci&oacute;n estaban en la inquietud de la poblaci&oacute;n llana.
    </p><p class="article-text">
        La dana del pasado octubre en la Comunidad Valenciana ya dio el primer clar&iacute;n de aviso. No se actu&oacute; ni en el antes ni en el ahora. Y ya conocemos el despu&eacute;s, excusas con las cortas patas del enga&ntilde;o, las contradicciones y el tapado de la realidad. Los incendios actuales  han seguido la misma pauta en pasado, presente y llevan las mismas trazas en la conjugaci&oacute;n de futuro: el triste e infantil recurso de culpar al otro. Demasiadas veces visto y o&iacute;do para nuestro hartazgo.
    </p><p class="article-text">
        Tanto en el territorio mediterr&aacute;neo como en el castellano y leon&eacute;s, las responsabilidades de gobierno recaen en el mismo partido, el PP, el principal de la oposici&oacute;n en la &oacute;rbita de la Administraci&oacute;n Central. Los principales dirigentes del grupo opositor se han dejado seducir por los modos y maneras de la baronesa de la comunidad capitalina, conocida por sus hechos y trayectorias de entrega a los dineros y plusval&iacute;as. Las mayor&iacute;as absolutas hipnotizan a este partido, quiz&aacute;s por las muchas semejanzas que tienen con las dictaduras, como manifest&oacute; Churchill. 
    </p><p class="article-text">
        En D&iacute;az Ayuso, y en casi todos los barones de este partido, es f&aacute;cil detectar una pol&iacute;tica de escepticismo, incluso desprecio, hacia la parte social de la econom&iacute;a. Contrapone la rendici&oacute;n sin condiciones hacia la vertiente de la inversi&oacute;n especulativa de los millonarios. La ciudadan&iacute;a de a pie, y no digamos la de la Espa&ntilde;a vaciada, son un obst&aacute;culo para sus delirios de grandeza que hay que superar por la v&iacute;a del ninguneo, cuando no del olvido. Sirva esto como punto de partida para explicar, por ejemplo, el porqu&eacute; de que en los &uacute;ltimos a&ntilde;os se haya recortado un acumulado del 50% la dotaci&oacute;n de atenci&oacute;n y prevenci&oacute;n de incendios en la Espa&ntilde;a forestal, la menos desarrollada y la m&aacute;s necesitada de los servicios hacia los que el liderazgo pol&iacute;tico atiende con el enjuague, como en el caso de Castilla y Le&oacute;n, de una privatizaci&oacute;n de las tareas.  Si el servicio no es negocio, que no lo puede ser, tenemos este ejemplo de pan como unas hostias.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El guirigay legislativo</strong>
    </p><p class="article-text">
        En el entramado aparecen las interpretaciones legislativas a conveniencia, otro motivo de desconcierto para el sufrido contribuyente. Estos territorios no cejan en la demanda de transferencias de la Administraci&oacute;n Central. Parece claro que la normativa en la gesti&oacute;n de cat&aacute;strofes est&aacute; entregada a las autoridades auton&oacute;micas, y que el paso a la emergencia nacional debe ser solicitado al Gobierno de la naci&oacute;n por las autoridades territoriales. El COVID, la Dana y los incendios han fabricado una pol&eacute;mica est&eacute;ril con los grados de responsabilidad entre unos y otros, que no obedece a m&aacute;s interpretaci&oacute;n que evadir responsabilidades de gobierno cuando vienen mal dadas. &iquest;Puede tener fiabilidad cara al ciudadano un modelo territorial que no se atiene al esp&iacute;ritu de la letra legislativa que el mismo reclama o exige para tener raz&oacute;n de ser su autogobierno? Si no se aplica la coherencia con lo que se ha pedido y asumido, ser&aacute; el sistema el que haga crisis. 
    </p><p class="article-text">
        La cuesti&oacute;n queda incompleta, si a esta hambre no se asocian las ganas de comer de la otra acera. El gobierno socialista abandera como b&aacute;lsamo curalotodo el estandarte del progresismo. Pero sigue en el olvido de la m&aacute;xima de C.S.Lewis, relativa a que el mejor progresismo es el que da dos pasos atr&aacute;s cuando se bordea el abismo. El ecologismo y otras reivindicaciones llamadas tangenciales se han abonado a la casu&iacute;stica de una religi&oacute;n laica asentada en dogmas que han hecho perder la perspectiva. Para recuperar el sentido aut&eacute;ntico del debate, asuntos como este tienen que instalarse en la esfera civil de dar y tomar.
    </p><p class="article-text">
        Ese dogmatismo ha provocado una paralizaci&oacute;n de actuaciones en el entorno forestal que hubieran ayudado a atenuar los efectos destructivos de esta cadena &iacute;gnea. Por supuesto, sin menoscabar que la protecci&oacute;n de la naturaleza es una urgencia para la humanidad que necesita de actuaciones r&aacute;pidas, pero no apresuradas. Esta cirug&iacute;a exige manos tranquilas en el bistur&iacute;, nunca nerviosas.
    </p><p class="article-text">
        Las cat&aacute;strofes no van a desaparecer del planeta. La naturaleza tiene su orden. Pero no la enfademos m&aacute;s. Cabreada es temible. Lo acaba de demostrar a poca distancia de nuestros cinco sentidos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ángel Alonso]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/servicio-contra-negocio-columna-angel-alonso-incendios-agosto-2025-leon-la-buhardilla_129_12559548.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 28 Aug 2025 09:00:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Servicio contra negocio]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Incendios Forestales,Maragatería,León,Gobierno de España,Junta de Castilla y León]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De donde no hay...]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/de-donde-no-hay-politicos-con-curriculum-falsos-columna-angel-alonso-la-buhardilla_129_12532364.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/52ffebeb-0af6-4112-a9d5-4f8cb5e24200_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De donde no hay..."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Olvidan, sin embargo, que un personaje público, y esos cuadros lo son, no puede atribuirse, en la tarjeta de presentación ante el electorado, titulaciones sacadas de chistera de ilusionista. Eso se llama fraude. Estamos ante un caso fehaciente de ejemplo ético por encima, en valor testimonial, de la legalidad</p></div><p class="article-text">
        No hay verano sin serpiente informativa. Es tiempo de frivolidad por la falta de impulso en el bombeo de noticias. La f&aacute;brica de las redacciones produce a ritmo lento. Los mercados lector, visual y auditivo ponen proa a las vacaciones, el balneario contra el re&uacute;ma de la cotidianidad. 
    </p><p class="article-text">
        Este a&ntilde;o ha tocado como traca final de la temporada un asunto tomado con su pizca de broma porque ni cuerpo ni mente est&aacute;n ya para sesudeces con todo lo que ha ca&iacute;do y est&aacute; por caer, pero esa cuesti&oacute;n menor en nuestras emergencias sociales es como la poza de los r&iacute;os, de agua mansa, pero traidora profundidad insondable. Me estoy refiriendo a la sucesi&oacute;n de trampantojos en los curr&iacute;culos de la clase pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Lo dicho, una floresta de verano que nada m&aacute;s iniciarse el nuevo curso se marchitar&aacute; en la vor&aacute;gine de la batalla pol&iacute;tica, encanallada en los peregrinos argumentos del <em>y t&uacute; m&aacute;s</em>. El mundo de la informaci&oacute;n es as&iacute; de ef&iacute;mero. Solo unos d&iacute;as fuera de foco, y un problema serio de actitud muta a cuesti&oacute;n pasajera. Esa pistola ya tiene enroscado en el ca&ntilde;&oacute;n el silenciador  de las mil y una conjeturas sobre el oto&ntilde;o caliente.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, la prestidigitaci&oacute;n curricular de los prohombres del pa&iacute;s expone unas aguas arriba m&aacute;s enjundiosas: la crisis de confianza de la ciudadan&iacute;a con sus dirigentes pol&iacute;ticos  es mucho m&aacute;s estructural que coyuntural. Consecuencia de ello: no hay fecha de caducidad hasta una percepci&oacute;n de limpieza.
    </p><p class="article-text">
        En el proceso de ebullici&oacute;n de esta nueva mascarada, se ha actuado con prontitud en el abandono de las responsabilidades de alguna que otra se&ntilde;alada y en la rapidez  del borrado de lo que constaba, sin ser, de otras historias curriculares engordadas a base de haza&ntilde;as formativas con el sello de Anto&ntilde;ita la Fant&aacute;stica.
    </p><p class="article-text">
        Los partidos concernidos no se han desviado un &aacute;pice de su l&iacute;nea. En el estilo belicista del actual modo de hacer pol&iacute;tica, con lanzamiento de los misiles del esc&aacute;ndalo  a discreci&oacute;n, contrarrestan la ofensiva del adversario con se&ntilde;uelos que desv&iacute;en al proyectil de su objetivo. As&iacute;, sin ruborizarse, alegan que los cuadros del partido no tienen por qu&eacute; ser muestras de pedigr&iacute; intelectual. Olvidan, sin embargo, que un personaje p&uacute;blico, y esos cuadros lo son, no puede atribuirse, en la tarjeta de presentaci&oacute;n ante el electorado, titulaciones sacadas de chistera de ilusionista. Eso se llama fraude. Estamos ante un caso fehaciente de ejemplo &eacute;tico por encima, en cotizaci&oacute;n testimonial, de la legalidad.
    </p><h2 class="article-text">Agravio entre ciudadanos y pol&iacute;ticos</h2><p class="article-text">
        Es necesario insistir. Para que la actividad pol&iacute;tica recupere la ansiada credibilidad entre los ciudadanos ha de ajustar la andadura al paso de &eacute;stos. Millones de j&oacute;venes en la Espa&ntilde;a de hoy se esmeran en la elaboraci&oacute;n de sus curr&iacute;culos para tener acceso a un trabajo ni la mitad de cualificado que la dedicaci&oacute;n pol&iacute;tica, la cual, recordemos, se ejerce en abundantes casos con el &uacute;nico m&eacute;rito del escalaf&oacute;n en el seno de la organizaci&oacute;n o la verborrea ante los mandos. Un empleo  especializado en la vida civil, y pocos escapan ya a ese tributo, aparte de la escrupulosidad en las titulaciones o formaci&oacute;n posgrado, tiene que pasar por el tamiz de una direcci&oacute;n de personal de las empresas, que, adem&aacute;s, habr&aacute; de tomar una decisi&oacute;n en proporci&oacute;n &iacute;nfima a las solicitudes del puesto de trabajo. Dur&iacute;sima competencia.
    </p><p class="article-text">
        A la pol&iacute;tica le sienta mal la profesionalidad porque su alma es el servicio. Ello la faculta para que las exigencias curriculares de sus miembros no se atengan a una sincronizaci&oacute;n entre formaci&oacute;n y misi&oacute;n. Alguien que aspire a medrar en este campo con titulaciones inventadas o inacabadas, si es pillado <em>in fraganti</em>, debe quedar inhabilitado, el largo tiempo que exige una buena reflexi&oacute;n, para cualquier actividad cara al electorado.
    </p><p class="article-text">
        Cuando una se&ntilde;a de identidad de esta pol&iacute;tica es la banalizaci&oacute;n de la verdad, o para quitar presi&oacute;n, que la palabra es muy rotunda, de la autenticidad, a nadie puede extra&ntilde;ar que estos trucajes sean de uso com&uacute;n, m&aacute;xime cuando ya se viene advertido de los incumplimientos constantes de los programas electorales. La sinceridad en la pr&aacute;ctica pol&iacute;tica es magnitud aeriforme.
    </p><p class="article-text">
        La ciudadan&iacute;a ha abdicado de la labor fiscalizadora hacia sus pol&iacute;ticos. Somos el departamento de personal de la empresa llamada Estado que supervisa los curr&iacute;culos y m&eacute;ritos de sus dirigentes. Se ha demostrado que estas actuaciones no pasan factura electoral, una prodigiosa inmadurez de responsabilidad colectiva. El enga&ntilde;o no puede acogerse con la indiferencia, cuando no aprobaci&oacute;n, trat&aacute;ndose de siglas simpatizantes o militantes, y la indignaci&oacute;n cuasi teol&oacute;gica, si el se&ntilde;alado es el ajeno. Rasgarse as&iacute; las vestiduras es un ejercicio de la suprema hipocres&iacute;a que es mirar m&aacute;s al qui&eacute;n que al qu&eacute;. 
    </p><p class="article-text">
        Las idas y venidas con estos curr&iacute;culos encuentran una explicaci&oacute;n razonable, aparte del derrumbe intelectual de la dirigencia, en la funcionarizaci&oacute;n casi absoluta de la pol&iacute;tica. Abunda el chusquero que se limita a esperar y ver. Los hay que suplen la ausencia de cualificaci&oacute;n con la buena nota de los servicios &uacute;tiles a la comunidad. En aquellos que engordan historial con la invenci&oacute;n o la exageraci&oacute;n, se detecta la plena conciencia del trepar en cohabitaci&oacute;n con un insoportable complejo de inferioridad. De donde no hay&hellip;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ángel Alonso]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/de-donde-no-hay-politicos-con-curriculum-falsos-columna-angel-alonso-la-buhardilla_129_12532364.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 14 Aug 2025 09:00:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[De donde no hay...]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sociología,España]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La vida en 180 grados]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/la-vida-en-180-grados-columna-la-buhardilla-angel-alonso_129_12499684.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cb6533d1-e572-428e-ac33-db8f2e5ec1ef_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x582y479.jpg" width="1200" height="675" alt="La vida en 180 grados"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Es un error más que habitual la confusión geométrica de los cambios radicales tomando todo cuando es la parte. Cuando se dice que ha habido un giro de 360 grados no nos damos cuenta de que volveríamos al mismo sitio. La exactitud matemática y real se demuestra en la mitad de ese recorrido</p></div><p class="article-text">
        Caemos m&aacute;s de lo habitual en la confusi&oacute;n geom&eacute;trica de los cambios radicales. Se toma el todo cuando es la parte. Decimos que hemos dado un giro a una actitud con el &aacute;ngulo total de los 360 grados de la circunferencia, cuando la exactitud matem&aacute;tica y real se demuestra en la mitad de ese recorrido, los 180 grados. As&iacute; es como se pasa de una parte a la opuesta. En la vuelta completa, la misma l&oacute;gica es la explicaci&oacute;n: volver al punto de partida. Se ha abordado un viaje, una intentona, no un cambio. &Eacute;ste se queda a mitad de camino, y dejando las espaldas, la carnaza de las traiciones, al descubierto.
    </p><p class="article-text">
        Me valgo de esta alegor&iacute;a para desarrollar una vivencia estival que hago m&iacute;a desde la ni&ntilde;ez. Los veranos y el ocio ocasional son para mi tierra leonesa, con Astorga como centro de operaciones, porque ah&iacute; es donde reside el estado mayor de una pasi&oacute;n, la mayor parte del a&ntilde;o reprimida en la cercana lejan&iacute;a de una gran urbe como Madrid. Me acojo a Cicer&oacute;n y su brillante <em>ubi bene, ibi patria</em>, donde estoy bien, all&iacute; est&aacute; la patria. Zanjo as&iacute;, y para m&iacute;, las pasiones desatadas por los incendiarios patrioterismos, de vuelta, en estos tiempos.
    </p><p class="article-text">
        Mi residencia astorgana en el llamado Paseo de la Muralla es la platea o balc&oacute;n de un paisaje abierto a esos 180 grados presididos por un monte que fue dios pagano de los pobladores primitivos de la zona, y que en los tiempos laicos de esta actualidad no ha abdicado, ni queremos que lo haga, de las hechuras tot&eacute;micas.
    </p><p class="article-text">
        Todos los d&iacute;as, cuando abro la puerta del portal en las primeras horas de una ma&ntilde;ana todav&iacute;a fresca, este t&oacute;tem, el Teleno, llena el campo de visi&oacute;n de unos ojos a&uacute;n somnolientos para ofrecer el desaf&iacute;o de una jornada pendiente de descubrir. La monta&ntilde;a se deja mirar y agradece el homenaje con la exhibici&oacute;n de un rostro reci&eacute;n lavado en la claridad del cielo sin m&aacute;cula, o en el misterio de un velo en la penumbra de las nieblas y calimas. A&uacute;n oculto, sabemos que all&iacute; est&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        La euforia ma&ntilde;anera tarda en disiparse. Si alguna nube merodea por las cumbres o cercan&iacute;as, el Teleno est&aacute; llamando al posado para un retrato fotogr&aacute;fico. Le favorece el algod&oacute;n de las alturas. A ese atrezo le suceden los atardeceres meditabundos pincelados con unas puestas de sol que enaltecen la inspiraci&oacute;n art&iacute;stica de los cielos jugando a pintores. Y si llega la noche licantr&oacute;pica de la luna llena, la diosa Selene se sabe protagonista plena de las tablas de un gran ode&oacute;n, y se atav&iacute;a con vestuario de admirarse y admirar.
    </p><h2 class="article-text">El Teleno</h2><p class="article-text">
        El Teleno es el ensimismamiento de ese marco. Atrapa, pero suelta, porque la panor&aacute;mica del lugar te lleva a la alegor&iacute;a de mirar la vida con el viraje radical de los 180 grados. Y aqu&iacute; toma el relevo otra divinidad primitiva, el sol, que en los largos recorridos del verano es el m&aacute;s acreditado gu&iacute;a y profesor de la lecci&oacute;n de astronom&iacute;a que es la singladura del astro rey en la trayectoria de levante a poniente. Largas en el calor, cortas en el fr&iacute;o, que tenerlo todo no puede ser.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; me ense&ntilde;aron a mirar la vida en 180 grados desde este balc&oacute;n, primero, mi padre, pero tambi&eacute;n mis t&iacute;os (sus hermanos), y variado elenco del paisanaje maragato. Me siento feliz de ese tutelaje y, sobre todo, de que a mi edad de abuelo efectivo y ejerciente, conserve la memoria larga de la ni&ntilde;ez por un horizonte di&aacute;fano en el que todav&iacute;a soy capaz de leer para mis adentros pasajes euf&oacute;ricos y pesarosos (los que ense&ntilde;an) de mi existencia.
    </p><p class="article-text">
        Vivo permanece el recuerdo de mi progenitor, fiel como un perrillo, a su cita con los ocasos de esta panor&aacute;mica en cuanto el sol empezaba a declinar. Sal&iacute;a al palco de la muralla, y en el banco p&uacute;blico frente a su casa, se acomodaba como espectador, hasta donde le alcanzaba la m&aacute;cula ocular degenerada, de la funci&oacute;n insuperable que era para &eacute;l el juego del escondite entre la estrella solar,  el Teleno y los montes anexos.
    </p><p class="article-text">
        Mi padre muri&oacute; un mes de agosto va a hacer seis a&ntilde;os. Nonagenario e impedido de ver en directo el espect&aacute;culo de esos ocasos, en los que solo &eacute;l, el Dios de su cultura y fe, y las divinidades paganas vivas en tantas imaginaciones, saben qu&eacute; nostalgias y evocaciones compartieron en ese billar a tres bandas. 
    </p><p class="article-text">
        Tuve que ejercer la complicad&iacute;sima metamorfosis de hijo de padre a padre del propio padre, ante la evidente dependencia y pago de peajes a edades todav&iacute;a no hechas para vivir con calidad de vida en la cercan&iacute;a de los tres d&iacute;gitos. Quer&iacute;a ir a Astorga. No pod&iacute;a. Rotunda negativa de los m&eacute;dicos. La casa no estaba acondicionada para las &iacute;nfimas condiciones de su movilidad. Certificada su muerte, guard&eacute; unas pocas cenizas en una peque&ntilde;a urna que sus dos hijos esparcimos junto al banco que le serv&iacute;a de palco en su espect&aacute;culo m&aacute;s apetecido. Ans&iacute;o creer que ah&iacute; sigue, en la inmaterialidad, mirando la vida en 180 grados que tuvo al lado de su refugio astorgano. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ángel Alonso]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/la-vida-en-180-grados-columna-la-buhardilla-angel-alonso_129_12499684.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 31 Jul 2025 09:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La vida en 180 grados]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Personas Mayores,Vecinos,Sociología,Maragatería]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La camiseta España]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/la-camiseta-espana-columna-angel-alonso-carracedo-la-buhardilla_129_12461260.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8f8b07f5-ff54-4236-b545-05a41bbb5367_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x601y136.jpg" width="1200" height="675" alt="La camiseta España"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cuando nuestro primer ministro (cuanto más me gusta esta acepción que la que gastamos de presidente del Gobierno), rebasa las fronteras patrias, nada más pisar o sobrevolar tierra o cielos ajenos, el traje del partido pasa al armario y se enfunda la excelencia de la camiseta llamada España</p></div><p class="article-text">
        La olvidada alta pol&iacute;tica traz&oacute; las l&iacute;neas rojas de los asuntos de Estado que no pod&iacute;an ser esgrimidos como bander&iacute;a. Eso fue un pacto m&aacute;s de caballeros entre aquellos dirigentes de partido de la Transici&oacute;n, que hicieron de sus funciones pegamento social y no repelente. En el ensimismamiento de aquel momento, la controversia del debate mantuvo sus decibelios, porque ten&iacute;amos que darnos cuenta de que empezaba a nacer una democracia que ten&iacute;a liturgias opuestas a los sometimientos y silencios de la dictadura que quedaba atr&aacute;s. La pol&iacute;tica exterior y la lucha contra el terrorismo, que por entonces laceraba sin piedad, se convirtieron en asuntos de consenso, librado ya el tr&aacute;mite constitucional que tanto ense&ntilde;&oacute; en ese camino hacia la convivencia.
    </p><p class="article-text">
        No se trata de activar el bucle melanc&oacute;lico. Los tiempos pasados no fueron ni mejores ni peores, solo diferentes, un par&aacute;metro con sistema de medici&oacute;n no sujeto a cuantificaciones, salvo en la abstracci&oacute;n de los sentimientos. No obstante, la deriva adoptada por la lid pol&iacute;tica actual induce a la a&ntilde;oranza de una forma de hacer las cosas que est&aacute; muy por encima, en fondo y forma, de los estilos pendencieros que se soportan en el presente.
    </p><p class="article-text">
        La figura de un presidente de Gobierno est&aacute; expuesta, faltar&iacute;a m&aacute;s, al escrutinio exigente y milim&eacute;trico, en clave dom&eacute;stica, de los partidos de la oposici&oacute;n. Incuestionable legitimidad, esencia de toda democracia. Se ha olvidado que exigencia no es sin&oacute;nimo de bronca constante, de asechanza sin tregua a la responsabilidad m&aacute;s alta del consejo de ministros por tierra, mar y aire, por no aludir al <em>totum revolutum </em>de meter en el mismo saco las parcelas p&uacute;blicas y privadas del cargo. Las estrategias del 'todo vale', se sabe como empiezan, pero no como acaban, y no es descabellado que desemboquen en el conflicto civil. No ser&aacute; por falta de antecedentes.
    </p><p class="article-text">
        En consonancia con esa alta pol&iacute;tica, la de sal&oacute;n, cuando nuestro primer ministro (cuanto m&aacute;s me gusta esta acepci&oacute;n que la que gastamos de presidente del Gobierno), rebasa las fronteras patrias, nada m&aacute;s pisar o sobrevolar tierra o cielos ajenos, el traje del partido pasa al armario y se enfunda la excelencia de la camiseta llamada Espa&ntilde;a. Ya no es un dirigente de partido, es la representaci&oacute;n carnal de nuestro pa&iacute;s. Desde la asunci&oacute;n de esa responsabilidad se ha de invalidar al momento el debate en clave nacional. En los foros exteriores o supranacionales a los que acude lleva la marca Espa&ntilde;a, no la del liderazgo del grupo pol&iacute;tico con el que se encarama al inquilinato  de La Moncloa. El Estado, no el partido, tutela esa pol&iacute;tica, de ah&iacute; la necesidad de los consensos. Por ello, obligado es que en esas cumbres internacionales, nuestro hombre o mujer lleve bien guardadas en el zurr&oacute;n las propuestas e ideas de la oposici&oacute;n. Con estas reglas del juego, pues, prohibido hacer pol&iacute;tica cortoplacista. 
    </p><h2 class="article-text">Cumbre de la OTAN</h2><p class="article-text">
        Viene esto a cuento de la &uacute;ltima reuni&oacute;n ejecutiva de la OTAN, donde nuestro presidente del Gobierno en turno actual, no acept&oacute; las pretensiones draconianas para Espa&ntilde;a, en su habitual estilo bravuc&oacute;n y mafioso, del mandam&aacute;s del pa&iacute;s que sufraga la mayor porci&oacute;n de costes de la organizaci&oacute;n militar de Occidente. La oposici&oacute;n de signo ideol&oacute;gico contrario al gobierno, en un bando, opt&oacute; por el silencio que grita, o pleites&iacute;a al emperador, u ocasi&oacute;n a no desaprovechar, para seguir en su t&aacute;ctica depredadora de devorar la pieza a la que cree tener sometida. En el otro bando, el m&aacute;s extremo, el lameculismo a este s&aacute;trapa, al que ha llamado gran capit&aacute;n, se cisca en el patriotismo de verdadero sentimiento, y deja sin m&aacute;scaras el patrioterismo de bandera en la frivolidad de los aditamentos externos. Curiosa forma de batirse por Espa&ntilde;a, a favor de quien nos pide un gasto inasumible, no para nuestra seguridad, sino para invadir de pedidos la poderosa e insaciable industria armamentista de su desnortado, en lo moral, pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        En los tiempos de la Transici&oacute;n hubo un jefe de Gobierno que, cuando balbuceaba la democracia, pidi&oacute; al colectivo pol&iacute;tico af&iacute;n y opuesto, ser capaces de hacer entender a los ciudadanos que la pol&iacute;tica deb&iacute;a ser misi&oacute;n cotidiana de complicidad con los ciudadanos. Y en ese encuadre se fij&oacute; una acci&oacute;n en el exterior desnuda de intereses partidistas. La cumbre de la OTAN en La Haya ha puesto la coherencia nacional y comunitaria a la altura del bet&uacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Acudo al deporte para dar forma concreta al deseo de aquel estadista y a lo expuesto en el cuerpo de esta columna. Me detengo  en la especialidad m&aacute;s seguida en nuestro pa&iacute;s: el f&uacute;tbol. El equipo Espa&ntilde;a se nutre de los jugadores nacionales de los clubes en los que militan aficiones irreconciliables por los impulsos m&aacute;s viscerales y tribales. Cuando la selecci&oacute;n mete gol, lo asumimos como logro de la camiseta roja. El que suscribe, madridista, dio el gran salto cuando Andr&eacute;s Iniesta, del F.C. Barcelona, encontr&oacute; la porter&iacute;a holandesa en una maravillosa noche en Johanesburgo que nos hizo campeones del mundo. &iexcl;&iexcl;Co&ntilde;o, gan&oacute; Espa&ntilde;a!!
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ángel Alonso]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/la-camiseta-espana-columna-angel-alonso-carracedo-la-buhardilla_129_12461260.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 17 Jul 2025 09:00:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La camiseta España]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[España,PSOE,Gobierno de España,Ejército,Internacional]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Política de Carraca]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/politica-de-carraca-espana-gobierno-y-oposicion-columna-angel-alonso-la-buhardilla_129_12432014.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fa08cfed-215b-494f-a2ae-c9a2d3a39555_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x573y386.jpg" width="1200" height="675" alt="Política de Carraca"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El periodista Ángel Alonso se estrena en ILEÓN. "Los llamados desde hace tiempo partidos de gobierno, el socialista y el popular, han abdicado de su vocación de liderazgo en pro del ciudadano, para poner el punto de mira en la obtención del poder sin reparar en cuestionamientos éticos", arguye en su primera columna</p></div><p class="article-text">
        La pol&iacute;tica espa&ntilde;ola se ha instalado en la estridencia del ruido de carraca, instrumento monocorde que taladra los t&iacute;mpanos y levanta jaquecas que ponen en solfa el uso provechoso de la raz&oacute;n. Un objeto de madera cuyas ruedas dentadas se coordinan con el solo prop&oacute;sito de airear el da&ntilde;ino lenguaje de la matraca.
    </p><p class="article-text">
        Los llamados desde hace tiempo partidos de gobierno, el socialista y el popular, han abdicado de su vocaci&oacute;n de liderazgo en pro del ciudadano, para poner el punto de mira en la obtenci&oacute;n del poder sin reparar en cuestionamientos &eacute;ticos. Se dice que para que se quiere, si no es para abusar de &eacute;l. Aspirar a su detentaci&oacute;n como er&oacute;tica dinamita cualquier intencionalidad de servicio. Y bien lo est&aacute;n demostrando. &iquest;En sus discursos, d&oacute;nde ha quedado el objetivo irrenunciable de la pol&iacute;tica amable? Se nos ha perdido en el laberinto fantasmal que ha cambiado el sue&ntilde;o por la pesadilla, la elegancia por la bastedad, la imaginaci&oacute;n por el absurdo, la verdad por la mentira, y as&iacute; vayan poniendo sin&oacute;nimos y correspondientes ant&oacute;nimos a voluntad.
    </p><p class="article-text">
        La actualidad atraviesa ahora la mitad de legislatura. La aritm&eacute;tica electoral en este periodo ha engendrado la r&eacute;plica moderna de los monstruos de la raz&oacute;n, el aguafuerte testimonial de un espa&ntilde;ol, Francisco de Goya, que se cans&oacute; de serlo en sus excesos. La ventura le concedi&oacute; el pincel  y los colores, con el contraste del blanco y negro en abundancia, para pintar los engendros con insuperable realismo y demanda urgente de examen de conciencia para la platea de espectadores, incluido el gallinero.
    </p><p class="article-text">
        Desde el minuto uno de la puesta en marcha de las tareas de gobierno, al que se sent&oacute; en sus bancos de la sede ejecutiva y legislativa, le posey&oacute; el mantra del progresismo. Un progresismo de imposible mirada por el retrovisor, siempre adelante, siempre, en remedo perfecto del sarcasmo: <em>&ldquo;De victoria en victoria hasta la derrota final&rdquo;</em>. Inaccesible al inteligente paso atr&aacute;s cuando se est&aacute; al borde del abismo. Actitud, &eacute;sta, trufada del reiterado recurso al miedo cerval al enemigo en forma de extremismo contrario, que es real, pero p&eacute;simamente combatido. No han cesado las alertas del  lobo acechando el ganado, que resultaron ser, si no mentira, s&iacute; exageraci&oacute;n de comportamientos propios. Entre ellos, el nada balad&iacute; de hacer parecer a mucho electorado que la gobernanza se adquiere con el m&iacute;nimo valor pragm&aacute;tico de un plato de lentejas. 
    </p><p class="article-text">
        Mantra de carraca tampoco le ha faltado al grupo mayoritario que ocupa la oposici&oacute;n, en flagrante paradoja, ganador en votos de las &uacute;ltimas elecciones generales, pero iluso olvidadizo de que la ley electoral concede la poltrona a quien m&aacute;s representaci&oacute;n suma en sede legislativa o parlamentaria. Y eso fue lo que pas&oacute; con su adversario, ahora, enemigo. Sencillo: no sum&oacute; donde ten&iacute;a que sumar. No tiene ninguna validez argumental su obsesivo posicionamiento en la deslegitimaci&oacute;n. Mucha de esa imposibilidad num&eacute;rica es achacable al exceso de confianza de su primer candidato, que se crey&oacute; ganador antes de haber vendido el pescado. Error a medias entre el c&aacute;lculo y la jactancia. De ese polvo viene el lodo de la incesante matraca, desde el pitido inicial, de dimisi&oacute;n del presidente del Gobierno y de convocatoria adelantada  de elecciones, dos balas que, por su potencial destructivo, deben guardarse en la rec&aacute;mara, y ser disparadas cuando el implacable ritmo de la pol&iacute;tica lo aconseje. Hoy es una estrategia manoseada y recurrente que repercute en los o&iacute;dos ciudadanos como cansino ruido de carraca.
    </p><h2 class="article-text">La corrupci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        La pol&iacute;tica vuelve a uno de sus reiterados cap&iacute;tulos de hundimiento en el fango: la corrupci&oacute;n. El &uacute;ltimo caso es un torpedo en la l&iacute;nea de flotaci&oacute;n del principal partido de Gobierno. Una diana que, desde los indicios, contiene el resultado del naufragio y el s&aacute;lvese quien pueda. 
    </p><p class="article-text">
        En esas estamos, con un partido opositor descabalgado de su misi&oacute;n ejecutiva por un caso de corrupci&oacute;n, en una moci&oacute;n de censura promovida por quien todav&iacute;a es presidente del Gobierno. A esas siglas le colean a&uacute;n  casos imbricados con esa trama. Pero tiene el cuajo de subirse al p&uacute;lpito de los predicadores a platicar sobre el consejos doy que, para m&iacute;, no tengo.  Igual se hizo a la inversa.
    </p><p class="article-text">
        La n&oacute;mina de corrupciones en socialistas y populares es de tal calibre que no puede tener el perd&oacute;n supremo del olvido as&iacute; como as&iacute;. La salvedad es que callen las carracas y se imponga el h&aacute;bito de los pactos de Estado. Uno, esencial, el compromiso de dejar actuar al poder judicial libre de las ataduras y suspicacias de militancia. Que juzgue y sentencie conforme al principio inviolable de la democracia: inocente hasta que se demuestre lo contrario. Entre tanto, ni un pronunciamiento anticipado.
    </p><p class="article-text">
        El elector tiene que asumir que su voto en la urna es un proceso reflexivo sobre las calidades de Gobierno y Oposici&oacute;n. Las dos caras de la moneda que da valor a la democracia. Hay que votar con el comportamiento de ambos en los platos de la balanza. Dif&iacute;cil papeleta, cuando el ruido interminable de las carracas, ha silenciado la ciencia de la pol&iacute;tica. Y cuando esas estrategias alimentan los monstruos goyescos.
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:#ffd9a1;"><strong>&Aacute;ngel Alonso Carracedo</strong></span><span class="highlight" style="--color:#ffd9a1;"> es licenciado de la segunda promoci&oacute;n de la Facultad de Ciencias de la Informaci&oacute;n de la Universidad Complutense de Madrid. Trabaj&oacute; en la Agencia EFE hasta su jubilaci&oacute;n y es secretario del C&iacute;rculo de Periodistas Leoneses en Madrid. Puede consultarse su extenso curriculum de colaboraciones</span><a href="https://bit.ly/Angel-Alonso-Autor-ILEON-Opinion" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:#ffd9a1;"> pinchando aqu&iacute;</span></a><span class="highlight" style="--color:#ffd9a1;">.</span>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ángel Alonso]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/politica-de-carraca-espana-gobierno-y-oposicion-columna-angel-alonso-la-buhardilla_129_12432014.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 03 Jul 2025 09:00:57 +0000]]></pubDate>
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