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    <title><![CDATA[iLeón - Antonio Boñar]]></title>
    <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/autores/antonio-bonar/]]></link>
    <description><![CDATA[iLeón - Antonio Boñar]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El mando a distancia]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/el-mando-a-distancia-columna-semanal-antonio-bonar-habitacion-con-vistas_129_13418835.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/748425fc-7f2b-481c-8e3a-700213b0c1d3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x555y146.jpg" width="1200" height="675" alt="El mando a distancia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El mando a distancia se ha convertido en el paradigma tecnológico del bienestar más simple, en el símbolo inequívoco de esa comodidad básica que consiste en poder manipular nuestro entorno más cercano sin movernos del sofá</p></div><p class="article-text">
        El mando a distancia es ese aparato sin el que hoy nos resultar&iacute;a complicado entender muchos gestos cotidianos pero que, paradojas del mundo moderno, es tambi&eacute;n ese instrumento sin el que la humanidad ha vivido perfectamente hasta hace cuatro d&iacute;as. Y ahora, adem&aacute;s, uno asiste perplejo a la invasi&oacute;n lenta pero inexorable (parece que se reprodujeran por generaci&oacute;n espont&aacute;nea) de estos peque&ntilde;os dispositivos electr&oacute;nicos. Por ello no es extra&ntilde;o que nuestra capacidad de fabulaci&oacute;n haya trasladado ese peque&ntilde;o poder que reside en una tecla a algo m&aacute;s inherente a la condici&oacute;n humana: el deseo de cambiar tu vida. 
    </p><p class="article-text">
        Imag&iacute;nense por un momento que alguno de esos mandos a distancia que se han hecho fuertes en nuestra casa nos regalara el poder de rebobinar, pausar o acelerar nuestra vida a voluntad. Imaginen que pudi&eacute;ramos poder volver a vivir todos esos instantes de maravillosa felicidad que se ha llevado el viento, que pudi&eacute;ramos acelerar las tristezas cotidianas o que simplemente pudi&eacute;ramos editar a nuestro antojo la pel&iacute;cula de nuestra vida. Ese hipot&eacute;tico mando a distancia con atribuciones tan m&aacute;gicas ser&iacute;a el Santo Grial de nuestra era, ese superpoder que siempre conlleva una responsabilidad. Porque, como sucede en cualquiera de los cuentos escritos o filmados que han jugado de una u otra manera a darnos esa capacidad de manipular el tiempo, tambi&eacute;n con nuestro asombroso aparato la diversi&oacute;n acabar&iacute;a de forma abrupta para que aprendi&eacute;ramos alguna lecci&oacute;n, para dar paso a una moraleja que en el caso que nos ocupa nos invitar&iacute;a a dejarnos de tonter&iacute;as y ejercer el presentismo.
    </p><p class="article-text">
        El presentismo es esa creencia de que &uacute;nicamente existen los eventos en el <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Presente_(tiempo)" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">presente</a>,  una actitud filos&oacute;fica anta la vida que ensalza el <em>carpe diem</em>, ese vivir el momento como &uacute;nica forma de combatir el tedio plomizo de algunos d&iacute;as. Ma&ntilde;ana no existe y ayer no volver&aacute;, esa es la cuesti&oacute;n. Presentismo es tener la conciencia por unos segundos de la felicidad que estamos sintiendo en un determinado momento, del privilegio de estar vivos aqu&iacute; y ahora. Y s&iacute;, ya sabemos que practicar el presentismo es &uacute;nicamente poner tiritas en la herida de la mortalidad, intentar poner vallas al campo, pretender de forma est&eacute;ril que ese tren desmemoriado que viaja inexorablemente hacia el futuro se detenga. Pero saberse feliz y pleno, aunque solo sea por un instante, es el mejor ant&iacute;doto posible para combatir esa misma fugacidad del tiempo de la que somos cautivos. 
    </p><p class="article-text">
        Eso, o hacerse con un mando a distancia de poderes extraordinarios.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Boñar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/el-mando-a-distancia-columna-semanal-antonio-bonar-habitacion-con-vistas_129_13418835.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 31 Jul 2026 17:00:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El mando a distancia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Sociología,España,Televisión]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Al calor del cine: cinco clásicos para un verano]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/cine-de-calor-cinco-clasicos-para-el-verano-critica-de-antonio-bonar_1_13414233.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1c3eff94-c870-4889-8677-5002d1468f38_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x544y416.jpg" width="1200" height="675" alt="Al calor del cine: cinco clásicos para un verano"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una nueva ola de calor cubre los paisajes de esta península ya tristemente acostumbrada a vivir bajo sus rojos presagios. En el cine, en cambio, las altas temperaturas hacen sudar la pantalla en forma de turbios deseos e historias abrasadoras</p></div><p class="article-text">
        El cine ha desplegado infinitos veranos sobre la pantalla, derroches de calor que se han instalado para siempre entre nuestros recuerdos. Algunas de esas pel&iacute;culas han retratado veranos sure&ntilde;os y t&oacute;rridos, relatos que quedan suspendidos sobre un calor h&uacute;medo y asfixiante. 
    </p><p class="article-text">
        En otras las altas y sofocantes temperaturas atraviesan la pantalla para arrebatarnos, para sumergirnos bajo oscuras tentaciones. Y otras nos hablan de primeras veces, de veranos que pertenecen a otras edades. 
    </p><p class="article-text">
        En cualquier caso, aqu&iacute; les dejo cinco cl&aacute;sicos para refugiarse del bochorno que invade las calles ante ese otro calor que desprende el buen cine.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Un tranv&iacute;a llamado deseo</strong> (1951) &mdash; <a href="https://www.filmaffinity.com/es/name.php?name-id=757842071" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Elia Kazan</a>
    </p><p class="article-text">
        La obra de Tennessee Williams encuentra su mejor expresi&oacute;n en este opresivo drama que derrama deseos y excesos sobre la pantalla. Marlos Brando sin camiseta como s&iacute;mbolo sexual de una &eacute;poca y Vivien Leigh descendiendo hacia la locura en ese piso diminuto donde las frases de dialogo suenan como pu&ntilde;ales. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Doce hombres sin piedad </strong>(1957) &mdash; <a href="https://www.filmaffinity.com/es/name.php?name-id=435435282" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sidney Lumet</a> 
    </p><p class="article-text">
        Drama judicial de una vigencia argumental y estil&iacute;stica totalmente intacta. Teatro llevado al cine con una magistral realizaci&oacute;n y unas interpretaciones exactas y llenas de elocuencia expresiva. Doce desconocidos deliberando sobre la vida de un hombre bajo un calor asfixiante. Sudor y palabras impacientes para llegar a un veredicto.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La gata sobre el tejado de zinc </strong>(1958) &mdash; <a href="https://www.filmaffinity.com/es/name.php?name-id=736277976" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Richard Brooks</a>
    </p><p class="article-text">
        De nuevo Tennessee Williams llevado al cine y de nuevo otra memorable e ic&oacute;nica pareja protagonista. Paul Newman y Elisabeth Taylor despliegan sobre la pantalla un derroche interpretativo bajo la luz ardiente de un verano abrasivo y sure&ntilde;o. La avaricia, la mentira y el bourbon se cocinan a fuego lento en esta obra que es perfecta para disfrutar en una noche insomne de verano.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Verano del 42 </strong>(1971) &mdash; <a href="https://www.filmaffinity.com/es/name.php?name-id=515188434" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Robert Mulligan</a>
    </p><p class="article-text">
        Hay veranos habitados por la nostalgia de las primeras veces. Veranos sentimentales  como este que narra el despertar sexual de un adolescente atra&iacute;do por una bella mujer que acaba de perder a su marido en la Segyba Guerra Mundial. Bella pel&iacute;cula que nos transporta a esa edad del descubrimiento, a esa piel encendida que pertenece a su tiempo irrepetible.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Fuego en el cuerpo </strong>(1981) &mdash; <a href="https://www.filmaffinity.com/es/name.php?name-id=658340409" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Lawrence Kasdan</a>
    </p><p class="article-text">
        Pel&iacute;cula que revitaliz&oacute; el cine negro a principios de los ochenta con una historia donde el deseo y la traici&oacute;n atraviesan la pantalla. Pocas veces se ha retratado ese sofocante calor que nos aturde hasta perder la cabeza como en este thriller que combina crimen y sudor a partes iguales. Kathleen Turner llegar&iacute;a para quedarse y convertirse en mito er&oacute;tico de los ochenta.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Boñar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/cine-de-calor-cinco-clasicos-para-el-verano-critica-de-antonio-bonar_1_13414233.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 29 Jul 2026 16:30:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Al calor del cine: cinco clásicos para un verano]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cine,Verano]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El tema del vagabundo]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/el-tema-del-vagabundo-columna-semanal-antonio-bonar-habitacion-con-vistas_129_13404081.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d2556605-1915-45b4-a12f-cce66c098d44_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El tema del vagabundo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El plan siempre es el mismo, cargarse la mochila a la espalda y caminar los infinitos caminos que ofrece esta deslumbrante península, este país de países que regala al viajero imponentes paisajes y pueblos tejidos por el tiempo</p></div><p class="article-text">
        Es curioso c&oacute;mo los planes se antojan colosales cuando solo existen en nuestra mente y no empiezan a verse abordables hasta que damos el primer paso, el m&aacute;s importante, el de tomar la decisi&oacute;n y situarse en el punto de partida. Es entonces cuando todos los pensamientos, agoreros o ilusionantes, se quedan en nada, se desvanecen como diminutas entelequias sin importancia ante la gigantesca determinaci&oacute;n de comenzar a sumar pasos sobre el camino. A partir de ese momento solo existe un hermoso e imbatible plan, levantarse cada ma&ntilde;ana y caminar el mundo, ser un vagabundo sin prisas ni calendarios. 
    </p><p class="article-text">
        Ser vagabundo es convertirse por unas semanas en esa clase de tipo errante que vaga por el mundo sin domicilio fijo, que va de un lugar a otro sin asentarse en ninguno, un habitante de los caminos que se enfrenta cada ma&ntilde;ana a la liviana responsabilidad de no importarle demasiado donde terminar&aacute; comiendo o durmiendo. Ese deambular por los paisajes, ese antiguo impulso del vagabundo, es una forma de vida que tiene injustamente asociadas unas connotaciones peyorativas, que emparentamos frecuentemente con la holgazaner&iacute;a y nos olvidamos de hacerlo con la palabra libertad. Porque si hay algo m&aacute;gico en ese estado de &aacute;nimo que combate el peso sin alas de la rutina de los d&iacute;as, es precisamente esa impagable sensaci&oacute;n de pertenecer al cosmos, de no tener que rendir cuentas a nadie ni a nada, de cincelar nuestro esp&iacute;ritu con los amaneceres y atardeceres que mueven el tiempo. 
    </p><p class="article-text">
        Los vagabundos son hombres de condici&oacute;n inquieta y despegada que viven al margen de lo establecido, comentaba Ortega y Gasset en su ensayo <a href="https://sites.google.com/site/edfabra/home/excerptreviewsstoriespoems/ortega-y-gasset---el-tema-del-vagabundo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El tema del vagabundo</em></a>. En ese extraordinario texto publicado dentro de su obra <a href="https://www.alianzaeditorial.es/libro/bibliotecas-de-autor/el-espectador-i-y-ii-jose-ortega-y-gasset-9788491044789/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El Espectador</em></a><em>, </em>Ortega contrasta la vida n&oacute;mada de estos trotamundos que recorren los caminos sin oficio ni beneficio con la inmovilista sociedad espa&ntilde;ola de su &eacute;poca, presidida por lo que llam&oacute; una &lsquo;estabilidad pl&uacute;mbea y una monoton&iacute;a aldeana&rsquo;. Esa forma de ignorancia que adorna a aquellos que nunca han salido de su pueblo o del carril vital que ten&iacute;an asignado desde ni&ntilde;os, sigue tan vigente como entonces en esta Espa&ntilde;a nuestra contempor&aacute;nea y presumiblemente abierta al mundo. Puede que los vagabundos sean incapaces de echar ra&iacute;ces en ning&uacute;n lugar, pero precisamente por eso son cosmopolitas sin pretenderlo, esa clase de tipos que se mueven por el mundo siguiendo &uacute;nicamente sus impulsos y protagonizando el fascinante espect&aacute;culo de la precariedad. Y eso, ejercer por unos meses el noble ejercicio del vagabundeo, es algo que se deber&iacute;a ense&ntilde;ar en las escuelas de la vida. Conocer la precaria y fascinante bohemia del viajero sin destino es algo que, definitivamente, todos deber&iacute;amos experimentar de vez en cuando. Aunque solo sea para descubrir el insignificante tama&ntilde;o de nuestras cavilaciones ante la inabarcable vastedad del mundo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Boñar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/el-tema-del-vagabundo-columna-semanal-antonio-bonar-habitacion-con-vistas_129_13404081.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 Jul 2026 17:00:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Excursiones,Patrimonio,Medio Ambiente,Vecinos,España]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['La odisea': cine en estado puro]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/la-odisea-cine-en-estado-puro-critica-por-antonio-bonar_1_13399732.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/54e1c288-9e71-41b0-9673-5d4169b0f1a9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;La odisea&#039;: cine en estado puro"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La esperada película llega a las pantallas de la provincia cumpliendo con creces todas las expectativas generadas. La cinta de Christopher Nolan es ya uno de los títulos del año: cine en estado puro</p></div><p class="article-text">
        El cine como la m&aacute;s poderosa herramienta did&aacute;ctica del presente. El cine como sublime arma ideol&oacute;gica, como arte que cuenta la sociedad que lo ha gestado, como archivo del mundo que entender&aacute;n las futuras generaciones. El cine como continente de los colores y las palabras que explicar&aacute;n nuestra historia. El cine que esconde en el tiempo que dura una pel&iacute;cula todas esas dudas y revelaciones que explican los cuentos de los hombres. El cine que nos regala la necesaria perspectiva sobre ese otro tiempo m&aacute;s prosaico del devenir de nuestros d&iacute;as. El cine que, dec&iacute;a Hitchcock, es como la vida pero sin las partes aburridas. El cine, las buenas pel&iacute;culas, la ficci&oacute;n, ese espejo deformado y necesario de la realidad. En el fondo y en la piel, eso es <a href="https://www.filmaffinity.com/es/film546833.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La odisea</em></a>, cine en estado puro.
    </p><p class="article-text">
        Antes de nada, a este espectador poco le importa el eterno debate sobre la fidelidad dial&eacute;ctica o est&eacute;tica de la pel&iacute;cula de Nolan al poema original de Homero. Ese es tema de discusi&oacute;n para historiadores o expertos en la obra que cuenta el eterno regreso a casa de Odiseo, no para cr&iacute;ticos de cine como este quien escribe. Solo explicar que el cine es precisamente relevante por tener esa maravillosa capacidad de proponer nuevos relatos, alejados o no de su verdad m&aacute;s can&oacute;nica. Cualquier ficci&oacute;n es una obra personal que est&aacute; indefectiblemente traspasada por la visi&oacute;n de su autor. Y eso es lo que diferencia el arte genuino de la mediocre imitaci&oacute;n. Insisto, este espectador no tiene argumentos para discutir si el director se ha tomado ciertas licencias hist&oacute;ricas o argumentales, si acaso para explicar porque <em>La odisea</em> le ha parecido una audaz, ins&oacute;lita y poderosa pel&iacute;cula de cine.
    </p><p class="article-text">
        Nolan cuenta ese largo camino de regreso a casa del h&eacute;roe sin dejarse nada en el tintero: la gruta del c&iacute;clope, los gigantes de armadura plateada en el bosque, el encuentro revelador con Tiresias en el Hades, el episodio con la hechicera Circe que transforma hombres en cerdos o la escena con las sirenas, cuyos cantos seductores son todas las promesas que los humanos no pudieron cumplir. Y el caballo de Troya que desata la destrucci&oacute;n y posterior arrepentimiento de Odiseo, el amor eterno por Pen&eacute;lope o el viaje de Tel&eacute;maco. Y lo hace con un arrollador sentido del espect&aacute;culo, con esos montajes marca de la casa que van creando una atm&oacute;sfera <em>in crescendo</em> a partir de la rotunda cadencia musical de las percusiones, un envoltorio monumental que te mantiene con los ojos como platos durante las casi tres horas de metraje. 
    </p><p class="article-text">
        Aunque toda esa espectacularidad no valdr&iacute;a de nada sin un gui&oacute;n, escrito por el propio Nolan, tan certero como profundo. Porque la sustancia dram&aacute;tica de la cinta posee tambi&eacute;n una fuerza indomable. En ese sentido la pel&iacute;cula de Nolan es una actualizaci&oacute;n de los cantos po&eacute;ticos de Homero que no pierde un &aacute;pice de la clarividente y casi m&iacute;stica reflexi&oacute;n sobre la condici&oacute;n humana que encontramos en el original. La aventura, la fantas&iacute;a, el amor, la guerra, la lealtad, la corrupci&oacute;n moral, el arrepentimiento, el desaf&iacute;o a los dioses, el viaje como l&uacute;cida y trascendente  met&aacute;fora de otro viaje, el interior, el que transforma definitivamente a nuestro h&eacute;roe. Todo cabe en esta obra colosal que nos recuerda que el cine sigue siendo una forma de expresi&oacute;n art&iacute;stica vigente y necesaria.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Boñar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/la-odisea-cine-en-estado-puro-critica-por-antonio-bonar_1_13399732.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 22 Jul 2026 16:30:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Cine,Internacional]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La final]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/la-final-futbol-mundial-2026-espana-argentina-columna-semanal-antonio-bonar-habitacion-con-vistas_129_13386720.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/41e5539a-21f7-4eca-8171-0690770dddea_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La final"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Esconde la pelota, pasa la pelota. Tan fácil de decir cono difícil de ejecutar. España le ha dado un repaso histórico a Francia, sin ruido y con una humildad admirable. Estamos en la final</p></div><p class="article-text">
        Podr&iacute;a haber sido cualquier otro pa&iacute;s el que diera tal ejemplo de pundonor y honestidad jugadora, cualquier otro rinc&oacute;n del mundo y sus habitantes podr&iacute;an haber sabido ganar tan bien como los nuestros. Esto no va de tribus, somos m&aacute;s inteligentes y menos nacionalistas de gaceta de provincias que aquellos que no han le&iacute;do un libro en su vida, sean de la naci&oacute;n o rinc&oacute;n del mundo que sean. Sabemos que somos igual de fr&aacute;giles o poderosos que los dem&aacute;s, que casi nada nos separa de todas las dem&aacute;s tribus con bandera que han participado en este Mundial. Ahora bien, esta pandilla de futbolistas ha demostrado tener alg&uacute;n talento m&aacute;s que la ya de por s&iacute; admirable agudeza para participar de esa redonda y maravillosa sinfon&iacute;a del bal&oacute;n que han mostrado al mundo. Son buenos chavales, buenos guajes, que dir&iacute;amos por estos lares. Buenos en el sentido m&aacute;s puro del t&eacute;rmino, saben ganar y perder, saben que nada empieza y acaba en uno mismo.
    </p><p class="article-text">
        La final contra Argentina, un pa&iacute;s hermano y que ocupa tambi&eacute;n un rinc&oacute;n muy especial en el coraz&oacute;n de este cronista, ser&aacute; un hermoso ep&iacute;logo, el partido so&ntilde;ado. Este duelo entre los dos mejores equipos del campeonato ser&aacute; el premio ultimo despu&eacute;s de tanto esfuerzo y tantas batallas enfrentadas. Aunque simplificando hasta lo esencial y emulando al inefable M. Rajoy, ese inesperado cronista deportivo que nos regalado el Mundial, ese premio de jugar el partido m&aacute;s importante de sus vidas ser&aacute; la recompensa final para todos esos guerreros de la pelota que se lo han trabajado a pulso. El logro de ganar no es m&aacute;s que la consecuencia de hacer las cosas bien. Y a&uacute;n as&iacute;, no siempre se gana. Los que nos hemos educado bajo los preceptos de la moral cat&oacute;lica ya asimilamos desde ni&ntilde;os la idea de correspondencia entre mal acto y castigo, o buen acto y premio. Pero la vida es mucho m&aacute;s compleja que el resultado final de un partido, est&aacute; llena de matices, la inabarcable verdad se esconde detr&aacute;s de cada diminuto detalle. 
    </p><p class="article-text">
        Ese partidazo contra Argentina ser&aacute; el punto final de una larga trayectoria, la guinda del pastel. Porque un premio es b&aacute;sicamente eso, el &uacute;ltimo eslab&oacute;n de cualquier reto, sea personal o colectivo, diminuto o gigantesco, absurdo o coherente, noble o malvado. Lo que es seguro es que el final de este Mundial de F&uacute;tbol dejar&aacute; una extra&ntilde;a sensaci&oacute;n de vac&iacute;o tras de s&iacute;. Ya lo dijo mejor que nadie Elizabeth Taylor en una de las semblanzas que aparecen en el estupendo libro de Truman Capote, <a href="https://www.anagrama-ed.es/libro/compactos/retratos/9788433966704/CM_239" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Retratos</em></a>: &ldquo;Cuando encuentras lo que siempre has deseado, eso no es el principio de un comienzo, es el principio del fin&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Boñar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/la-final-futbol-mundial-2026-espana-argentina-columna-semanal-antonio-bonar-habitacion-con-vistas_129_13386720.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 17 Jul 2026 17:00:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La final]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Fútbol,España,Internacional]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Miguel Ángel Blanco: las 48 horas que lo cambiaron todo']]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/jon-sistiaga-documental-netflix-miguel-angel-blanco-las-48-horas-que-lo-cambiaron-todo-en-espana-contra-eta-critica-de-cine-por-antonio-bonar_1_13383408.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/37a47bd6-0600-43bc-a720-b400ca10c2dc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;Miguel Ángel Blanco: las 48 horas que lo cambiaron todo&#039;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hace 29 años España se movilizaba ante el chantaje asesino de ETA. Fueron 48 horas de indignación y dolor que ahora el periodista Jon Sistiaga condensa en este documental estrenado en Netflix</p></div><p class="article-text">
        Comentaba el propio Sistiaga, director y narrador del documental, que no cre&iacute;a que fuera casualidad que los m&aacute;s j&oacute;venes no supieran absolutamente nada de lo que fue uno de los episodios m&aacute;s sangrientos y vergonzantes de la reciente historia de Espa&ntilde;a: los 60 a&ntilde;os de asesinatos, secuestros, extorsiones y fanatismo dogm&aacute;tico de ETA. 
    </p><p class="article-text">
        Una banda de miserables que se paso d&eacute;cadas intentando sabotear la incipiente democracia espa&ntilde;ola poniendo muertos encima de la mesa bajo la abyecta premisa de cuanto peor, mejor. Y con una sociedad vasca que, hasta el punto sin retorno que marcar&iacute;a para la banda el secuestro y asesinato de Miguel &Aacute;ngel Blanco, reaccionaba con una deleznable tibieza ante los cr&iacute;menes de ETA, con una incomprensible especie de esquizofrenia que rechazaba en gran medida el terrorismo pero que tambi&eacute;n lo consideraba algo tan inherente al pa&iacute;s como el <em>chirimiri </em>o salir <em>de potes </em>con la cuadrilla. Por eso resulta tan chirriante que en el Pa&iacute;s Vasco contempor&aacute;neo se haya silenciado que el partido m&aacute;s votado es el mismo que hasta hace cuatro d&iacute;as amparaba a todos esos criminales que ten&iacute;an el totalitarismo como objetivo, el nacionalismo extremo como credo, la violencia como instrumento, el fanatismo como dogma y un tufillo asqueroso a superioridad racial y &eacute;tnica.
    </p><p class="article-text">
        Todo cambiar&iacute;a con las 48 horas que cuenta este necesario documental. El rescate de Ortega Lara despu&eacute;s de 532 d&iacute;as de ominoso secuestro hab&iacute;a sacudido a una bestia que apenas unos pocos d&iacute;as m&aacute;s tarde volver&iacute;a a mostrar sus fauces amorales y criminales con la ejecuci&oacute;n programada de Miguel &Aacute;ngel Blanco. Este secuestro y el posterior asesinato del concejal de Ermua fue la gota que colm&oacute; el vaso, un punto de inflexi&oacute;n en el que la sociedad vasca y espa&ntilde;ola mostrar&iacute;a sin ning&uacute;n atisbo de duda que ya no aguantaba m&aacute;s, el principio del fin para ETA.
    </p><p class="article-text">
        Este documental <a href="https://www.filmaffinity.com/es/film245374.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Miguel &Aacute;ngel Blanco: las 48 horas que lo cambiaron todo</em></a> sirve entre otras cosas para recordarnos que aquello sucedi&oacute; de verdad, que esos miserables que ahora van dando lecciones de paz estuvieron matando o encubriendo a los terroristas hasta hace muy poco. Eso es lo que m&aacute;s indigna, que los mismos que miraban para otro lado o que incluso tuvieron el poder de parar mucha de aquella sangre (l&eacute;ase por ejemplo la despreciable figura de Otegui) vayan ahora predicando buenas palabras y dando a entender a las nuevas generaciones que ellos trajeron la paz. Es de una crueldad indignante que a&uacute;n no hayan pedido perd&oacute;n a muchas de las v&iacute;ctimas, o a la sociedad en su conjunto; que se hayan negado a colaborar con la justicia espa&ntilde;ola en la resoluci&oacute;n de los m&aacute;s de trescientos asesinatos que a&uacute;n siguen en el limbo; que todav&iacute;a se celebren homenajes institucionales a muchos de aquellos asesinos, con todos esos carteles triunfalistas que vemos en cualquier casco viejo de los pueblos y ciudades del Pa&iacute;s Vasco y que dan ganas de vomitar. 
    </p><p class="article-text">
        Hasta que ese mezquino relato no se agote, hasta que este pa&iacute;s no asuma que tiene otra memoria hist&oacute;rica que revisar con justicia moral, no se habr&aacute;n cerrado las heridas. Porque siempre se trata de lo mismo: una sociedad que quiera avanzar hacia formas de civilizaci&oacute;n m&aacute;s sofisticadas y justas nunca debe olvidar sus episodios m&aacute;s infames. 
    </p><p class="article-text">
        Ya saben, para no estar condenada a repetirlos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Boñar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/jon-sistiaga-documental-netflix-miguel-angel-blanco-las-48-horas-que-lo-cambiaron-todo-en-espana-contra-eta-critica-de-cine-por-antonio-bonar_1_13383408.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 15 Jul 2026 16:30:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['Miguel Ángel Blanco: las 48 horas que lo cambiaron todo']]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cine,Documentales,España]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tormentas de verano]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/tormentas-de-verano-columna-semanal-antonio-bonar-habitacion-con-vistas_129_13370225.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c3346d75-13a2-4ddf-8825-1941fb7fb0da_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Tormentas de verano"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Esta época estival suele venir acompañada de todas esas tormentas de verano que rompen la rutina calurosa de los días con estruendosa rotundidad, hipnóticos desgarros del cielo que también pueden traer la destrucción en forma de llamas</p></div><p class="article-text">
        Las tormentas de verano se anunciaban con un rumor de nubes que agitaba el aire y oscurec&iacute;a el cielo. En esas tardes de tormenta los juegos se trasladaban a la galer&iacute;a, y hab&iacute;a cierta emoci&oacute;n en contemplar la lluvia a trav&eacute;s del cristal mientras discurr&iacute;amos alguna forma de pasar las horas. Siempre acab&aacute;bamos contando historias de terror. Y casi siempre, alguna acontec&iacute;a en un internado. Los internados pasaban a ser entonces lugares l&uacute;gubres que se llenaban de fantasmas por la noche, enormes y viejos edificios que escond&iacute;an terror&iacute;ficos secretos en sus entra&ntilde;as. Y hab&iacute;a algo revelador y excitante en el ingenuo miedo que sent&iacute;amos al escuchar esas historias de fantasmas. Las tardes se llenaban lentamente de oscuros presagios, de tr&eacute;mulas y acechantes sombras. Y era el cadencioso murmullo de la lluvia lo &uacute;nico que nos proteg&iacute;a del silencio.
    </p><p class="article-text">
        Ahora que ya hemos alcanzado esa edad adulta en la que tenemos que tomar decisiones, esos destellos luminosos que tanto nos fascinaban en la infancia vienen cargados de otro tipo de presagios m&aacute;s prosaicos pero igual de terror&iacute;ficos. Los rayos ya fueron responsables el pasado verano de los mayores incendios que sufri&oacute; nuestra tierra. Son especialmente peligrosos cuando surgen de esa contradicci&oacute;n que llamamos tormentas secas. Los fuertes vientos que suelen acompa&ntilde;ar a las tormentas hacen el resto al catalizar con devastadoras consecuencias la propagaci&oacute;n del fuego, la diab&oacute;lica danza de las llamas sobre el paisaje. Unos rayos que han vuelta a ser los principales causantes estos d&iacute;as del grave incendio ocurrido en el Parque Nacional de Picos de Europa, en Ribota de Sajambre, o del que a&uacute;n se mantiene activo en Espina de Tremor. 
    </p><p class="article-text">
        Es la eterna contradicci&oacute;n entre lo bello y lo da&ntilde;ino, las mismas tormentas de verano que son capaces de encender el asombro m&aacute;s puro son capaces tambi&eacute;n de causar ese dolor esencial e &iacute;ntimo que sentimos al ver nuestros montes arder. A&uacute;n con todo, observar c&oacute;mo el cielo se rompe ajeno al paso del tiempo, con esa deslumbrante fuerza que ninguna moderna tecnolog&iacute;a puede reproducir, sigue siendo uno de los espect&aacute;culos m&aacute;s maravillosos que la naturaleza puede regalarnos. Aunque eso s&iacute;, nunca superar&aacute; al hombre que observa, porque ese hombre que est&aacute; viendo el fen&oacute;meno natural es consciente de su arrolladora belleza. Y la tormenta, en cambio, nunca sabr&aacute; que contiene en su interior el mismo salvaje poder de embrujarnos irremediablemente o de arrasar nuestros paisajes.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Boñar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/tormentas-de-verano-columna-semanal-antonio-bonar-habitacion-con-vistas_129_13370225.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 10 Jul 2026 17:00:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Tormentas de verano]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Verano,León,Meteorología,Vecinos,Literatura,Montaña,Incendios Forestales,España]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El fútbol en el cine: ocho películas para un Mundial]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/ocho-peliculas-de-futbol-para-el-mundial-2026-critica-de-cine-por-antonio-bonar_1_13363814.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ee6dce20-42b4-4dfb-ad77-0c3fd1b6e950_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x561y300.jpg" width="1200" height="675" alt="El fútbol en el cine: ocho películas para un Mundial"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El Mundial de Fútbol sigue acaparando portadas y conversaciones. Cuando entra en su fase más decisiva recordamos algunas de las mejores películas que han abordado este deporte universal</p></div><p class="article-text">
        La pel&iacute;culas que se han acercado al mundo del f&uacute;tbol hablan de aspiraciones tan humanas y universales como el esfuerzo, la identidad, la esperanza en la victoria o la amargura de una derrota. 
    </p><p class="article-text">
        Detr&aacute;s de cada camiseta hay una familia, un barrio, una infancia y un sue&ntilde;o. Y detr&aacute;s de cada partido hay una historia que merece ser contada. 
    </p><p class="article-text">
        Estas son algunas de esas historias en las que el cine ha enfocado su mirada sobre un deporte &uacute;nico que estos d&iacute;as concentra los anhelos de todo el planeta.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Evasi&oacute;n o victoria</strong></em> (1981) John Huston &ndash; Estados Unidos 
    </p><p class="article-text">
        Un cl&aacute;sico imperecedero que condensa toda la magia de este deporte y que es perfecta para ver en familia, con las suficientes dosis de nostalgia para los adultos y un impecable sentido de la aventura que tambi&eacute;n atrapar&aacute; a los m&aacute;s peque&ntilde;os. Pel&eacute;,  Booby Moore, Paul Van Himst o Ardiles cuelgan las botas por un rato para convertirse en solventes actores.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Quiero ser como Beckham</strong></em> (2002) <a href="https://www.filmaffinity.com/es/name.php?name-id=408078834" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Gurinder Chadha</a> &ndash; Reino Unido
    </p><p class="article-text">
        Fue un bombazo en las taquillas brit&aacute;nicas. Emocionante comedia que celebra el mestizaje, la tolerancia y el feminismo con una naturalidad apabullantes. Da lo que promete, entretenimiento y buenos sentimientos para pasar un buen rato.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Offside</strong></em> (2006) <a href="https://www.filmaffinity.com/es/name.php?name-id=900512416" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jafar Panahi</a> &ndash; Ir&aacute;n
    </p><p class="article-text">
        Premiada comedia que utiliza el f&uacute;tbol como perfecta coartada narrativa para reivindicar los derechos de las mujeres en Ir&aacute;n. Una alegre y bulliciosa alegor&iacute;a social que abandona en el espectador un profundo mensaje desde su inteligente sentido del humor.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>El camino de San Diego </strong></em>(2006) <a href="https://www.filmaffinity.com/es/name.php?name-id=911766589" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Carlos Sorin</a> &ndash; Argentina
    </p><p class="article-text">
        Pel&iacute;cula de carretera<em> </em>que nos cuenta las peripecias de Tati, un joven sin trabajo de Misiones que emprende un viaje a la capital para ver a Maradona. Filme que mira con infinita ternura a los perdedores, que rebosa de buenos sentimientos y humanidad.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>The Damned United </strong></em>(2009) <a href="https://www.filmaffinity.com/es/name.php?name-id=767585019" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Tom Hooper</a> &ndash; Reino Unido
    </p><p class="article-text">
        Realismo brit&aacute;nico del bueno para contar la historia de Brian Clough, inefable entrenador que llegaba a un Leeds United campe&oacute;n para remover los cimientos de un club conocido por su juego agresivo y poco vistoso. Excelentes interpretaciones para una de las mejores pel&iacute;culas ambientadas en el mundo del f&uacute;tbol que se han rodado nunca.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Mi Mundial</strong></em> (2017) <a href="https://www.filmaffinity.com/es/name.php?name-id=735633444" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Carlos Andr&eacute;s Morelli</a> &ndash; Uruguay
    </p><p class="article-text">
        Otra de esas pel&iacute;culas para ver en familia, disfrutable a partes iguales por padres e hijos. Meritoria y muy futbolera historia que narra las peripecias de un chaval y su familia en busca del &eacute;xito en una profesi&oacute;n que no suele conceder segundas oportunidades.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Muy lejos </strong></em>(2025) <a href="https://www.filmaffinity.com/es/name.php?name-id=232730987" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Gerard Oms</a> &ndash; Espa&ntilde;a
    </p><p class="article-text">
        Para un servidor esta fue una de las mejores pel&iacute;culas espa&ntilde;olas del pasado a&ntilde;o, una obra en la que el f&uacute;tbol &uacute;nicamente sirve como excusa argumental para despu&eacute;s derivar con una lucidez y honestidad apabullantes hacia el mejor cine social. Deslumbrante &oacute;pera prima de su director y brillante interpretaci&oacute;n de Mario Casas.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Pioneras: solo quer&iacute;an jugar </strong></em>(2026) <a href="https://www.filmaffinity.com/es/name.php?name-id=483540836" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Marta D&iacute;az de Lope D&iacute;az</a> &ndash; Espa&ntilde;a
    </p><p class="article-text">
        Esta pel&iacute;cula que narra los primeros intentos de formar un equipo de futbol femenino en los a&ntilde;os 70 acaba de aterrizar en las salas espa&ntilde;olas. Acertada mezcla de drama, mordaz sentido del humor y feminismo amable. Costumbrista y conmovedora, una pel&iacute;cula tan necesaria como refrescante.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Boñar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/ocho-peliculas-de-futbol-para-el-mundial-2026-critica-de-cine-por-antonio-bonar_1_13363814.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 08 Jul 2026 11:35:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El fútbol en el cine: ocho películas para un Mundial]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cine,Internacional,Fútbol]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Todos somos esas hojas de hierba]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/todos-somos-esas-hojas-de-hierba-columna-semanal-antonio-bonar-habitacion-con-vistas_129_13352648.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0326321d-419a-4b5c-bffc-c7153ec9d9c9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Todos somos esas hojas de hierba"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Fue una suerte de conjunción milagrosa entre el sol y el azar lo que generaría las condiciones perfectas para que surgieran los cambios estacionales en nuestro planeta, y con ello el deslumbrante mundo vegetal y animal que hoy conocemos</p></div><p class="article-text">
        Hay una foto que permanece suspendida en el imaginario colectivo de la humanidad: la primera imagen de la Tierra tomada desde el espacio en 1968. Ya saben a cual me refiero, esa en la que vemos nuestro planeta con una parte oscurecida y la otra mitad hermosamente iluminada por la luz que desprende el sol. 
    </p><p class="article-text">
        Es una imagen que, junto al desarrollo tecnol&oacute;gico que permiti&oacute; establecer nuevos par&aacute;metros de comunicaci&oacute;n, cambiar&iacute;a para siempre el pensamiento y la conciencia del ser humano, la forma de percibirnos a nosotros mismos. Por primera vez el planeta que habitamos dej&oacute; de ser una abstracci&oacute;n para convertirse en algo tangible, en algo tan concreto como fr&aacute;gil. Dos a&ntilde;os despu&eacute;s de esa hist&oacute;rica foto surgir&iacute;a el primer movimiento ecologista.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La Tierra vista desde la Luna en la famosa imagen de 1968, &#039;Earthrise&#039;..                            </span>
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        El pensamiento cient&iacute;fico es lo que nos ha tra&iacute;do hasta aqu&iacute;, lo que nos ha permitido vivir cien a&ntilde;os o agrandar nuestra visi&oacute;n del mundo hasta limites insospechados, lo que nutre nuestra curiosidad, esa cualidad tan intr&iacute;nsecamente humana que nos ha impulsado desde el origen de los tiempos a mirar a nuestro alrededor y hacernos preguntas. Y es esa misma ciencia la que lleva tiempo predicando en el &aacute;rido desierto de la ignorancia humana sobre lo que se nos viene encima si no tomamos medidas sobre el calentamiento global. Porque es ciertamente aterrador comprobar como, con los datos en la mano y despu&eacute;s de d&eacute;cadas de desidia, la situaci&oacute;n actual es algo m&aacute;s que delicada: alteraciones clim&aacute;ticas que preceden a cat&aacute;strofes naturales, desaparici&oacute;n de miles de especies, sequ&iacute;as, inundaciones, hambrunas, &eacute;xodos humanos&hellip; 
    </p><p class="article-text">
        Todos esos devastadores gritos de la naturaleza se han acentuado de forma visible para cualquiera que quiera verlo en los &uacute;ltimos treinta a&ntilde;os. Unos desastres que aqu&iacute;, en nuestra tierra, suelen tomar la forma del fuego. En lo que va de verano ya hemos visto arder montes y bosques del Bierzo o de Valdepielago, de Sajambre o de Sahag&uacute;n. Y aunque de momento parecen controlados, la cruda experiencia de los &uacute;ltimos a&ntilde;os nos dice que volveremos a asistir entre la indignaci&oacute;n y una dolosa indiferencia a otro de esos &uacute;ltimamente frecuentes veranos incendiarios, que volveremos a escuchar por las noches el lamento rojo de los &aacute;rboles, el murmullo quemado de ese humo que se lleva los paisajes de nuestra infancia. 
    </p><p class="article-text">
        Esas llamas elev&aacute;ndose sobre nuestro mundo son capaces de imbuirnos dentro de una tristeza tan &iacute;ntima que solo puede nacer de las entra&ntilde;as, que solo se puede entender desde la piel. Porque cuando nuestros bosques sangran fuego e impotencia tambi&eacute;n ardemos nosotros por dentro. 
    </p><p class="article-text">
        Todos somos esas hojas de hierba a las que cantaba en sus versos Walt Whitman.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Boñar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/todos-somos-esas-hojas-de-hierba-columna-semanal-antonio-bonar-habitacion-con-vistas_129_13352648.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 03 Jul 2026 17:00:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Todos somos esas hojas de hierba]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Medio Ambiente,Biología,Vecinos,Montaña,León,España]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Geopolítica]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/geopolitica-trump-y-la-guerra-de-iran-columna-semanal-antonio-bonar-habitacion-con-vistas_129_13316426.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/77e9f75e-5ed6-4c21-92c1-6fe5a62abd23_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Geopolítica"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Trump ha anunciado por enésima vez el fin de la Guerra de Irán. Parece que esta vez va en serio, el inefable presidente norteamericano y Pezeshkian han rubricado un plazo de 60 días de negociaciones para alcanzar un acuerdo definitivo</p></div><p class="article-text">
        Buscas en el diccionario de la RAE el significado de ese t&eacute;rmino tan manoseado por los gobernantes de este santo planeta: geopol&iacute;tica. Por lo visto es la ciencia que pretende fundar la pol&iacute;tica nacional o internacional en el estudio sistem&aacute;tico de los factores geogr&aacute;ficos, econ&oacute;micos, raciales, culturales y religiosos. Y no s&eacute; a ustedes, pero a uno todo esto le sigue sonando a cortina verbal para ocultar los interesados tejemanejes de unos cuantos arribistas y amorales dirigentes. Unos pol&iacute;ticos que utilizan su &aacute;mbito de poder para obtener m&aacute;s poder y para no defraudar a esas grandes corporaciones econ&oacute;micas que, en muchos casos, son las que les han colocado a los mandos del gran tablero geopol&iacute;tico mundial. &iexcl;Toma ya! La verdad es que cuando sueltas la palabrita en cuesti&oacute;n te quedas como nuevo.
    </p><p class="article-text">
        El mejor ejemplo de todos esas turbias motivaciones que mueven la geopol&iacute;tica actual lo encontramos, c&oacute;mo no, en la pol&iacute;tica exterior que ejerce un tipo tan caprichoso como Trump y que ha llegado al paroxismo con esta absurda guerra (&iquest;No lo son todas?). Tener a los mandos de la mayor potencia econ&oacute;mica y militar del mundo a este peligroso cantama&ntilde;anas ha podido desembocar en una autentica tragedia. El personaje ya hab&iacute;a mostrado al mundo en cada una de sus verborreicas apariciones que no le importa lo m&aacute;s m&iacute;nimo pasarse por el arco de triunfo todos esos c&oacute;digos legales y morales que establece el derecho internacional. Pero lo de acudir a la llamada de su amigo <em>Bibi</em> (Netanyahu) para ejercer nuevamente de mat&oacute;n de la clase ha sido un error may&uacute;sculo, una torpeza estrat&eacute;gica que ha agitado el avispero de Oriente Pr&oacute;ximo y ha fortalecido a esa abyecta teocracia que gobierna Ir&aacute;n desde hace d&eacute;cadas.
    </p><p class="article-text">
        El principio de acuerdo exige a Teher&aacute;n que diluya sus reservas de uranio altamente enriquecido, a cambio de la suspensi&oacute;n de las sanciones contra el pa&iacute;s. El acuerdo tambi&eacute;n permitir&iacute;a el tr&aacute;nsito sin peajes por el estrecho de Ormuz durante dos meses y reafirmar&iacute;a el compromiso con la integridad territorial de L&iacute;bano frente a la invasi&oacute;n israel&iacute; contra Hezbol&aacute;. Veremos en que queda, pero en principio el rid&iacute;culo parece evidente: has revuelto con actitud bravucona y miop&iacute;a hist&oacute;rica una zona en permanente conflicto para retirarte meses despu&eacute;s y celebrar un acuerdo que te lleva de nuevo al punto de partida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si queremos que todo siga como est&aacute;, es preciso que todo cambie&rdquo;, leemos en la frase de di&aacute;logo m&aacute;s c&eacute;lebre de <em>El gatopardo</em>. Unas palabras con las que Lampedusa inaugurar&iacute;a lo que m&aacute;s tarde se llam&oacute; <em>gatopardismo</em>, esa idea de cambiar todo para que nada cambie que es ya un concepto incorporado a los estudios de ciencia pol&iacute;tica. Quiz&aacute;s Trump sea un genio de la geopol&iacute;tica y esa haya sido su intenci&oacute;n desde el principio. 
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s el <em>gatopardismo</em> haya sido su miserable coartada para enviar al S&eacute;ptimo de Caballer&iacute;a all&aacute; donde nadie lo hab&iacute;a demandado.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Boñar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/geopolitica-trump-y-la-guerra-de-iran-columna-semanal-antonio-bonar-habitacion-con-vistas_129_13316426.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 19 Jun 2026 17:00:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Geopolítica]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Internacional,Psicología,Energía,Ejército,Inflación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['El día de la revelación': hablemos de Spielberg]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/el-dia-de-la-revelacion-hablemos-de-steven-spielberg-critica-de-cine-por-antonio-bonar_1_13310321.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4253c772-e1d9-493c-a913-75448cc8881d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;El día de la revelación&#039;: hablemos de Spielberg"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Se acaba de estrenar la última película de Steven Spielberg. Desconozco si para las nuevas generaciones ese nombre significa algo, pero para los que crecimos viendo su cine es motivo más que suficiente para acudir a la sala</p></div><p class="article-text">
        El cine de <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Steven_Spielberg" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Steven Spielberg</a> ha perdurado a trav&eacute;s del tiempo como paradigma de eso que llamamos sentido del espect&aacute;culo. Todas las obras que completan su exitosa filmograf&iacute;a tienen un punto en com&uacute;n: el entretenimiento como fundamental e innegociable aspiraci&oacute;n. Este realizador con imaginaci&oacute;n de ni&ntilde;o, talento desbordante y cierta obsesi&oacute;n por las familias disfuncionales ha rodado siempre sus pel&iacute;culas pensando primero en el espectador, sin mirarse el ombligo y sabiendo que el cine est&aacute; hecho de ese material que nos permite so&ntilde;ar despiertos. Y a pesar de que unos cuantos <em>snobs </em>o cin&eacute;filos de sal&oacute;n crean que ese af&aacute;n por divertir al p&uacute;blico y llenar las salas de cine le convierte en un cineasta menor, estamos sin duda ante uno de los m&aacute;s grandes realizadores que ha dado la historia del cine, posiblemente el mejor cuando se trata de expresarse con la c&aacute;mara. Spielberg tiene un don &uacute;nico para escribir con el lenguaje del cine, es el poseedor de una caligraf&iacute;a tan exquisita y precisa c&oacute;mo invisible, es capaz de llevarte a profundos territorios emocionales con las herramientas que le permite la cinematograf&iacute;a, una forma de expresi&oacute;n art&iacute;stica que domina con esa insultante solvencia que adorna a los genios. En fin, sobran las palabras, echen la vista atr&aacute;s y revisen una filmograf&iacute;a que habla por s&iacute; sola.
    </p><p class="article-text">
        Ahora regresa a uno de sus territorios preferidos, al cine fant&aacute;stico y de aventuras, a esa fascinaci&oacute;n por la vida extraterrestre que est&aacute; tan presente en su obra.&nbsp;El propio director aseguraba en una reciente entrevista que con esta nueva pel&iacute;cula se ha propuesto cerrar una de sus obsesiones m&aacute;s recurrentes: la posibilidad de que exista inteligencia m&aacute;s all&aacute; de la Tierra. <a href="https://www.filmaffinity.com/es/film159411.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El d&iacute;a de la revelaci&oacute;n</em></a> pondr&iacute;a as&iacute; el punto final a una trilog&iacute;a que arrancaba con <a href="https://www.filmaffinity.com/es/film941282.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Encuentros en la tercera fase</em></a><em> </em>(1977) y segu&iacute;a con <a href="https://www.filmaffinity.com/es/film627362.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>E.T. El extraterrestre</em></a><em> </em>(1982), la definitiva celebraci&oacute;n de ese arquetipo de alien&iacute;gena bondadoso y moralmente superior al ser humano que siempre ha defendido. 
    </p><p class="article-text">
        Una mirada humanista sobre los visitantes que el director sigue explorando en este tercer acto, aunque de una manera m&aacute;s err&aacute;tica y embarullada, con una narraci&oacute;n trepidante pero arr&iacute;tmica que en muchas ocasiones expulsa al espectador de esa suspensi&oacute;n de la incredulidad que es tan necesaria para poder sumergirnos en historias fascinantes e imposibles. Porque lo cierto es que, a pesar de la que la cinta contenga muchas de las c&aacute;balas narrativas que tanto preocupan al director y momentos de brillante efervescencia, en otros muchos este espectador se descubri&oacute; a s&iacute; mismo pensando en asuntos tan prosaicos y poco cinematogr&aacute;ficos como la lista de la compra o los planes del s&aacute;bado. 
    </p><p class="article-text">
        Y eso es algo imperdonable cuando hablamos del rey del entretenimiento
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Boñar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/el-dia-de-la-revelacion-hablemos-de-steven-spielberg-critica-de-cine-por-antonio-bonar_1_13310321.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 17 Jun 2026 16:30:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['El día de la revelación': hablemos de Spielberg]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cine,Internacional,Espacio,Sociología,Psicología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La gran fiesta de la pelota]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/la-gran-fiesta-de-la-pelota-columna-semanal-antonio-bonar-habitacion-con-vistas_129_13298336.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ffb6b821-a859-4f20-9af5-09ca43bc0cf3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La gran fiesta de la pelota"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El Mundial de Fútbol acaba de arrancar en Norteamérica. Durante los próximos cuarenta días el planeta asistirá hipnotizado a la caprichosa danza de una pelota de cuero</p></div><p class="article-text">
        Llega el <a href="https://www.eldiario.es/spin/deportes/cambia-formato-mundial-2026-escogen-mejores-selecciones-terceras-grupo-pm_1_13295204.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mundial de F&uacute;tbol</a>. Llega la gran fiesta de la pelota. Los problemas el mundo se aparcar&aacute;n por unas semanas para detener nuestra atenci&oacute;n sobre ese bal&oacute;n de f&uacute;tbol empujado, rozado, pateado, cabeceado, desviado o acariciado por aguerridos soldados sobre el verde campo de batalla. Ser&aacute;n unos pocos escogidos, los refinados artistas del juego, los que determinar&aacute;n con su talento e intuici&oacute;n los incontables destinos de esa err&aacute;tica pelota que calza un per&iacute;metro de unos 70&nbsp;cent&iacute;metros. Y ser&aacute;n todas esas peque&ntilde;as acciones que cada jugador ejecute, las m&aacute;s de las veces de forma inconsciente, las que decidir&aacute;n el resultado final tras los noventa minutos de partido, la victoria o la derrota, las alegr&iacute;as o los lamentos de los aficionados. Todas esas deslumbrantes o desatinadas maniobras de estos h&eacute;roes en pantal&oacute;n corto escribir&aacute;n los nuevos versos de la &eacute;pica, esos que ser&aacute;n recordados hasta convertirse en leyenda.
    </p><p class="article-text">
        El f&uacute;tbol posee una arrolladora capacidad de movilizaci&oacute;n social, un enorme poder de penetraci&oacute;n emocional en la comunidad que le distancia de cualquier otra actividad deportiva o l&uacute;dica que podamos imaginar. Todas esas infinitas variables que alimentan la incertidumbre del resultado, la carga de emotividad que invade los estadios o la enorme belleza est&eacute;tica que desprende el esfuerzo de los jugadores, consiguen que el f&uacute;tbol moderno sea a d&iacute;a de hoy el &uacute;nico espect&aacute;culo global capaz de paralizar el planeta. Este juego de pelota que naci&oacute; en el Reino Unido a finales del siglo XIX, hace ya mucho tiempo que ha trascendido lo meramente deportivo para concentrar en un simple rect&aacute;ngulo de juego muchas de las pasiones que nos hacen intr&iacute;nsecamente humanos, animales sociales que empujan con su aliento a la tribu que les vio nacer y visten sus colores.
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                Balón Trionda del mundial de fútbol 2026.                            </span>
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        Hagan juego se&ntilde;ores, la gran fiesta de la pelota va a comenzar, las aficiones de cada pa&iacute;s se preparan para animar incondicionalmente a los suyos mientras jugadores y entrenadores preparan sesudas estrategias. Todo para que, eventualmente y detr&aacute;s de cada parada felina, cada soberbio remate de cabeza o cada incomprensible fallo ante la porter&iacute;a vac&iacute;a, nos topemos con un elemento ingobernable que acabar&aacute; decidi&eacute;ndolo todo: ese vol&aacute;til y maravilloso factor humano. Porque no se enga&ntilde;en, la grandeza de este deporte reside es su <a href="https://www.agenciasinc.es/Reportajes/La-ciencia-del-futbol-la-fisica-del-balon-y-la-biologia-del-cesped-tambien-juegan-el-Mundial" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">impredecible naturaleza</a>, en esa linea narrativa improvisada por los protagonistas con su destreza, errores, pundonor o intuici&oacute;n en el mismo momento de su ejecuci&oacute;n. El anhelado gol s&oacute;lo existe en ese ef&iacute;mero instante en que estalla sobre el presente con toda su belleza y plasticidad, est&aacute; hecho del mismo material con el que se forjan los sue&ntilde;os.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Boñar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/la-gran-fiesta-de-la-pelota-columna-semanal-antonio-bonar-habitacion-con-vistas_129_13298336.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 12 Jun 2026 17:00:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La gran fiesta de la pelota]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Fútbol,Internacional,España]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Persépolis': el triunfo de la ironía]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/persepolis-de-marjane-satrapi-el-triunfo-de-la-ironia-critica-cine-y-comics-de-antonio-bonar_1_13289299.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/31c7c52d-8c0a-4409-a34c-8788299f1df5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;Persépolis&#039;: el triunfo de la ironía"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hace unos días nos dejaba Marjane Satrapi, autora de esa imprescindible novela gráfica llamada 'Persépolis'. Su muerte y la enquistada guerra de Irán hacen que recordar su obra sea a la vez un necesario y revelador homenaje</p></div><p class="article-text">
        La autora de <a href="https://www.penguinlibros.com/es/novela-grafica/37289-libro-persepolis-9788417910143" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Pers&eacute;polis</em></a><em> </em>naci&oacute; en Teher&aacute;n y creci&oacute; en un pa&iacute;s que trasmut&oacute; de un r&eacute;gimen totalitario a otro como qui&eacute;n muda de camisa, de la monarqu&iacute;a absolutista del autocoronado Sha de Persia Reza Pahlev&iacute; a una Rep&uacute;blica Isl&aacute;mica de Ir&aacute;n que todav&iacute;a pervive a d&iacute;a de hoy imponiendo sus fundamentalistas leyes a una sociedad cada vez m&aacute;s hastiada y silenciada. Aunque eso s&iacute;, bajo el Sha el pa&iacute;s conoci&oacute; un desarrollo econ&oacute;mico y social sin precedentes, antes de que los fan&aacute;ticos religiosos comenzaran a perseguir a todo aquel que fuera sospechoso de no seguir sus delirantes y medievales dict&aacute;menes morales. Las ni&ntilde;as de su generaci&oacute;n vieron como la represi&oacute;n se instalaba en pueblos y ciudades, acabando de un plumazo con los avances conseguidos por sus madres. Cuando Marjane alcanz&oacute; la adolescencia sus padres la enviaron a Europa, pero a pesar de disfrutar de una sociedad laica donde cada individuo puede desarrollarse en libertad y amparado por un derechos b&aacute;sicos, pudieron m&aacute;s el desarraigo y la soledad. Despu&eacute;s de un tiempo regresar&iacute;a de nuevo a Ir&aacute;n, a su lugar en el mundo, aunque eso supusiera volver a vivir bajo las abyectas leyes que unos cuantos impon&iacute;an en nombre de Dios.
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            </figure><p class="article-text">
        <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Marjane_Satrapi" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Marjane Satapri</a> cont&oacute; su historia en una novela gr&aacute;fica llena de iron&iacute;a e ingenio que se convertir&iacute;a r&aacute;pidamente en un <em>best-seller </em>en todo el mundo menos en Ir&aacute;n, claro, donde no les hizo ninguna gracia su grotesco retrato de las absurdas normas que rigen&nbsp;su oligarqu&iacute;a religiosa y donde fue prohibido. Esa trascendencia cultural que alcanz&oacute; entre lectores y cr&iacute;tica hizo que su <a href="https://www.imdb.com/es-es/title/tt0808417/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">adaptaci&oacute;n al cine</a> llegar&aacute; casi de forma natural. Dirigida por la propia Satrapi y&nbsp;<a href="https://www.filmaffinity.com/es/name.php?name-id=458837279" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Vincent Paronnaud</a>, la pel&iacute;cula no pierde un &aacute;pice del agudo sentido del humor y la elocuente sinceridad que respiraba el c&oacute;mic. El encanto de esta obra atemporal que adquiere si cabe una mayor vigencia moral e intelectual tras la <a href="https://www.eldiario.es/cultura/muere-marjane-satrapi-autora-persepolis-56-anos_1_13274539.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">muerte de Satrapi</a>, reside en esa libre y genuina mirada que la autora deposita sobre su pasado, en ese inconformismo militante que le aleja de mediocres panfletos y le permite disparar sus &aacute;cidas reflexiones a diestro y siniestro, a Oriente u Occidente. Tambi&eacute;n esa est&uacute;pida guerra que sit&uacute;a al r&eacute;gimen de Ir&aacute;n en el foco medi&aacute;tico hace que el visionado de esta obra tan tierna como tr&aacute;gica, tan c&oacute;mica como terrible, consiga arrogar cierta luz sobre las complejidades de una sociedad tan vapuleada por sus iluminados gobernantes.&nbsp;
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        <em>Pers&eacute;polis</em> (<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Pers%C3%A9polis_(historieta)" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute; se explica el c&oacute;mic</a>) representa sobre todo el triunfo del conocimiento y la iron&iacute;a sobre cualquier forma de intransigencia, nos ense&ntilde;a que no existe mejor arma para combatir dogmas intolerantes y absurdas solemnidades que el sentido del humor, nos habla de dignidad e integridad. Como en esas palabras que una joven Satapri escucha de su abuela en un conmovedor momento del c&oacute;mic-filme: &ldquo;Esc&uacute;chame, no me gusta sermonear pero te dar&eacute; un consejo que te servir&aacute; para siempre. En la vida te encontrar&aacute;s a muchos gilipollas, si te hacen da&ntilde;o piensa que es su estupidez lo que les impulsa a hacerte da&ntilde;o. As&iacute; no responder&aacute;s a su maldad, porque no hay nada peor en el mundo que la amargura y la venganza. S&eacute; siempre digna e &iacute;ntegra contigo misma&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Boñar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/persepolis-de-marjane-satrapi-el-triunfo-de-la-ironia-critica-cine-y-comics-de-antonio-bonar_1_13289299.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 10 Jun 2026 16:30:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['Persépolis': el triunfo de la ironía]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cómics,Cine,Internacional,Sociología,Mujeres Sobresalientes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pongamos que hablo de León]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/pongamos-que-hablo-de-leon-columna-semanal-antonio-bonar-habitacion-con-vistas_129_13169298.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4232bce7-b063-4432-8656-0bb022bc4414_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Pongamos que hablo de León"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Han pasado 40 años desde que se aprobara la ley que establece el 23 de abril como el Día de Castilla y León, un tiempo baldío para esa aplastante mayoría de leoneses que reclaman una autonomía propia</p></div><p class="article-text">
        En Le&oacute;n, como en aquella canci&oacute;n de Sabina que evoca el t&iacute;tulo de esta columna, tambi&eacute;n se cruzan los caminos. La vasta provincia leonesa se empieza a concebir como gallega al oeste y desde los verdes montes del Bierzo, comparte con Asturias una gran veta de negro carb&oacute;n que ha vinculado hombres y vidas bajo las imponentes monta&ntilde;as del norte, se abandona hacia el este para encontrarse con Castilla y la Tierra de Campos, y hacia el sur se estira la antigua y reivindicada regi&oacute;n leonesa que incluye en su territorio las provincias de Zamora y Salamanca. Todos los paisajes del mundo, bellas catedrales y monumentos que hablan de un glorioso pasado, infinitos r&iacute;os y una misma identidad compartida que ahora languidece en un limbo hist&oacute;rico y legal.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y la capital de este reino sin rey, de esta tierra fagocitada por las err&aacute;ticas decisiones de unos cuantos pol&iacute;ticos que decidieron cerrar el mapa de las autonom&iacute;as con ignorante urgencia? En los a&ntilde;os 30 del pasado siglo Le&oacute;n ten&iacute;a cerca de 30.000 habitantes. El desarrollo que hab&iacute;a experimentado la miner&iacute;a del carb&oacute;n hab&iacute;a transformado a nuestra ciudad en una de las m&aacute;s din&aacute;micas del norte de Espa&ntilde;a. Despu&eacute;s de que a principios de siglo un enorme impulso urban&iacute;stico hubiera dado como resultado el Ensanche, la ciudad de Le&oacute;n continuaba sumando nuevos y bulliciosos barrios obreros que surg&iacute;an alrededor del Casco Antiguo y del propio Ensanche, donde se asentaba la burgues&iacute;a. Era una peque&ntilde;a y vibrante capital de provincias que seguir&iacute;a creciendo en las d&eacute;cadas posteriores hasta alcanzar los 120.000 habitantes. En los a&ntilde;os 60 y 70 Le&oacute;n vivir&iacute;a su mayor auge econ&oacute;mico, convirti&eacute;ndose en una ciudad pujante que miraba al futuro con optimismo. Luego, ya saben, las cosas no nos ir&iacute;an tan bien, y todav&iacute;a intentamos recuperar el orgullo perdido por no haber conseguido tener una autonom&iacute;a propia siendo uno de los reinos m&aacute;s antiguos de Europa y vernos abocados a vivir bajo el paraguas de dos centralismos, o por languidecer desde entonces entre quejas est&eacute;riles que no conllevan a ninguna acci&oacute;n eficaz para intentar recuperar aquel privilegiado estatus econ&oacute;mico y social que vivi&oacute; la ciudad en su pasado m&aacute;s reciente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los leoneses mientras tanto seguimos a lo nuestro, viviendo para adentro y sacando pecho de alguna que otra peque&ntilde;a alegr&iacute;a. Somos algo engre&iacute;dos e introvertidos, enseguida nos dejamos conquistar por esa &iacute;ntima tozudez que nos impide expresar nuestros sentimientos o pensamientos con facilidad. Somos parcos en palabras aunque nobles en intenciones, celebramos la vida cantando y riendo dentro de nuestro c&iacute;rculo m&aacute;s cercano, no somos de hacerlo a los cuatro vientos. En fin, que somos <em>cazurros </em>y reservados. Aunque eso s&iacute;, cuando alguien en cualquier parte del mundo nos pregunta de d&oacute;nde somos no dudamos ni un segundo en responder que de Le&oacute;n, nos <em>presta</em> presumir de ser leoneses.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Boñar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/pongamos-que-hablo-de-leon-columna-semanal-antonio-bonar-habitacion-con-vistas_129_13169298.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 Apr 2026 17:00:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Pongamos que hablo de León]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Reino de León,Leonesismo,Autonomía de León,Vecinos,León,España]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Golpes': cine quinqui]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/golpes-cine-quinqui-critica-cinematografica-por-antonio-bonar_1_13163601.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2ea1af19-9fad-48af-bdbb-f592e0dcdb43_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;Golpes&#039;: cine quinqui"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Esta admirable película que evoca aquel cine quinqui de finales de los 70 y principios de los 80 ya está disponible en Movistar+, plataforma en la que se ha aupado al primer puesto entre lo más visto</p></div><p class="article-text">
        El g&eacute;nero cinematogr&aacute;fico conocido como cine quinqui se hizo muy popular en tiempos de la Transici&oacute;n, cuando la hero&iacute;na inundaba las calles y hab&iacute;a una gran inseguridad ciudadana. Directores como&nbsp;<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Jos%C3%A9_Antonio_de_la_Loma" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jos&eacute; Antonio de la Loma</a>&nbsp;o&nbsp;<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Eloy_de_la_Iglesia" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Eloy de la Iglesia</a> narraron con una torpe y febril crudeza las dudosas correr&iacute;as de todos esos j&oacute;venes delincuentes de barrio y sin futuro, muchos de los cuales hab&iacute;an llegado a alcanzar cierta popularidad. Eran filmes de un realismo descarnado, donde se mostraban sin tapujos la exclusi&oacute;n social, el consumo de hero&iacute;na o los atracos a bancos. Vistos desde la perspectiva del presente su mayor inter&eacute;s no est&aacute; en su discutible calidad cinematogr&aacute;fica, sino en ese espont&aacute;neo y rabioso retrato de una &eacute;poca, en su condici&oacute;n testimonial y cr&iacute;tica de aquella Espa&ntilde;a tan cercana en el tiempo como extra&ntilde;amente lejana para la memoria colectiva. El cine quinqui alberga aut&eacute;nticos documentos sociol&oacute;gicos entre sus t&iacute;tulos m&aacute;s conocidos, ingenuas miradas sobre aquel mundo marginal que se rodaban a troche y moche, mientras todo estaba ocurriendo en la calle. Y eso, ese presentismo radical y honesto, es algo que no se puede comprar con talento o dinero, simplemente sucede.
    </p><p class="article-text">
        Rafael Cobos, guionista habitual de Alberto Rodr&iacute;guez, debuta como director con esta notable pel&iacute;cula que evoca y homenajea aquel cine quinqui con una sofisticada puesta en escena y una historia de perdedores. Ambientada a principios de los 80, la cinta nos cuenta la historia de un quinqui con causa, un tipo que es muy bueno en lo suyo y que vive al l&iacute;mite, entre atracos y fugas. Pero un ladr&oacute;n que tambi&eacute;n busca una reparaci&oacute;n moral, recuperar el cad&aacute;ver de un padre represaliado de la Guerra Civil para darle una justa y humana sepultura, para cerrar una herida infinita.
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        <a href="https://www.filmaffinity.com/es/film552203.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Golpes</em></a> cuenta con una prodigiosa direcci&oacute;n art&iacute;stica, una precisa banda sonora y una exquisita preocupaci&oacute;n por la fotograf&iacute;a. Es un trabajo admirable en lo formal, armado con delicadeza y mucha cinefilia detr&aacute;s de cada decisi&oacute;n. Adem&aacute;s, la presencia de unos impecables Luis Tosar y Jes&uacute;s Carroza interpretando a esos dos hermanos que han tomado caminos diferentes en la vida pero vienen del mismo golpe, le termina por conferir aires de cine may&uacute;sculo y complejo. Estamos ante una obra que corrige los evidentes y comprensibles errores formales de ese cine quinqui que busca celebrar, pero que lo hace sin perder en el camino la descarnada honestidad que tambi&eacute;n derrochaban aquellas historias de macarras viviendo deprisa, entre chutes y atracos.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Boñar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/golpes-cine-quinqui-critica-cinematografica-por-antonio-bonar_1_13163601.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 22 Apr 2026 16:30:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['Golpes': cine quinqui]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cine,Televisión,Sociología,Vecinos,España]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Víctimas y verdugos]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/victimas-y-verdugos-columna-semanal-antonio-bonar-habitacion-con-vistas_129_13149026.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/09eb8cc8-8918-4c29-ad34-179c6231c4c2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Víctimas y verdugos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Únicamente hace falta abrir las páginas de cualquier periódico y en cualquier día de la semana para encontrar alguna desgarradora noticia que nos hable de acoso infantil, de eso que ahora llamamos 'bullying'</p></div><p class="article-text">
        Hay una frase que no consigo recordar d&oacute;nde le&iacute; o escuch&eacute; pero que, en cualquier caso, me parece oportuno rescatar de la memoria y compartir con ustedes. Dice m&aacute;s o menos as&iacute;: &ldquo;Una cebra no tiene que correr m&aacute;s que un le&oacute;n, tiene que correr m&aacute;s que otra cebra&rdquo;. Sobran comentarios. La incontestable idea que esconde y que le confiere el exclusivo rango de verdad absoluta posee, adem&aacute;s, el suficiente poder de persuasi&oacute;n como para frenar cualquier rid&iacute;cula pretensi&oacute;n discursiva de este por otra parte poco inspirado columnista. Aunque, un momento, volviendo sobre la frasecita en cuesti&oacute;n me ha venido a la cabeza una peque&ntilde;a aclaraci&oacute;n (ya ven qu&eacute; poco ha durado la contenci&oacute;n verborreica): en esa carrera por la vida que resume con exquisita precisi&oacute;n este aforismo encontramos tambi&eacute;n otra certeza, todos tenemos que correr.
    </p><p class="article-text">
        Cuando somos ni&ntilde;os, o adolescentes, la carrera o la lucha por asumir nuestra identidad y encajarla en el grupo desvelan n&iacute;tidamente esa &eacute;pica de la supervivencia (no de forma tan literal como en el caso de la cebra) que es inherente al aprendizaje vital. Y en ocasiones aparece el acoso, el ejercicio de esa tremenda crueldad infantil sobre el bajito, el zangolotino, el gordo, el cuatro ojos o el ni&ntilde;o con el pelo rojo. Ahora llaman <em>bullying</em> a este maltrato f&iacute;sico o psicol&oacute;gico que recibe un ni&ntilde;o por parte de otro u otros de forma deliberada y continuada. Pero siempre ha existido y todos hemos sido en alg&uacute;n momento de nuestro tr&aacute;nsito escolar v&iacute;ctimas, verdugos o callados y vergonzantes espectadores. El colegio acostumbra a ser el escenario de esas salvajes lecciones de vida, un universo herm&eacute;tico e invisible para los adultos que, como el carcelario, est&aacute; regido por sus propias leyes y por un at&aacute;vico c&oacute;digo de valores en el que la distancia entre el respeto y la exclusi&oacute;n adquiere dimensiones colosales, cuando no tr&aacute;gicas.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hay pocas situaciones tan hirientes como la de asistir a una escena de abuso o humillaci&oacute;n por parte de alg&uacute;n bruto ignorante sobre alguien desvalido. Y no nos enga&ntilde;emos, en el mundo adulto seguimos viendo a menudo estos aberrantes comportamientos ejercidos por tipos con cerebro de mosquito y ojos inyectados de rabia sobre los m&aacute;s d&eacute;biles e indefensos de nuestra sociedad, sobre todos aquellos que son distintos o han llegado desde muy lejos. Son los bajos fondos del alma humana expres&aacute;ndose con una vileza cristalina. Aunque cuando sucede con ni&ntilde;os la herida es m&aacute;s profunda y dolorosa. No hay nada moralmente m&aacute;s repulsivo que intimidar con violencia a un ni&ntilde;o, ni nada m&aacute;s desgarrador que ver sufrir a uno de esos locos bajitos que todav&iacute;a est&aacute;n aprendiendo a crecer.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Boñar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/victimas-y-verdugos-columna-semanal-antonio-bonar-habitacion-con-vistas_129_13149026.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 17 Apr 2026 17:00:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Víctimas y verdugos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sociología,Psicología,Niños,Jóvenes,Educación,Vecinos,España]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Proyecto Salvación': una fábula espacial]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/proyecto-salvacion-fabula-espacial_1_13114657.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7cc14357-f20d-4c76-9eda-fdc8257c980d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;Proyecto Salvación&#039;: una fábula espacial"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La película protagonizada por un carismático Ryan Gosling y su amigo extraterrestre nos reconcilia con ese cine de buenos sentimientos y puro entretenimiento que nos vio crecer</p></div><p class="article-text">
        Es este un filme que podr&iacute;a haber sido perfectamente firmado por Steven Spielberg. Y no solo porque la camarader&iacute;a que surge entre este profesor de ciencias enviado al espacio para salvar la vida en la tierra y su rocoso colega alien&iacute;gena evoca directamente a esa otra eterna (y tierna) historia de amistad entre Elliot y E.T.; sino y sobre todo por el di&aacute;fano sentido de la aventura con el que se cuentan estas peripecias espaciales donde finalmente triunfan la solidaridad, el sacrificio, el deber o la esperanza. Estamos ante una pel&iacute;cula de buenos sentimientos que demuestra que en estos tiempos c&iacute;nicos tambi&eacute;n se puede (se debe) reivindicar esa at&aacute;vica curiosidad que nos ha permitido salir de las cavernas y llegar a la Luna, esas loables intenciones que han hecho posible sostener una fr&aacute;gil convivencia entre nosotros. Esto &uacute;ltimo, ambiciones como la comunicaci&oacute;n positiva o el trabajo en equipo, es algo que se proyecta en esta f&aacute;bula espacial a seres de otros planetas, m&aacute;s concretamente a ese entra&ntilde;able Rocky que coprotagoniza el filme y que luchar&aacute; codo con codo con nuestro terr&iacute;cola profesor para salvar sus respectivos mundos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Toda esa magia que atribuimos al cine esta contenida en <a href="https://www.filmaffinity.com/es/film240424.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Proyecto Salvaci&oacute;n</em></a>: una buena historia, aventuras, emoci&oacute;n, un h&eacute;roe circunstancial, un mensaje potente que subraya la importancia de hacer lo correcto, unas im&aacute;genes y un sonido hipn&oacute;ticos, un sentido del humor a prueba de diferencias y todo el p&uacute;blico de la sala asistiendo al espect&aacute;culo con expresi&oacute;n bobalicona y media sonrisa esbozada. B&aacute;sicamente en eso consiste el placer de ver pel&iacute;culas, en dar rienda suelta a esa fascinaci&oacute;n casi infantil que nos deja con la boca abierta durante el tiempo de metraje, en nutrir nuestra imaginaci&oacute;n con infinitos relatos, en so&ntilde;ar despiertos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>Proyecto Salvaci&oacute;n </em>es ciertamente audaz desde el momento en que no se toma demasiado en serio, desde su conciencia plena de ser un &eacute;pico divertimento para todos los p&uacute;blicos. Y decir esto es decir casi todo, porque m&aacute;s all&aacute; de las carencias que cualquiera pueda encontrar en este filme, lo que es impepinable es su poder como herramienta cinematogr&aacute;fica, su fuerza visual y narrativa, sus hechuras de odisea cl&aacute;sica, su naturaleza optimista y su desinhibido sentido del humor.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Boñar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/proyecto-salvacion-fabula-espacial_1_13114657.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 01 Apr 2026 16:30:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['Proyecto Salvación': una fábula espacial]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cine,Lo Más Friki]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cousas da vida]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/cousas-da-vida-la-galicia-en-tiras-comicas-de-castelao-columna-semanal-antonio-bonar-habitacion-con-vistas_129_13099929.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/faa74b4c-13d9-4f36-b763-5a8bbd937f15_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cousas da vida"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hace unos días volvía a caer en tus manos 'Cousas da vida', la obra de Castelao que recoge todas esas estampas que cincelan el carácter gallego como ninguna otra</p></div><p class="article-text">
        Vaya por delante que t&uacute; fuiste gallego antes que fraile. Adem&aacute;s de ser hijo de una gallega de pro, pasaste m&aacute;s de veinte a&ntilde;os de tu vida en esa tierra, concretamente en ese d&eacute;dalo de calles que se retuercen sobre s&iacute; mismas hasta componer una rosa de piedra, en Compostela, la ciudad de la lluvia infinita, la m&aacute;s hermosa de las aldeas sumergidas. Fue entonces cuando le&iacute;ste por primera vez la obra de Castelao, cuando pudiste sentir el impacto de sus l&uacute;cidas reflexiones animadas, de su manera de pensar el mundo. Y ahora, al volver a detener tu mirada adulta y exiliada sobre aquellas ilustraciones, entiendes de forma m&aacute;s meditada su profundo humanismo. Porque m&aacute;s all&aacute; de la realidad gallega (o leonesa, al fin y al cabo somos pueblos hermanos), nos hablan de la eterna lucha del hombre contra el hombre, de las injusticias sociales o del poco <em>sentidi&ntilde;o</em> con el que tanto antes como ahora nos conducimos por la vida.
    </p><p class="article-text">
        Castelao naci&oacute; en Rianxo a finales del siglo XIX. Estudi&oacute; medicina pero apenas lleg&oacute; a ejercer la profesi&oacute;n. Muy pronto dirigir&iacute;a su vida a las que fueron desde siempre sus verdaderas vocaciones: el arte y la pol&iacute;tica. En el mundo del arte demostr&oacute; ser como uno de esos artistas renacentistas capaces de dominar todas las disciplinas, destacando en la creaci&oacute;n literaria, el periodismo gr&aacute;fico, la pintura y el teatro. En el mundo de la pol&iacute;tica ejerci&oacute; de galleguista y republicano. En cualquier caso es imposible separar esas dos vocaciones, sus dibujos y escritos no fueron sino un eficiente veh&iacute;culo para expresar sus ideas pol&iacute;ticas, para invocar una inteligente denuncia social sobre el estado de las cosas en esa tierra olvidada a lo largo de los siglos, marcada por la necesidad y el desamparo. Sus dibujos tienen ese poder de abandonar en la conciencia del lector profundas cavilaciones, destellos de humor que nos hacen pensar y sentir, que apelan al hombre y al ciudadano.
    </p><p class="article-text">
        Las vi&ntilde;etas de <a href="https://www.tebeosfera.com/colecciones/cousas_da_vida_1968_galaxia.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Cousas da vida</em></a><em> </em>aparecieron por primera vez publicadas en el peri&oacute;dico <em>Galicia</em> en los a&ntilde;os veinte del pasado siglo, pero lo que las hace m&aacute;s relevantes es que la mayor&iacute;a de ellas son de una actualidad desconcertante. En ellas se recoge la vida cotidiana con una iron&iacute;a fina y brutal; mostrando a viejos, adultos, ni&ntilde;os e incluso animales tirando de esa famosa retranca gallega para exponer los atropellos y abusos que sufre la gente m&aacute;s humilde. Poseen una fuerza cr&iacute;tica y una intenci&oacute;n humor&iacute;stica que las convierte en peque&ntilde;as bombas de relojer&iacute;a, en contenedores de ideas que nos revelan m&aacute;s sobre un pueblo, el gallego, que cualquier sesudo tratado sociol&oacute;gico. Esa es la gran virtud de todas estas ilustraciones, ense&ntilde;arnos que el verdadero nacionalismo poco tiene que ver con banderas o himnos, que ning&uacute;n panfleto ideol&oacute;gico le va a decir a nadie donde est&aacute;n sus recuerdos, sus paisajes, sus olores de infancia, sus costumbres o las palabras que escriben su idioma: <em>esas mesmas palabras que falan os personaxes de Castelao porque xa as falaban antes os seus av&oacute;s e os av&oacute;s dos seus av&oacute;s.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Boñar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/cousas-da-vida-la-galicia-en-tiras-comicas-de-castelao-columna-semanal-antonio-bonar-habitacion-con-vistas_129_13099929.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 27 Mar 2026 18:00:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cousas da vida]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Cómics,Galicia,Sociología,España]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Peaky Blinders: el hombre inmortal']]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/peaky-blinders-el-prescindible-hombre-inmortal-critica-series-television-antonio-bonar_1_13094952.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6ef0ed0c-b604-4ace-b371-1afa8007a96d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;Peaky Blinders: el hombre inmortal&#039;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Llega el prescindible cierre de una serie que marcó tendencia y aglutinó a una legión de fans, un epílogo en forma de largometraje que se ha colado rápidamente entre lo más visto de Netflix</p></div><p class="article-text">
        Los <em>Peaky Blinders </em>fueron una pandilla juvenil, urbana y criminal que surgi&oacute; en los bajos fondos de Birmingham a finales del siglo XIX. Sus actividades delictivas inclu&iacute;an un amplio cat&aacute;logo de fechor&iacute;as: apuestas ilegales, robos, <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Extorsi%C3%B3n" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">extorsi&oacute;n</a>, <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Fraude" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">fraude</a>, <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Soborno" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">soborno</a>, <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Contrabando" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">contrabando</a>, <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Secuestro" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">secuestro</a>... Las mismas y violentas tropel&iacute;as que perpetraba cualquiera de las otras muchas bandas criminales que tambi&eacute;n emergieron en aquella &eacute;poca en los arrabales industriales de las principales ciudades brit&aacute;nicas. Lo que les distingu&iacute;a de todos esos otros grupos era el elegante y caracter&iacute;stico atuendo con que se paseaban ufanos y desafiantes por el barrio: chaquetas a medida, abrigos con solapa, chalecos con botones, pa&ntilde;uelos de seda, pantalones de campana, botas de cuero y las inconfundibles gorras planas con visera en cuyos bordes escond&iacute;an sus temibles cuchillas de afeitar. En definitiva, lo que les distanciaba de los dem&aacute;s delincuentes de Inglaterra era una cuesti&oacute;n de estilo.
    </p><p class="article-text">
        La serie que irrumpi&oacute; en el panorama televisivo hace ya trece a&ntilde;os tomaba algo m&aacute;s que el nombre de aquella banda criminal para situarnos en el Birmingham posterior a la Primera Guerra Mundial y presentarnos a los Shelby, una familia de g&aacute;nsteres callejeros que ascend&iacute;an en la escala social hasta convertirse en los reyes de la clase obrera. Otra historia de violencia, ambici&oacute;n y luchas de poder. Aunque, como en el caso de los originales <em>Peaky Blinders</em>, lo que acabo convirtiendo a esta impecable producci&oacute;n de la BBC en un fen&oacute;meno capaz de influir en la est&eacute;tica de su tiempo fue tambi&eacute;n una cuesti&oacute;n de estilo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En <a href="https://www.filmaffinity.com/es/film539830.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Peaky Blinders</em></a><em> </em>se fuma, se bebe whisky, se muere, se mata, se viste y se dice <em>fuck you</em> mejor que en ninguna otra serie. Bellamente dise&ntilde;ada y filmada con una espectacular fotograf&iacute;a, su poder de atracci&oacute;n resid&iacute;a m&aacute;s en el continente que en el contenido. Su sustancia dram&aacute;tica era buena, pero fue su hipn&oacute;tica atm&oacute;sfera, con sus colores grises y parduzcos ti&ntilde;endo la perenne bruma inglesa, lo que finalmente atrap&oacute; a un p&uacute;blico que segu&iacute;a cada nueva temporada con aut&eacute;ntica devoci&oacute;n. Y para ellos, para esa numerosa legi&oacute;n de fans, es para los que tambi&eacute;n la BBC ha producido este largometraje con &iacute;nfulas de brillante ep&iacute;logo pero evidentes lagunas. Es lo que se llama un <em>fan service</em>, productos destinados a satisfacer a todos esos fieles seguidores que se han quedado con ganas de m&aacute;s. Aunque por supuesto todo esto va de seguir exprimiendo la gallina de los huevos de oro, de unos productores que seguir&aacute;n llev&aacute;ndose una pasta gansa mientras sea posible.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo que ocurre con <a href="https://www.filmaffinity.com/es/film676343.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Peaky Blinders: el hombre inmortal</em></a><a href="https://www.filmaffinity.com/es/film676343.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a>es que da la impresi&oacute;n de que nadie se ha esforzado por armar un digno final para unos personajes tan rotundos e instalados en la memoria colectiva. Todo parece hecho a vuela pluma, con un aburrido gui&oacute;n y el abuso reiterado de esa est&eacute;tica tan particular que encumbr&oacute; a la serie original. Uno esperaba que con Cillian Murphy, Rebeca Ferguson, Tim Roth, Barry Keoghan o Stephen Graham formando el impresionante elenco de actores, el filme fuera un digno cierre. Pero no, estamos ante un producto sin alma, un envase vac&iacute;o cuyas carencias son a&uacute;n m&aacute;s evidentes al ser comparado con aquella serie que derrochaba personalidad y estilo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Boñar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/peaky-blinders-el-prescindible-hombre-inmortal-critica-series-television-antonio-bonar_1_13094952.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Mar 2026 17:30:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['Peaky Blinders: el hombre inmortal']]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Series,Televisión,Cine]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Insomnio]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/insomnio-columna-semanal-antonio-bonar-habitacion-con-vistas_129_13083318.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4823d913-d465-463a-ae09-109f8518246e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Insomnio"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Nada, que no consigo dormir, que esta noche estoy muy triste, que no debería estar contándotelo, que ahora mismo eres la única persona del mundo a la que puedo contárselo</p></div><p class="article-text">
        Nada, que sigo sin dormir. Que te est&aacute;s fugando de mi vida, que llevo tiempo dej&aacute;ndote marchar, que sigo sin entender c&oacute;mo se trepa un sue&ntilde;o desde el vac&iacute;o que dejan tus pies sobre el lienzo tierno de cualquier noche nuestra. Que las palabras son mucho menos que los besos, que el deseo no se escribe, solo se quema hasta romperse. Que t&uacute; anhelas otros versos nuevos, que ya no esperas precisamente estos nuestros, tan gastados.
    </p><p class="article-text">
        Nada, que a&uacute;n no he aprendido a dormir lejos de tu piel encendida, que mires en los bolsillos de tus pantalones cuando me eches de menos. Que no temas nunca decirme lo que sientes, que no me mientas con ning&uacute;n abrazo flaco. Que estoy cansado de ver tus ojos congelados en alguna despedida que no terminamos de creernos, que todo esto ya me suena, que te vaya bonito. Que hoy he aprendido a poner una lavadora y a olvidarte un poco. Que me devuelvas las alas, que prefiero este barullo de palabras sin besos antes que cualquier silencio.
    </p><p class="article-text">
        Nada, que dormir es abandonarte, que odio el fr&iacute;o blanco de esta biblioteca sin risas, y el acoso tenaz del paso del tiempo, y el amor barato de algunos lunes, y el olvido imposible de tantos d&iacute;as sobre la misma boca, y la incertidumbre repentina que se asoma a nuestra vida, revolvi&eacute;ndolo todo con una absurda cadencia, record&aacute;ndonos con mediocre insolencia que no somos distintos de los dem&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Nada, que no quiero dormir, que no s&eacute; hacerlo s&oacute;lo, que a&ntilde;oro proteger tus sue&ntilde;os como un lobo fiel, y esa misteriosa certeza de no saber nunca que so&ntilde;abas, y enredarnos juntos en el mismo calor o tropezar en el abrazo de siempre, y tardar mil caricias o cuatro besos en deshacer ese embrollo que se parece tanto al amor. Y que me estoy haciendo el valiente de nuevo, y que hacerse el valiente se parece mucho a serlo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Nada, que no duermo, que me persiguen los delirios. Que recuerdo esa extra&ntilde;a noche de verano en la que aquel ni&ntilde;o me pregunt&oacute; de repente: &iquest;Y si se rompen los &aacute;rboles, las estrellas, el mar&hellip;? &iquest;Y si se rompe la vida&hellip;? Que el cielo, la noche y el verano dibujaron un silencio perfecto sobre su imaginaci&oacute;n, y que luego aquel ni&ntilde;o lo desorden&oacute; todo con una carcajada. Que yo no supe c&oacute;mo responderle entonces. Que ahora s&iacute; sabr&iacute;a hacerlo: si se rompe la vida, ya nunca m&aacute;s puedes dormir, le dir&iacute;a.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Boñar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/insomnio-columna-semanal-antonio-bonar-habitacion-con-vistas_129_13083318.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 20 Mar 2026 18:00:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Insomnio]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Salud Mental,Literatura]]></media:keywords>
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