<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[iLeón - Antonio Boñar]]></title>
    <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/autores/antonio-bonar/]]></link>
    <description><![CDATA[iLeón - Antonio Boñar]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://ileon.eldiario.es/rss/category/author/1043247/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA['Coyote vs. Acme': la vergüenza del ganador]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/coyote-vs-acme-diversion-con-la-verguenza-del-ganador-critica-de-cine-por-antonio-bonar_1_13530323.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a7fabe21-1921-4fdf-ae2a-b0779087634a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x926y196.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;Coyote vs. Acme&#039;: la vergüenza del ganador"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Warner Bros había retrasado indefinidamente el estreno de esta deliciosa película. Ahora llega por fin a las pantallas de la mano de Ketchup Entertainment para deleite de todos los que nos hemos reído con unos personajes inolvidables</p></div><p class="article-text">
        Todos hemos experimentado en alguna ocasi&oacute;n esa llamada verg&uuml;enza del ganador al derrotar en cualquier disputa, generalmente deportiva, a alguien que sabemos que es objetivamente peor que nosotros. Puede haber sido jugando al ping-pong o al tenis, al baloncesto o al p&aacute;del, lo que es seguro es que en un determinado momento del partido nos sentimos invadidos por una incomoda sensaci&oacute;n de altaner&iacute;a que se instala sin quererlo sobre nuestro estado de &aacute;nimo, una impertinente arrogancia que cambiar&iacute;amos casi al instante por ese est&eacute;ril pundonor del que est&aacute; vendiendo cara su derrota a&uacute;n sabiendo que no tiene posibilidades de ganar. Es ese tipo de verg&uuml;enza que en cambio nunca ha sentido ese veloz p&aacute;jaro animado que siempre sal&iacute;a airoso de los infinitos intentos perpetrados por el coyote para acabar con &eacute;l, ese irritante correcaminos que zanjaba cada secuencia con un <em>bip bip</em>.
    </p><p class="article-text">
        El animador Chuck Jones solo necesito dos personajes y todas las variantes imaginables de la misma secuencia para crear en 1949 esta serie de cortometrajes que parodiaban la tradicional y eterna disputa del gato y el rat&oacute;n. El argumento de la serie tiene un planteamiento muy sencillo que nos muestra a&nbsp;nuestro hambriento coyote persiguiendo incansablemente por las carreteras del desierto a un correcaminos que nunca consigue capturar. A pesar de sus numerosas e ingeniosas tentativas cada episodio termina irremediablemente con el desdichado Willie Coyote siendo v&iacute;ctima de todas esas armas, trampas y herramientas de la marca Acme con las que pretend&iacute;a dar caza a su compa&ntilde;ero de aventuras. Con esta aparentemente simple idea y un fino sentido del humor la serie alcanz&oacute; un &eacute;xito rotundo entre una audiencia que abarcaba todas las edades y entre la que, curiosamente, era el coyote el que despertaba las mayores simpat&iacute;as. Quiz&aacute;s para no sentir la verg&uuml;enza de ese ganador que apenas tiene personalidad y solo se expresa con un insultante <em>bip bip</em> cada vez que el coyote acaba explotando por los aires o cayendo por un barranco.
    </p><p class="article-text">
        Ahora llega esta disparatada y divertida pel&iacute;cula que conjuga animaci&oacute;n con im&aacute;genes reales para ahondar en una brillante premisa inicial: el coyote, harto de que todos los productos Acme salgan mal y acaben perjudic&aacute;ndole a &eacute;l, decide contratar a un abogado humano para demandar a la empresa. A partir de esa idea las secuencias se suceden como un engranaje perfecto que une ese humor f&iacute;sico y contagioso del <em>slapstick </em>con una historia bien escrita, original y sin elevadas pretensiones de ir m&aacute;s all&aacute; de lo esencialmente gracioso. 
    </p><p class="article-text">
        Hay tambi&eacute;n algo que entronca con lo nost&aacute;lgico al volver a ver a estos personajes, un viaje mental a nuestra infancia, a esa edad en la que nos sent&aacute;bamos delante del televisor deseando con todas nuestras fuerzas que ese d&iacute;a, por fin, nuestro desastroso coyote acabar&aacute; cazando al correcaminos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Boñar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/coyote-vs-acme-diversion-con-la-verguenza-del-ganador-critica-de-cine-por-antonio-bonar_1_13530323.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 23 Sep 2026 16:30:59 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/a7fabe21-1921-4fdf-ae2a-b0779087634a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x926y196.jpg" length="108788" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/a7fabe21-1921-4fdf-ae2a-b0779087634a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x926y196.jpg" type="image/jpeg" fileSize="108788" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA['Coyote vs. Acme': la vergüenza del ganador]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/a7fabe21-1921-4fdf-ae2a-b0779087634a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x926y196.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Cine]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El pregón (IV): el futuro]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/el-pregon-cuarta-parte-el-futuro-columna-semanal-antonio-bonar-habitacion-con-vistas_129_13486233.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b7cbfe25-9b9a-40ff-9f9b-3478b65563a4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El pregón (IV): el futuro"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Este cronista ha tenido el privilegio de poder inaugurar las pasadas Fiestas de San Roque de Boñar con el tradicional pregón, un emotivo homenaje a la Montaña Leonesa que mira en este último episodio hacia el futuro</p><p class="subtitle">TERCERA PARTE - La infancia</p></div><p class="article-text">
        Permitidme hablar ahora del presente y del futuro de nuestra villa, detenernos un momento para reivindicar las maravillas que tenemos en la Monta&ntilde;a Leonesa. Y esto es algo que tiene m&aacute;s valor si cabe cuando lo escuchamos de muchos de los que nos visitan cada a&ntilde;o y que se han quedado con la boca abierta al descubrir nuestros paisajes, nuestros cristalinos e infinitos r&iacute;os, nuestros frondosos bosques o nuestra gastronom&iacute;a&hellip; 
    </p><p class="article-text">
        Gente de lugares tan dispares como Inglaterra, Portugal, Francia o cualquier rinc&oacute;n de Espa&ntilde;a. Muchos de ellos ven&iacute;an por primera vez a nuestra monta&ntilde;a y se han quedado asombrados por su belleza. Y algunos han prometido volver. 
    </p><p class="article-text">
        Tenemos un entorno privilegiado por el que merece la pena luchar. Ojal&aacute; que todos los peque&ntilde;os negocios que se han emprendido estos &uacute;ltimos a&ntilde;os sigan transformando la vida de Bo&ntilde;ar y animen a otros muchos a invertir en nuestra monta&ntilde;a. Creo sinceramente que las posibilidades son muchas y que hay que seguir luchando por nuestra tierra. Aqu&iacute;, y os lo dice un retornado, una de esas cada vez m&aacute;s habituales personas que hemos decidido volver al pueblo, se puede vivir muy bien, tenemos una calidad de vida fant&aacute;stica, tranquila y disfrutona. Que se entere todo el mundo, que vengan, que nos visiten, que participen de todas las excursiones y actividades que ofrece esta monta&ntilde;a, que compren cualquiera de las magnificas viandas que da esta tierra, qu&eacute; alternen por los bares, qu&eacute; se queden a comer y a dormir, que disfruten de esta maravillosa monta&ntilde;a y que, luego, lo cuenten. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f18f5df1-c8c8-4bd5-a846-339447f6d313_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f18f5df1-c8c8-4bd5-a846-339447f6d313_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f18f5df1-c8c8-4bd5-a846-339447f6d313_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f18f5df1-c8c8-4bd5-a846-339447f6d313_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f18f5df1-c8c8-4bd5-a846-339447f6d313_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f18f5df1-c8c8-4bd5-a846-339447f6d313_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/f18f5df1-c8c8-4bd5-a846-339447f6d313_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El centro urbano de Boñar con la torre de la iglesia destacando."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El centro urbano de Boñar con la torre de la iglesia destacando.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Y si aqu&iacute; se puede vivir muy bien es tambi&eacute;n gracias a todos esos amigos que consiguen que los largos inviernos no sean tan largos entre celebraciones y risas, entre copiosas comidas y canciones. Tener todos esos buenos amigos que me han hecho re&iacute;r y crecer, en cualquier parte del mundo y en cualquiera de mis d&iacute;as, es una de los mayores tesoros que me ha dado la vida.
    </p><p class="article-text">
        Y por supuesto aqu&iacute; tambi&eacute;n se puede vivir bien gracias a todos vosotros, vecinos de Bo&ntilde;ar que compart&iacute;s retos y dudas, alegr&iacute;as y tristezas, conversaciones y hasta este mismo cielo que se lleg&oacute; a oscurecerse durante el tiempo que duro ese hist&oacute;rico eclipse. Gracias por hacer que la vida cotidiana de esta peque&ntilde;a comunidad sea tan f&aacute;cil, por estar unidos en los momentos m&aacute;s duros y tambi&eacute;n en los m&aacute;s felices como este.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/77b448ce-b691-4c5d-9d2c-108580cdb587_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/77b448ce-b691-4c5d-9d2c-108580cdb587_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/77b448ce-b691-4c5d-9d2c-108580cdb587_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/77b448ce-b691-4c5d-9d2c-108580cdb587_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/77b448ce-b691-4c5d-9d2c-108580cdb587_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/77b448ce-b691-4c5d-9d2c-108580cdb587_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/77b448ce-b691-4c5d-9d2c-108580cdb587_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Vista Aérea de Boñar."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Vista Aérea de Boñar.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Antes de terminar me gustar&iacute;a pediros un peque&ntilde;o favor, que recordemos por un momento a todos esos familiares, amigos o vecinos que nos han dejado este a&ntilde;o dedic&aacute;ndoles un aplauso desde esta plaza. A los que nos han dejado este &uacute;ltimo a&ntilde;o y a todos los que cada uno de nosotros tenemos all&iacute; arriba, para que sepan que est&aacute;n la memoria de este pueblo, que nos acordamos de ellos.
    </p><p class="article-text">
        En fin, vecinos, la vida pasa, r&aacute;pida caravana, as&iacute; que a disfrutar cada d&iacute;a como si no hubiera un ma&ntilde;ana.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Boñar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/el-pregon-cuarta-parte-el-futuro-columna-semanal-antonio-bonar-habitacion-con-vistas_129_13486233.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 11 Sep 2026 17:30:00 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/b7cbfe25-9b9a-40ff-9f9b-3478b65563a4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="339134" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/b7cbfe25-9b9a-40ff-9f9b-3478b65563a4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="339134" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El pregón (IV): el futuro]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/b7cbfe25-9b9a-40ff-9f9b-3478b65563a4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Boñar,Vecinos,Montaña Central,León]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El pregón (III): la infancia]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/el-pregon-tercera-parte-la-infancia-columna-semanal-antonio-bonar-habitacion-con-vistas_129_13486043.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b03411e7-1f74-493b-b27c-4fd6f9dc97c2_16-9-discover-aspect-ratio_default_1150440.jpg" width="1200" height="675" alt="El pregón (III): la infancia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Este cronista ha tenido el privilegio de poder inaugurar las pasadas Fiestas de San Roque de Boñar con el tradicional pregón, un emotivo homenaje a la Montaña Leonesa que en este tercer episodio viaja a la infancia.</p><p class="subtitle">SEGUNDA PARTE - La familia</p></div><p class="article-text">
        Permitidme que os hable un poco de la maravillosa infancia que tanto yo, como todos los chavales de aquella generaci&oacute;n del <em>baby boom</em>, pudimos disfrutar en este para&iacute;so verde. Y voy a recordar la ni&ntilde;ez primero porque, aunque muchos lo han olvidado, todos hemos sido ni&ntilde;os alguna vez, todos los que estamos hoy aqu&iacute;, todos. Y segundo, porque esos a&ntilde;os de felicidad irresponsable y puertas abiertas fueron nuestra maravillosa educaci&oacute;n sentimental, los que cincelar&iacute;an nuestra forma de estar en el mundo. Hablo de aquel tiempo de tirachinas y bichos, de vida asilvestrada y casetas escondidas; de jugar a indios y vaqueros; de ir a por renacuajos o nueces, a por grillos o manzanas; de descubrir por primera ver el significado de la palabra libertad montados sobre nuestras bicicletas y yendo al pantano o a las hoces, hasta La Vecilla o Sabero, hasta las Cuevas del Cigal y del Gocho; o incluso hasta una ciudad de Le&oacute;n que entonces nos parec&iacute;a Nueva York. Fueron esos mismos a&ntilde;os de jugar al manro o a huevo, pico, ara&ntilde;a sobre la pared de la iglesia; a la rayuela, a las canicas, al trombo o al tres marinos a la mar; de pasar las tardes lluviosas bajo el cobijo de los libros y tebeos que devor&aacute;bamos en la biblioteca de Don Enrique o de ir a alguna de esas excursiones que organizaba Don Carlos, de partidos interminables de f&uacute;tbol en la plaza o en el soto, de todas esas aventuras infinitas que nos marcar&iacute;an para siempre. 
    </p><p class="article-text">
        Fueron aquellos mismos a&ntilde;os en los que mis compa&ntilde;eros de correr&iacute;as ven&iacute;an a buscarme a la puerta de casa preguntando, &iquest;Est&aacute; To&ntilde;in? A lo que mi madre les respond&iacute;a: &lsquo;Ahora baja, pero no le llam&eacute;is To&ntilde;in, que ya es mayor&rsquo;. Evidentemente no tuvo mucho &eacute;xito, a mis 56 a&ntilde;os sigo siendo To&ntilde;&iacute;n, el de la plaza.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/652fa5a4-479c-4e19-b3ee-1d59e21c7db5_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/652fa5a4-479c-4e19-b3ee-1d59e21c7db5_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/652fa5a4-479c-4e19-b3ee-1d59e21c7db5_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/652fa5a4-479c-4e19-b3ee-1d59e21c7db5_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/652fa5a4-479c-4e19-b3ee-1d59e21c7db5_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/652fa5a4-479c-4e19-b3ee-1d59e21c7db5_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/652fa5a4-479c-4e19-b3ee-1d59e21c7db5_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Una postal del siglo XX de la Plaza de Boñar y el Negrillón con la hoja caída."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Una postal del siglo XX de la Plaza de Boñar y el Negrillón con la hoja caída.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        En aquella infancia tuvimos algo que entonces no sab&iacute;amos que pod&iacute;a ser tan enriquecedor, tuvimos tiempo para aburrirnos, bajo la sombra del Negrill&oacute;n o estirados sobre un prado, tuvimos todo el tiempo del mundo para dar rienda suelta a eso que llamamos imaginaci&oacute;n. Si siempre se ha hablado de la infancia como del para&iacute;so perdido, en nuestro caso no hay ninguna duda, fuimos unos privilegiados que disfrutamos de una &eacute;poca, una sociedad y un entorno natural &uacute;nicos. Ahora me alegra de una forma especial ver a mis sobrinos, o a los nietos e hijos de mis amigos, disfrutar tambi&eacute;n de esta villa correteando libres por todos sus rincones, o celebrando las fiestas los m&aacute;s mayores.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Y la juventud</strong></h2><p class="article-text">
        Luego llegar&iacute;a la juventud, los hedonistas a&ntilde;os 80 y 90, la fiesta interminable, las juergas y las chavalas, las risas y ese v&eacute;rtigo de inmortalidad que adorna a esa edad en la que la vida se extiende ante nosotros como un apasionante camino por recorrer. Fueron los tiempos del <em>Hia</em> y las noches locas, cuando empezamos a preocuparnos m&aacute;s por si esta o aquella chavalina nos dedicaba una sonrisa que por cualquier otro asunto m&aacute;s prosaico. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d3829973-555d-4ddf-a254-628e10eeec2f_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d3829973-555d-4ddf-a254-628e10eeec2f_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d3829973-555d-4ddf-a254-628e10eeec2f_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d3829973-555d-4ddf-a254-628e10eeec2f_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d3829973-555d-4ddf-a254-628e10eeec2f_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d3829973-555d-4ddf-a254-628e10eeec2f_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/d3829973-555d-4ddf-a254-628e10eeec2f_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Foto antigua el caño de la Plaza de Boñar."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Foto antigua el caño de la Plaza de Boñar.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Y pronto muchos nos ir&iacute;amos a estudiar o a buscarnos la vida lejos, otros tuvieron que empezar a trabajar, y poco a poco la vida de cada uno empezar&iacute;a a tomar forma, mientras se separaba al mismo tiempo de la de los dem&aacute;s compa&ntilde;eros de correr&iacute;as infantiles y juveniles. Lo que nunca cambiar&iacute;a, es que todos esos que nos fuimos por el mundo adelante, siempre volv&iacute;amos con precisi&oacute;n estival para la fiestas de San Roque, a ver a los nuestros, a confrontar el paso del tiempo. En las fiestas de San Roque celebramos nuestra pertenencia a esta tierra, charlamos y cantamos, bailamos en la verbena y agitamos los d&iacute;as hasta romper todas las rutinas; y nos enredamos entre vino y vino con esos viejos amigos que acuden cada verano a la tierra de sus padres y abuelos.
    </p><p class="article-text">
        &#128073;&nbsp;<strong>Sigue en la&nbsp;</strong><a href="https://ileon.eldiario.es/opinion/el-pregon-cuarta-parte-el-futuro-columna-semanal-antonio-bonar-habitacion-con-vistas_129_13486233.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>cuarta parte</strong></a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Boñar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/el-pregon-tercera-parte-la-infancia-columna-semanal-antonio-bonar-habitacion-con-vistas_129_13486043.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 04 Sep 2026 17:00:43 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/b03411e7-1f74-493b-b27c-4fd6f9dc97c2_16-9-discover-aspect-ratio_default_1150440.jpg" length="594072" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/b03411e7-1f74-493b-b27c-4fd6f9dc97c2_16-9-discover-aspect-ratio_default_1150440.jpg" type="image/jpeg" fileSize="594072" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El pregón (III): la infancia]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/b03411e7-1f74-493b-b27c-4fd6f9dc97c2_16-9-discover-aspect-ratio_default_1150440.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Boñar,Niños,Jóvenes,Vecinos,Montaña Central,León]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El pregón (II): La familia]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/el-pregon-segunda-parte-la-familia-columna-semanal-antonio-bonar-habitacion-con-vistas_129_13471200.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a087cc79-bb60-4e37-8b64-b4a210ce6f13_16-9-discover-aspect-ratio_default_1149982.jpg" width="1968" height="1107" alt="El pregón (II): La familia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Este cronista ha tenido el privilegio de poder inaugurar las pasadas Fiestas de San Roque de Boñar con el tradicional pregón, un emotivo homenaje a la Montaña Leonesa que ahora se publica dividido en cuatro capítulos. En este segundo recuerda a su abuela, la farmacéutica Piedad Moro</p><p class="subtitle">PRIMERA PARTE - Los paisanos</p></div><p class="article-text">
        Disculpadme de antemano por ser un poco <em>versero</em>, por el exceso de literatura, pero es importante intentar decir las cosas bien, uno escribe como respira sobre todo porque cree que escribir es lo primero que viene despu&eacute;s de pensar. Y supongo que el haber elegido el seud&oacute;nimo de Antonio Bo&ntilde;ar cuando empec&eacute; a publicar mis textos hace ya 30 a&ntilde;os, tambi&eacute;n habr&aacute; influido en la peregrina decisi&oacute;n de que ahora me encuentre aqu&iacute; ante vosotros para dar este preg&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Me gustar&iacute;a contaros un poco la historia de mi familia. Como muchos ya sab&eacute;is yo crec&iacute; junto a mis hermanos en esa farmacia de la plaza que todos conoc&eacute;is y que ahora se ha transformado en un apartamento tur&iacute;stico. Mis abuelos Florentino Villa y Piedad Moro llegaron a Bo&ntilde;ar en el a&ntilde;o 1941. Siempre he escuchado con &iacute;ntimo orgullo que fueron dos buenas personas. &Eacute;l era de aqu&iacute; cerca, de San Adr&iacute;&aacute;n, donde se hizo cargo despu&eacute;s de a&ntilde;os de trabajo de aquel balneario que los m&aacute;s mayores recordar&eacute;is. Ella, mi abuela Piedad, que todav&iacute;a conserva su nombre sobre la fachada de la ahora casa rural <em>Botica Moro</em>, fue una de las primeras mujeres licenciadas de la provincia, y lleg&oacute; desde Matallana de Torio para hacerse cargo de esa farmacia. Fue una pionera en un mundo de hombres, una mujer valiente que al aterrizar en Bo&ntilde;ar descoloc&oacute; bastante al cura, al m&eacute;dico y a todos esos ciudadanos ilustres que sol&iacute;an reunirse d&iacute;a s&iacute; y d&iacute;a tambi&eacute;n en la rebotica para sus tertulias. Cuentan las hemerotecas familiares que se quedaron de piedra al ver c&oacute;mo una mujer ocupaba ese hasta entonces sagrado espacio de masculinidad. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/594c31d6-86b1-400e-a455-f60915e26ba9_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/594c31d6-86b1-400e-a455-f60915e26ba9_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/594c31d6-86b1-400e-a455-f60915e26ba9_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/594c31d6-86b1-400e-a455-f60915e26ba9_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/594c31d6-86b1-400e-a455-f60915e26ba9_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/594c31d6-86b1-400e-a455-f60915e26ba9_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/594c31d6-86b1-400e-a455-f60915e26ba9_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Fachada de la Botica Moro de Boñar."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Fachada de la Botica Moro de Boñar.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Una puerta de vidrio opaco comunicaba esa rebotica con la casa, y era imposible entender la una sin la otra. All&iacute; crecieron mi padre y mis t&iacute;os Tino y Piti en los a&ntilde;os 40 y 50. Mi padre, Adolfo, es el primero de todos esos paisanos ejemplares y buenos de los que hemos aprendido tanto, una de esas personas que mejoraba cualquier lugar al que llegar&aacute;, un enamorado de Bo&ntilde;ar que nos contagi&oacute; su amor por esta tierra y que, como ya dije en una ocasi&oacute;n, estar&aacute; esbozando su mejor sonrisa all&iacute; arriba viendo como su hijo est&aacute; dando el preg&oacute;n de las fiestas. Sali&oacute; de Bo&ntilde;ar siendo un crio para ir al internado de los Maristas en Le&oacute;n. Y ya hecho un mozo se fue a estudiar a Santiago de Compostela, donde se enamorar&iacute;a de una gallega de ojos verdes y esp&iacute;ritu indomable, Mercedes. Cuenta la leyenda que mi padre convenci&oacute; a mi madre para venir a Bo&ntilde;ar dici&eacute;ndole que estaba a solo cinco kil&oacute;metros de Le&oacute;n, y que aqu&iacute; apenas nevaba. 
    </p><p class="article-text">
        El caso es que llegaron a esa casa como se llegaba antes al principio de una vida, entendiendo el significado de la palabra futuro al acostarse cansados cada noche despu&eacute;s de haber devorado el presente, con una incertidumbre colosal pero toda la ilusi&oacute;n del mundo. Empezaron a hacerse cargo de la farmacia y formaron una familia a finales de los a&ntilde;os 60 y en los 70, cuando llegar&iacute;amos a este mundo mis hermanos y yo. Y all&iacute;, entre esas cuatro paredes y el mundo vibrante de la calle, nosotros aprendimos a vivir entre noches de guardia y juegos compartidos, con una libertad para entrar y salir que ahora se antojar&iacute;a imposible. Cada ma&ntilde;ana atraves&aacute;bamos raudos y felizmente alborotados conversaciones y pacientes de esa farmacia para comer o merendar, y luego salir otra vez a vete t&uacute; a saber que nueva aventura, con la bicicleta al Pinar, a hacer una caseta al Soto o a liarla parda con alg&uacute;n que otro secuaz que siempre ten&iacute;a esa clase de ideas tan brillantes como desastrosas. Lo que era impepinable es que tampoco ten&iacute;amos que dar muchas explicaciones a las autoridades paternas o maternas, simplemente sal&iacute;amos al mundo para regresar cuando ya la oscuridad y un feliz agotamiento nos invad&iacute;a. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3c2843e1-1cf6-48cb-a1e0-ec52d5fcad5c_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3c2843e1-1cf6-48cb-a1e0-ec52d5fcad5c_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3c2843e1-1cf6-48cb-a1e0-ec52d5fcad5c_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3c2843e1-1cf6-48cb-a1e0-ec52d5fcad5c_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3c2843e1-1cf6-48cb-a1e0-ec52d5fcad5c_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3c2843e1-1cf6-48cb-a1e0-ec52d5fcad5c_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/3c2843e1-1cf6-48cb-a1e0-ec52d5fcad5c_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Fuente de la plaza de Boñar."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Fuente de la plaza de Boñar.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Adolfo, Mar&iacute;a y Santi son esas tres personas que he tenido la suerte de tener como hermanos. El tiempo nos ha llevado por los caminos que la vida nos ten&iacute;a deparados, pero siempre nos hemos cuidado, porque lo aprendimos de nuestros mayores, a cuidarnos, pase lo que pase. Supongo que eso es lo que explica la palabra familia, esa tribu &iacute;ntima e incondicional con la que trepamos la vida. Y por si fuera poco, ninguno de ellos se han perdido unas Fiestas de San Roque desde que tienen uso de raz&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Esa farmacia y esta plaza fueron la primera ventana al mundo que tuvimos, el lugar por el que pasaba la vida ante los ojos del ni&ntilde;o que fuimos. 
    </p><p class="article-text">
        &#128073; <strong>Sigue en la </strong><a href="https://ileon.eldiario.es/opinion/el-pregon-tercera-parte-la-infancia-columna-semanal-antonio-bonar-habitacion-con-vistas_129_13486043.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>tercera parte</strong></a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Boñar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/el-pregon-segunda-parte-la-familia-columna-semanal-antonio-bonar-habitacion-con-vistas_129_13471200.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 28 Aug 2026 17:00:39 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/a087cc79-bb60-4e37-8b64-b4a210ce6f13_16-9-discover-aspect-ratio_default_1149982.jpg" length="521201" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/a087cc79-bb60-4e37-8b64-b4a210ce6f13_16-9-discover-aspect-ratio_default_1149982.jpg" type="image/jpeg" fileSize="521201" width="1968" height="1107"/>
      <media:title><![CDATA[El pregón (II): La familia]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/a087cc79-bb60-4e37-8b64-b4a210ce6f13_16-9-discover-aspect-ratio_default_1149982.jpg" width="1968" height="1107"/>
      <media:keywords><![CDATA[Boñar,Vecinos,Montaña Central,León]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Seis incómodas series para el fin de verano]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/seis-incomodas-series-verano-critica-de-television-antonio-bonar_1_13469987.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/27a01dad-7c7d-434c-b271-11c2c39b0cf8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x677y360.jpg" width="1200" height="675" alt="Seis incómodas series para el fin de verano"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La época estival llega a su fin y todos volvemos a recuperar costumbres más otoñales, rutinas de salón como la de volver a sumergirnos en alguna buena e incomoda miniserie televisiva</p></div><p class="article-text">
        Hay series que nos revuelven por dentro, historias macabras o moralmente inquietantes, relatos que cuentan las partes m&aacute;s turbias del alma humana o que enfocan su mirada sobre todos esos rincones olvidados y perif&eacute;ricos de nuestra sociedad. 
    </p><p class="article-text">
        Recomendamos seis de esas miniseries que son un tanto inc&oacute;modas de ver, seis  historias para disfrutar en alguna de esas tardes lluviosas que anuncian el fin de otro verano.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Ravalear </strong></em>(Espa&ntilde;a) <a href="https://www.filmaffinity.com/es/name.php?name-id=358930281" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Pol Rodr&iacute;guez</a> &ndash; HBO Max
    </p><p class="article-text">
        Una historia tan real como todos esos codiciosos fondos de inversi&oacute;n que vac&iacute;an edificios y vidas para hacer caja, una serie que evoca el mejor cine de denuncia social con sensibilidad y coraje. Estupendo gui&oacute;n e interpretaciones. Es imposible no sentir ganas de ir a las barricadas despu&eacute;s de verla.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>La sangre helada</strong></em><em> </em>(Reino Unido)<em><strong> </strong></em><a href="https://www.filmaffinity.com/es/name.php?name-id=720983836" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Andrew Haigh</a><em><strong> </strong></em> &ndash; Filmin
    </p><p class="article-text">
        Aventuras y terror en el &Aacute;rtico. Un barco ballenero ingl&eacute;s viaja a ese helado e inh&oacute;spito territorio con una tripulaci&oacute;n que oculta mucho m&aacute;s de lo que muestra. Si te gust&oacute; <em>The Terror </em>(2018) te gustar&aacute; tambi&eacute;n este abanico de personajes a la fuga de s&iacute; mismos.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>33 d&iacute;as</strong></em> (Espa&ntilde;a) <a href="https://www.filmaffinity.com/es/name.php?name-id=946730088" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Carles Porta</a> &ndash; Movistar +
    </p><p class="article-text">
        El 14 de octubre del 2001 dos delincuentes se escapaban del Centro Penitenciario de Lleida despu&eacute;s de protagonizar una fuga de pel&iacute;cula. El relato de los 33 d&iacute;as que tuvieron en vilo a la sociedad civil y a la polic&iacute;a es tan realista como crudo, con un complejo estudio de la personalidad de los dos presos.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Portobello</strong></em> (Italia) <a href="https://www.filmaffinity.com/es/name.php?name-id=897756830" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Marco Bellocchio</a> &ndash; HBO Max, Movistar +
    </p><p class="article-text">
        Bellocchio vuelve a demostrar que es un narrador &uacute;nico, con una mirada sobre la Italia contempor&aacute;nea tan personal como mordaz. La tr&aacute;gica y delirante historia de Enzo Tortora, famoso presentador del programa de televisi&oacute;n italiano <em>Portobello </em>que fue acusado injustamente de pertenecer a la Camorra, es de una incomodidad &eacute;tica que nos sacude por dentro.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>El quinto mandamiento </strong></em>(Reino Unido) <a href="https://www.filmaffinity.com/es/name.php?name-id=596600506" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Saul Dibb</a> &ndash; Movistar +
    </p><p class="article-text">
        La retorcida historia real de los cr&iacute;menes de Ben Field es llevada a la televisi&oacute;n con una espeluznante naturalidad. Es casi pornograf&iacute;a moral, un relato atroz que muestra la manipulaci&oacute;n y posterior asesinato de unas v&iacute;ctimas especialmente vulnerables, dos ancianos que cayeron en la perversa red de mentiras de un joven estudiante. 
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>El monstruo de Florencia </strong></em>(Italia) <a href="https://www.filmaffinity.com/es/name.php?name-id=442962798" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Leonardo Fasoli</a>, <a href="https://www.filmaffinity.com/es/name.php?name-id=489227798" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Stefano Sollima</a> &ndash; Netflix
    </p><p class="article-text">
        El caso del monstruo de Florencia aterroriz&oacute; a todo un pa&iacute;s durante casi veinte a&ntilde;os, una herida en el coraz&oacute;n de la sociedad italiana que todav&iacute;a sigue abierta. Esta serie enfoca el drama desde distintos puntos de vista, desde distintos planos temporales y con una detallada recreaci&oacute;n que deja m&aacute;s preguntas que respuestas en el espectador.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Boñar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/seis-incomodas-series-verano-critica-de-television-antonio-bonar_1_13469987.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 27 Aug 2026 16:30:27 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/27a01dad-7c7d-434c-b271-11c2c39b0cf8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x677y360.jpg" length="195698" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/27a01dad-7c7d-434c-b271-11c2c39b0cf8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x677y360.jpg" type="image/jpeg" fileSize="195698" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Seis incómodas series para el fin de verano]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/27a01dad-7c7d-434c-b271-11c2c39b0cf8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x677y360.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Televisión,Series]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El pregón (I): los paisanos]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/pregon-paisanos-montana-central-leon-columna-semanal-antonio-bonar-habitacion-con-vistas_129_13460573.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/94c9cc87-c5de-4944-a6fc-06ac942ba7d9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El pregón (I): los paisanos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Este cronista ha tenido el privilegio de poder inaugurar las pasadas Fiestas de San Roque de Boñar con el tradicional pregón, un emotivo discurso en forma de homenaje a la Montaña leonesa que se publicará dividido en cuatro capítulos</p></div><p class="article-text">
        &iexcl;Buenas noches a todos! 
    </p><p class="article-text">
        Tener de telonero a un eclipse solar como el que disfrutamos ayer es complicado para un pregonero novato como este quien os habla. Yo no voy a ser capaz de apagar la luz del sol, pero intentar&eacute; por lo menos ser ameno, un poco emotivo y que echemos alguna risa. Por otra parte, siempre he querido estar en una situaci&oacute;n como esta para poder decir aquello que dec&iacute;a Pepe Isbert en <a href="https://www.filmaffinity.com/es/film435869.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Bienvenido, Mr. Marshall </em></a>(1953), seguro que los m&aacute;s mayores lo recordar&eacute;is: &lsquo;Como alcalde vuestro que soy, os debo una explicaci&oacute;n, y esa explicaci&oacute;n que os debo, os la voy a pagar&hellip;&rsquo;
    </p><p class="article-text">
        Me gustar&iacute;a empezar dando las gracias al que s&iacute; que es nuestro alcalde y a todas esas mentes pensantes que han decidido que era buena idea que hoy me encuentre aqu&iacute; ante todos vosotros: familiares, amigos, vecinos y visitantes de esta villa que tanto queremos. Muchas gracias, de verdad. Es todo un honor poder inaugurar las fiestas de mi pueblo, las fiestas de San Roque. Me siento muy halagado pero tambi&eacute;n cargado de una cierta responsabilidad. Es como cuando escuchamos a un artista que llega a actuar en el escenario so&ntilde;ado, o a un futbolista que marca el gol m&aacute;s importante de su carrera, explicar que todos los hechos de su vida han sucedido para llegar a ese momento. 
    </p><p class="article-text">
        Pues bien, salvando las distancias y con toda la carga ir&oacute;nica del mundo, yo tambi&eacute;n siento que toda mi vida ha estado dirigida hasta este instante, hasta llegar a encontrarme ante todos vosotros para dar el preg&oacute;n de las fiestas de San Roque, nada m&aacute;s y nada menos. Y bueno, esto aparte, todos sabemos que si lo hago medianamente bien no pasa nada, pero tambi&eacute;n sabemos que como cometa alg&uacute;n desliz, la fina iron&iacute;a o directamente la burda socarroner&iacute;a, que por otra parte son marca de la casa en este pueblo nuestro, se encargar&aacute;n de recordarlo para jolgorio general durante los pr&oacute;ximos veinte a&ntilde;os. Comprender&eacute;is ahora lo de los nervios y esa cierta responsabilidad. En fin, valor y al toro.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/46c24a0b-d8ff-46ec-bbae-c2624cb626a7_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0_x468y215.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/46c24a0b-d8ff-46ec-bbae-c2624cb626a7_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0_x468y215.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/46c24a0b-d8ff-46ec-bbae-c2624cb626a7_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0_x468y215.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/46c24a0b-d8ff-46ec-bbae-c2624cb626a7_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0_x468y215.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/46c24a0b-d8ff-46ec-bbae-c2624cb626a7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x468y215.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/46c24a0b-d8ff-46ec-bbae-c2624cb626a7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x468y215.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/46c24a0b-d8ff-46ec-bbae-c2624cb626a7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x468y215.jpg"
                    alt="Imagen del puente centenario de Boñar."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Imagen del puente centenario de Boñar.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Primero, y desde esta caprichosa posici&oacute;n, quisiera acordarme de muchos hombres y mujeres de esta villa, de todos esos paisanos trabajadores y honestos que han sido un ejemplo para los que les hemos visto tirar para adelante, superando carros y carretas. Dicen que somos un poco cazurros, leoneses al fin y al cabo, parcos en palabras pero nobles en intenciones. Lo que es seguro es que hemos aprendido de nuestros mayores unas cuantas cosas tan aparentemente simples como profundamente importantes para andar por el mundo: valores como la lealtad, la generosidad, la responsabilidad ante nuestras equivocaciones o el amor por la familia, nuestra tierra o el trabajo bien hecho. Y c&oacute;mo no, tambi&eacute;n hemos heredado ese fino y bendito sentido del humor al que hac&iacute;a referencia hace un instante. Siempre he cre&iacute;do que la seriedad goza de un prestigio totalmente inmerecido. Y las mejores historias tamizadas por el humor que uno ha escuchado nunca, hasta partirse de risa, han salido de la boca e ingenio de vosotros, amigos y vecinos. Ya sab&eacute;is que este siempre ha sido un pueblo de artistas, y gracias a Dios siempre ha habido cronistas dispuestos a contar las peripecias y haza&ntilde;as de todos esos figuras que ha dado esta villa.
    </p><p class="article-text">
        Todos esos grandes hombres y mujeres que nos han precedido han conseguido que, los que hemos crecido en esta monta&ntilde;a nuestra, podremos perdernos por el mundo adelante, pero teniendo siempre conciencia de lo afortunados que hemos sido por haber tenido una br&uacute;jula de comportamiento que emular, un simple y pueblerino c&oacute;digo moral al que poder regresar. Nos hacemos hombres y mujeres, mejores o peores, pero lo que nunca le podremos reprochar a la vida es el ejemplo que nos han dado nuestros mayores. Un ejemplo que siguen dando d&iacute;a a d&iacute;a todos esos amigos y vecinos que est&aacute;n aqu&iacute; esta noche y que trabajan para que esta comunidad funcione, ciudadanos que aportan su granito de arena a este engranaje social y que permiten que todos podamos tener una buena vida, ciudadanos decentes que representan al buen vecino, a ese tipo digno y generoso que se asoma a las ma&ntilde;anas con la tierna predisposici&oacute;n de ser un buen hijo, un buen padre, un buen marido o un buen amigo. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/bcd26271-9c48-4807-a0ca-4035ec8e7794_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/bcd26271-9c48-4807-a0ca-4035ec8e7794_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/bcd26271-9c48-4807-a0ca-4035ec8e7794_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/bcd26271-9c48-4807-a0ca-4035ec8e7794_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/bcd26271-9c48-4807-a0ca-4035ec8e7794_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/bcd26271-9c48-4807-a0ca-4035ec8e7794_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/bcd26271-9c48-4807-a0ca-4035ec8e7794_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Piscina natural del Porma en El Soto de Boñar."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Piscina natural del Porma en El Soto de Boñar.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Aunque, a ver, un inciso, paremos las m&aacute;quinas un momento, que no quiero pecar de &ntilde;o&ntilde;o, que esto tampoco es Disneylandia, que como en todos los sitios aqu&iacute; tambi&eacute;n ha habido, hay y habr&aacute; unos cuantos tontos tont&iacute;simos. Pero a esos pocos, con no hacerles ni caso, ya estar&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        De los otros, la mayor&iacute;a, todos esos buenos paisanos y paisanas que habitan esta tierra y cuyo ejemplo de vida nos ha mostrado el camino para andar por el mundo, es de los que me gustar&iacute;a que nos acord&aacute;semos esta noche. Estoy seguro que todos hab&eacute;is conocido o conoc&eacute;is a alguno. Cualquiera de ellos podr&iacute;a y merecer&iacute;a estar aqu&iacute;. As&iacute; que gracias de nuevo a todos por haber confiado en cambio en este cronista con cierta suerte y alg&uacute;n diminuto talento para reflexionar sobre un papel en blanco, un poeta de tres al cuarto, pero sin duda uno de los mejores poetas locales que se han podido encontrar a &uacute;ltima hora.
    </p><p class="article-text">
        &#128073; <strong>Sigue en la </strong><a href="https://ileon.eldiario.es/opinion/el-pregon-segunda-parte-la-familia-columna-semanal-antonio-bonar-habitacion-con-vistas_129_13471200.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>segunda parte</strong></a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Boñar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/pregon-paisanos-montana-central-leon-columna-semanal-antonio-bonar-habitacion-con-vistas_129_13460573.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 21 Aug 2026 17:00:00 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/94c9cc87-c5de-4944-a6fc-06ac942ba7d9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="301233" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/94c9cc87-c5de-4944-a6fc-06ac942ba7d9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="301233" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El pregón (I): los paisanos]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/94c9cc87-c5de-4944-a6fc-06ac942ba7d9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Fiestas,Boñar,Tradiciones Leonesas,Vecinos,Montaña Central,León,Sociología,España]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El mando a distancia]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/el-mando-a-distancia-columna-semanal-antonio-bonar-habitacion-con-vistas_129_13418835.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/748425fc-7f2b-481c-8e3a-700213b0c1d3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x555y146.jpg" width="1200" height="675" alt="El mando a distancia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El mando a distancia se ha convertido en el paradigma tecnológico del bienestar más simple, en el símbolo inequívoco de esa comodidad básica que consiste en poder manipular nuestro entorno más cercano sin movernos del sofá</p></div><p class="article-text">
        El mando a distancia es ese aparato sin el que hoy nos resultar&iacute;a complicado entender muchos gestos cotidianos pero que, paradojas del mundo moderno, es tambi&eacute;n ese instrumento sin el que la humanidad ha vivido perfectamente hasta hace cuatro d&iacute;as. Y ahora, adem&aacute;s, uno asiste perplejo a la invasi&oacute;n lenta pero inexorable (parece que se reprodujeran por generaci&oacute;n espont&aacute;nea) de estos peque&ntilde;os dispositivos electr&oacute;nicos. Por ello no es extra&ntilde;o que nuestra capacidad de fabulaci&oacute;n haya trasladado ese peque&ntilde;o poder que reside en una tecla a algo m&aacute;s inherente a la condici&oacute;n humana: el deseo de cambiar tu vida. 
    </p><p class="article-text">
        Imag&iacute;nense por un momento que alguno de esos mandos a distancia que se han hecho fuertes en nuestra casa nos regalara el poder de rebobinar, pausar o acelerar nuestra vida a voluntad. Imaginen que pudi&eacute;ramos poder volver a vivir todos esos instantes de maravillosa felicidad que se ha llevado el viento, que pudi&eacute;ramos acelerar las tristezas cotidianas o que simplemente pudi&eacute;ramos editar a nuestro antojo la pel&iacute;cula de nuestra vida. Ese hipot&eacute;tico mando a distancia con atribuciones tan m&aacute;gicas ser&iacute;a el Santo Grial de nuestra era, ese superpoder que siempre conlleva una responsabilidad. Porque, como sucede en cualquiera de los cuentos escritos o filmados que han jugado de una u otra manera a darnos esa capacidad de manipular el tiempo, tambi&eacute;n con nuestro asombroso aparato la diversi&oacute;n acabar&iacute;a de forma abrupta para que aprendi&eacute;ramos alguna lecci&oacute;n, para dar paso a una moraleja que en el caso que nos ocupa nos invitar&iacute;a a dejarnos de tonter&iacute;as y ejercer el presentismo.
    </p><p class="article-text">
        El presentismo es esa creencia de que &uacute;nicamente existen los eventos en el <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Presente_(tiempo)" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">presente</a>,  una actitud filos&oacute;fica anta la vida que ensalza el <em>carpe diem</em>, ese vivir el momento como &uacute;nica forma de combatir el tedio plomizo de algunos d&iacute;as. Ma&ntilde;ana no existe y ayer no volver&aacute;, esa es la cuesti&oacute;n. Presentismo es tener la conciencia por unos segundos de la felicidad que estamos sintiendo en un determinado momento, del privilegio de estar vivos aqu&iacute; y ahora. Y s&iacute;, ya sabemos que practicar el presentismo es &uacute;nicamente poner tiritas en la herida de la mortalidad, intentar poner vallas al campo, pretender de forma est&eacute;ril que ese tren desmemoriado que viaja inexorablemente hacia el futuro se detenga. Pero saberse feliz y pleno, aunque solo sea por un instante, es el mejor ant&iacute;doto posible para combatir esa misma fugacidad del tiempo de la que somos cautivos. 
    </p><p class="article-text">
        Eso, o hacerse con un mando a distancia de poderes extraordinarios.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Boñar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/el-mando-a-distancia-columna-semanal-antonio-bonar-habitacion-con-vistas_129_13418835.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 31 Jul 2026 17:00:40 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/748425fc-7f2b-481c-8e3a-700213b0c1d3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x555y146.jpg" length="158874" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/748425fc-7f2b-481c-8e3a-700213b0c1d3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x555y146.jpg" type="image/jpeg" fileSize="158874" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El mando a distancia]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/748425fc-7f2b-481c-8e3a-700213b0c1d3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x555y146.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Sociología,España,Televisión]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Al calor del cine: cinco clásicos para un verano]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/cine-de-calor-cinco-clasicos-para-el-verano-critica-de-antonio-bonar_1_13414233.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1c3eff94-c870-4889-8677-5002d1468f38_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x544y416.jpg" width="1200" height="675" alt="Al calor del cine: cinco clásicos para un verano"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una nueva ola de calor cubre los paisajes de esta península ya tristemente acostumbrada a vivir bajo sus rojos presagios. En el cine, en cambio, las altas temperaturas hacen sudar la pantalla en forma de turbios deseos e historias abrasadoras</p></div><p class="article-text">
        El cine ha desplegado infinitos veranos sobre la pantalla, derroches de calor que se han instalado para siempre entre nuestros recuerdos. Algunas de esas pel&iacute;culas han retratado veranos sure&ntilde;os y t&oacute;rridos, relatos que quedan suspendidos sobre un calor h&uacute;medo y asfixiante. 
    </p><p class="article-text">
        En otras las altas y sofocantes temperaturas atraviesan la pantalla para arrebatarnos, para sumergirnos bajo oscuras tentaciones. Y otras nos hablan de primeras veces, de veranos que pertenecen a otras edades. 
    </p><p class="article-text">
        En cualquier caso, aqu&iacute; les dejo cinco cl&aacute;sicos para refugiarse del bochorno que invade las calles ante ese otro calor que desprende el buen cine.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Un tranv&iacute;a llamado deseo</strong> (1951) &mdash; <a href="https://www.filmaffinity.com/es/name.php?name-id=757842071" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Elia Kazan</a>
    </p><p class="article-text">
        La obra de Tennessee Williams encuentra su mejor expresi&oacute;n en este opresivo drama que derrama deseos y excesos sobre la pantalla. Marlos Brando sin camiseta como s&iacute;mbolo sexual de una &eacute;poca y Vivien Leigh descendiendo hacia la locura en ese piso diminuto donde las frases de dialogo suenan como pu&ntilde;ales. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Doce hombres sin piedad </strong>(1957) &mdash; <a href="https://www.filmaffinity.com/es/name.php?name-id=435435282" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sidney Lumet</a> 
    </p><p class="article-text">
        Drama judicial de una vigencia argumental y estil&iacute;stica totalmente intacta. Teatro llevado al cine con una magistral realizaci&oacute;n y unas interpretaciones exactas y llenas de elocuencia expresiva. Doce desconocidos deliberando sobre la vida de un hombre bajo un calor asfixiante. Sudor y palabras impacientes para llegar a un veredicto.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La gata sobre el tejado de zinc </strong>(1958) &mdash; <a href="https://www.filmaffinity.com/es/name.php?name-id=736277976" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Richard Brooks</a>
    </p><p class="article-text">
        De nuevo Tennessee Williams llevado al cine y de nuevo otra memorable e ic&oacute;nica pareja protagonista. Paul Newman y Elisabeth Taylor despliegan sobre la pantalla un derroche interpretativo bajo la luz ardiente de un verano abrasivo y sure&ntilde;o. La avaricia, la mentira y el bourbon se cocinan a fuego lento en esta obra que es perfecta para disfrutar en una noche insomne de verano.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Verano del 42 </strong>(1971) &mdash; <a href="https://www.filmaffinity.com/es/name.php?name-id=515188434" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Robert Mulligan</a>
    </p><p class="article-text">
        Hay veranos habitados por la nostalgia de las primeras veces. Veranos sentimentales  como este que narra el despertar sexual de un adolescente atra&iacute;do por una bella mujer que acaba de perder a su marido en la Segyba Guerra Mundial. Bella pel&iacute;cula que nos transporta a esa edad del descubrimiento, a esa piel encendida que pertenece a su tiempo irrepetible.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Fuego en el cuerpo </strong>(1981) &mdash; <a href="https://www.filmaffinity.com/es/name.php?name-id=658340409" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Lawrence Kasdan</a>
    </p><p class="article-text">
        Pel&iacute;cula que revitaliz&oacute; el cine negro a principios de los ochenta con una historia donde el deseo y la traici&oacute;n atraviesan la pantalla. Pocas veces se ha retratado ese sofocante calor que nos aturde hasta perder la cabeza como en este thriller que combina crimen y sudor a partes iguales. Kathleen Turner llegar&iacute;a para quedarse y convertirse en mito er&oacute;tico de los ochenta.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Boñar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/cine-de-calor-cinco-clasicos-para-el-verano-critica-de-antonio-bonar_1_13414233.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 29 Jul 2026 16:30:38 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/1c3eff94-c870-4889-8677-5002d1468f38_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x544y416.jpg" length="162946" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/1c3eff94-c870-4889-8677-5002d1468f38_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x544y416.jpg" type="image/jpeg" fileSize="162946" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Al calor del cine: cinco clásicos para un verano]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/1c3eff94-c870-4889-8677-5002d1468f38_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x544y416.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Cine,Verano]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El tema del vagabundo]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/el-tema-del-vagabundo-columna-semanal-antonio-bonar-habitacion-con-vistas_129_13404081.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d2556605-1915-45b4-a12f-cce66c098d44_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El tema del vagabundo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El plan siempre es el mismo, cargarse la mochila a la espalda y caminar los infinitos caminos que ofrece esta deslumbrante península, este país de países que regala al viajero imponentes paisajes y pueblos tejidos por el tiempo</p></div><p class="article-text">
        Es curioso c&oacute;mo los planes se antojan colosales cuando solo existen en nuestra mente y no empiezan a verse abordables hasta que damos el primer paso, el m&aacute;s importante, el de tomar la decisi&oacute;n y situarse en el punto de partida. Es entonces cuando todos los pensamientos, agoreros o ilusionantes, se quedan en nada, se desvanecen como diminutas entelequias sin importancia ante la gigantesca determinaci&oacute;n de comenzar a sumar pasos sobre el camino. A partir de ese momento solo existe un hermoso e imbatible plan, levantarse cada ma&ntilde;ana y caminar el mundo, ser un vagabundo sin prisas ni calendarios. 
    </p><p class="article-text">
        Ser vagabundo es convertirse por unas semanas en esa clase de tipo errante que vaga por el mundo sin domicilio fijo, que va de un lugar a otro sin asentarse en ninguno, un habitante de los caminos que se enfrenta cada ma&ntilde;ana a la liviana responsabilidad de no importarle demasiado donde terminar&aacute; comiendo o durmiendo. Ese deambular por los paisajes, ese antiguo impulso del vagabundo, es una forma de vida que tiene injustamente asociadas unas connotaciones peyorativas, que emparentamos frecuentemente con la holgazaner&iacute;a y nos olvidamos de hacerlo con la palabra libertad. Porque si hay algo m&aacute;gico en ese estado de &aacute;nimo que combate el peso sin alas de la rutina de los d&iacute;as, es precisamente esa impagable sensaci&oacute;n de pertenecer al cosmos, de no tener que rendir cuentas a nadie ni a nada, de cincelar nuestro esp&iacute;ritu con los amaneceres y atardeceres que mueven el tiempo. 
    </p><p class="article-text">
        Los vagabundos son hombres de condici&oacute;n inquieta y despegada que viven al margen de lo establecido, comentaba Ortega y Gasset en su ensayo <a href="https://sites.google.com/site/edfabra/home/excerptreviewsstoriespoems/ortega-y-gasset---el-tema-del-vagabundo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El tema del vagabundo</em></a>. En ese extraordinario texto publicado dentro de su obra <a href="https://www.alianzaeditorial.es/libro/bibliotecas-de-autor/el-espectador-i-y-ii-jose-ortega-y-gasset-9788491044789/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El Espectador</em></a><em>, </em>Ortega contrasta la vida n&oacute;mada de estos trotamundos que recorren los caminos sin oficio ni beneficio con la inmovilista sociedad espa&ntilde;ola de su &eacute;poca, presidida por lo que llam&oacute; una &lsquo;estabilidad pl&uacute;mbea y una monoton&iacute;a aldeana&rsquo;. Esa forma de ignorancia que adorna a aquellos que nunca han salido de su pueblo o del carril vital que ten&iacute;an asignado desde ni&ntilde;os, sigue tan vigente como entonces en esta Espa&ntilde;a nuestra contempor&aacute;nea y presumiblemente abierta al mundo. Puede que los vagabundos sean incapaces de echar ra&iacute;ces en ning&uacute;n lugar, pero precisamente por eso son cosmopolitas sin pretenderlo, esa clase de tipos que se mueven por el mundo siguiendo &uacute;nicamente sus impulsos y protagonizando el fascinante espect&aacute;culo de la precariedad. Y eso, ejercer por unos meses el noble ejercicio del vagabundeo, es algo que se deber&iacute;a ense&ntilde;ar en las escuelas de la vida. Conocer la precaria y fascinante bohemia del viajero sin destino es algo que, definitivamente, todos deber&iacute;amos experimentar de vez en cuando. Aunque solo sea para descubrir el insignificante tama&ntilde;o de nuestras cavilaciones ante la inabarcable vastedad del mundo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Boñar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/el-tema-del-vagabundo-columna-semanal-antonio-bonar-habitacion-con-vistas_129_13404081.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 Jul 2026 17:00:11 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/d2556605-1915-45b4-a12f-cce66c098d44_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="63963" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/d2556605-1915-45b4-a12f-cce66c098d44_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="63963" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El tema del vagabundo]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/d2556605-1915-45b4-a12f-cce66c098d44_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Excursiones,Patrimonio,Medio Ambiente,Vecinos,España]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['La odisea': cine en estado puro]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/la-odisea-cine-en-estado-puro-critica-por-antonio-bonar_1_13399732.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/54e1c288-9e71-41b0-9673-5d4169b0f1a9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;La odisea&#039;: cine en estado puro"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La esperada película llega a las pantallas de la provincia cumpliendo con creces todas las expectativas generadas. La cinta de Christopher Nolan es ya uno de los títulos del año: cine en estado puro</p></div><p class="article-text">
        El cine como la m&aacute;s poderosa herramienta did&aacute;ctica del presente. El cine como sublime arma ideol&oacute;gica, como arte que cuenta la sociedad que lo ha gestado, como archivo del mundo que entender&aacute;n las futuras generaciones. El cine como continente de los colores y las palabras que explicar&aacute;n nuestra historia. El cine que esconde en el tiempo que dura una pel&iacute;cula todas esas dudas y revelaciones que explican los cuentos de los hombres. El cine que nos regala la necesaria perspectiva sobre ese otro tiempo m&aacute;s prosaico del devenir de nuestros d&iacute;as. El cine que, dec&iacute;a Hitchcock, es como la vida pero sin las partes aburridas. El cine, las buenas pel&iacute;culas, la ficci&oacute;n, ese espejo deformado y necesario de la realidad. En el fondo y en la piel, eso es <a href="https://www.filmaffinity.com/es/film546833.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La odisea</em></a>, cine en estado puro.
    </p><p class="article-text">
        Antes de nada, a este espectador poco le importa el eterno debate sobre la fidelidad dial&eacute;ctica o est&eacute;tica de la pel&iacute;cula de Nolan al poema original de Homero. Ese es tema de discusi&oacute;n para historiadores o expertos en la obra que cuenta el eterno regreso a casa de Odiseo, no para cr&iacute;ticos de cine como este quien escribe. Solo explicar que el cine es precisamente relevante por tener esa maravillosa capacidad de proponer nuevos relatos, alejados o no de su verdad m&aacute;s can&oacute;nica. Cualquier ficci&oacute;n es una obra personal que est&aacute; indefectiblemente traspasada por la visi&oacute;n de su autor. Y eso es lo que diferencia el arte genuino de la mediocre imitaci&oacute;n. Insisto, este espectador no tiene argumentos para discutir si el director se ha tomado ciertas licencias hist&oacute;ricas o argumentales, si acaso para explicar porque <em>La odisea</em> le ha parecido una audaz, ins&oacute;lita y poderosa pel&iacute;cula de cine.
    </p><p class="article-text">
        Nolan cuenta ese largo camino de regreso a casa del h&eacute;roe sin dejarse nada en el tintero: la gruta del c&iacute;clope, los gigantes de armadura plateada en el bosque, el encuentro revelador con Tiresias en el Hades, el episodio con la hechicera Circe que transforma hombres en cerdos o la escena con las sirenas, cuyos cantos seductores son todas las promesas que los humanos no pudieron cumplir. Y el caballo de Troya que desata la destrucci&oacute;n y posterior arrepentimiento de Odiseo, el amor eterno por Pen&eacute;lope o el viaje de Tel&eacute;maco. Y lo hace con un arrollador sentido del espect&aacute;culo, con esos montajes marca de la casa que van creando una atm&oacute;sfera <em>in crescendo</em> a partir de la rotunda cadencia musical de las percusiones, un envoltorio monumental que te mantiene con los ojos como platos durante las casi tres horas de metraje. 
    </p><p class="article-text">
        Aunque toda esa espectacularidad no valdr&iacute;a de nada sin un gui&oacute;n, escrito por el propio Nolan, tan certero como profundo. Porque la sustancia dram&aacute;tica de la cinta posee tambi&eacute;n una fuerza indomable. En ese sentido la pel&iacute;cula de Nolan es una actualizaci&oacute;n de los cantos po&eacute;ticos de Homero que no pierde un &aacute;pice de la clarividente y casi m&iacute;stica reflexi&oacute;n sobre la condici&oacute;n humana que encontramos en el original. La aventura, la fantas&iacute;a, el amor, la guerra, la lealtad, la corrupci&oacute;n moral, el arrepentimiento, el desaf&iacute;o a los dioses, el viaje como l&uacute;cida y trascendente  met&aacute;fora de otro viaje, el interior, el que transforma definitivamente a nuestro h&eacute;roe. Todo cabe en esta obra colosal que nos recuerda que el cine sigue siendo una forma de expresi&oacute;n art&iacute;stica vigente y necesaria.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Boñar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/la-odisea-cine-en-estado-puro-critica-por-antonio-bonar_1_13399732.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 22 Jul 2026 16:30:41 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/54e1c288-9e71-41b0-9673-5d4169b0f1a9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="374902" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/54e1c288-9e71-41b0-9673-5d4169b0f1a9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="374902" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA['La odisea': cine en estado puro]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/54e1c288-9e71-41b0-9673-5d4169b0f1a9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Cine,Internacional]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La final]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/la-final-futbol-mundial-2026-espana-argentina-columna-semanal-antonio-bonar-habitacion-con-vistas_129_13386720.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/41e5539a-21f7-4eca-8171-0690770dddea_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La final"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Esconde la pelota, pasa la pelota. Tan fácil de decir cono difícil de ejecutar. España le ha dado un repaso histórico a Francia, sin ruido y con una humildad admirable. Estamos en la final</p></div><p class="article-text">
        Podr&iacute;a haber sido cualquier otro pa&iacute;s el que diera tal ejemplo de pundonor y honestidad jugadora, cualquier otro rinc&oacute;n del mundo y sus habitantes podr&iacute;an haber sabido ganar tan bien como los nuestros. Esto no va de tribus, somos m&aacute;s inteligentes y menos nacionalistas de gaceta de provincias que aquellos que no han le&iacute;do un libro en su vida, sean de la naci&oacute;n o rinc&oacute;n del mundo que sean. Sabemos que somos igual de fr&aacute;giles o poderosos que los dem&aacute;s, que casi nada nos separa de todas las dem&aacute;s tribus con bandera que han participado en este Mundial. Ahora bien, esta pandilla de futbolistas ha demostrado tener alg&uacute;n talento m&aacute;s que la ya de por s&iacute; admirable agudeza para participar de esa redonda y maravillosa sinfon&iacute;a del bal&oacute;n que han mostrado al mundo. Son buenos chavales, buenos guajes, que dir&iacute;amos por estos lares. Buenos en el sentido m&aacute;s puro del t&eacute;rmino, saben ganar y perder, saben que nada empieza y acaba en uno mismo.
    </p><p class="article-text">
        La final contra Argentina, un pa&iacute;s hermano y que ocupa tambi&eacute;n un rinc&oacute;n muy especial en el coraz&oacute;n de este cronista, ser&aacute; un hermoso ep&iacute;logo, el partido so&ntilde;ado. Este duelo entre los dos mejores equipos del campeonato ser&aacute; el premio ultimo despu&eacute;s de tanto esfuerzo y tantas batallas enfrentadas. Aunque simplificando hasta lo esencial y emulando al inefable M. Rajoy, ese inesperado cronista deportivo que nos regalado el Mundial, ese premio de jugar el partido m&aacute;s importante de sus vidas ser&aacute; la recompensa final para todos esos guerreros de la pelota que se lo han trabajado a pulso. El logro de ganar no es m&aacute;s que la consecuencia de hacer las cosas bien. Y a&uacute;n as&iacute;, no siempre se gana. Los que nos hemos educado bajo los preceptos de la moral cat&oacute;lica ya asimilamos desde ni&ntilde;os la idea de correspondencia entre mal acto y castigo, o buen acto y premio. Pero la vida es mucho m&aacute;s compleja que el resultado final de un partido, est&aacute; llena de matices, la inabarcable verdad se esconde detr&aacute;s de cada diminuto detalle. 
    </p><p class="article-text">
        Ese partidazo contra Argentina ser&aacute; el punto final de una larga trayectoria, la guinda del pastel. Porque un premio es b&aacute;sicamente eso, el &uacute;ltimo eslab&oacute;n de cualquier reto, sea personal o colectivo, diminuto o gigantesco, absurdo o coherente, noble o malvado. Lo que es seguro es que el final de este Mundial de F&uacute;tbol dejar&aacute; una extra&ntilde;a sensaci&oacute;n de vac&iacute;o tras de s&iacute;. Ya lo dijo mejor que nadie Elizabeth Taylor en una de las semblanzas que aparecen en el estupendo libro de Truman Capote, <a href="https://www.anagrama-ed.es/libro/compactos/retratos/9788433966704/CM_239" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Retratos</em></a>: &ldquo;Cuando encuentras lo que siempre has deseado, eso no es el principio de un comienzo, es el principio del fin&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Boñar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/la-final-futbol-mundial-2026-espana-argentina-columna-semanal-antonio-bonar-habitacion-con-vistas_129_13386720.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 17 Jul 2026 17:00:19 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/41e5539a-21f7-4eca-8171-0690770dddea_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="268793" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/41e5539a-21f7-4eca-8171-0690770dddea_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="268793" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La final]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/41e5539a-21f7-4eca-8171-0690770dddea_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Fútbol,España,Internacional]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Miguel Ángel Blanco: las 48 horas que lo cambiaron todo']]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/jon-sistiaga-documental-netflix-miguel-angel-blanco-las-48-horas-que-lo-cambiaron-todo-en-espana-contra-eta-critica-de-cine-por-antonio-bonar_1_13383408.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/37a47bd6-0600-43bc-a720-b400ca10c2dc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;Miguel Ángel Blanco: las 48 horas que lo cambiaron todo&#039;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hace 29 años España se movilizaba ante el chantaje asesino de ETA. Fueron 48 horas de indignación y dolor que ahora el periodista Jon Sistiaga condensa en este documental estrenado en Netflix</p></div><p class="article-text">
        Comentaba el propio Sistiaga, director y narrador del documental, que no cre&iacute;a que fuera casualidad que los m&aacute;s j&oacute;venes no supieran absolutamente nada de lo que fue uno de los episodios m&aacute;s sangrientos y vergonzantes de la reciente historia de Espa&ntilde;a: los 60 a&ntilde;os de asesinatos, secuestros, extorsiones y fanatismo dogm&aacute;tico de ETA. 
    </p><p class="article-text">
        Una banda de miserables que se paso d&eacute;cadas intentando sabotear la incipiente democracia espa&ntilde;ola poniendo muertos encima de la mesa bajo la abyecta premisa de cuanto peor, mejor. Y con una sociedad vasca que, hasta el punto sin retorno que marcar&iacute;a para la banda el secuestro y asesinato de Miguel &Aacute;ngel Blanco, reaccionaba con una deleznable tibieza ante los cr&iacute;menes de ETA, con una incomprensible especie de esquizofrenia que rechazaba en gran medida el terrorismo pero que tambi&eacute;n lo consideraba algo tan inherente al pa&iacute;s como el <em>chirimiri </em>o salir <em>de potes </em>con la cuadrilla. Por eso resulta tan chirriante que en el Pa&iacute;s Vasco contempor&aacute;neo se haya silenciado que el partido m&aacute;s votado es el mismo que hasta hace cuatro d&iacute;as amparaba a todos esos criminales que ten&iacute;an el totalitarismo como objetivo, el nacionalismo extremo como credo, la violencia como instrumento, el fanatismo como dogma y un tufillo asqueroso a superioridad racial y &eacute;tnica.
    </p><p class="article-text">
        Todo cambiar&iacute;a con las 48 horas que cuenta este necesario documental. El rescate de Ortega Lara despu&eacute;s de 532 d&iacute;as de ominoso secuestro hab&iacute;a sacudido a una bestia que apenas unos pocos d&iacute;as m&aacute;s tarde volver&iacute;a a mostrar sus fauces amorales y criminales con la ejecuci&oacute;n programada de Miguel &Aacute;ngel Blanco. Este secuestro y el posterior asesinato del concejal de Ermua fue la gota que colm&oacute; el vaso, un punto de inflexi&oacute;n en el que la sociedad vasca y espa&ntilde;ola mostrar&iacute;a sin ning&uacute;n atisbo de duda que ya no aguantaba m&aacute;s, el principio del fin para ETA.
    </p><p class="article-text">
        Este documental <a href="https://www.filmaffinity.com/es/film245374.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Miguel &Aacute;ngel Blanco: las 48 horas que lo cambiaron todo</em></a> sirve entre otras cosas para recordarnos que aquello sucedi&oacute; de verdad, que esos miserables que ahora van dando lecciones de paz estuvieron matando o encubriendo a los terroristas hasta hace muy poco. Eso es lo que m&aacute;s indigna, que los mismos que miraban para otro lado o que incluso tuvieron el poder de parar mucha de aquella sangre (l&eacute;ase por ejemplo la despreciable figura de Otegui) vayan ahora predicando buenas palabras y dando a entender a las nuevas generaciones que ellos trajeron la paz. Es de una crueldad indignante que a&uacute;n no hayan pedido perd&oacute;n a muchas de las v&iacute;ctimas, o a la sociedad en su conjunto; que se hayan negado a colaborar con la justicia espa&ntilde;ola en la resoluci&oacute;n de los m&aacute;s de trescientos asesinatos que a&uacute;n siguen en el limbo; que todav&iacute;a se celebren homenajes institucionales a muchos de aquellos asesinos, con todos esos carteles triunfalistas que vemos en cualquier casco viejo de los pueblos y ciudades del Pa&iacute;s Vasco y que dan ganas de vomitar. 
    </p><p class="article-text">
        Hasta que ese mezquino relato no se agote, hasta que este pa&iacute;s no asuma que tiene otra memoria hist&oacute;rica que revisar con justicia moral, no se habr&aacute;n cerrado las heridas. Porque siempre se trata de lo mismo: una sociedad que quiera avanzar hacia formas de civilizaci&oacute;n m&aacute;s sofisticadas y justas nunca debe olvidar sus episodios m&aacute;s infames. 
    </p><p class="article-text">
        Ya saben, para no estar condenada a repetirlos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Boñar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/jon-sistiaga-documental-netflix-miguel-angel-blanco-las-48-horas-que-lo-cambiaron-todo-en-espana-contra-eta-critica-de-cine-por-antonio-bonar_1_13383408.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 15 Jul 2026 16:30:00 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/37a47bd6-0600-43bc-a720-b400ca10c2dc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="561374" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/37a47bd6-0600-43bc-a720-b400ca10c2dc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="561374" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA['Miguel Ángel Blanco: las 48 horas que lo cambiaron todo']]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/37a47bd6-0600-43bc-a720-b400ca10c2dc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Cine,Documentales,España]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tormentas de verano]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/tormentas-de-verano-columna-semanal-antonio-bonar-habitacion-con-vistas_129_13370225.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c3346d75-13a2-4ddf-8825-1941fb7fb0da_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Tormentas de verano"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Esta época estival suele venir acompañada de todas esas tormentas de verano que rompen la rutina calurosa de los días con estruendosa rotundidad, hipnóticos desgarros del cielo que también pueden traer la destrucción en forma de llamas</p></div><p class="article-text">
        Las tormentas de verano se anunciaban con un rumor de nubes que agitaba el aire y oscurec&iacute;a el cielo. En esas tardes de tormenta los juegos se trasladaban a la galer&iacute;a, y hab&iacute;a cierta emoci&oacute;n en contemplar la lluvia a trav&eacute;s del cristal mientras discurr&iacute;amos alguna forma de pasar las horas. Siempre acab&aacute;bamos contando historias de terror. Y casi siempre, alguna acontec&iacute;a en un internado. Los internados pasaban a ser entonces lugares l&uacute;gubres que se llenaban de fantasmas por la noche, enormes y viejos edificios que escond&iacute;an terror&iacute;ficos secretos en sus entra&ntilde;as. Y hab&iacute;a algo revelador y excitante en el ingenuo miedo que sent&iacute;amos al escuchar esas historias de fantasmas. Las tardes se llenaban lentamente de oscuros presagios, de tr&eacute;mulas y acechantes sombras. Y era el cadencioso murmullo de la lluvia lo &uacute;nico que nos proteg&iacute;a del silencio.
    </p><p class="article-text">
        Ahora que ya hemos alcanzado esa edad adulta en la que tenemos que tomar decisiones, esos destellos luminosos que tanto nos fascinaban en la infancia vienen cargados de otro tipo de presagios m&aacute;s prosaicos pero igual de terror&iacute;ficos. Los rayos ya fueron responsables el pasado verano de los mayores incendios que sufri&oacute; nuestra tierra. Son especialmente peligrosos cuando surgen de esa contradicci&oacute;n que llamamos tormentas secas. Los fuertes vientos que suelen acompa&ntilde;ar a las tormentas hacen el resto al catalizar con devastadoras consecuencias la propagaci&oacute;n del fuego, la diab&oacute;lica danza de las llamas sobre el paisaje. Unos rayos que han vuelta a ser los principales causantes estos d&iacute;as del grave incendio ocurrido en el Parque Nacional de Picos de Europa, en Ribota de Sajambre, o del que a&uacute;n se mantiene activo en Espina de Tremor. 
    </p><p class="article-text">
        Es la eterna contradicci&oacute;n entre lo bello y lo da&ntilde;ino, las mismas tormentas de verano que son capaces de encender el asombro m&aacute;s puro son capaces tambi&eacute;n de causar ese dolor esencial e &iacute;ntimo que sentimos al ver nuestros montes arder. A&uacute;n con todo, observar c&oacute;mo el cielo se rompe ajeno al paso del tiempo, con esa deslumbrante fuerza que ninguna moderna tecnolog&iacute;a puede reproducir, sigue siendo uno de los espect&aacute;culos m&aacute;s maravillosos que la naturaleza puede regalarnos. Aunque eso s&iacute;, nunca superar&aacute; al hombre que observa, porque ese hombre que est&aacute; viendo el fen&oacute;meno natural es consciente de su arrolladora belleza. Y la tormenta, en cambio, nunca sabr&aacute; que contiene en su interior el mismo salvaje poder de embrujarnos irremediablemente o de arrasar nuestros paisajes.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Boñar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/tormentas-de-verano-columna-semanal-antonio-bonar-habitacion-con-vistas_129_13370225.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 10 Jul 2026 17:00:05 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/c3346d75-13a2-4ddf-8825-1941fb7fb0da_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="83236" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/c3346d75-13a2-4ddf-8825-1941fb7fb0da_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="83236" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Tormentas de verano]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/c3346d75-13a2-4ddf-8825-1941fb7fb0da_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Verano,León,Meteorología,Vecinos,Literatura,Montaña,Incendios Forestales,España]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El fútbol en el cine: ocho películas para un Mundial]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/ocho-peliculas-de-futbol-para-el-mundial-2026-critica-de-cine-por-antonio-bonar_1_13363814.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ee6dce20-42b4-4dfb-ad77-0c3fd1b6e950_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x561y300.jpg" width="1200" height="675" alt="El fútbol en el cine: ocho películas para un Mundial"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El Mundial de Fútbol sigue acaparando portadas y conversaciones. Cuando entra en su fase más decisiva recordamos algunas de las mejores películas que han abordado este deporte universal</p></div><p class="article-text">
        La pel&iacute;culas que se han acercado al mundo del f&uacute;tbol hablan de aspiraciones tan humanas y universales como el esfuerzo, la identidad, la esperanza en la victoria o la amargura de una derrota. 
    </p><p class="article-text">
        Detr&aacute;s de cada camiseta hay una familia, un barrio, una infancia y un sue&ntilde;o. Y detr&aacute;s de cada partido hay una historia que merece ser contada. 
    </p><p class="article-text">
        Estas son algunas de esas historias en las que el cine ha enfocado su mirada sobre un deporte &uacute;nico que estos d&iacute;as concentra los anhelos de todo el planeta.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Evasi&oacute;n o victoria</strong></em> (1981) John Huston &ndash; Estados Unidos 
    </p><p class="article-text">
        Un cl&aacute;sico imperecedero que condensa toda la magia de este deporte y que es perfecta para ver en familia, con las suficientes dosis de nostalgia para los adultos y un impecable sentido de la aventura que tambi&eacute;n atrapar&aacute; a los m&aacute;s peque&ntilde;os. Pel&eacute;,  Booby Moore, Paul Van Himst o Ardiles cuelgan las botas por un rato para convertirse en solventes actores.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Quiero ser como Beckham</strong></em> (2002) <a href="https://www.filmaffinity.com/es/name.php?name-id=408078834" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Gurinder Chadha</a> &ndash; Reino Unido
    </p><p class="article-text">
        Fue un bombazo en las taquillas brit&aacute;nicas. Emocionante comedia que celebra el mestizaje, la tolerancia y el feminismo con una naturalidad apabullantes. Da lo que promete, entretenimiento y buenos sentimientos para pasar un buen rato.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Offside</strong></em> (2006) <a href="https://www.filmaffinity.com/es/name.php?name-id=900512416" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jafar Panahi</a> &ndash; Ir&aacute;n
    </p><p class="article-text">
        Premiada comedia que utiliza el f&uacute;tbol como perfecta coartada narrativa para reivindicar los derechos de las mujeres en Ir&aacute;n. Una alegre y bulliciosa alegor&iacute;a social que abandona en el espectador un profundo mensaje desde su inteligente sentido del humor.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>El camino de San Diego </strong></em>(2006) <a href="https://www.filmaffinity.com/es/name.php?name-id=911766589" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Carlos Sorin</a> &ndash; Argentina
    </p><p class="article-text">
        Pel&iacute;cula de carretera<em> </em>que nos cuenta las peripecias de Tati, un joven sin trabajo de Misiones que emprende un viaje a la capital para ver a Maradona. Filme que mira con infinita ternura a los perdedores, que rebosa de buenos sentimientos y humanidad.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>The Damned United </strong></em>(2009) <a href="https://www.filmaffinity.com/es/name.php?name-id=767585019" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Tom Hooper</a> &ndash; Reino Unido
    </p><p class="article-text">
        Realismo brit&aacute;nico del bueno para contar la historia de Brian Clough, inefable entrenador que llegaba a un Leeds United campe&oacute;n para remover los cimientos de un club conocido por su juego agresivo y poco vistoso. Excelentes interpretaciones para una de las mejores pel&iacute;culas ambientadas en el mundo del f&uacute;tbol que se han rodado nunca.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Mi Mundial</strong></em> (2017) <a href="https://www.filmaffinity.com/es/name.php?name-id=735633444" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Carlos Andr&eacute;s Morelli</a> &ndash; Uruguay
    </p><p class="article-text">
        Otra de esas pel&iacute;culas para ver en familia, disfrutable a partes iguales por padres e hijos. Meritoria y muy futbolera historia que narra las peripecias de un chaval y su familia en busca del &eacute;xito en una profesi&oacute;n que no suele conceder segundas oportunidades.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Muy lejos </strong></em>(2025) <a href="https://www.filmaffinity.com/es/name.php?name-id=232730987" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Gerard Oms</a> &ndash; Espa&ntilde;a
    </p><p class="article-text">
        Para un servidor esta fue una de las mejores pel&iacute;culas espa&ntilde;olas del pasado a&ntilde;o, una obra en la que el f&uacute;tbol &uacute;nicamente sirve como excusa argumental para despu&eacute;s derivar con una lucidez y honestidad apabullantes hacia el mejor cine social. Deslumbrante &oacute;pera prima de su director y brillante interpretaci&oacute;n de Mario Casas.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Pioneras: solo quer&iacute;an jugar </strong></em>(2026) <a href="https://www.filmaffinity.com/es/name.php?name-id=483540836" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Marta D&iacute;az de Lope D&iacute;az</a> &ndash; Espa&ntilde;a
    </p><p class="article-text">
        Esta pel&iacute;cula que narra los primeros intentos de formar un equipo de futbol femenino en los a&ntilde;os 70 acaba de aterrizar en las salas espa&ntilde;olas. Acertada mezcla de drama, mordaz sentido del humor y feminismo amable. Costumbrista y conmovedora, una pel&iacute;cula tan necesaria como refrescante.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Boñar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/ocho-peliculas-de-futbol-para-el-mundial-2026-critica-de-cine-por-antonio-bonar_1_13363814.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 08 Jul 2026 11:35:19 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/ee6dce20-42b4-4dfb-ad77-0c3fd1b6e950_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x561y300.jpg" length="188074" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/ee6dce20-42b4-4dfb-ad77-0c3fd1b6e950_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x561y300.jpg" type="image/jpeg" fileSize="188074" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El fútbol en el cine: ocho películas para un Mundial]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/ee6dce20-42b4-4dfb-ad77-0c3fd1b6e950_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x561y300.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Cine,Internacional,Fútbol]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Todos somos esas hojas de hierba]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/todos-somos-esas-hojas-de-hierba-columna-semanal-antonio-bonar-habitacion-con-vistas_129_13352648.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0326321d-419a-4b5c-bffc-c7153ec9d9c9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Todos somos esas hojas de hierba"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Fue una suerte de conjunción milagrosa entre el sol y el azar lo que generaría las condiciones perfectas para que surgieran los cambios estacionales en nuestro planeta, y con ello el deslumbrante mundo vegetal y animal que hoy conocemos</p></div><p class="article-text">
        Hay una foto que permanece suspendida en el imaginario colectivo de la humanidad: la primera imagen de la Tierra tomada desde el espacio en 1968. Ya saben a cual me refiero, esa en la que vemos nuestro planeta con una parte oscurecida y la otra mitad hermosamente iluminada por la luz que desprende el sol. 
    </p><p class="article-text">
        Es una imagen que, junto al desarrollo tecnol&oacute;gico que permiti&oacute; establecer nuevos par&aacute;metros de comunicaci&oacute;n, cambiar&iacute;a para siempre el pensamiento y la conciencia del ser humano, la forma de percibirnos a nosotros mismos. Por primera vez el planeta que habitamos dej&oacute; de ser una abstracci&oacute;n para convertirse en algo tangible, en algo tan concreto como fr&aacute;gil. Dos a&ntilde;os despu&eacute;s de esa hist&oacute;rica foto surgir&iacute;a el primer movimiento ecologista.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e0503671-44be-4b72-80b8-98317da6ef9f_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e0503671-44be-4b72-80b8-98317da6ef9f_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e0503671-44be-4b72-80b8-98317da6ef9f_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e0503671-44be-4b72-80b8-98317da6ef9f_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e0503671-44be-4b72-80b8-98317da6ef9f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e0503671-44be-4b72-80b8-98317da6ef9f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/e0503671-44be-4b72-80b8-98317da6ef9f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La Tierra vista desde la Luna en la famosa imagen de 1968, &#039;Earthrise&#039;.."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La Tierra vista desde la Luna en la famosa imagen de 1968, &#039;Earthrise&#039;..                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El pensamiento cient&iacute;fico es lo que nos ha tra&iacute;do hasta aqu&iacute;, lo que nos ha permitido vivir cien a&ntilde;os o agrandar nuestra visi&oacute;n del mundo hasta limites insospechados, lo que nutre nuestra curiosidad, esa cualidad tan intr&iacute;nsecamente humana que nos ha impulsado desde el origen de los tiempos a mirar a nuestro alrededor y hacernos preguntas. Y es esa misma ciencia la que lleva tiempo predicando en el &aacute;rido desierto de la ignorancia humana sobre lo que se nos viene encima si no tomamos medidas sobre el calentamiento global. Porque es ciertamente aterrador comprobar como, con los datos en la mano y despu&eacute;s de d&eacute;cadas de desidia, la situaci&oacute;n actual es algo m&aacute;s que delicada: alteraciones clim&aacute;ticas que preceden a cat&aacute;strofes naturales, desaparici&oacute;n de miles de especies, sequ&iacute;as, inundaciones, hambrunas, &eacute;xodos humanos&hellip; 
    </p><p class="article-text">
        Todos esos devastadores gritos de la naturaleza se han acentuado de forma visible para cualquiera que quiera verlo en los &uacute;ltimos treinta a&ntilde;os. Unos desastres que aqu&iacute;, en nuestra tierra, suelen tomar la forma del fuego. En lo que va de verano ya hemos visto arder montes y bosques del Bierzo o de Valdepielago, de Sajambre o de Sahag&uacute;n. Y aunque de momento parecen controlados, la cruda experiencia de los &uacute;ltimos a&ntilde;os nos dice que volveremos a asistir entre la indignaci&oacute;n y una dolosa indiferencia a otro de esos &uacute;ltimamente frecuentes veranos incendiarios, que volveremos a escuchar por las noches el lamento rojo de los &aacute;rboles, el murmullo quemado de ese humo que se lleva los paisajes de nuestra infancia. 
    </p><p class="article-text">
        Esas llamas elev&aacute;ndose sobre nuestro mundo son capaces de imbuirnos dentro de una tristeza tan &iacute;ntima que solo puede nacer de las entra&ntilde;as, que solo se puede entender desde la piel. Porque cuando nuestros bosques sangran fuego e impotencia tambi&eacute;n ardemos nosotros por dentro. 
    </p><p class="article-text">
        Todos somos esas hojas de hierba a las que cantaba en sus versos Walt Whitman.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Boñar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/todos-somos-esas-hojas-de-hierba-columna-semanal-antonio-bonar-habitacion-con-vistas_129_13352648.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 03 Jul 2026 17:00:19 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/0326321d-419a-4b5c-bffc-c7153ec9d9c9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="229639" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/0326321d-419a-4b5c-bffc-c7153ec9d9c9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="229639" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Todos somos esas hojas de hierba]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/0326321d-419a-4b5c-bffc-c7153ec9d9c9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Medio Ambiente,Biología,Vecinos,Montaña,León,España]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Geopolítica]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/geopolitica-trump-y-la-guerra-de-iran-columna-semanal-antonio-bonar-habitacion-con-vistas_129_13316426.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/77e9f75e-5ed6-4c21-92c1-6fe5a62abd23_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Geopolítica"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Trump ha anunciado por enésima vez el fin de la Guerra de Irán. Parece que esta vez va en serio, el inefable presidente norteamericano y Pezeshkian han rubricado un plazo de 60 días de negociaciones para alcanzar un acuerdo definitivo</p></div><p class="article-text">
        Buscas en el diccionario de la RAE el significado de ese t&eacute;rmino tan manoseado por los gobernantes de este santo planeta: geopol&iacute;tica. Por lo visto es la ciencia que pretende fundar la pol&iacute;tica nacional o internacional en el estudio sistem&aacute;tico de los factores geogr&aacute;ficos, econ&oacute;micos, raciales, culturales y religiosos. Y no s&eacute; a ustedes, pero a uno todo esto le sigue sonando a cortina verbal para ocultar los interesados tejemanejes de unos cuantos arribistas y amorales dirigentes. Unos pol&iacute;ticos que utilizan su &aacute;mbito de poder para obtener m&aacute;s poder y para no defraudar a esas grandes corporaciones econ&oacute;micas que, en muchos casos, son las que les han colocado a los mandos del gran tablero geopol&iacute;tico mundial. &iexcl;Toma ya! La verdad es que cuando sueltas la palabrita en cuesti&oacute;n te quedas como nuevo.
    </p><p class="article-text">
        El mejor ejemplo de todos esas turbias motivaciones que mueven la geopol&iacute;tica actual lo encontramos, c&oacute;mo no, en la pol&iacute;tica exterior que ejerce un tipo tan caprichoso como Trump y que ha llegado al paroxismo con esta absurda guerra (&iquest;No lo son todas?). Tener a los mandos de la mayor potencia econ&oacute;mica y militar del mundo a este peligroso cantama&ntilde;anas ha podido desembocar en una autentica tragedia. El personaje ya hab&iacute;a mostrado al mundo en cada una de sus verborreicas apariciones que no le importa lo m&aacute;s m&iacute;nimo pasarse por el arco de triunfo todos esos c&oacute;digos legales y morales que establece el derecho internacional. Pero lo de acudir a la llamada de su amigo <em>Bibi</em> (Netanyahu) para ejercer nuevamente de mat&oacute;n de la clase ha sido un error may&uacute;sculo, una torpeza estrat&eacute;gica que ha agitado el avispero de Oriente Pr&oacute;ximo y ha fortalecido a esa abyecta teocracia que gobierna Ir&aacute;n desde hace d&eacute;cadas.
    </p><p class="article-text">
        El principio de acuerdo exige a Teher&aacute;n que diluya sus reservas de uranio altamente enriquecido, a cambio de la suspensi&oacute;n de las sanciones contra el pa&iacute;s. El acuerdo tambi&eacute;n permitir&iacute;a el tr&aacute;nsito sin peajes por el estrecho de Ormuz durante dos meses y reafirmar&iacute;a el compromiso con la integridad territorial de L&iacute;bano frente a la invasi&oacute;n israel&iacute; contra Hezbol&aacute;. Veremos en que queda, pero en principio el rid&iacute;culo parece evidente: has revuelto con actitud bravucona y miop&iacute;a hist&oacute;rica una zona en permanente conflicto para retirarte meses despu&eacute;s y celebrar un acuerdo que te lleva de nuevo al punto de partida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si queremos que todo siga como est&aacute;, es preciso que todo cambie&rdquo;, leemos en la frase de di&aacute;logo m&aacute;s c&eacute;lebre de <em>El gatopardo</em>. Unas palabras con las que Lampedusa inaugurar&iacute;a lo que m&aacute;s tarde se llam&oacute; <em>gatopardismo</em>, esa idea de cambiar todo para que nada cambie que es ya un concepto incorporado a los estudios de ciencia pol&iacute;tica. Quiz&aacute;s Trump sea un genio de la geopol&iacute;tica y esa haya sido su intenci&oacute;n desde el principio. 
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s el <em>gatopardismo</em> haya sido su miserable coartada para enviar al S&eacute;ptimo de Caballer&iacute;a all&aacute; donde nadie lo hab&iacute;a demandado.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Boñar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/geopolitica-trump-y-la-guerra-de-iran-columna-semanal-antonio-bonar-habitacion-con-vistas_129_13316426.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 19 Jun 2026 17:00:05 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/77e9f75e-5ed6-4c21-92c1-6fe5a62abd23_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="96968" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/77e9f75e-5ed6-4c21-92c1-6fe5a62abd23_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="96968" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Geopolítica]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/77e9f75e-5ed6-4c21-92c1-6fe5a62abd23_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Internacional,Psicología,Energía,Ejército,Inflación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['El día de la revelación': hablemos de Spielberg]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/el-dia-de-la-revelacion-hablemos-de-steven-spielberg-critica-de-cine-por-antonio-bonar_1_13310321.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4253c772-e1d9-493c-a913-75448cc8881d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;El día de la revelación&#039;: hablemos de Spielberg"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Se acaba de estrenar la última película de Steven Spielberg. Desconozco si para las nuevas generaciones ese nombre significa algo, pero para los que crecimos viendo su cine es motivo más que suficiente para acudir a la sala</p></div><p class="article-text">
        El cine de <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Steven_Spielberg" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Steven Spielberg</a> ha perdurado a trav&eacute;s del tiempo como paradigma de eso que llamamos sentido del espect&aacute;culo. Todas las obras que completan su exitosa filmograf&iacute;a tienen un punto en com&uacute;n: el entretenimiento como fundamental e innegociable aspiraci&oacute;n. Este realizador con imaginaci&oacute;n de ni&ntilde;o, talento desbordante y cierta obsesi&oacute;n por las familias disfuncionales ha rodado siempre sus pel&iacute;culas pensando primero en el espectador, sin mirarse el ombligo y sabiendo que el cine est&aacute; hecho de ese material que nos permite so&ntilde;ar despiertos. Y a pesar de que unos cuantos <em>snobs </em>o cin&eacute;filos de sal&oacute;n crean que ese af&aacute;n por divertir al p&uacute;blico y llenar las salas de cine le convierte en un cineasta menor, estamos sin duda ante uno de los m&aacute;s grandes realizadores que ha dado la historia del cine, posiblemente el mejor cuando se trata de expresarse con la c&aacute;mara. Spielberg tiene un don &uacute;nico para escribir con el lenguaje del cine, es el poseedor de una caligraf&iacute;a tan exquisita y precisa c&oacute;mo invisible, es capaz de llevarte a profundos territorios emocionales con las herramientas que le permite la cinematograf&iacute;a, una forma de expresi&oacute;n art&iacute;stica que domina con esa insultante solvencia que adorna a los genios. En fin, sobran las palabras, echen la vista atr&aacute;s y revisen una filmograf&iacute;a que habla por s&iacute; sola.
    </p><p class="article-text">
        Ahora regresa a uno de sus territorios preferidos, al cine fant&aacute;stico y de aventuras, a esa fascinaci&oacute;n por la vida extraterrestre que est&aacute; tan presente en su obra.&nbsp;El propio director aseguraba en una reciente entrevista que con esta nueva pel&iacute;cula se ha propuesto cerrar una de sus obsesiones m&aacute;s recurrentes: la posibilidad de que exista inteligencia m&aacute;s all&aacute; de la Tierra. <a href="https://www.filmaffinity.com/es/film159411.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El d&iacute;a de la revelaci&oacute;n</em></a> pondr&iacute;a as&iacute; el punto final a una trilog&iacute;a que arrancaba con <a href="https://www.filmaffinity.com/es/film941282.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Encuentros en la tercera fase</em></a><em> </em>(1977) y segu&iacute;a con <a href="https://www.filmaffinity.com/es/film627362.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>E.T. El extraterrestre</em></a><em> </em>(1982), la definitiva celebraci&oacute;n de ese arquetipo de alien&iacute;gena bondadoso y moralmente superior al ser humano que siempre ha defendido. 
    </p><p class="article-text">
        Una mirada humanista sobre los visitantes que el director sigue explorando en este tercer acto, aunque de una manera m&aacute;s err&aacute;tica y embarullada, con una narraci&oacute;n trepidante pero arr&iacute;tmica que en muchas ocasiones expulsa al espectador de esa suspensi&oacute;n de la incredulidad que es tan necesaria para poder sumergirnos en historias fascinantes e imposibles. Porque lo cierto es que, a pesar de la que la cinta contenga muchas de las c&aacute;balas narrativas que tanto preocupan al director y momentos de brillante efervescencia, en otros muchos este espectador se descubri&oacute; a s&iacute; mismo pensando en asuntos tan prosaicos y poco cinematogr&aacute;ficos como la lista de la compra o los planes del s&aacute;bado. 
    </p><p class="article-text">
        Y eso es algo imperdonable cuando hablamos del rey del entretenimiento
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Boñar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/el-dia-de-la-revelacion-hablemos-de-steven-spielberg-critica-de-cine-por-antonio-bonar_1_13310321.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 17 Jun 2026 16:30:53 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/4253c772-e1d9-493c-a913-75448cc8881d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="234175" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/4253c772-e1d9-493c-a913-75448cc8881d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="234175" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA['El día de la revelación': hablemos de Spielberg]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/4253c772-e1d9-493c-a913-75448cc8881d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Cine,Internacional,Espacio,Sociología,Psicología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La gran fiesta de la pelota]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/la-gran-fiesta-de-la-pelota-columna-semanal-antonio-bonar-habitacion-con-vistas_129_13298336.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ffb6b821-a859-4f20-9af5-09ca43bc0cf3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La gran fiesta de la pelota"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El Mundial de Fútbol acaba de arrancar en Norteamérica. Durante los próximos cuarenta días el planeta asistirá hipnotizado a la caprichosa danza de una pelota de cuero</p></div><p class="article-text">
        Llega el <a href="https://www.eldiario.es/spin/deportes/cambia-formato-mundial-2026-escogen-mejores-selecciones-terceras-grupo-pm_1_13295204.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mundial de F&uacute;tbol</a>. Llega la gran fiesta de la pelota. Los problemas el mundo se aparcar&aacute;n por unas semanas para detener nuestra atenci&oacute;n sobre ese bal&oacute;n de f&uacute;tbol empujado, rozado, pateado, cabeceado, desviado o acariciado por aguerridos soldados sobre el verde campo de batalla. Ser&aacute;n unos pocos escogidos, los refinados artistas del juego, los que determinar&aacute;n con su talento e intuici&oacute;n los incontables destinos de esa err&aacute;tica pelota que calza un per&iacute;metro de unos 70&nbsp;cent&iacute;metros. Y ser&aacute;n todas esas peque&ntilde;as acciones que cada jugador ejecute, las m&aacute;s de las veces de forma inconsciente, las que decidir&aacute;n el resultado final tras los noventa minutos de partido, la victoria o la derrota, las alegr&iacute;as o los lamentos de los aficionados. Todas esas deslumbrantes o desatinadas maniobras de estos h&eacute;roes en pantal&oacute;n corto escribir&aacute;n los nuevos versos de la &eacute;pica, esos que ser&aacute;n recordados hasta convertirse en leyenda.
    </p><p class="article-text">
        El f&uacute;tbol posee una arrolladora capacidad de movilizaci&oacute;n social, un enorme poder de penetraci&oacute;n emocional en la comunidad que le distancia de cualquier otra actividad deportiva o l&uacute;dica que podamos imaginar. Todas esas infinitas variables que alimentan la incertidumbre del resultado, la carga de emotividad que invade los estadios o la enorme belleza est&eacute;tica que desprende el esfuerzo de los jugadores, consiguen que el f&uacute;tbol moderno sea a d&iacute;a de hoy el &uacute;nico espect&aacute;culo global capaz de paralizar el planeta. Este juego de pelota que naci&oacute; en el Reino Unido a finales del siglo XIX, hace ya mucho tiempo que ha trascendido lo meramente deportivo para concentrar en un simple rect&aacute;ngulo de juego muchas de las pasiones que nos hacen intr&iacute;nsecamente humanos, animales sociales que empujan con su aliento a la tribu que les vio nacer y visten sus colores.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ed62956e-33b4-4214-8eda-b8024489a842_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ed62956e-33b4-4214-8eda-b8024489a842_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ed62956e-33b4-4214-8eda-b8024489a842_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ed62956e-33b4-4214-8eda-b8024489a842_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ed62956e-33b4-4214-8eda-b8024489a842_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ed62956e-33b4-4214-8eda-b8024489a842_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/ed62956e-33b4-4214-8eda-b8024489a842_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Balón Trionda del mundial de fútbol 2026."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Balón Trionda del mundial de fútbol 2026.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Hagan juego se&ntilde;ores, la gran fiesta de la pelota va a comenzar, las aficiones de cada pa&iacute;s se preparan para animar incondicionalmente a los suyos mientras jugadores y entrenadores preparan sesudas estrategias. Todo para que, eventualmente y detr&aacute;s de cada parada felina, cada soberbio remate de cabeza o cada incomprensible fallo ante la porter&iacute;a vac&iacute;a, nos topemos con un elemento ingobernable que acabar&aacute; decidi&eacute;ndolo todo: ese vol&aacute;til y maravilloso factor humano. Porque no se enga&ntilde;en, la grandeza de este deporte reside es su <a href="https://www.agenciasinc.es/Reportajes/La-ciencia-del-futbol-la-fisica-del-balon-y-la-biologia-del-cesped-tambien-juegan-el-Mundial" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">impredecible naturaleza</a>, en esa linea narrativa improvisada por los protagonistas con su destreza, errores, pundonor o intuici&oacute;n en el mismo momento de su ejecuci&oacute;n. El anhelado gol s&oacute;lo existe en ese ef&iacute;mero instante en que estalla sobre el presente con toda su belleza y plasticidad, est&aacute; hecho del mismo material con el que se forjan los sue&ntilde;os.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Boñar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/la-gran-fiesta-de-la-pelota-columna-semanal-antonio-bonar-habitacion-con-vistas_129_13298336.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 12 Jun 2026 17:00:54 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/ffb6b821-a859-4f20-9af5-09ca43bc0cf3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="107395" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/ffb6b821-a859-4f20-9af5-09ca43bc0cf3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="107395" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La gran fiesta de la pelota]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/ffb6b821-a859-4f20-9af5-09ca43bc0cf3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Fútbol,Internacional,España]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Persépolis': el triunfo de la ironía]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/persepolis-de-marjane-satrapi-el-triunfo-de-la-ironia-critica-cine-y-comics-de-antonio-bonar_1_13289299.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/31c7c52d-8c0a-4409-a34c-8788299f1df5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;Persépolis&#039;: el triunfo de la ironía"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hace unos días nos dejaba Marjane Satrapi, autora de esa imprescindible novela gráfica llamada 'Persépolis'. Su muerte y la enquistada guerra de Irán hacen que recordar su obra sea a la vez un necesario y revelador homenaje</p></div><p class="article-text">
        La autora de <a href="https://www.penguinlibros.com/es/novela-grafica/37289-libro-persepolis-9788417910143" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Pers&eacute;polis</em></a><em> </em>naci&oacute; en Teher&aacute;n y creci&oacute; en un pa&iacute;s que trasmut&oacute; de un r&eacute;gimen totalitario a otro como qui&eacute;n muda de camisa, de la monarqu&iacute;a absolutista del autocoronado Sha de Persia Reza Pahlev&iacute; a una Rep&uacute;blica Isl&aacute;mica de Ir&aacute;n que todav&iacute;a pervive a d&iacute;a de hoy imponiendo sus fundamentalistas leyes a una sociedad cada vez m&aacute;s hastiada y silenciada. Aunque eso s&iacute;, bajo el Sha el pa&iacute;s conoci&oacute; un desarrollo econ&oacute;mico y social sin precedentes, antes de que los fan&aacute;ticos religiosos comenzaran a perseguir a todo aquel que fuera sospechoso de no seguir sus delirantes y medievales dict&aacute;menes morales. Las ni&ntilde;as de su generaci&oacute;n vieron como la represi&oacute;n se instalaba en pueblos y ciudades, acabando de un plumazo con los avances conseguidos por sus madres. Cuando Marjane alcanz&oacute; la adolescencia sus padres la enviaron a Europa, pero a pesar de disfrutar de una sociedad laica donde cada individuo puede desarrollarse en libertad y amparado por un derechos b&aacute;sicos, pudieron m&aacute;s el desarraigo y la soledad. Despu&eacute;s de un tiempo regresar&iacute;a de nuevo a Ir&aacute;n, a su lugar en el mundo, aunque eso supusiera volver a vivir bajo las abyectas leyes que unos cuantos impon&iacute;an en nombre de Dios.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-NUYyNlAtVhQ-2400', 'youtube', 'NUYyNlAtVhQ', document.getElementById('yt-NUYyNlAtVhQ-2400'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-NUYyNlAtVhQ-2400 src="https://www.youtube.com/embed/NUYyNlAtVhQ?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Marjane_Satrapi" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Marjane Satapri</a> cont&oacute; su historia en una novela gr&aacute;fica llena de iron&iacute;a e ingenio que se convertir&iacute;a r&aacute;pidamente en un <em>best-seller </em>en todo el mundo menos en Ir&aacute;n, claro, donde no les hizo ninguna gracia su grotesco retrato de las absurdas normas que rigen&nbsp;su oligarqu&iacute;a religiosa y donde fue prohibido. Esa trascendencia cultural que alcanz&oacute; entre lectores y cr&iacute;tica hizo que su <a href="https://www.imdb.com/es-es/title/tt0808417/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">adaptaci&oacute;n al cine</a> llegar&aacute; casi de forma natural. Dirigida por la propia Satrapi y&nbsp;<a href="https://www.filmaffinity.com/es/name.php?name-id=458837279" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Vincent Paronnaud</a>, la pel&iacute;cula no pierde un &aacute;pice del agudo sentido del humor y la elocuente sinceridad que respiraba el c&oacute;mic. El encanto de esta obra atemporal que adquiere si cabe una mayor vigencia moral e intelectual tras la <a href="https://www.eldiario.es/cultura/muere-marjane-satrapi-autora-persepolis-56-anos_1_13274539.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">muerte de Satrapi</a>, reside en esa libre y genuina mirada que la autora deposita sobre su pasado, en ese inconformismo militante que le aleja de mediocres panfletos y le permite disparar sus &aacute;cidas reflexiones a diestro y siniestro, a Oriente u Occidente. Tambi&eacute;n esa est&uacute;pida guerra que sit&uacute;a al r&eacute;gimen de Ir&aacute;n en el foco medi&aacute;tico hace que el visionado de esta obra tan tierna como tr&aacute;gica, tan c&oacute;mica como terrible, consiga arrogar cierta luz sobre las complejidades de una sociedad tan vapuleada por sus iluminados gobernantes.&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-GRNKngEK5u8-2110', 'youtube', 'GRNKngEK5u8', document.getElementById('yt-GRNKngEK5u8-2110'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-GRNKngEK5u8-2110 src="https://www.youtube.com/embed/GRNKngEK5u8?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        <em>Pers&eacute;polis</em> (<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Pers%C3%A9polis_(historieta)" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute; se explica el c&oacute;mic</a>) representa sobre todo el triunfo del conocimiento y la iron&iacute;a sobre cualquier forma de intransigencia, nos ense&ntilde;a que no existe mejor arma para combatir dogmas intolerantes y absurdas solemnidades que el sentido del humor, nos habla de dignidad e integridad. Como en esas palabras que una joven Satapri escucha de su abuela en un conmovedor momento del c&oacute;mic-filme: &ldquo;Esc&uacute;chame, no me gusta sermonear pero te dar&eacute; un consejo que te servir&aacute; para siempre. En la vida te encontrar&aacute;s a muchos gilipollas, si te hacen da&ntilde;o piensa que es su estupidez lo que les impulsa a hacerte da&ntilde;o. As&iacute; no responder&aacute;s a su maldad, porque no hay nada peor en el mundo que la amargura y la venganza. S&eacute; siempre digna e &iacute;ntegra contigo misma&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Boñar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/persepolis-de-marjane-satrapi-el-triunfo-de-la-ironia-critica-cine-y-comics-de-antonio-bonar_1_13289299.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 10 Jun 2026 16:30:21 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/31c7c52d-8c0a-4409-a34c-8788299f1df5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="297565" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/31c7c52d-8c0a-4409-a34c-8788299f1df5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="297565" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA['Persépolis': el triunfo de la ironía]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/31c7c52d-8c0a-4409-a34c-8788299f1df5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Cómics,Cine,Internacional,Sociología,Mujeres Sobresalientes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pongamos que hablo de León]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/pongamos-que-hablo-de-leon-columna-semanal-antonio-bonar-habitacion-con-vistas_129_13169298.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4232bce7-b063-4432-8656-0bb022bc4414_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Pongamos que hablo de León"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Han pasado 40 años desde que se aprobara la ley que establece el 23 de abril como el Día de Castilla y León, un tiempo baldío para esa aplastante mayoría de leoneses que reclaman una autonomía propia</p></div><p class="article-text">
        En Le&oacute;n, como en aquella canci&oacute;n de Sabina que evoca el t&iacute;tulo de esta columna, tambi&eacute;n se cruzan los caminos. La vasta provincia leonesa se empieza a concebir como gallega al oeste y desde los verdes montes del Bierzo, comparte con Asturias una gran veta de negro carb&oacute;n que ha vinculado hombres y vidas bajo las imponentes monta&ntilde;as del norte, se abandona hacia el este para encontrarse con Castilla y la Tierra de Campos, y hacia el sur se estira la antigua y reivindicada regi&oacute;n leonesa que incluye en su territorio las provincias de Zamora y Salamanca. Todos los paisajes del mundo, bellas catedrales y monumentos que hablan de un glorioso pasado, infinitos r&iacute;os y una misma identidad compartida que ahora languidece en un limbo hist&oacute;rico y legal.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y la capital de este reino sin rey, de esta tierra fagocitada por las err&aacute;ticas decisiones de unos cuantos pol&iacute;ticos que decidieron cerrar el mapa de las autonom&iacute;as con ignorante urgencia? En los a&ntilde;os 30 del pasado siglo Le&oacute;n ten&iacute;a cerca de 30.000 habitantes. El desarrollo que hab&iacute;a experimentado la miner&iacute;a del carb&oacute;n hab&iacute;a transformado a nuestra ciudad en una de las m&aacute;s din&aacute;micas del norte de Espa&ntilde;a. Despu&eacute;s de que a principios de siglo un enorme impulso urban&iacute;stico hubiera dado como resultado el Ensanche, la ciudad de Le&oacute;n continuaba sumando nuevos y bulliciosos barrios obreros que surg&iacute;an alrededor del Casco Antiguo y del propio Ensanche, donde se asentaba la burgues&iacute;a. Era una peque&ntilde;a y vibrante capital de provincias que seguir&iacute;a creciendo en las d&eacute;cadas posteriores hasta alcanzar los 120.000 habitantes. En los a&ntilde;os 60 y 70 Le&oacute;n vivir&iacute;a su mayor auge econ&oacute;mico, convirti&eacute;ndose en una ciudad pujante que miraba al futuro con optimismo. Luego, ya saben, las cosas no nos ir&iacute;an tan bien, y todav&iacute;a intentamos recuperar el orgullo perdido por no haber conseguido tener una autonom&iacute;a propia siendo uno de los reinos m&aacute;s antiguos de Europa y vernos abocados a vivir bajo el paraguas de dos centralismos, o por languidecer desde entonces entre quejas est&eacute;riles que no conllevan a ninguna acci&oacute;n eficaz para intentar recuperar aquel privilegiado estatus econ&oacute;mico y social que vivi&oacute; la ciudad en su pasado m&aacute;s reciente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los leoneses mientras tanto seguimos a lo nuestro, viviendo para adentro y sacando pecho de alguna que otra peque&ntilde;a alegr&iacute;a. Somos algo engre&iacute;dos e introvertidos, enseguida nos dejamos conquistar por esa &iacute;ntima tozudez que nos impide expresar nuestros sentimientos o pensamientos con facilidad. Somos parcos en palabras aunque nobles en intenciones, celebramos la vida cantando y riendo dentro de nuestro c&iacute;rculo m&aacute;s cercano, no somos de hacerlo a los cuatro vientos. En fin, que somos <em>cazurros </em>y reservados. Aunque eso s&iacute;, cuando alguien en cualquier parte del mundo nos pregunta de d&oacute;nde somos no dudamos ni un segundo en responder que de Le&oacute;n, nos <em>presta</em> presumir de ser leoneses.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Boñar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/pongamos-que-hablo-de-leon-columna-semanal-antonio-bonar-habitacion-con-vistas_129_13169298.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 Apr 2026 17:00:09 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/4232bce7-b063-4432-8656-0bb022bc4414_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="314337" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/4232bce7-b063-4432-8656-0bb022bc4414_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="314337" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Pongamos que hablo de León]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/4232bce7-b063-4432-8656-0bb022bc4414_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Reino de León,Leonesismo,Autonomía de León,Vecinos,León,España]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
