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    <title><![CDATA[iLeón - Antonio Boñar]]></title>
    <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/autores/antonio-bonar/]]></link>
    <description><![CDATA[iLeón - Antonio Boñar]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La pirámide de Maslow]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/la-piramide-de-maslow-necesidades-basicas-vivienda-columna-semanal-antonio-bonar-habitacion-con-vistas_129_13607977.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/568ee2ed-2e44-4cd7-8113-de21c1f82bac_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x506y158.jpg" width="1200" height="675" alt="La pirámide de Maslow"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Abraham Maslow formuló en 1943 una teoría psicológica que explica la jerarquía de las necesidades humanas situándolas en cinco niveles o categorías diferentes</p></div><p class="article-text">
        De forma resumida, la idea central del estudio de <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Abraham_Maslow" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Abraham Maslow</a> es que solo cuando se van satisfaciendo las necesidades m&aacute;s b&aacute;sicas, las que ocupar&iacute;an la base de la pir&aacute;mide, el ser humano puede empezar a desarrollar anhelos m&aacute;s elevados. As&iacute;, la primera y m&aacute;s urgente prioridad vital de cualquier persona tiene que ver, evidentemente, con la fisiolog&iacute;a. Despu&eacute;s de tener solucionado el problema de la alimentaci&oacute;n o el descanso, algo de lo que gran parte del planeta no puede presumir, en el siguiente nivel nos encontrar&iacute;amos con la seguridad. Luego vendr&iacute;an necesidades emocionales como la amistad, el afecto o el amor. Y en los &uacute;ltimos escalones nos encontrar&iacute;amos con el reconocimiento y la autorrealizaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Probablemente la psicolog&iacute;a ya habr&aacute; encontrado y desarrollado a estas alturas estudios m&aacute;s sofisticados o certeros sobre las necesidades humanas. Pero la sencillez del planteamiento de Maslow hace que sus derivaciones filos&oacute;ficas o antropol&oacute;gicas sean f&aacute;ciles de extraer para cualquiera que no tenga grandes competencias en esas &aacute;reas. Sin ir m&aacute;s lejos as&iacute; sucede con este diletante columnista que abunda en esa idea de que el periodista tiene un mar de conocimientos de casi todo pero con un cent&iacute;metro de profundidad.
    </p><p class="article-text">
        Preventivamente aclarado este asunto, a este tod&oacute;logo profesional le gustar&iacute;a detenerse en el nivel de la seguridad. En este primer mundo nuestro lo damos por hecho, pero el poder caminar por las calles de nuestra ciudad con tranquilidad es un privilegio que solo disfrutan las sociedades m&aacute;s avanzadas y que se parece mucho a la palabra libertad. Aunque Maslow va m&aacute;s all&aacute; de esa paz social que nos permite movernos por nuestro pa&iacute;s con despreocupaci&oacute;n. Cuando incide en la necesidad de sentirse seguro y protegido habla de seguridad f&iacute;sica (asegurar la integridad del propio cuerpo), de salud (asegurar el buen funcionamiento del cuerpo), de recursos (casa, dinero, autom&oacute;vil&hellip;) y de protecci&oacute;n (tener una vivienda). Y es que, adem&aacute;s de ser un derecho que recoge la Constituci&oacute;n, tener la posibilidad de acceder a una vivienda digna es un paso ineludible para poder disfrutar de todas esas necesidades emocionales que tanto enriquecen al ser humano, de la amistad o del amor, del reconocimiento social o laboral, de la posibilidad de perseguir tus sue&ntilde;os. 
    </p><p class="article-text">
        Ya ven, el hecho de que los sucesivos gobiernos que hemos sufrido en este pa&iacute;s en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas no hayan sido capaces de solucionar el problema de la vivienda, tiene a una generaci&oacute;n pendiente de poder desarrollarse como seres humanos libres. 
    </p><p class="article-text">
        Y esto son s&oacute;lo problemas del primer mundo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Boñar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/la-piramide-de-maslow-necesidades-basicas-vivienda-columna-semanal-antonio-bonar-habitacion-con-vistas_129_13607977.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 23 Oct 2026 17:00:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La pirámide de Maslow]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sociología,Psicología,Vivienda,Vecinos,Jóvenes,España]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['La invitación': máscaras]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/la-invitacion-matrimonios-y-mascaras-critica-de-cine-por-antonio-bonar_1_13601933.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a066cb24-35fa-493a-9e37-92e232836d24_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x615y210.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;La invitación&#039;: máscaras"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Llega a las salas esta nueva versión de 'Los vecinos de arriba', pieza teatral escrita por Cesc Gay y adaptada también al cine por él mismo en el año 2020 con el título de 'Sentimental'</p></div><p class="article-text">
        El texto de Cesc Gay que nos cuenta el encuentro entre dos parejas de vecinos que atraviesan por momentos totalmente opuestos en sus relaciones ha dado para unas cuentas adaptaciones alrededor del planeta. Italia, Pa&iacute;ses bajos, Alemania, Francia, Suiza y hasta Corea del Sur han sido algunos de los pa&iacute;ses que han llevado a su terreno esta comedia con pinceladas dram&aacute;ticas que desnuda insatisfacciones conyugales y m&aacute;scaras pretendidamente modernas. 
    </p><p class="article-text">
        La original, la que sucede en Barcelona y protagonizan esos burgueses diletantes y urbanitas que tan bien ha descrito siempre en sus pel&iacute;culas el cineasta catal&aacute;n, se armaba desde unos di&aacute;logos afilados que rebosaban malicia y dibujaban un escenario finalmente amargo. Ahora llega esta versi&oacute;n americana que vuelve a encontrar sus mayores virtudes en un gui&oacute;n que funciona como un reloj y en unas estupendas interpretaciones que se ajustan al formato teatral de la obra. Aunque en este sentido Pen&eacute;lope Cruz destaca sobre sus compa&ntilde;eros de reparto, haci&eacute;ndose con la funci&oacute;n cada vez que entra en escena, llenando la pantalla con ese magnetismo que irradian solo unos pocos elegidos, esos actores o actrices que desprenden un duende especial, un embrujo con la c&aacute;mara que se tiene o no se tiene, as&iacute; de sencillo. Y Pen&eacute;lope lo ha tenido desde siempre, desde que nos deslumbrara por primera vez en <a href="https://www.filmaffinity.com/es/film231392.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Jam&oacute;n, jam&oacute;n</em></a><a href="https://www.filmaffinity.com/es/film231392.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a>(1992).
    </p><p class="article-text">
        La trama de la pel&iacute;cula <a href="https://www.filmaffinity.com/es/film554234.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La invitaci&oacute;n</em></a> es aparentemente sencilla. Una pareja que trepa los d&iacute;as con cierto cansancio vital despu&eacute;s de m&aacute;s de veinte a&ntilde;os juntos decide invitar a cenar a la fogosa pareja de vecinos de arriba que est&aacute; viviendo lo opuesto, que transita de manera especialmente intensa por esos primeros estadios de la convivencia en los que el sexo lo llena casi todo. Pronto comienzan a aflorar incomodas verdades a medida que avanza la velada. Y como casi siempre sucede, resulta que nadie ni nada es lo que parece. La pareja anfitriona vive una agonizante relaci&oacute;n que ninguno de los dos se atreve a dar por terminada. &Uacute;nicamente siguen juntos empujados por una aburrida inercia, compartiendo un cari&ntilde;o gastado y un deseo inexistente. Pero ya saben, muchas veces es preferible esa tediosa convivencia a estar solos, la soledad es igual de triste pero ademas est&aacute; llena de incertidumbre. Y tampoco la otra pareja joven y sexualmente liberada que todav&iacute;a no ha tenido tiempo de llegar a decepcionarse el uno al otro es lo que parece. Ni son tan enrollados ni todo es amor puro. 
    </p><p class="article-text">
        Supongo que todos necesitamos m&aacute;scaras para andar por la vida, para no tener que explicar constantemente que nos asusta la futilidad del mundo, que nos sentimos vulnerables ante el paso del tiempo.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Boñar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/la-invitacion-matrimonios-y-mascaras-critica-de-cine-por-antonio-bonar_1_13601933.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 21 Oct 2026 16:30:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['La invitación': máscaras]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cine,Internacional]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El principio del fin]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/el-principio-del-fin-infidelidades-en-el-matrimonio-columna-semanal-antonio-bonar-habitacion-con-vistas_129_13590651.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a10272c3-87a4-4957-be46-5160911cdd40_16-9-discover-aspect-ratio_default_1153415.jpg" width="1024" height="576" alt="El principio del fin"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cuando se instala en nuestra vida la lacerante arquitectura de la infidelidad todo comienza a quebrarse, primero lentamente y luego de repente. Cuando consigues lo que deseas comienza el principio del fin</p></div><p class="article-text">
        &Eacute;l y ella comparten silencios, rutinas cotidianas, las mismas caricias gastadas y alg&uacute;n deseo antiguo. Pero tambi&eacute;n esa tierna certeza de saberse compa&ntilde;eros de viaje que lo explica casi todo, ese t&aacute;cito plan consistente en envejecer juntos que se parece tanto al oto&ntilde;o pero que es casi lo contrario de la soledad, ese calor perfecto que espanta el v&eacute;rtigo de los d&iacute;as y cabe en el mismo abrazo quieto de siempre, ese amor viejo y sabio como la costumbre de tantas ma&ntilde;anas esperando tantas tardes juntos y de tantas noches regresando a la misma piel. Despu&eacute;s de veinte a&ntilde;os de matrimonio, nuestra pareja se abandona al futuro que les queda dej&aacute;ndose llevar por esa c&oacute;moda inercia que ya no es tan emocionante como antes pero que es mucho m&aacute;s que el fr&iacute;o. Y as&iacute; transitan inviernos y veranos nuevos que cada vez se parecen m&aacute;s al anterior, primaveras y oto&ntilde;os casi iguales que se suceden uno tras otro con anodina perseverancia, hasta vaciar sus d&iacute;as, hasta que la pl&aacute;cida monoton&iacute;a de esta pareja de mediana edad estalla en mil pedazos cuando ella, de repente y sobre el tedio de una noche cualquiera, le suelta a su incauto compa&ntilde;ero de vida: &ldquo;&iquest;Nunca has deseado tener la oportunidad de acostarte con otra persona?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto, la preguntita en cuesti&oacute;n enciende de forma irremisible todas las alarmas de nuestro at&oacute;nito hombre del traje gris, arrasando de un plumazo su tranquilidad de esp&iacute;ritu y transform&aacute;ndolo en un sofisticado depredador de respuestas, en el m&aacute;s susceptible de los animales de compa&ntilde;&iacute;a. Cuando la sospecha entra en el coraz&oacute;n ya no hay marcha atr&aacute;s, la desconfianza comienza a propagarse sobre los d&iacute;as con retorcida e insaciable voracidad y termina devor&aacute;ndolo todo de forma inexorable. La paranoia mental se instala en el cornudo o cornuda y la mentira en el infiel o la infiel. La inocencia se ha roto: comienza el principio del fin.
    </p><p class="article-text">
        Y para los amores rotos, los poetas. Benjam&iacute;n Prado escribi&oacute;: &ldquo;Cuando alguien le pregunta qu&eacute; aprendi&oacute; en esos a&ntilde;os, siempre dice: Es sencillo, la palabra distancia cambia con los kil&oacute;metros y la palabra amor con las heridas&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Y Daniel Benito nos dice: &ldquo;&iquest;Amor? Seamos serios: los cubos de basura est&aacute;n llenos de medias naranjas exprimidas&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Boñar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/el-principio-del-fin-infidelidades-en-el-matrimonio-columna-semanal-antonio-bonar-habitacion-con-vistas_129_13590651.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 16 Oct 2026 17:00:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El principio del fin]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['El precio de la red': la plaza del pueblo]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/el-precio-de-la-precio-red-de-aaron-sorkin-la-informacion-en-la-plaza-pueblo_1_13584903.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6e9ed46a-c79e-488e-b380-ea7be33b294b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x836y223.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;El precio de la red&#039;: la plaza del pueblo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El reputado guionista Aaron Sorkin escribe y dirige esta pertinente película que destapa las miserias morales de una empresa como Facebook, siempre más preocupada por la obtención de réditos económicos que por vigilar su contenido</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Somos la plaza del pueblo, no somos el &aacute;rbitro&rdquo;, se defiende Mark Zuckerberg en un momento del filme para justificar su negativa a comprobar el impacto claramente negativo de unas plataformas que se han convertido en vertederos de odio, en espacios de radicalizaci&oacute;n para unos usuarios que se enganchan durante horas a sus contenidos. &ldquo;Solo somos un tabl&oacute;n de anuncios, un corcho en la pared&rdquo;, vuelve a a decir m&aacute;s adelante para seguir encubriendo bajo el paraguas de la libertad de expresi&oacute;n su negativa a regular todos esos mensajes pol&iacute;ticos incendiarios y falsos que calan de forma cada vez m&aacute;s permeable en unos ciudadanos con poca o nula capacidad de reflexi&oacute;n, con una preocupante ausencia de sentido cr&iacute;tico en cada una de sus adocenadas opiniones. &iquest;Todo esto les suena, verdad?
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.filmaffinity.com/es/film279550.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El precio de la red</em></a> nos sit&uacute;a dos d&eacute;cadas despu&eacute;s de que el magnate tecnol&oacute;gico alumbrar&aacute; Facebook, una historia ya contada en la deslumbrante cinta de David Fincher <a href="https://www.filmaffinity.com/es/film577699.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La red social </em></a>(2010). De hecho ambas podr&iacute;an considerarse las dos caras de un mismo d&iacute;ptico, el nacimiento y la posterior perversi&oacute;n de ese maravilloso sue&ntilde;o de interconexi&oacute;n social. Ahora Zuckerberg es el due&ntilde;o de&nbsp;la mayor plataforma de redes sociales del mundo, contando con Facebook, Instagram y WhatsApp entre sus activos. Y el monstruo ha crecido hasta desbocarse, surgen los primeros problemas de adicci&oacute;n entre los m&aacute;s j&oacute;venes o proliferan las <em>fake news </em>que se publican sin ning&uacute;n control y que calan en las idiotizadas mentes de los futuros votantes con una fuerza capaz de cambiar gobiernos y radicalizar sociedades. Pero ya saben, el resumen es lamentablemente simple, <em>'it&rsquo;s all about money'</em>, cuanta mayor regulaci&oacute;n menores beneficios para estos pr&oacute;ceres del dinero.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando te acercas a una obra de<a href="https://www.filmaffinity.com/es/name.php?name-id=184364395" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Aaron Sorkin</a> ya sabes por donde van los tiros, sabes que va a estar escrita con una personalidad apabullante y una vocaci&oacute;n siempre contestataria y did&aacute;ctica. Este tipo que derrocha inteligencia en sus textos para desenmara&ntilde;ar peliagudos asuntos pol&iacute;ticos o sociales es el autor de obras como&nbsp;<em>Algunos hombres buenos </em>(1992), <em>El ala oeste de la Casa Blanca</em> (1999),<em> La guerra de Charlie Wilson</em> (2007), <em>The Newsroom</em> (2012), <em>El juicio de los 7 de Chicago</em> (2020) o <em>The Studio </em>(2025). Sobran comentarios, estamos ante un escritor comprometido, un incordio para el poder establecido, una de esas mentes pensantes que han hecho grande a ese pa&iacute;s ahora gobernado por un botarate que se beneficia claramente de la impunidad conque los mensajes de radicalizaci&oacute;n o las descaradas mentiras campan a sus anchas en estas plataformas sociales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La pel&iacute;cula que tenemos entre manos cuenta como Frances Haugen, una ingeniera de datos que trabaja en Facebook, y Jeff Horwitz, un reportero de&nbsp;<em>The Wall Street Journal</em>, consiguieron<em> </em>destapar los efectos nocivos en la salud mental de los adolescentes por la exposici&oacute;n a mensajes en Instagram o como la proliferaci&oacute;n sin control de grupos radicales en las redes sociales contribuyeron (y siguen contribuyendo) a crear el perfecto caldo de cultivo para que se desencadenen actos de violencia. Todo fue contado en <a href="https://www.wsj.com/articles/the-facebook-files-11631713039" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>The Facebook Files</em></a><em>, </em>una serie de art&iacute;culos que vieron la luz en 2021&nbsp;y que consiguieron llevar a juicio a Mark Zuckerberg. Un proceso que por cierto acaba de condenar a Meta (matriz de Facebook e Instagram) a pagar 18.000 millones de d&oacute;lares para cerrar las demandas presentadas en 29 estados de los Estados Unidos de Am&eacute;rica. Son s&oacute;lo parches para parar la hemorragia, esas mismas vallas que no se pueden poner al campo. La batalla continua y continuar&aacute; por mucho tiempo, pero la humanidad seguir&aacute; superando desaf&iacute;os, como siempre ha sucedido desde que decidimos alejarnos de la cueva.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Boñar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/el-precio-de-la-precio-red-de-aaron-sorkin-la-informacion-en-la-plaza-pueblo_1_13584903.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 14 Oct 2026 16:30:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Cine,Redes Sociales,Internet]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Boñar celebra una nueva Feria del Pilar]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/bonar-celebra-una-nueva-feria-del-pilar-columna-semanal-antonio-bonar-habitacion-con-vistas_129_13570697.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a76bff79-3638-47db-8d6b-c7c68e4c49aa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Boñar celebra una nueva Feria del Pilar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">CON FOTOS - Fue un 11 de agosto de 1855 cuando el Gobernador Civil de León anunciaba, para conocimiento de ganaderos y tratantes, que se había aprobado establecer una feria anual en la villa del alto Porma el día de Nuestra Señora del Pilar. En la actualidad se celebra un programa festivo desde el día 9 al 12 de octubre</p><p class="subtitle">ACTOS FESTIVOS - Programa de las fiestas del 9 al 12 de octubre en Boñar</p></div><p class="article-text">
        En aquel anuncio se justificaba la elecci&oacute;n de la villa de Bo&ntilde;ar para acoger tan importante feria por su especial topograf&iacute;a, por la salubridad y benignidad de su clima, por la buena calidad de sus pastos y por gozar de ciertas comodidades debidas a su buen caser&iacute;o. Tambi&eacute;n se recordaba ese creciente mercado semanal donde ya se produc&iacute;a cada lunes la venta a gran escala de ganados caballar, mular, vacuno y porcino. Esa tradici&oacute;n ganadera y esa condici&oacute;n de centro neur&aacute;lgico de todos los valles de la monta&ntilde;a convirtieron a Bo&ntilde;ar en una referencia del sector que atra&iacute;a a profesionales de todos los rincones de Espa&ntilde;a. Hasta bien entrados los a&ntilde;os setenta del pasado siglo, la Feria del Pilar sigui&oacute; funcionando como lugar de peregrinaje para ganaderos que acud&iacute;an a vender una vaca o un cerdo para la matanza invernal. La plaza y todas las calles que se estiraban hac&iacute;a los barrios adyacentes se llenaban de animales y paisanos, de tratantes que cerraban la venta con un apret&oacute;n de manos antes de sacar del bolsillo de su chamarra un fajo de billetes que entregaban al ganadero.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La Feria del Pilar anunciaba el cambio de estaci&oacute;n, era y sigue siendo ese fecha que marca el fin de los d&iacute;as largos y templados para dar inicio a los duros meses de fr&iacute;o. Y los paisanos tambi&eacute;n aprovechaban para llenar despensas y cuadras, para comprar v&iacute;veres y herramientas, para hacer acopio de todo lo necesario para pasar el invierno. Del ahora anegado valle de Vegami&aacute;n bajaban artesanos de la madera para vender esas madre&ntilde;as que tanta falta hac&iacute;an cuando llegaba la nieve. Cuentan los paisanos m&aacute;s mayores que tra&iacute;an sus fiambreras llenas a rebosar de esa especialmente sabrosa comida que hab&iacute;an obtenido de la matanza de cerdos o corderos. Y que el m&eacute;dico Alfons&oacute;n, con Lorenzo el del campo o el doctor Amable, hac&iacute;an un trueque de alimentos con ellos: se quedaban con sus viandas y les pagaban a los madereros unas mollejas, bacalao o lo que quisieran en la taberna. 
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                    alt="Puestos del Mercado del Pilar en Boñar en una foto de archivo."
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                Puestos del Mercado del Pilar en Boñar en una foto de archivo.                            </span>
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        Tambi&eacute;n recuerdan c&oacute;mo la tienda de ultramarinos tra&iacute;a el aceite en bidones, que ven&iacute;an reforzados con unos hierros como los ra&iacute;les del tren para poder ser desplazados rodando hasta la esquina del Central, donde se pon&iacute;an a calentar con fuego para que su apreciado contenido se licuara y poder venderlo en litros. Luego en casa hab&iacute;a que guardarlo r&aacute;pido en un almac&eacute;n porque con el fr&iacute;o se volv&iacute;a a solidificar enseguida. Esos d&iacute;as de feria la villa se llenaba de gente venida de todos los pueblos de la monta&ntilde;a, y pod&iacute;an llegar a juntarse 500 o 600 vacas en la plaza. Todos esos paisanos que acud&iacute;an al mercado llenaban tambi&eacute;n tabernas o comedores donde se serv&iacute;an raciones de callos, mollejas, carne guisada, bacalao e incluso un pulpo que llegaba seco y hab&iacute;a que dejarlo en remojo toda la noche para servirlo en raciones al d&iacute;a siguiente.
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            <span class="title">
                Foto de archivo de la estatua de Homenaje al Tratante y el Ganadero en Boñar.                            </span>
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        Ahora la Feria de Nuestra Se&ntilde;ora del Pilar de Bo&ntilde;ar sigue manteniendo su importancia para la villa y marcando el inicio del invierno, pero se disfruta de forma m&aacute;s l&uacute;dica. Aunque ya apenas queda ganader&iacute;a por estas tierras, lugare&ntilde;os y visitantes siguen celebrando est&aacute;s fechas con una alegr&iacute;a que no entiende de nostalgias. Desde el viernes 9 y hasta el lunes 12 de octubre la localidad monta&ntilde;esa ofrecer&aacute; un <a href="https://ileon.eldiario.es/sociedad-y-vida/bonar-celebra-semana-fiestas-pilar-2026-cuatro-dias-actividades-torno-tradicional-feria_1_13574226.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">programa de fiestas lleno de actividades</a>. 
    </p><p class="article-text">
        Habr&aacute; m&uacute;sica, comedia, bolos, f&uacute;tbol, celebraci&oacute;n religiosa, corro de lucha leonesa y hasta campeonato de lanzamiento de alpargata. Quiz&aacute;s ya no se negoci&eacute; con ganado como anta&ntilde;o, pero ese mercado que inunda calles y plazas formando un particular zoco en el que se puede encontrar casi cualquier cosa que uno imagine, sigue siendo un polo de atracci&oacute;n para todos esos visitantes que llegan a miles desde todos los rincones de la monta&ntilde;a, desde Le&oacute;n o Asturias, desde cualquiera de esos lugares de Espa&ntilde;a que acogieron en su d&iacute;a a la gente de esta tierra.
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                Mercado del Pilar en Boñar.                            </span>
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      <dc:creator><![CDATA[Antonio Boñar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/bonar-celebra-una-nueva-feria-del-pilar-columna-semanal-antonio-bonar-habitacion-con-vistas_129_13570697.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 09 Oct 2026 17:00:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Boñar celebra una nueva Feria del Pilar]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ferias,Montaña Central,Fiestas,Boñar,Historia de León,Comercio,León Antiguo,Tradiciones Leonesas,Ganadería,León]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['El otro Chiquito': la vida real de aquel fenómeno del humor español]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/documental-de-la-calzada-chiquito-la-vida-real-del-fenomeno-del-humor-espanol-critica-de-cine-por-antonio-bonar_1_13567597.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b3da4cb8-62e7-4184-9903-16e4015a6d59_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x784y124.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;El otro Chiquito&#039;: la vida real de aquel fenómeno del humor español"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Llega a Movistar Plus+ este documental que se centra en uno de los últimos fenómenos televisivos que ha conocido este país: la biografía del genial Gregorio Esteban Sánchez Fernández, un bailaor reconvertido en aquel personaje 'de la Calzada' que hizo troncharse de risa a toda una generación</p></div><p class="article-text">
        Vaya por delante que el mayor o menor inter&eacute;s que pueda despertar este documental no descansa en sus m&aacute;s que discutibles cualidades cinematogr&aacute;ficas, sino en el inefable y colosal personaje que lo protagoniza. La historia de Gregorio Esteban S&aacute;nchez Fern&aacute;ndez, un cantaor flamenco que se buscaba las alubias tocando para turistas en aquel Torremolinos de los a&ntilde;os 70, dar&iacute;a un vuelco tremendo al convertirse gracias a esos maravillosos accidentes que tiene la vida en <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Chiquito_de_la_Calzada" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Chiquito de la Calzada</a>, uno de los m&aacute;s grandes fen&oacute;menos populares de la reciente historia de Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Para entender la explosi&oacute;n de este c&oacute;mico &uacute;nico e intransferible hay que viajar a la televisi&oacute;n de los a&ntilde;os 90, con unas cadenas privadas que acababan de aterrizar en las casas de todos los espa&ntilde;oles y que compet&iacute;an a muerte, y sin maquillar sus objetivos con ninguna clase de &eacute;tica, por cada segundo de audiencia. En esa sociedad previa a la llegada de Internet no hab&iacute;a tanta fragmentaci&oacute;n de la atenci&oacute;n, tantas alternativas de distracci&oacute;n o tantos est&iacute;mulos audiovisuales como tenemos ahora en esa pantalla que guardamos en el bolsillo de nuestros pantalones. En ese caldo de cultivo apareci&oacute; este tipo de gestualidad imposible y delirantes chistes que contaba tirando de unas cuantas expresiones que llegar&iacute;an a convertirse en coletillas nacionales. Primero empezar&iacute;a&nbsp;actuando en fiestas privadas donde alargaba las veladas durante horas con sus surrealistas y definitivamente graciosas historias, para luego ser descubierto y saltar a la televisi&oacute;n. Una vez que lleg&oacute; a la caja tonta su ascenso fue imparable, y ese disparatado lenguaje que utilizaba en sus chistes comenzar&iacute;a a invadir calles, plat&oacute;s de televisi&oacute;n y hasta discursos oficiales. Era 1995 y no hab&iacute;a un solo habitante de este pa&iacute;s que no reprodujera hasta la saciedad expresiones como<strong>&nbsp;&ldquo;</strong>Te das cuen&rdquo;, &ldquo;Eres un fistro de bambino&rdquo;,&nbsp;&ldquo;&iexcl;Cobarde, percador!&rdquo;,&nbsp;&ldquo;Hasta luego Lucas&rdquo;, &ldquo;A can de mor&rdquo;, &ldquo;&iexcl;Torpedo!&rdquo;, &ldquo;Diodenal&rdquo;,&nbsp;&ldquo;Al ataquer&rdquo;, &ldquo;Grijandemore&rdquo;&hellip;
    </p><p class="article-text">
        El documental <a href="https://www.filmaffinity.com/es/film646877.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El otro chiquito</em></a> que tenemos entre manos utiliza&nbsp;como excusa argumental el juicio que enfrent&oacute; a Gregorio Esteban S&aacute;nchez contra Pepe Navarro y el programa<em>&nbsp;Esta noche cruzamos el Mississippi</em>&nbsp;despu&eacute;s de la aparici&oacute;n de Lucas Grij&aacute;nder y Crisp&iacute;n Klander, personajes interpretados por Florentino Fern&aacute;ndez que beb&iacute;an claramente del &eacute;xito previo que hab&iacute;a tenido Chiquito de la Calzada. Lo malo es que estamos ante un perezoso trabajo que abusa de los bustos parlantes y las recreaciones teatrales para contar su historia. Un personaje tan carism&aacute;tico e inolvidable como Chiquito de la Calzada merec&iacute;a algo m&aacute;s que este anodino documental.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Boñar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/documental-de-la-calzada-chiquito-la-vida-real-del-fenomeno-del-humor-espanol-critica-de-cine-por-antonio-bonar_1_13567597.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 07 Oct 2026 16:30:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['El otro Chiquito': la vida real de aquel fenómeno del humor español]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las mil formas de la lluvia]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/las-mil-formas-de-la-lluvia-columna-semanal-antonio-bonar-habitacion-con-vistas_129_13555288.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7b6766bc-1884-48f4-bcbd-e7ccd43971d6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las mil formas de la lluvia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Llueve con fuerza sobre el paisaje naranja del otoño, con una obstinación vertical y húmeda que teje los días uno a otro bajo una eterna cortina de agua</p></div><p class="article-text">
        Uno aprendi&oacute; todo lo que sabe de chubascos y diluvios despu&eacute;s de vivir durante veinte a&ntilde;os en esa tierra donde la lluvia es arte y Dios se ech&oacute; a descansar. M&aacute;s concretamente en aquella ciudad de piedra que se exhibe irresistiblemente guapa bajo su lluvia infinita, bajo aquel manto de niebla que lo cubr&iacute;a todo al llegar la noche. Cuando eso suced&iacute;a, Compostela se transformaba en un lugar so&ntilde;ado y nosotros pas&aacute;bamos a ser n&aacute;ufragos de alg&uacute;n extra&ntilde;o cuento. Ensimismados bajo el cadencioso murmullo de la lluvia, leer a poetas malditos refugiados de ese mar que ca&iacute;a del cielo tras el ventanal de un caf&eacute; era lo &uacute;nico que nos proteg&iacute;a del silencio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hay lluvias torrenciales y bruscas, tan ruidosas como un estruendo de l&aacute;grimas y tan encantadas de saberse poderosas como para anunciarse con truenos y rayos, con ese aire endiablado que se enrosca sobre s&iacute; mismo y agita las hojas de los &aacute;rboles, que despeina transe&uacute;ntes y envalentona a los paraguas. Otras lluvias en cambio son calmadas y perseverantes, con todos esos finos hilos de agua cayendo sobre los minutos sin descanso, sin prisa pero sin pausa, con una terquedad de nube quieta que hace que todos los d&iacute;as sean iguales el uno al otro. Es una forma de llover tan ligera y constante que al cabo de un tiempo calando bobos se hace imperceptible. Es entonces cuando el paisaje cotidiano de calles y plazas se acomoda a todos esos colores grises que despliega el cielo sobre este nuevo mundo sumergido que empezamos a habitar como peces de ciudad. Y luego est&aacute; esa otra lluvia amarilla que se hizo met&aacute;fora del oto&ntilde;o en las palabras escogidas del poeta, el descenso desbocado de las hojas secas hacia la tierra con ese af&aacute;n suicida que anuncia el invierno, con esa coherencia estacional que desnuda &aacute;rboles y rubrica el ciclo de la vida.
    </p><p class="article-text">
        En este pueblo de monta&ntilde;a ya vac&iacute;o de ruidos de verano las nubes que coronan las monta&ntilde;as nos impiden ver el bosque. Un ins&oacute;lito sosiego se apodera de todos los sonidos callejeros, y &uacute;nicamente escuchamos de cuando en cuando el rumor de un paraguas cubriendo los pasos apresurados de alg&uacute;n vecino. La vida se encierra dentro de hogares donde se ven chispear las tr&eacute;mulas y crom&aacute;ticas luces que desprende el televisor. Se nos dibuja una cierta melancol&iacute;a invernal sobre el rostro, una nostalgia prematura de aquella luz del sol que ahora se oculta tras c&uacute;mulos y cirros. Cuando la lluvia rebosa los d&iacute;as con alguna de sus mil formas nosotros inventamos calores de interior, encendemos chimeneas y aprendemos a vivir bajo el amparo de mantas y pel&iacute;culas, de lecturas abandonadas y silencios nuevos.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Boñar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/las-mil-formas-de-la-lluvia-columna-semanal-antonio-bonar-habitacion-con-vistas_129_13555288.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 02 Oct 2026 17:00:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las mil formas de la lluvia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Meteorología,Otoño,Agua,Galicia,Montaña Central,Boñar,León,España]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['La bola negra': la sombra del poeta es alargada]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/bola-negra-la-sombra-del-poeta-es-alargada-critica-de-cine-por-antonio-bonar_1_13551527.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b4d2dc22-45cd-42b8-be05-83b0a69ab64f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;La bola negra&#039;: la sombra del poeta es alargada"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tras conquistar toda suerte de elogios y premios en su paso por festivales de medio mundo, la película de 'los Javis' en la que Lorca es uno de los personajes ha llegado por fin a las salas de cine bajo una expectación de la que cuesta hallar precedentes</p></div><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Llena, pues, de palabras mi locura / o d&eacute;jame vivir en mi serena / noche del alma para siempre oscura&rdquo;</em>. Con estos versos encendidos le ped&iacute;a el poeta a su amor que le escribiera. Federico Garc&iacute;a Lorca derroch&oacute; un duende tan colosal en sus poemas y textos como para que sigan teniendo una vigencia revolucionaria y hermosa cien a&ntilde;os despu&eacute;s. En esa did&aacute;ctica y amena serie espa&ntilde;ola que ha sido extra&ntilde;amente olvidada, <a href="https://www.rtve.es/play/videos/el-ministerio-del-tiempo/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El Ministerio del Tiempo</em></a>, encontramos una ic&oacute;nica secuencia que nos muestra a un Lorca que ha viajado hasta el a&ntilde;o 1979. Al entrar en un bar escucha la voz de Camar&oacute;n cantando sus versos de <a href="https://www.youtube.com/watch?v=MrUWtOtfwDw" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La leyenda del tiempo</em></a>. Es entonces cuando el poeta comprende que su obra y su legado han perdurado en el tiempo. Emocionado, Lorca pronuncia aquella frase que lleg&oacute; incluso a hacerse viral en redes sociales: &ldquo;&iquest;A&uacute;n me recuerdan? &iquest;Entonces he ganado yo, y ellos no?&rdquo;<em>. </em>Desconozco como hubiera reaccionado si ese viaje en el tiempo le hubiera tra&iacute;do hasta una sala de cine de este a&ntilde;o 2026, abarrotada y conmovida hasta el tu&eacute;tano con una pel&iacute;cula que utiliza un inacabado texto suyo para volar con una apasionada libertad creativa sobre todo aquello que &eacute;l logr&oacute; iluminar y arrastrar con su poes&iacute;a ara&ntilde;ada de la tierra, como esos amores enterrados que ahora desnuda <a href="https://www.filmaffinity.com/es/film161036.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La bola negra</em></a>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Javier Ambrossi y Javier Calvo firman una obra descomunal en la forma y en el fondo, tan art&iacute;sticamente ambiciosa como narrativamente compleja. Hace falta mucha personalidad y talento para hacer lo que han hecho estos dos creadores. Todo es deslumbrante: su mirada genuina y distinta, su osad&iacute;a para viajar a todos esos rincones olvidados de nuestro pasado y contarlo con esa imbatible herramienta que llamamos expresi&oacute;n art&iacute;stica, su exquisita utilizaci&oacute;n de la imagen, su singular caligraf&iacute;a formal, el uso tan sabio de la sonoridad&hellip;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>La bola negra </em>es la confirmaci&oacute;n de estar ante dos artistas &uacute;nicos y geniales. No sobra ninguno de los adjetivos usados para describir este prodigio tan audaz como libre. Quiz&aacute;s el mayor problema que pueda encontrar el espectador que se acerque a la sala sean esas enormes expectativas que ha generado el filme. M&aacute;s all&aacute; de eso, y de que se puedan discutir ciertas secuencias m&aacute;s o menos dilatadas o innecesariamente elocuentes, estamos ante una de esas pel&iacute;culas que son lo suficientemente trascendentes como para pervivir en el tiempo. V&eacute;anla, digieran toda la belleza que asalta la pantalla y sac&uacute;danse del alma prejuicios o dogmas. Es cine del bueno, si no se conmueven con este torrente de luz y poes&iacute;a quiz&aacute;s sea porque ya han empezado a morirse por dentro.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Boñar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/bola-negra-la-sombra-del-poeta-es-alargada-critica-de-cine-por-antonio-bonar_1_13551527.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 30 Sep 2026 16:32:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['La bola negra': la sombra del poeta es alargada]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cine,España]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El fin del verano]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/sociedad-y-vida/el-fin-del-verano-columna-semanal-antonio-bonar-habitacion-con-vistas_129_13535918.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/34ef1d9f-b74d-4fbf-8662-c31bb65c44e2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El fin del verano"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El estío ha languidecido estas últimas semanas con perezosa rutina hacia este otoño que ya le cambia el nombre al calendario. Otra estación calurosa acomodándose en el sur de la memoria, encontrando ese cálido rincón en el que perdurará para siempre</p></div><p class="article-text">
        Cuando el verano termina todos empezamos una libreta en blanco, un camino por recorrer que llenamos de nuevos planes y recurrentes expectativas de futuro. De ni&ntilde;os esos cuadernos sin escribir eran literales, estren&aacute;bamos material escolar y empez&aacute;bamos el colegio con esa ilusi&oacute;n imbatible que adorna a esa edad en la que los sue&ntilde;os no est&aacute;n tan gastados. Acud&iacute;amos al encuentro de los compa&ntilde;eros de pupitre con la mochila llena de todas esas aventuras estivales que compart&iacute;amos con exagerada fabulaci&oacute;n, convirtiendo cada peque&ntilde;a historia en otro cap&iacute;tulo del cuento que llegar&aacute; a contar nuestra vida. De adultos, en cambio, volvemos a engancharnos con domesticada actitud al engranaje que une nuestras prosaicas costumbres oto&ntilde;ales, a esa agenda que une los d&iacute;as uno a otro con aburrida perseverancia. Al cabo de unas semanas ya apenas nos acordamos de aquellos otros d&iacute;as estivales que agitaron nuestro esp&iacute;ritu, que conformaron ese patio de recreo anual en el que nos permitimos romper por un breve espacio de tiempo todas las reglas que gobiernan nuestro mundo.
    </p><p class="article-text">
        En el pueblo el final del verano se siente de una forma m&aacute;s esencial, la vida pasa m&aacute;s lentamente ante nuestros ojos y ese repentino silencio que invade casas y plazas cae sobre los d&iacute;as marcando el cambio de estaci&oacute;n con rotunda precisi&oacute;n. En el pueblo estamos m&aacute;s cerca del mundo que nos rodea, sumergidos dentro de un paisaje que vemos cambiar del verde al amarillo como quien ver caer las hojas de un &aacute;rbol. Tenemos todo el tiempo del mundo para ser incluso capaces de detenernos sobre cada una de esas hojas que se despiden de su rama como extra&ntilde;as mariposas de vuelo atolondrado, agitadas por el viento hasta detenerse sobre la tierra ya h&uacute;meda del oto&ntilde;o. En nuestros paseos por la monta&ntilde;a observamos cada ma&ntilde;ana como esa lenta mutaci&oacute;n que crece min&uacute;scula y perseverante sobre la piel del paisaje se adapta a los nuevos rigores del fr&iacute;o. Y vemos como la luz del sol se va encogiendo poco a poco bajo unos anocheceres que cada d&iacute;a que pasa se van adelantando de forma casi imperceptible hasta hacerse due&ntilde;os de las tardes cuando llega el invierno.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los d&iacute;as de verano abandonan un residuo de alegr&iacute;as y jaleo, de amigos y besos tiernos, de comidas que se alargan hasta la noche y de paisanos esbozando una expresi&oacute;n de melancol&iacute;a casi perfecta sobre sus cincelados rostros. El feliz alboroto de los d&iacute;as de calor deja tras de s&iacute; casas deshabitadas y un eco de risas que resonar&aacute; de cuando en cuando en ese sur de la memoria donde se ha instalado para siempre este otro verano que acabamos de despedir.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Boñar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/sociedad-y-vida/el-fin-del-verano-columna-semanal-antonio-bonar-habitacion-con-vistas_129_13535918.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 25 Sep 2026 17:00:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El fin del verano]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Verano,Otoño,León]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Coyote vs. Acme': la vergüenza del ganador]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/coyote-vs-acme-diversion-con-la-verguenza-del-ganador-critica-de-cine-por-antonio-bonar_1_13530323.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a7fabe21-1921-4fdf-ae2a-b0779087634a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x926y196.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;Coyote vs. Acme&#039;: la vergüenza del ganador"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Warner Bros había retrasado indefinidamente el estreno de esta deliciosa película. Ahora llega por fin a las pantallas de la mano de Ketchup Entertainment para deleite de todos los que nos hemos reído con unos personajes inolvidables</p></div><p class="article-text">
        Todos hemos experimentado en alguna ocasi&oacute;n esa llamada verg&uuml;enza del ganador al derrotar en cualquier disputa, generalmente deportiva, a alguien que sabemos que es objetivamente peor que nosotros. Puede haber sido jugando al ping-pong o al tenis, al baloncesto o al p&aacute;del, lo que es seguro es que en un determinado momento del partido nos sentimos invadidos por una incomoda sensaci&oacute;n de altaner&iacute;a que se instala sin quererlo sobre nuestro estado de &aacute;nimo, una impertinente arrogancia que cambiar&iacute;amos casi al instante por ese est&eacute;ril pundonor del que est&aacute; vendiendo cara su derrota a&uacute;n sabiendo que no tiene posibilidades de ganar. Es ese tipo de verg&uuml;enza que en cambio nunca ha sentido ese veloz p&aacute;jaro animado que siempre sal&iacute;a airoso de los infinitos intentos perpetrados por el coyote para acabar con &eacute;l, ese irritante correcaminos que zanjaba cada secuencia con un <em>bip bip</em>.
    </p><p class="article-text">
        El animador Chuck Jones solo necesito dos personajes y todas las variantes imaginables de la misma secuencia para crear en 1949 esta serie de cortometrajes que parodiaban la tradicional y eterna disputa del gato y el rat&oacute;n. El argumento de la serie tiene un planteamiento muy sencillo que nos muestra a&nbsp;nuestro hambriento coyote persiguiendo incansablemente por las carreteras del desierto a un correcaminos que nunca consigue capturar. A pesar de sus numerosas e ingeniosas tentativas cada episodio termina irremediablemente con el desdichado Willie Coyote siendo v&iacute;ctima de todas esas armas, trampas y herramientas de la marca Acme con las que pretend&iacute;a dar caza a su compa&ntilde;ero de aventuras. Con esta aparentemente simple idea y un fino sentido del humor la serie alcanz&oacute; un &eacute;xito rotundo entre una audiencia que abarcaba todas las edades y entre la que, curiosamente, era el coyote el que despertaba las mayores simpat&iacute;as. Quiz&aacute;s para no sentir la verg&uuml;enza de ese ganador que apenas tiene personalidad y solo se expresa con un insultante <em>bip bip</em> cada vez que el coyote acaba explotando por los aires o cayendo por un barranco.
    </p><p class="article-text">
        Ahora llega esta disparatada y divertida pel&iacute;cula que conjuga animaci&oacute;n con im&aacute;genes reales para ahondar en una brillante premisa inicial: el coyote, harto de que todos los productos Acme salgan mal y acaben perjudic&aacute;ndole a &eacute;l, decide contratar a un abogado humano para demandar a la empresa. A partir de esa idea las secuencias se suceden como un engranaje perfecto que une ese humor f&iacute;sico y contagioso del <em>slapstick </em>con una historia bien escrita, original y sin elevadas pretensiones de ir m&aacute;s all&aacute; de lo esencialmente gracioso. 
    </p><p class="article-text">
        Hay tambi&eacute;n algo que entronca con lo nost&aacute;lgico al volver a ver a estos personajes, un viaje mental a nuestra infancia, a esa edad en la que nos sent&aacute;bamos delante del televisor deseando con todas nuestras fuerzas que ese d&iacute;a, por fin, nuestro desastroso coyote acabar&aacute; cazando al correcaminos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Boñar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/coyote-vs-acme-diversion-con-la-verguenza-del-ganador-critica-de-cine-por-antonio-bonar_1_13530323.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 23 Sep 2026 16:30:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['Coyote vs. Acme': la vergüenza del ganador]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cine]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El pregón (IV): el futuro]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/el-pregon-cuarta-parte-el-futuro-columna-semanal-antonio-bonar-habitacion-con-vistas_129_13486233.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b7cbfe25-9b9a-40ff-9f9b-3478b65563a4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El pregón (IV): el futuro"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Este cronista ha tenido el privilegio de poder inaugurar las pasadas Fiestas de San Roque de Boñar con el tradicional pregón, un emotivo homenaje a la Montaña Leonesa que mira en este último episodio hacia el futuro</p><p class="subtitle">TERCERA PARTE - La infancia</p></div><p class="article-text">
        Permitidme hablar ahora del presente y del futuro de nuestra villa, detenernos un momento para reivindicar las maravillas que tenemos en la Monta&ntilde;a Leonesa. Y esto es algo que tiene m&aacute;s valor si cabe cuando lo escuchamos de muchos de los que nos visitan cada a&ntilde;o y que se han quedado con la boca abierta al descubrir nuestros paisajes, nuestros cristalinos e infinitos r&iacute;os, nuestros frondosos bosques o nuestra gastronom&iacute;a&hellip; 
    </p><p class="article-text">
        Gente de lugares tan dispares como Inglaterra, Portugal, Francia o cualquier rinc&oacute;n de Espa&ntilde;a. Muchos de ellos ven&iacute;an por primera vez a nuestra monta&ntilde;a y se han quedado asombrados por su belleza. Y algunos han prometido volver. 
    </p><p class="article-text">
        Tenemos un entorno privilegiado por el que merece la pena luchar. Ojal&aacute; que todos los peque&ntilde;os negocios que se han emprendido estos &uacute;ltimos a&ntilde;os sigan transformando la vida de Bo&ntilde;ar y animen a otros muchos a invertir en nuestra monta&ntilde;a. Creo sinceramente que las posibilidades son muchas y que hay que seguir luchando por nuestra tierra. Aqu&iacute;, y os lo dice un retornado, una de esas cada vez m&aacute;s habituales personas que hemos decidido volver al pueblo, se puede vivir muy bien, tenemos una calidad de vida fant&aacute;stica, tranquila y disfrutona. Que se entere todo el mundo, que vengan, que nos visiten, que participen de todas las excursiones y actividades que ofrece esta monta&ntilde;a, que compren cualquiera de las magnificas viandas que da esta tierra, qu&eacute; alternen por los bares, qu&eacute; se queden a comer y a dormir, que disfruten de esta maravillosa monta&ntilde;a y que, luego, lo cuenten. 
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                    alt="El centro urbano de Boñar con la torre de la iglesia destacando."
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            <span class="title">
                El centro urbano de Boñar con la torre de la iglesia destacando.                            </span>
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        Y si aqu&iacute; se puede vivir muy bien es tambi&eacute;n gracias a todos esos amigos que consiguen que los largos inviernos no sean tan largos entre celebraciones y risas, entre copiosas comidas y canciones. Tener todos esos buenos amigos que me han hecho re&iacute;r y crecer, en cualquier parte del mundo y en cualquiera de mis d&iacute;as, es una de los mayores tesoros que me ha dado la vida.
    </p><p class="article-text">
        Y por supuesto aqu&iacute; tambi&eacute;n se puede vivir bien gracias a todos vosotros, vecinos de Bo&ntilde;ar que compart&iacute;s retos y dudas, alegr&iacute;as y tristezas, conversaciones y hasta este mismo cielo que se lleg&oacute; a oscurecerse durante el tiempo que duro ese hist&oacute;rico eclipse. Gracias por hacer que la vida cotidiana de esta peque&ntilde;a comunidad sea tan f&aacute;cil, por estar unidos en los momentos m&aacute;s duros y tambi&eacute;n en los m&aacute;s felices como este.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Vista Aérea de Boñar.                            </span>
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        Antes de terminar me gustar&iacute;a pediros un peque&ntilde;o favor, que recordemos por un momento a todos esos familiares, amigos o vecinos que nos han dejado este a&ntilde;o dedic&aacute;ndoles un aplauso desde esta plaza. A los que nos han dejado este &uacute;ltimo a&ntilde;o y a todos los que cada uno de nosotros tenemos all&iacute; arriba, para que sepan que est&aacute;n la memoria de este pueblo, que nos acordamos de ellos.
    </p><p class="article-text">
        En fin, vecinos, la vida pasa, r&aacute;pida caravana, as&iacute; que a disfrutar cada d&iacute;a como si no hubiera un ma&ntilde;ana.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Boñar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/el-pregon-cuarta-parte-el-futuro-columna-semanal-antonio-bonar-habitacion-con-vistas_129_13486233.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 11 Sep 2026 17:30:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El pregón (IV): el futuro]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Boñar,Vecinos,Montaña Central,León]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El pregón (III): la infancia]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/el-pregon-tercera-parte-la-infancia-columna-semanal-antonio-bonar-habitacion-con-vistas_129_13486043.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b03411e7-1f74-493b-b27c-4fd6f9dc97c2_16-9-discover-aspect-ratio_default_1150440.jpg" width="1200" height="675" alt="El pregón (III): la infancia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Este cronista ha tenido el privilegio de poder inaugurar las pasadas Fiestas de San Roque de Boñar con el tradicional pregón, un emotivo homenaje a la Montaña Leonesa que en este tercer episodio viaja a la infancia.</p><p class="subtitle">SEGUNDA PARTE - La familia</p></div><p class="article-text">
        Permitidme que os hable un poco de la maravillosa infancia que tanto yo, como todos los chavales de aquella generaci&oacute;n del <em>baby boom</em>, pudimos disfrutar en este para&iacute;so verde. Y voy a recordar la ni&ntilde;ez primero porque, aunque muchos lo han olvidado, todos hemos sido ni&ntilde;os alguna vez, todos los que estamos hoy aqu&iacute;, todos. Y segundo, porque esos a&ntilde;os de felicidad irresponsable y puertas abiertas fueron nuestra maravillosa educaci&oacute;n sentimental, los que cincelar&iacute;an nuestra forma de estar en el mundo. Hablo de aquel tiempo de tirachinas y bichos, de vida asilvestrada y casetas escondidas; de jugar a indios y vaqueros; de ir a por renacuajos o nueces, a por grillos o manzanas; de descubrir por primera ver el significado de la palabra libertad montados sobre nuestras bicicletas y yendo al pantano o a las hoces, hasta La Vecilla o Sabero, hasta las Cuevas del Cigal y del Gocho; o incluso hasta una ciudad de Le&oacute;n que entonces nos parec&iacute;a Nueva York. Fueron esos mismos a&ntilde;os de jugar al manro o a huevo, pico, ara&ntilde;a sobre la pared de la iglesia; a la rayuela, a las canicas, al trombo o al tres marinos a la mar; de pasar las tardes lluviosas bajo el cobijo de los libros y tebeos que devor&aacute;bamos en la biblioteca de Don Enrique o de ir a alguna de esas excursiones que organizaba Don Carlos, de partidos interminables de f&uacute;tbol en la plaza o en el soto, de todas esas aventuras infinitas que nos marcar&iacute;an para siempre. 
    </p><p class="article-text">
        Fueron aquellos mismos a&ntilde;os en los que mis compa&ntilde;eros de correr&iacute;as ven&iacute;an a buscarme a la puerta de casa preguntando, &iquest;Est&aacute; To&ntilde;in? A lo que mi madre les respond&iacute;a: &lsquo;Ahora baja, pero no le llam&eacute;is To&ntilde;in, que ya es mayor&rsquo;. Evidentemente no tuvo mucho &eacute;xito, a mis 56 a&ntilde;os sigo siendo To&ntilde;&iacute;n, el de la plaza.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Una postal del siglo XX de la Plaza de Boñar y el Negrillón con la hoja caída.                            </span>
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        En aquella infancia tuvimos algo que entonces no sab&iacute;amos que pod&iacute;a ser tan enriquecedor, tuvimos tiempo para aburrirnos, bajo la sombra del Negrill&oacute;n o estirados sobre un prado, tuvimos todo el tiempo del mundo para dar rienda suelta a eso que llamamos imaginaci&oacute;n. Si siempre se ha hablado de la infancia como del para&iacute;so perdido, en nuestro caso no hay ninguna duda, fuimos unos privilegiados que disfrutamos de una &eacute;poca, una sociedad y un entorno natural &uacute;nicos. Ahora me alegra de una forma especial ver a mis sobrinos, o a los nietos e hijos de mis amigos, disfrutar tambi&eacute;n de esta villa correteando libres por todos sus rincones, o celebrando las fiestas los m&aacute;s mayores.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Y la juventud</strong></h2><p class="article-text">
        Luego llegar&iacute;a la juventud, los hedonistas a&ntilde;os 80 y 90, la fiesta interminable, las juergas y las chavalas, las risas y ese v&eacute;rtigo de inmortalidad que adorna a esa edad en la que la vida se extiende ante nosotros como un apasionante camino por recorrer. Fueron los tiempos del <em>Hia</em> y las noches locas, cuando empezamos a preocuparnos m&aacute;s por si esta o aquella chavalina nos dedicaba una sonrisa que por cualquier otro asunto m&aacute;s prosaico. 
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                Foto antigua el caño de la Plaza de Boñar.                            </span>
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        Y pronto muchos nos ir&iacute;amos a estudiar o a buscarnos la vida lejos, otros tuvieron que empezar a trabajar, y poco a poco la vida de cada uno empezar&iacute;a a tomar forma, mientras se separaba al mismo tiempo de la de los dem&aacute;s compa&ntilde;eros de correr&iacute;as infantiles y juveniles. Lo que nunca cambiar&iacute;a, es que todos esos que nos fuimos por el mundo adelante, siempre volv&iacute;amos con precisi&oacute;n estival para la fiestas de San Roque, a ver a los nuestros, a confrontar el paso del tiempo. En las fiestas de San Roque celebramos nuestra pertenencia a esta tierra, charlamos y cantamos, bailamos en la verbena y agitamos los d&iacute;as hasta romper todas las rutinas; y nos enredamos entre vino y vino con esos viejos amigos que acuden cada verano a la tierra de sus padres y abuelos.
    </p><p class="article-text">
        &#128073;&nbsp;<strong>Sigue en la&nbsp;</strong><a href="https://ileon.eldiario.es/opinion/el-pregon-cuarta-parte-el-futuro-columna-semanal-antonio-bonar-habitacion-con-vistas_129_13486233.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>cuarta parte</strong></a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Boñar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/el-pregon-tercera-parte-la-infancia-columna-semanal-antonio-bonar-habitacion-con-vistas_129_13486043.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 04 Sep 2026 17:00:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Boñar,Niños,Jóvenes,Vecinos,Montaña Central,León]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[El pregón (II): La familia]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/el-pregon-segunda-parte-la-familia-columna-semanal-antonio-bonar-habitacion-con-vistas_129_13471200.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a087cc79-bb60-4e37-8b64-b4a210ce6f13_16-9-discover-aspect-ratio_default_1149982.jpg" width="1968" height="1107" alt="El pregón (II): La familia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Este cronista ha tenido el privilegio de poder inaugurar las pasadas Fiestas de San Roque de Boñar con el tradicional pregón, un emotivo homenaje a la Montaña Leonesa que ahora se publica dividido en cuatro capítulos. En este segundo recuerda a su abuela, la farmacéutica Piedad Moro</p><p class="subtitle">PRIMERA PARTE - Los paisanos</p></div><p class="article-text">
        Disculpadme de antemano por ser un poco <em>versero</em>, por el exceso de literatura, pero es importante intentar decir las cosas bien, uno escribe como respira sobre todo porque cree que escribir es lo primero que viene despu&eacute;s de pensar. Y supongo que el haber elegido el seud&oacute;nimo de Antonio Bo&ntilde;ar cuando empec&eacute; a publicar mis textos hace ya 30 a&ntilde;os, tambi&eacute;n habr&aacute; influido en la peregrina decisi&oacute;n de que ahora me encuentre aqu&iacute; ante vosotros para dar este preg&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Me gustar&iacute;a contaros un poco la historia de mi familia. Como muchos ya sab&eacute;is yo crec&iacute; junto a mis hermanos en esa farmacia de la plaza que todos conoc&eacute;is y que ahora se ha transformado en un apartamento tur&iacute;stico. Mis abuelos Florentino Villa y Piedad Moro llegaron a Bo&ntilde;ar en el a&ntilde;o 1941. Siempre he escuchado con &iacute;ntimo orgullo que fueron dos buenas personas. &Eacute;l era de aqu&iacute; cerca, de San Adr&iacute;&aacute;n, donde se hizo cargo despu&eacute;s de a&ntilde;os de trabajo de aquel balneario que los m&aacute;s mayores recordar&eacute;is. Ella, mi abuela Piedad, que todav&iacute;a conserva su nombre sobre la fachada de la ahora casa rural <em>Botica Moro</em>, fue una de las primeras mujeres licenciadas de la provincia, y lleg&oacute; desde Matallana de Torio para hacerse cargo de esa farmacia. Fue una pionera en un mundo de hombres, una mujer valiente que al aterrizar en Bo&ntilde;ar descoloc&oacute; bastante al cura, al m&eacute;dico y a todos esos ciudadanos ilustres que sol&iacute;an reunirse d&iacute;a s&iacute; y d&iacute;a tambi&eacute;n en la rebotica para sus tertulias. Cuentan las hemerotecas familiares que se quedaron de piedra al ver c&oacute;mo una mujer ocupaba ese hasta entonces sagrado espacio de masculinidad. 
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                Fachada de la Botica Moro de Boñar.                            </span>
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        Una puerta de vidrio opaco comunicaba esa rebotica con la casa, y era imposible entender la una sin la otra. All&iacute; crecieron mi padre y mis t&iacute;os Tino y Piti en los a&ntilde;os 40 y 50. Mi padre, Adolfo, es el primero de todos esos paisanos ejemplares y buenos de los que hemos aprendido tanto, una de esas personas que mejoraba cualquier lugar al que llegar&aacute;, un enamorado de Bo&ntilde;ar que nos contagi&oacute; su amor por esta tierra y que, como ya dije en una ocasi&oacute;n, estar&aacute; esbozando su mejor sonrisa all&iacute; arriba viendo como su hijo est&aacute; dando el preg&oacute;n de las fiestas. Sali&oacute; de Bo&ntilde;ar siendo un crio para ir al internado de los Maristas en Le&oacute;n. Y ya hecho un mozo se fue a estudiar a Santiago de Compostela, donde se enamorar&iacute;a de una gallega de ojos verdes y esp&iacute;ritu indomable, Mercedes. Cuenta la leyenda que mi padre convenci&oacute; a mi madre para venir a Bo&ntilde;ar dici&eacute;ndole que estaba a solo cinco kil&oacute;metros de Le&oacute;n, y que aqu&iacute; apenas nevaba. 
    </p><p class="article-text">
        El caso es que llegaron a esa casa como se llegaba antes al principio de una vida, entendiendo el significado de la palabra futuro al acostarse cansados cada noche despu&eacute;s de haber devorado el presente, con una incertidumbre colosal pero toda la ilusi&oacute;n del mundo. Empezaron a hacerse cargo de la farmacia y formaron una familia a finales de los a&ntilde;os 60 y en los 70, cuando llegar&iacute;amos a este mundo mis hermanos y yo. Y all&iacute;, entre esas cuatro paredes y el mundo vibrante de la calle, nosotros aprendimos a vivir entre noches de guardia y juegos compartidos, con una libertad para entrar y salir que ahora se antojar&iacute;a imposible. Cada ma&ntilde;ana atraves&aacute;bamos raudos y felizmente alborotados conversaciones y pacientes de esa farmacia para comer o merendar, y luego salir otra vez a vete t&uacute; a saber que nueva aventura, con la bicicleta al Pinar, a hacer una caseta al Soto o a liarla parda con alg&uacute;n que otro secuaz que siempre ten&iacute;a esa clase de ideas tan brillantes como desastrosas. Lo que era impepinable es que tampoco ten&iacute;amos que dar muchas explicaciones a las autoridades paternas o maternas, simplemente sal&iacute;amos al mundo para regresar cuando ya la oscuridad y un feliz agotamiento nos invad&iacute;a. 
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                Fuente de la plaza de Boñar.                            </span>
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        Adolfo, Mar&iacute;a y Santi son esas tres personas que he tenido la suerte de tener como hermanos. El tiempo nos ha llevado por los caminos que la vida nos ten&iacute;a deparados, pero siempre nos hemos cuidado, porque lo aprendimos de nuestros mayores, a cuidarnos, pase lo que pase. Supongo que eso es lo que explica la palabra familia, esa tribu &iacute;ntima e incondicional con la que trepamos la vida. Y por si fuera poco, ninguno de ellos se han perdido unas Fiestas de San Roque desde que tienen uso de raz&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Esa farmacia y esta plaza fueron la primera ventana al mundo que tuvimos, el lugar por el que pasaba la vida ante los ojos del ni&ntilde;o que fuimos. 
    </p><p class="article-text">
        &#128073; <strong>Sigue en la </strong><a href="https://ileon.eldiario.es/opinion/el-pregon-tercera-parte-la-infancia-columna-semanal-antonio-bonar-habitacion-con-vistas_129_13486043.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>tercera parte</strong></a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Boñar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/el-pregon-segunda-parte-la-familia-columna-semanal-antonio-bonar-habitacion-con-vistas_129_13471200.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 28 Aug 2026 17:00:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El pregón (II): La familia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Boñar,Vecinos,Montaña Central,León]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Seis incómodas series para el fin de verano]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/seis-incomodas-series-verano-critica-de-television-antonio-bonar_1_13469987.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/27a01dad-7c7d-434c-b271-11c2c39b0cf8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x677y360.jpg" width="1200" height="675" alt="Seis incómodas series para el fin de verano"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La época estival llega a su fin y todos volvemos a recuperar costumbres más otoñales, rutinas de salón como la de volver a sumergirnos en alguna buena e incomoda miniserie televisiva</p></div><p class="article-text">
        Hay series que nos revuelven por dentro, historias macabras o moralmente inquietantes, relatos que cuentan las partes m&aacute;s turbias del alma humana o que enfocan su mirada sobre todos esos rincones olvidados y perif&eacute;ricos de nuestra sociedad. 
    </p><p class="article-text">
        Recomendamos seis de esas miniseries que son un tanto inc&oacute;modas de ver, seis  historias para disfrutar en alguna de esas tardes lluviosas que anuncian el fin de otro verano.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Ravalear </strong></em>(Espa&ntilde;a) <a href="https://www.filmaffinity.com/es/name.php?name-id=358930281" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Pol Rodr&iacute;guez</a> &ndash; HBO Max
    </p><p class="article-text">
        Una historia tan real como todos esos codiciosos fondos de inversi&oacute;n que vac&iacute;an edificios y vidas para hacer caja, una serie que evoca el mejor cine de denuncia social con sensibilidad y coraje. Estupendo gui&oacute;n e interpretaciones. Es imposible no sentir ganas de ir a las barricadas despu&eacute;s de verla.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>La sangre helada</strong></em><em> </em>(Reino Unido)<em><strong> </strong></em><a href="https://www.filmaffinity.com/es/name.php?name-id=720983836" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Andrew Haigh</a><em><strong> </strong></em> &ndash; Filmin
    </p><p class="article-text">
        Aventuras y terror en el &Aacute;rtico. Un barco ballenero ingl&eacute;s viaja a ese helado e inh&oacute;spito territorio con una tripulaci&oacute;n que oculta mucho m&aacute;s de lo que muestra. Si te gust&oacute; <em>The Terror </em>(2018) te gustar&aacute; tambi&eacute;n este abanico de personajes a la fuga de s&iacute; mismos.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>33 d&iacute;as</strong></em> (Espa&ntilde;a) <a href="https://www.filmaffinity.com/es/name.php?name-id=946730088" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Carles Porta</a> &ndash; Movistar +
    </p><p class="article-text">
        El 14 de octubre del 2001 dos delincuentes se escapaban del Centro Penitenciario de Lleida despu&eacute;s de protagonizar una fuga de pel&iacute;cula. El relato de los 33 d&iacute;as que tuvieron en vilo a la sociedad civil y a la polic&iacute;a es tan realista como crudo, con un complejo estudio de la personalidad de los dos presos.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Portobello</strong></em> (Italia) <a href="https://www.filmaffinity.com/es/name.php?name-id=897756830" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Marco Bellocchio</a> &ndash; HBO Max, Movistar +
    </p><p class="article-text">
        Bellocchio vuelve a demostrar que es un narrador &uacute;nico, con una mirada sobre la Italia contempor&aacute;nea tan personal como mordaz. La tr&aacute;gica y delirante historia de Enzo Tortora, famoso presentador del programa de televisi&oacute;n italiano <em>Portobello </em>que fue acusado injustamente de pertenecer a la Camorra, es de una incomodidad &eacute;tica que nos sacude por dentro.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>El quinto mandamiento </strong></em>(Reino Unido) <a href="https://www.filmaffinity.com/es/name.php?name-id=596600506" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Saul Dibb</a> &ndash; Movistar +
    </p><p class="article-text">
        La retorcida historia real de los cr&iacute;menes de Ben Field es llevada a la televisi&oacute;n con una espeluznante naturalidad. Es casi pornograf&iacute;a moral, un relato atroz que muestra la manipulaci&oacute;n y posterior asesinato de unas v&iacute;ctimas especialmente vulnerables, dos ancianos que cayeron en la perversa red de mentiras de un joven estudiante. 
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>El monstruo de Florencia </strong></em>(Italia) <a href="https://www.filmaffinity.com/es/name.php?name-id=442962798" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Leonardo Fasoli</a>, <a href="https://www.filmaffinity.com/es/name.php?name-id=489227798" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Stefano Sollima</a> &ndash; Netflix
    </p><p class="article-text">
        El caso del monstruo de Florencia aterroriz&oacute; a todo un pa&iacute;s durante casi veinte a&ntilde;os, una herida en el coraz&oacute;n de la sociedad italiana que todav&iacute;a sigue abierta. Esta serie enfoca el drama desde distintos puntos de vista, desde distintos planos temporales y con una detallada recreaci&oacute;n que deja m&aacute;s preguntas que respuestas en el espectador.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Boñar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/seis-incomodas-series-verano-critica-de-television-antonio-bonar_1_13469987.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 27 Aug 2026 16:30:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Seis incómodas series para el fin de verano]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Televisión,Series]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El pregón (I): los paisanos]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/pregon-paisanos-montana-central-leon-columna-semanal-antonio-bonar-habitacion-con-vistas_129_13460573.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/94c9cc87-c5de-4944-a6fc-06ac942ba7d9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El pregón (I): los paisanos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Este cronista ha tenido el privilegio de poder inaugurar las pasadas Fiestas de San Roque de Boñar con el tradicional pregón, un emotivo discurso en forma de homenaje a la Montaña leonesa que se publicará dividido en cuatro capítulos</p></div><p class="article-text">
        &iexcl;Buenas noches a todos! 
    </p><p class="article-text">
        Tener de telonero a un eclipse solar como el que disfrutamos ayer es complicado para un pregonero novato como este quien os habla. Yo no voy a ser capaz de apagar la luz del sol, pero intentar&eacute; por lo menos ser ameno, un poco emotivo y que echemos alguna risa. Por otra parte, siempre he querido estar en una situaci&oacute;n como esta para poder decir aquello que dec&iacute;a Pepe Isbert en <a href="https://www.filmaffinity.com/es/film435869.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Bienvenido, Mr. Marshall </em></a>(1953), seguro que los m&aacute;s mayores lo recordar&eacute;is: &lsquo;Como alcalde vuestro que soy, os debo una explicaci&oacute;n, y esa explicaci&oacute;n que os debo, os la voy a pagar&hellip;&rsquo;
    </p><p class="article-text">
        Me gustar&iacute;a empezar dando las gracias al que s&iacute; que es nuestro alcalde y a todas esas mentes pensantes que han decidido que era buena idea que hoy me encuentre aqu&iacute; ante todos vosotros: familiares, amigos, vecinos y visitantes de esta villa que tanto queremos. Muchas gracias, de verdad. Es todo un honor poder inaugurar las fiestas de mi pueblo, las fiestas de San Roque. Me siento muy halagado pero tambi&eacute;n cargado de una cierta responsabilidad. Es como cuando escuchamos a un artista que llega a actuar en el escenario so&ntilde;ado, o a un futbolista que marca el gol m&aacute;s importante de su carrera, explicar que todos los hechos de su vida han sucedido para llegar a ese momento. 
    </p><p class="article-text">
        Pues bien, salvando las distancias y con toda la carga ir&oacute;nica del mundo, yo tambi&eacute;n siento que toda mi vida ha estado dirigida hasta este instante, hasta llegar a encontrarme ante todos vosotros para dar el preg&oacute;n de las fiestas de San Roque, nada m&aacute;s y nada menos. Y bueno, esto aparte, todos sabemos que si lo hago medianamente bien no pasa nada, pero tambi&eacute;n sabemos que como cometa alg&uacute;n desliz, la fina iron&iacute;a o directamente la burda socarroner&iacute;a, que por otra parte son marca de la casa en este pueblo nuestro, se encargar&aacute;n de recordarlo para jolgorio general durante los pr&oacute;ximos veinte a&ntilde;os. Comprender&eacute;is ahora lo de los nervios y esa cierta responsabilidad. En fin, valor y al toro.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Imagen del puente centenario de Boñar.                            </span>
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        Primero, y desde esta caprichosa posici&oacute;n, quisiera acordarme de muchos hombres y mujeres de esta villa, de todos esos paisanos trabajadores y honestos que han sido un ejemplo para los que les hemos visto tirar para adelante, superando carros y carretas. Dicen que somos un poco cazurros, leoneses al fin y al cabo, parcos en palabras pero nobles en intenciones. Lo que es seguro es que hemos aprendido de nuestros mayores unas cuantas cosas tan aparentemente simples como profundamente importantes para andar por el mundo: valores como la lealtad, la generosidad, la responsabilidad ante nuestras equivocaciones o el amor por la familia, nuestra tierra o el trabajo bien hecho. Y c&oacute;mo no, tambi&eacute;n hemos heredado ese fino y bendito sentido del humor al que hac&iacute;a referencia hace un instante. Siempre he cre&iacute;do que la seriedad goza de un prestigio totalmente inmerecido. Y las mejores historias tamizadas por el humor que uno ha escuchado nunca, hasta partirse de risa, han salido de la boca e ingenio de vosotros, amigos y vecinos. Ya sab&eacute;is que este siempre ha sido un pueblo de artistas, y gracias a Dios siempre ha habido cronistas dispuestos a contar las peripecias y haza&ntilde;as de todos esos figuras que ha dado esta villa.
    </p><p class="article-text">
        Todos esos grandes hombres y mujeres que nos han precedido han conseguido que, los que hemos crecido en esta monta&ntilde;a nuestra, podremos perdernos por el mundo adelante, pero teniendo siempre conciencia de lo afortunados que hemos sido por haber tenido una br&uacute;jula de comportamiento que emular, un simple y pueblerino c&oacute;digo moral al que poder regresar. Nos hacemos hombres y mujeres, mejores o peores, pero lo que nunca le podremos reprochar a la vida es el ejemplo que nos han dado nuestros mayores. Un ejemplo que siguen dando d&iacute;a a d&iacute;a todos esos amigos y vecinos que est&aacute;n aqu&iacute; esta noche y que trabajan para que esta comunidad funcione, ciudadanos que aportan su granito de arena a este engranaje social y que permiten que todos podamos tener una buena vida, ciudadanos decentes que representan al buen vecino, a ese tipo digno y generoso que se asoma a las ma&ntilde;anas con la tierna predisposici&oacute;n de ser un buen hijo, un buen padre, un buen marido o un buen amigo. 
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                    alt="Piscina natural del Porma en El Soto de Boñar."
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            <span class="title">
                Piscina natural del Porma en El Soto de Boñar.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Aunque, a ver, un inciso, paremos las m&aacute;quinas un momento, que no quiero pecar de &ntilde;o&ntilde;o, que esto tampoco es Disneylandia, que como en todos los sitios aqu&iacute; tambi&eacute;n ha habido, hay y habr&aacute; unos cuantos tontos tont&iacute;simos. Pero a esos pocos, con no hacerles ni caso, ya estar&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        De los otros, la mayor&iacute;a, todos esos buenos paisanos y paisanas que habitan esta tierra y cuyo ejemplo de vida nos ha mostrado el camino para andar por el mundo, es de los que me gustar&iacute;a que nos acord&aacute;semos esta noche. Estoy seguro que todos hab&eacute;is conocido o conoc&eacute;is a alguno. Cualquiera de ellos podr&iacute;a y merecer&iacute;a estar aqu&iacute;. As&iacute; que gracias de nuevo a todos por haber confiado en cambio en este cronista con cierta suerte y alg&uacute;n diminuto talento para reflexionar sobre un papel en blanco, un poeta de tres al cuarto, pero sin duda uno de los mejores poetas locales que se han podido encontrar a &uacute;ltima hora.
    </p><p class="article-text">
        &#128073; <strong>Sigue en la </strong><a href="https://ileon.eldiario.es/opinion/el-pregon-segunda-parte-la-familia-columna-semanal-antonio-bonar-habitacion-con-vistas_129_13471200.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>segunda parte</strong></a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Boñar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/pregon-paisanos-montana-central-leon-columna-semanal-antonio-bonar-habitacion-con-vistas_129_13460573.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 21 Aug 2026 17:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El pregón (I): los paisanos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Fiestas,Boñar,Tradiciones Leonesas,Vecinos,Montaña Central,León,Sociología,España]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El mando a distancia]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/el-mando-a-distancia-columna-semanal-antonio-bonar-habitacion-con-vistas_129_13418835.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/748425fc-7f2b-481c-8e3a-700213b0c1d3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x555y146.jpg" width="1200" height="675" alt="El mando a distancia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El mando a distancia se ha convertido en el paradigma tecnológico del bienestar más simple, en el símbolo inequívoco de esa comodidad básica que consiste en poder manipular nuestro entorno más cercano sin movernos del sofá</p></div><p class="article-text">
        El mando a distancia es ese aparato sin el que hoy nos resultar&iacute;a complicado entender muchos gestos cotidianos pero que, paradojas del mundo moderno, es tambi&eacute;n ese instrumento sin el que la humanidad ha vivido perfectamente hasta hace cuatro d&iacute;as. Y ahora, adem&aacute;s, uno asiste perplejo a la invasi&oacute;n lenta pero inexorable (parece que se reprodujeran por generaci&oacute;n espont&aacute;nea) de estos peque&ntilde;os dispositivos electr&oacute;nicos. Por ello no es extra&ntilde;o que nuestra capacidad de fabulaci&oacute;n haya trasladado ese peque&ntilde;o poder que reside en una tecla a algo m&aacute;s inherente a la condici&oacute;n humana: el deseo de cambiar tu vida. 
    </p><p class="article-text">
        Imag&iacute;nense por un momento que alguno de esos mandos a distancia que se han hecho fuertes en nuestra casa nos regalara el poder de rebobinar, pausar o acelerar nuestra vida a voluntad. Imaginen que pudi&eacute;ramos poder volver a vivir todos esos instantes de maravillosa felicidad que se ha llevado el viento, que pudi&eacute;ramos acelerar las tristezas cotidianas o que simplemente pudi&eacute;ramos editar a nuestro antojo la pel&iacute;cula de nuestra vida. Ese hipot&eacute;tico mando a distancia con atribuciones tan m&aacute;gicas ser&iacute;a el Santo Grial de nuestra era, ese superpoder que siempre conlleva una responsabilidad. Porque, como sucede en cualquiera de los cuentos escritos o filmados que han jugado de una u otra manera a darnos esa capacidad de manipular el tiempo, tambi&eacute;n con nuestro asombroso aparato la diversi&oacute;n acabar&iacute;a de forma abrupta para que aprendi&eacute;ramos alguna lecci&oacute;n, para dar paso a una moraleja que en el caso que nos ocupa nos invitar&iacute;a a dejarnos de tonter&iacute;as y ejercer el presentismo.
    </p><p class="article-text">
        El presentismo es esa creencia de que &uacute;nicamente existen los eventos en el <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Presente_(tiempo)" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">presente</a>,  una actitud filos&oacute;fica anta la vida que ensalza el <em>carpe diem</em>, ese vivir el momento como &uacute;nica forma de combatir el tedio plomizo de algunos d&iacute;as. Ma&ntilde;ana no existe y ayer no volver&aacute;, esa es la cuesti&oacute;n. Presentismo es tener la conciencia por unos segundos de la felicidad que estamos sintiendo en un determinado momento, del privilegio de estar vivos aqu&iacute; y ahora. Y s&iacute;, ya sabemos que practicar el presentismo es &uacute;nicamente poner tiritas en la herida de la mortalidad, intentar poner vallas al campo, pretender de forma est&eacute;ril que ese tren desmemoriado que viaja inexorablemente hacia el futuro se detenga. Pero saberse feliz y pleno, aunque solo sea por un instante, es el mejor ant&iacute;doto posible para combatir esa misma fugacidad del tiempo de la que somos cautivos. 
    </p><p class="article-text">
        Eso, o hacerse con un mando a distancia de poderes extraordinarios.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Boñar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/el-mando-a-distancia-columna-semanal-antonio-bonar-habitacion-con-vistas_129_13418835.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 31 Jul 2026 17:00:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El mando a distancia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Sociología,España,Televisión]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Al calor del cine: cinco clásicos para un verano]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/cine-de-calor-cinco-clasicos-para-el-verano-critica-de-antonio-bonar_1_13414233.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1c3eff94-c870-4889-8677-5002d1468f38_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x544y416.jpg" width="1200" height="675" alt="Al calor del cine: cinco clásicos para un verano"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una nueva ola de calor cubre los paisajes de esta península ya tristemente acostumbrada a vivir bajo sus rojos presagios. En el cine, en cambio, las altas temperaturas hacen sudar la pantalla en forma de turbios deseos e historias abrasadoras</p></div><p class="article-text">
        El cine ha desplegado infinitos veranos sobre la pantalla, derroches de calor que se han instalado para siempre entre nuestros recuerdos. Algunas de esas pel&iacute;culas han retratado veranos sure&ntilde;os y t&oacute;rridos, relatos que quedan suspendidos sobre un calor h&uacute;medo y asfixiante. 
    </p><p class="article-text">
        En otras las altas y sofocantes temperaturas atraviesan la pantalla para arrebatarnos, para sumergirnos bajo oscuras tentaciones. Y otras nos hablan de primeras veces, de veranos que pertenecen a otras edades. 
    </p><p class="article-text">
        En cualquier caso, aqu&iacute; les dejo cinco cl&aacute;sicos para refugiarse del bochorno que invade las calles ante ese otro calor que desprende el buen cine.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Un tranv&iacute;a llamado deseo</strong> (1951) &mdash; <a href="https://www.filmaffinity.com/es/name.php?name-id=757842071" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Elia Kazan</a>
    </p><p class="article-text">
        La obra de Tennessee Williams encuentra su mejor expresi&oacute;n en este opresivo drama que derrama deseos y excesos sobre la pantalla. Marlos Brando sin camiseta como s&iacute;mbolo sexual de una &eacute;poca y Vivien Leigh descendiendo hacia la locura en ese piso diminuto donde las frases de dialogo suenan como pu&ntilde;ales. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Doce hombres sin piedad </strong>(1957) &mdash; <a href="https://www.filmaffinity.com/es/name.php?name-id=435435282" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sidney Lumet</a> 
    </p><p class="article-text">
        Drama judicial de una vigencia argumental y estil&iacute;stica totalmente intacta. Teatro llevado al cine con una magistral realizaci&oacute;n y unas interpretaciones exactas y llenas de elocuencia expresiva. Doce desconocidos deliberando sobre la vida de un hombre bajo un calor asfixiante. Sudor y palabras impacientes para llegar a un veredicto.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La gata sobre el tejado de zinc </strong>(1958) &mdash; <a href="https://www.filmaffinity.com/es/name.php?name-id=736277976" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Richard Brooks</a>
    </p><p class="article-text">
        De nuevo Tennessee Williams llevado al cine y de nuevo otra memorable e ic&oacute;nica pareja protagonista. Paul Newman y Elisabeth Taylor despliegan sobre la pantalla un derroche interpretativo bajo la luz ardiente de un verano abrasivo y sure&ntilde;o. La avaricia, la mentira y el bourbon se cocinan a fuego lento en esta obra que es perfecta para disfrutar en una noche insomne de verano.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Verano del 42 </strong>(1971) &mdash; <a href="https://www.filmaffinity.com/es/name.php?name-id=515188434" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Robert Mulligan</a>
    </p><p class="article-text">
        Hay veranos habitados por la nostalgia de las primeras veces. Veranos sentimentales  como este que narra el despertar sexual de un adolescente atra&iacute;do por una bella mujer que acaba de perder a su marido en la Segyba Guerra Mundial. Bella pel&iacute;cula que nos transporta a esa edad del descubrimiento, a esa piel encendida que pertenece a su tiempo irrepetible.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Fuego en el cuerpo </strong>(1981) &mdash; <a href="https://www.filmaffinity.com/es/name.php?name-id=658340409" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Lawrence Kasdan</a>
    </p><p class="article-text">
        Pel&iacute;cula que revitaliz&oacute; el cine negro a principios de los ochenta con una historia donde el deseo y la traici&oacute;n atraviesan la pantalla. Pocas veces se ha retratado ese sofocante calor que nos aturde hasta perder la cabeza como en este thriller que combina crimen y sudor a partes iguales. Kathleen Turner llegar&iacute;a para quedarse y convertirse en mito er&oacute;tico de los ochenta.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Boñar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/cine-de-calor-cinco-clasicos-para-el-verano-critica-de-antonio-bonar_1_13414233.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 29 Jul 2026 16:30:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Al calor del cine: cinco clásicos para un verano]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cine,Verano]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El tema del vagabundo]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/el-tema-del-vagabundo-columna-semanal-antonio-bonar-habitacion-con-vistas_129_13404081.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d2556605-1915-45b4-a12f-cce66c098d44_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El tema del vagabundo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El plan siempre es el mismo, cargarse la mochila a la espalda y caminar los infinitos caminos que ofrece esta deslumbrante península, este país de países que regala al viajero imponentes paisajes y pueblos tejidos por el tiempo</p></div><p class="article-text">
        Es curioso c&oacute;mo los planes se antojan colosales cuando solo existen en nuestra mente y no empiezan a verse abordables hasta que damos el primer paso, el m&aacute;s importante, el de tomar la decisi&oacute;n y situarse en el punto de partida. Es entonces cuando todos los pensamientos, agoreros o ilusionantes, se quedan en nada, se desvanecen como diminutas entelequias sin importancia ante la gigantesca determinaci&oacute;n de comenzar a sumar pasos sobre el camino. A partir de ese momento solo existe un hermoso e imbatible plan, levantarse cada ma&ntilde;ana y caminar el mundo, ser un vagabundo sin prisas ni calendarios. 
    </p><p class="article-text">
        Ser vagabundo es convertirse por unas semanas en esa clase de tipo errante que vaga por el mundo sin domicilio fijo, que va de un lugar a otro sin asentarse en ninguno, un habitante de los caminos que se enfrenta cada ma&ntilde;ana a la liviana responsabilidad de no importarle demasiado donde terminar&aacute; comiendo o durmiendo. Ese deambular por los paisajes, ese antiguo impulso del vagabundo, es una forma de vida que tiene injustamente asociadas unas connotaciones peyorativas, que emparentamos frecuentemente con la holgazaner&iacute;a y nos olvidamos de hacerlo con la palabra libertad. Porque si hay algo m&aacute;gico en ese estado de &aacute;nimo que combate el peso sin alas de la rutina de los d&iacute;as, es precisamente esa impagable sensaci&oacute;n de pertenecer al cosmos, de no tener que rendir cuentas a nadie ni a nada, de cincelar nuestro esp&iacute;ritu con los amaneceres y atardeceres que mueven el tiempo. 
    </p><p class="article-text">
        Los vagabundos son hombres de condici&oacute;n inquieta y despegada que viven al margen de lo establecido, comentaba Ortega y Gasset en su ensayo <a href="https://sites.google.com/site/edfabra/home/excerptreviewsstoriespoems/ortega-y-gasset---el-tema-del-vagabundo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El tema del vagabundo</em></a>. En ese extraordinario texto publicado dentro de su obra <a href="https://www.alianzaeditorial.es/libro/bibliotecas-de-autor/el-espectador-i-y-ii-jose-ortega-y-gasset-9788491044789/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El Espectador</em></a><em>, </em>Ortega contrasta la vida n&oacute;mada de estos trotamundos que recorren los caminos sin oficio ni beneficio con la inmovilista sociedad espa&ntilde;ola de su &eacute;poca, presidida por lo que llam&oacute; una &lsquo;estabilidad pl&uacute;mbea y una monoton&iacute;a aldeana&rsquo;. Esa forma de ignorancia que adorna a aquellos que nunca han salido de su pueblo o del carril vital que ten&iacute;an asignado desde ni&ntilde;os, sigue tan vigente como entonces en esta Espa&ntilde;a nuestra contempor&aacute;nea y presumiblemente abierta al mundo. Puede que los vagabundos sean incapaces de echar ra&iacute;ces en ning&uacute;n lugar, pero precisamente por eso son cosmopolitas sin pretenderlo, esa clase de tipos que se mueven por el mundo siguiendo &uacute;nicamente sus impulsos y protagonizando el fascinante espect&aacute;culo de la precariedad. Y eso, ejercer por unos meses el noble ejercicio del vagabundeo, es algo que se deber&iacute;a ense&ntilde;ar en las escuelas de la vida. Conocer la precaria y fascinante bohemia del viajero sin destino es algo que, definitivamente, todos deber&iacute;amos experimentar de vez en cuando. Aunque solo sea para descubrir el insignificante tama&ntilde;o de nuestras cavilaciones ante la inabarcable vastedad del mundo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Boñar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/el-tema-del-vagabundo-columna-semanal-antonio-bonar-habitacion-con-vistas_129_13404081.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 Jul 2026 17:00:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El tema del vagabundo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Excursiones,Patrimonio,Medio Ambiente,Vecinos,España]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['La odisea': cine en estado puro]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/la-odisea-cine-en-estado-puro-critica-por-antonio-bonar_1_13399732.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/54e1c288-9e71-41b0-9673-5d4169b0f1a9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;La odisea&#039;: cine en estado puro"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La esperada película llega a las pantallas de la provincia cumpliendo con creces todas las expectativas generadas. La cinta de Christopher Nolan es ya uno de los títulos del año: cine en estado puro</p></div><p class="article-text">
        El cine como la m&aacute;s poderosa herramienta did&aacute;ctica del presente. El cine como sublime arma ideol&oacute;gica, como arte que cuenta la sociedad que lo ha gestado, como archivo del mundo que entender&aacute;n las futuras generaciones. El cine como continente de los colores y las palabras que explicar&aacute;n nuestra historia. El cine que esconde en el tiempo que dura una pel&iacute;cula todas esas dudas y revelaciones que explican los cuentos de los hombres. El cine que nos regala la necesaria perspectiva sobre ese otro tiempo m&aacute;s prosaico del devenir de nuestros d&iacute;as. El cine que, dec&iacute;a Hitchcock, es como la vida pero sin las partes aburridas. El cine, las buenas pel&iacute;culas, la ficci&oacute;n, ese espejo deformado y necesario de la realidad. En el fondo y en la piel, eso es <a href="https://www.filmaffinity.com/es/film546833.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La odisea</em></a>, cine en estado puro.
    </p><p class="article-text">
        Antes de nada, a este espectador poco le importa el eterno debate sobre la fidelidad dial&eacute;ctica o est&eacute;tica de la pel&iacute;cula de Nolan al poema original de Homero. Ese es tema de discusi&oacute;n para historiadores o expertos en la obra que cuenta el eterno regreso a casa de Odiseo, no para cr&iacute;ticos de cine como este quien escribe. Solo explicar que el cine es precisamente relevante por tener esa maravillosa capacidad de proponer nuevos relatos, alejados o no de su verdad m&aacute;s can&oacute;nica. Cualquier ficci&oacute;n es una obra personal que est&aacute; indefectiblemente traspasada por la visi&oacute;n de su autor. Y eso es lo que diferencia el arte genuino de la mediocre imitaci&oacute;n. Insisto, este espectador no tiene argumentos para discutir si el director se ha tomado ciertas licencias hist&oacute;ricas o argumentales, si acaso para explicar porque <em>La odisea</em> le ha parecido una audaz, ins&oacute;lita y poderosa pel&iacute;cula de cine.
    </p><p class="article-text">
        Nolan cuenta ese largo camino de regreso a casa del h&eacute;roe sin dejarse nada en el tintero: la gruta del c&iacute;clope, los gigantes de armadura plateada en el bosque, el encuentro revelador con Tiresias en el Hades, el episodio con la hechicera Circe que transforma hombres en cerdos o la escena con las sirenas, cuyos cantos seductores son todas las promesas que los humanos no pudieron cumplir. Y el caballo de Troya que desata la destrucci&oacute;n y posterior arrepentimiento de Odiseo, el amor eterno por Pen&eacute;lope o el viaje de Tel&eacute;maco. Y lo hace con un arrollador sentido del espect&aacute;culo, con esos montajes marca de la casa que van creando una atm&oacute;sfera <em>in crescendo</em> a partir de la rotunda cadencia musical de las percusiones, un envoltorio monumental que te mantiene con los ojos como platos durante las casi tres horas de metraje. 
    </p><p class="article-text">
        Aunque toda esa espectacularidad no valdr&iacute;a de nada sin un gui&oacute;n, escrito por el propio Nolan, tan certero como profundo. Porque la sustancia dram&aacute;tica de la cinta posee tambi&eacute;n una fuerza indomable. En ese sentido la pel&iacute;cula de Nolan es una actualizaci&oacute;n de los cantos po&eacute;ticos de Homero que no pierde un &aacute;pice de la clarividente y casi m&iacute;stica reflexi&oacute;n sobre la condici&oacute;n humana que encontramos en el original. La aventura, la fantas&iacute;a, el amor, la guerra, la lealtad, la corrupci&oacute;n moral, el arrepentimiento, el desaf&iacute;o a los dioses, el viaje como l&uacute;cida y trascendente  met&aacute;fora de otro viaje, el interior, el que transforma definitivamente a nuestro h&eacute;roe. Todo cabe en esta obra colosal que nos recuerda que el cine sigue siendo una forma de expresi&oacute;n art&iacute;stica vigente y necesaria.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Boñar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/la-odisea-cine-en-estado-puro-critica-por-antonio-bonar_1_13399732.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 22 Jul 2026 16:30:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['La odisea': cine en estado puro]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cine,Internacional]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[La final]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/la-final-futbol-mundial-2026-espana-argentina-columna-semanal-antonio-bonar-habitacion-con-vistas_129_13386720.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/41e5539a-21f7-4eca-8171-0690770dddea_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La final"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Esconde la pelota, pasa la pelota. Tan fácil de decir cono difícil de ejecutar. España le ha dado un repaso histórico a Francia, sin ruido y con una humildad admirable. Estamos en la final</p></div><p class="article-text">
        Podr&iacute;a haber sido cualquier otro pa&iacute;s el que diera tal ejemplo de pundonor y honestidad jugadora, cualquier otro rinc&oacute;n del mundo y sus habitantes podr&iacute;an haber sabido ganar tan bien como los nuestros. Esto no va de tribus, somos m&aacute;s inteligentes y menos nacionalistas de gaceta de provincias que aquellos que no han le&iacute;do un libro en su vida, sean de la naci&oacute;n o rinc&oacute;n del mundo que sean. Sabemos que somos igual de fr&aacute;giles o poderosos que los dem&aacute;s, que casi nada nos separa de todas las dem&aacute;s tribus con bandera que han participado en este Mundial. Ahora bien, esta pandilla de futbolistas ha demostrado tener alg&uacute;n talento m&aacute;s que la ya de por s&iacute; admirable agudeza para participar de esa redonda y maravillosa sinfon&iacute;a del bal&oacute;n que han mostrado al mundo. Son buenos chavales, buenos guajes, que dir&iacute;amos por estos lares. Buenos en el sentido m&aacute;s puro del t&eacute;rmino, saben ganar y perder, saben que nada empieza y acaba en uno mismo.
    </p><p class="article-text">
        La final contra Argentina, un pa&iacute;s hermano y que ocupa tambi&eacute;n un rinc&oacute;n muy especial en el coraz&oacute;n de este cronista, ser&aacute; un hermoso ep&iacute;logo, el partido so&ntilde;ado. Este duelo entre los dos mejores equipos del campeonato ser&aacute; el premio ultimo despu&eacute;s de tanto esfuerzo y tantas batallas enfrentadas. Aunque simplificando hasta lo esencial y emulando al inefable M. Rajoy, ese inesperado cronista deportivo que nos regalado el Mundial, ese premio de jugar el partido m&aacute;s importante de sus vidas ser&aacute; la recompensa final para todos esos guerreros de la pelota que se lo han trabajado a pulso. El logro de ganar no es m&aacute;s que la consecuencia de hacer las cosas bien. Y a&uacute;n as&iacute;, no siempre se gana. Los que nos hemos educado bajo los preceptos de la moral cat&oacute;lica ya asimilamos desde ni&ntilde;os la idea de correspondencia entre mal acto y castigo, o buen acto y premio. Pero la vida es mucho m&aacute;s compleja que el resultado final de un partido, est&aacute; llena de matices, la inabarcable verdad se esconde detr&aacute;s de cada diminuto detalle. 
    </p><p class="article-text">
        Ese partidazo contra Argentina ser&aacute; el punto final de una larga trayectoria, la guinda del pastel. Porque un premio es b&aacute;sicamente eso, el &uacute;ltimo eslab&oacute;n de cualquier reto, sea personal o colectivo, diminuto o gigantesco, absurdo o coherente, noble o malvado. Lo que es seguro es que el final de este Mundial de F&uacute;tbol dejar&aacute; una extra&ntilde;a sensaci&oacute;n de vac&iacute;o tras de s&iacute;. Ya lo dijo mejor que nadie Elizabeth Taylor en una de las semblanzas que aparecen en el estupendo libro de Truman Capote, <a href="https://www.anagrama-ed.es/libro/compactos/retratos/9788433966704/CM_239" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Retratos</em></a>: &ldquo;Cuando encuentras lo que siempre has deseado, eso no es el principio de un comienzo, es el principio del fin&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Boñar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/la-final-futbol-mundial-2026-espana-argentina-columna-semanal-antonio-bonar-habitacion-con-vistas_129_13386720.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 17 Jul 2026 17:00:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La final]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Fútbol,España,Internacional]]></media:keywords>
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