Las familias de los fusilados en Villadangos piden que les dejen poner una placa en su memoria

trabajos de recuperación de restos en el cementerio de Villadangos del Páramo. // Campillo / ICAL

Los familiares de las personas que fueron asesinadas y desaparecidas en Villadangos del Páramo tras el golpe de estado franquista de 1936 han solicitado este jueves de manera formal la autorización para colocar una placa que recuerde los nombres de todas las personas que fueron ejecutadas, así como las circunstancias que las convirtieron en víctimas de la represión del fascismo.

La petición, que se ha registrado esta mañana de manera formal en el Ayuntamiento de Villadangos, va dirigida al alcalde del municipio y al presidente de la Junta Vecinal, a quienes se reclama la autorización de ambas instituciones.

La intención de los familiares de los represaliados, una vez finalizada hasta donde se ha podido la excavación de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) en el actual cementerio municipal, propiedad de la Junta Vecinal, es que en el camposanto quede constancia de todo lo ocurrido.

El pasado fin de semana, tras años de intentos, el equipo arqueológico y antropológico de la ARMH logró recuperar los restos de hasta diez personas en el lugar donde la memorisa local recordaba haber echado, en una fosa común, los restos de hasta 71 fusilados. Ahora, “ante la evidencia de que sobre el resto de cuerpos fueron construidos panteones”, en un proyecto de la pedanía, las familias quieren llevar a cabo su derecho a la perpetua memoria.

La petición es que ese recuerdo sea en el lugar donde algunos vecinos de Villadangos tuvieron el valor de trasladar sus cadáveres desde los lugares donde fueron asesinados para que fueran enterrados dentro del cementerio.

El texto presentado explica cuál es la intención de las familias, arropadas por la asociación: se pide en concreto permiso para la colocación de una placa en el cementerio de Villadangos “en recuerdo de nuestros tíos, padre, hermano, abuelos, abuela y bisabuelos”.

“Lamentando no haber sido avisadas en su día para recoger sus restos cuando estos aparecieron durante las obras de ampliación, consideramos pertinente el mínimo recuerdo que puede ofrecérseles. Una placa que cuente quiénes eran y qué les ocurrió es un acto de memoria histórica, un modo de divulgar el conocimiento de lo ocurrido y de rendirles el mínimo homenaje que todo ser humano merece, más aún cuando nunca pudieron tener una tumba con su nombre”, remarca la petición.

Recuerdan que este tipo de acciones “lo indican Naciones Unidas y las organizaciones internacionales de derechos humanos, que recuerdan la importancia de buscar a los desaparecidos y el derecho de sus familias a enterrarlos dignamente para contribuir a consolidar cultura democrática. Así lo establecen también el derecho internacional y las leyes nacionales”.

Por el momento, los restos exhumados en Villadangos se encuentran en dependencias de la Universidad de León, donde están siendo estudiados por la antropóloga forense, Laura González, que tratará de extraer de ellos la mayor información posible sobre su identidad, dentro de las muchas dificultades que esto entraña.

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