Carriedo aboga por formar a trabajadores en riesgos laborales para cubrir las necesidades de las empresas

Carlos S. Campillo / Ical. El consejero de Empleo, Carlos Fernández Carriedo y la directora general de Trabajo y Prevención de Riesgos Laborales, Amparo Sanz.

Miriam Badiola/ Ical

El consejero de Empleo, Carlos Fernández Carriedo, apostó este miércoles en León por hacer “un esfuerzo en formación de trabajadores en materia de riesgos laborales”, ya que “hay muchas empresas del sector de instalaciones, reparación y montaje industrial que demandan profesionales de la materia y que no tienen personas suficientemente cualificadas”.

Así lo aseguró hoy, durante su participación en unas jornadas en materia de prevención de riesgos laborales vinculados a la reparación y al montaje industrial en Castilla y León, un sector en crecimiento, “que se manifiesta en una demanda de trabajo que a veces no se puede cubrir”.

Este esfuerzo debe pasar, para Carriedo, por la formación profesional ocupacional, la formación profesional reglada y el esfuerzo de formación dentro de las empresas, para lo que la Junta de Castilla y León aporta subvenciones y, finalmente, por lo propios profesionales o personas que están en desempleo.

Según explicó el consejero, la situación se produce en un contexto de crecimiento industrial, porque en los últimos años en Castilla y León se han creado 50.000 puestos de trabajo desde el inicio de la recuperación económica, más de 9.000 en la provincia de León, lo que supone cuatro puntos más de tasa de recuperación.

Desde ese punto de vista, Carriedo señaló que Castilla y León seguirá creciendo y creando empleo en los próximos años, de manera que “sean muchos más los miles de empleos que se puedan crear en el futuro”.

Junto a la demanda de trabajadores, el consejero de Empleo incidió en el riesgo específico del sector industrial en materia de riesgos laborales, ya que trabaja a veces con alta y media tensión o en altura.

Unos riesgos que a nivel mundial suponen “el cuatro por ciento del PIB”, por lo que “no se trata de un gasto por parte de las empresas, sino una inversión”, ya que “de cada euro invertido para la empresa hay una recuperación para la empresa de 2,2 euros, ya que bajan las tasas de absentismo laboral o las indemnizaciones profesionales, aumenta la productividad y además se pueden presentar a contratos públicos que de no cumplirlo no podrían”.

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