CCOO y UGT y Cecale llevan una década sin suscribir un solo acuerdo sobre negociación colectiva

Ical

Los sindicatos CCOO y UGT de la Comunidad y la patronal Cecale llevan una década sin lograr concretar ni un solo acuerdo en sus relaciones bilaterales sobre negociación colectiva, pese a lo fructífero que ha resultado el Diálogo Social a tres bandas con la Junta.

La crisis interna de la patronal que impuso una bicefalia a finales de 2004 con un primer mandato de dos años para el salmantino José Luis Martín Aguado y la posterior llegada del abulense Jesús Terciado, marca una línea roja tras la que la inanición de la concertación ha pervivido hasta la fecha.

Los sindicatos han denunciado por activa y por pasiva la necesidad de una patronal con capacidad para negociar en el ámbito autonómico, pero las luchas internas entre las provincias han dado al traste con una organización que ahora preside un soriano, Santiago Aparicio, al que reprochan también que ha carecido de “capacidad de interlocución”.

La situación está poniendo en peligro avances alcanzados en las relaciones laborales desde hace casi 15 años, como el Serla, un servicio de mediación entre trabajadores y empresarios que se creó en 2000, y que decaerá a finales de este año si no se produce un acercamiento entre las partes que lo evite. Ni la crisis, ni las sucesivas reformas laborales, ni la modificación de las reglas del juego en la negociación colectiva en España, han empujado a un encuentro entre las dos partes, para el acomodo de las políticas laborales a la idiosincrasia de la Comunidad.

Echando la vista atrás, si el año 2000 alumbró al Serla, el año 2001 abrió un periodo de relaciones entre la Confederación de Organizaciones Empresariales de Castilla y León (Cecale) y CCOO y UGT en la Comunidad, que floreció en diversos acuerdos durante cuatro años regados por la voluntad de las partes de aportar al desarrollo autonómico dentro de la defensa de sus intereses. El Diálogo Social nació del entendimiento entre representantes empresariales y sindicales ese año 'cero', que encontró en Juan Vicente Herrera su más firme defensor, cuando llegó a la Presidencia de la Junta. La negociación colectiva autonómica también fue definida por las partes y se cerraron guiones año tras año sobre los que pactar las condiciones para los trabajadores y se asumieron metas para la extensión de convenios a más sectores y empresas.

El leonés José Elías Fernández Lobato pone su firma en 2001 en un acuerdo para la apertura del Diálogo Social con la Junta, y también se compromete a crear grupos de trabajo para la ampliación del ámbito funcional de los convenios existentes, y la creación de nuevas mesas de negociación colectiva. Al año siguiente, el segoviano José María Antona, suscribe un acuerdo de negociación colectiva para desarrollar los compromisos de 2001, con el reto último de regular con convenio las relaciones laborales de la “totalidad” de los trabajadores y empresas de la Comunidad. En 2003, con la pérdida de Antona en un accidente, el palentino Antonio Primo a pesar de su debilidad en la elección (34 votos a favor, 78 blancos y uno nulo, en tercera vuelta), también suscribe otro ANC, que apuesta por agilizar las negociaciones e insiste en completar el mapa de cobertura.

Al año siguiente, Carlos Parra García, que sustituye como nuevo secretario general de la organización a Javier Alonso, es el encargado de firmar una prórroga en 2004 del ACN de 2003, en un contexto de enrarecimiento gradual de las relaciones en la patronal autonómica, que dirige Primo ya por el compromiso adquirido, aunque siempre con provisionalidad.

Los enfrentamientos internos derivan en un acuerdo de bicefalia a finales de 2004, con la entrada del salmantino José Luis Martín Aguado durante dos años, tras los cuales ocupará el puesto el abulense Jesús Terciado, hasta principios de 2013, dejando tras de sí una patronal con graves dificultades económicas y marcada por enfrentamientos en los tribunales por supuestas irregularidades en el uso de fondos. La firma de acuerdos con los sindicatos desaparece bajo el paraguas de la falta de competencias y la preponderancia de cada una de las provincias, hasta el día de hoy, cuando está en peligro incluso el Serla, un servicio de para una “paz social” cuyos cimientos se agrietan.

El secretario de Acción Sindical de CCOO en Castilla y León, Vicente Andrés, ha sido un testigo privilegiado de las negociaciones desde su cargo en los últimos casi 15 años, y afirma tajante, en declaraciones a Ical, que antes de la llegada de Terciado y del secretario general Héctor García Arias había acuerdos sobre negociación colectiva (ANC) y “era aceptable el grado de cumplimiento”, pero con su entrada en la patronal “empezó el declive definitivo de la organización y el reforzamiento de las provincias, que no quieren que exista una estructura autonómica”.

Aseveró que en España, la vertebración en todos los niveles pasa por el ámbito autonómico, menos en la patronal de Castilla y León, que “no es capaz”. “Terciado ha reventado a la patronal”, sentenció, para lamentar que su sustituto, Santiago Aparicio, no ha tenido en ningún momento capacidad de interlocución.

Andrés insistió en que Cecale está “prácticamente desaparecida”, no existen negociaciones bilaterales y el problema ahora es que la situación puede afectar al Diálogo Social con la Junta, que ya está pidiendo a CEOE, dijo, un interlocutor válido en la Comunidad. Aseveró que las provincias han llegado a pedir al presidente Juan Vicente Herrera un reparto en nueve cachos de la subvención nominativa para Cecale, “algo a lo que se ha negado en rotundo”.

El dirigente sindical repitió que hay que mantener el clima de debate, interlocución y acuerdo en la Comunidad, y expresó su “miedo” a que el siguiente paso dentro de Cecale sea cuestionar el Diálogo Social, que “se puede romper fácilmente”. “La magia que hemos demostrado durante 13 años, en lo que se han cerrado todas las mesas con acuerdos, se puede invertir y generar la misma dinámica del desacuerdo que en la negociación colectiva”, concluyó.

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