El CafeRistán del Quindós presenta hoy la increíble historia del Korescopio en León

El Korescopio es la cajita que se ve entre los útiles del explorador y misionero en África

ileon.com

Es, posiblemente, uno de los eventos más interesantes de estos tiempos en la ciudad. Lo que se podría considerar “la increíble historia del Korescopio en León”, un más que curioso aparato que acompañaba a misioneros y exploradores del África en los siglos XIX y XX con el que conseguían una 'picante' diversión en sus solitarios días.

El CaféRistán del Hotel Quindós conmemora hoy a las 21:00 horas la historia de este curioso aparato de visionado y su estrecha relación con León, que incluso tiene su propia página web. Habrá una charla y una exposición en la que se podrán ver los curiosos útiles de un explorador en el África de hace más de cien años y una subasta de estos sorprendentes Korescopios, pudiendo además disfrutar del bar del Quindós. Desde la organización advierte, con un gran sentido del humor que “estará presente lo más distinguido de la sociedad leonesa y, como no, el Pequeño Nicolás”.

¿Qué es el Korescopio?

El 28 de diciembre de 1895, apenas transcurridos seis años de la presentación del korescopio en París, la misma ciudad fue testigo de la aparición de un nuevo invento: el cinematógrafo, que presentaron los hermanos Lumière en un café del Boulevard des Capucines.

Ambos ingenios de la óptica corrieron caminos divergentes y, aunque hacia principios del siglo XX había muchos más propietarios de korescopios que de cámaras o proyectores cinematográficos, hoy, cien años después, los consumidores de cine aventajan en cifras astronómicas a los coleccionistas de korescopios.

La relación entre los korescopios y el séptimo arte se remonta a los inicios de cinematógrafo y hacia 1900 la John Donald Palmer Korescopes ya realizaba películas, cuya temática nos resulta bien predecible. Algunos de los títulos producidos por la JDP son bastante ilustrativos: 'La doncella se desviste', 'El aseo de la doncella', 'Una doncella se prueba la lencería de su señora', 'Dos doncellas se desvisten', 'Tres doncellas se desvisten.' El sello particular de John D. Palmer lo constituía una bocallave colocada a modo de filtro ante el objetivo de la cámara. Hoy a las nueve de la noche se desvelará la relación de su inventor con León.

Etiquetas
stats