La puesta 'a cero' el sábado del sistema GPS puede afectar al navegador del coche

Un navegador GPS de coche. Foto: Renault

Pocos jóvenes se acuerdan del Efecto 2000. Incluso cuando se les pregunta a los de menos de 20 años sobre aquel momento que tanto miedo dio (pero nada pasó) a las 23.59 del 31 de diciembre de 1999 miran con cara más o menos rara, sino de “qué marcianada están contando estos abuelos”, como muchos de nosotros mirábamos a nuestros mayores cuando en vez de pesetas hablaban de 'perras gordas' o reales (las monedas de 25 céntimos de peseta con agujero).

Pues bien, este sábado 6 de abril se va a producir una especie de 'Efecto 2000' pero en los aparatos de geoposicionamiento global GPS. Lo que se llama el Paso de Vuelta del Número de Semanas GPS ('GPS Week Number Roll Over', o por sus siglas WNRO) provocada por que los chips con los que funciona al almacenamiento temporal de semanas en estos satélites solo puede contar hasta 1024, y claro, hay que reiniciarlos porque esta es la última semana. Cosa que no pasaría con el que inventó un leonés en los años cincuenta, pero en ese caso tendríamos la suerte de que no era digital.

No es la primera vez que esto de reiniciar el Geoposicionamiento Global ocurre, porque ya se tuvo que reiniciar la red satelital hace 19 años y 36 semanas (en 1999) y como seguimos usando la red estadounidense hasta que nos pasemos a la Galileo europea, hay que volver a repetirlo. Lo que pasó entonces es que había tan pocos sistemas de GPS en funcionamiento que nadie se dio cuenta ni tuvo impacto alguno. Pero ahora quien más y quien menos tiene un navegador de este tipo en el coche... y los teléfonos móviles funcionan con él; y esos los lleva todo el mundo.

En Nobbot.com explican lo que ocurre: “En Europa seguimos usando el sistema americano de navegación por satélite. Esta constelación de satélites, lanzados originalmente entre 1978 y 1985 bajo el nombre de Navstar GPS, fueron en un primer momento militares. Hoy en día esta constelación ha sido ampliada varias veces, y hasta que el sistema europeo Galileo no funcione a plena capacidad en 2020, seguiremos usando Navstar”.

“Pero ocurre que los chips con los que funciona al almacenamiento temporal de semanas en estos satélites solo puede contar hasta 1024. Esto es porque lo hace con una memoria de 10 bits y puede almacenar del 0 al 1023. En la práctica, esto significa que tras 19 años y 36 semanas la cuenta vuelve a su posición inicial”, explican en esa web donde se puede profundizar más sobre lo que puede pasar, aunque aseguran que “a la mayoría de los dispositivos, como ocurriese en el cambio de 1999 al 2000, no les pasará absolutamente nada. Otros tendrán que ser actualizados”.

'Smartphones' sin problema, pero hay que actualizar el navegador

En todo caso lo que los expertos aseguran es que esto no causa tanta ansiedad como lo hizo aquel Efecto 2000 en el que todos los que escribían de tecnología hicieron correr ríos de tinta con posibles situaciones catastróficas, llenando páginas enteras con los inimaginables desastres que podrían ocurrir.

Pero ya una vez pasado aquello, sin que ocurriera nada reseñable, aquello dejó vacuna periodística e ingenieril, y el caso es que en esta ocasión se avisa nada más que para se enteren los que tienen los navegadores de vehículos, porque esos sí pueden resultar ligeramente afectados. Los móviles y otros aparatos no tendrán problema porque ya se encarga su software de ajustarse, pero los dueños aparatos de geoposicionamiento deberán arrancar una actualización de su software el día 7 de abril para ponerlos a tono con la nueva medición de los satélites estadounidenses.

“Si hacemos uso de alguna aplicación específica de navegación (Waze, Google Maps, TomTom, Coyote, Apple Maps...), entonces tendremos que actualizar la App a la última versión”, advierten en Nobbot.com.

Ojo con el GPS de Montaña

En todo caso, aunque pudiera ser que no pasara nada, lo recomendable es que aquellos que tengan un localizador GPS de Montaña también sean cautos y actualicen a la nueva versión del software de su aparato.

En estos casos la precisión es vital no sólo para no perderse, sino para que se pueda comunicar exactamente la localización del montañero o senderista en caso de accidente. Y lo mismo podría decirse para los GPS marítimos, mientras los 'smartphones', las tabletas y los relojes inteligentes se actualizarán ellos solos, ciertos aparatos especializados no. Y, cuidado, igual la App que se tiene dentro de los primeros también sería recomendable actualizarla de forma manual; no vaya a ser que de algún error el software.

Así que ya sabe, si el lunes que viene el navegador le habla raro, o le recuerda a las pesetas (que todavía estaban en nuestras manos en el momento del año 2000), o le manda a cualquier otro lugar, actualícese. No pasará nada, pero mejor que no se le quede la cara de tonto que se le quedó a la mayoría de la gente tras el Efecto 2000 tras haber leído que tenía que cambiar el ordenador porque si no era el fin del mundo.

Con una actualización basta.

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