Premiado un proyecto de evolución de la función ventricular tras un infarto agudo de miocardio

Dicyt

La Real Academia de Medicina y Cirugía de Valladolid ha otorgado recientemente uno de sus premios a un trabajo realizado por el Instituto de Ciencias del Corazón (Icicor) del Hospital Clínico Universitario. En concreto, el equipo de investigadores ha recibido el Premio de la Excelentísima Diputación, dotado con 2.500 euros, por un proyecto relativo a la evolución a largo plazo de la función ventricular tras recibir terapia celular intracoronaria en el infarto agudo de miocardio.

El centro lleva cerca de 10 años trabajando en esta línea de investigación, en torno a tres aspectos generales. Por un lado el contexto clínico, la identificación de pacientes que pueden beneficiarse del tratamiento con células madre; por otro el tipo celular, qué tipo de células administrar para que resulten beneficiosas en un determinado contexto clínico y, finalmente, cómo aplicarlas, puesto que existen diferentes vías para su administración.

El Icicor forma parte del grupo denominado TECAM. En sus estudios incluyen a pacientes que han sufrido un infarto agudo de miocardio y, en la primera semana o diez días después de que se produce el infarto, se toman células de la médula ósea (de donde se obtienen células madre, aquellas capaces de auto renovarse y de regenerar uno o más tipos celulares diferenciados) y se administran a la zona infartada en un cateterismo. “Se abre la arteria y por un catéter se introducen las células de la médula ósea sin seleccionar”, asegura Alberto San Román, director del Icicor, quien señala que el objetivo es que este tratamiento “disminuya la zona muerta, impida que el corazón se dilate y haga que, a largo plazo, el paciente vaya a mejor”.

El proyecto pasó primero una fase piloto, en la que se hizo un estudio de factibilidad y seguridad para los pacientes, y después se puso en marcha un estudio aleatorizado para comprobar si la terapia es efectiva. El TECAM cuenta además con un tercer grupo de pacientes. Además de los infartados a los que se les administra las células óseas y a los que se les pone en tratamiento normal, los investigadores han formado otro grupo al que se ha administrado el fármaco G-CSF, el factor estimulador de las colonias de granulocitos, que propicia la producción de células madre por el propio organismo. “Pensamos que es posible que sólo aplicando ese fármaco las células de la médula ósea del paciente vayan al corazón y mejoren su función”, precisa San Román.

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