¿La última selectividad?: 1.864 alumnos se enfrentan en León a la temida PAU

Examen de selectividad en la Universidad de León. / Carlos S. Campillo / Ical

Alba Mañanes

Casi 2.000 alumnos se enfrentan en León, en los campus de la capital y de Ponferrada, a la temida selectividad. La Prueba de Acceso a la Universidad (PAU) podría desaparecer el año que viene, o eso al menos es lo que se recoge en la controvertida Ley Orgánica para la Mejora Educativa (Lomce) puesta en marcha por el Ejecutivo 'popular' de Mariano Rajoy. No obstante, es pronto para aventurar qué puede suceder, al rechazo casi unánime de la comunidad educativa, se suma también un posible cambio de Gobierno y con él, sería posible una reforma o derogación de la ley educativa.

Lo que sí es inamovible es que 1.864 alumnos, 1.375 en el Campus de León y otros 426 en El Bierzo, tendrán que enfrentarse a partir de este martes, 14 de junio, y hasta el jueves, a una serie de exámenes que medirán sus conocimientos y su aptitud para el acceso a los estudios universitarios. Una calificación que, unida a las notas que los alumnos hayan obtenido en Bachillerato, servirá para determinar su futuro laboral.

Tanto si la Lomce sigue el curso marcado para su aplicación, el próximo año, como si no, los estudiantes que aspiren a convertirse en universitarios no tendrán que enfrentarse a la temida PAU, al menos no como la conocemos hasta ahora, sino que el formato actual experimentará cambios de forma irremediable. Así lo explica Juan Carlos Robles, uno de los responsables de la prueba de Química en León y presidente de la Sección II de la PAU, que asegura que los cambios llegarán el próximo junio, aunque, por el momento, “ni se sabe ni se sabrá” si se aplicará la Lomce, al menos hasta que exista un Gobierno, por lo que se desconoce cómo quedará el examen.

Los cambios serán fruto del contenido de las asignaturas, que han experimentado importantes modificaciones, así como de las propias materias que se estudian en cada tipo de Bachillerato, dependiendo de la especialidad que elija cada alumno y que, después, le servirá para continuar con sus estudios.

No obstante, si la Lomce se aplica como estaba previsto, los cambios serán mucho más sustanciales. Ahora mismo, la selectividad es un requisito imprescindible para acceder a la formación universitaria, tanto en centros públicos como privados, pero la nueva prueba que se pretende implantar, una especie de reválida, será necesaria para todos aquellos que quieran terminar sus estudios de Bachillerato, quieran entran o no en la Universidad. Así, un estudiante que haya aprobado el curso, pero suspenda la nueva prueba, no obtendrá el título de Bachillerato.

Igual para todos

Con esta modificación, las universidades tendrán que implantar, además de la reválida, un nuevo sistema de selección para sus alumnos, probablemente otro examen para acceder a cada titulación. Hasta este momento, la selección se hacía mediante la nota final de la PAU, que utiliza tanto la media del examen de selectividad como la de los dos cursos de Bachillerato, pero al desaparecer se tendrá que desarrollar otra fórmula.

En estos momentos aún se trata de una cuestión que está en el aire ya que si cada universidad puede imponer sus propias pruebas y mecanismos de acceso, una nota obtenida por un estudiante que quiera acceder a la Universidad de León no le servirá de nada si, posteriormente, quiere estudiar en la Universidad de Valladolid, lo que podría convertirse en un verdadero quebradero de cabeza para los futuros universitarios.

Pese a que la PAU se acaba sí o sí, aquellos que suspendan el examen este año, o que no logren aprobar 2º de Bachillerato, no tiene que preocuparse demasiado porque ellos sí podrán volver a examinarse el curso que viene, aunque la prueba desaparezca. Tendrán una segunda oportunidad.

La nueva prueba será, según explica Juan Carlos Robles, más justa para todos porque el mismo examen medirá las capacidades de todos los alumnos, independientemente de su lugar de residencia, y un estudiante de León se enfrentará al mismo examen que uno de Almería, algo que no ocurre ahora con la PAU, ya que el examen depende de las comunidades autónomas, que son las encargadas de elaborarlo.

“Siempre hay sitios de España en los calificaciones son más altas y en otros lugares más bajas, algo que puede ser porque los exámenes puedan ser más fáciles en unas comunidades que en otras. Una prueba estatal sería más justa que la actual porque sería igual para todos”, asegura.

Nervios, estrés y mucho estudio

Nervios, estrés y miedo son algunos de los sentimientos de los últimos alumnos que se enfrentan a esta prueba con mucha presión porque de su resultado depende, en gran parte, su futuro profesional. Horas y horas frente a los apuntes los días previos a los temidos exámenes y jornadas interminables en la biblioteca ocupan su rutina. Además, con “presión extra” este año si, finalmente desaparece la prueba, explica Igor. “Siembre tienes presión porque es tu futuro, pero si es la última oportunidad, pues mucho peor”, asegura este estudiante que aspira a convertirse en maestro.

Aunque dice que no necesita mucha nota, aprobar es un requisito imprescindible si quiere acceder a la Universidad. “Después de todo el curso es verdad que tienes los temas ahí, que lo has estudiado, pero no sabes si en el examen te puedes quedar en blanco”, afirma.

Mucho más tranquila está Alicia. que tiene “clarísimo”, desde siempre, que quiere convertirse en enfermera. “No estoy muy agobiada, llevo estudiando todo el curso, así que creo que la PAU es lo de menos, me agobia mucho más la propia carrera”, reconoce. En su caso, la nota no es importante, sólo necesita aprobar, ya que ha decidido que estudiará en una universidad privada.

Javier también se toma esta prueba “lo más relajado posible”, pero asegura que está nervioso. Quiere aprobar, pero también necesita la nota suficiente para poder cursar Publicidad y Relaciones Públicas en Madrid. “Es verdad que no es cosa de unos días, de todo el curso, pero si alguna asignatura la tienes más floja en el examen la puedes cagar”.

Para remediarlo, mucho café y horas de estudio intenso en los días previos, y alejar de la mente el fantasma de la posibilidad de “quedarse en blanco”. Aunque no es su caso, asegura que algunos de sus compañeros “se juegan mucho en el examen” porque van con una nota baja del Bachillerato, es en estos casos sí se explica que los nervios estén a flor de piel y que la tensión vaya en aumento.

A pesar de ser una prueba que suscita mucha incertidumbre, quizás por ser el final de una etapa que da comienzo a la aventura universitaria, lo cierto es que los resultados desmontan que se trate de un examen difícil. Entre el 95 y el 96% de los estudiantes aprueban la selectividad. Además, hay que recordar que la nota media de los dos cursos de Bachillerato supone el 60% del resultado final y el 40% es la nota del examen, que puede ser aprobado con una nota mínima de 4. Argumentos muy sólidos, pero que probablemente no sirvan de nada a aquellos que cuentan las horas para presentarse a uno de los exámenes más importantes de su vida.

  • Conoce las notas de corte de acceso a la Universidad de León.
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