El sector servicios será el más dañado por la crisis del coronavirus en Castilla y León

Campillo / ICAL . Establecimientos de hostelería cerrados en León por el estado de alarma sanitaria

ICAL

La Confederación de Organizaciones Empresariales de Castilla y León (Cecale) calculó que, según algunas estimaciones que, de momento, ponen “entre comillas”, entre el 20 y el 25 por ciento de los negocios de los sectores de hostelería y cultura de la Comunidad podrían no reabrir sus puertas una vez que se levante el estado de alarma por la crisis sanitaria del coronavirus Covid-19, al no compensar a sus propietarios desde el punto de vista económico.

Así lo advirtiró este martes su presidente, Santiago Aparicio, quien reconoció que los sectores terciario y de servicios, con mucho peso en Castilla y León, serán los “más dañados” por la situación actual y, de manera muy especial, la hostelería y el comercio así como cualquier actividad que implique un contacto directo con el ciudadano.

“La Comunidad lo va a pasar mal y el impacto será tremendo en la hostelería porque será más costoso abrir y tener el negocio al 25 por ciento de lo normal, con la obligación de mantener normas de seguridad y de distanciamiento”, añadió.

Aparicio consideró que la única solución para estos sectores, donde prima tanto el contacto y las relaciones sociales, es el descubrimiento de un antiviral o la vacuna. “Sería la salvación para cambiar los modos de relacionarnos y podríamos llegar a una situación de preconfinamiento y anterior al estado de alarma”, precisó.

El presidente autonómico de la patronal se refirió a las consecuencias económicas derivadas de la pandemia del Covid-19 al subrayar algunas previsiones de organismos como que la caída del Producto Interior Brutos (PIB) será entre el 6 y el 9 por ciento, en función de la duración del estado de alarma. En todo caso, precisó que CEOE ya anunció antes de Semana Santa que el impacto en la economía rondaría los dos dígitos, en torno al diez por ciento.

También habló de la “malísima noticia” que ofreció ayer el Banco de España, al vaticinar que el PIB nacional podría caer entre el 10 y el 13 por ciento. “Cuesta una enormidad recuperar medio punto de PIB, por lo que perder hasta 13 puntos puede suponer un gran batacazo para la economía nacional que va a tener una difcilísima recuperación”, añadió. También se refirió al aumento de la deuda, que se situará entre el 120 y el 130 por ciento del PIB.

De ahí que subayara la idea de la necesidad de salvar las empresas e ir al primer escenario de “resistir”, ya que eso permitirá el mantenimiento de miles de puestos de trabajo. Además, se mostró partidario de abordar “ya” la segunda fase de reconstrucción, a medio plazo (entre 4 y 6 meses), para reflotar lo que se ha perdido y hundido por la pandemia. De ahí que apostara por medidas innovadoras, que ayuden a paliar esa situación. Por último, la tercera fase será recuperar el “tono” de la economía, anterior al confinamiento.

Santiago Aparicio enumeró las preocupaciones del conjunto del empresariado de Castilla y León, a raíz de la crisis sanitaria del Covid-19, como la fuerte caída de la actividad de todos los sectores productivos (tanto los considerados esenciales como los no esenciales); los problemas de liquidez ante la falta de actividad; resolución más lento “de lo deseado” de los ERTEs por el importe y el volumen; el crecimiento importante de los stocks y las pérdidas por caducidad de los productos perecederos; la presión sindical en las empresas no afectadas por el real decreto de situación de alarma; la falta de equipos de protección; la inseguridad jurídica ante la creciente y rápida regulación legislativa, sujeta a “numerosas” correcciones y modificaciones; el creciente absentismo por bajas, contagios, cuarentena y cuidado de mayores y menores; la falta de suministros y materias primas por problemas de transporte de mercancías y en los mercados internacionales.

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