29 residencias de ancianos de la Comunidad pilotarán el nuevo modelo de centros

prensa Junta de Castilla y León

El nuevo modelo de residencias de personas mayores que impulsa la Consejería de Familia e Igualdad de Oportunidades ha tenido una buena acogida entre los centros públicos y privados de Castilla y León, como lo demuestra el hecho de que 29 residencias han ofrecido a la Consejería pilotar en su centro este modelo pionero en España.

Los representantes de las residencias interesadas han tenido hoy la oportunidad de conocer más en profundidad este proyecto, de aclarar dudas y de recibir toda la información sobre aspectos organizativos, materiales y arquitectónicos, de manos de la consejera de Familia e Igualdad de Oportunidades, Milagros Marcos, quien ha presidido la primera reunión informativa.

Entre los interesados en seguir los pasos ya emprendidos por la residencia Los Royales, de Soria, hay centros públicos, pero también residencias privadas, de todos los tamaños, ubicados en el medio urbano y rural, y distribuidos por prácticamente todo el territorio de la Comunidad.

Todos ellos están interesados en implantar un tipo de centro “vivo, abierto, más atractivo y flexible, y de mayor calidad”, que gire alrededor de la persona y que permita estrechar los lazos de convivencia entre las personas mayores. El modelo se basa en cuatro principios: individualidad, intimidad, adaptación del centro a la persona -en la medida en que el centro se adaptará al mayor y no el mayor al centro-, e implicación de la familia. El objetivo final es garantizar el derecho de la persona a tomar “el control sobre su vida”.

Estos centros ofrecerán multiservicios. Así, permitirán al usuario vivir de forma permanente, pero también abrirán sus puertas para que los no residentes acudan “a tomar un café, comer, dormir dos semanas o un fin de semana, permanecer durante el día o sólo durante la noche o llevar la ropa a la lavandería”. Y es que el centro no sólo prestará servicios residenciales, sino que ofertará estancias temporales, centro de día, centro de noche, abrirá su comedor a personas mayores de la zona e incluso el servicio de lavandería.

Unidades de convivencia

El servicio residencial también experimentará un cambio sustancial. No en vano, uno de los pilares fundamentales de este nuevo modelo son las unidades de convivencia. En lugar de las tradicionales habitaciones dispuestas alrededor de un pasillo, se plantean unidades de convivencia, donde aproximadamente 12 personas convivan como si se tratara de su verdadero hogar.

Vivirán en sus habitaciones, pero compartirán dentro del mismo módulo sala de estar, comedor, salas multiusos y una sala para los auxiliares de enfermería. La idea es que los residentes puedan personalizar su entorno, decorar la habitación de forma hogareña o tener espacio para compartir momentos con sus familiares. En definitiva, que conciban el centro como su propia casa.

Cada uno de los residentes contará con un profesional de referencia, que le prestará una atención directa y estable, y hará un seguimiento individualizado de sus rutinas y cuidados. Se trata de que usuario y cuidador establezcan un estrecho vínculo, que reportará importantes beneficios para la persona mayor, pero también para el trabajador. Ellos se sentirán más unidos a la persona que cuidan y obtendrán más satisfacción en su trabajo al sentirse más implicados. Este cuidador de referencia mantendrá, además, informados de forma constante a sus familiares, ya que uno de los objetivos es que la familia participe en la atención de sus personas mayores.

Castilla y León ha optado por este modelo tras detectar que las personas mayores y los profesionales del sistema de Servicios Sociales demandan un modelo de atención residencial alternativo, que huya del modelo hospitalario y que se aproxime a un verdadero hogar.

Con este cambio de enfoque en los centros residenciales, a semejanza del desarrollado “con éxito” en países europeos, la Consejería pretende, además, favorecer la sostenibilidad de las residencias, especialmente en el medio rural, después de que la crisis económica esté dirigiendo a las familias hacia otros servicios para la atención de sus mayores y esté provocando que las residencias privadas tengan más de un 20 % de plazas vacantes. A eso ha contribuido también el hecho de que Castilla y León cuente con una ratio de 7,44 plazas por cada 100 mayores de 65 años, frente al 4,43 de la media de España, y 2,4 puntos por encima de la recomendación de la Organización Mundial de la Salud.

La Comunidad está dotada de “un gran volumen de plazas residenciales”, según ha manifestado Milagros Marcos, y ahora “el reto de la Consejería es avanzar en la búsqueda de la excelencia en la atención a las personas mayores”.

Una vez testado el modelo, el siguiente paso será la aprobación de un decreto que lo defina y regule. La Junta de Castilla y León ya trabaja en la redacción del borrador del decreto, que pretende encontrar el máximo consenso del sector y que, previsiblemente, estará cerrado este mismo año.

Etiquetas
stats