Piden 10 años de cárcel a la trabajadora de Caja España en León acusada de defraudar 6,4 millones a 138 personas

Carlos S. Campillo/Ical. Audiencia Provincial de León

La estafa piramidal que presuntamente llevó a cabo una trabajadora de Caja España entre los años 2002 y 2011 y mediante la que logró defraudar 6,4 millones de euros, principalmente a familiares y amigos, pero en la que hay un total de 138 personas afectadas, será juzgada en la Audiencia Provincial de León previsiblemente el próximo año, ya que la causa se encuentra en fase de preparación de juicio.

Según las calificaciones provisionales de la Fiscalía, a las que ha tenido acceso este periódico, la acusada, trabajadora de Caja España desde 1980, a partir del 1 de marzo de 2011 desempeñó labores de administración en una sucursal de Caja España en Armunia.

Así, gracias a su experiencia y situación cercana a altos directivos de la entidad financiera y el acceso a datos de los clientes, en 2002 “ideó un sistema para obtener dinero efectivo de parientes y personas allegadas”, a las que informaba de determinadas inversiones en productos financieros que estarían reservados a altos directivos y que al alojarse en paraísos fiscales producían supuestamente una alta rentabilidad, añade el mismo auto.

En virtud de la confianza que tenían las presuntas víctimas sobre la acusada, estos le entregaban importantes sumas de dinero en efectivo sin que la mujer suscribiera ningún producto financiero a nombre de esas personas ni lo entregara a Caja España. A cambio recibían unos documentos por parte de la procesada elaborados por ella misma o por otros con los distintivos de Caja España y Caja Duero. Además, explicaba a sus supuestos clientes que se garantizaba el cien por cien de la inversión y les pedía absoluta confidencialidad.

En ejecución de este plan, añade el Ministerio Público, entre 2002 y hasta 2011, la acusada recibía las cantidades de dinero e iba abonando los intereses con nuevos supuestos inversores, perfeccionando así el engaño, lo que se conoce como una estafa piramidal. De esta forma, pretendía dar credibilidad a las inversiones que estaba realizando y aumentar la confianza que había ganado.

En muchas de las entregadas de dinero, iba acompañada por su marido, que para el Ministerio Público, estaba al corriente de las operaciones fraudulentas de su cónyuge. Estos intercambios se llevaban a cabo en plena calle e, incluso, en alguna ocasión dentro de las oficinas de la entidad bancaria.

Cuando aumentaron el número de peticiones de los supuestos clientes que querían el reembolso de sus intereses, la procesada “intensificó contactos” con otros inversores con los que tenía menos relación personal y con compañeros de trabajo.

En 2011, la situación se hizo insostenible para la ahora extrabajadora de Caja España al no poder hacer frente a los pagos. Algunos de sus inversores que habían sido engañados empezaron a reclamar a Caja España lo que motivó una auditoría interna.

Petición de 10 años de cárcel

Para la Fiscalía se trata de un delito continuado de estafa de especial gravedad por la cantidad defraudada y con abuso de relaciones personales por el que reclama para ella una pena de 7 años y 5 meses y 19 días de cárcel. Multa 14 meses y 19 días con una cuota de 10 euros. Por el delito continuado de falsedad en documento mercantil 2 años y 6 meses.

Asimismo, a su pareja sentimental, como cómplice en estos mismos hechos de un año y 11 meses de cárcel.

En materia de responsabilidad civil, ambos tendrán que hacer frente a la devolucioinb conjunta y solidaria del dinero reclamado por los afectados. Así, el ministerio Público también dice que la responsabilidad civil subsidiaria recae en la entidad financiera.

La acusada dice que era “una mera intermediaria”

La defensa de la acusada asegura que ésta se limitó a hacer de “mera intermediaria” entre sus familiares y amigos y sus jefes recogiendo lo que les entregaban los primeros para dárselo a los segundos en concepto de intereses. En un primer momento, afirmó, las operaciones no se documentaban de ninguna formal.

Por otro lado, precisa que en muchas ocasiones fueron sus propios conocidos quienes se ofrecieron a invertir dinero en la entidad después de haberse corrido la voz sobre los altos rendimientos económicos que ofrecía.

Razones por las que reclama la libre absolución de su patrocinada. De forma subsidiaria, pide que se le condene únicamente en calidad de cómplice y no de autora de los hechos.

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