Un escape de gas en el Casco Histórico de León moviliza numerosos medios

En principio, el escape no afectó al colegio Ponce de León aledaño.

Un escape de gas en una calle del Casco Histórico de León ha movilizado numerosos medios esta mañana en la capital leonesa, desde los Bomberos hasta numerosos agentes y patrullas de Policía Nacional y Policía Local, sin que a priori el suceso causara un elevado peligro. A pesar de todo, y por razones de seguridad, sí se llego a desalojar durante un tiempo a los alumnos del cercano colegio de Discípulas de Jesús pero no el de Ponce de León ni el de las Teresianas.

La fuga se produjo pasadas las 9.00 horas de este lunes en una calle, Pablo Flórez, que une el Arco de la Cárcel con la Catedral, en la que se vienen acometiendo obras de reurbanización desde hace seis meses. De hecho, fuentes consultadas por este medio atribuyen a los trabajos de una pequeña excavadora la rotura que provocó el escape. Se trata de los trabajos de urbanización de una calle que está siendo objeto de crítica, por su demora, por parte del PP municipal, que a su vez privatizó estas obras no sin polémica en su mandato.

En cuanto se tuvo conocimiento del mismo, según se podía comprobar en el lugar, y tras dar aviso a los servicios de emergencias, se controlaron los accesos a esta calle y se valoró el nivel de riesgo que suponía.

Una vez hecho esto, se comunicó a los responsables del cercano colegio público Ponce de León que de momento no era necesario proceder al desalojo de todos los alumnos que en ese momento ya habían comenzado sus clases, porque como confirmaron fuentes de la dirección del centro educativo no se había apreciado en la revisión realizada un riesgo de inflamabilidad, que hubiera podido desencadenar algún tipo de explosión o fuego, y tampoco un peligro de intoxicación por inhalación del gas.

En cambio, sí fueron desalojados por precaución los alumnos del centro de Discípulas, que retomaron la normalidad de las clases pasadas aproximadamente unas dos horas, confirman los Bomberos de León.

Los profesionales fueron los que, tras detectar el punto de fuga, procedieron a contener el escape con ayuda de los técnicos de la empresa suministradora.

Aún así, los Bomberos, que habían enviado una dotación, y también técnicos de una empresa suministradora, revisaban el punto donde se había producido el escape para determinar la forma de frenarlo. Mientras, los policías nacionales de menos tres patrullas y hasta cuatro de la Policía Local controlaban todos los accesos, organizando el tránsito de los peatones por las inmediaciones, ya que poco más tarde era la hora de entrada de otros centros educativos que quedan en las inmediaciones y a los que tampoco afectó el suceso.

Los vecinos, hartos de las obras de la calle

Por otra parte, en un correo electrónico enviado a esta redación, los vecinos de la calle Pablo Flórez aseguran estar “hartos de las irregularidades de la obra que la empresa Domingo Cueto está acometiendo en la vía que une el Arco de la Cárcel con la Catedral”. “A pesar del compromiso de finalización de la obra en cuatro meses, ya van seis y el estado de la calle es cada vez peor”, critican.

Los vecinos aseveran que “donde se había levantado el suelo para meter tubería nueva lo están levantando otra vez, no entendemos qué han hecho mal para tener que repetir el proceso y volver a levantarlo todo”. “Poco personal, y muchas faltas graves de seguridad en la calle. Verdaderas zanjas abiertas que resultan un peligro para el paso de los transeúntes y cientos de escolares que se aproximan a sus centros sin las adecuadas medidas de seguridad. Una madre nos cuenta cómo los niños pasan por el barrizal cada mañana. Y en el recreo algunos de los mayores se han hecho selfies en los que se ve la profundidad de la excavación a sus pies”.

Incluso afirman que los trabajos han perjudicado al restaurante mejicano situado en la misma calle que, según ellos, “se ha visto obligado a reducir su horario de apertura a la mitad, pues se queja que con el mal estado de la calle los clientes no se acercan. El encargado se queja, ha ido seis veces al Ayuntamiento, las quejas son en balde, no han puesto ni una sola pasarela de acceso,ni una tabla, ni una mísera chapa que facilite a los clientes la entrada y las pérdidas se acumulan irremediablemente”.

El escape, “la gota que colma el vaso”

“Los vecinos con bebés, carritos de la compra, el vecino que se compró una lavadora y al que le trajeron un sofá, los repartidores están que trinan, no quieren dejar paquetes en esta calle, hasta el cartero tiene que hacer virguerías. Lo lógico sería poner unas pasarelas de acceso a los portales como han hecho otras empresas en otras obras en la ciudad”, exponen.

“La gota que colma el vaso ha sido cuando hoy justo a la hora de inicio de las clases, han picado sobre una tubería de suministro de gas ciudad y ante la fuga que tardaron una hora en cortar, los vecinos han sido desalojados de sus domicilios así como algunos de los niños de Discípulas. Se habla de que no terminarán la obra al menos hasta Semana Santa. Nos llevamos la manos a la cabeza, la falta de profesionalidad y de responsabilidad en una obra así, en una localización como esta llena de escolares... lo denunciamos y nadie nos hace caso, esta tarde han puesto cuatro cintas para señalizar porque pasó lo del gas por la mañana, pero eso no es suficiente”.

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