Un ejemplo de elecciones que los más pequeños estudiantes del Colegio San Claudio de León dan a los adultos

Ejerciendo el derecho a voto en la original actividad de educación ciudadana del colegio de León.

C.J. Domínguez

El futuro está en sus manos. Una vez ha concluido la campaña electoral, celebrados los debates entre los candidatos, después de que se han abierto las urnas y la democracia haya hablado, ya sabemos quién llevará las riendas de todo lo que nos importa. Las elecciones son el resultado de un proceso tan complejo como esencial. Y además muy difícil de enseñar.

Pero casi todo parecido con una noticia de actualidad, es mera coincidencia. No hablamos de Mañuecos ni Tudancas, Pedros Sánchez ni Pablos Casados, ni traiciones, ni desacuerdos, ultraderechas, nacionalistas, pactos o censuras. Traemos un caso ejemplar y que ha demostrado ser la mar de sencillo a pesar de su complejidad. Un caso de Política y de Democracia, así, con mayúsculas.

Hablamos de una actividad escolar que ha venido desarrollando en los últimos meses en un colegio público de León, San Claudio, y que ha cosechado un resultado más gratificante que gobernar desde La Moncloa.

El #11F

Se trata de una 'asignatura', totalmente práctica, que ha ido paralela a las elecciones autonómicas para elegir al próximo presidente de la Junta de Castilla y León. Dos días antes del #13F tuvo lugar el #11F. Unas elecciones para decidir el 'Gobierno escolar' del centro, implicando a pequeños alumnos de 2º y 3º de Primaria en lo que es un complejísimo proceso democrático, pero enseñado desde la práctica y la implicación personal en todas las visiones posibles.

No han faltado nada desde la base: de la elección de candidaturas a las mesas electorales con su presidente y todo, de los programas de Gobierno a los debates públicos entre candidatos, con prensa incluida, de carteles electorales a eslóganes y chapas. Incluso han creado ellos mismos sus propios partidos, a su imagen y semejanza, afiliándose los alumnos de manera voluntaria. Un proceso de verdadera enseñanza social fruto del empeño de los profesores de este dinámico centro escolar leonés, Francisco Javier Cantón y Alberto Iglesias, con implicación total de su directora, Beatriz González.

Cómo enseñar cosas a veces “tan abstractas”

Todo empezó como una especie de juego, bajo la filosofía de que “todo se aprende mejor si participas en algo, es increíble cómo las niñas y niños retienen cosas tan abstractas”, relata Cantón.

Y no cabe duda del gran resultado final: la creación de un Gobierno infantil en el Colegio San Claudio. Un Gobierno que se pactó que sería el partido más votado, nada de los enjuagues que después se dan en la realidad. Un Gobierno infantil no de cara a la galería sino para que ahora sus decisiones, fruto de lo que prometieron en su programa electoral, se eleve a la dirección y algunas iniciativas se pueda comenzar a ejecutar.

“Hombre, si piden un ascensor quizá no sea posible”, remarca el docente, “pero otras muchas cosas sí, porque quienes han ganado plantean cosas muy interesantes como por ejemplo crear un equipo de mediación de conflictos entre alumnos o participar en la limpieza del patio”. Porque es importante que ahora el resultado de un proceso que ha resultado muy real se convierta también en auténticas realidades y no en el primer desengaño de los pequeños con la política.

Los partidos en liza: Contrad, Sintrad y Sincon

Pero vayamos al principio de todo, porque la cultura electoral democrática se fraguó desde abajo, en los cursos de 3º A, B y C. En las aulas se postularon los primeros candidatos y se eligió a un representante de cada curso, que a su vez seleccionó a su equipo de 'concejales'. Se inició después de un debate sobre sus ideas de programa y anotaron las diferencias.

Con ellas nacieron tres partidos diferentes: el “Contrad” (proveniente de 'con tradición', más conservadores), el “Sintrad” ('sin tradición, de calado más progresista), y el “Sincon” (ni sin ni con tradición, lo que representaría al centro).

Todavía después hubo una especie de primarias para definir a los integrantes de cada candidatura política, formada tres alumnos en cada caso y cada uno de una clase, para fomentar la interacción, Era el paso previo a formalizar sus candidaturas y programas de manera definitiva, que se alimentó de las conversaciones con los compañeros y alumnos de todo el centro, para conocer sus inquietudes y necesidades. A estas alturas, la participación era “entusiasta”: todo el colegio sin excepción seguía el proceso con verdadera pasión.

La 'caravana electoral'

Una vez elegidos, los líderes de cada uno de los tres bloques, definieron sus propios logotipos, un eslogan identificativo de su campaña, se hicieron chapas con ellos, carteles electorales con sus fotografías y llegó el momento de la campaña. Otra vez clase por clase viajó la caravana electoral. Se declararon espacios electorales en el centro y hubo pegada de carteles en el inicio de la contienda política.

Entraron luego en juego otros intermediarios importantes, quienes debían ayudar a transmitir y, por qué no, cuestionar, propuestas y programas: los periodistas fueron los alumnos de 2º de Primaria. Se les hizo entrevistas a las tres candidaturas y con todo ello se grabó un programa de radio.

También con su participación, y la de cada alumna y alumno interesado, incluso la de los profesores, llegó el día del gran debate electoral. Había que confrontar ideas y convencer de propuestas. El escenario, un el salón de actos en el que ondeó la bandera y sonó la música identificativa de cada uno de los tres partidos.

Censo de todo el centro e incluso DNI

Y tras una jornada de reflexión, el viernes 11 de febrero -dos días antes que la histórica cita electoral real de las elecciones a la Presidencia de la Junta de Castilla y León-, fueron las votaciones en San Claudio. Aquí se integraron los alumnos de 4ª para conformar las mesas electorales, con todos sus miembros igual que las reales. Con apoyo de los profesores que impulsaban este proceso, se hizo un censo completo de votantes y cada niño y cada niña contó con su propio DNI fabricado para la ocasión, a modo de réplica del verdadero.

Sólo dos votos nulos y uno en blanco

“Votaron todos, fue espectacular, hacían cola ante la mesa, cada distrito y sección que le tocó a cada uno, mostraban su carné, se les buscaba en la lista, se tachaba... Increíble”, rememora un punto emocionado Cantón. Otra vez, modélico fue el resultado. Con las explicaciones del proceso ofrecidas, sólo se contabilizaron dos votos nulos y uno en blanco.

El resto, en una mesa situada en el centro del patio, fueron 'cantadas' a voz en grito por los encargados oficiales del recuento, sin trampa ni cartón, a la vista de un revuelo de niñas y niños expectantes como casi nunca. Cada cual vitoreaba cuando salía el nombre de su partido, sus candidatos predilectos, sus ideas.

Los nuevos 'gobernantes'

Pudo ser cualquiera, todos merecieron la victoria, al igual que un sobresaliente en educación para la ciudadanía. Pero bueno, el más votado resultó ser el partido 'SinCon'. Desde entonces los gobernantes son Diego S.M. de 3º Am Nora M.F. de 3º B y Álvaro Q.O. de 3º C. Recibieron un bastón demando fabricado para la ocasión, a imagen y semejanza de los ayuntamientos, en una ceremonia por todo lo alto, confetis incluidos. Una auténtica fiesta de la democracia, que tantas veces se nombra en las auténticas jornadas electorales y que aquí recobró todo su sentido.

Hoy, los nuevos gobernantes del colegio San Claudio de León negocian las mejoras prometidas, la materialización de aquello con lo que convencieron a una mayoría. Conseguirán poco o conseguirán mucho y se empeñarán a pesar de que no depende sólo de ellos. Pero hay una cosa que los vencedores, los contrincantes, los padres, los profesores y la totalidad de los alumnos que han palpitado con esta histórica actividad han aprendido: que la Política y la Democracia, así, con mayúsculas, son una de las grandes e imprescindibles asignaturas de nuestra convivencia.

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