¿Hay margen de negociación en los despidos de Caja España-Duero?

Manifestación en Nochebuena de empleados de banca en León.

Antonio Vega

Como en todas las buenas películas de suspense las cosas nunca son lo que parecen; ni los buenos siempre son los ganadores ni los malos son los perdedores en el nuevo capítulo de la reestructuración del sistema bancario español, el de los despidos y recortes, que afronta un tiempo decisivo.

La primera reunión clave se ha producido este pasado 9 de enero en Bankia, entre la dirección del banco y los sindicatos para hablar del ERE que afectará a unos 6.000 trabajadores del grupo. Allí se ha mantenido la posición de la empresa con unas condiciones calificadas de inaceptables por los sindicatos: 22 días por año trabajado, con un límite de 14 mensualidades y tras un recorte de sueldo promedio para toda la plantilla del 40%. Se trata de la primera de las 4 reuniones previstas para intentar llegar a un acuerdo. Tras los 30 días preceptivos que marca la reforma laboral el banco podrá ejecutar el ERE en las condiciones originales. Y lo que pase en Bankia será la tónica de lo que pueda suceder en el resto de bancos y cajas nacionalizadas, incluído el banco de Caja España-Duero (Banco Ceiss).

Si los gestores gubernamentales (el Estado es el accionista principal de Bankia) abren o no la mano en la negociación de los despidos del gigante bancario podremos conocer hasta dónde deja llegar la Troika en la reestructuración del sistema financiero español. Lo que allí pase será la norma para el resto de entidades que han quedado bajo el manto del FROB (Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria). Sobre lo que decidan 'los hombres de negro' negociarán los directivos del Banco Ceiss, buscando también un bote salvavidas para su propia situación.

La situación del banco de Caja España-Duero (Banco Ceiss)

En el Banco Ceiss la propuesta pasa por el despido del 32% de la plantilla, 1.502 trabajadores del total de 4.707 de los que cuenta el grupo bancario. Un recorte muy criticado por los sindicatos al considerar que va mas allá que el aplicado a las entidades nacionalizadas (como la propia Bankia, Novagalicia Banco o Catalunya Caixa) que se supone que están en peores condiciones que Ceiss, que 'sólo' ha sido nacionalizado parcialmente (de momento se desconoce el porcentaje que tomará el FROB pero todos los indicadores apuntan a que superará el 51%).

Los sindicatos del banco han respondido a la entidad con un comunicado conjunto -es notorio las diferencias que han tenido en el pasado- defendiendo a los empleados y apoyando una concentración de empleados de banca que se saldó con la presencia de medio centenar de manifestante el pasado 24 de diciembre en la de León (ver noticia publicada). De momento han anunciado nuevas convocatorias y no descartan paros indefinidos para evitar el ERE, o mejorarlo en el mejor de los casos ya que la reestructuración pactada con Bruselas se considera 'sagrada' en circulos directivos por la incertidumbre sobre si el Estado entrará como un elefante en una cacharrería (es decir, despidiendo a la actual dirección) o bien opta por un aterrizaje suave (supervisando las decisiones pero manteniendo a los directivos).

Y mientras se negocian las condiciones y cuantía de los despidos se mira con el rabillo del ojo a Unicaja, la exprometida de Caja España-Duero que pese a su mejor situación que la caja leonesa negocia un recorte salarial que tiene sublevados a sus sindicatos. La entidad malagueña pide a su plantilla un recorte del 20% de sus costes laborales, un ahorro superior a los 51 millones de euros en el 2013. Según los sindicatos andaluces eso supondría el despido de unos 1.000 trabajadores de la entidad andaluza. Según su memoria tenía a comienzos del 2012 4.573 empleados y los sindicatos denuncian que en último año y medio se han despedido a 250 trabajadores.

En el Banco Ceiss se plantean 1.500 despidos y en el de Unicaja otros 1.000 despidos, antes de una eventual nueva fusión.

Entre las razones de Unicaja para el recorte laboral serían el fracaso de su fusión con Caja España-Duero, lo que le habría permitido dotar en dos ejercicios las provisiones extraordinarias por el riesgo inmobiliario que ahora exige el Banco de España. Al no haberse consumado el matrimonio habría que tenido que dotarlas a 31 de diciembre de 2012, lo que previsiblemente perjudicará notablemente su resultado financiero.

De momento estos recortes se negocian tanto en Caja España-Duero como en Unicaja sin contemplar un escenario de fusión, que podrían sumar nuevos recortes en sus servicios centrales donde ya el plan del Banco Ceiss es despedir al 44% de su plantilla actual. Un escenario que es contemplado con pavor por los representantes de los trabajadores, especialmente los de Caja España-Duero, conocedores de la dureza negociadora del máximo responsable malagueño, Braulio Medel. UGT de Unicaja ya ha pedido “que nos quedemos como estamos”.

Visto el panorama parece que las negociaciones del ERE del Banco Ceiss se tornan complejas debido a los múltiples factores que en ella confluyen. Por un lado las decisiones de la Troika sobre los ajustes laborales del grupo 1, y consecuentemente del grupo 2 donde está Ceiss; por otro lado los intereses de la dirección de Ceiss, que pueden variar en función de cómo vaya a realizarse la entrada del FROB y del mandato de 'los hombres de negro'; y por otro lado la negociación -ahora sí, ahora no- de una fusión con Unicaja, que podría abrir otro melón de despidos en una fase posterior. Un cocktail complejo que necesita una solución rápida para encauzar la entidad financiera hacia caminos de rentabilidad que no paguen todos los ciudadanos.

Para el recuerdo quedan las tensiones laborales, y las condiciones, de cuando se negociaba la fusión entre Caja España y Caja Duero, un acuerdo laboral de fusión que visto hoy va a dar envidia a muchas generaciones de futuros trabajadores de la banca.

Etiquetas
stats