La DO Bierzo culmina la vendimia con 13,5 millones de kilos, un 15% menos que en 2015

César Sánchez / ICAL Cata para la calificación de la cosecha 2015 de la DO Bierzo.

Ical

La dirección técnica del Consejo Regulador de la Denominación de Origen (DO) Bierzo dio por concluida este miércoles la vendimia de este año, con un total de 13,521 millones de kilogramos de uva recogidos, de los cuales el 93 por ciento se destinará a la elaboración de vinos con DO Bierzo. Las cifras representan un descenso en la producción de uva controlada del 15,66 por ciento respecto a la cosecha de 2015. Los responsables del organismo regulador de los vinos de la comarca destacaron el “estado sanitario impecable” y la “magnífica calidad” de la uva.

En ese sentido, el Consejo Regulador explicó que “los parámetros de pH, acidez y grado alcohólico están muy equilibrados, por lo que los vinos de esta añada van a ser de una gran calidad, muy varietales, complejos y se espera de ellos que tengan una buena evolución a lo largado de la crianza”. Para elaborar sus datos, la DO Bierzo tiene en cuenta las estadísticas aportadas por las 77 instalaciones vitivinícolas de la comarca adscritas al sello de calidad, que agrupan a más de 2.300 viticultores y controlan un total cercano a las 3.000 hectáreas de viñedo.

Intensas precipitaciones

Por otro lado, las intensas lluvias del pasado invierno tampoco empañaron una vendimia que se inició el 3 de septiembre, aunque la mayoría de viticultores no arrancó con la cosecha hasta el 17 de ese mismo mes, justo después de las precipitaciones que tuvieron lugar el fin de semana anterior, que ayudaron a la uva a evolucionar y a alcanzar la madurez necesaria. La recolección se dio por cerrada el 24 de octubre.

En esa línea, los responsables del Consejo Regulador recordaron que “la campaña ha estado marcada por precipitaciones que se han ido sucediendo desde el otoño hasta el mes de mayo”. Al respecto, recordaron que las precipitaciones durante este año agrícola alcanzaron un total de 1025 mm, cuando lo habitual es que se sitúen entre los 600 y los 700 mm. Todo ello, sumado a las frescas temperaturas primaverales, provocó que la brotación comenzara entre la primera y la segunda semana del mes de abril, con dos semanas de retraso respecto a la brotación del año pasado.

Los estragos del mildiu

Ya en el mes de mayo, las intensas precipitaciones provocaron un ataque de mildiu que afectó a las hojas y racimos de las variedades Garnacha Tintorera y Jerez en aquellas parcelas que no estaban tratadas adecuadamente. Jerez sufrió una merma del 39,35 por ciento y la Garnacha, de un 22,74 por ciento. Por su parte, la uva Mencía disminuyó un 11,93 por ciento y la Godello se mantuvo en un nivel similar a la campaña anterior.

Pasado el mayor riesgo para las uvas, la floración comenzó el 6 de junio en las zonas más tempranas y se extendió a las zonas más retrasadas hasta la semana del 20 de junio, con un retraso de aproximadamente dos semanas respecto al año pasado. Además, durante esos días se produjeron lluvias que hicieron que la floración se prolongara en el tiempo, además de producirse corrimiento en los racimos debido a las aguas caídas durante esta época. Con la entrada del verano, en el que no se registraron precipitaciones desde el 17 de junio hasta el 27 de agosto, las plantas sufrieron de estrés hídrico por la sequedad de la estación.

Etiquetas
stats